Mostrar/Ocultar
Mostrar/Ocultar Blogs / Diarios
Mostrar/Ocultar Fotos / Pics
Voluntario Kenia y Uganda -Diarios de Viajes de Africa Este- Ricardos76
Indice
Indice
Diarios más leidos
Diarios más leidos
Últimos Diarios
Últimos Diarios
Diarios más Votados
Diarios más Votados
Diarios por paises
Diarios por paises
Ayuda
Ayuda

Compartir enlaces Compartir enlaces

 
 
Enlace:    Corto  Largo
Copia el texto de uno de los cajones para compartir el enlace
Localización: Africa Este Africa Este [Africa]
 Diario:  Voluntario Kenia y Uganda   
Ricardos76  Autor:    Fecha creación:  Compartir este diario: 
Descripción: Recién aterrizado en España, voy a relataros mi fascinante experiencia de dos meses como voluntario en Kenia y Uganda. Creo que algún consejo podréis pillar si estáis pensando ir allí en el plan que sea. El contraste la primera vez que vas es fortísimo. Lo voy a escribir en cuatro o cinco etapas. Espero que os guste

Índice de Etapas del Diario: Voluntario Kenia y Uganda









Total comentarios: 11  Visualizar todos los comentarios Comenzar a leer Comenzar a leer

Etapas 1 a 3,  total 9
 1  2  3  siguiente siguiente


Localización: Africa Este Africa Este
    Etapa:  Etapa 1: Llegada a Nairobi      
Os paso a detallar mi viaje. Es un poco largo pero igual le puede interesar a alguien. Lo primero decir que todo vino por una serie de circunstancias personales que me hicieron valorar la opción de irme de voluntario y, sinceramente, lo mejor que he podido hacer. Decidí Kenia, primero para practicar inglés y, segundo, por recorrer algún safari.
A la hora de sacar el visado, solicité el de Africa del Este que permite visitar Kenia, Uganda y Ruanda. El visado cuesta unos 70€ (por 40€ el de sólo un país) pero, te permite múltiples entradas.
Buceé para buscar un proyecto de voluntariado encontrando uno en Nairobi para ayudar a montar una emisora de radio comunitaria (estuve 15 años trabajando en radio). Busqué los billetes de avión, y encontré en Iberia un Alicante-Madrid-Londres-Nairobi, ida y vuelta, por algo menos de 400€. Ya tenía visado, billete, casa y alojamiento (a cambio de mi “trabajo”, tenía comida y casa), peeeeeeeero, a dos semanas de partir, me comenta que no puedo colaborar con ese proyecto, porque se iba a Estados Unidos con una beca, y que me busque la vida. Imaginaros el plan!!,comencé a buscar proyectos como loco y encontré un colegio en la isla de Rusinga, en el Lago Victoria. Lo cierro con ellos y les informó que acudiré dos o tres días después de llegar a Nairobi y así visitó la ciudad, cambio dinero y compro una tarjeta de teléfono.
Llega el día del viaje y salí de Alicante a las 8. En Madrid me fui a cenar con una amiga y volví al aeropuerto para esperar hasta las 6 de la mañana que salía el vuelo a Londres. En Heathrow cambio entre terminales que es mogollón de cómodo (autobús antes de las cintas de las maletas que te deja, directamente, en el control de seguridad de la otra terminal), y luego 8 horas a Nairobi en un avión que no sé si es porque iba medio vacío (de los 4 asientos centrales de mi fila, sólo estaban ocupados dos) o porque era la primera vez que subía en un vuelo largo y mi cuerpo está acostumbrado a los Vueling y Ryanair…pero me pareció cómodo sin tirar cohetes.
Aterrizas en Nairobi y comienzas a intuir que acabas de llegar a África. Lo primero de todo ir a sellar el pasaporte, colas kilométricas, y ágiles, y en todas las ventanillas se puede hacer lo mismo, según me indicaron, a pesar de que cada letrero te dice que es para una cosa distinta. Primera sorpresa, que resulta que por mucho que juren y perjuren que no se puede obtener el visado en el aeropuerto, sí que se puede. Te hacen rellenar un formulario que, nada más entregárselo al funcionario, creo que fue directo a la papelera (y si no lo fue, lo haría poco después). Recoges equipaje y, oh sorpresa, a pesar de mis maletas haber pasado por cuatro aeropuertos, estaban las dos allí!!!. Comienzas a caminar hacía la salida del pequeño aeropuerto y aproveché para realizar el primer cambio de moneda ya que tenía entendido que en esa zona era más favorable (sin investigar mucho, a la vuelta me di cuenta que eso sí que es posible que sea correcto). Cambiar el chip de la moneda es fácil, 1€ = 100 Schillins (el cambio real era un poco más favorable para el Euro, pero esa aproximación es muy buena)
A pocos metros de la salida del aeropuerto ya empiezan a “asaltarte” ofreciéndote hoteles, taxi y de todo. Ni punto de comparación con lo que vendría luego. Cuando sales fuera, en la calle, te encuentras como medio centenar de personas con carteles buscando a sus viajeros y familiares y amigos sin más esperando a los viajeros. Se encontraban detrás de una pequeña barandilla y, las cosas como son, a pesar de ser la primera vez que veo eso en la calle de un aeropuerto pero nada distinto a lo que vemos aquí dentro del aeropuerto. Conforme caminas, se multiplican los asaltantes, si dentro del aeropuerto era uno cada dos metros, ya empieza a ser dos cada metro. Tenía la referencia de 3.000 Sc de traslado al aeropuerto y el primero me dijo de hacerlo por 2.500 Sc, así que lo acepto (luego descubrí que 2.000 Sc es el precio común y que hasta lo puedes sacar por 1.500 Sc). Primera sorpresa, cuando cierro el acuerdo y me enciendo el cigarro, me dice el “taxista” si tenía prisa o podía esperar un poco. Le dije que quería ir al hotel porque estaba cansado pero no había prisa, que podía esperar pero algo razonable. Me dice que no es más de 10 o 15 minutos y le digo que sin problema. El “taxista” empieza a llamar por teléfono y, al rato, aparece un coche y me dice que ese es el “taxi”. Lo primero que pensé es que el que me había “cazado” era como un intermediario pero no, resulta que él era el “taxista” y, cuando me consiguió como cliente, empezó a buscar quien le podía dejar un coche para llevarme.
Camino al hotel, de noche, te das cuenta de la ciudad a la que te vas a enfrentar: mal conservada, sucia, poco luminosa pero con luz, mucho tráfico y mala conducción…todo esto, si lo comparamos con Europa, que luego te das cuenta que aquí, en muchas cosas, vamos un poco “sobraos”. Nos acercamos a la zona del hotel que busque a última hora, y que costaba 2.000 Sc la noche (barato para nosotros, caros para ellos). De la zona ni me preocupé, vi comentarios del hotel que otros europeos lo ponían como aceptable. La zona se llama Kamukunji (que os dirá lo mismo que a mí, o sea, nada, a no ser que conozcáis bien la ciudad). Cuando nos vamos aproximando todo era muy oscuro, farolas cada 100 o 200 metros, mucha gente por la calle, muchos puestos de venta en la calle, más tráfico que en la carretera, pero forma de conducir, en resumidas cuentas, mucho caos.
Llegamos al hotel que se encontraba en una calle muy sucia, estrecha y oscura. El hotel se encontraba en el segundo piso. Para entrar, guardia de seguridad, que te pasa un detector de metales por todas partes. El “taxista” dice que me sube una maleta y que me acompaña hasta la recepción, le digo que no hace falta y me dice que sí, que no quiere que haya algún problema y que me quede tirado en Nairobi. A pesar de todos los intereses económicos que pueda tener en llevarme a un hotel dónde a él le dieran algo o de cobrarme otra carrera, después de dos meses allí, me di cuenta que la preocupación era sincera sin descartar un porcentaje en las otras acciones.
En la recepción, le pago al taxista y me quedo con los trámites típicos. Me comentan que la noche era 2.000 Sc (más o menos lo que había visto en booking), le digo que me quedo tres y pongo encima de la mesa 6.000 Sc. Cogen sólo para una noche y me dicen que pague por días, le insisto en pagar todo de golpe y me dicen que no hace falta, mejor día a día (otra curiosidad que descubrí en África con el tiempo, prefieren poco dinero todos los días, que mucho un día). Mientras la chica fotocopia mi pasaporte, comienzo hablar con un señor sentado allí que me informa de que me han cobrado de más (Bienvenidos a África!!) por el viaje al aeropuerto, y me informa de los precios normales. Le digo que dónde puedo comer algo y me recomienda, encarecidamente, que no salga a la calle de noche, que no es nada seguro (y menos para un blanco pardillo, eso no lo dijo, pero seguro que lo pensó), que el restaurante del hotel estaba ya cerrado, y lo mejor que podría hacer es irme a la cama sin cenar, y mañana será otro día.
Subo a la habitación acompañado por la recepcionista, me explica como funciona el agua caliente, y se marcha. La habitación era grande, con dos camas y un pequeño escritorio. En el baño compruebo que la ducha no es más que una alcachofa en el techo sin plato de ducha (todo al suelo). El agua caliente la enciendes con un interruptor fuera de la habitación y es una especie de resistencia que tiene la alcachofa. Hay que olvidarse de graduar el agua fuera de las tres posiciones de calor que tiene. Sorprendente, pero también muy normal allí.
Después de pegarme una ducha, de sacar cuatro cosas de la mochila y de rociarme hasta arriba de repelente de mosquito, me asomo por la pequeña ventana y sólo veo una calle sucia, en muy mal estado, sólo con una farola, un montón de cables de luz y edificios viejos y en mal estado. Por otra parte, mucho ruido de coches pitando que no sabía si era porque Kenia había ganado la Copa África o porque había habido un golpe de estado. En ese momento, por la cabeza se me pasa una pregunta ¿qué coño estaba haciendo allí?, me sentía como Tom Hanks en Big, la noche que se queda sólo a dormir en el hotel.
Ver Etapa: Etapa 1: Llegada a Nairobi


Localización: Africa Este Africa Este
    Etapa:  Etapa 2: Primer día      
Primer día en Naiorbi. Salgo de la habitación tarde, así que no pillo el desayuno. Nada más salir a la calle Carol, la vigilante de seguridad, me saluda y me hace un interrogatorio pero de buen rollo. Tenía curiosidad por saber que hacía un “muzungu” en ese hotel. Salgo a la calle y solo veo caos: aceras casi inexistentes, puestos a ambos lados de la calle, en medio furgonetas (luego supe que se llaman “matatus”) paradas por el tráfico, motos pasando entre las matatus y los puestos, la gente cruzando por donde puede….comienzo a andar sin saber bien dónde pero, lo importante, con paso firme y sin dudar. La calle de al lado está igual, y la de al lado, y la otra. No es que me encuentre en una zona que hay un mercadillo o algo así, es que gran parte de Nairobi es un mercadillo.
Mientras ando, cuando se despeja un poco la zona, cuando pudo andar sin pegar empujones a nadie, me enciendo un cigarro mientras camino. Enseguida una persona con la que me cruzo me dice que no fume allí, camino un poco y repito la intentona, me vuelven a repetir lo mismo, hasta que una persona me informa, mientras camino, que está prohibido fumar en la calle, que sólo se puede hacer en zonas habilitadas. Me sorprende, lo comprendo y apago el cigarro. Llego a una avenida con el mismo caos de tráfico, ahora el caos es de autobuses. Sinceramente, sigo caminando sin saber dónde voy, simplemente me dejo llevar por la marea.
Poco a poco compruebo que voy llegando al centro, Nairobi comienza a parecerse, de lejos, a una ciudad europea. Un poco menos de caos de tráfico, aceras más anchas y en mejor estado y tiendas que se asemejan un poco a las europeas. Me estoy acercando al centro. Tenía curiosidad por conocer la universidad y se encontraba por la zona. Ahora empiezan a asaltare los que ofrecen safaris y cualquier cosa que necesites. Me paro a halar con un par y les pillo el teléfono para hacer el safari antes de volver a Europa (simplemente pillé el teléfono, ni pregunté precios). Me para otro que, no sé porque, le dije que buscaba imanes para llevarme y algún regalo para los amigos. Le pregunto dónde podía fumar y me dice que en la tienda. Me lleva hasta allí que estaba en el interior de un edificio, como en el entresuelo, pero por la parte de dentro. Vamos, desde la calle era imposible encontrarla.
Ya en la tienda habla con el dueño y me dan una silla y un cenicero para fumar. Mientras fumo él empieza a llevarme cosas por si quiero comprar, le digo que no, que luego lo veo y empiezan a agobiar “quieres esto?, mira esto, te gusta esto?, has visto esto?” todo el rato llevándome cosas. Hablo un poco con el de tienda sobre la locura que es Nairobi para un occidental. Cuando me acabo el cigarro empiezo a mirar cosas de la tienda, el de la tienda y “mi” guía no hacen más que llevarme cosas y decirme que mire esto o lo otro. Me agobio más al punto que le digo a mi guía (se llamaba Josh) que pare, que no me agobie. Me empieza a contar su vida que si tiene no sé cuantos hijos y no sé que más. No le hago caso. Él a mi tampoco y sigue agobiándome. Le digo al de la tienda que mientras Josh esté en la tienda no compro nada. Le dicen que se salga fuera y espere allí. Las cosas como son, la tienda tenía muchas cosas chulas para comprar, pero me quedaban dos meses por delante y no quería ir con mucho cargado. Al final compro 3 imanes que, tras unos 10 minutos regateando, los consigo por 4€. Sé que el precio es caro pero con el tiempo comprobé que África no es un país de imanes y que suelen ser caros.
Al salir de la tienda le digo a Josh que estoy enfadado con él, que no me gusta que me agobien, que gracias por todo pero que se vaya. Él lo comprende y me dice que me lleva hasta la universidad, le digo que no, él insiste prometiéndome que me lleva hasta la universidad y se marcha, que no me va a decir nada por el camino si yo no quiero. Llegamos a la universidad y un poco de decepción, lo primero porque no sabía que esperaba encontrarme y, quizás, la universidad era como un punto de referencia para hacer algo. No hay nada que me llamo la atención y me doy media vuelta. Josh me dice que si quiero fumar hay un parque cercano para hacerlo. Vamos al parque y me sorprende lo verde amarillo que es todo el parque. La zona para fumadores no es más que un cuadrado con un cartel que indica que es la zona de fumadores.
Después de fumar le digo que si quiere comer algo, que lo invito, y me lleva a una especie de bar a comer pollo con patatas. No recuerdo el precio pero bastante cutre y barato. Hablando un poco con él, le explico lo que iba a hacer en África. Le pregunto dónde sale el bus hasta Mbita y dice de acompañarme hasta la estación de autobuses. La estación no es otra cosa que varias calles, con cientos de autobuses de colores variopintos. No hay carteles que indiquen de dónde sale cada bus, tampoco los buses están marchados de una forma especial, simplemente con los colores de la compañía. Me lleva a dónde venden los billetes la compañía que va a Kampala (por si lo necesitara más adelante) y la compañía que va a Mbita. Pregunto horarios y precios y como aún no tenía cerrado mi día de llegada al colegio de Mbita no compro nada.
Le digo a Josh para hacer un safari. Me lleva a una agencia que organiza safaris. Allí me dan varias alternativas para hacer. Me seduce una por 200€ de visitar el parque de Nairobi (la entrada son 40€) y un par de sitios más. Eso sí, si pago con tarjeta debo poner un 5% más al precio. Le digo que me lo pensaré y les doy mi mail para que me lo envíen todo. Me marcho con Josh y con el de la agencia. Nos vamos a tomar algo a una especie de pub cercano dónde se puede fumar y descansar un poco del caos de Nairobi. Observas desde la terraza en alto del pub el caos que es Nairobi a pesar de estar en el centro. Que en todas partes hay puestos callejeros vendiendo algo. Hablamos un poco de Europa y de África, me sorprende lo obsesionados que están por el fútbol. Les comentó que necesito comprar una simcard para el móvil y repelente para mosquitos porque, con lo que me traje de España, no creo que dure más de una semana. Nos ponemos en marcha.
Me compran el repelete, en vaselina, en una farmacia (lo compran ellos, lo pago yo). Me compran la simcard de Safaricom y lo registran con su DNI porque la chica no sabía si lo podía registrar con mi pasaporte. Compro unos 20€ de datos de internet. Cuando tenemos todo dicen que me acompañan al hotel, le digo que no hace falta pero insisten debido a que no queda mucho para hacerse de noche y puede que la zona no sea segura para mi. Me invitan también a visitar una zona cercana al hotel para que conozca el Nairobi verdadero.
Caminamos unos 15 minutos hasta una explanada enorme que es un mercadillo. La diferencia entre ese mercadillo y los de aquí es la separación entre los puestos. Hay un puesto, está el de enfrente y, de separación, lo justo para camine una o dos personas. Empujones todo el rato. Mucha gente se acerca al ver que soy blanco para venderme algo, ellos no dejan que se me acerque nade. Al final se pone uno delante y otro detrás de mi para que nadie me moleste. Incluso algunos niños se acercan para pedirte dinero y ellos no dejan que se acerquen tampoco. Cruzamos todo el mercadillo y me meten por una zona que pensaba era de chabolas, pero no, es lo habitual en África.
En esa zona ves mucha suciedad, demasiada, algunos grifos de agua con gente haciendo cola para llenar las garrafas y muy poca luz. Acabamos en la chabola de Josh, no llegué a entrar, no quise, nos quedamos en el patio trasero hablando con dos chicos que estaban allí y, al enterarse que era de España, empezamos a hablar del Real Madrid, del Barcelona de Cristiano y de Messi. Al rato le digo que me lleven al hotel y nos vamos los tres.
Para llegar subimos a una matatu. Una furgoneta de 11 plazas dónde comprobé que se meten hasta 23 personas. Pagan ellos, con su dinero, mi viaje. Sorprende un poco el funcionamiento: un conductor y un cobrador. El cobrador se sienta junto a la puerta, o va de pie por fuera con la puerta abierta, y va gritando a dónde va la matatu para subir a la gente. En unos 15 minutos (5 conduciendo, 10 parados por el atasco), llegamos a la zona del hotel. Le digo de ir a tomar la última cerveza. El sitio al que me llevan, tiene una carnicería en el mismo bar, la carnicería con la carne al aire sin neveras ni nada. Lo normal allí. Al terminarla, me llevan hasta la puerta del hotel y, sin que me pidan nada, le doy 1000 Sc a cada uno por acompañarme todo el día. Les digo que cuando vuelva antes de volver a España los llamaría…..cosa que no hice.
En el hotel me meto en el restaurante del hotel a cenar y pido tres cosas al azar. Dos estaban buenas la otra no. De ahí a la habitación con menos sensación de que coño estaba haciendo allí, pero sabiendo que me tenía que olvidar de Europa si quería “sobrevivir”.
Ver Etapa: Etapa 2: Primer día


Localización: Africa Este Africa Este
    Etapa:  Nairobi y rumbo a Mbita      
El segundo día completo en Nairobi lo dediqué a ir a la embajada española para registrarme. Fui caminando durante un par de horas, atravesando el distrito financiero. Esto ya era Europa, aunque el caos de tráfico seguía siendo interesante. Atravesé Uhuru Park y subí a la colina dónde se encuentran las embajadas y la sede de los principales bancos europeos. En esa zona, la seguridad era mayor, me imagino que el atentado contra la embajada de Estados Unidos en el 98 tendrá algo que ver.
La verdad es que esta zona no tiene nada que ver con lo visto el día anterior. Sigue siendo África, pero el tráfico es un poco más ordenado así como se ve menos puestos de venta en la calle. Cuando llego cerca de la embajada española veo un blanco fumando un cigarro, el primer blanco en dos días!!. Me acerco a él y me dice que allí se puede fumar porque es una embajada y “técnicamente, se aplican las leyes de ese país”, aprovecho para fumar un cigarro con él. Al terminar, camino unos minutos hasta el edificio de la embajada española. La embajada, se encuentra en un edificio de oficinas, en la cuarta planta, si mal no recuerdo. Muy amablemente me registro en el libro y subo en el ascensor (primer ascensor, y primer aire acondicionado que encuentro). Al entrar en la oficina de la embajada, veo a un policía nacional que también me da alegría verlo. Le explico que voy a registrarme, me toma datos, y me hace pasar, muy amablemente, al interior. Solicitó a una empleada que no hablaba español el formulario para registrarme y, mientras lo estoy cumplimentando, se me acerca una chica de la embajada española. Hablamos un poco, le explico mi plan de viaje, me da cuatro consejos básicos, y me facilita un teléfono de emergencias diciéndome que, ante la duda, llame, sobretodo teniendo en cuenta que Mbita es una zona un poco alejada de todo. Me informa que en Uganda no hay embajada y que también depende de ellos.
Me vuelvo para el centro de Nairobi visitando, ahora sí, Uhuru Park. Un gran parque con el típico verde amarillo, un lago y una especie de parque de atracciones en muy mal estado. Aprovechó para descansar un rato y beber una cocacola.
Me adentro en el distrito financiero tranquilamente observando que, efectivamente, es una ciudad europea. La cantidad de guardias de seguridad con detectores de metales, y el color de la gente, hace que uno se de cuenta que está en África. El resto, ciudad europea pura y dura. Aprovecho para comer algo por allí en un establecimiento de comida rápida. Visito algunas tiendas de la zona, pero el que nada más verme tenga una persona detrás preguntando que sí he visto esto, o lo otro, no es lo mío y paso un poco de largo.
Antes de ir al hotel voy a comprar el billete de autobús para Mbita, de nuevo entro en la “Nairobi profunda”. Observo entre los callejones mucha gente, alguna de ellas excesivamente joven, aspirando pegamento. Parece una especie de siniestro pacto, a ellos no les molestamos mientras aspiran pegamento en esos callejones, y ellos no abandonan la zona para molestar a nadie. Quise hacer alguna foto pero, por seguridad, lo obvié. Accedo al punto de venta de billetes de autobús de la compañía “The Guardian”. Me dicen los horarios y compro un billete para las 9 de la mañana, me dicen que seleccione asiento y elijo un asiento VIP, un poco más ancho, que costaba 100 Sc más. Al final, creo recordar que me costó el billete 900 Sc para un viaje de unos 400 km y 9 horas. Me voy al hotel a preparar la maleta.
Después de cenar en el hotel, esta vez un poco más a tiro fijo, acabo de recoger todo y, como no tenía sueño, me bajo al pub del hotel. Le pido un Beefeater con limón y no tienen Beefeater (lo más parecido era Gilbeys) y tampoco fanta limón (de pomelo y cosas similares sin problemas, pero limón, no). Le pido un gintonic pero me mira con cara rara. Le señalo la tónica pero coge una botella amarilla que había al lado, le digo que esa no es pero que me deje la botella y veo que pone “Bitter lemon”, le digo que voy a probar la gilbeys con bitter lemon y…..Espectacular!!!!, vamos, que me he traído 4 litros de bitter lemon. Finalmente me bebo dos copazos que me cuesta en total 400 sc.
La noche costó un poco dormir. Estaba alucinado con como era África, con el contraste, y caigo en la cuenta que estaba sorprendido de la África que había conocido que no dejaba de ser una de las cinco ciudades africanas más parecida a Europa!!. A partir del día siguiente venía lo bueno y no sabía yo sí quería verlo.
A la mañana siguiente desayuno en el hotel (zumo de fruta, dos trozos de sandía y plátano, una salchicha y pan), recojo mis cosas y me marcho hacía la estación de autobuses. Carol me dice que vaya andando que está al lado, me despido de ella y le digo dónde voy y me dice que ella era de Mbita!!. De camino a la estación intento recargar el móvil de datos (Data bunndle) y nadie podía ponerme los 5 Gb que quería poner. Recorrí unos 30 agentes de Safaricom…no, no me recorrí media ciudad, es que safaricom tiene agentes por todas partes y esos 30 los encontré en los 10 minutos andando entre el hotel y la estación de autobuses. Al llegar a la estación, con un margen de 30 minutos hasta que saliera mi bus. Veo a otro agente que él no podía solucionármelo, pero se marcha porque sabía dónde podía hacerlo. Vuelve con 2 Gb y lo mete en el teléfono.
Con el tiempo comprendí como funciona. Tu compras tarjetas con “airtime” y te metes dinero en el móvil. Luego, con ese dinero, lo usas para comprar voz o para comprar datos. No es nada complicado pero, al principio, pues choca un poco la forma de hacerlo.
Una vez solucionado lo del móvil sólo falta buscar cual es mi bus. No es fácil porque cada bus para en un sitio distinto y no hay ninguna indicación para saber que bus para. De todas formas, como iba bien de tiempo, no me preocupé lo más mínimo. Pregunto a uno y me dice dónde suelen parar los buses de The guardian. Voy a la zona y no había ningún bus aún. Le pregunto a un policía, enseñándole el billete, dónde paraba y me dice que allí no es, que para en la estación de tren……a unos dos kilómetros por la Nairobi caótica y desconocida y 20 minutos de tiempo.
Paso de todo, google maps, auriculares, y a andar como un loco con mis dos mochilas. Llego a la estación de trenes y a buscar dónde paran los buses de The Guardian. Encuentro sin necesidad de preguntar una cochera enorme de ellos, eso sí, la entrada a la cochera no fue tan fácil encontrarla. Al final llego corriendo hasta el autobús sobre la bocina. Me tachan el billete, me invitan a subir, me dan dos botellas de agua, me quito la mochila, me siento en mi asiento para respirar sabiendo que he llegado por los pelos, espero que el bus se ponga en marcha, y espero, y vuelvo a esperar, y otra vez espero………resumiendo, que el autobús salía a las 9 de la mañana pero, “hora africana” (esto lo aprendí un par de semanas después). Vamos, que hasta las 9:30 no subió el conductor al autobús para comenzar a pensar en partir.
Sobre las 9:40, ahora sí, se puso en marcha el bus y empezó a circular por las atestadas calles de Nairobi. Como curiosidad decir que dos o tres personas se ponían a correr, por en medio de una avenida de 4 carriles, junto al bus para subir. Si enseñaban el billete que era de ese bus, el conductor paraba en medio y subían.
Nada más salir de Nairobi atravesamos el espectacular Valle del Rift. La panorámica desde lo alto es espectacular. Incluso, en la zona más alta, se ven monos en el arcén de la carretera. También empiezas a comprender que todo el recorrido será en una carretera con un carril para cada sentido y que, a la hora de adelantar, es la ley del más fuerte. El autobús adelanta a un camión y, si de frente viene una moto, el propio autobús pita a la moto para que se vaya al arcén.
Vas viendo lo que son los pueblos en África. Muchas tiendas junto a la carretera y poco más. La construcción no deja de ser lo que aquí conocemos como chabolas. Se vende de todo, hasta ataúdes. Realmente se trabaja en la misma tienda y los carpinteros hacen en la puerta de la tienda los sofás y los ataúdes. De vez en cuando, atraviesas alguna ciudad un poco más grande (Narok, o Kisii) que no difiere mucho a lo visto. Eso sí, hay construcciones de cemento de dos o tres plantas. Vamos, un edificio. Otra curiosidad es que cuando el autobús reduce la velocidad en los badenes, un montón de vendedores te “acosan” por las ventanillas vendiéndote de todo.
Después de demasiadas horas llegamos a Homa Bay. Aquí todo cambió. Probablemente el saber que estamos casi llegando a Mbita o el ver el Lago Victoria hizo que el chip me cambiará definitivamente sabiendo que, ahora sí, me tendría que olvidar de Europa por mucho tiempo. Hablo con el lugar en el que me iba a quedar en Mbita para decirles por dónde voy. Me dicen que me mandan una moto para llevarme hasta la casa, le digo que voy muy cargado y que no voy a poder llevar todo en la moto (¡¡ingenuo de mi!). Me dicen que una moto cuesta 100 Sc, pero que un coche 1000 Sc, le digo que el coche, que prefiero pagarlo.
Llego finalmente a Mbita con unas cuatro horas de retraso. Reventado. Me voy a cargar el móvil y, como no hay ningún coche esperando, que voy a cenar algo y que luego me manden el coche. Me dicen que no, que me están esperando para cenar. Que el coche está allí, pero no me ve. Entre el cansancio, el hambre y la poca batería del móvil tengo una pequeña discusión con los de la casa. Resulta que hay dos compañías de buses desde Nairobi, cada una para en un sitio. El coche estaba en la otra. Me dicen que no pasa nada, acabando con un “Dont worry, be happy…Akuna matata” (creía que estaban de coña, pero no). Los espero en la parada del bus hasta que llega el conductor. Habla muy amablemente conmigo, me tranquiliza un poco, me dice que fume tranquilo, que cargue el móvil un poco más si quiero y, cuando esté listo, que se lo diga para irnos.
En 5 minutos estaba ya en el coche camino de la casa que se encontraba en la Isla de Rusinga. Eso sí, antes de entrar en la isla, para a echar gasolina, con el motor encendido. Cruzamos la pequeña carretera artificial que une Mbita con Rusinga para adentrarnos en un camino de tierra de esos que si me meto con el coche por uno igual en España, todo el mundo me dice que estoy loco.
Tras unos veinte minutos por esa carretera dejada de la mano de dios, el coche gira y se mete por un camino que te hace ver que esa carretera era una autopista. El camino ahora era ideal para disputar una carrera de motocross!!!. Al conductor parece importarle poco que el coche sufra…..o igual es que en Europa “mimamos” mucho los coches y resulta que aguantan muchísimo más de lo que pensamos. Ni que decir tiene que la última luz proveniente de una bombilla la habíamos dejado atrás hace muchos kilómetros.
El conductor no sabe muy bien dónde está la casa. Ve a dos niños que le pregunta y los sube al coche. Continuamos unos metros más y veo un blanco hablando un inglés que canta que es español (casualidades de la vida, resulta que está aquí registrado en el foro). El coche para unos metros más adelante y el blanco se presenta. Se llama Jordi y está en el mismo proyecto que yo. También aparece el dueño de la casa y su mujer, mis anfitriones, y Sandra, la novia de Jordi que también está allí.
Pago al coche y se marcha. Voy hasta la casa con las dos mochilas y tanto Jordi como Sandra me preguntan por el viaje, de dónde soy, como encontré el proyecto y todo eso. Jane, la señora de la casa me abre “mi casa”. Una choza con una habitación con dos camas y un pequeño salón. Dejo todo allí y vamos todos a la casa principal a cenar.
Una vez presentado también a los dos niños, ambos, los otros dos españoles, la mujer de la casa, su marido y yo vamos a cenar. Primero se reza (simplemente se da gracias por lo que vamos a comer) y el señor de la casa me dice que me sirva primero. Jordi se da cuenta que estoy un poco perdido y se ofrece él para servirse primero. Sandra me dice que se come con la mano allí, pero que si quiero cubiertos hay. También me dice que nadie espera, que cuando tenga la comida, que coma, que no espere a nadie. Quitando el pescado, que sé que era pescado pero no que pescado, el resto ni idea de lo que comía.
Mientras cenamos me van preguntando sobre el viaje, sobre el tiempo que me quiero quedar y todo eso. Me dicen que estoy en mi casa. Jordi y Sandra me explican un poco como es la vida: ducharse con un cubo, no hay luz porque la batería de la placa solar está rota (sólo hay luz para un par de bombillas) y que, el “cuarto de baño”, es un agujero en el suelo. También me explican un poco lo que hacen en la escuela. Me arrepiento de haber ido un Viernes, hasta el Lunes no hay colegio. Sandra me dice que no pasa nada, que así tengo un par de días para aclimatarme y para conocer cómo viven en Rusinga. Les digo que de batería voy justo y me dicen que no se puede hacer nada, que al día siguiente iremos a cargar los móviles a Kaswanga, unos 15 min andando.
Después de cenar y hablar un poco con Jordi y Sandra, me voy a mi “choza” a dormir. No sé si porque estaba reventado del viaje, o porque no quería ver más dónde estaba. Eso sí, en ese momento, dudé mucho de llegar hasta el fin de semana siguiente.

Ver Etapa: Nairobi y rumbo a Mbita



Etapas 1 a 3,  total 9
 1  2  3  siguiente siguiente



Votaciones al diario
  Puntos Votos Media
Mes actual 0 0
Mes anterior 5 1
Total 55 11
Votos
0 Votos
0 Votos
0 Votos
0 Votos
0 Votos
Para votar este diario debe registrarse como usuario

Registrate AQUÍ
Visitas mes anterior: 120 Visitas mes actual: 82 Total visitas: 1656

  Últimos comentarios al diario  Voluntario Kenia y Uganda
Total comentarios 11  Visualizar todos los comentarios

ssusana  ssusana  29/12/2016 23:00   
Queda un poco cursi decir que me estás llegando al alma con este diario... así que te diré que me has enganchado y me lo he leído de tirón.
Voy a viajar a Kenia el próximo agosto y el acercamiento a la realidad a través de tu diario está siendo la mejor preparación del viaje.
Te mando un privado sobre ese proyecto al que haces referencia Guiño
Gracias por compartir!

ricardos76  ricardos76  30/12/2016 19:42   
Gracias ssusana, te he contestado ya. Muchas gracias por leer el diario y me alegro que te guste, eso hace que me ponga las pilas para continuar escribiedo. Por cierto, veo que eres de Barcelona, te mandaré un vídeo de los niños cantando el Joan petit!!! jejeje

gadiemp  gadiemp  01/01/2017 12:53   
"Ricadro" Guiño

Alucinante tu experiencia. Muy interesante !!!

Es importante la labor que hacéis. Y compartirla sirve de concienciación. Animo con la continuación. 5* Y te sigo leyendo.

ricardos76  ricardos76  04/01/2017 01:38   
Gracias gadiemp!!!

ricardos76  ricardos76  13/01/2017 16:39   
POr cierto, he creado una colecta para lo dos chavales. Esta es la web, por favor, 5€ máximo (de ahí, para abajo), se trata de que participe mucha gente. Luego les enviaré el listado con toda la gente que ha participado para que comprueben que no nos olvidamos de ellos www.kolecta.com/bote-s... ?bote=2625

Visualizar todos los comentarios >>
CREAR COMENTARIO EN EL DIARIO

Registrate AQUÍ




All the content and photo-galleries in this Portal are property of LosViajeros.com or our Users. LosViajeros.net, and LosViajeros.com is the same Portal.
Aviso Legal - Publicidad - Nosotros en Redes Sociales: Pag. de Google + Pag. de Facebook Twitter - Política de Privacidad