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FUERTEVENTURA (ISLAS CANARIAS). LA ISLA DE LAS PLAYAS Y EL VIENTO. -Diarios de Viajes de España- Artemisa23
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Diario: FUERTEVENTURA (ISLAS CANARIAS). LA ISLA DE LAS PLAYAS Y EL VIENTO.  -  Localización:  España  España
Descripción: Viaje de 6 días a Fuerteventura durante la primera semana de febrero. Nos movimos por toda la isla en coche de alquiler.
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Etapas 1 a 3,  total 8
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Etapa: PREPARATIVOS E ITINERARIO.  -  Localización:  España España
Descripción: Se trata de una pequeña introducción sobre la isla, los motivos que nos llevaron a visitarla y los preparativos del viaje (hoteles, coche de alquiler, vuelos...) Además, añado el itinerario que hicimos finalmente después de varias modificaciones sobre la marcha.
Fecha creación: 03/03/2017 19:21  
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Habíamos visitado Fuerteventura por primera vez unos veinte años antes, en una excursión de día completo que hicimos cruzando en el ferry desde nuestro lugar de vacaciones, en Lanzarote, con el coche de alquiler. Mis recuerdos de entonces apenas alcanzan a una isla árida y solitaria, con playas blancas y extensas, y un mar revuelto de aguas turquesas. Almorzamos (muy bien, por cierto) en un pequeño pueblecito, quizás Betancuria, Pájara, Antigua… No sabría decir, la verdad. También me acuerdo de un mirador imponente sobre un conjunto de montículos marrones sin una mota de verde. Llegamos hasta Jandía, donde apenas encontramos alguna que otra urbanización de casas blancas, ocupadas por extranjeros. Aparte de eso, sólo conservaba unas fotos pisando las arenas blanquísimas de las dunas de Corralejo (que ahora no me han parecido tan blancas, por cierto).

Una reliquia del pasado:

Con estos antecedentes, no volvimos a pensar en Fuerteventura, pero nuestra visita del invierno anterior a las islas del Hierro y La Gomera y los comentarios e imágenes que empecé a leer y ver sobre la más occidental isla canaria, empezó a despertar mi curiosidad: seguramente habría cambiado mucho en estos últimos años y nuestra percepción probablemente sería mejor y diferente.

El primer intento tuvo como fecha el Puente de Diciembre. Reservé hoteles y empecé a mirar vuelos, pero los problemas familiares que tanto nos condicionan últimamente surgieron de nuevo, así que cancelé las reservas. Con motivo del Black Friday, empecé a ver vuelos a precios muy interesantes, y decidí arriesgarme, reservando para finales de enero. Con RyanAir llegué ver vueltos hasta por 15 euros, pero las condiciones no eran las más adecuadas para nosotros; así que reservé con Iberia Express: 95 euros ida y vuelta por persona, lo que no estaba demasiado mal teniendo en cuenta el precio por el que nos salió el viaje el año pasado a La Gomera y El Hierro. Los horarios de los vuelos (en mitad del día) no eran los mejores para aprovechar las jornadas de la ida y la vuelta considerando lo pronto que anochece en invierno, pero había que conformarse y cruzar los dedos para que todo saliera bien o, al menos, pudiera salir. Confundido

Consultando páginas turísticas y el foro (muchas gracias a todos, especialmente a mgf 0757y ferfuerte, por vuestra ayuda, sin la cual hubiera cometido alguna que otra torpeza), preparé un primer itinerario y decidí poner dos bases, una en el norte (Corralejo, tres noches) y otra en el sur (Morro Jable, dos noches). Esta opción es cuestionable y depende de los gustos del viajero: ¿se puede establecer una sola base y hacer excursiones desde ese punto a toda la isla? Sí. ¿Es una paliza el día que toque la zona norte o la zona sur estando al otro lado de la isla? También. Así que a la hora de plantearlo, habrá que tener en cuenta el tipo de vacaciones que busque cada cual (fundamentalmente playero, de conocer cosas, para no salir del hotel, etc) y de lo que importe a cada uno mover equipaje: para nosotros, llevando coche, eso resulta completamente irrelevante, ya que somos dos adultos con pocos trastos y preferimos “tirar milla” en lo posible para no tener que pasar multitud de veces por el mismo sitio. Claro que tampoco es lo mismo hacer excursiones en invierno (a las 18:30 ya era de noche) que en verano, cuando la luz diurna permite escapadas más largas.

Mapa turístico de la isla que me descargué de internet. Resulta muy útil para preparar los itinerarios.

Lo que más me costó fue encontrar alojamiento y no es que falte precisamente en Fuerteventura, sino que no abunda el tipo de hotel que más nos gusta, pequeño y con encanto, ya que priman los grandes complejos, tipo resort, con enormes piscinas y régimen de todo incluido, a semejanza de los establecimientos caribeños hoy tan de moda (que conste que no los defenestro, pues nosotros también hemos estado en alguno de ellos, aunque no es lo nuestro). Consecuentemente, el precio de estos hoteles con tantos servicios era bastante elevado para nuestros propósitos, teniendo en cuenta que, en realidad, solo íbamos a pasar la noche. Sí que hay apartamentos a precios razonables, pero para este tipo de vacaciones lo que menos me apetece es hacer la cama al levantarme y visitar luego el supermercado, ¡qué le vamos a hacer! Mr. Green

Mapa de zonas turísticas de Fuerteventura fotografiado de un panel informativo municipal.

Al final, terminé claudicando con los precios y reservé dos noches en el Hotel Barceló (Occidental) Jandia Playa (frente a la Playa del Parral) a unos cuatro kilómetros de Morro Jable; y tres noches en el Hotel H10 Ocean Dreams Adult Only, en Corralejo. Sin embargo, a poco de partir, descubrí un pequeño hotelito con plazas libres en El Cotillo, así que cancelé la última noche en el H10 y la pasé al Soul Surfer Hotel. (Comentaré más ampliamente el tema de los hoteles en la última etapa, con las conclusiones).

Respecto al coche de alquiler, como siempre que vamos a Canarias, me decidí a reservar por internet con CICAR. Puede que haya empresas más baratas, no lo sé, pero ésta nunca me ha fallado, los coches están en muy buen estado y no hay sorpresas con los precios, ya que el seguro a todo riesgo está siempre incluido. Al principio, reservé el coche más barato, un Opel Corsa, que nos costaba 119 euros, desde nuestra llegada al aeropuerto (13:30 del lunes) a la partida en el mismo aeropuerto (13:30 del sábado siguiente). Sin embargo, teniendo en cuenta las pistas de tierra, a última hora se me ocurrió cambiarlo por un Fiat 500, que nos resultó muy cómodo el año pasado en La Gomera. Compensé el aumento de precio del coche (que nos salió por 165 euros) con lo que me ahorré en el cambio de hotel y aún salí ganando. Aplauso Aplauso

Ya solo quedaba esperar a que llegase el día del comienzo de nuestra escapadita isleña. El itinerario inicial se vio alterado por diversas circunstancias, como suele ser habitual en estos casos, pero lo cierto es que finalmente pudimos visitar casi todos los lugares que nos habíamos propuesto. Y así fue el recorrido que hicimos finalmente.

ITINERARIO DEFINITIVO.

DÍA 1.AEROPUERTO/BETANCURIA/MIRADORES DE MORRO VELOSA Y AGUISE Y YOSE/FARO DE LA ENTALLADA/HOTEL EN PLAYA DEL MATORRAL (MORRO JABLE)

DÍA 2. PLAYA DEL MATORRAL/FARO DE PUNTA JANDÍA/PLAYA DE COFETE/MORRO JABLE/PLAYA DE LA BARCA/HOTEL EN PLAYA DEL MATORRAL (MORRO JABLE)

DÍA 3. PLAYA DEL MATORRAL/MIRADOR DE LOS CANARIOS/MIRADOR ASTRONÓMICO DE SISASUMBRE/AJUY/PÁJARA/MIRADORES DEL BARRANCO DE LAS PEÑITAS Y DE LAS PEÑITAS/RUTA VEGA RIO LAS PALMAS A ERMITA DE LA VIRGEN DE LA PEÑA (A PIE)/CORRALEJO.

DÍA 4. CORRALEJO/ISLOTE DE LOBOS (VUELTA A LA ISLA, RUTA A PIE)/PLAYAS DE LAS DUNAS DE CORRALEJO.

DÍA 5. CORRALEJO/LA OLIVA/PUERTITO DE LOS MOLINOS/LAJARES (RUTA A PIE AL ANTIGUO VOLCÁN DE CALDERÓN HONDO/FARO DEL TOSTÓN EN EL COTILLO/EL COTILLO.

DÍA 6. EL COTILLO/PUERTO DEL ROSARIO/AEROPUERTO.

Así quedó el viaje según Google Maps (no cabe todo en un mapa):

Tres primeros días: centro y sur de la isla:

Tres días siguientes: norte de la isla.
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Ver Etapa: PREPARATIVOS E ITINERARIO.



Etapa: BETANCURIA, MIRADORES DE MORRO VELOSA Y AGUISE Y YOSE, FARO DE LA ENTALLADA.  -  Localización:  España España
Descripción: Nuestro primer día en la isla: llegamos a las 13:30, recogimos el coche de alquiler en el aeropuerto y fuimos a visitar Betancuria, los Miradores de Morro Velosa y el de las Estatuas (Guise y Ayose) y el Faro de la Entallada. Terminamos nuestro periplo en la Playa del Matorral (Morro Jable), donde nos alojamos esa noche y la siguiente.
Fecha creación: 03/03/2017 20:58  
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Salimos de Madrid con una espesa niebla y una temperatura en torno a los cuatro grados. Después de 2 horas 25 minutos de vuelo, aterrizamos en el aeropuerto de Fuerteventura con un sol espléndido y 18 grados, en torno a las 13:15, tal como estaba previsto. Lo primero que me llamó la atención fue las dimensiones del aeropuerto y el gentío allí congregado. Habiendo estado el año anterior en los del Hierro y La Gomera, casi desiertos, no esperaba tanta gente ni que fuera tan grande (no es Barajas, pero tampoco es pequeño precisamente). Está claro que Fuerteventura es un destino muy buscado por los turistas ingleses, nórdicos y alemanes, de cuyos países provenían la gran mayoría de los vuelos. En la terminal nos dieron un mapa turístico de carreteras que no nos sirvió de mucho, la verdad. Menos mal que yo llevaba preparada la ruta con bastante detalle, especialmente el itinerario de la primera jornada, ya que queríamos aprovechar desde el principio para ver algunas cosas.

Itinerario del primer día, según GoogleMaps: unos 135 kilómetros.


Fuimos a por las llaves del coche de alquiler en el mostrador de CICAR (sin salir del área de recogida de equipajes), pagamos la reserva en ese momento (no anticipamos nada por internet) y nos dijeron que devolviésemos el coche con la misma gasolina que tenía (cuatro líneas). No nos cobraron nada por la gasolina y tampoco nos dijeron ni palabra de que el seguro no cubría los trayectos por pistas de tierra. Luego lo estuvimos buscando en la documentación que nos dieron y no vimos nada al respecto. Nos pareció que teníamos gasolina de sobra, así que no repostamos al salir del aeropuerto, y para no perder más tiempo nos dirigimos directamente hacia Betancuria, nuestra primera parada turística en la isla.

Nuestro coche:

Como he comentado, hacía muy buena temperatura y el aire soplaba, pero no con demasiada intensidad. Queríamos ir por La Antigua, pero nos pasamos la salida y terminamos en Puerto del Rosario, desde donde seguimos por la PV-20 y luego la PV-30 hasta la antigua capital, donde teníamos pensado parar para comer. Durante el corto viaje (poco más de 30 Km y algo más de media hora), pudimos apreciar un paisaje muy árido, salpicado de piedras negras, arenas rojas, montículos, antiguos cráteres y casitas blancas. Algunos brotes verdes moteados de florecillas eran prueba de que había llovido no hacía demasiado tiempo. El panorama podría no agradar a los amantes de la vegetación exuberante y los bosques espesos, pero no estaba exento de encanto.

Nuestros primeros pasos por Fuerteventura.


Poco después vimos nuestro primer molino en la isla y una especie de puerta que nos avisaba de que estábamos entrando en el Municipio de Betancuria: mucho más chulo que un simple cartel. Al fondo vimos una montaña con algo en lo alto, que según nos fuimos aproximando vimos que era el restaurante del Mirador de Morro Veloso, diseñado por Cesar Manrique. Empezamos a transitar por una carretera muy pendiente y virada hasta llegar al desvío hacia el Mirador, que se encuentra junto al de las Estatuas. Como ya íbamos algo justos de tiempo, dejamos para después los Miradores y fuimos directamente hacia la Plaza de Santa María, en cuyos alrededores encontramos aparcamiento sin problema.





Betancuria.

Resulta curiosa la evolución de Betancuria, fundada en 1404 por los normandos Jean de Betancourt (de quien tomó su nombre) y Gadifier de la Salle, que conquistaron la isla para el reino de Castilla, instalando aquí la que fue su capital administrativa hasta 1834. Actualmente es su municipio menos poblado (unos 800 habitantes) y apenas desarrollado turísticamente, ya que no cuenta con infraestructuras ni playas de interés. Sin embargo, su importancia histórica hace que esta pequeña villa, de unos 100 vecinos, sea de visita obligada para cualquier turista en Fuerteventura.




Lo primero que atrae la atención es la Plaza de Santa María, con su bonita Iglesia que data de 1410, si bien fue reconstruida en el siglo XVII tras ser arrasada por los piratas berberiscos cuando invadieron la isla en 1593. Por cierto que esta Iglesia llegó a ser Catedral, pues aquí tuvo su sede el Obispado de Fuerteventura, creado por el Papa Martín V en 1424 y que englobaba a todas las islas Canarias excepto Lanzarote, pero que solo duró siete años ya que fue abolido en 1431.


A su alrededor, se encuentran una serie de edificios de típica arquitectura canaria que conforman el casco antiguo, declarado Conjunto Histórico en 1979. Apenas suman una docena de casas, hoy convertidas en restaurantes, museos y tiendas de productos típicos y artesanía, pero resulta muy agradable dar un paseo, contemplando las fachadas blancas, los típicos balcones de madera tallada y la sorprendente vegetación que rodea el núcleo urbano; y es que Betancuria se encuentra en uno de los valles más fértiles de toda la isla.





Cuando llegamos, la Iglesia de Santa María estaba abierta, pero como ya eran casi las dos y media, decidimos ir a comer directamente en uno de los restaurantes más recomendados, la Casa de Santa María, que presume de una carta que aúna la cocina canaria con la alemana, pues su propietaria es de esta nacionalidad (una señora muy amable, por cierto).




El interior es muy bonito, con varios salones y ambientes, que, según nos comentó, quiere unir las esencias africanas, árabes y canarias, que coinciden en la isla. Comimos muy bien y el plato fuerte, el cabrito, estaba delicioso. Con postres y cafés, la cuenta no llegó a 60 euros. La calidad de la comida y el lugar justifican el precio.


Al salir del restaurante nos encontramos con dos sorpresas: la primera que el sol radiante de hacía apenas unos minutos había desaparecido y las nubes copaban completamente el cielo; y la segunda, que la iglesia había cerrado sus puertas, así que nos quedamos con las ganas de ver el interior. ¡Vaya metedura de pata! Trist


Después de caminar otro poco por los alrededores, fuimos con el coche hasta la entrada de la villa, justamente donde, a un lado, se ve una escultura que parece una palmera. Allí hay un aparcamiento, desde el que se puede acceder andando unos pasos hasta el antiguo Convento Franciscano de San Buenaventura, construido en 1416 y que fue el primer convento de las Islas Canarias. Hoy está en ruinas y apenas quedan las paredes desconchadas, pero resulta interesante echarle un rápido vistazo.




Mirador de Guise y Ayose (o de las Estatuas).

Retrocedimos, subiendo por la serpenteante carretera FTV-30 hasta llegar al primero de los Miradores que habíamos dejado atrás, el llamado de las Estatuas por las dos gigantescas esculturas, de cuatro metros y medio de alto y 1,5 de ancho, que están apostadas a un lado de la carretera, en un balcón de piedra, y que representan a Guise y Ayose, quienes, según la leyenda eran los reyes de los dos reinos (Jandía y Maxorata, del que deriva el gentilicio “majoreros”) en que se dividía la isla cuando llegaron los conquistadores normandos en 1402. Pese a que intentaron oponer resistencia, se vieron obligados a rendirse pronto debido a la superioridad de los europeos y a la situación de debilidad en que se encontraban por las continuas guerras que habían mantenido entre sí por el control de la isla, en la que incluso existía un muro defensivo para separar sus respectivos territorios, que según la tradición estaba situado en la Pared de Jandía. Sin embargo, lo más probable es que la frontera se encontrase más al norte, en las proximidades de este mirador. Según se cuenta, tras su rendición los reyes fueron bautizados con los nombres de Luis y Alfonso. Otra costumbre, que no se sabe de dónde ha salido, es hacerse una foto dando la mano a uno de los dos reyes, pero como solamente hay una mano “a mano”, el "dedito" más largo está ya pulido por tantos agarrones como ha tenido y tiene que soportar. En fin, no íbamos a ser menos…


Aparte del reclamo de las estatuas, el mirador se encuentra en un lugar excepcional, con extraordinarias vistas del norte de la isla y del valle de Betancuria.




Mirador de Morro Velosa.

A unos pocos pasos, en la carretera se halla el desvío para subir hasta otro de los miradores emblemáticos de Fuerteventura: el de Morro Velosa. Está instalado en la Montaña de Tegú, a 669 metros de altitud, y fue diseñado por el artista lanzaroteño Cesar Manrique con su habitual buen gusto y maestría, aunque éste no ha sido el que más me ha gustado de los que he visto en las diferentes islas.
Como en el resto de miradores de Manrique, hay un restaurante, rodeado de terrazas y balcones, componiendo un paseo panorámico desde el que se obtienen unas vistas extraordinarias del norte y centro de la isla.





Hacia el norte se llega a ver el pueblo de El Cotillo y la Montaña de Tindaya; hacia el sureste, el pueblo de La Antigua y los volcanes en torno a Tiscamanita.




Merece la pena acercarse hasta aquí. No es necesario hacer ninguna consumición en el restaurante ni en la cafetería, que están abiertos de martes a sábado de 10:00 a 18:00. Se puede visitar el mirador el resto de los días (era lunes cuando fuimos nosotros) antes de las seis de la tarde, porque luego cierran con una cadena la carretera y habría que subir a pie, según vimos otro día que pasamos más tarde de las siete.

Carretera que baja del mirador.

Faro de la Entallada.

En nuestro viaje hacia el sur, teníamos otras dos paradas previstas, de las que solo pudimos hacer una, ya que los minutos pasaron muy deprisa y la noche cae pronto a finales de enero. Desde Betancuria hay unos 48 kilómetros hasta el Faro de la Entallada, pero la carretera FV-20 que conduce al sur (dirección Gran Tarajal) no da para demasiadas alegrías conduciendo. Claro que tampoco teníamos interés en correr porque queríamos disfrutar del paisaje y de las vacaciones, así que tardamos casi una hora en llegar a nuestro destino, pasando por La Antigua y Tiscamanita.


El desvío hacia el faro se toma a la altura del antiguo pueblo pesquero de Las Playitas, que ha experimentado un gran crecimiento debido a la construcción de varias urbanizaciones turísticas, hoteles de lujo y hasta un campo de golf. Vimos a bastante gente corriendo y disfrutando de un carril bici muy cuidado. Algunos incluso nos parecieron deportistas profesionales, lo que no sería extraño ya que Canarias es uno de los lugares preferidos por atletas alemanes y nórdicos para entrenar en invierno.

Subiendo por la carretera hacia el faro.

El Faro se encuentra a 6 kilómetros de Las Playitas y a 12 de Gran Tarajal. Habíamos oído comentarios alarmistas sobre la carretera que sube al faro, considerándola algunos como “muy peligrosa”. No es cierto; tampoco hay que exagerar. Es estrecha, virada y con bastante pendiente sobre todo en los dos últimos kilómetros, cuando trepa por el acantilado, pero tiene buen firme y no supone ningún problema conduciendo con un mínimo de precaución. Al final de la pista hay un aparcamiento bastante grande para dejar los coches y recorrer el entorno con toda tranquilidad.

Faro de la Entallada.

Pasarela que baja desde el faro al mirador.

El Faro de la Entallada fue construido en 1953 y tiene una arquitectura muy peculiar, con una torre y tres viviendas iguales. Se encuentra en un acantilado que tiene altura de 200 metros sobre el mar y constituye el punto canario más cercano a la costa africana, que está a unos 100 kilómetros. El interior del edificio no se puede visitar, pero hay un estupendo mirador sobre el océano al que se accede por una pasarela de tierra protegida por barandillas laterales de madera y que ofrece unas vistas realmente espléndidas.

El Faro desde la punta del mirador.

El balcón cae a plomo sobre el acantilado, pudiendo distinguirse con toda claridad las afiladas rocas que bate el mar con furia. A la derecha, se puede distinguir la parte sur de la isla, que alcanza hasta la península de Jandía. Sin embargo, el sol ya estaba muy bajo y su reflejo dorado impedía distinguir demasiado en esa dirección.




A nuestra izquierda, se apreciaba perfectamente, el Monumento Natural de los Cuchillos de Vigán, una zona protegida por su alto interés científico. Se trata de una cadena de montañas entre dos valles, formadas por la acumulación de coladas volcánicas que se elevaron hasta los 500 metros. Las afiladas aristas que se asoman al océano justifican plenamente su apodo. El paisaje es espectacular y merece la pena llegar hasta aquí para contemplarlo.


Continuamos nuestro viaje hacia el sur. De paso hacia Morro Jable, teníamos previsto parar a la altura del Hotel Meliá Gorriones, para ver atardecer en la Playa de la Barca, pero no pudo ser porque el ocaso del sol nos sorprendió bastante antes de pasar junto al desvío que conduce allí. Sin embargo, la puesta de sol también tuvo su encanto desde la carretera.






Ya de noche (no eran ni las siete de la tarde), llegamos a nuestro hotel, el Occidental (Barceló) Jandía Playa, situado frente a la Playa del Matorral, a unos cuatro kilómetros de Morro Jable, en el que nos alojaríamos dos noches. Pero lo referente al hotel, mejor lo cuento al final, en la etapa dedicada a conclusiones del viaje.

Por la noche, después de cenar en el buffet fuimos paseando hasta el Faro de Morro Jable, que está a unos dos kilómetros del hotel. Pese a que con la oscuridad no se veía el mar, el paseo fue agradable, por un camino cómodo y llano, en una avenida por la que pasa la carretera, con el mar a un lado y una gran zona de bazares, tiendas, hoteles, apartamentos, bares y restaurantes al otro. Quien se decida por Morro Jable para pasar sus vacaciones no tendrá problemas para hacer todo tipo de compras o salir a tomar algo.

Faro de Morro Jable por la noche.
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Ver Etapa: BETANCURIA, MIRADORES DE MORRO VELOSA Y AGUISE Y YOSE, FARO DE LA ENTALLADA.



Etapa: FARO DE PUNTA JANDIA, PLAYA DE COFETE, MORRO JABLE Y PLAYA DE LA BARCA.  -  Localización:  España España
Descripción: Uno de los días más esperados pues tocaba la visita a la famosa y remota Playa de Cofete, a la que solamente se puede llegar en coche por una larga y tortuosa pista de tierra. Merece la pena y tampoco no es para tanto. También visitamos el Faro de Punta Jandía (otra pista de tierra), Morro Jable y la Playa de la Barca.
Fecha creación: 04/03/2017 19:04  
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Este día lo esperábamos con especial interés, ya que era el destinado a visitar la famosa playa de Cofete, que tantos comentarios suscita entre la gente que ha estado o se plantea ir a Fuerteventura: y es que la pista de tierra (único modo de llegar) que conduce a ella tiene casi tantas referencias como la propia playa. ¿Se puede o no se puede acceder con un turismo normal? ¿Resulta o no aconsejable hacerlo? Chocado

Desde el momento que me propuse visitar Fuerteventura tuve claro que quería ir a Cofete, pero como no somos personas temerarias, había que hacerlo con un mínimo de seguridad. Y al recabar opiniones, las encontré para todos los gustos. Además, se cuenta que los seguros de los turismos de alquiler no cubren los posibles percances que puedan ocurrir en las pistas de tierra. Lo cierto es que me leí el contrato de alquiler con Cicar y no encontré nada acerca de eso, y tampoco nos hicieron ninguna observación al recoger el coche, lo que, al parecer, si les ha pasado a otras personas. No sé, igual como tenemos cierta edad pensaban que no nos aventuraríamos con algunos destinos complicados… Mr. Green

En fin, el caso es que yo quería ir, así que, por si no era posible con el turismo (alquilar un todo terreno se salía de nuestro presupuesto y no nos hacía falta más que ese día), encontré un par de alternativas: ir caminando (hay un sendero de unos 9 kilómetros) o utilizar el servicio municipal de autobuses todoterreno que sale todos los días desde la Estación de Autobuses de Morro Jable. El inconveniente de esta elección era que hay que sujetarse a unos horarios, lo cual no nos apetecía demasiado. Para quien le interese decir que los autobuses salen de Morro Jable todos los días a las 10:00 y a las 14:00 y pasan tanto por la Playa de Cofete como por el Faro de Punta de Jandía. Podéis consultar más detalles en internet.

Al final, los foreros me convencieron de que era perfectamente factible llegar a Cofete con un turismo, lo cual fue todo un acierto, como el resto de sus recomendaciones, que tanto agradezco. Luego, las cosas se complicaron por otro lado.

Tal como amenazaba el pronóstico del tiempo, el día amaneció lloviendo. ¡No podía ser! El único día que daba lluvia en Fuerteventura durante nuestras vacaciones tenía que ser, precisamente, el que habíamos dispuesto para ir a Cofete… Y por eso, precisamente, habíamos reservado dos noches de alojamiento en Morro Jable. En cualquier caso, decidimos cumplir en lo posible el itinerario de la jornada, que era el siguiente:

Itinerario de la jornada.

Faro de Punta Jandía, Playa de Cofete, comida en Morro Jable, Playa de la Barca y puesta de sol en la playa del Matorral.


Faro de la Punta de Jandía.

Después de desayunar en el buffet del hotel, recogimos el coche y decidimos probar a ver qué pasaba. No es fácil que en Fuerteventura se tire todo el día lloviendo, tipo Galicia, así que había que intentarlo. Primero, enfilamos hacia el Faro de la Punta de Jandía, a ver que tal se daba, y luego intentaríamos llegar a Cofete. Pusimos gasolina en Morro Jable (apenas unos céntimos más barata que en los supermercados de la península, lo que nos sorprendió y no gratamente por cierto) porque estábamos ya en la reserva y no era cuestión de arriesgarse con lo que teníamos por delante (ojo con las gasolineras en Fuerteventura, hay zonas en que cuesta encontrarlas). Seguidamente, tomamos la carretera que lleva a Cofete y al Faro
.

El día de se presentaba de esta forma tan poco prometedora:

Al principio está asfaltada, pero en apenas un par de kilómetros se convierte en una pista de tierra. El árido paisaje resultaba inquietante con la capa de nubes negras que cubría el horizonte, incluso llegamos a ver un poco prometedor manto algodonoso sobre los montículos que, hacia el oeste, nos separaban de Cofete. Era el colmo que incluso pudiéramos encontrarnos con niebla en Fuerteventura.

Continuamos en dirección al Faro, dejando a nuestra derecha el desvío hacia Cofete, a unos 8 kilómetros de Morro Jable. Había que ir despacio porque la serpenteante pista de tierra no daba para otra cosa y, además, con lluvia. Por el contrario, unos cuantos coches (turismos) nos pasaron a toda mecha como si quisieran emular a Carlos Saínz en sus mejores tiempos… Mira que hay gente imprudente, luego se quejarán de que les ocurren percances y no les cubre el seguro.




Después de un buen rato (se hace un poco largo el camino, son unos 20 kilómetros de pista de tierra), vimos la línea costera con el poste alargado del faro en su extremo y una esperanzadora pequeña mancha azul en el cielo.





Cerca de la pequeña localidad del Puertito de la Cruz, la pista de tierra recuperó el asfalto hasta el mismo faro, situado en la punta sur de la Península de Jandía. El paisaje a nuestro alrededor era realmente estremecedor. El viento soplaba con mucha fuerza, pero afortunadamente había dejado de llover.


El Puertito de la Cruz.

Llegando al faro ya por pista asfaltada.


El faro entró en funcionamiento en 1864 y su función era guiar a los barcos que se dirigían desde Europa a las costas africanas. Durante algún tiempo albergó un Centro de Interpretación del Parque Natural de Jandía, pero actualmente está cerrado. Sin embargo, merece la pena llegar hasta aquí para contemplar el descarnado paisaje que nos ofrece la punta. Además, se tiene una vista muy bonita del Puertito de la Cruz y sus alrededores.




Caminamos un rato por los alrededores, llegando hasta un hito, desde donde se podían ver la costa que cierra la isla, baja pero con afilados rompientes. El terreno estaba plagado de corazones formados con piedras, no sé si éste es un lugar mágico para los enamorados. También me llamó la atención un grupo de personas que llegó en un todo terreno a toda velocidad hasta el mismo hito, se bajaron, se subieron al hito, se hicieron una foto de lo más sonrientes y salieron disparados nuevamente a bordo de su vehículo… En fin, cada cual vive las vacaciones a su manera, por eso a menudo resulta muy complicado aconsejar. Desde aquí es posible tomar una pista que sale a la izquierda para alcanzar otros paisajes interesantes, como la Playa del Pesebre y la Caleta de la Madera. Pero tal como estaba el tiempo, preferimos ir directamente hacia Cofete.





Playa de Cofete.

Retrocedimos por la carretera, recuperamos la pista de tierra y llegamos hasta la señal que indica el desvío hacia Cofete. Las nubes seguían mostrándose amenazadoras pero no llovía. Enseguida empezamos a ganar altura, la pista era incómoda pero yendo despacio no presentaba especiales complicaciones, si bien nuevamente nos adelantaron algunos presurosos. Por cierto que hay tráfico en la zona, no excesivo, pero es un sitio más concurrido de lo que cabría esperar por su remota ubicación, al que acude bastante gente atraída por la fama de la playa más salvaje y recóndita de Fuerteventura
.

Rumbo a Cofete.

Antes de lo que nos hubiéramos imaginado (dos kilómetros que transcurrieron deprisa), apareció el Mirador de la Degollada de Agua Oveja. No queda mucho sitio para dejar el coche, pero parar, hay que parar. Desde aquí se obtiene una primera vista espectacular de Cofete, el arco de su inmensa playa y los montículos que la cierran, incluyendo el Pico de la Zarza, el más alto de la isla con sus 807 metros de altura.


Aquel día tan nublado no era el mejor para vislumbrar las mejores perspectivas, pero tenía su encanto con el contraste gris de las nubes, el marrón de la tierra, el turquesa del agua y el azul profundo del cielo que se abría, despejado, mar adentro.


Desde aquí se aprecia también muy bien la pista de tierra que continua, serpenteando por el acantilado, hacia las inmensas arenas de una playa que se extiende a lo largo de más de 12 kilómetros. Nuevamente decir que, aunque la pista tiene muchos baches y algunas piedras, conduciendo con cuidado no tiene por qué haber ningún peligro, prestando mucha atención, eso sí, a los impacientes que se creen que la pista les pertenece en exclusiva. Por el camino vimos los cactus típicos de la isla, denominados “cardones”, que se encuentran protegidos.

Aquí se ve bien la pista que baja a la playa.

Esto es lo que teníamos a nuestra espalda, desde el mirador.

Los cactus protegidos.

Por si tenéis dudas del, terreno, pongo unas fotos para que veáis el estado de la pista que nos encontramos y que, quizás, os ayude a decidir si llegar hasta allí o no.







Poco después empezamos a divisar, la aldea de Cofete a nuestra izquierda, y al fondo, a la derecha, la famosa y enigmática Casa de los Winter.


Pasada la aldea, hay una pista que baja a la playa y otra que sube a la Casa. La que va hasta la casa se encuentra en bastante peor estado y, al final, hay bastantes piedras; es poco más de un kilómetro así que se puede subir a pie, pero mi marido se empeñó en llevar el coche hasta arriba, donde hay un aparcamiento. La verdad es que no tuvimos demasiados problemas, yendo despacio y con precaución, por supuesto. Sin embargo, insisto en que este tramo puede estar en muy malas condiciones.




La Casa o Villa de los Winter fue construida en 1946 por el ingeniero alemán Gustav Winter, que por entonces tenía arrendada toda la península de Jandía. Siempre ha estado rodeada de un halo misterioso, siendo foco de novelas, cuentos de espías y leyendas esotéricas. Se ha dicho que fue una base de aprovisionamiento de submarinos alemanes durante la II Guerra Mundial (lo cual resulta imposible dado el escaso calado que existe frente a la costa), que aquí se escondieron nazis huidos tras el fin de la guerra de camino hacia Sudamérica o que fue lugar de encuentro entre Franco y Hitler. En fin, mil historias, la mayoría sin fundamento. Lo que resulta indudable es que la casa está situada en un lugar privilegiado, en un alto sobre una playa inmensa, frente al mar, dominando un paisaje fabuloso y salvaje, bañado por el sol y barrido por el viento. Tiene dos plantas, una torre y un balcón con unas vistas sensacionales; además, existen pasadizos y subterráneos ocultos. Fue renovada en 1985, se dice que con idea de instalar allí un restaurante o un hotel, lo que nunca se ha llevado a cabo. Actualmente, se encuentra en un estado bastante precario, existiendo versiones diferentes según se pregunte a unos u a otros, en un debate en el que prefiero no entrar por puro desconocimiento.


Se puede visitar (lo visitable en cada momento) por la voluntad. Y resulta interesante hacerlo y pasearse por donde es posible, asomándose al balcón desde donde se disfruta de un paisaje soberbio que se pierde en un compendio de horizontes.




Playa de Cofete.

Volvimos a la pista principal y tomamos la que se dirige a la playa, que se encuentra junto a un antiguo y pequeño cementerio. Existe un amplio aparcamiento, pero hay que tener cuidado al dejar el coche, ya que puede hundirse en la arena y quedar atascado.


La Playa es inmensa hacia un lado y otro, por atrás y por delante, da la sensación de no terminar y produce el sentimiento extraño de habitar en un lugar ajeno a la vida diaria en que nos movemos, un lugar diferente. Teníamos pensado hacer una caminata hasta el islote, pero las nubes volvieron a cerrarse y empezó a lloviznar; así que nos conformamos con caminar por la orilla, sin siquiera mojarnos los pies porque el oleaje era muy fuerte, hacía fresco y no apetecía mojarse. Por cierto, no puedo pasar por alto el insistir en lo sabido, que es playa muy peligrosa y, por lo tanto, no está recomendada para el baño; sin embargo, resulta una maravilla para patearla y conocerla, recreándose en su belleza salvaje.





Allí me encontré con una chica que viajaba sola y que me pidió que le hiciera una foto. Puede que fuésemos los únicos españoles en aquel momento, allí. Era de Madrid, de Torrejón, ¡qué curiosa coincidencia! Me dijo que ya se marchaba al día siguiente y que no dejásemos de visitar el Mirador de los Canarios.





Pensamos en quedarnos a comer en el pequeño restaurante de Cofete, pero al final decidimos volver a Morro Jable ante la incertidumbre de la climatología. No nos apetecía que empezase a llover y que el camino de tierra empeorase su estado. De hecho, cerca de Morro Jable nos cayó un diluvio, si bien duró apenas cinco minutos. Por cierto, que nos cruzamos con el autobús municipal todoterreno que iba hacia Cofete. Cuando aparcamos nuestro coche, daba pena verlo: parecía una croqueta, rebozado de barro.

Morro Jable.

Teníamos la intención de comer en el restaurante de la Cofradía de Pescadores de Morro Jable, como nos habían recomendado. Sin embargo, nos equivocamos de entrada y cuando quisimos darnos cuenta ya habíamos pasado el Puerto, así que dejamos el coche cerca de la plaza de la Atalaya, donde se encuentra la Iglesia y bajamos hasta la playa por unas escaleras que parten de un mirador que ofrecía unas vistas fantásticas.


Pese a las construcciones modernas, el color del agua era inimaginable y lo redimía todo. Imposible captarlo con la cámara de fotos (al menos yo no fui capaz). No podías dejar de contemplar ese agua y sus matices turquesas.





Ya era tarde y los restaurantes estaban llenos. No nos podíamos permitir seleccionar demasiado o nos quedaríamos sin comer. Encontramos una mesa libre (se acaban de marchar los anteriores clientes) en el restaurante La Laja. No es uno de los especialmente recomendados, pero su ubicación, a un palmo del mar, frente a aquellas aguas turquesas increíbles era todo un reclamo. Así que nos acomodamos allí, deleitándonos con la vista del agua. Tomamos sendas sopas de tomate, mojos y un pescado fresco que nos prepararon con ajos, las típicas papas y ensalada. Nos dieron a elegir entre varios pescados y escogimos uno de ellos (no sé cuál, los nombres que les dieron nos resultaron inidentificables). Nos gustó la comida, lo peor fue la sangría, un tanto simplona. Con postres y cafés, salió por 45 euros. Por cierto que tuvieron el detalle de advertirnos de que estábamos pidiendo demasiada comida, lo que nos evitó un empacho y un gasto extra. Un gesto para agradecer.




Después fuimos a dar una vuelta por el Paseo Marítimo de Morro Jable, que se encuentra paralelo a la playa. Estaba muy concurrido, el tiempo había mejorado de golpe y lucía el sol. Los colores de agua del mar continuaban siendo preciosos. Me gustó la playa para caminar y decidimos ir por la tarde.





También vimos parapetadas en un murete de piedra a las ardillas invasoras, a las que en todas partes pone que no se debe alimentar: da pena, pobres animalitos. Es un problema muy grande la introducción de especies ajenas al hábitat natural por parte de los humanos ya sea por ignorancia, descuido o razones mucho peores como el abandono


Ya cerca del Faro de Morro Jable, que se encuentra justo donde la costa hace un ángulo de casi noventa grados, vimos expuesto el enorme esqueleto de un cachalote que quedó varado en esas aguas hace algún tiempo.


Playas de Sotavento: Playa de la Barca.

Antes de volver al hotel para cambiarnos, nos acercamos con el coche hasta las Playas de Sotavento, donde se encuentra el Hotel Meliá Gorriones. Aparcamos el coche y fuimos caminando hasta la Playa de la Barca. Dicen que es una playa muy ventosa, lo que no era el caso ese día pues apenas se movía una mota y los surfistas iban de un lado a otro con sus tablas como almas en pena. Existe una barrera de arena situada entre 100 y 200 metros, que forma una laguna natural. La zona se inunda con las mareas y resultaba complicado divisar la línea marina, allá, a lo lejos, porque en ese momento había marea baja y se podía caminar tranquilamente. Existen banderolas rojas señalando las zonas de peligro.




La playa es enorme y hermosa, aunque no responde a lo que suele atraerme especialmente de una playa. Me alegré de no haber elegido esta zona. El enorme hotel con sus palmeras postizas me pareció un elemento extraño varado en un inmenso montículo de tierra. Fue curioso captar con la cámara una típica instantánea de playa caribeña, con sus falsos cocoqueteros. Las playas de Fuerteventura son tremendamente hermosas por sí mismas y no creo que haya que compararlas con las del otro lado del océano. ¿Las mejores playas caribeñas en España? No, por favor: las preciosas playas de Fuerteventura, sencillamente.




Playa del Matorral o del Saladar. Faro de Morro Jable.

Volvimos al hotel, nos cambiamos de ropa y bajamos a la playa que está frente por frente del Hotel Barceló Jandia Playa. Se tarda un ratito en llegar (seis o siete minutos). Además de atravesar el propio hotel (depende de donde esté el alojamiento habrá que caminar más o menos, nosotros estábamos cerca de la salida a la carretera, pero alejados del restaurante), hay que cruzar una zona comercial, bajar a la calle por unos ascensores, cruzar la carretera (se puede ir por un subterráneo) y encontrar el paso hacia la playa a través de la zona de matorrales (espacio natural protegido que no se puede pisar, compuesto por vegetación que soporta el agua salada). Existe un camino justamente frente al hotel, aunque para llegar a la línea costera hay que atravesar una zona inundada, con lo que tuvimos que mojarnos antes de tiempo.

Playa del Matorral y accesos desde el hotel. La vegetación está protegida y no se puede pisar.



Zona inundada por la que hay que pasar para llegar a la playa.

Mereció la pena la pequeña caminata hasta alcanzar la orilla. Hacía muy buena temperatura, aunque no estorbaba el chubasquero. Casi daban las seis y el agua estaba fresquita, pero no molestaba en los pies. Estábamos prácticamente solos: una playa inmensa a disposición de unos pocos. A otras horas, en otras épocas, imagino que será otro cantar.

Parte opuesta al faro, que quedaba a nuestra espalda.


Rumbo al faro:



Ya de noche, alcanzamos el faro.


Fuimos caminando hacia el Faro, contemplando una preciosa puesta de sol. Los atardeceres están entre los mejores recuerdos que me he traído de Fuerteventura.



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Ver Etapa: FARO DE PUNTA JANDIA, PLAYA DE COFETE, MORRO JABLE Y PLAYA DE LA BARCA.

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  Últimos comentarios al diario  FUERTEVENTURA (ISLAS CANARIAS). LA ISLA DE LAS PLAYAS Y EL VIENTO.
Total comentarios 12  Visualizar todos los comentarios

meha  meha  20/03/2017 22:09   
Cuando te leo, me identifico con mucho de lo que dices.
Hace más de 20 años que estuve en Fuerteventura y la verdad es que no me quedaron ganas de volver. Mis favoritas son las islas occidentales. Pero viendo esos miradores tan chulos y esas fuentes de pescado con papas, resulta tentador.

artemisa23  artemisa23  20/03/2017 23:59   
Gracias por pasarte y comentar, meha. La verdad es que los paisajes de Fuerteventura tienen su encanto, pero no son de los que gustan a todo el mundo. Sin embargo, fíjate que creo que algún día volveré.

LANENA69  LANENA69  27/03/2017 14:33   
Jajajaja,casi por no decir todo,jajajajja.Pues no paro no,hoy de madrugada voy rumbo a...???,próximo diario,jajajajajjaa

Martadl  Martadl  22/06/2017 23:20   
Muchas gracias por compartit el diario, me ha encantado y además creo que me va a servir de ayuda ya que pasaré unos dias en la isla en agosto. Las fotos son una maravilla y me gusta mucho tu forma de contar las cosas. Un beso y mis cinco estrellas.

artemisa23  artemisa23  23/06/2017 16:19   
Martadl, muchas gracias por tu comentario y los puntitos. Espero que te guste Fuerteventura y que disfrutes de la isla, aunque me imagino que el ambiente en agosto será distinto de finales de enero, cuando estuvimos nosotros. ¡Saludos!

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peloto5
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Silver Traveller
Silver Traveller
May 01, 2010
Mensajes: 19

Fecha: Dom Sep 10, 2017 09:52 am    Título: Re: Viajar a Fuerteventura

Gracias por la información.
Me será util para una próxima visita a Fuertevemtura
Cristymr
Cristymr
Silver Traveller
Silver Traveller
Ago 30, 2017
Mensajes: 12

Fecha: Lun Sep 11, 2017 10:29 pm    Título: Re: Viajar a Fuerteventura

peloto5 Escribio:
Gracias por la información.
Me será util para una próxima visita a Fuertevemtura

De nada! Se me olvidaba!! Pasando Caleta de Fuste hay un pueblito que se llama Las Salinas, ahí, hay un restaurante muy rico, bonito y barato que se llama Los Caracolitos!! Un saludo desde la isla! Riendo
artemisa23
artemisa23
Indiana Jones
Indiana Jones
Jul 04, 2012
Mensajes: 1080

Fecha: Mar Sep 12, 2017 05:39 pm    Título: Re: Viajar a Fuerteventura

Pues aunque es una frase manida y a veces desafortunada, creo que con Fuerteventura vale lo de "para gustos, los colores". Nosotros estuvimos a finales de enero de este año y nos gustó la isla, y eso que no íbamos en plan de playa. Tiene sitios con mucho encanto, aunque hay que buscarlos y apreciarlos, claro. No vale para los enamorados de los paisajes verdes y frondosos. Y las playas son las de Fuerteventura, no son playas caribeñas, le faltan la vegetación y los cocoteros. Quizás está mal empleado el dicho de "las mejores playas caribeñas españolas". Eso no es cierto. Pero son amplias y...  Leer más ...
mgf0757
mgf0757
Indiana Jones
Indiana Jones
Feb 22, 2009
Mensajes: 2390

Fecha: Mar Sep 12, 2017 06:33 pm    Título: Re: Viajar a Fuerteventura

Hola.

El dicho de "las mejores playas caribeñas de Europa" se emplea por la similitud en el color del agua, muy parecido al del Caribe, por su transparencia y por el color de la arena que casi parece de origen coralino cuando no lo es.

En cualquier caso, estoy totalmente de acuerdo en que es una isla en la que aplica perfectamente el dicho de "para gustos los colores". En lo que a mí respecta es, junto con La Palma, de las islas que más me ha gustado.

Saludos,
Cristymr
Cristymr
Silver Traveller
Silver Traveller
Ago 30, 2017
Mensajes: 12

Fecha: Mar Sep 12, 2017 10:59 pm    Título: Re: Viajar a Fuerteventura

es arena del Sahara
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