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La Gran Pascua ortodoxa (Rumanía) -Diarios de Viajes de Rumania- Abdelkrim
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Diario: La Gran Pascua ortodoxa (Rumanía)  -  Localización:  Rumania  Rumania
Descripción: Un viaje clásico por Rumanía visitando ciudades históricas (Brasov, Sighisoara y Sibiu) y los famosos monasterios de Bucovina, donde participamos en la celebración de la Pascua.
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Etapa: Introducción  -  Localización:  Rumania Rumania
Fecha creación: 04/05/2014 12:07  
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LA GRAN PASCUA ORTODOXA. Diario de viaje, por Luis Mur y Pilar Brun.



Desde que visitamos Georgia y Armenia en 2011 (ver diario) nos interesa cada vez más la liturgia de las distintas iglesias de rito ortodoxo. No es ni mejor ni peor que otras; seguramente la Semana Santa española es más espectacular, pero en cualquier caso los pueblos de tradición ortodoxa saben crear en sus iglesias un ambiente muy especial.
Mientras preparábamos un viaje para las fechas de Semana Santa, dudando entre Rumanía y Bulgaria, nos enteramos de que precisamente en este año 2014 coincidían las celebraciones de las iglesias ortodoxas unificadas (las del este de Europa) con las de la católica romana. Al final elegimos Rumanía por otro motivo (es menos turística que Bulgaria) pero tratamos de hacer coincidir los momentos principales de la celebración de la Pascua con nuestro paso por una zona de gran importancia religiosa: Bucovina y sus famosos "monasterios pintados".
El balance ha sido en general muy positivo. Rumanía nos ha sorprendido por el buen nivel de sus servicios turísticos y por la amabilidad de la gente. Todavía hay problemas como el estado de algunas carreteras o la lentitud de los trenes, pero ni siquiera eso nos ha estorbado demasiado y la verdad es que el viaje nos ha resultado cómodo y agradable. En Rumanía, al contrario que en Georgia, no se puede decir que la vida gire en torno a los ritos religiosos ortodoxos; hay grandes comunidades católicas y luteranas, además de una gran parte de la población que seguramente vive al margen de cualquier creencia. Pero aún así se puede decir que la Pascua es un momento crucial en el calendario de la vida social rumana; nosotros al menos pudimos comprobar que en Bucovina se paraliza absolutamente todo durante los días centrales de la Pascua y que casi todas las familias participan en los ritos de una u otra forma.

Ficha técnica

Cómo llegamos y cómo nos movimos:
Algunas compañías como Wizzair operan vuelos entre distintas ciudades de España y de Rumanía. Desde nuestra ciudad en concreto hay 2 salidas semanales a Bucarest con parada en Cluj Napoca, pero descartamos esa ruta porque cuando lo miramos el vuelo ya salía caro: unos 170€ más 30€ por trayecto al facturar una maleta. Preferimos trasladarnos a Barcelona y volar desde allí con Lufthansa, por unos 190€ con maleta incluída. Volar con una compañía grande, que además está asociada con otras, me da mucha más seguridad en previsión de que algún vuelo pueda fallar.
También acabamos descartando el plan de alquilar coche. Nos disuadieron los relatos de otros viajeros sobre las malas carreteras y la molestia de conducir en condiciones a veces penosas: baches, velocidad reducida, "locos al volante", etc. Contamos con que la red ferroviaria rumana permite conectar las ciudades principales con bastante frecuencia y, a partir de ahí, la posibilidad de usar también autobuses, furgonetas y taxis para visitar algunos sitios fuera de las rutas habituales. Enseguida comprobamos que la web de la empresa pública de ferrocarriles CFR (www.cfrcalatori.ro) ofrece información muy detallada sobre los trenes que circulan cada día entre dos puntos y además permite, una vez que te registras como usuario, reservar billetes con hasta 28 días de antelación. En los trenes diurnos es muy raro que se agoten las plazas, pero sí que nos vino bien reservar las cabinas de coche-cama para los dos trayectos nocturnos que hicimos (Alba Iulia-Suceava y Suceava-Bucarest), sobre todo teniendo en cuenta que reservando y pagando online se obtiene un descuento importante sobre la tarifa. El resto de transportes públicos los fuimos encontrando fácilmente sobre la marcha.

Moneda y costes:
Durante nuestro viaje el cambio oficial de la moneda era de 1€=4,43 lei (RON). Pronto comprobamos que en Rumanía, al contrario que en otros muchos países, las comisiones de las casas de cambio no son en absoluto abusivas. Incluso en el aeropuerto la compra de euros la hacían a 4,40 RON y la venta a 4,48 RON, de manera que pronto renunciamos a nuestra costumbre de sacar dinero en cajeros y empezamos a cambiar euros en efectivo.
Además Rumanía es un país en el que todavía hoy se puede viajar a un coste muy razonable. Nosotros en el viaje no escatimamos demasiado en gastos: elegimos buenos hoteles, comimos a gusto en restaurantes y alquilamos taxis por varias horas en distintas ocasiones; pero también comprobamos que los transportes públicos son baratos, los taxis funcionan con unas tarifas autorizadas mucho más bajas que en España (menos de 0,5€ por kilómetro), además en muchas pensiune o cazare hay habitaciones correctas por poco más de 50 RON. Por último, incluso en buenos restaurantes se puede comer por poco dinero: una sopa contundente o una copiosa ensalada por 12 RON, medio litro de cerveza por 7 RON, etc.

....................................................
Fecha del viaje: del 12 al 23 de abril de 2014
Itinerario:
1er día: Vuelo Barcelona-Bucarest.
2º día: Sinaia y llegada a Brasov.
3er día: Visita a Fagaras y Monasterio de Sambata. Brasov.
4º día: Castillo de Bran y tren a Sighisoara.
5º día: Sighisoara, visita a Biertan y Copsa Mare y llegada a Sibiu.
6º día: Sibiu.
7º día: Sibiu, Alba Iulia y tren nocturno a Suceava.
8º día: Celebración de la Pascua en Suceava.
9º día: Visita a los Monasterios de Bucovina. Suceava.
10º día: Visita a Targu Neamt y sus monasterios. Tren nocturno a Bucarest.
11º día: Bucarest.
12º día: Vuelo de regreso a Barcelona.
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Ver Etapa: Introducción



Etapa: Valaquia  -  Localización:  Rumania Rumania
Fecha creación: 11/05/2014 15:39  
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1er dia: Llegada a BUCAREST
Aterrizamos hacia las 17h30' con algo de retraso, cosa frecuente en las rutas aéreas europeas, bastante saturadas de tráfico. Aún así tenemos que esperar un rato en el aeropuerto a una amiga que se apuntó al viaje más tarde y llega en otro vuelo desde Viena.
El aeropuerto Henri Coanda, más conocido por Otopeni, es pequeño y se encuentra todo fácilmente. Lo primero que hacemos es adelantar el reloj una hora, lo segundo sacar dinero y a continuación buscar la parada de autobuses urbanos. Es fácil, desde el vestíbulo de llegadas sólo hay que bajar una planta, cruzar una sombría sala de espera y salir al exterior; allí mismo está la caseta donde venden los billetes, que cuestan 4,30 RON. ¿Será esta la única ciudad del mundo en la que los transportes públicos no venden billetes para un solo usuario?... Pues no lo sé, pero muy normal tampoco me parece. Aquí los billetes ordinarios llevan la cifra 2 y eso significa que son válidos bien para 2 viajes en el mismo medio (autobús, tranvía o metro) bien para un solo viaje pero de 2 personas. Cuando por fin llega nuestra amiga ya disponemos de 2 billetes dobles, que validamos en la máquina del autobús 783... con lo cual nos sobra un viaje que ya no utilizaremos xD
El otro autobús que sale de Otopeni, el 780, va hasta la estación principal de trenes Gara de Nord; el que hemos elegido nosotros cruza de norte a sur el centro de la capital por las principales avenidas, para finalizar en Piata Unirii; ambos circulan con una cómoda frecuencia de 15 o 20 minutos. Hoy es sábado y no hay mucho tráfico, de modo que en poco más de media hora nos bajamos en el Bulevar Balcescu, cerca de la parada de metro Universitate, donde está el hotel de nuestra amiga. Nosotros nos metemos por la estrecha calle Ion Campineanu y en 5 minutos llegamos a nuestro hotel, a descansar un rato antes de salir a cenar.
Naturalmente vamos a Caru cu bere, como todo turista que se precie. Hemos reservado para las 21h, hora punta sin ninguna duda. Está saturado de gente y por eso ya nos avisaron de que nos tocaba la zona de fumadores. La animación musical de esta noche es tipo "locos años 20": banda de jazz desmelenada y una femme fatale de piernas vertiginosas que saca a bailar a todo hombre que se sostenga en pie. Por suerte a mí me debe ver de lejos la cara de agotamiento (o de susto, por lo torpe que puedo llegar a ser en la pista) y no se me acerca. En cuanto a la comida, casi todo el mundo se pide unas parrilladas de carne brutales, pero nosotros estamos desganados y buscamos algo suave. Tras dudar mucho rato pedimos unas ciorba de fasole o sopa con alubias y carne servida dentro de un bollo de pan (todavía no me explico cómo los hacen tan estancos), los típicos sarmale, una ensalada sin mucha gracia y un filete de carpa, que a los rumanos les gustará mucho pero a nosotros nos sabe tan malo como era de esperar. Otra cosa que tampoco nos gusta es la mamaliga, esa sémola de harina de maíz que acompaña muchos platos; la probaremos alguna vez más durante el viaje y nos parecerá siempre igual de sosa. En cuanto a la cerveza propia del local, más barata que las otras marcas, la encontramos demasiado floja. Por tanto el segundo contacto con la cocina rumana (el primero fue hace tiempo en el restaurante Crama Dracula, de Barcelona) es negativo, pero mejorará considerablemente en días sucesivos.

El extraño menú del "Carro de cerveza"

Tal vez Caru cu bere nos hubiera parecido divertido si nos pilla en otras condiciones, pero lo cierto es que los tres estamos cansados por el viaje, y yo en concreto tengo un mareo y un dolor de mandíbula que no se me pasarán hasta la mañana siguiente. Es una desgracia llegar a una edad en la que dos simples vuelos encadenados de 2 horas cada uno te dejan para el arrastre... no sé lo que me puede ocurrir cuando vuelva a volar 12 o 14 horas seguidas Ojos que se mueven
Al salir del local vemos en la puerta el horario especial para los días de la Pascua y ya anticipamos que muchos restaurantes van a estar cerrados entre el sábado y el lunes. De momento estamos en Lipscani, el barrio más marchoso de Bucarest, y los bares con música de todo tipo no escasean... pero estamos tan cansados que nos vamos enseguida a dormir sin tomarnos ni una gaseosa Riendo

Alojamiento en Bucarest
A nuestra amiga le hemos buscado un sitio barato y céntrico que se llama Bucharest Comfort Suites. Por las fotos y algunos comentarios en booking se podría llegar a deducir que se trata de un hotel "para parejas efímeras" Riendo pero una vez allí comprobamos que no es para tanto: hay turistas, viajantes e incluso familias locales. El hotel es viejo y le iría bien una reforma, no tiene ascensor, etc. pero por lo demás está bien, las habitaciones son amplias y para 1 persona ha costado 36,5€ sin desayuno.
Pero para nosotros dos nos hemos reservado algo más especial, que se llama Grand Hotel Continental... FASTUOSO, no se puede definir con otra palabra. Se trata de un monumento histórico que ha conservado perfectamente el espíritu del lujo decimonónico, pero a la vez todo es nuevo y reluciente; no hay una mancha en las paredes, un arañazo en los muebles ni una cortina deshilachada. El baño es de diseño y la cama comodísima, con ropa de gran calidad. De entre los pocos hoteles de lujo en los que nos hemos alojado alguna vez yo diría que este es el más elegante y mejor mantenido. Y gracias a una oferta y también a que Bucarest no es un destino con alta demanda, nos ha costado sólo 80€ (sin desayuno).

Saliendo del hotel

2º día: SINAIA
Nos toca madrugar un poco, pero ya estamos descansados y frescos cuando nos reunimos los 3 a las 7h30' en la estación de metro Universitate. El Metro de Bucarest cuenta con 4 líneas que forman dos anillos en torno a la zona centro; para ir a la estación tenemos que hacer un transbordo pero no es nada complicado, las direcciones están bien expuestas. Hay poca gente a estas horas del domingo, de todos modos no dejamos de observar que el Metro está mucho más limpio que los de Madrid o Barcelona y que el material rodante es relativamente nuevo.
Nuestro plan para hoy es pasar el dia en Sinaia para luego coger otro tren que nos deje en Brasov a última hora de la tarde. Al entrar en la Gara de Nord un taxista pirata intenta convencernos de que no hay tren hasta las 10h, pero nosotros sabemos bien que el próximo sale a las 8h30', de modo que compramos los billetes (41 RON cada uno) y aún nos sobra tiempo para desayunar. Gara de Nord es una estación término de las de toda la vida, con todas las vías alineadas y multitud de chiringuitos alrededor. Es la hora en que los vagabundos y marginados que pasan las horas muertas deambulando se empiezan a esfumar, relevados por los viajeros corrientes. Mientras esperamos nuestra salida compramos algunas cosillas en la pastelería y nos sentamos en la terraza de una cervecería de la marca Timisoreana; el café que sirven allí es de una máquina moderna y no está mal.

La Gara de Nord al amanecer

El tren es cómodo y tenemos un viaje relajado; al principio el paisaje es llano y se ve muy bien cultivado, pero pronto llegamos a las magníficas montañas cubiertas de bosques de los Cárpatos. En hora y media hemos llegado a la estación de Sinaia y entramos en el local que lleva el rótulo bagaje de mana. Una chica que está allí de guardia nos ayuda a colocar nuestras maletas en estantes de hierro y nos pide 10 RON por cada una; nos parece algo caro pero aún así es una solución que nos conviene.... no vamos a pasarnos el día arrastrando maletas por una región montañosa xD. Más adelante nos enteraremos de que la consigna de equipajes no es un servicio garantizado por la empresa titular de las estaciones sino que son particulares que alquilan el espacio a la estación para dedicarlo a ese menester y por tanto cada uno establece sus tarifas. Desde la estación hay que subir unas escaleras y cruzar un bonito parque para llegar al bulevar principal; allí encontramos algo abierto y nos tomamos otro café en un elegante salón, frente a unos viejos paisanos que juegan a las cartas.

Sinaia fue residencia de verano de los reyes de Rumanía y eso le ha dado un carácter señorial de antiguo balneario; para subir al famoso castillo de Peles hay un atajo peatonal que pasa primero por el Monasterio de Sinaia. Pagamos una entrada de 5 RON y pasamos a la iglesia nueva, donde se está celebrando una ceremonia por el Domingo de Ramos. Es nuestro primer contacto con los monasterios de Rumanía y podemos apreciar el modelo arquitectónico que se repite en casi todos ellos: un recinto amurallado con una única puerta de entrada con campanario que da paso a un patio rodeado de dependencias; la iglesia o iglesias son también todas de la misma planta, con un pórtico y un nártex que preceden a la nave principal o naos. En esta se puede admirar el iconostasio, con tres aberturas que dan paso (con limitaciones) a la cámara más sagrada y secreta.
A un lado de la iglesia nueva de Sinaia los fieles se encuentran con dos grandes cajas de hierro forjado que contienen muchos pequeños cirios; una de ellas está dedicada a los familiares vivos y la otra a los difuntos. Además de encender velas en ellos, los fieles acostumbran a escribir peticiones específicas en unos papelitos que entregan, por supuesto acompañados de una ofrenda en dinero, a los sacerdotes que imparten bendiciones en el interior del templo. La ceremonia de hoy corresponde a una fecha especial, por eso se permite a los oferentes entrar en la cámara sagrada y depositar sus ofrendas ante imágenes celosamente guardadas. Por lo demás la ceremonia transcurre en medio de cantos interpretados por monjas que ocupan sillas o bancos en un lateral de la nave; el resto de los asistentes permanece de pie el tiempo que considera necesario para sus devociones y después sale al exterior, por eso hay siempre mucho tránsito de gente y los que nos acercamos por simple curiosidad también podemos entrar y salir sin que nadie se moleste.

Las velitas sirven para recordar a vivos y muertos

La iglesia antigua, que data de finales del siglo XVII, es por fuera menos vistosa que la nueva, pero su interior alberga frescos que impresionan, sobre todo en este momento ya que estamos prácticamente solos. Todas las paredes interiores están cubiertas de imágenes del Evangelio, pero llaman la atención sobre todo las que se ven en lo alto de la torre central; en otros monasterios comprobaremos que el modelo se repite: un Pantocrator central atrae hacia lo más alto la vista del observador y a su alrededor se disponen filas de figuras de santos u otras escenas. El museo de iconos y libros antiguos esta cerrado hoy, así que finalizamos la visita y seguimos adelante.

La iglesia vieja de Sinaia alberga magníficas pinturas

Cuando llegamos al Castillo de Peles hay ya bastantes grupos de visitantes. Compramos entradas para la visita estandar (20 RON) y esperamos en el vestíbulo, quitándonos los zapatos (hay que ponerse unas chancletas especiales para entrar), hasta que nos abren la puerta. La visita guiada consiste en explicaciones en inglés y dura unos 40 minutos; es un poco esquemática y además los grupos son grandes, pero aún así nos da una idea bastante precisa de la historia del castillo y sus características. Rumanía es un estado joven que se formó en el siglo XIX a partir de la unión de 2 territorrios: Valaquia (donde nos encontramos ahora) y Moldavia. Las potencias de entonces deciden que el trono del nuevo estado recaiga en una dinastía de rancio abolengo germánico: los Hohenzollern-Sigmaringen, que se instalan cómodamente en el Palacio Real ya existente en Bucarest (actualmente Museo Nacional de Arte). Antes incluso de ser coronado rey, el príncipe Carlos I encargó la construcción de una residencia de verano en este paraje encantador, con vistas sobe el valle de Prahova y al pie de los montes Bucegi.



El exterior del palacio presenta buen aspecto, si bien algunas de las balaustradas que adornan las terrazas están hundidas; en cuanto al interior, la verdad es que se trata de uno de los palacios más bonitos que hemos visto. Su estilo se inspira en los refugios de caza de la nobleza alemana; no hay grandes salones pero cada pequeña pieza es suntuosa a su manera. Por tanto no se trataba de un escenario emblemático para grandes recepciones y ceremonias sino más bien de un lugar agradable para vivir. También explican que a la fecha de su inauguración oficial (1883) fue el primer palacio de Europa en contar con su propia central eléctrica. Al salir contemplamos un rato el paisaje circundante desde las terrazas y después nos acercamos hasta Pelisor y Foisorul, unos anexos del palacio que sólo vemos por fuera.

Curioseando un poco en torno al palacio

Volvemos al centro de Sinaia pasando por los barrios residenciales que ocupan sus empinadas colinas, observando el relajado estilo de vida de sus moradores. Nuestra intención es subir en el telecabina hasta las pistas de esquí, pero cuando legamos al cruce principal del bulevar ya tenemos hambre, así que entramos en el primer restaurante que nos tienta. Se llama La Cerdac (no figura en la LP) y es una mezcla de estética tradicional y moderna. Comemos bien y comprobamos que incluso el vino a granel (vinul casei) puede ser más que aceptable.
Por fin llegamos a la telecabina; el horario de funcionamiento es limitado y de todos modos queremos bajar pronto; en realidad sólo tenemos tiempo para subir el primer tramo, hasta la estación llamada Cota 1400, observar el magnífico panorama y dar un breve paseo por caminos que aún conservan bastante nieve. Los billetes de ida y vuelta hasta esa cota nos cuesta 30 RON cada uno.

Subimos a la "Cota 1400" para echar un vistazo rápido

Regresamos tranquilamente a la estación y al llegar vemos que se nos acaba de escapar un tren con destino a Brasov. Hasta el siguiente nos da tiempo para tomar una cerveza Ursus en una terraza, entre el parque y un antiguo balneario. Lo malo es que ese tren llega con más de una hora de retraso, que pasamos esperando en el andén, con nuestras maletas recuperadas y desconcertados por los varios mensajes contradictorios que se difunden por megafonía y teleindicadores. Cuando por fin embarcamos disfrutamos de un trayecto lento a través de un puerto de montaña con magníficos paisajes y nieve en abundancia.

Nos despedimos de los Carpatos, por el momento.

Llegamos a Brasov a las 20h y decidimos coger un taxi para no perder tiempo; por 8 RON nos lleva rápidamente a nuestro hotel y tras instalarnos salimos a cenar. El tiempo es desapacible y apenas se ve gente por el barrio antiguo; elegimos un restaurante cercano que está muy bien recomendado en todas las guías: Sergiana, en la calle Muresenilor. Es una bodega grande y acogedora, con buen servicio y mejor cocina. La camarera nos recomienda un vino excelente y asequible, de las bodegas Samburesti, para acompañar las sabrosas sopas y una carne de calidad. Sentimos curiosidad por probar las mollejas de ternera y nos sorprendemos de lo buenas que están.

Alojamiento en Brasov
Vamos a pasar 2 noches en Casa Wagner, una especie de hotel-boutique situado en Piata Sfatului, o lo que es lo mismo, en el corazón de los barrios históricos de Brasov. Ocupamos una suite sencilla, en forma de dúplex y con un solo baño; a pesar de ser abuhardillados, los espacios para dormir son amplios. Es una casa histórica y, como suele ocurrir en Rumanía, no han pensado en dotarla de ascensor; demasiadas escaleras, además en la entrada no hay espacio para un lobby y los pequeños salones están en la 1ª planta. Nos cuesta 108€ por noche para 3 personas, con desayunos incluidos.
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Etapa: Transilvania I  -  Localización:  Rumania Rumania
Fecha creación: 18/05/2014 10:59  
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3er día: BRASOV y FAGARAS
Descansamos muy bien en Casa Wagner ya que la tranquilidad del barrio es total y tras desayunar nos disponemos a salir de excursión. Nuestro plan es visitar el Monasterio Brancoveanu, que presume de ser el más rico de toda Rumanía. Lo primero es salir de la zona peatonal de Piata Sfatului; remontamos la calle Muresenilor hasta llegar a una rotonda en la que paran autobuses y taxis. Desde aquí se ve perfectamente la Cetate (ciudadela) de Brasov, que tiene buen aspecto pero no tendremos tiempo para visitarla. Tomamos un taxi porque entre los 3 apenas nos sale más caro que el autobús y le pedimos que nos lleve a la Autogara 1, justo al lado de la estación del ferrocarril. Existe una Autogara 2 que está bastante más lejos y es la que sirve para ir a la zona de Bran, Rasnov, etc.

Nada más llegar encontramos una furgoneta que lleva nuestro destino: Fagaras. No tarda mucho en salir, así que embarcamos (7 RON cada uno) y en menos de hora y media cubrimos los 70 kms y descendemos en la rotonda principal. Sabemos que Fagaras es la puerta de entrada a una región de imponentes montañas, que la locura megalómana de Nicolae Ceausescu se empeñó en atravesar con una casi imposible carretera: la Transfagarasan. Lo que no sabíamos es que esta agradable ciudad tiene también un pasado glorioso; como testigo del mismo se conserva una fortaleza realmente bonita y a la vez temible (fue prisión para detenidos políticos hasta hace unas décadas), rodeada de murallas y de un foso ajardinado en el que nadan plácidamente los cisnes. Hoy es lunes y el museo que alberga la fortaleza está cerrado, pero podemos entrar en el patio y también subir a las murallas a contemplar la llanura (las montañas apenas se adivinan desde aquí).

Fortaleza de Fagaras

Volvemos a la travesía principal y negociamos con un taxista, que resulta ser un chico simpático y espabilado. Se llama Dorel y habla muy bien italiano, de hecho se ha pasado media vida en Italia, hasta que perdió el trabajo como tantos otros. Dorel acepta llevarnos al monasterio y esperar el tiempo que haga falta por 70 RON.

El Monasterio Brancoveanu recibe su nombre del príncipe valaco que lo fundó a finales del siglo XVII, pero se le llama también Monasterio de Sambata porque está en los alrededores de un pueblo llamado Sambata de Sus. En Rumanía, al igual que en España, muchos pueblos se nombran por parejas: uno se llama de sus (de arriba) y el otro de jos (de abajo) xD

Entrada al monasterio y los montes Fagaras al fondo


El monasterio está en un bello y sereno paraje, con montañas nevadas al fondo, y al entrar comprobamos que seguramente debe ser muy rico puesto que todo parece "a estrenar". La iglesia principal conserva los frescos originales en su interior, pero en realidad el monasterio debe su fama al taller de iconos pintados sobre cristal, cuyas muestras más antiguas se conservan en el museo (hoy cerrado). También tienen una hospedería en la que se alojan los artistas que vienen aquí a practicar; entramos en el vestíbulo y vemos una muestra de iconos contemporáneos; a mí no me gustan, prefiero los de toda la vida, pintados sobre madera o moldeados en metal. También hay una tienda grandísima que ofrece toda clase de recuerdos; mis chicas compran un perfume con esencias presuntamente milagrosas y Dorel se lleva también un rosario de madera con cruz y algunas pulseras.

Exterior e interior

De vuelta a Fagaras, Dorel nos indica la acera en la que paran los autobuses regulares y luego nos acerca al restaurante más próximo, que es el del Hotel Bulevard. El comedor tiene pretensiones de gran salón de banquetes; en realidad recuerda algo a la estética del periodo comunista, pero en más arreglado. Comemos bien pero el servicio es caótico y al final tenemos que ir a buscar la cuenta porque nos aburrimos de esperar.
También tenemos que esperar un buen rato al autobús, de modo que entramos a curiosear en el "centro comercial" que tenemos a nuestra espalda, y que sin duda es otra herencia del socialismo: espacios enormes desaprovechados y escasamente ocupados por pequeños puestos de cualquier cosa: droguería, menaje de cocina, etc.
Cuando por fin subimos al autobús tenemos ocasión de charlar un rato con una simpática señora que habla muy bien español. Esto no tendría nada de extraño si, como muchos cientos de miles de rumanos, la señora hubiera pasado años viviendo en España... pero resulta que no es el caso, simplemente ella tiene una hermana que vive en Costa Rica y, en previsión de ir a visitarla algún día, se ocupa en aprender nuestro idioma viendo culebrones colombianos en televisión xDD

Cuando regresamos a Brasov son ya las 17h y de todos modos los lunes cierran todos los museos y monumentos. Nos conformamos con ver desde fuera la mole de piedra de la Iglesia Negra y seguir calle abajo hacia el antiguo arrabal de Schei, en el cual residían los rumanos en una época en que la ciudad no era gobernada por ellos sino por los sajones. Por el camino nos encontramos una especie de bocatería que se llama Bistro Gaudi; no entramos pero hablamos un rato con el dueño, que está en la puerta. Es un joven catalán de ascendencia andaluza; nos cuenta que lleva varios años en Rumanía, que ha formado una familia allí y que trata de abrirse camino en el difícil negocio del fast food. Desde aquí le deseamos que tenga éxito en su empeño de iniciar al público rumano en el consumo del aceite de oliva de Baeza xD
La Catedral de san Nicolás también está cerrada, desandamos camino y nos sentamos frente a la Puerta de Santa Catalina, bellamente iluminada por la noche. Llega la hora de cenar y volvemos a la plaza de Schei para sentarnos a la mesa en Casa Romaneasca; buena comida y buen servicio, aunque también mucho ruido y humo por los grupos de amiguetes que ocupan gran parte del local. Después nos vamos a recorrer la calle peatonal Strada Republicii, donde se asientan los bares nocturnos más originales. Esta noche no hay mucha gente pero aún así se nota que Brasov es una ciudad universitaria llena de jóvenes con ganas de marcha.

El curioso emblema heráldico de Brasov

4º día: De BRASOV a SIGHISOARA
Madrugamos un poco hoy también; desayunamos, desalojamos la habitación y a las 8h30' ya estamos en la parada de taxis. El primer precio que nos proponen para ir a Bran son 100 RON; lo aceptamos porque al llegar a Brasov nos lo habían ofrecido por 120 y de cualquier forma no nos parece caro. El trayecto se hace por autovía hasta pasado un suburbio que se llama Cristian, a partir de ahí la vía es más peliaguda, pero aún con todo llegamos enseguida. O sea que llegamos al Castillo de Bran antes que los grupos, como era nuestro objetivo. La mañana ha salido fría y lluviosa y eso hace que el castillo parezca realmente tenebroso e inquietante.

Bram Stoker encontró aquí una buena fuente de inspiración...

Comprobamos que el interior es aún menos acogedor

La entrada cuesta 25 RON y no parece que se lo gasten en calefacción, porque en el interior hace aún más frío que fuera. Vamos subiendo plantas hasta alcanzar la galería que domina el patio; desde aquí las vistas son muy interesantes, incluso en un día con escasa visibilidad como hoy se ve perfectamente el camino natural que conduce al valle, sorteando las estribaciones del vecino Piatra Craiului. En paneles informativos se explica que este punto era ya en la Edad Media frontera entre los territorios de Valaquia y Transilvania; por esa razón los caballeros de la Orden Teutónica, que durante siglos extendieron su dominio por gran parte de la Europa Central, tenían aquí un puesto defensivo en el siglo XIII. Más tarde, cuando la región cayó bajo el dominio húngaro, la municipalidad de Brasov recibió de los reyes el privilegio de construir una fortaleza y cobrar peajes a los mercaderes. Esa fue básicamente la función de Bran durante toda su historia, al margen de la literatura que se le haya querido mezclar. Otros paneles explican la relación del castillo con el mito del Conde Drácula, basada mucho más en la imaginación del escritor Bram Stoker que en la realidad histórica del voivoda Vlad Tepes. Más interesante que esta historia ya manida nos parece el devenir reciente del castillo. En 1920 los ciudadanos de Brasov, dueños oficiales de Bran, fuerzan a su Ayuntamiento a ofrecer el castillo como regalo a la reina María, muy querida por el pueblo a pesar de ser extranjera (habia nacido en Inglaterra). Lo extraño del asunto es que tanto la reina como su marido el rey Fernando se aficionaron a pasar largas temporadas en el frío e inhóspito castillo, a pesar de tener a su disposición residencias mucho más lujosas. La reina enviudó y fue relegada de la vida pública; hacia 1938 debió ser tratada de cáncer en una clínica de Italia pero, sabiendo que su final estaba próximo, exigió ser llevada de vuelta a Rumanía. Su corazón está depositado todavía hoy en Bran, dentro de un cofre de oro. Más tarde, tras finalizar la II Guerra Mundial, las autoridades comunistas expropiaron los bienes de la familia real y transformaron Bran en un museo, pero en 2006 el gobierno de Rumanía decidió devolverlo a los herederos, que residen en los EE.UU. Recientemente se ha publicado que el castillo, cuya explotación como museo no cubre los gastos de mantenimiento, ha sido puesto a la venta con un precio objetivo de 73M$ xD

Tras este baño de Historia volvemos a Brasov cuando aún no es ni mediodía. En el camino de regreso vemos la fortaleza de Rasnov a lo lejos, colgada en lo alto de una colina; nos planteamos negociar con el taxista una visita, pero el clima nos ha desmotivado y desistimos; tampoco tendremos tiempo hoy para visitar el pintoresco pueblo de Viscri, que está en nuestra ruta. Al llegar a Brasov yo me voy en autobús urbano hasta la estación para comprar billetes de tren a Sighisoara y hacer otras gestiones; las señoras mientras tanto entran a visitar la Iglesia Negra(6 RON). Esta iglesia se comenzó a construir en estilo gótico, pero en el siglo XVII resultó muy dañada por el incendio causado por un ejército invasor (de ahí le viene el nombre) y en su restauración se le añadieron bóvedas y torre de estilo barroco. Me cuentan que el interior es muy austero, cosa normal en las iglesias luteranas; la única pieza destacable es el órgano del siglo XIX, con nada menos que 4000 tubos; en verano se programan conciertos pero la temporada no ha comenzado aún.

Cuando nos reunimos los 3 vamos recorriendo lo poco que queda de las antiguas murallas y fortificaciones de la ciudad, para terminar subiendo al Bastión de los Tejedores; no entramos al museo sino que nos quedamos un rato contemplando desde lo alto el conjunto del Brasov antiguo, con sus rojos y uniformes tejados. La reflexión que nos inspira esta ciudad, en comparación con otras ciudades históricas de Europa Central, es que al estar en Rumanía se libró de destrucciones masivas durante la II Guerra Mundial y a continuación pasó más de 40 años en un sistema político caracterizado por el aislamiento y el inmobilismo; seguramente por eso Brasov se ha librado también de las artificiales transformaciones operadas en muchas ciudades de Alemania, Polonia etc., ya fuera por las reconstrucciones de postguerra o por la creación precipitada de ghettos turísticos. El resultado es que todavía hoy el barrio antiguo de Brasov se percibe como una ciudad viva y con una cierta coherencia de espacio urbano y humano.

Hacemos un segundo intento de visitar la Iglesia de San Nicolás; el exterior presenta signos de una reconstrucción un tanto kitsch, pero el interior alberga iconos y frescos muy valiosos. Esta iglesia tiene además un gran valor simbólico puesto que era la iglesia "rumana" en un periodo en el que los rumanos eran minoría en la región, por eso en su entorno floreció una especie de reducto cultural. Al cabo de unos minutos tenemos que abandonar el lugar por culpa de un entierro multitudinario, cuyos asistentes acaban de llegar del vecino cementerio. En cuestión de segundos la iglesia se llena a tope de personas portando coronas de flores y ramas de árboles verdes, y ante sus visibles muestras de dolor nos sentimos obligados a retirarnos.

En la iglesia de San Nicolás nos cae encima de improviso un cortejo fúnebre Trist

Ya va siendo hora de pensar en comer antes de dejar la ciudad; nos apetece observar el entorno y por ello nos dejamos tentar por un restaurante del centro que tiene paredes acristaladas. Pero al entrar nos dicen que sólo sirven pizza y pasta y que la cocina rumana está en el local de al lado, así que damos un giro radical a nuestro capricho y nos metemos... en un sótano xD
Me empiezo a preguntar si la afición de los rumanos por ubicar en sótanos los bares y restaurantes se debe a algún rasgo oscuro del carácter nacional; de todos modos el local en el que entramos no tiene nada de tenebroso, está decorado con exquisito gusto en un estilo muy moderno y por supuesto ofrece buena cocina. Y más barato de lo habitual pues tienen menús completos a partir de 15 RON. Al salir aún nos queda tiempo para paladear helados y café en otro sitio realmente bonito y original: el Bistro de l'Arte.

Finalmente recogemos nuestros equipajes en el hotel y hacemos que nos llamen un taxi para ir a la estación. El tren regional sale a las 15h30' y es lento. Muy lento. Tarda dos horas y media en recorrer apenas 130 kms. Al llegar a Sighisoara no encontramos ningún taxi esperando viajeros. Y bien que nos hace falta uno puesto que nos alojamos en plena Ciudadela y ésta se encuentra, como no podía ser de otra forma, en lo alto de una colina. Los otros viajeros sacan sus móviles y llaman a la central de taxis; nosotros no hemos comprado una tarjeta local, así que les pedimos por favor que animen a los taxistas para que no sean tímidos, que se acerquen por aquí en número suficiente para recogernos a todos. Tras esperar un buen rato por fin nos toca el turno; embutimos nuestras 3 maletas en un viejo Dacia que arranca para sacarnos de la parte nueva de Sighisoara, atraviesa el río Tarnava y pronto coge un atajo que nos sube de golpe a la Cetate para dejarnos frente a la puerta del hotel, al borde de un mirador amurallado.
Tras la sesión de "desparrame y ducha" salimos a pasear por las calles adoquinadas.Está cayendo la noche y la ciudadela tiene un ambiente totalmente medieval, es decir solitario y tenuemente iluminado. La casa natal del famoso Vlad Tepes está en la plaza principal y en la actualidad se anuncia como restaurante-museo Casa Dracula... No tenemos valor ni siquiera para entrar a verlo, así que dudamos entre las escasas opciones y al final elegimos el comedor del Hotel Sighisoara. La encargada de recepción nos recibe ataviada en plan Familia Adams: amplios ropajes negros y maquillaje blanco nuclear; en cambio la maîtresse d'hòtel es tipo "gobernanta alemana". Esta última nos propone un vino que está muy bien, pero la cocina en general es mediocre, creo que no hemos acertado con el sitio. Y después de cenar ¿dónde podemos ir? Buena pregunta; este barrio no parece especialmente animado, pero si se fija uno bien descubre que en la parte trasera del viejo Ayuntamiento, inmenso palacio del siglo XIX, hay una puerta señalada con dudosas luces que conduce a un sótano. Sospechamos que pueda tratarse de un lupanar, pero desesperados por echar un trago acabamos bajando y descubrimos que no es así... aunque de todos modos la fauna que pulula allí abajo no es muy normal xDD

El voivoda Vlad Tepes, alias Dracula, hijo predilecto de la ciudad.

Alojamiento en Sighisoara
Elegimos un hotel-boutique que se llama Casa Georgius Krauss. Es realmente precioso, una casa histórica cuidadosamente restaurada, con habitaciones amplias y cómodas. Sólo tiene 9 habitaciones y nosotros hemos reservado las 2 más baratas (el resto tienen frescos o muebles antiguos especiales); las dos habitaciones para tres personas nos salen por 88€ con desayunos.

5º día: De SIGHISOARA a SIBIU
El desayuno en Georgius Krauss es a la carta y hoy el chef nos sorprende con algo original; en realidad son huevos revueltos y brocheta de bacon con tomates cherry, pero todo ello "deconstruido" xD. El día nos vuelve a salir frío y lluvioso, aún así queremos explorar la ciudad, no es cosa de salir corriendo tan temprano. La ciudadela de Sighisoara es probablemente uno de los conjuntos históricos mejor preservados de Europa; cada casa tiene tras de sí una larga historia y sus calles adoquinadas conducen todas hacia una torre de uso civil realmente imponente, con sus 64 metros de sólida piedra coronados por un artístico tejado de colores. Se la llama Turnul cu Ceas, es decir la torre del reloj. Reflexiono que se trata de una curiosa mezcla semántica, ya que "turn" es palabra alemana mientras que "chas" no puede ser sino un préstamo del ruso. Sea como fuere pagamos la entrada (8 RON cada uno) y subimos para descubrir las magníficas vistas.

Desafiando a la lluvia descubrimos el centro histórico de Sighisoara.

De allí nos vamos a la parte más alta de la ciudad vieja, donde se encuentra el otro gran monumento: la Biserica din Deal o iglesia de la colina. Nos sorprende el largo túnel de madera que protege la escalinata de 172 peldaños que lleva hasta ella, porque es un tipo de estructura del que jamás habíamos oído hablar; sin duda los canónigos del pasado debían pasar apuros cuando el camino quedaba sepultado bajo 2 metros de nieve y por ello dispusieron que se construyera un abrigo muy resistente. La iglesia tiene un entorno evocador, de jardín romántico medio abandonado; la entrada nos cuesta 3 RON y en mi opinión vale la pena pagar ya que no le falta interés histórico. A esta región de Rumanía se la conoce como el país sajón, por tanto era lógico que en algún momento de la Historia sus habitantes abrazaran la doctrina de Lutero. Sin embargo esta iglesia muestra, y está más o menos explicado en paneles, cómo la reforma protestante se implantó aquí de forma progresiva y no sin particularidades; por ejemplo aquí se conservan, en el lugar de honor que siempre tuvieron, grandes retablos y otras muestras de artes figurativas, retratos de santos, clérigos, príncipes, etc. Y lo que es aún más curioso: sobre la sillería del coro corre una leyenda, en letras góticas pero fácilmente legible, que reza en alemán: Quien quiera sentarse aquí y no sepa latín, que se quede fuera si no quiere ser expulsado a bastonazos xD
Frente a la puerta de la iglesia se abre la entrada al cementerio alemán. Se extiende sobre un terreno irregular, salpicado de rocas y cubierto de bosque; sería un lugar a propósito para pasear en soledad, pero a estas horas ya está invadido por grandes grupos de turistas, de modo que nos marchamos pronto.

Restos de fortificaciones y cementerio alemán

Bajamos por el camino más largo, desde el que se ven algunas de las torres supervivientes de las antiguas fortificaciones. Llegamos al hotel hacia mediodía y tras hacer las maletas consultamos con el manager acerca del recorrido que queremos hacer hoy. Se trata de visitar algunos de los pueblos del país sajón que albergan las famosas iglesias fortificadas, finalizando en la estación de Medias, donde esperamos coger un tren para Sibiu a las 16h30'. El hombre llama a otro y hacen unos cálculos de distancias por medio del google earth; con una tarifa base de 2,20 RON por kilómetro, el precio que nos piden son 160 RON. Embarcamos nuestras cosas en un Toyota familiar, bastante nuevo y cómodo; el conductor se llama Florin, habla muy bien inglés y pronto comprobamos que es hombre de ingenio... Además es el chef de cocina del hotel, que hoy no tiene previsto ningún banquete y puede dedicarse a otras funciones.

En ruta con Florin

Salimos por la carretera nº 14 para luego desviarnos a la izquierda a la altura de Saros pe Tarnave. Llegamos a Biertan cuando falta poco para las 13h, justo cuando la iglesia va a cerrar una hora. Nos planteamos si aprovechar nosotros también para comer y ver la iglesia más tarde, pero al final decidimos otra cosa: no pagar la entrada, ver la iglesia sólo por fuera y a continuación comer xD. El único restaurante del pueblo se llama Unglerus y tiene pretensiones medievales; cuando entramos, la sala tipo refectorio está vacía y tenemos a todo el staff a nuestra disposición. El conjunto de la decoración es bastante kitsch, pero a cambio la cocina es muy buena. Florin nos cuenta que ha representado a Rumanía en las Expo de Japón, Corea y China, donde aprovechó para aprender técnicas de cocina oriental; insistimos en pagar su cuenta, un gasto mínimo puesto que Florin practica la vigilia de Pascua y sólo ha pedido agua (nos recuerda que en Rumanía la tasa de alcohol permitida al volante es 0.0) y una sopa de verduras.


Iglesia fortificada de Biertan

A continuación vamos a Richis por una carretera secundaria; este pueblo no es de primera categoría, las calles están enfangadas y a las casas les falta como mínimo algo de pintura. La iglesia no está en altura como la de Biertan, es más sencilla y la rodea una muralla modesta; Florin se marcha en busca de la persona que guarda la llave pero vuelve al poco rato con la noticia de que está ausente. No perdemos más tiempo y nos vamos a Copsa Mare, un viaje corto por una carretera infame. El paisaje es precioso y al llegar a la vista del pueblo la verdad es que alucinamos, parece que nos hayan trasladado al escenario de una película de época. La iglesia está en una colina y su aspecto impresiona, además tenemos suerte y la mujer que tiene la llave está en guardia; le damos 10 RON por la molestia y ya podemos meternos hasta el fondo. El interior está destrozado, aquí no se han gastado un céntimo en décadas; todo lo que es de madera está lleno de carcoma, incluido el teclado del órgano. Bueno, todo no, puesto que los tejados están hechos de piezas de madera y son los que mantienen en pie el conjunto. Subimos por unas peligrosas escaleras a la torre, donde las vistas sobre este tranquilo pueblo y sus chimeneas humeantes son impagables.


Copsa Mare y su iglesia bien valen un pequeño desvío

En el camino de salida volvemos a pasar por Saros pe Tarnave y también nos bajamos a ver su iglesia fortificada, pero enseguida una banda de niños gitanos viene a acosarnos con gritos y aspavientos. No parecen peligrosos, pero molestos sí que son, y mucho, así que nos batimos pronto en retirada.

Nos despedimos de Florin en la estación de Medias; allí nos dicen que el tren de las 16h30 llegará con mucho retraso. Me acerco a la vecina estación de autobuses y me dicen que no estoy de suerte, que el último servicio a Sibiu acaba de salir. Me sorprende que se acaben tan temprano, pero la recomendación de la informadora es clara: maine, o sea mañana xD. Medias también es ciudad monumental, pero el centro está lejos y no nos vale la pena ir hasta allí, así que nos refugiamos con nuestras maletas en un pub que hay enfrente. Aquí las camareras tienen un trato desgradable, tipo soviético, y eso desde luego no es lo normal en Rumanía. Hacemos un par de viajes a la estación para preguntar si por fin llega el tren; al final tenemos que correr porque el tren ya esta allí, pero bueno, tampoco tiene mucha prisa por salir, incluso nos da tiempo a comprar los billetes (7,50 RON cada uno). Son las 17h45'

Tardamos otras 2 horas en llegar a Sibiu. Nuestro hotel está en la Piata Mica, junto al corazón del centro histórico; decidimos ir a pie puesto que no está lejos y el camino es todo recto.

Por fin llegamos al centro histórico de Sibiu

Después de instalarnos salimos a cenar y probamos suerte en un restaurante muy recomendado en todas las guías: la Crama Sibiu Vechi Es un sótano estrecho y suele estar lleno, pero tenemos suerte porque una mesa se acaba de desocupar y nos sientan rápido. Está muy oscuro, en las paredes hay una lámpara auxiliar para cada mesa, pero casualmente la nuestra está fundida; a pesar de ello el ambiente nos parece genial, hay una pareja de músicos no muy virtuosos y la mezcla habitual de ruido, humo y alegría de vivir. La comida y el vino a granel están bastante bien.
Terminamos la noche como de costumbre, en otro sótano. Se llama Bohemian Flow y está en los bajos del Old Town Hostel, en la misma plaza en que nos alojamos. Este bar original nos recuerda un poco a los primeros discobares que se abrieron en la España de los 70, pero adornado con mucho arte underground. Hay variedad de cervezas y los cócteles son buenos y baratos. Recomendable.

Alojamiento en Sibiu
Nos quedamos las 2 noches en The Council, una casa del mismo tipo que la de Brasov, pero más incómoda. Demasiadas escaleras y dormitorios más estrechos. Pagamos 109€ cada noche para los tres, con desayunos, que se sirven en una bonita sala con vistas a la plaza. El personal es poco experimentado y lo tienen todo manga por hombro; creo que habríamos estado mejor en el Hotel Imparatul Romanilor, igual de céntrico y más barato.
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  Últimos comentarios al diario  La Gran Pascua ortodoxa (Rumanía)
Total comentarios 12  Visualizar todos los comentarios

Abdelkrim  Abdelkrim  28/01/2015 12:29   
Comentario sobre la etapa: Pequeña galería gastronómica
Muchas gracias marimerpa. La verdad es que me fastidia mucho que fotografdíen cada cosa que voy a comer, pero luego compartirlas es muy divertido xD

Luchino  luchino  26/10/2015 18:55   
Excelente diario, nos estamos pensando muy seriamente Rumanía para el año que viene. En especial nos interesan los monasterios pintados, también nos suelen gustar las iglesias ortodoxas o bizantinas.
Las fotos también estan muy bien.
Y muy divertido lo de la vieja el visillo.

Abdelkrim  Abdelkrim  28/10/2015 18:30   
Gracias luchino; la verdad es que Rumanía tiene bastante atractivo y el número de turistas que la visitan va a crecer mucho en los próximos años. El parecido con "la vieja'l visillo" se lo saqué yo, mi compañera está empeñada en que era el Wyoming disfrazado xD

Sargazo12  sargazo12  16/08/2017 12:59
Comentario sobre la etapa: Pequeña galería gastronómica
El verano que viene quiero ir a Rumania, pero utilizando el transporte público , asi que, aunque con considerable retraso pues acabo de descubrir tu diario, quiero darte las gracias porque está genial y para mí ha sido una auténtica joya.
Saludos.

Abdelkrim  Abdelkrim  22/08/2017 13:32   
Comentario sobre la etapa: Pequeña galería gastronómica
Hola! Me alegro de que te resulte útil. Si tienes alguna duda puedes preguntar, aquí o en el hilo de la zona correspondiente.

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Fecha: Dom Dic 03, 2017 06:06 am    Título: Re: Ayuda!! Rumania

Hola.
Tengo ya los vuelos, por eso tengo que regresar a Bucarest.

Sin embargo me he decidido por cambiar un día de Brasov por uno mas en Sighisoara (el cual en realidad ire a Sibiu y regresaré a pasar la noche en sibiu)

El palacio de Peles lo quiero ver el mismo dia que vea el de Bran, pero aun no encuentro un Tour que me lo permita.

En cuanto a Targu lo elegí precisamente por ser poco conocido pero creo que se me dificultaría la salida de regreso a bucarest.
¿Me podrian dar recomendaciones de que hacer en cluj?

Saludos
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Fecha: Mie Dic 13, 2017 10:06 pm    Título: Re: Viajar a Rumanía: Dudas, que ver, rutas

^^^^ Cluj- Napoca es una ciudad que se está modernizando a pasos agigantados. Tiene una vida universitaria y una vida nocturna muy agitadas que merece la pena disfrutar. Además muchas empresas tecnológicas se están asentando allí y se han disparado los salarios. La Iglesia de San Miguel (Católica) y el espectacular monumento a Matei Corvin dominan la Plaza Unirii, que es la principal de la ciudad. El Bulevar de los Héroes une esta plaza con la Plaza Avram Iancu, con la Catedral Ortodoxa y el Teatro Nacional. El centro, que cuenta con muchos edificios y palacetes tradicionales...  Leer más ...
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Fecha: Jue Dic 14, 2017 01:13 pm    Título: Re: Viajar a Rumanía: Dudas, que ver, rutas

Nosotros hemos estado visitando el Castillo de Peles y Pelisor el día 6 de Diciembre y estaba abierto, no ponía nada de que cerraran por obras ni se veía por allí movimiento de obras. Una visita preciosa, nos ha encantado, eso sí mucha nieve, pero hacía que el paisaje fuera más idílico.
Amistad
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Abr 29, 2014
Mensajes: 591

Fecha: Jue Dic 14, 2017 02:12 pm    Título: Re: Viajar a Rumanía: Dudas, que ver, rutas

Ups correcto.
Se cerró del 3 al 30 de noviembre, no sé dónde leí que iba a durar más, pero me alegro que lo pudieras visitar. Yo esta vez no pude , así tengo excusa para volver pronto Sonriente
Allí fueron llevados los restos de Mihai, el rey de Rumanía fallecido hace unas semanas y que (dato curioso) era el último jefe de estado vivo de la Segunda Guerra Mundial.


m.ziare.com/weekend/ca... nie-455962
ANGEMI
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Indiana Jones
Indiana Jones
Ago 09, 2009
Mensajes: 4889

Fecha: Jue Dic 14, 2017 02:28 pm    Título: Re: Viajar a Rumanía: Dudas, que ver, rutas

Siiii, el día 6 cuando estábamos alli en el exterior había mucha prensa y en el interior en una sala había una foto suya con una corona de flores y una mesa con el libro de firmas y había gente allí firmando. Preguntamos y nos comentaron que había fallecido en Suiza.
Pues en tú próximo viaje incluye las visitas a los dos castillos que son sorprendentes. Amistad
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