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Saudade en Oporto -Diarios de Viajes de Portugal- Fran17
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Localización: Portugal Portugal [Europa]
 Diario:  Saudade en Oporto   
Fran17  Autor:    Fecha creación:  Compartir este diario: 
Descripción: Diez días en Oporto y el noroeste de Portugal.

Índice de Etapas del Diario: Saudade en Oporto











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Etapas 1 a 3,  total 11
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Localización: Portugal Portugal
    Etapa:  Destino Oporto      





PRÓLOGO


A menudo, cuando organizamos un viaje, nos fijamos más en destinos lejanos y exóticos, o muy diferentes de nuestra cultura. Sin embargo, países vecinos como Portugal, esconden muchos lugares que nunca hemos visitado y que son de gran interés. El país de los fados, los azulejos y el bacalao, cuyos tópicos son conocidos por la mayoría de los viajeros, cuenta con numerosos atractivos. En concreto, la ciudad de Oporto ha sufrido una gran transformación en la última década, convirtiéndose en uno de los puntos turísticos más relevantes de Europa. Gracias a la declaración de su casco histórico como Patrimonio de la Humanidad en 1996 y a su capitalidad cultural europea en el 2001, la ciudad ha despuntado turísticamente.




Porto, como se la conoce en Portugal, es la segunda ciudad más importante del país y la que le dió nombre. Su población supera los 300.000 habitantes y casi dos millones de almas viven - otras muchas sobreviven - en su área metropolitana. No es una urbe monumental con edificios fastuosos, pero es la cautivadora ciudad de los puentes y del vino dulce. Pero Oporto también es industria y uno de los principales motores económicos del país; de hecho, los portuenses dicen que Lisboa presume y Oporto trabaja, y es que siempre hubo una gran rivalidad entre estas dos ciudades



MI PRIMA Y LOS AVIONES



Por fin llegan las vacaciones, le comento a mi prima que me voy de viaje y como buena gallega me responde con una pregunta; ¿No irás otra vez a Portugal?..., tienes obsesión con Portugal, con la de países interesantes que hay en el mundo..., tendrías que ir a Tailandia, Egipto o a Nueva York..... Claro prima, pero ya sabes el miedo que tengo a los aviones, solo imaginar que me tengo que subir en uno ya me pone mal cuerpo… - y pensar que de niño me encantaba volar y sentarme junto a la ventanilla para ver lo pequeñitos que somos todos aquí abajo..., hay que ver, la de vueltas que da la vida. Bien, que me voy prima..., ¿quieres que te compre un gallo de Barcelos o prefieres un kilo de toallas de Valença?... - Lo que quiero es un buen manga japonés o un sombrero mexicano para poner en carnaval..., ¿cuando será el día que subas al avión?..., conozco un buen psicólogo que te receta unas pastillitas y no te enteras del vuelo para nada... Está bien prima, algún día te haré caso y aunque sea empastillado me subiré en uno de esos pájaros de metal... Por cierto, ¿se habrán afeitado los portugueses el bigote o seguirán luciéndolos al viento bajo su nariz?, ya te comentaré a la vuelta prima...



COMIENZA EL VIAJE



Este diario narra el viaje que durante diez días hice en coche desde Galicia por todo el noroeste de Portugal, fijando como campamento base las ciudades de Oporto, Braga y Viana do Castelo, visitando además de Guimarães, Aveiro y Barcelos, otras localidades del noroeste portugués.


Parto al amanecer, hoy hace un día perfecto. Quince minutos conduciendo por la recién estrenada autovía del Salnés y enlazo directamente con la autopista del Atlántico, la A–9. En poco menos de una hora y tras haber recorrido 80 kilómetros entro en territorio portugués e inicio mi primera visita en tierras lusas; la pequeña ciudad fortificada de Valença do Minho.









Esta pequeña localidad fronteriza destaca por su antigua fortaleza, cuyos muros datan del siglo XIII. Los baluartes de las murallas fueron edificados en siglos posteriores, entre el XVII y el XVIII, al estilo del arquitecto francés Vauban. Esta obra militar gótica-barroca cuyo perímetro amurallado es de unos 5 kilómetros, se asienta en un montículo elevado que la diferencia y separa de la parte nueva de la ciudad. Se puede entrar al interior en coche, pero te recomiendo que lo dejes en el amplio aparcamiento exterior gratuito, es posible que te ronde algún gorrilla para pedirte dinero por aparcarlo, lo habitual es que solo estén el día del mercado grande, que se celebra todos los miércoles.




Valença, está separada de Galicia por el río Miño y unida por dos puentes a la localidad pontevedresa de Tui, uno moderno y otro más antiguo y emblemático; el puente internacional de Tui. Este precioso puente de estructura metálica y con forma de cajón, es considerado como una obra maestra de la ingeniería, fue construido entre 1880 y 1886 con planos diseñados por Gustav Eiffel. Con una longitud de 379 metros, en su nivel superior circulan trenes y por el inferior coches y peatones, además, es el principal paso del camino portugués hacia Santiago de Compostela.




El principal atractivo turístico de Valença es su fortaleza e ir de compras en las numerosas tiendas de mimbres, cerámica y sobretodo ropa, que encontrarás a lo largo de sus adoquinadas calles. Eso sí, antes de comprar, te aconsejo que practiques el arte del regateo para ajustar el precio, que aquí se va de shopping pero a la antigua usanza. No te preocupes por el idioma, muchos tenderos hablan o entienden el español, y en caso de necesidad siempre puedes usar el portuñol.




En la fortificación se conservan cuatro puertas de entrada. Toda la muralla exterior está coronada por una docena de baluartes, con los cañones apuntando a Galicia. Entro por la puerta principal - la Coroada -, y comienzo a ver multitud de tiendas a ambos lados de la calle. El colorido de las toallas y mantelerías estalla ante mis ojos…






Hace años, muchos gallegos venían a comprar principalmente toallas, mantelerías y albornoces en estas tiendas, pero con el paso del tiempo, la globalización y el euro, han hecho que los precios ya no sean los de antaño. Ahora se viene a pasear, conocer la ciudad y si se tercia, comprar algún detalle que esté bien de precio, aunque haya que buscar y rebuscar entre los distintos tenderos que, con los nuevos tiempos, también se dedican a vender imitaciones de ropa de marca. Dentro de la fortaleza, además de haber casas nobles de piedra, también hay alguna iglesia y capilla de estilo barroco portugués. Paseando el perímetro de las murallas se divisan unas bonitas vistas del Miño y de la pequeña ciudad de Tui.




El tiempo en esta localidad trancurre lento, y una mañana es suficiente para conocer el pueblo. Si te apetece comer en Valença, te recomiendo que pruebes la lamprea á minhota ya que en esta zona del Miño la cocinan muy bien. Si te decantas por el bacalao, el mejor, en el restaurante Zé María, próximo al centro y al cual se puede ir caminando; está situado al lado del supermercado lid´l, pero ten en cuenta que siempre está lleno de gente y tienes que coger número como en la carnicería.




Si buscas algo más caro para comer y el dinero no es tu problema, no dejes de ir al Restaurante Mané, en la zona nueva de la ciudad. También hay una Pousada portuguesa, el equivalente a los Paradores en España, la Pousada de Sao Teotonio. Está enclavada en el interior del recinto amurallado y se come bien, disfrutando además, de unas espléndidas vistas al río Miño y a la ciudad de Tui.

Para finalizar mi visita a Valença, entro en el Museo de Bomberos; la entrada solo cuesta 1 € y es una visita curiosa. Decido coger rumbo a Oporto para comer allí. Salir de Valença en coche es extremadamente fácil, está todo muy bien indicado y en un par de minutos te pones en la autopista, la A–3. Las autopistas en Portugal son excelentes, los amplios arcenes y en ocasiones los tres carriles que hay en cada sentido hacen que el viaje sea un placer, además no hay mucho tráfico.






EL HOTEL DE OPORTO


Algo menos de 1 hora, 120 kilómetros y casi 8 € de peaje, separan Valença do Minho de Oporto si vas por autopista. Otra alternativa más económica para hacer esta ruta, si quieres pagar poco más de 2 € de peaje, es bajar por la A–3 hasta Ponte de Lima y coger la A–27 hacia Viana do Castelo, y desde ahí bajar por la A–28 hasta Oporto; son unos pocos kilómetros más, pero te ahorras sobre 6 € de peaje. Cuidado con la Via verde, es el carril que usan los adheridos a este sistema de pago.




Llego al hotel y retraso el reloj una hora para adaptarme a la hora local, la ventaja del cambio de hora, sales de casa a las nueve y estás en Portugal a las nueve. El hotel está en las afueras de la ciudad; Hotel Ibis Sao Joao, de la cadena Ibis. Es un 2 estrellas impersonal, limpio, cómodo y muy tranquilo. Tiene solo dos plantas y está situado al lado del Hospital Sao Joao, junto al campus universitario. Dispone de aparcamiento privado gratuíto, un pequeño centro comercial al lado y dos estaciones de metro a escasos metros (IPO y Sao Joao). La habitación me cuesta 47 € por noche. Si reservas con al menos 30 días de antelación te sale más barato.





Me asignan la 204, una habitación amplia pero con un armario pequeño. El cuarto de baño es grande, con secador de pelo y radio. Disponemos de 2 camas (una doble y otra normal que evidentemente no usamos). El trato del personal del hotel es atento y cordial. El precio del desayuno buffet es de 5´50 € por persona, disponible desde las 4 de la madrugada hasta las 12 del mediodía; adaptado para madrugadores y dormilones. El pequeno almorço (desayuno portugués), es goloso; zumo de naranja natural que haces tú mismo, cereales, bollería diversa, yogures, zumos, mermeladas, queso fresco, fruta, miel, tostadas…

Ver Etapa: Destino Oporto


Localización: Portugal Portugal
    Etapa:  Francesinhas y clérigos      
UN METRO MODERNO


Subo las maletas a la habitación, aparco el coche y me voy andando a la estación de metro IPO que está a menos de doscientos metros del hotel. Lo primero que hago es comprar en un expendedor la tarjeta andante 24 horas , me cuesta 3´35 €, a lo que hay que añadir 0´50 € por la compra de la tarjeta. Con ella puedo utilizar el metro, tranvías, trenes, autobuses y el funicular, sin límite de viajes durante todo el día. Me parece realmente barato, aunque hoy no la voy a rentabilizar porque ya son casi las dos de la tarde. Compro hasta la zona 2 porque cubre prácticamente la ciudad entera.

El Metro de Oporto se inauguró en el 2003 y tiene 5 líneas. Una de las líneas, incluso llega a comunicar la ciudad con la localidad costera de Povoa de Varzim que se encuentra a casi 40 kilómetros al norte. Las estaciones están muy limpias y me sentí siempre seguro, incluso moviéndome de noche. El único inconveniente que le veo es que hay zonas interesantes de la ciudad que todavía no están cubiertas por la red. Si solo te vas a mover por el casco histórico no merece la pena que te muevas en metro.




En algo menos de diez minutos llego al centro de la ciudad. Bajo en Aliados, la avenida más ancha de la ciudad y donde está el imponente ayuntamiento barroco. Camino hacia el local que me recomendó un buen amigo portugués, O Piolho. En principio, el nombre del local me suena mal – Piolho en gallego significa piojo.


PROBANDO LAS FRANCESINHAS


En el Piolho se comen las mejores francesinhas de Oporto y a un precio muy económico. Está situado en la Plaza Parada Leitao 45, enfrente de la facultad de ciencias. Este local es muy frecuentado por universitarios y siempre hay ambiente, de día y de noche. Es un símbolo de la resistencia antifascista, donde se refugiaban y mantenían conversaciones políticas los adversarios de la dictadura de Salazar, el dictador contemporáneo de nuestro Franco, que además de putear a los portugueses durante 40 años, tenía por costumbre criar gallinas en el Palacio de Sao Bento para comerse sus huevos - a los portugueses se los tocaba. En las paredes del Piolho, cuelgan placas conmemorativas dedicadas a las personas que contribuyeron en gran medida al derrocamiento del régimen dictatorial de Salazar, cuando se produjo la Revolución de los Claveles en los 70. Viva la democracia y sus defectos.


Pedimos unas francesinhas especiales. Te la sirven con una gran bandeja de patatas fritas y es una auténtica explosión de calorías, pero está muy rica. La francesinha es una especie de sándwich que customizó en los años 60 un emigrante portugués que vivió en Francia. Personalizó una receta típica francesa, los croque-monsieur. Los ingredientes principales, además de pan de molde son: jamón, queso, linguiça (chorizo picante), salchichas frescas y un filete de ternera, todo esto lo cubren con queso gratinado al horno y lo bañan con una salsa picante de color anaranjado que hacen con tomate fresco, cebolla, cerveza, whisky o vodka y un poco de absenta para el picante. La especial también lleva huevo y patatas fritas.


Esta especialidad se ha convertido en un plato típico de la ciudad, incluso se realizan festivales gastronómicos en los que se reparten miles de francesinhas entre los asistentes. Ahora, además de la francesinha clásica, puedes encontrar la del mar (con pescado), la del campo (con vegetales) o la sevillana (con camarones). Por cuatro bebidas y dos francesinhas solo pagamos 20 €, realmente barato. Os cito los otros locales que me recomendaron para degustar en Oporto estas deliciosas bombas de relojería; el Bufete Fase en Rúa Catarina 1147, el Capa Negra en Rúa do Campo Alegre 191, el Cufra en la Avenida de Boavista 1120 y el Regaleira en Rúa do Bonjardim 87, en el cual se elaboró la primera francesinha de la ciudad. Una foto de la Avenida dos Aliados, mi preferida de la ciudad, con el ayuntamiento al fondo.




POBRES Y RICOS


Me voy del Piolho sin probar el postre porque al comer una francesinha, te quedas con la sensación de haber comido una vaca entera. Saliendo del local, a mano izquierda, están las iglesias del Carmen y de las Carmelitas. Es un edificio peculiar porque son dos iglesias unidas. La que está a la izquierda es la de las Carmelitas y fue construída en el siglo XVII. Un siglo después se le añadió la del Carmen, mucho más vistosa y con su costado lateral totalmente cubierto de azulejo. Se construyó por deseo de los aristócratas que querían separar el culto de la plebe del de la gente adinerada, así es que a una le llaman la de los pobres y a la otra la de los ricos. Como puedes ver, las dos iglesias están pegadas. Los detalles de los azulejos muestran, como no podía ser de otro modo, escenas religiosas.




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ENTRE LIBROS MÁGICOS



Al cruzar la plaza rectangular en donde se alza la fuente dos leoes, llego a la Rúa das Carmelitas para ver una de las librerías más antiguas de la ciudad, está considerada entre las más bonitas del mundo: Lello e Irmao. Las instalaciones de esta librería se conservan exactamente igual que cuando fueron abiertas al público en el año 1869. Una extraordinaria fachada neogótica esconde en su interior un pequeño viaje en el tiempo. Al entrar, veo unas estanterías decoradas en madera tallada, pero lo que más me sorprende es su enorme escalera de madera labrada en forma de caracol bifurcado y con el piso de color rosa fucsia, una auténtica obra de arte.






Tengo la suerte de que no hay mucha gente y puedo sacar las fotos a gusto. Parece ser que en esta librería se rodaron algunas escenas de una de las sagas de Harry Potter, no me extraña, es una librería de película. Más adelante os comento lo directamente ligado que está Harry Potter con la ciudad de Oporto, bueno, más bien, la autora de este mágico personaje. En el techo de la librería hay una preciosa vidriera en la que reza una frase “Decus in labore“.





Poco a poco, la librería se llena de gente. Cámara en mano, disparan sus flashes sin cesar; pocos se entretienen con los libros - me temo que algún día prohibirán hacer fotos en este lugar. Decido cambiar de aires y colándome entre la multitud me cuesta trabajo salir por su angosta puerta de salida. Ya fuera, me dirijo a la torre de Clérigos. Está al otro lado de la plaza, se ve perfectamente. Antes de subir a la torre visito la iglesia dos Clérigos, que está pegada a la torre.


CLÉRIGOS



El conjunto arquitectónico de Clérigos fue realizado en el siglo XVIII por un arquitecto italiano, Nicolau Nasoni. Promovió su construcción la Hermandad de los clérigos pobres, que se encargaban del bienestar espiritual y material de los sacerdotes con menos recursos económicos. El montículo donde se alza la torre es conocido como el cerro dos aforcados porque antiguamente enterraban en este sitio a los ajusticiados ahorcados.




Después de visitar la iglesia subo a la torre de Clérigos, que era la más alta de Portugal antes de que se construyese la de Vasco da Gama en Lisboa. Tiene 225 escalones y 76 metros de altura. Para subir pago 2 €, las vistas una vez estás arriba merecen mucho la pena. En la planta baja, donde se compra la entrada, hay una pequeña maqueta de la torre. Subiendo, en la tercera planta te encuentras con el carillón de 49 campanas. En la quinta planta tienes unas vistas preciosas de toda la ciudad. Cuidado si llevas niños, porque hay espacio suficiente entre los pilares de piedra del balcón para que se cuelen y caigan al vacío. Las personas que padezcan vértigo, pueden pasar un mal rato ahí arriba, aunque yo, que lo padezco, disfruté viendo toda la ciudad en 360º. Las escaleras para acceder a lo alto de la torre se estrechan a medida que vas subiendo, y en ocasiones es recomendable esperar en un descanso si escuchas a otras personas bajar, más que nada, para no tropezar con ellos y que no te toquen el culo, ni tú tocárselo a ellos claro. Por cierto, la estatua del clérigo que aparece en la foto, a la izquierda de la torre, es conocida por los portuenses como batman por la capa que lleva puesta.




Salgo de la torre y bajo por la calle de Clérigos hasta llegar a la Plaza da Liberdade, en la zona baja de la avenida dos aliados, que enlaza la parte vieja con la parte nueva de la ciudad. En esta pequeña plaza hay una estatua ecuestre del rey Pedro IV, al que llamaban el Rey soldado y cuyo nombre completo es sencillo, de andar por casa: Pedro de Alcântara Francisco António João Carlos Xavier de Paula Miguel Rafael Joaquim José Gonzaga Pascoal Cipriano Serafim de Bragança e Bourbon, vaya pedazo de nombre... Al cruzar la calle, te encuentras con una curiosa estatua de bronce que está apoyada en un buzón de correos y que recuerda a los vendedores de prensa de la ciudad. Siguiendo la misma acera entro en la Iglesia dos Congregados, cuya fachada de piedra está decorada también con azulejo, aunque en menor cantidad que la iglesia del Carmen. Cruzando la calle llego a la estación de Sao Bento.


AZULEJOS Y CARTERISTAS EN SAO BENTO




La estación de tren de Sao Bento fue construída a principios del siglo XX sobre el solar en el que se asentaba el monasterio de Sao Bento, que fue destruido por un incendio. Al entrar en la estación te encuentras con el vestíbulo principal, decorado con 20.000 azulejos que muestran entre otras escenas, pasajes de la historia de Oporto y Portugal, como por ejemplo la conquista de Ceuta. Hay que tener cuidado en esta estación con los carteristas; visten bien y dan el pego...




Un chico bien vestido, que no deja de mirar para mi cámara, se nos acerca. Se ofrece a ser nuestro guía por la ciudad a lo que nos negamos rotundamente. Minutos más tarde me pide dinero, también me niego a dárselo. Como abeja a su dulce panal, el chico no se despega de nosotros y parece que tiene un compinche en una de las entradas de la estación... Para evitar males mayores, guardo la cámara y salgo pitando de la estación.




UN Mc DONALDS IMPERIAL


La noche se nos echa encima y vamos a cenar a la avenida dos aliados. Entramos en el Mc Donald’s de esta emblemática avenida. Este restaurante de comida rápida ocupa lo que anteriormente era el Café Imperial, un precioso café modernista de los años 40 en el que destacan sus vidrieras y la fachada exterior. Da pena que un café como este lo ocupe un local de comida rápida. Voy al baño, que está en la planta baja del local, y me quedo de piedra cuando veo al payaso sonriente sentado delante de una vidriera preciosa, sin comentarios.




Me consuela saber que para montar este Mc Donald´s, le impusieron como condición indispensable respetar la decoración del antiguo café. Tengo que decir que nunca había comido en un Mc Donald´s tan elegante. A veces se me atraganta la hamburguesa, el motivo no son los dientes de ratón que dice una leyenda urbana que hay en sus hamburguesas, si no el recuerdo del payaso sonriente que hay en la planta baja y al que tengo manía.


SIN CAFÉ EN EL GUARANY


Al acabar de cenar subimos por la avenida dos aliados y entramos a tomar un café en el Guarany, un café piano muy antiguo pero bastante renovado, en el que hacen actuaciones musicales por las noches. Sabía que para comer aquí los precios eran elevados para nuestra cartera, de ahí lo de tomar solamente un café. Tanto la terraza como el interior están a tope, pero queda libre una pequeña mesa en una esquina del local. Hay una actuación de música clásica amenizada por un pianista.

Llevamos algo más de diez minutos sentados y nadie nos atiende, finalmente nos vamos sin haber tomado el café, una lástima. Cogemos el metro para ir al hotel, pero antes, le damos esquinazo a una persona que me pide dinero y nos persigue durante un buen trecho del camino. Personas como esta, desgraciadamente, las encuentras a menudo por toda la ciudad.



Ver Etapa: Francesinhas y clérigos


Localización: Portugal Portugal
    Etapa:  Entre tranvías      
DECADENCIA EN EL BOLHAO


Mi primer mañana en Oporto. Me levanto temprano y bajo a desayunar mis deliciosas tostadas con café
. Recargo la Andante y subo al metro para llegar a la estación Trinidade en menos de diez minutos; me encanta el metro de Oporto. Debe haber alguna exposición de arte contemporáneo porque en esta estación me encuentro con unos prismáticos enormes.




Entre calles llenas de andamios y con algún edificio semidestruído me dirijo al Mercado do Bolhao. Es el principal mercado de la ciudad, enclavado en un enorme y bonito edificio, aunque muy deteriorado. Tiene un aire decadente, se cae a trozos y los excrementos de palomas abundan por doquier en los pasamos de sus escaleras.






La gente busca el pescado más fresco o el pan recién hecho y las vendedoras de fruta atraen a los clientes con frases melódicas. Me llama la atención el puesto de una señora mayor en el que entre sus patatas y verduras hay una fotografía enmarcada de la misma señora sentada entre sus productos; una imagen muy tierna. Flores, hortalizas, pescado fresco y otros muchos productos se exhiben en sus puestos.


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El ayuntamiento de la ciudad, ante el estado deplorable en el que se encuentra este interesante edificio, quiere reformarlo para hacer un centro comercial; pero los tripeiros, que es como se conocen a los habitantes de Oporto en el resto del país portugués, no quieren que se haga aquí otro centro comercial. Esperemos que la cordura gobierne y lo rehabiliten para que siga siendo el precioso mercado de flores y frutas frescas que siempre fue.





ALMINHAS Y UNA PRECIOSA PEROLA



Entre tanta comida fresca, al final compré unas mandarinas riquísimas para ir picando el resto del día. Al salir del Bolhao veo a una señora rezando ante una alminha en una de las puertas de entrada al mercado.




Una alminha es un pequeño altar religioso donde la gente se para un momento a rezar o a dejar pequeñas velas encendidas y flores frescas en memoria de sus difuntos. Este tipo de santuarios religiosos los encontrarás frecuentemente y en los lugares más insospechados de Portugal; en cruces de caminos, en la cuneta de carreteras nacionales, incrustadas en los muros de una casa...

Justo enfrente de la entrada principal del mercado llama mucho la atención una fachada, la perola do Bolhao. Es una tienda de ultramarinos situada en Rúa Formosa 279, tiene una preciosa y colorida fachada modernista del año 1917, en su interior se venden productos tradicionales de Portugal. Su fachada de color amarillo chillón se fue decolorando con el paso del tiempo.





ALMA DE AZULEJO



Continuamos caminando por el animado barrio del Bolhao hasta llegar a la Capela das Almas, situada en Rúa de Santa Catarina. Esta capilla llama la atención por su exterior; está totalmente decorada con miles de azulejos que narran pasajes de la vida de San Francisco de Asís y Santa Catarina, que son los santos que se adoran en el interior. La capilla fue construída a principios del siglo XVIII y los azulejos del exterior datan del año 1929. El interior también está decorada con azulejo. Cuando entramos estaban celebrando una misa. Al principio creí que había que pagar porque en la entrada había un señor con una tarjeta de identificación colgada en su camisa; si te lo encuentras no hagas caso y entra, que es gratis. Algunos detalles del azulejo que viste la estructura de la capilla.


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Uno de los puntos fuertes de la arquitectura portuguesa se caracteriza por los azulejos, la cerámica pulida. La mayor parte de ellos se hicieron en el siglo XVIII y los colores más predominantes son el blanco y el azul. Se utilizan para decorar suelos, paredes, techos, fuentes, palacios, casas, capillas, iglesias, restaurantes, estaciones de metro..., excepto en baños y cocinas, que es donde estamos acostumbrados a verlos, te los puedes encontrar en los lugares más insospechados. A pesar del origen árabe del azulejo, Portugal es toda una potencia azulejística y es considerado, como la pintura o la escultura, todo un arte en el país luso. Parte de culpa la tiene Sevilla, de cuyos azulejos se enamoró un Rey portugués que comenzó a fabricarlos en su país.




SANTA CATARINA





La Rúa de Santa Catarina es la calle comercial por excelencia. Está repleta de edificios modernistas y eclécticos, y siempre hay un bullir de gente. Es peatonal y muy larga, pero que muy larga. Aún me acuerdo hace unos años, cuando estuve un par de días en Oporto reservé un hotel en esta calle, vi en el mapa que quedaba cerca del centro, ains, que equivocado estaba..., el número del hotelito era el mil quinientos y pico, menuda caminata me pegué con la maleta a cuestas desde aliados hasta el hotel. Casi al final de la esta calle, en el número 112, tienes el conocidísimo Café Majestic.




Un detalle del art decó en Santa Catarina





EL CAFÉ ELITISTA



El Majestic, fue inaugurado en 1921 con otro nombre (Élite), es de los cafés más antiguos y el primero que permitió el acceso a las mujeres de la ciudad. Antaño, muy frecuentado por escritores, gobernantes y aristócratas, se dice que la autora de Harry Potter - J. K. Rowling -, cuando vivió durante tres años en Oporto mientras impartía clases de inglés en una academia y nadie la conocía, era una asidua cliente de este local, en cuyas mesas escribió algunos de los primeros capítulos de la saga del pequeño aprendiz de mago que la han hecho tan famosa y multimillonaria.


Es un café precioso que conserva todo su mobiliario original, su fachada adornada con un par de angelotes es divina, nunca mejor dicho. Entramos para beber algo y nos sentamos en la única mesa que había libre - siempre está lleno de gente. Pero nuestro gozo en un pozo, la mesa solo estaba disponible si querías comer. He estado unas cuantas veces en Oporto y de momento no he sido capaz de tomarme un café en este local, bien porque estaba lleno de gente, porque estaba cerrado o en este caso, porque me senté en la mesa equivocada.





CROMOS EN BATALHA



Antes de llegar a la Praza da Batalha giramos a la izquierda para ver por fuera el art decó del Coliseo de Oporto, uno de los referentes históricos en cuanto a espectáculos de la ciudad y que sufrió un grave incendio en el 1996, poco después de celebrarse un desfile de moda donde participaron Claudia Schiffer y Valeria Mazza. Anduvimos escasos metros para entrar en la Praza da Batalha, de forma totalmente irregular, le debe su nombre a la batalla que hubo en el siglo X entre los porteños y los sarracenos de Almanzor. Es una de las plazas míticas de Oporto, donde se concentraban los grandes cines y teatros de la época.




En un alto de la plaza está la Iglesia de Santo Ildefonso, en la que entramos. Tiene, como no, la fachada recubierta con azulejo. Al salir de la iglesia me encontré con un señor bastante mayor, que sentado en las escaleras de la iglesia, vendía cromos de fútbol. Cualquier rincón inesperado de esta ciudad te deja una estampa inaudita y algo surrealista.




Destaca también en esta plaza el edificio del antiguo cine Aguia D´ouro, inaugurado en 1839 como teatro, pasó a funcionar como cine en el 1908, siendo una de las mejores salas en su tiempo de todo el norte del país. En 1989, debido a la poca afluencia de público fue cerrado y abandonado hasta el día de hoy, mostrando un aspecto tétrico y ruinoso como muchos otros edificios del centro histórico.




Al sur de la plaza puedes ver el bonito edificio de las antiguas oficinas de Correos y Telégrafos, y el Teatro Nacional Sao Joao; inaugurado en 1798 y frecuentado por la burguesía, también sufrió un grave incendio en 1908 que lo destruyó por completo. El edificio actual se terminó en el 1918 y es la reconstrucción del que se quemó. Justo enfrente de este teatro hay otro antiguo cine reconvertido en sala de conciertos y espectáculos, el Batalha, que abrió sus puertas en el 1947 y que junto con el Coliseo, uno de los emblemáticos edificios art decó de la ciudad. Y como no, también este cine sufrió otro incendio que destruyó parte de su interior.


Unas fotos de la iglesia de Santo Ildefonso que preside la plaza de Batalha






Como ya es hora de comer y tenemos mucha hambre, nos metemos en una calle aledaña a la plaza y entramos en el primer bar que encontramos. Pedimos churrasco y polvo grelhado (pulpo a la brasa). El churrasco no está muy bueno pero el pulpo está de vicio, riquísimo. Con la panza llena y después de un café muy bueno volvemos sobre nuestros pasos a la plaza da Batalha para coger mi primer tranvía (eléctrico en portugués). Los tranvías están pintados con colores discretos, beige y marrón, colores tristes y apagados; el "city tour" es blanco y amarillo, algo más alegre. Desde hace unos años se fueron recuperando algunas líneas que hacía años que se habían suprimido, ahora mismo en Oporto circulan 3 líneas de tranvía; la 1, la 18 y la 22. Pongo un plano del recorrido que hace cada una de ellas y una foto del turístico en la Plaza de Batalha. Por cierto, el primer tranvía que empezó a funcionar en la península ibérica fue en esta ciudad, Oporto.






El T, el tranvía turístico de la ciudad





CON GUÍA IMPROVISADO



El nuestro es el 22, que nos lleva después de atravesar aliados hasta la parada do Carmo, justo enfrente del Piolho – donde comimos ayer. Allí mismo esperamos sentados al tranvía 18 - el tranvía pasa cada treinta minutos - y nos vamos hasta Miragaia, donde está el Museo do Carro Eléctrico.




Durante el trayecto del 18 se nos acopla un portugués de unos cincuenta años que nos va explicando los sitios por donde pasamos durante todo el trayecto; “esas son as carmelitas”, “a direita esta a facultade de medicina”, “ahí de frente o hospital “…, menudo coñazo de señor; pienso que lo hizo con la mejor intención porque cuando bajamos delante del Museo del Tranvía no nos pidió nada de dinero pero nos costó trabajo separarnos de él. He aquí algunas fotos y detalles del tranvía en el que viajamos. Si te fijas en la fotografía del asiento, se lee perfectamente el nombre de una ciudad norteamericana. Le pregunto al conductor sobre este tema y me comenta que muchos de los tranvías, entre ellos este, fueron importados de esta ciudad; Philadelphia.


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MUSEO DEL TRANVÍA



La entrada al Museo do Carro Eléctrico nos cuesta 3´50 €, muy caro para lo que vimos, aunque con el ticket de entrada te regalan viajes ilimitados en autobús o tranvía durante cuatro horas desde que sacas el ticket. Pues bien, este museo ocupa una antigua central termo-eléctrica y también es la central donde se reparan todos los tranvías de la ciudad. A mano derecha del museo es donde están los talleres de reparación.




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Al salir del museo nos colamos en los talleres, pero nos pillan con las manos en la masa y un segurata nos hace señales para decirnos que el museo está al otro lado, lástima, porque había visto al fondo un tranvía de color rojo y rosa que era precioso pero que no pude ver bien. De los dos tranvías que ves en estas fotos, el negro de la izquierda es especial, lo utilizaban para reparar las líneas que estaban dañadas. El otro tranvía negro que ves arriba y a la derecha se usaba para transportar carbón.



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Dentro del museo hay una colección de 18 tranvías y una pequeña exposición de uniformes originales de los conductores que los conducían. También hay muchas fotografías de la mayor parte de conductores de tranvía que trabajaron en la compañía de transportes de la ciudad. Uno de los tranvías que más me gustó fue el 353, el que llaman popularmente “pipí”, no por ser el más bonito, si no porque su frontal me recuerda a las furgonetas antiguas de Volkswagen, las míticas de los hippies. Merece la pena una visita a este museo, aunque yo me esperaba más. Y aquí tienes una foto de los talleres donde nos echaron fuera. Y repito, la entrada me parece cara.

Enfrente del museo, en la orilla del río, hay un pequeño helipuerto desde donde salen los helicópteros que hacen rutas turísticas de la ciudad. Más a la derecha hay unas buenas vistas del Puente da Arrábida, que en el año en el que se construyó (1963) tenía el arco de hormigón armado más grande del mundo.





GAMBERRO EN EL TRANVÍA



Para volver al centro de Porto tenemos dos opciones, el autobús Nº 500 o el tranvía 1. Bueno, ahora ya solo tenemos una, acaba de pasar el autobús 500… Cansados de esperar por fin vemos llegar a lo lejos el tranvía. Pasamos la andante por el lector, que ya que la pagamos hay que amortizarla, y nos vamos hacia el centro de la ciudad con el ruído típico del tranvía y un chico colgado en un lateral. Esta vez el tranvía tiene los asientos de mimbre plastificado, muy incómodos, prefiero los del primer tranvía que cogimos, que eran acolchados y mullidos. El chico sigue colgado en la parte trasera del tranvía y de repente, le suelta un ostión en la cabeza a una chica que paseaba tranquilamente por la acera; menudo capullo de chico, además de carota nos salió agresivo, pero en el tranvía todo el mundo sigue a su bola y aquí no pasa nada.


ATRAPADOS EN UN ASCENSOR


Bajamos en la parada que hay enfrente del edificio de la Alfándega. Este edificio fue la antigua aduana de la ciudad, en la que se almacenaban, entraban y salían las mercancías que circulaban por el río, entre ellas los vinos de Oporto. Ahora es el Museo de Transportes y Comunicaciones en el que hay una interesante exposición de coches antiguos. Como a mí me encantan los coches, y los antiguos más, allá vamos. La entrada nos cuesta 3 €.


El edificio es muy grande y solo estamos nosotros. La exposición de coches está en la segunda planta y como me duele un pié decidimos tomar un pedazo de ascensor inmenso, que más tarde supimos que solo se utiliza para subir los coches de la exposición. Como no hay ninguna señal que prohibe su uso abrimos la puerta, deslizamos la pesada rejilla y entramos. Volvemos a deslizar la rejilla después de cerrar el pedazo de puerta y pulsamos el botón para subir. Hasta aquí todo normal, el ascensor sube la primera planta, después la segunda..., pero una vez arriba la puerta no abre porque cerrada con candado. Pulsamos el botón de bajada, el ascensor no se mueve y el museo es un desierto, no se escucha a nadie. Volvemos a pulsar el botón repetidas veces pero el maldito ascensor sigue sin moverse. No vemos botones de alarma, los que hay en todos los ascensores normales, y el botón de bajada sigue sin funcionar. Ya no sé a que botones darle, no queda uno por pulsar. Ains, que estamos atrapados, y el edificio es tan grande... además no hay ni dios…


Comienza la claustrofobia y los sudores, miramos para las cuatro paredes, para el techo, para el suelo…, pero no hay más botones para pulsar…, ains, que nos quedamos aquí encerrados y nadie se va a enterar, verás. Seguimos sin escuchar un alma y el puñetero ascensor no baja, ni tampoco sube porque no hay más plantas para subir. Arráncalo por dios, arráncalo…, ains, que no se mueve el condenado. Volvemos a deslizar la pesada rejilla para intentar abrir la puerta de nuevo, pero es imposible porque el candado más que un candado parece la cadena de un barco. Intentamos relajarnos, respiro hondo y cierro de nuevo la rejilla con mucho cuidado y hasta el tope. De nuevo pulso el botón…, el ascensor comienza a moverse y baja lentamente. ¡Aleluya!, estamos salvados... Abrimos la pesada rejilla de hierro y empujamos la puerta con todas nuestras fuerzas... Por fin libres, contentos, pero todavía con el susto en el cuerpo. He aquí al fondo el ascensor del terror, mejor dicho, el montacargas diabólico.






COCHES DE ÉPOCA EN ALFÁNDEGA



Subimos las escaleras hacia la primera planta, seguimos sin ver a nadie, sin escuchar nada..., subimos hacia la segunda planta y por fin vemos a un señor, si, un señor y con bigote, ¡el bigote persiste en Portugal!, viva el bigote portugués, deberían declararlo monumento nacional. A nuestra izquierda vemos un coche de fórmula 1 que condujo Michael Schumacher cuando comenzaba en esto de las carreras. Un poco más adelante y a mano izquierda por fin encontramos la exposición de coches antiguos que queremos ver.

Muerto de aburrimiento, el señor y su bigote se prestan a guiarnos la visita sin nosotros decirle nada, y realmente valieron mucho la pena sus explicaciones. Vemos el primer coche que hubo en Portugal y cuyos faros son velas de aceite..., y hacemos un viaje en el tiempo de la automoción admirando auténticas joyas . También vemos uno de los coches que utilizaba Hitler y su séquito, así como el modelo de Rolls & Royce que usa la reina de Inglaterra en actos oficiales, el mismo que utilizó para su boda nuestro príncipe Felipe. El señor del bigote, muy amable, nos comenta que todos los coches son de propiedad privada y son prestados al museo para ser expuestos. También nos dice que no se pueden hacer fotos, pero me camuflo entre los expositores cual ladrón de imágenes, para sacar un par de fotos…, no lo puedo evitar, mi debilidad son los coches antigüos.


Un coche fabricado en Oporto




Y un coche fabricado para Hitler




Le damos las gracias al señor, por sus explicaciones y por preservar uno de los iconos de identidad de los portugueses, el bigote. Nos vamos a la planta baja y salimos al exterior por una gran puerta trasera que está abierta y hacemos algunas fotos al lado del río. Entramos de nuevo y volvemos a subir por otras escaleras que conducen a la otra exposición que hay en este museo; la de los archivos y objetos de la antigua aduana, pero antes, tenemos que cruzar unos largos y anchos pasillos en los que tampoco hay gente. Entramos en un gran salón lleno de estanterías con libros en donde conocemos a una chica encantadora que nos explica la historia del edificio. Damos un paseo rápido a la sala de exposiciones en la que vemos arcones, fotografías, mapas antiguos... Me llama la atención unas lámparas de diseño que contrastan con el clasicismo del edificio. Le pregunto a la chica: ¿lámparas del Ikea no? –Nao, nao., son lámparas diseñadas por Álvaro Siza. Ah, pues yo juraría que como esas las he visto yo en el Ikea.

Seguimos hablando con la chica sobre viajes, nos dice que le encanta España, sobretodo Barcelona. Cuando nos despedimos, nos recomienda un local que hay en la Ribeira, muy cerca del puente Luiz I, se llama Meu mercedes e maior que o teu. Es un local de copas poco conocido por los turistas con música alternativa y buen ambiente. No llegamos a ir porque soy más animal diurno que nocturno, y más cuando estoy de viaje. Desde aquí quiero dar las gracias a este encanto de chica por su amena conversación y sabios consejos que nos sirvieron de mucho en nuestra estancia en la ciudad. Obrigadiño María.


PASEO NOCTURNO POR LA RIBEIRA


Cuando salimos del museo ya es de noche y tenemos que seguir a pie hasta el centro porque el último tranvía pasó a las siete de la tarde. El puñetero pie me sigue doliendo. De todas maneras el paseo no se hace largo. Entramos en el casco antiguo por el muro dos Bacalhoeiros y saco una fotos nocturna del puente Luis I.




Me acerco al restaurante Mal cocinhado para cenar y escuchar fado, nos lo habían recomendado, pero está cerrado. Seguimos paseando por la Ribeira observando sus terrazas llenas de gente y vida, con el imponente puente metálico de fondo. Esta zona de la ciudad es preciosa y una de las principales señas de indentidad de la ciudad. A la derecha, al otro lado del rio, Vilanova de Gaia, con sus bodegas de letreros iluminados…




Caminamos hasta el puente y allí subimos en el Funicular dos Guindais, que te lleva en algo menos de tres minutos a la parte alta de la ciudad, concretamente al barrio de Batalha. El funicular original fue construído en 1891 y se cerró dos años más tarde debido a un grave accidente. Fue remodelado y modernizado, abriendo de nuevo en febrero del 2004. Originalmente solo se utilizaba para subir mercancías, sobretodo vino, pero en la actualidad es un medio de transporte más. El funicular recorre una distancia de 281 metros y salva la cuesta llamada dos guindais, que tiene un desnivel de algo más de 60 metros. Es gestionado por la empresa del metro de la ciudad y es uno de los funiculares del mundo que salva una de las pendientes más pronunciadas.

Para subir usamos de nuevo la tarjeta andante. A medida que te elevas tienes unas vistas impresionantes del puente Luis I y parte de Vilanova de Gaia. Es toda una experiencia viajar en él, por las excelentes vistas y por el inmenso desnivel que salva. Una vez arriba, después de atravesar un túnel en su recorrido final, puedes ir por las escaleras o utilizar un ascensor para subir a la calle. Continuamos cuesta abajo hasta la estación de metro Sao Bento para cruzar en metro por el tablero superior del puente Luis I. Las vistas desde la parte superior del puente también son espectaculares, tenemos la ciudad iluminada a nuestros pies. Nos bajamos en la primera parada que hay después de pasar el puente y vamos andando a un mirador para sacar unas fotos de la ciudad y el puente iluminados. Otro lugar mágico de la ciudad, sobretodo si vas de noche.






De nuevo cogemos el metro y paramos en Aliados para cenar otra vez en nuestro particular Mc Donald´s, hoy ya procuré ir antes al baño, no quiero volver a cruzarme con el payaso diabólico. Y de ahí ya nos vamos al hotel a dormir. Mi pie ya no resiste más, mañana será otro día...



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  Últimos comentarios al diario  Saudade en Oporto
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ssuuss  ssuuss  02/02/2016 17:21   
Qué maravilla de diario!!! En unos días viajo a Oporto y me va a venir de maravilla!!!
Mis cinco estrellas para ti!!!

Miguelbilbao  Miguelbilbao  05/02/2016 13:18   
Impresionante el diario. Pienso ir en julio a Oporto esto es de gran ayuda, creado hace años, pero válido.
Mi agradecimineto.

Miguelbilbao  Miguelbilbao  05/02/2016 13:25   
El comentario ha sido movido al foro. Pulse aquí para ver el mensaje: http://www.losviajeros.com/foros.php?p=5084551#5084551

svarada  svarada  21/03/2017 19:39
Muchas gracias!

JONLONDON  JONLONDON  24/04/2017 00:36
Buen diario, pero creo que lo de "Personas como esta, desgraciadamente, las encuentras a menudo por toda la ciudad." sobra bastante.

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Fecha: Dom Abr 16, 2017 11:32 am    Título: Re: Oporto: Consejos, Qué ver, Monumentos... -Portugal

Hola forer@s; Salgo en un par de días para Oporto. Voy en coche y estaré un día completo y la tarde del primer día y la mañana del tercero. aunque la visita a Oporto la tengo más o menos clara me asalta una duda para la primera tarde. Estamos en un apartamento en rua de la Alegria. Había pensado nada más llegar, sobre la hora de comer, comer algo y salir para Vila Nova de Gaia paseando y haciéndonos una idea de Oporto. Me da unos 31 minutos hasta la bodega Sandeman que seguramente será la que visitemos. Después había pensado coger el teleférico y subir hasta el Monasterio. Y ahí me...  Leer más ...
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Fecha: Dom Abr 16, 2017 02:50 pm    Título: Re: Oporto: Consejos, Qué ver, Monumentos... -Portugal

Hola! En el puente se puede ir caminando tanto por la parte de arriba que conecta con la zona de la catedral, como por la de abajo que conecta la Ribeira con Gaia
El tranvía solo pasa por arriba
Pero vamos que se baja fácil andando
No sabría decirte cómo va el teleférico
La parte de Gaia es simplemente pasear para tener la perspectiva de Porto desde el otro lado, visitar alguna bodega, tomar algo en una terraza...
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Fecha: Dom Abr 16, 2017 05:48 pm    Título: Re: Oporto: Consejos, Qué ver, Monumentos... -Portugal

Gracias vieny84.
malik
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Fecha: Lun Abr 17, 2017 10:04 am    Título: Re: Oporto: Consejos, Qué ver, Monumentos... -Portugal

el recorrido que dices si que es de una meadia hora, algo mas si te vas parando a medida que vayas viendo cosas interesantes. para la vuelta, no tienes por que coger el tranvía, puedes pasar andando sin problemas. de gaia es lo mas interesante, sobre todo las vistas desde esa orilla de la ciudad de oporto. yo el monasterio no lo visité, no me interesaba mucho, pero si te gusta, adelante, claro que si. en cuanto a si es interesante o no, pues bueno, eso ya es cada uno. en mi opinión para el poco tiempo que estás, quizas no iría a ninguna bodega o al monasterio, aunque si cruzaría el...  Leer más ...
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Ago 23, 2011
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Fecha: Lun Abr 17, 2017 07:39 pm    Título: Re: Oporto: Consejos, Qué ver, Monumentos... -Portugal

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