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CRUCERO FLUVIAL POR EL RHIN Y EL MOSELA (en construcción) -Diarios de Viajes de Alemania- Monlis
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Diario: CRUCERO FLUVIAL POR EL RHIN Y EL MOSELA (en construcción)  -  Localización:  Alemania  Alemania
Descripción: 8 días de navegación entre viñedos, castillos y pequeños pueblecitos
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Etapas 1 a 3,  total 5
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Etapa: PREPARAMOS EL VIAJE  -  Localización:  Alemania Alemania
Fecha creación: 29/07/2014 19:47  
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Pues como esto de hacer diarios es un vicio, ya estamos con el siguiente. El diario de un viaje intenso, pero a la vez relajado por las aguas de dos ríos: el Rhin y el Mosela.

Después de hacer el crucero fluvial por Rusia el año pasado quedamos tan contentas con Politours, que pensamos que podríamos repetir con ellos y hacer otro fluvial. Tenemos unos amigos que habían hecho el crucero del Rhin y que nos hablaban maravillas. Además, Daria, nuestra guía en Rusia nos dijo que mucha gente en el barco le hablaba tan y tan bien de este viaje. Vamos, blanco y en botella, no? No nos costó decidirnos: en verano del 2014 haríamos el crucero fluvial por el Rhin y el Mosela, con la compañía Politours.

En enero empezamos a mover hilos. Fuimos a nuestra oficina Nautalia de confianza y la chica que nos atiende siempre nos dijo que sabía que era un muy buen viaje y que Politours son expertos en el tema de cruceros fluviales.

Así que hicimos la reserva de las tres plazas y dimos una pequeña paga y señal.

Poco a poco fuimos revisando la documentación e información del recorrido que nos proporcionó la agencia para ir familiarizándonos. Nosotras haríamos el recorrido desde Estrasburgo hasta Colonia. Hay que tener en cuenta que también se puede hacer el recorrido a la inversa.

En febrero se nos encendió la bombilla de repente y nos dimos cuenta que los vuelos que nos ofrecía la mayorista no nos convencían. Se hacía Barcelona-Frankfurt en avión, Frankfurt-Estrasburgo en autobús. Se llegaba bastante tarde a Estrasburgo; sobre las 21:30. Veíamos que no podríamos casi conocer la ciudad. Y la vuelta se hacía Colonia-Frankfurt en autocar, y en Frankfurt se cogía el avión hasta Barcelona; vamos, una paliza! Así que la chica de la agencia nos propuso buscar vuelos a parte de los de Politours. Estuvimos unas dos horas mirando bien, trenes, aviones… Hasta que al final dimos con el que nos iba bien. Volaríamos Barcelona-Frankfurt en Lufthansa y en Frankfurt cogeríamos un autobús de Lufthansa hasta Estrasburgo. La hora de llegada a la ciudad serían las 13.15. Mucho mejor! Así podríamos aprovechar la tarde y la mañana siguiente para ver la ciudad! La vuelta sería también en Lufthansa de Colonia a Munich y de Munich a Barcelona. Y los vuelos nos salían 275 euros más baratos que el pack de Politours. Cogimos los vuelos y los pagamos.

Al llegar a casa pregunté en el foro donde podríamos dejar las maletas en Estrasburgo hasta la hora de embarcar. Rápidamente me contestaron PROSER y ELENARE diciéndome que en la estación de tren. Así que escribí un correo electrónico a la oficina de turismo de Estrasburgo para que me dijeran los precios. También aproveché para pedir que me mandaran información de la ciudad a casa (que me llegó al cabo de unos días). A la mañana siguiente me contestaron. ELENARE también me mandó el enlace de la estación de tren donde también está la información. Hay consignas manuales (self-service) que funcionan por tamaños. La taquilla grande son 9’50 euros.

Aquí tenéis los enlaces:

Oficina de Turismo de Estrasburgo: www.otstrasbourg.fr/es/

Precio de las consignas de la estación (en Infos gare de Strasbourg): www.gare-strasbourg.fr/

Durante unos cuantos meses fui alternando la lectura del foro de Londres, con el de Estrasburgo. En julio ya tenía toda la información necesaria (después ya llegará el turno de los agradecimientos).

Leí algo sobre un billete de transporte para los tranvías de Estrasburgo, llamado TRIO que permite hacer viajes ilimitados durante 24 horas a dos o tres pasajeros (nosotras somos tres) por 6 euros solo! Nos iría de perlas! PROSER me lo confirmó.

También pensé que estaría bien tener el restaurante de Estrasburgo ya reservado para comer, así que PROSER me recomendó varios restaurantes y me decidí por LE GRUBER. Primero les escribí un correo para saber si a las 14.30 podríamos comer. Así que al tener la respuesta afirmativa ya hice la reserva para esa hora, para tres. Probaríamos sus famosas Tartes Flambés al lado de la catedral. Poco a poco las cosas ya iban tomando forma.

PROSER me recomendó como llegar en tranvía hasta el restaurante, si no teníamos tiempo de ir andando.

Finalmente escribí a Politours para que me dijeran donde estaría el barco atracado, ya que PROSER me diría como llegar hasta allí en tranvía. Me contestaron muy rápido, mandándome un plano. Estaríamos al lado del Pont d’Anvers, cerca de la última parada de la línea F del tranvía.

También me leí todo el hilo de Colonia para tener cuanta más información posible.

Y ya sí, llegó el día 15 de julio. Fuimos a nuestra oficina de Nautalia para pagar el resto del viaje, y recoger la documentación básica, las bolsas y los sombreritos Politours que van tan bien.

Ya lo teníamos a la vuelta de la esquina!

La chica de la agencia me recomendó la página de Check my Trip, para comprobar que nuestros vuelos no sufrían ningún cambio.

www.checkmytrip.com/cm... E=NCMTNCMT

Ahora sí, llega el capítulo de agradecimientos. Y como lo prometido es deuda, tengo que agradecer infinitamente la ayuda de PROSER. Una gran conocedora de la ciudad de Estrasburgo. Se nota que la ama profundamente, y lo transmite en todos sus mensajes y recomendaciones. Su ayuda fue fundamental. Tiene más paciencia que un santo, porque tela con la cantidad de preguntas que le llegué a hacer! PROSER: gracias, gracias, gracias y gracias! Ya sabes que te dije que a cada paso que diéramos por la ciudad, tú estarías bien presente. Y así fue. Que sepas que viajaste con nosotras!

Y después de todos estos meses de preparación llegó el día 21 de julio (mi primer día de vacaciones). El día en que empezaría nuestra aventura por el Rhin, con el título sugerido por mi buen amigo CUADRI57: EN BUSCA DEL TESORO DE LOS NIBELUNGOS Y DE LOS ALARIDOS DE LORELEY.

Jefe, este diario también va por ti! Espero que disfrutes tanto del viaje como lo hemos hecho nosotras! Saluda al Rhin y al Mosela de mi parte!

Ahora sí viajeros, aquí empieza la aventura. Preparados?
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Ver Etapa: PREPARAMOS EL VIAJE



Etapa: ESTRASBURGO ENAMORA  -  Localización:  Alemania Alemania
Fecha creación: 02/08/2014 18:08  
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Como siempre digo, la vida del viajero es muy dura. Y esta vez no podía ser menos! El maldito despertador sonó el lunes a las 3:30 el primer día de mis vacaciones. Pero la ocasión valía la pena!

Aunque para mi ese día era muy, muy duro. El día anterior estuve fatal del estómago y la verdad es que estaba un poco asustada porque esa circunstancia no me diera el viaje… Tuve que llamar al médico de mi aseguradora para saber cómo proceder durante el viaje. Me recomendó que el domingo no comiera nada, y el lunes algo muy ligero, como tostadas o alguna sopa o crema. Pues vaya… Sí que empezaría bien el viaje… Con dieta alimenticia! No podría probar la comida del restaurante LE GRUBER!

Al levantarme estaba muy cansada y bastante débil. Encima hacía calor y eso no ayudaba mucho. Tuve que tomar una infusión para desayunar. Apasionante! (interprétese irónicamente)

Nos arreglamos, cerramos definitivamente las maletas y a las 4:30 puntualmente ya nos llamaban por teléfono para decirnos que ya teníamos el taxi en la puerta.

Cerramos la llave del agua, las luces y bajamos. Cargamos las maletas en el taxi y hacia el aeropuerto! A esas horas había muy poco tráfico, así que llegamos muy rápido a la Terminal 1 del aeropuerto de El Prat. A las 5h ya estábamos allí. El taxi nos costó 43 euros.

Al entrar en la terminal vimos que el mostrador de Lufthansa estaba libre; no había cola. Fuimos allí y dimos nuestros pasaportes al chico. Nos preguntó donde volábamos. Nos comentó que para coger el bus en Estrasburgo, teníamos que recoger las maletas. Importante, porque si no se quedarían en el aeropuerto de Frankfurt dando vueltas y más vueltas en la cinta.

Se aseguró con su compañera de mostrador si las maletas las cogíamos con los otros pasajeros, o en la zona de los autobuses, y ella le confirmó que con las demás maletas del vuelo.

Nos dio las tarjetas de embarque para el vuelo, y un resumen de nuestro viaje que podíamos presentar al conductor del bus si nos lo pedía. No nos expediría billetes para el bus.

Teníamos un máximo de 23 kilos por maleta facturada. La mía no llegaba ni a 10! Jajajajajajaja!

Nos dijo que el vuelo saldría de la zona B, pero aun no estaba confirmada la puerta! No me extraña! Si habíamos llegado con mucho tiempo. Pero al viajero previsor no le pillan las colas!

Total, que a las 5:05 nos fuimos al control de equipajes. Había poquísima gente, así que iríamos rápidas. Cogimos la bandejita de turno, nos quitamos relojes, colgantes, etc. Y fuimos a pasar por el arco. No tuvimos ningún problema! Ni nuestra amiga, que siempre la paran! Jejejejeje. Así que en 10 minutos ya lo teníamos todo resuelto. Aun quedaba una hora y 40 minutos, y estaba todo cerrado! Claro, era tan temprano… Fuimos hacia la zona B y había algún bar abierto. Pero el resto, nada de nada.

Miramos las pantallas de información y nos ponía que aun tardarían 1 hora en poner en qué puerta embarcaríamos.

Nos sentamos a esperar y aprovechamos para comprar tres botellas de agua para el viaje (1’5 euros cada una. Un poco carillas, no?).

Fuera seguía la oscuridad. Antes de que saliera la puerta de embarque aprovechamos para ir al baño. Al volver vi que aun quedaban 10 minutos para la información de la puerta. Y al final salió: 42B. Nos fuimos hasta allí por las cintas. Y al llegar había muy poca cola, pero poco a poco empezó a llegar la gente. Puntualísimos a las 6:25 empezó el embarque.



El avión de detrás sería el nuestro. Pasamos por el embarque y nos hicieron bajar hasta un autobús que nos llevaría al avión.

El autobús nos dejó a los pies de la escalerita y de repente vi esta preciosa salida de sol! Una buena forma de empezar el viaje!




Entramos en el avión, y estábamos sentadas justo detrás de la cortinita que separa a los de Business. A las 7h ya estábamos todos dentro e instalados. Pasaron las azafatas repartiendo La Vanguardia, El País y el Frankfurter Allgemeine. Me cogí el periódico alemán para empezar a practicar un poco, ya que uno de los motivos del viaje era ese: practicar alemán.

Detrás teníamos a una niña pequeña que chillaba y lloraba. La gente se puso un poco “nerviosa”, porque realmente era un poco molesto. A esas horas nadie es persona, y supongo que el límite de paciencia es más bien bajo.

De repente habló el capitán y nos dijo que tendríamos un poco de demora, pero más tarde dijo que seguramente llegaríamos a la hora que teníamos que aterrizar en el aeropuerto de Frankfurt. A nosotras no nos afectaba mucho, porque teníamos un par de horas en el aeropuerto hasta que no saliera el autobús hacia Estrasburgo.

Finalmente a las 7:10 (15 minutos más tarde) empezamos a movernos, y a las 7:25 despegamos con 30 minutos de retraso. Adiós Barcelona! Auf wiedersehen! Bis bald!




Al principio el avión hacía un ruidito bastante molesto, pero al poco tiempo paró. Lo que yo digo: a esas horas el nivel de tolerancia está por los suelos.

A las 7:45 nos trajeron un croisant relleno de mazapán. Pero una servidora se limitó a contemplarlo. Mi estómago no lo habría resistido.


Durante el vuelo tuvimos un poco de turbulencias. Pero hacia las 9:05 empezamos las maniobras de aterrizaje.



Se veía todo tan verde! Y estaba nublado… A las 9:15 aterrizamos en el aeropuerto de Frankfurt.


Desde las ventanillas del avión el aeropuerto parecía enorme! No me extraña, ya que es uno de los más importantes de Alemania.

Tuvimos que esperar un poco dentro del avión, ya que tenían que traer un par de escaleras para poder bajar del avión; la de delante ya estaba montada, pero faltaba una en medio y una atrás. Finalmente llegaron y pudimos bajar del avión. Tuvimos que ir a un bus, ya que no nos instalaron finger.

Vimos a personal de Lufthansa con unos cartelitos en alto, para ayudar a la gente que tenía que hacer conexiones. Quien sabía si quizá a la vuelta nos esperaran también a nosotras, ya que solo teníamos 45 minutos entre vuelo y vuelo.


El autobús nos llevó hasta la terminal, para poder recoger los equipajes. Nos tocó la cinta 6 y tuvimos que esperar un poco a que salieran las maletas. Ese es el momento en que el cuerpo se pone en tensión: “saldrán las mías, o no?”. Y sí, salieron, salieron. Respiramos tranquilas!

Parada técnica obligada y hacia la salida. Ausgang!

Lo primero que hicimos fue localizar desde donde salía el autobús hacia Estrasburgo, así ya lo teníamos cerca y no tendríamos que correr. Teníamos una hora por delante.

Seguimos los indicadores de estación de autobuses. Salimos a la calle y a lo lejos vi un cartel amarillo anaranjado como de Lufthansa. Al acercarnos ya vimos el autocar aparcado y el cartel que ponía bien claro Strasbourg.

La parada está justo delante de la puerta B de llegadas, en la Terminal 1. No hay pérdida.

Os dejo unas fotos para que lo podáis identificar rápido si tenéis que hacer este trayecto (como quizá PROSER, por ejemplo!) y los horarios del autobús.




Entramos dentro del aeropuerto ya que el día estaba algo raruno y amenazaba lluvia. Así podríamos sentarnos a esperar; aunque ya llevábamos un buen rato sentadas, y lo que nos quedaba!

Aproveché el wifi gratuito de 24 horas que hay en el aeropuerto de Frankfurt para mandar un par de Whatsapps a la familia. Y mi estómago parecía que empezaba a reaccionar bien, porque empezaba a tener hambre. Siguiendo las indicaciones de la doctora de la mutua, me comí un par de tostaditas de pan que me sentaron de maravilla. Por favor, que mi tripa no me diera el viaje!!!!!

Paseamos un poco por el aeropuerto para desentumecer las piernas, y vimos que había gente haciendo ya cola para el bus. Así que cogimos las maletas y allí que nos fuimos.

A las 10:45 el conductor empezó a poner las maletas en el maletero. A un lado ponía las maletas de los que bajaríamos en la estación y al otro las de los que bajarían en el Hotel Hilton. Un chico muy amable nos ayudó a poner nuestras maletas.

El conductor subió al bus y revisó en una lista los nombres de los pasajeros. Yo llevaba los resguardos que nos había dado el chico en Barcelona, por si las moscas. Buscó nuestros nombres, los marcó y subimos. Había gente con maletas pequeñitas, que se las hacían bajar al maletero.

A las 11:05 ya nos fuimos rumbo a Estrasburgo. Así que como veis marchamos bastante puntuales.

Nada más salir del aeropuerto de Frankfurt se puso a llover. Parece ser que las expectativas del tiempo que había visto por internet se estaban cumpliendo… En teoría, en Estrasburgo tendríamos tormenta y todo! Pues vaya… Qué manera de empezar el viaje… Eso iría por el buen tiempo que habíamos tenido en Londres? Esperaba que no, eh?

Estaba tan hecha polvo que me dormí durante una hora y media. El madrugón se acusaba.

Al despertar, todo era verde y verde y verde.



Mi madre me dijo que habíamos pasado por campos de flor de lavanda preciosos, gente en grandes hileras trabajando en el campo, pueblecitos…

Y a las 12:42 vi un cartelito donde ponía Bis bald! (Hasta Pronto!). Dejábamos atrás Alemania y entrábamos en Francia.

El tiempo seguía nublado, pero al menos había dejado de llover. Y mi estómago estaba reaccionando bien a la pequeña ingesta de comida. Bueeeeeeeno, quien no se conforma es porque no quiere, no? A todo hay que buscarle el lado positivo. Pero cuando pensaba en la buena comida del barco, de la que tendría que prescindir durante un par de días, me ponía negra! Jejejejejejeje. Es que soy de mucho comer….

Y hacia las 13:15 empezamos a divisar la torre de la Catedral de Estrasburgo a lo lejos. Ya llegábamos! Qué ganas!

Puntuales, a las 13:20 ya bajábamos del bus en el Boulevard de Metz y nos dirigimos a la estación de trenes, que estaba justo al lado. No llovía! Bien! Aunque estaba nublado.

La estación tiene una entrada muy moderna y original. Buscamos los indicadores que nos llevaran hasta las consignas para dejar las maletas. Al principio nos equivocamos y nos fuimos hasta el final de la zona de las vías, pero acabamos encontrando el camino correcto.

Llamamos al timbre para que nos abrieran. Al entrar, la chica nos comentó que era “self service”; son manuales. Hay que pasar las maletas por un escáner, entrar en el espacio donde están todas las consignas (son como unos armaritos de diferentes tamaños: pequeño, mediano y grande) y dejar las maletas en el que encuentres libre.


Tuvimos suerte porque en ese momento solo había una consigna grande libre. Nos cupieron las tres maletas grandes, la maletita pequeña y el bolso de mano. Todo, todo! Perfecto; mejor imposible! Nos fuimos a las máquinas (se pueden consultar en español) y pagamos 9’50 euros. Importante tener en cuenta que solo acepta monedas! Suerte que llevábamos! Recogimos el tiquet para después poder volver a recogerlas.

A las 14h nos fuimos ya más ligeritas hacia la zona moderna de la estación y encontramos las máquinas para sacar la tarjeta TRIO.


Gracias a las indicaciones de PROSER ya sabíamos lo que necesitábamos.

La máquina también solo aceptaba monedas! Eran 6 euros, pero nos habíamos quedado sin monedas en la consigna. No hubo manera. Intenté hacer el pago con tarjeta, pero no funcionaba. Como en las consignas, también tenías la posibilidad de poner el texto en castellano. Cuando ponía la tarjeta de crédito me pedía un código; introducía el PIN de mi tarjeta y no me aceptaba la transacción. No sé qué hacía mal…

Lo dejamos correr y fuimos a preguntar a una pequeña oficina de información de transportes que había, pero no nos supieron ayudar. Pedí un mapa de los tranvías, ya que estaba allí.

Qué solución encontramos al final? Primero intentamos que una tienda nos cambiara un billete por monedas, pero la chica nos dijo que no estaba autorizada. Nos comentó que había unas máquinas que cambiaban billetes por monedas, pero no las supimos ver. Así que entramos en un quiosco, compramos un paquete de chicles y conseguimos las monedas necesarias.

Entonces ya fue un pim pam. En nada, saqué el TRIO.


Y con nuestra tarjeta ya comprada, como íbamos bien de tiempo, no llovía, y el restaurante no quedaba muy lejos, decidimos ir andando hasta allí. Tenía la reserva hecha para las 14:30.

Callejeamos un poco, mapa en mano, para no perdernos. Cogimos la Rue Maire Kuss, hasta llegar al rio Ill. Lo que íbamos viendo nos iba gustando más y más.




Seguimos por la Rue du 22 Novembre y ya veíamos la aguja de la catedral.


Pasamos por las Galerías Lafayette. Qué recuerdos de París!


Vimos nuestro primer tranvía.


Llegamos a la Place Kléber.


Y giramos por la Rue des Grandes Arcades. Todo era una zona muy comercial, con algunas casitas bastante pintorescas. Empezábamos a entrar ya en el ambiente.


Y así llegamos a la Place Gutemberg con su noria en el centro.


Giramos por la Rue Mercière, y de repente…. OOOOOOOOOOOOOH! Vista de frente de la catedral. Ya había visto esta imagen en algún diario del foro, pero es inevitable alucinar cuando lo ves en directo. La vista es espectacular!


Era casi la hora de la comida, pero no pude evitar caer rendida ante aquella maravilla!


Después ya la veríamos con calma. Cogimos la Rue Maroquin y como ya había visto una foto en el foro, desde lejos ya localicé la fachada del restaurante Le Gruber.


Llegamos puntuales. Le dijimos a la chica que había en la puerta que teníamos una reserva hecha para tres. Ni lo comprobó y nos condujo a una mesa en el interior (lo preferimos así, porque el tiempo estaba amenazador).

El restaurante es muy bonito. Todo decorado con objetos antiguos. Parece casi un museo. Mires donde mires, todo son detallitos.




Y yo qué comería? Quería comer las famosas Tartes Flambées, pero sabía que no debía hacerlo.

Al final, tuve que coger una sopa de cebolla. Mi amiga se apuntó a la elección. Y mi madre optó por una Tarte Flambée con champiñones.



No pude evitar probar un trocito pequeñito de Tarte Flambée. Estaba buenísima! Ya tengo una buena excusa para volver! Yo, como siempre, voy buscando excusas en todas partes. Jijijijiji!

La sopa estaba muy buena.

El ambiente del restaurante era muy relajado e íntimo. No había excesivamente. Y la que había, estaban sobretodo en la terraza. Mientras comíamos, llovió un poco. Al menos tuvimos suerte; al estar dentro no nos mojamos. De momento el tiempo nos estaba respetando bastante.

Y llegó la hora de los postres. Una servidora se tomó una manzanilla, y mi madre y nuestra amiga se pusieron las botas!


Qué opináis?

Al final todo lo que comimos, más una botella de agua grande para las tres, nos costó 41’70 euros. El restaurante nos gustó. Una muy buena recomendación. Restaurante céntrico y bueno.

Os dejo el enlace del restaurante, donde podréis hacer también la reserva si queréis:

www.legruber.com/

Y al salir, como faltaba poco para las 16h y como no llovía, decidimos que era un buen momento para hacer el paseo con el barco por el río. Bajamos por la Rue Maroquin y pasamos por la Place du Marche aux Cochons de Lait.



Rápidamente, al salir al paseo, al lado del Palais Rohan, encontramos las taquillas de Batorama. Compramos las entradas para el paseo, y nos dieron hora para las 16:45, que saldría desde el amarre C.


El viaje nos costó 12’50 euros cada una.

Como teníamos tiempo, nos fuimos hasta la catedral. Al entrar a la plaza, lo primero que vimos (aparte de la catedral, claro) fue la Maison Kammerzell.


Nos acercamos a admirarla de cerca. Menudos detalles tiene la fachada; qué trabajo!





Como me había comentado PROSER, vimos el obús en la fachada del Hotel de la Cathedrale.


Y me pararon unas chicas jovencitas que me dijeron que estaban haciendo un concurso. Me hablaban en inglés y me dijeron que tenía que intercambiarles una cinta que ellas llevaban por cualquier cosa que tuviera yo. Cualquiera. Les di un trozo de papel, y les pregunté qué tipo de concurso era. Me dijeron que tenían que practicar francés. CÓMO? Pero si me estaban hablando en inglés! Hay qué ver… Lo que no me pase a mi…!

Dejamos a las chicas buscando una nueva “víctima” y entramos en la catedral. Simplemente es espectacular! Las cristaleras, el órgano, la altura.









La Catedral de Notre-Dame de Estrasburgo fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1988. Fue construida entre 1015 y 1439.

Es curiosa porque solo tiene una torre, de 142 metros, que durante mucho tiempo fue la más alta del mundo.

Entramos donde estaba el reloj astronómico sin tener que pagar nada. Y, aunque no estaba en funcionamiento, estaba iluminado, y pudimos verlo bien.





Y al salir había salido el sol! Como ya casi era la hora nos fuimos al embarcadero. Madre mía! Ya estaban todos a bordo! Pero si faltaban 10 minutos! Subimos al barco y encontramos un sitio para cada una, pero separadas.

Encima del asiento teníamos los auriculares para seguir las explicaciones. Hay comentarios en varios idiomas; hasta en esperanto!

El barco era de los cubiertos. Me imagino que era porque el tiempo no estaba claro. Así que decidí no hacer fotos ni gravar, porque con los cristales no se habría visto nada. Así que disfrutaría del paseo. Y vaya si lo disfruté! Vale la pena! El recorrido es completo: pasas por un par de esclusas, por los paseos al lado del río, por la Petite France, por los puentes cubiertos. Incluso se llega a la zona de las Instituciones Europeas.

Me quedé sin habla al pasar por la iglesia de Saint Paul. A la mañana siguiente iríamos sin falta!

En casi todos los puentes había flores. Una verdadera preciosidad! El tiempo nos respetó; estaba nublado, pero no llovió.

Recomiendo mucho el paseo en barco. Es relajante, dura 1 hora más o menos, y te ayuda a hacerte una primera impresión de la ciudad, contemplando vistas bellísimas!

Os dejo el enlace de Batorama:

www.batorama.fr/


Al bajar decidimos ir andando por la orilla del río hasta la Petite France. Cada paso era un nuevo descubrimiento, aunque ya habíamos pasado por allí con el barco. El paisaje es idílico y muy bucólico.





El famoso restaurante Au pont Saint Martin



Una de las esclusas del río.




Y llegamos a la zona de los puentes cubiertos y de las antiguas torres de la ciudad.



Eran las 18:30 y teníamos que ir al barco para hacer el check-in, así que nos fuimos hacia la estación.


Llegamos a la consigna, pusimos el tiquet en la máquina y como por arte de magia se abrió la puerta. Recuperamos nuestro equipaje. Bajamos en el ascensor hasta la entrada de la estación y allí nos dirigimos al nivel inferior para coger el tranvía, en la estación Gare Central. Allí paran las líneas A y D. Pero nos equivocamos de ascensor, porque nos dejó en el andén contrario. Ningún problema; escaleras mecánicas y al otro lado. Antes de subir, validamos el billete en las máquinas que hay (en los vagones del tranvía no hay máquinas para validar, si no que hay que hacerlo en las paradas).

En tres o cuatro minutos ya teníamos el tranvía allí. Nos bajamos en la parada de Homme de Fer, punto de encuentro de varias líneas de tranvía.

Vimos la farmacia y el hombre que da nombre a la plaza.




Fui a mirar la pantalla para saber lo que tardaría el tranvía F, que nos llevaría cerca del barco. Pero no aparecía. Qué raro…. Mi madre preguntó a unas señoras que estaban esperando también. Fueron muy amables. Una de ellas nos comentó que había obras en algunos tramos de las líneas, y que para ir hasta Place d’Islande tendríamos que hacer algunos cambios. Nos recomendó que cogiéramos el primer tranvía que viniera, y nos bajáramos en République. Y allí podríamos coger el F.

Otra de las señoras hacía un trayecto parecido al nuestro, así que nos acompañaría.

Durante el trayecto estuvimos hablando con ellas. Eran encantadoras y muy atentas.

Nos bajamos con la otra mujer en République y buscamos la parada del tranvía F. No la encontrábamos, pero al final vimos la parada. Pero tampoco circulaba nuestro tranvía. La señora preguntó a unos chicos cómo podíamos llegar a Place d’Islande y le dijeron que cogiéramos el E o el C hasta Observatoire, y de allí andando hasta el barco unos 15 minutos. También qué casualidad! Estaban en obras unos días! Justo los que nosotras estábamos por allí.

Nada! Vino el tranvía, subimos con la mujer que nos estuvo acompañando todo el rato y seguimos hablando con ella. Era un encanto!

Todos nos bajamos en Observatoire y nos dijo que aunque no conocía muy bien el barrio, creía que teníamos que seguir todo recto hasta Place d’Islande. Pero lo mejor de todo es que los chicos jóvenes que antes habían hablado con ellas, nos estaban esperando para decirnos por sonde teníamos que ir. Qué gente más amable!

Así que echamos a andar con nuestras maletas por la Rue Vauban. La zona estaba un poco solitaria y no nos hizo mucha gracia…

Llegamos al Pont d’Anvers y bajamos al Quai des Belges, al lado del río. En principio Politours me había dicho que el barco estaría al lado izquierdo del río y allí que fuimos. No lo veíamos así que seguimos andando por el muelle, pasando por debajo del puente y yendo hacia el lado derecho. Y allí vimos asomar a nuestro Swiss Crown. El que sería nuestra casa durante 8 días.


Eran las 19:45 y en la pasarela de entrada había un hombre trajeado (que después supimos que era el segundo de a bordo) que nos recibió, nos dio la bienvenida y nos entró las maletas.

Y al entrar en la recepción nos quedamos con la boca abierta! Menudo barco! El del año pasado era bonito, pero este…! Es espectacular! Ya os iré mostrando fotos de la recepción y las zonas comunes en futuras etapas.

La chica de la recepción, muy amable, nos dijo que nos estaban esperando. Jejejejeje! Majeta ella! Le dimos los vouchers de Politours y nuestros pasaportes. Mientras la chica hacía los trámites, vino Gabriel, que se presentó como el animador, y nos comentó que pasáramos al salón porque estaban haciendo una charla sobre el funcionamiento del barco, las excursiones, etc. Así que rápidamente puse las etiquetas con el número de nuestras habitaciones que nos había proporcionado Politours y entramos al salón.

Nos encontramos a un pequeño grupito de pasajeros y a Ferran (uno de los guías) haciendo la charla sobre la información básica. Temas como las excursiones opcionales y sus especificidades (Estrasburgo, Heidelberg y Alsacia), que nos acordáramos siempre de coger las tarjetas de desembarque conforme salíamos del barco y que las devolviéramos al subir a borde porque así ellos sabían quien había vuelto y quien no… Bueno, temas varios, con los que no os voy a aburrir.

Ferran nos dijo que si queríamos, al terminar la charla podíamos apuntarnos ya a las excursiones, porque al día siguiente ya se hacían dos: la de Estrasburgo y la de Alsacia.

Fuimos al “despachito” de Ferran y nos apuntamos. La excursión a Estrasburgo eran 40 euros, la de Alsacia eran 45 euros y la de Heidelberg eran 55 euros con picnic, o 75 euros si íbamos a un restaurante a comer codillo. La de Estrasburgo teníamos clarísimo que no la haríamos, porque aquella tarde ya habíamos visto la zona del casco antiguo (e incluso habíamos hecho el paseo con el barco, que los otros pasajeros no harían con la opcional). Así que cogimos Alsacia y Heidelberg con picnic (no queríamos ir al restaurante y perder mucho tiempo mientras no servían la comida). En total 100 euros por persona. Como ya sabíamos por el crucero por Rusia, las opcionales no se pueden pagar con tarjeta, si no en efectivo. Ya llevábamos el dinero preparado. Ferran nos hizo los justificantes, y nos fuimos a descubrir nuestra habitación.

Las llaves las teníamos en la puerta. Abrimos y nos quedamos sin habla! La habitación estaba muy bien. Mucho más moderna que la del barco de Rusia (aunque aquella también estaba muy bien).

Mirad como nos la habían preparado. Con unas chocolatinas en la cama y todo!


La habitación tenía de todo: minibar con bebidas, caja fuerte, secador de pelo, armario, mantas, aire acondicionado, un montón de enchufes para cargar los aparatos, cajones, tele de plasma, teléfono, radio, ducha con dispensador de jabón, crema corporal, mesitas y sillas, ventana panorámica… Y algo que recordábamos bien de nuestro viaje del año pasado! El wc funcionaba con sistema vacuum. Que qué quiere decir eso? Muy fácil! No se podía tirar papel higiénico dentro! Por eso teníamos una papelera que limpiaban cada día. En eso ya éramos expertas! (Aunque tengo que reconocer que algún que otro papel se escapó… Es inevitable!).

Cuando entramos, la tele estaba funcionando, y estaban emitiendo las instrucciones básicas y las medidas de seguridad.

También teníamos un cargador para las radioguías que tendríamos que llevar a las excursiones para poder escuchar a los guías y así tener un poco más de autonomía.


Eso nos iría muy bien.

Deshicimos las maletas en un santiamén y nos fuimos a cenar a las 21h. Al entrar, los guías nos pusieron en la mesa 15. Siempre tendríamos esa. Era una mesa solo para las tres.

El restaurante estaba muy bien; muy elegante. El camarero que nos serviría durante todo el viaje, se nos presentó. Se llamaba Tiko. Era amabilísimo!

La cena esa noche era tipo bufet. Como yo no podía hacer grandes virguerías por mi estómago comí una crema de perejil que estaba buenísima! Quién diría que era de perejil! Comí también un poco de jamón serrano con pan (siguiendo las indicaciones de la doctora. Muy obediente yo!).

El agua está incluida en las comidas. Nosotras no cogimos paquete de bebidas básico (que valía unos 100 euros) porque la comercial de Politours nos recomendó que no lo hiciéramos. Las bebidas no eran muy caras.

Tiko me preguntó si tenía alguna alergia o algo, porque estaba comiendo poquito, y le expliqué mi odisea estomacal. Le prometí que en un par de días ya atacaría el bufet en condiciones normales; que se prepararan!

Terminamos y nos ofreció infusiones (el café y las infusiones también están incluidas en todas las comidas). Yo tomé una manzanilla, mi madre un poleo menta y nuestra amiga un te verde.

La cena estuvo muy muy bien. Pese a que yo no comí nada del bufet, era abundante y variado.

Cuando estábamos acabando de cenar se puso a llover. Qué suerte habíamos tenido con el tiempo! Y eso que ponía que tendríamos tormentas!

Cuando paró, nos dedicamos a inspeccionar el barco. En recepción había hojas con Sudokus y un resumen de las noticias del día, como teníamos en el barco de Rusia. Vimos la biblioteca, con muchos libros y juegos (ajedrez, Rummicub, Monopoly…). Hay tienda de recuerdos. Y en la cubierta superior había una zona cubierta, con mesa de ping pong y máquinas de ejercicios (bicicleta, etc.). La zona de las tumbonas, sillas y mesitas era larguísima! Incluso había pequeños sitios cubiertos con más sillas y mesas. Y al fondo, cerca de popa, un pequeño jacuzzi.



Había poca gente aun por el barco. Faltaba por llegar la gente que venía de Barcelona. Si hubiéramos cogido los vuelos que nos ofrecía Politours aun no habríamos llegado. Eran las 22:15! Imaginaros las horas que llevábamos ya en la ciudad!

Y después de chafardear y merodear por el barco, nos fuimos a la habitación, porque el madrugón hacía sus efectos.

Ya preparadas para coger el sueño, vimos que llegó el autocar de la gente de Barcelona. Eran las 22:30! Pobres! Qué tarde! Y aun tenían que cenar!

Encima de la cama nos dejaron la programación del día siguiente (como nos hacían en el barco de Rusia).

Así que pusimos el despertador a las 7h para que nos diera tiempo de desayunar y pasear tranquilamente por nuestra cuenta por la ciudad.

Dejamos lo de pasear por la ciudad de noche para otra ocasión, porque la odisea con los tranvías a esas horas, con el cuerpo cansado como lo teníamos, no nos apetecía mucho. Pero para futuros viajeros, sabed que por las noches, a partir de las 22:15, en la fachada de la catedral hacen un espectáculo de proyecciones de luces, que dura unos 10 minutos.

Al final, yo me acosté a las 23:30 tomando apuntes para el diario. Estaba ya bastante cansada, así que… Bonne nuit Strasbourg!
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Etapa: ADIÓS ESTRASBURGO! VISITAMOS ALSACIA Y EMPIEZA LA NAVEGACIÓN POR EL RHIN  -  Localización:  Alemania Alemania
Fecha creación: 04/08/2014 19:25  
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Después de un descanso reparador en unas camas más que confortables, nos despertamos a las 6:45. Más temprano que cuando voy a trabajar! Hay que ver…

Miramos a través de las cortinas y estaba lloviendo. Pues sí que estamos bien…El día anterior el tiempo nos había respetado. Qué pasaría ese día?

Nos dimos una ducha para despejarnos. Parecía ser que mi estómago reaccionaba bien, ya que me encontraba mucho mejor. Pero ese día tampoco arriesgaría mucho.

A las 7:45 ya estábamos listas y nos fuimos a desayunar. Tiko nos dio los buenos días muy amablemente. Ese día, el comedor ya se veía más lleno, porque ya estábamos todos los pasajeros a bordo.

Me pedí una manzanilla (señor! Qué sacrificio!) y me comí un par de bocadillos pequeños con embutido. Pero el bufet del desayuno era espectacular. Había de todo: fruta fresca cortada, yogures de varias clases, mantequilla, mermeladas varias, bollería variada, embutidos, panes de todos tipos, rebanadas de pan para hacer tostadas, cereales, Nutella (ya me tocaría atacarla en días siguientes), quesos. Incluso había una sección donde tenías las cosas calientes, con bacon frito, huevos, te hacían tortillas variadas. Vamos, que quien se quedaba con hambre era porque quería!

Tiko trajo café y leche caliente a la mesa en una cafetera termo.

Mientras desayunábamos, vino Roser, una de las guías para decirnos que había una familia que estaban de celebración y que por error los habían sentado separados. Si no nos importaba que nos sentaran en otra mesa, así la nuestra la podrían unir con la de al lado y hacer una mesa más grande para ellos. Le dijimos que no teníamos ningún problema. Solo faltaba preguntar a otra pareja y ya nos conformaría si al final hacíamos el cambio o no.

Al poco rato vino la pareja de la mesa contigua. Nos pusimos a hablar con ellos y nos presentamos. Eran Pere y Trini de La Pobla de Claramunt, cerca de Capellades. Les preguntaron si les importaba hacer el cambio y también dijeron que no, así que Roser ya nos lo confirmó.

Los pobres nos dijeron que habían llegado muy tarde por la noche, después de un largo viaje en bus. Habían salido de Barcelona a las 17h. Y nosotras les contamos que en principio también habríamos hecho el viaje como ellos, pero que al final cogimos los vuelos por nuestra cuenta, y así pudimos aprovechar el día anterior por la ciudad.

Ellos harían la excursión opcional a la ciudad para poder aprovechar bien el tiempo. Nosotras lo haríamos por nuestra cuenta, porque el centro ya lo habíamos visitado el día anterior.

Terminamos de desayunar, nos despedimos de ellos y nos fuimos a la habitación para recoger lo que necesitábamos para aquella mañana por la ciudad. A las 13:30 teníamos que volver a estar en el barco, porque a esa hora se servía la comida.

Avisamos a la recepcionista que en nuestro baño había una bombilla fundida y teníamos poca luz. Nos dijo que ya la repararían.

Dejamos las llaves en recepción y cogimos las tarjetas de desembarque y nos fuimos con rumbo fijo al parque de l’Orangerie. En ese momento nos encontramos a Ferran antes de salir, que nos indicaba los autocares de la excursión organizada, pero le dijimos que íbamos por nuestra cuenta, y que nos íbamos a l’Orangerie. Nos comentó que era una muy buena elección porque es un parque precioso. Lo sabía! Jejejejejeje! Consejo de PROSER!

Al salir del barco llovía un poquito. Me puse el sombrerito Politours, la chaqueta impermeable, cogimos los paraguas y echamos a andar, a eso de las 8:45.

Andamos por el Quai des Belges, al lado del río, pasamos por debajo del Pont d’Anvers y llegamos al Boulevard d’Anvers, que tomamos hasta la esquina con el Boulevard de la Marne.

Por la calle nos encontramos que estaban montando un mercadillo con comida, frutas, verduras… Todo estaba muy bien puesto y tenía muy buena pinta.


Aun no había mucha gente comprando, porque eran las 9h y porque chispeaba un poco.

Así llegamos a la esquina del Boulevard de la Marne con el Boulevard de l’Orangerie, donde está una de las entradas del parque. Justo en ese momento nos cruzamos con los autocares de la excursión del barco. Ahí iban nuestros compañeros!

Nada más entrar en el parque se puso a llover con ganas. Pues vaya… Vimos una casita como de cuento, y al acercarnos vimos que era un lugar con libros, donde la gente puede llevarse libros y dejar los suyos. Algo así como un lugar de intercambio gratuito. En la pared estaban colgadas las normas. No era necesario dejar un libro a cambio, para llevarte otro. Los libros estaban en perfectísimas condiciones! Y había varia gente buscando.


Yo no tenía ningún libro para dejar. Pero vi que había novelas en inglés, alemán, francés. Como estudio alemán, busqué un libro que no fuera muy grande y pesado, para poder practicar y llevarme un recuerdo de aquel fantástico lugar. Prometo cuidarlo bien!

Este es el que al final escogí! Ya os contaré qué tal está! (Si lo entiendo bien, claro!)


Como parecía que la lluvia no tenía intención de parar, nos pusimos otra vez en marcha.

Lo que veíamos, pese a que el día no acompañaba era fabuloso. Todo tan verde y bien cuidado. Como sería con sol?








Esta casa estaba en Molsheim (también en Alsacia). Es de madera y fue desmontada y transportada para la Exposición Universal de Estrasburgo en 1885. Hoy en día es un restaurante; el Buerehiesel.

Había incluso amplias zonas de juego para niños, y una escuela de conducción, que con el día que hacía estaba cerrada.




De vez en cuando paraba de llover, volvía a empezar… Había gente corriendo por el parque, otros trabajando arreglando las flores. El parque es enorme; tiene 26 hectáreas de verde.

Y así llegamos al Pavillon Joséphine (por la mujer de Napoleón), donde vimos cigüeñas en lo alto (uno de los símbolos de identidad de Alsacia). Los parterres de flores estaban tan bien cuidados!




El parque tiene su origen en el siglo XVIII. En el siglo XVII, Le Nôtre, creador de los jardines de Versailles ya había dibujado las avenidas principales del parque. Lo curioso es que durante la Revolución Francesa, la ciudad heredó 140 naranjos que fueron confiscados, y por eso se construyó el pabellón; para conservarlos. Hoy solo se conservan tres naranjos, que están guardados en un invernadero.

Durante el período alemán el parque se expandió.

Como no sabíamos muy bien donde estábamos, preguntamos a un señor que estaba arreglando las flores cómo llegar a las Instituciones Europeas, y muy amablemente nos lo indicó.

Fuimos a salir a la Av. de l’Europe. Lo primero que fuimos a ver fue el Consejo de Europa, con su famosa entrada con las banderas, y el jardín de esculturas.






Uno de sus máximos promotores, fue Winston Churchill, primer ministro británico.


Y de allí fuimos a ver la Corte Europea de los Derechos Humanos, del arquitecto Richard Rogers.



A estos dos edificios no pudimos acceder. Pero rápidamente divisamos el enorme edificio del Parlamento Europeo. Realmente imponente!





Preguntamos al vigilante si podíamos entrar y nos dijo que sí. La imagen que teníamos delante, nos encantó.


Destacaría sobretodo la escultura Europe à Coeur de Ludmilla Tchérina (bailarina, escultora, pintora francesa), que simboliza la unión de Europa. Para ser contemplada desde muchos ángulos diferentes. A cual más bello!




Y al entrar al patio del edificio… Nos quedamos sin poder pronunciar palabra. Ni la imagen le hace justicia!



La semana anterior habían estado los parlamentarios por allí. No sé si entonces habría sido posible acceder al interior. Una vez al mes vienen los eurodiputados a Estrasburgo y se quedan una semana.

Nos pareció una arquitectura magnífica y muy moderna.

A las 10:45 salíamos del edificio para seguir nuestra ruta de la ciudad.

En la parada Parlement Européene del tranvía E lo cogimos y nos bajamos en Parc du Contades. Nada más bajar, nos encontramos de frente con la sinagoga.




Y al fondo de la Avenue de la Paix se divisaba la aguja de la catedral, siempre presente.


Seguimos la avenida hasta la Avenue des Vosges y giramos a la izquierda. Seguimos por allí hasta la Rue du Général Rapp y entramos a esa calle. Al lado derecho de la misma, se encuentra la famosa Casa Egipcia, con una fachada profusamente decorada en pleno barrio alemán de la ciudad.




Deshicimos nuestros pasos y volvimos a la Avenue des Vosges, donde vimos de frente esta magnífica fachada.



Giramos por la Rue du Général Frère hasta la Rue du Maréchal Foch, con la fachada lateral del Palais du Rhin. Así que seguimos la fachada lateral hasta llegar a la principal, que está en la Place de la République.

A lo lejos se veía el edificio de la universidad a través de la Avenue de la Liberté.


El Palais du Rhin nos pareció enorme!


Y mientras admirábamos el edificio, se nos acercó un señor que estaba cuidando a su nieto y nos empezó a explicar sin más la historia del palacio y de los edificios que lo rodeaban y del barrio. Qué hombre más amable!

Nos dijo que aquella zona había sido construida por los alemanes, y que el palacio era donde estaba el emperador. Por eso en la fachada estaba el águila imperial.


Nos comentó que con el tiempo, la zona se convirtió en una zona rica de la ciudad. La verdad es que se notaba. Había cada coche por allí.

El niño se iba poniendo nervioso, porque el abuelo lo había cogido en brazos para hacernos de cicerone y quería bajar al suelo, para campar a sus anchas.

Antes de dejarnos, nos dio un papel informativo de una exposición que hacían por allí cerca, por si nos podía interesar. Qué hombre más simpático! Fue él el que vino a explicarnos, sin preguntarle nosotras nada! Estábamos teniendo mucha suerte con la gente que íbamos encontrando.

En el centro de la Place de la République vimos el monumento a los caídos por la guerra.


En la plaza también está el edificio de la Biblioteca Nacional y Universitaria, y el Teatro Nacional de Estrasburgo.



Eran las 11:30! Como nos cundía la mañana!

Atravesamos el Pont du Théatre y vimos la Opéra National du Rhin.




Y esta curiosa, y parecía que antigua, casa.


Llegamos a la Place Broglie y vimos la fachada trasera del ayuntamiento de la ciudad. Pero queríamos ver la fachada principal, así que giramos por Rue de la Comédie hasta la Rue Brulée.



Y entramos al patio.


Seguimos en dirección contraria por esa misma calle, en dirección al rio y encontramos una casa curiosa. El lugar donde un tal J. B. Schwilgué construyó el reloj astronómico de la catedral.



Y al llegar al puente que cruzaba el rio nos sorprendieron estas magníficas vistas. Como dije el día anterior, Estrasburgo enamora a cada esquina y en cada puente, por sus flores, sus casas, y sin dudarlos por sus gentes!



Seguimos por la Rue Joseph Massol y la Rue André Malraux hasta la Avenue de la Liberté. Giramos a la derecha en dirección a la iglesia de Saint Paul.

Los rinconcitos que encontrábamos a cada paso eran bellísimos.



Y así llegamos al Pont d’Auvergne desde donde vimos la impresionante iglesia de Saint Paul.


Preciosa. La habíamos visto el día anterior, durante el paseo con el barco, y ya apunté que sería uno de los sitios que visitaríamos por la mañana.

Seguimos la ruta hasta llegar a la plaza de la Universidad, con un monumento a Goethe.



Seguimos por la Rue Goethe para entrar a los jardines de la universidad. Empezó a llover un poco. Pasamos al lado del jardín botánico, pero estaba cerrado. Como también lo estaba el observatorio astronómico. Así que tras pasar por la zona de las diferentes facultades, salimos al Boulevard de la Victoire.

Era la calle que habíamos andado el día anterior para llegar al barco. Ya estábamos más que ubicadas.

Paramos en un supermercado Bio para comprar unas botellas de agua. Cogimos una de litro y medio y dos de medio litro, y solo nos costaron 1’76 euros. Muy barato, no? O es que estaba acostumbrada al sablazo que te pegan en las máquinas del aeropuerto?

Seguía lloviznando y parando. Pero la verdad es que el tiempo se había comportado esa mañana. El único momento de lluvia fuerte fue en la Orangerie. Pero eso ya quedaba muy lejos!

A las 12:45 llegamos al barco. Dejamos los paraguas en la habitación y como aun quedaba un buen rato para la comida (sería a las 13.45 porque pertenecíamos al grupo B) fuimos al bar a tomarnos algo. Como somos muy sanotas pedimos tres zumos multivitaminas, que costaron 7’50 euros. Como habíamos registrado la tarjeta de crédito el día anterior en recepción, lo cargarían a la cuenta de la habitación. Firmamos el resguardo y ya está.

Reposamos un poco del paseo matutino que tan bien nos había cundido.

A las 13.45 bajamos a comer. En la puerta del restaurante nos esperaba Gabriel, el animador, para plantearnos un reto. De momento no contaré en qué consistía, porque mi compañero Cuadri57 hará el crucero en breve y tendría ventaja! Lo siento jefe, pero toda la información no la puedes tener! Tiene que pasar una censura. Cuando vuelvas, ya pondré el reto. Antes no. Jijijiji!

Roser nos acompañó a nuestra nueva mesa, al lado de la ventana. La 12. Habíamos cambiado para mejor!

Pere y Trini, que los teníamos en la mesa de detrás, nos comentaron que la excursión les había ido muy bien.

Como mi estómago ya respondía bien, me atreví a comer algo más. El bufet era muy amplio, como siempre (ensaladas, carne, pescado, quesos, embutidos…). Yo cogí ensalada, arroz, pasta y jamón. Y una sopita de cebolla que estaba muy buena. Tanto en las comidas como en las cenas siempre había sopas o cremas que podías pedir a los camareros. Tiko nos la ofreció y le dijimos que sí.

Todo estaba buenísimo! Y para los postres me tiré a la piscina: naranja, melón y mousse de mango! Y para purificar un poco, una manzanilla! Jejejejejejeje! A Tiko casi no se la tenía que pedir. Ya me la traía directamente (pero preguntando primero, claro).

Mientras comíamos veíamos cisnes cerca del barco. Y empezó a llover… Vaya! Esa tarde teníamos la excursión a Alsacia! Qué mala pata!

Acabamos de comer a las 14:30 y nos fuimos a la habitación a recoger los bártulos para la excursión.

Salimos del barco. Teníamos el autocar 1 (dependía del número de mesa en la que estabas). Ya había gente esperando para subir. Vino Ferran con una lista y fue confirmando la gente que subía. Muy puntuales, a las 15h salimos de excursión.

Nuestra guía local sería Carola. Salimos del puerto fluvial de Estrasburgo y nos fue dando información útil de Alsacia, sus costumbres, la economía, etc.

Aquella tarde descubriríamos la Alsacia rural. Estrasburgo es la capital de la región, una de las más pequeñas de Francia, pero una de las más pobladas, con 1700000 habitantes. Solo en Estrasburgo ya hay 450000 habitantes.

También visitaríamos Obernai, a unos 30 km de Estrasburgo, donde empieza la famosa ruta de los vinos de Alsacia, que tiene unos 170 km.

La ciudad de Estrasburgo fue considerada el símbolo de la reconciliación europea después de la segunda Guerra Mundial, entre Francia y Alemania. Hasta el siglo XVII la zona estuvo en manos del sacro imperio romano germánico, hasta que llegó Luís XIV, dejando una influencia francesa tanto a nivel arquitectónico como político. Pero en 1871 volvieron los alemanes hasta finales de la primera Guerra Mundial, que volvió a manos francesas. A principios de la segunda Guerra Mundial fue invadida por los nazis y muchos alsacianos fueron enviados a combatir por la fuerza en el frente ruso.

Así Alsacia tiene herencia francesa (la comida, los vinos…) y alemana (la mentalidad alemana).

Pero los alsacianos no son una mezcla de franceses y alemanes, si no que tienen identidad propia. Siempre ha sido un territorio muy disputado, estratégico. Tienen su dialecto, sus costumbres, su cocina.

Pasamos por la llanura alsaciana donde se cultiva lo que da de comer a la región. Hay mucha col (para el chucrut), maíz (para fines industriales; para hacer plástico).

Pero nosotros íbamos a la zona de la montaña de los Vosgos; la cadena montañosa más importante de la región. En la región se produce sobretodo vino blanco, el Riesling, que se exporta mucho.

Poco a poco íbamos pasando por pequeños pueblecitos y Carola nos iba hablando del lugar donde nos dirigíamos. El monasterio de Santa Odilia, en el monte del mismo nombre de la santa.

Santa Odilia es la santa patrona de Alsacia. Desde la Edad Media ya era un lugar de peregrinación importante.

En algunos de los pueblecitos que pasábamos, también hay mucho arte románico.

Y como no, nos habló de las numerosas flores que se veían por todas partes (incluso en la ciudad de Estrasburgo). El verano es corto y es una fiesta. El invierno es largo y duro. En verano se hacen concursos florales en los pueblos. La flor más utilizada es el geranio, que tiene la propiedad de ahuyentar los mosquitos!

La zona por la que pasábamos es una zona más tradicional; se habla el dialecto alsaciano, tienen las tradiciones arraigadas. Los nombres de las calles están en francés y en alsaciano.

Pasamos por el pueblecito de Rosheim, con su iglesia de San Pedro y San Pablo románica.

Y Carola habló de las casitas de entramado de madera tan típicas. Hay mucho bosque en la región, por lo tanto tienen mucha madera, que utilizan con fines estructurales y decorativos.

En el camino íbamos viendo muchas cruces, ya que eran rutas que los romanos ya habían construido. En las cruces, antiguamente había símbolos paganos, y cuando llegó el cristianismo se pusieron las cruces.

En cuanto a las viñas, cuanta más pendiente tenga el terreno, mejor. Mejor exposición al sol y el vino tiene mejor calidad. La vendimia se hace a finales de septiembre. En los pueblos se hacen fiestas.

El paisaje ya había cambiado porque estábamos en la zona de la ruta de los vinos y habíamos dejado la llanura alsaciana.

En los pueblos había muy poca gente por las calles. Carola nos contó que la gente trabaja mucho: en casa, en el jardín, en el campo, en las viñas. Forma parte de su estilo de vida.

Pasamos por Boersch, que también tenía murallas y entrada medieval como otros pueblos.

Poco a poco ya nos íbamos acercando al monte de Santa Odilia, donde estaba el convento. Odilia es la protectora de la gente que tienen enfermedades relacionadas con la vista.

La leyenda de la santa, más o menos va así: Odilia nació en Obernai en el año 660. Su padre era un duque, Adalrico, con mucho poder, pero muy violento. Quería tener un hijo varón, pero su mujer dio a luz a una niña, que a demás era ciega. Él se enfada mucho. El duque de Alsacia que tenía muy poca paciencia decidió matarla, pero su madre, para salvarla, la mandó a otra región. La niña creció y a los 8 años recuperó la vista; este sería su primer gran milagro. Su padre la perdonó y ella volvió a la región. Creció y pidió a su padre poder fundar un convento para ayudar a las chicas indefensas. Se hizo en el sitio que visitaríamos. Odilia fue canonizada.

El convento es uno de los lugares más importantes de la región, porque están las reliquias de la santa y un manuscrito del siglo XII muy importante. El manuscrito era el Hortus Delicarium, que era para educar a las niñas que iban al convento. Tenía temas como historia, astronomía, astrología, a parte de los religiosos; era como una enciclopedia. Fue escrito por una de las abadesas. Pero fue destruido en el siglo XVII, aunque se conservan algunas imágenes.

Pasamos por Klingenthal, que en época de Luís XIV había tenido una fábrica muy importante de armas blancas.

Pasamos por el Hotel de los Vosgos. Precioso!


Pasamos por Ottrott. Estábamos dando un pequeño rodeo, porque la ruta hasta el convento estaba desviada.

Llamaba la atención el color de las fachadas de las casas alsacianas. Es muy extraño ver las fachadas pintadas de blanco. Se da mucha importancia a los colores, porque los inviernos son largos, fríos y grises. De hecho, ese día era gris, pese a que era verano. Forma parte del clima de la región.

Los colores y las flores dan alegría, sobretodo en verano.

Empezamos a subir 763 metros hasta llegar al convento. El bosque era realmente tupido, y había un poco de niebla.

La gente iba a pie hasta el monasterio porque se decía que Odilia tenía propiedades curativas.

Nuestro chófer era un maestro al volante, porque el trayecto no era nada fácil! Las calles de los pueblecitos eran realmente estrechas!

Finalmente llegamos y bajamos del bus, no sin antes abrigarnos un poco por si las moscas.

Fuimos hacia la entrada principal, con una imagen de Odilia.



Odilia está representada con un libro y dos ojos en el libro.

Odilia también representa la protección de las mujeres.

Hoy en día es un lugar bastante turístico. Hay una parte reservada al culto, y otra que ha sido convertida en un hotel.


En 1988 estuvo allí Juan Pablo II, y hay una placa que lo conmemora.
Nos acercamos a un mirador para intentar ver una bonita vista de los pueblecitos de Alsacia, aunque había algo de niebla. Estábamos a más de 700 metros.


Hay una imagen de la santa bendiciendo Alsacia.


Pero escampó un poquito, y pudimos intuir la magnífica vista que se vería desde allí en un día soleado.


En el recinto las construcciones originarias no se conservan. Hay las reliquias de la santa y la tumba de su padre, que son las partes más antiguas que hay.

Vimos dos pequeñas capillas, la de las lágrimas y la de los ángeles.

En la capilla de las lágrimas están lo que se dice que son las marcas de las rodillas de la santa. Se arrodilló a orar y quedaron las marcas. O eso dice la tradición.


La capilla estaba un poco oscura al entrar. Hubo quien decía que teníamos que entrar con los ojos cerrados. Yo por lo que pudiera ser, no fuera que me cayera, no los cerré.

La capilla estaba repleta de mosaicos.



Después fuimos a la capilla de los ángeles, muy pequeña y también con mosaicos, aunque para poderla iluminar había que introducir un euro en una máquina. Pero valía la pena. Preciosa, cuanto detalle!



Aquel sitio había sido un lugar estratégico para los romanos, porque tenían muy buenas vistas. Desde aquí parece ser que lo divisaban todo en su momento.


Entramos en la zona de culto y tuvimos que bajar la voz. Vimos la tumba de Santa Odilia en una pequeña cámara. Escuchábamos cantos de fondo.


También vimos la tumba de su padre, en una de las zonas más antiguas del recinto. Había capiteles románicos.



Al salir vimos esta escultura de la santa, con el césped que ponía su nombre.


También vimos algunos plafones con imágenes del Hortus Delicarium.

El edificio donde nos encontrábamos había sido reconstruido en el siglo XVII, porqué había sido destruido por incendios.

Carola nos dejó 15 minutos libres para dar una vuelta por nuestra cuenta. Nos esperaría en la entrada principal otra vez.

Dimos una vueltecita y nos fuimos hacia la entrada.

Subimos al autocar y poco a poco fue llegando el reto del grupo.

Esta era la fantástica radioguía que nos permitía escuchar las explicaciones de Carola, y que también utilizaríamos todo el viaje para escuchar a los otros guías.


Y poco a poco volvimos a bajar, en dirección al pueblo natal de la santa: Obernai. Durante el corto trayecto el conductor se equivocó de ruta, y tuvo que hacer la pirula en medio de una carretera, girando y maniobrando como podía. Qué máquina! Como dominaba el bus!

En el bus Carola nos habló sobre Obernai, uno de los pueblos importantes de la ruta de los vinos y donde está una de las fábricas de la cerveza Kronenbourg. El pueblo tiene unos 11000 habitantes.

Mantiene bastante bien el patrimonio arquitectónico, pese a las guerras sufridas.

Nos habló de las típicas casitas con entramado de madera que íbamos viendo. Hay tanta madera que resulta un material económico. La planta baja solía ser de piedra y los pisos superiores de madera. En caso de incendio se mantenía la estructura. Una de las curiosidades de estas casas (y que veríamos también a lo largo de nuestro viaje) es que los pisos superiores se extiende un poco hacia el exterior., porque antiguamente se pagaba impuesto por la superficie ocupada por la planta baja. Así que con toda la intención del mudo hacían algo de trampa! Los pisos superiores los ampliaban un poco más. Así era una manera de ganar espacio y pagar menos impuestos. Qué listos ellos!

Carola nos habló de una variedad de “cava” de la zona, llamado Cremant, típico de la zona.

La ruta de los vinos tiene unos 300 pueblecitos, hasta llegar casi a Suiza.

En Obernai veríamos la iglesia de San Pedro y San Pablo de finales del siglo XIX.

Pero el verdadero periodo de esplendor de la ciudad fue durante el siglo XVI. Había sido la sede de los duques de Alsacia, sede imperial a los pies del monte de Santa Odilia.

Y entre estas historias llegamos al pueblecito y bajamos del bus para dar una pequeña vuelta por él.

Durante la edad media estos pueblos ya eran importantes a nivel comercial, y estaban amurallados. Lo que estaba fuera de murallas era tierra de nadie, y quien conseguía entrar en ellas recibía protección. Vimos los restos que quedan de la muralla.



Gracias al comercio de los vinos el pueblo tenía grandes reservas de oro y plata.

En Obernai hay una antigua sinagoga del siglo XIX. De hecho, en muchos pueblos de la zona hay sinagogas. En el siglo XIV hubo una epidemia de peste y se acusó a los judíos. En Estrasburgo ya habíamos visto la sinagoga y la zona del barrio judío, con una comunidad judía muy importante.

El pueblecito es muy pintoresco y está lleno de tiendecitas.





Vimos el ayuntamiento renacentista, y en el centro de la plaza, como no: una escultura de Odilia.



También contemplamos el antiguo campanario de una iglesia del siglo XIV que fue destruida.


Carola nos dio 30 minutos para visitar la zona del casco antiguo y lo primero que hicimos fue ir a la iglesia de San Pedro y San Pablo.





Y como no teníamos muchas ganas de ir de tiendecitas, nos dedicamos a entrar en la zona menos turística del pueblo. Es cuando realmente vives la esencia del pueblo, alejado de los turistas. Sin olvidar ni un momento que nosotras éramos unas turistas más, al fin y al cabo!




Y en este bonito patio observamos a un Spiderman haciendo de las suyas!


Ya se hacía la hora de volver al autobús, así que obedientes y a la hora acordada volvíamos a estar en la plaza del ayuntamiento.

Había gente que ya había ido tirando hacia el autocar, así que Carola nos dijo que podíamos ir, porque ella y Ferran se quedaban a recoger a los que faltaban por llegar.

Nos encontramos con Trini y Pere y estuvimos hablando con ellos sobre cómo les había ido a ellos la excursión. Íbamos en autocares diferentes. Quizá le pediría a Ferran si al día siguiente, para Heidelberg, podíamos ir con ellos.

Se puso a llover débilmente mientras íbamos al bus. De momento, estábamos teniendo suerte con el tiempo. No estaba siendo del todo malo. Buuuuuf!

A las 18:30 ya estábamos todos en el bus y nos fuimos rumbo a Estrasburgo de nuevo. Durante el viaje de vuelta vimos muchos campos con coles para chucrut.

A las 19h llegamos al barco, nos despedimos de Carola y subimos a bordo. Le pregunté a Ferran si podíamos cambiar al bus 2 y no hubo ningún problema.

Y a las 19.15 zarpamos rumbo a Speyer (Espira). En principio teníamos que haber zarpado a las 21:45, pero después nos enteramos por el capitán, que había una pequeña crecida del rio y que prefería salir antes y no encontrar problemas en las esclusas.

Empezaba la navegación!

Nos dimos una ducha reparadora rapidita y como a las 19:50 pasamos la primera esclusa, subimos a cubierta para verla, aunque nosotras ya éramos verdaderas expertas en el tema después del crucero por Rusia!


Nos encontramos con Trini y Pere que también admiraban el momento del paso por la esclusa. Durante ese ratito de conversación les estuvimos contando nuestra experiencia del año pasado, y se la recomendamos mucho. Ellos nos recomendaron el crucero que habían hecho por los Países Bajos, también con Politours. Lo apuntamos para una próxima ocasión!

Como a las 20:30 teníamos el cóctel de bienvenida, bajamos al salón panorámico. Nos harían la presentación de la tripulación. Había copas de cava, zumo y unas tapas que los camareros fueron repartiendo por las mesas. Yo cogí una especie de gamba rebozada que estaba muy buena.

Todo eran pequeños detalles!

Se nos presentó la tripulación muy muy elegantes! El capitán y el director hotelero eran holandeses. El capitán hablaba en inglés, el director hotelero en alemán (porque teníamos compañeros viajeros alemanes) y Ferran traducía al castellano. Me encantó el detalle de presentar a TODA la tripulación: camareros, personal de limpieza, cocineros, recepcionistas (menos el nocturno, que estaba durmiendo el pobre!), marineros…

El capitán nos deseó una buena navegación y se mostró convencido de que tendríamos buen tiempo. Se disculpó por haber zarpado antes, pero nos contó el motivo. Y todos brindamos por nuestro viaje juntos!


El capi es el señor de gafas, el director hotelero es el otro, y Ferran el que habla por el micro.

A las 21h nos fuimos a cenar. Había hambre! Eso ya era señal de que mi estómago ya estaba perfectamente!

Mi madre y nuestra amiga se tomaron una cerveza Bit Burger pequeña (2’40 euros) y una grande (3’75 euros). Les trajeron el papelito para firmar. Las dos consumiciones salieron por 6’15 euros.

De primero había una sopa de tomate que estaba bastante buena. Después teníamos un entrante espectacular: unas rodajas de salmón ahumado y trucha con ensalada y picatostes.


El plato principal lo habíamos escogido durante el desayuno: o lomo de cerdo envuelto en bacon, o pimientos rellenos de cous-cous. Nosotras cogimos los pimientos.


Y de postre lingote de helado de chocolate con naranja.

Para hacer bajar la comilona, una manzanilla!

No os pondré más fotos de los platos, pero así veis un poco por donde iban los tiros. Todo estaba muy bueno y bien presentado.

Antes de terminar de cenar vino Gabriel con un pollo en la cabeza. Sí, sí! Leéis bien! Con un pollo en la cabeza! Decía que iba a armar un pollo! Nos convocó a un concurso que haría a las 22:30 en el salón panorámico.

Y como nos había convencido, subimos. Dio la respuesta del enigma del mediodía (que hasta que Cuadri57 no vuelva de su viaje, no abriré boca!). La respuesta correcta la dio Rosa o Isabel, no recuerdo bien quien fue. Dos amigas de Trini. La ganadora tuvo de premio un lote de productos Politours.

Gabriel nos pasó unos papelitos por las mesas y nos pidió escribir chistes, cortos, adivinanzas, refranes, poesías cortas. Las fue recogiendo y metiendo en una bolsa.

Cogió a 4 “voluntarios” para pasar una serie de pruebas y contestar preguntas. Cada respuesta correcta era un gorrito Politours. El que más gorritos tuviera, ganaría una botella de cava. Lo dicho, no digo nada de las preguntas o las pruebas, no sea que cojan a mi jefe para participar!

La animación estuvo bien, y fue bastante entretenida. Como estábamos navegando no podíamos hacer nada más.

Gabriel nos anunció que tendríamos dos cenas temáticas: una pirata y una bávara (vestidos de azul y blanco).

Después del concurso había clases de baile, pero nosotras estábamos cansadas, así que los dejamos bailando.

Quien quería podía estar en las habitaciones viendo en la tele del barco películas. Cada día ponían una distinta, en sesión continua.

Cuando llegamos a la habitación nos habían cambiado la bombilla. También nos habían abierto las camas y nos habían dejado el planning del día siguiente.

Seguíamos navegando! Es tan relajante dormir durante la navegación!

Nos acostamos a las 00:10. Todo estaba resultando perfecto! Estrasburgo nos había encantado (PROSER, tenías razón!). Y lo que aun nos quedaba, porque aquello solo había empezado.

Así que Gute Nacht, Leute!
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  Últimos comentarios al diario  CRUCERO FLUVIAL POR EL RHIN Y EL MOSELA (en construcción)
Total comentarios 3  Visualizar todos los comentarios

marimerpa  marimerpa  30/07/2014 16:14   
¡Qué buena pinta tiene ese crucero! Preparada para seguir leyendo la aventura Guiño

vinadas1  vinadas1  21/01/2015 00:54   
Madre de dios, que señor diario. Voy a ir este verano a Renania, pero en tren (coincido con tu viaje en el tramo Mainz-Colonia) y me lo voy a llevar impreso yo creo. Que cantidad de información. Muchísimas gracias por compartirlo.
Te estrello y te seguiré leyendo

monlis  monlis  21/01/2015 19:51   
Muchas gracias vinadas1! Sí, estoy intentando hacerlo lo más completo posible. Y lleva un trabajo...! Pero se hace con mucho gusto, para que pueda servir a futuros viajeros. Veo que a ti te va a ir de perlas! Me alegro!
Poco a poco habrá más etapas! Lo que el trabajo me permita. Saludos! Y gracias por las estrellas!

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laskanarias
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Jul 20, 2016
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Fecha: Mie Jul 20, 2016 04:13 pm    Título: Re: CRUCERO FLUVIAL RHIN - COLONIA / ESTRASBURGO

Me acabo de dar de alta en el foro porque no encuentro información acerca del Crucero de Panavisión en el barco A-Rosa Aqua. Vamos en agosto haciendo el Rhin II. Hemos hecho dos anteriormente con Politours, el de Bruselas hasta Amsterdam y el del Rhin y quedamos encantados, la verdad. Los barcos eran antiguos pero estaban muy bien. No tuvimos queja de nada.
Ahora nos apetecía probar con otra compañía. A ver que tal sale la cosa.
Josela
Josela
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Jun 05, 2014
Mensajes: 54

Fecha: Mar Ago 02, 2016 07:31 pm    Título: Re: CRUCERO FLUVIAL RHIN - COLONIA / ESTRASBURGO

laskanarias Escribio:
Me acabo de dar de alta en el foro porque no encuentro información acerca del Crucero de Panavisión en el barco A-Rosa Aqua. Vamos en agosto haciendo el Rhin II. Hemos hecho dos anteriormente con Politours, el de Bruselas hasta Amsterdam y el del Rhin y quedamos encantados, la verdad. Los barcos eran antiguos pero estaban muy bien. No tuvimos queja de nada.
Ahora nos apetecía probar con otra compañía. A ver que tal sale la cosa.

Aplauso Aplauso Aplauso Aplauso Aplauso Aplauso
Nosotros vamos el de Salida el 13 agosto.
laskanarias
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Jul 20, 2016
Mensajes: 2

Fecha: Mar Ago 02, 2016 09:26 pm    Título: Re: CRUCERO FLUVIAL RHIN - COLONIA ESTRASBURGO

Josela alli que nos vemos! Guiño
teresi2010
teresi2010
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Jun 20, 2010
Mensajes: 46

Fecha: Mie Ago 03, 2016 03:20 pm    Título: Re: CRUCERO FLUVIAL RHIN - COLONIA / ESTRASBURGO

Hola,yo voy a hacer ese crucero el 11 de agosto y me gustaría que me dijeras como se llamaba el barco,yo voy a ir con el "Monet"
Josela
Josela
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Jun 05, 2014
Mensajes: 54

Fecha: Vie Ago 05, 2016 05:16 pm    Título: Re: CRUCERO FLUVIAL RHIN - COLONIA ESTRASBURGO

laskanarias Escribio:
Josela alli que nos vemos! Guiño

Guiño Muy feliz Muy feliz Muy feliz Bravoooo
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