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La Aventura más larga jamás contada - Ignigo - Travel Journeys of Australia

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 Travelogue:  La Aventura más larga jamás contada      Author(s):  Ignigo   Ignigo 
Description:Diario de nuestro viaje por Australia durante 24 días.
Location: Australia  [Oceania]    Input Date: 21/12/2008 09:25:19    Visits This Month: 13    Visits Prev. Month: 99    Whole you visit: 2593
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Journeys 1 to 4,   Total: 4  


 Journey: El Viaje (1º y 2º Día)   

Después de llevar organizando este viaje por Australia durante más de un año, llegaba el momento de poner en practica todos aquellos planes que habíamos estado haciendo.


Todo comienza un 15 de Noviembre, sábado, cuando nos juntábamos los cuatro protagonistas de la historia (Luisma, Edu, Seve y Yo) en el aeropuerto de Bilbao para coger nuestro primer vuelo de las vacaciones con destino a Frankfurt.


Para empezar llegamos tarde al aeropuerto por culpa del amigo Luisma, al que como siempre hubo que esperar un buen rato en Donosti antes de salir en dirección al aeropuerto.
Llegábamos con el tiempo bastante justo para facturar el equipaje según nos explicaron las amables azafatas de Spanair, pero bueno, este en realidad era el menor de nuestros problemas.
El problema gordo era que el billete de Luisma, por algún error a la hora de tramitarlo, figuraba como billete electrónico y como billete de papel ordinario a la vez, por lo cual había problemas a la hora de emitir la tarjeta de embarque.
Fueron momentos de tensión en los que llegamos a temer que no podríamos coger el vuelo, cosa que parecía no preocupar en absoluto a Luisma, que durante todo este embrollo no se despego ni un momento del teléfono (conversación con la novia).


Solucionados los problemas, conseguimos embarcar en nuestro avión, eso sí, con el tiempo más que justo, ya que mientrás estábamos entrando se escuchaban nuestros nombres por la megafonia del aeropuerto. Por cierto, ya aqui en Bilbao , a la hora de facturar, tuvimos que presentar el E.T.A. (visado de turista necesario para la entrada en Australia).


Algo más de dos horas de vuelo hasta llegar a Frankfurt, aeropuerto alemán en el que hacíamos trasbordo. Un viaje tranquilo y ameno en un avión que iba bastante vacío, hasta el punto de que una vez nos habían servido la cena (que podéis ver en la foto), las amables azafatas nos permitieron incluso tomar alguna cerveza más:



Llegamos a Frankfurt (2.000 kilómetros recorridos) a las 21:30 más o menos, así que después de unas cuantas horas de espera en el aeropuerto, a las 23:30, hacíamos el embarque en el avión de Qantas que nos llevaría a Sydney y que despegaba a las 24:00 con puntualidad rigurosa, lo que suponía entrar ya en nuestro segundo día de viaje.


Aunque el avión era moderno y amplio, os puedo asegurar que pasar 12 horas sentado en una de sus butacas no es para nada agradable. Pero bueno, son los males que hay que sufrir cuando uno se desplaza a la otra punta del mundo.


Así que superadas las 12 horas de trayecto entre Frankfurt y Singapur (algo más de 10.000 kilómetros) y de haber sobrevolado destinos tan exóticos como Phuket, el Himalaya o Rangún, pudimos estirar un poco las piernas en el aeropuerto de Singapur (2 horas de espera), y de paso alegrar un poco el ojillo con las orientales que por allí pasaban.

Para nosotros eran las 11:30 de la mañana, para ellos las 18:30 de la tarde.

Desfase horario entre España y Singapur: Allí 7 horas más

Tras el breve descanso, a las 20:00 hora de Singapur, volvíamos a subir al mismo avión que nos llevaría ya definitivamente a Sydney (otros 6.000 kilómetros más), tras por supuesto otras 7 horas de viaje.

 Journey: Sydney (3º Día)   

Llegábamos a Sydney, la ciudad de mis sueños, el lunes a las 6:15 de la mañana (diferencia horaria con España, allí +10 horas) sin demasiado retraso. Después de recoger nuestro equipaje, sano y salvo después de tantos kilómetros recorridos pasamos los correspondientes controles de seguridad, muy estrictos además, hasta el punto de que mi pasaporte al ser tan nuevo les resultaba extraño, por lo que me pasaron a otro punto donde hicieron una inspección más profunda del documento con una maquina especial por la que pasaron algunas hojas del pasaporte.

Una vez realizados todos estos tramites cogimos el tren de cercanías que nos llevaba al centro de la ciudad (14,5 $ AUS cada uno) donde curiosamente nos encontramos con una chica de Gerona que llegaba también a Sydney a participar en una convención médica y con la que estuvimos conversando un poco durante el trayecto. Por cierto, nosotros nos enteramos tarde, al día siguiente, pero según los que vayáis es más económico y cómodo coger un taxi (desde el aeropuerto al centro entre 35 y 40 $AUS).

Nuestra estación Central Station, en pleno centro de la ciudad y muy cerca del albergue donde teníamos hecha nuestra reserva, el Railway Square YHA, una antigua estación de tren reconvertida en albergue.




En el mapa podéis ver para donde estaba ubicado el albergue, he marcado también donde esta el famoso edificio de la Opera House de Sydney para que os hagáis una idea.



Una vez en el albergue presentamos nuestra reserva e hicimos pago de la habitación (148 $AUS) por los cuatro en una habitación para 8 personas, eso sí, haciendo uso del carnet de socio de la Red Española de Albergues Juveniles, con el que conseguíamos un 10% de descuento en esta cadena de albergues, los YHA.

Nos comunicaron que no podíamos hacer uso de la habitación hasta las 13:00, pero que no tenían ningún problema en guardarnos las maletas, así que dejamos las mochilas y nos fuimos a aprovechar el día dando una vuelta por la ciudad.




Bajamos por la calle St. George, una de las principales avenidas del centro, hasta Circular Oway, y aunque Sydney es una ciudad grande y en la que había bastante gente en la calle, os puedo asegurar que para nada me dio la sensación de una gran ciudad agobiante o estresante, si no todo lo contrario.


Una vez estuvimos en la zona del puerto, a donde llegamos a pie recorriendo el centro de la ciudad, disfrutamos de las bonitas y famosas vistas de la Opera House, donde logicamente aprovechamos para hacernos algunas fotos.


Además desde allí también había unas bonitas vistas del también famoso Harbour Bridge.
Poco a poco y dando un paseo nos acercamos al puente, el cual además atravesamos a pie contemplando desde lo alto unas alucinantes vista de la ciudad que no tienen desperdicio:



Por cierto, por si a alguien le interesa os informo que hay excursiones en el puente en las cuales a uno lo suben debidamente equipado y atado con arneses por lo que es la estructura superior. Supongo que tiene que ser una sensación alucinante notar el fuerte viento que hay a esa altura sobre la cara de uno, pero nosotros no lo probamos. No tengo apuntado cuanto costaba, pero si no recuerdo mal andaba sobre los 150 o 170 $AUS.


Ya en el otro lado de la ciudad cogimos un tren que nos llevaba de vuelta al centro, parece que no pero a lo tonto llevábamos ya encima una buena caminata.
Parada en Darling Harbour, donde aprovechamos además para tomar una cervecita y recuperar un poco las fuerzas sentados en una terraza.




Luego continuamos andando hasta el albergue, aprovechando además para atravesar Chinatown y así poder ver otra cara de Sydney. Una calle no demasiado larga llena de restaurantes orientales que sinceramente me defraudo un poco después de haber visto otras zonas parecidas en otras ciudades, como el Chinatown de San Francisco.




Ya en el albergue nos acomodamos en nuestra habitación, bueno, mejor dicho en nuestro vagón, porque en realidad nuestras literas estaban dentro de un antiguo vagón de tren reconvertido en habitación, pero no os asustéis, porque la verdad es que como podéis ver en la foto estaba muy bien el sitio, incluso tenia aire acondicionado, eso si, como en todos los albergues, el baño compartido fuera de la habitación:



Sinceramente tengo que decir que si alguien esta pensando en ir el albergue es totalmente recomendable, sobre todo por su situación, en pleno centro de la ciudad.
Tiene cocina, zona común para descansar e incluso piscina, aunque no os dejéis engañar por las fotos de su página web, es realmente pequeña y yo más diría que es un jacuzzi que una piscina.
Eso sí, si sois como nosotros un grupo de 4 o 5, yo intentaría coger una habitación normal de las que hay para 4 o 5 personas, el vagón tiene su cosilla curiosa, pero siempre es mejor tener algo de intimidad y no estar en la habitación con gente a la que no conoces de nada, como fue nuestro caso (nosotros cuatro, un alemán, un japones, una colombiana y un holandés).



Una vez duchados y cambiados salimos a comer algo al centro, esta vez en un Kebab turco en el que Seve no quedo muy satisfecho. A eso de las 17:00 hora local, las 7 de la mañana en España, aproveché para hacer la llamada de rigor en la que comunicar a la familia que habíamos llegado sanos y salvos.

Para estas llamadas hay varias opciones, por un lado llamar desde el propio teléfono móvil (algo caro a mi entender), comprar una tarjeta prepago para llamadas internacionales desde las cabinas que venden en muchas tiendas de la zona, o como es mi caso, utilizar el servicio España Directo de Telefonica.

Un servicio que yo ya había utilizado desde otros países y que me parece bastante económico. Tan solo hay que llamar a un número de teléfono, en Australia al 1800 88 13 40, decir con que número de teléfono queremos hablar y luego nuestro nombre (te atienden en castellano), y cuando en este número que hemos dado aceptan nuestra llamada podemos hablar tranquilamente siendo el receptor el que paga la llamada. Eso sí, para poder utilizar el servicio el que recibe la llamada debe ser usuario de Telefonica, si no es imposible.

En algunas cabinas hay que meter una moneda para poder hacer la llamada al número que he dado, pero en estas de Telstra, la compañía más fuerte el país por lo que pude ver, no hacia falta meter ninguna moneda, simplemente marcando el número bastaba.

Después del paseo por el centro y de haber comido nos volvimos al albergue, eran ya las 18:00 pasadas del lunes, y a lo tonto llevábamos desde el sábado a la tarde durmiendo en aviones y aeropuertos, así que estábamos algo cansados y había que recuperar fuerzas para el día siguiente, día en el que volaríamos otros casi 3000 kilómetros hasta Ayers Rock.

 Journey: Ayers Rock (4º Día)   

Nos levantamos a las 6:00 de la mañana hora local con el tiempo justo para una ducha rápida, preparar las maletas y salir hacia la estación de tren que como ya os dije estaba justo a la vuelta del albergue (unos 150 metros, no más).
Fue aquí, en la ventanilla de la estación, cuando el amable empleado nos informó de lo que ya os comenté en el articulo anterior: al ser cuatro nos salía más barato coger un taxi para ir al aeropuerto que cuatro billetes de tren (a 14,5 $AUS cada uno), así que eso es lo que hicimos.

Tras una carrera de unos 20 minutos aproximadamente y con un coste de 42 $AUS llegábamos al aeropuerto donde rápidamente facturamos nuestro equipaje gracias al billete electrónico que llevábamos. Este billete entre Sydney y Ayers Rock con Qantas lo habíamos tramitado en España y no de manera individual, si no en un paquete con otros vuelos por el que habíamos pagado 689,7 euros cada pasajero (4 vuelos).

A las 9:50 AM despegaba nuestro Boeing 737 con destino a Ayers Rock, teníamos por delante 3 horas y 25 minutos de viaje en los que recorreríamos casi 2600 kilómetros por el aire.



Eran las 12 de la mañana aproximadamente, hora local, cuando tomábamos tierra en el aeropuerto de Ayers Rock (como veis con una diferencia horaria de una hora menos con respecto a Sydney), y donde teníamos una temperatura aproximada de unos 30 grados, menos de lo que nos esperábamos para estar en medio del desierto.

El aeropuerto de Ayers Rock es muy pequeño, es uno de esos aeropuertos como el de Fuenterrabia en San Sebastian en el que uno baja directamente del avión a la pista y en el que tan solo hay una cinta de reparto de equipaje.
Así que rápidamente nos hicimos con el equipaje y nos pasamos por la oficina de Hertz a retirar el vehiculo que teníamos reservado, en principio un 4x4.



En unos pocos minutos tramitamos la documentación del vehiculo, y nos explicaron que quedaba terminantemente prohibido conducir el vehiculo desde que se ocultaba el sol hasta que volvía a salir (esto es por el peligro que hay de noche en el desierto con los animales que andan sueltos y con los que se puede colisionar) y nos dieron las llaves de nuestro flamante Toyota Klueger.

El coche de alquiler nos salió los dos días por 134 euros incluyendo seguros, de todas formas cometimos un error que más adelante corregimos. Los seguros son unos 56 euros que nos podíamos haber ahorrado, ya que al pagar con VISA la propia tarjeta te da de manera gratuita un seguro para estos casos. Por eso en el siguiente coche que alquilamos, no pagamos los seguros.

El alquiler del coche estaba limitado a 200 kilómetros en los dos días, pero cada kilómetro extra eran 0,25 $AUS, así que tampoco era problema.

Os puedo asegurar que conducir los 5 kilómetros que separaban el aeropuerto de nuestro hotel, el Outback Pioneer Hotel, fueron bastante divertidos. Conducir por la izquierda se hace bastante extraño, y aunque el coche es automático (menos mal) hasta que uno se hace a conducir por el lado contrario a lo que lo hacemos en Europa la sensación es bastante extraña, y logicamente los errores como poner el limpiaparabrisas en lugar de los intermitentes se convierten en una cosa habitual.




Ya en el Hotel hicimos uso de nuestra reserva, pero al igual que nos dijeron en el albergue de Sydney, nos dijeron que hasta las 15:00 no podíamos hacer uso de nuestras habitaciones, así que nos fuimos al pueblo, si es que se puede llamar así el pequeño complejo montado alrededor de los cuatro hoteles, a echar un vistazo, donde se produciría una de las anécdotas del viaje que más han dado que hablar en la red y que explicaré hoy con todo tipo de detalles: nuestra detención.

Por cierto, nuestra estancia en el desierto sería de dos noches, para las que habíamos cogido dos habitaciones dobles en el que es el Hotel más barato de los 5 que hay disponibles en Ayer Rock.
El coste de las habitaciones fue de 248 euros cada habitación las dos noches, lo que hace un total de 496 euros las dos habitaciones las dos noches, es decir, 124 euros por cabeza por las dos noches, o 62 euros cada uno por noche, según se mire (este sería el alojamiento más caro de los que tendríamos en nuestro viaje).



Dimos una vuelta por el complejo hotelero y nos encontramos con un curioso coche de policía con el que decidimos hacernos alguna foto. En esos momentos salió el agente del supermercado (estaba comprándose una hamburguesa para comer) y nos dijo que si queríamos hacernos una foto con el coche nos abría las puertas y todo, a lo que accedimos gustosamente.



Conversando con el agente Seve le explico que él también era Policía Municipal de un pequeño pueblo cercano a Pamplona. El policía muy amable se ofreció a darnos una vuelta por el parque y a enseñarnos las instalaciones que tenían allí en el desierto. Fue entonces cuando a Edu y a mí se nos ocurrió la historia de la detención y le pedimos haber si podía simular que nos detenía en el coche, de ahí la foto que colgué en su día en el blog desde Australia y que tanto dio que hablar.

Después de hacer la tontería, nos subimos al coche y el agente nos llevó al Parque, logicamente sin pagar entrada al ir en un coche de policía, donde pudimos presenciar un espectáculo natural que según nos explico el agente pocas veces se veía.



A mitad de camino, y mientras habíamos parado para hacernos unas fotos con el agente, que desgraciadamente no puedo mostraros porque aún no me han pasado, nos pilló una tormenta impresionante. En apenas unos segundos, sin tiempo de resguardarnos en el vehiculo, nos cayo encima una tremenda tromba de agua que nos dejo completamente calados como podéis ver en la foto.


Eso sí, luego tuvimos la oportunidad de contemplar como el agua caía por las paredes del Uluru, algo que según nos explico el agente se veía en contadas ocasiones.

Después de sacar algunas fotos seguimos el camino hasta llegar a la Comisaria, donde vimos otra cosa poco habitual, una Reserva Aborigen. Resulta que para entrar en la comisaria de la policía hay que entrar en una reserva aborigen, algo que esta completamente prohibido a los turistas bajo pena de 2000 $AUS de multa, pero que nosotros hicimos acompañados del agente. Eso si, me dio cierto reparó sacar la cámara y no tenemos fotos de ese momento, aunque si imágenes de vídeo.

Una vez completada la visita a Comisaría, donde nos sacamos la foto en el calabozo y que también colgué en su momento en el blog, volvimos al Hotel después de tomar un pequeño refrigerio en la zona donde habíamos dejado el coche y a la que nos llevo el agente de vuelta.



Había que aprovechar un poco lo que seguramente serían las mejores habitaciones de las que disfrutaríamos a lo largo de nuestro viaje, así que Luisma y Edu se quedaron en sus correspondientes habitaciones echando una pequeña siesta.


Mientras yo me dí un baño en la piscina y luego pasé a buscar a Seve, con el que me escape a la zona del bar a tomar unas cervecitas y ver un poco el ambiente que se respiraba por allí. La verdad que el ambiente era tranquilo y la temperatura invitaba a tomar unas cervezas frescas, así que allí estuvimos conversando mientrás iban cayendo las cañitas (5,10 $AUS cada cerveza).


A eso de las 20:30 llegaron Luisma y Edu, se pusieron a la cola que ya a esas horas había en el BAR y compraron algunos pinchos de cocodrilo, filetes de canguro, salchichas, etc que luego tu mismo te cocinabas en unas barbacoas que había al aire libre.
Precios: la Ración de Canguro para tres personas estaba a 23,5 $AUS, la de Cocodrilo para tres también a 25 $AUS.



Una agradable cena en mitad del desierto entre risas, algunas cervezas y comida curiosa o por lo menos exótica, como los pinchos de carne de cocodrilo o de carne de canguro que hasta la fecha nunca habíamos probado mientras además se escuchaba música country que tocaban en directo en un pequeño escenario que había frente a nosotros.

Después retirada a las habitaciones, eso sí, con una buena tostada, a descansar para levantarnos pronto al dia siguiente y poder ver el famoso espectáculo del amanecer en el Uluru.

 Journey: Ayers Rock (5º Día)   

19 de Noviembre del 2008


Como ya os comenté en el articulo anterior uno de los espectáculos naturales que se pueden contemplar en el Uluru es el amanecer, momento en el cual debido al cambio natural de la luz del sol se va produciendo un espectacular cambio de color de la famosa roca.
Para ello logicamente tocaba madrugar, así que quedamos a las 5 de la mañana junto al coche para salir hacia el punto de observación, el problema vino a que debido a la cantidad de cerveza ingerida el dia anterior a Luisma y a mi se nos pegaron las sabanas, provocando que saliésemos algo tarde del hotel (pasadas las 5:30 AM).

Tras pagar la correspondiente entrada al parque (25 $ por persona, entrada valida para tres días) llegamos al punto de Sunrise Point, pero ya un poco tarde, porque tan solo 5 o 10 minutos después de llegar nosotros la gente comenzó a abandonar el lugar.



La verdad es que llegar del Hotel al punto de observación del amanecer no es más de 15 minutos conduciendo, el problema estaba en que nos habíamos levantado bastante tarde, por no decir muy tarde, pero bueno, ya no tenia solución, nos habíamos perdido el amanecer y no le íbamos a dar más vueltas así que aprovechamos para desayunar allí mismo con algunas provisiones que llevábamos en el coche:


Daba la casualidad de que el 19 de Noviembre, fecha en la que nos encontrábamos, era el cumpleaños de Seve (33 años), así que le dimos una pequeña sorpresa que le habíamos preparado el dia anterior sin que él se diese cuenta:



Una vez habíamos recuperado fuerzas con el desayuno nos dirigimos a otra zona del parque, Kata Tjuta, zona que también es conocida vulgarmente como Las Olgas.
Se trata de otra zona turística que esta situada a 44 kilómetros del Uluru y en la que se pueden hacer buenos paseos a pie.



A mitad de camino hicimos una parada en un pequeño mirador que hay en mitad del desierto y desde el que se tiene una bonita vista de la zona. Como os podéis imaginar hicimos unas cuantas fotos antes de volver a montar en el coche para continuar nuestro camino.

Primera parada Walpa George Walk, un buen punto para empezar, ya que el paseo que se hace en esta ruta es de poco más de un kilómetro. Algo sencillo y no demasiado fuerte para ir aclimatándose al terreno y al fuerte calor que nos golpeaba.




Una vez llegamos al mirador del final del paseo coincidimos con un par de chavalitas del Sur de Francia muy majas y que hablaban un poquito de castellano, las cuales se prestaron a sacarnos la foto que veis a continuación, por cierto, mi cara de resaca me delata.

Siguiente parada Valley of the Winds, esta vez ya un plato fuerte por dos razones, primera, la distancia a recorrer ahora superaba con diferencia la del paseo anterior, y segunda razón, según el día había ido avanzando la temperatura había ido aumentando, con lo que el calor que soportamos en esos momentos comenzaba a ser ya inaguantable.



Pero nos armamos de fuerza y de valor y comenzamos nuestra caminata. Primera etapa 1,7 kilómetros hasta el primer punto, sitio al que como veis en la foto llegamos bastante enteros a pesar de que el terreno no era de lo más adecuado para caminar.

Desde aquí hasta el segundo puesto de control del paseo, denominado Karingana, teniamos otros 1,6 kilómetros, así que nos pusimos manos a la obra.

Os puedo asegurar que el paseo es de lo más agradecido, hay vistas muy bonitas ya que el paisaje, a pesar de ser bastante desértico, ofrece algunas estampas de lo más curiosas, eso sí, no os olvidéis de llevar a mano un botellín de agua o algún tipo de liquido con el que ir hidratandoos porque el calor es verdaderamente abrumador.



Como os he dicho la distancia entre el primer y el segundo punto de control era algo menos que la que había en la primera etapa, pero os puedo asegurar que a mí se me hizo bastante más larga, seguramente por lo comentado antes, el calor era más fuerte, la inclinación del camino era mayor, y logicamente cada vez eran más visibles los estragos que la resaca iba haciendo en mí.

Ahora teníamos dos opciones, o continuar el camino (5,6 kilómetros hasta el punto de partida) o dar la vuelta por donde habíamos venido (3,3 kilómetros en total).
Os aseguro que a mí me hubiese encantado completar el circuito, pero la verdad es que empezaba a notar ciertas molestias en mi espalda, y como sabéis hacia tan solo un par de semanas que había salido de estar casi un mes de baja con fuertes dolores de ciatica, así que preferí no arriesgar y yo decidí tomar el camino corto, así que nos dimos la vuelta.

Llegamos al coche, descansamos unos minutos y tomamos carretera en dirección al hotel a descansar un poco, sitio al que llegamos a las 14:00.



Ya en el hotel nos dimos un bañito en la piscina para relajarnos y luego pasamos a la zona del bar a comer algo. Que sepáis que en el hotel además del bar en el que ya visteis cenamos el dia anterior, existe también una pequeña pizzeria en la que uno puede comer pizzas, hamburguesas o como hice yo, un Wrap de Canguro, que viene a ser una especie de pita mexicana, me refiero a la torta fina de masa de harina, rellena de carne de canguro mezclada con verduras variadas (9,9 $ la unidad).


El sitio no es que fuese gran cosa como veis en la foto, en la que se ve a Luisma y a Edu esperando su turno, pero permite comer a esas horas (las 15:00 o 15:30), una hora que para nosotros aún es normal para comer pero que para ellos ya es demasiado tarde, con lo cual es imposible que a uno le sirvan en el restaurante que hay junto a la piscina. Eso sí, tampoco penséis que esta abierto a todas horas porque poco después de pedir nosotros cerraron.


Una vez habíamos llenado los estómagos y recuperado algo las fuerzas, nos fuimos a la habitación a descansar un rato. Yo que no soy mucho de siesta saqué la mesa de la habitación fuera para no molestar a Luisma y estuve un rato apuntando lo que habíamos hecho durante el dia en mi pequeña libreta.

Tras un breve descanso, a eso de las 17:30, cogimos de nuevo el coche y nos escapamos de nuevo al Uluru a presenciar el atardecer. Ya que nos habíamos perdido el amanecer, pues tocaba ver el atardecer.

Cuando llegamos no había demasiada gente, pero poco a poco el lugar fue llenándose de turistas como nosotros. Algunos llegaban en coche y muchos otros en caravana, pero todos venían a ver lo mismo, el atardecer en el Uluru.



Allí estuvimos un buen rato, yo diría que más de una hora. Y cuando ya creímos que habíamos visto lo mejor del atardecer nos fuimos para el supermercado, compramos algo con lo que hacernos unos sandwiches en el hotel y nos escapamos a descansar.

El día había sido duro y queríamos madrugar para al dia siguiente poder contemplar el amanecer antes de abandonar Ayers Rock ya que con la tontería nos lo habíamos perdido, así que para las 21:00 ya estábamos en nuestras correspondientes habitaciones, cenados y dispuestos a irnos a dormir.

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Last commentaries to the diary:  La Aventura más larga jamás contada  Total commentaries 14  To visualize all the commentaries

Ignigo   universo18   10/05/2009 16:30:17      
Ok ,tendremos un poco de paciencia, pero no lo dejes que la gente quiere puntuarlo. Animo!!!

Ignigo   galadriel   11/05/2009 20:38:26      
Hola Ignigo!
He entrado a tu blog y me ha encantado leerlo. Soy de San Sebatian y fui a Australia hace 2 navidades. Me trae recuerdos preciosos. Que pena que no estuvisteis en Magnetic island y las Whitsunday, el primero a parte de ser precioso, vimos Koalas en libertad! Y el segundo es el paraiso, te lo aseguro! Una excusa para volver otra vez. Tambien estuve en Fraser Island y estoy deseando leerlo en tu blog.
Aupa al athletic para el miercoles!!

Ignigo   Ignigo   12/05/2009 05:33:12      
Mira que casualidad, de Donosti también.

Ahora mismo me pongo como todos los martes con la etapa del dia, hoy toca Fraser Island.






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