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Venecia. Una ruta cultural y de leyenda -Diarios de Viajes de Italia- Joamra
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Localización: Italia Italia [Europa]
Joamra  Autor:    Fecha creación:  Compartir este diario: 
Descripción: Una ruta turístico-cultural clásica por Venecia, salpicada de leyendas populares de los lugares visitados.

Índice de Etapas del Diario: Venecia. Una ruta cultural y de leyenda

















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Localización: Italia Italia
Indicaciones previas y preparativos del viaje

Os indico aquí el índice general de este diario, para que podáis ir a tiro fijo a lo que os interese:
Página 1:
Etapa: 1 – Indicaciones previas, preparativos del viaje y primera noche en Venecia: vaporetto, hotel y San Marco.
Etapa: 2 – Segundo día en Venecia: de San Samuele a Rialto.
Etapa: 3 – Segundo día en Venecia: norte de Dorsoduro.
Etapa: 4 – Segundo día en Venecia: sestiere de San Polo.
Etapa: 5 – Segundo día en Venecia: sestiere de Santa Croce.
Página 2:
Etapa: 6 – Tercer día en Venecia: sudeste de Dorsoduro.
Etapa: 7 – Tercer día en Venecia: San Marco.
Etapa: 8 – Tercer día en Venecia: San Giorgio Maggiore.
Etapa: 9 – Tercer día en Venecia: Lido.
Etapa: 10 – Tercer día en Venecia: sestiere de San Marco.
Página 3:
Etapa: 11 – Cuarto día en Venecia: Torcello, Burano y Murano.
Etapa: 12 – Cuarto día en Venecia: sestiere de Cannaregio.
Etapa: 13 – Quinto día en Venecia (sólo por la mañana): sestiere de Castello.
Etapa: 14 – Quinto día en Venecia (sólo por la mañana): sestiere de Cannaregio y vuelta a casa.
Etapa: 15 – Agosto de 2006 en Venecia: paseo en góndola.
Página 4:
Etapa: 16 – Información práctica de Venecia y links útiles (I).
Etapa: 17 – Información práctica de Venecia y links útiles (II).

Ya sé que empezar así, sin más, con texto y sin fotos, puede resultar poco atractivo. Pero las fotos las hay en cantidad (casi 300), aunque texto también y mucho. Espero que no os resulte un muermo intragable que invite a no continuar leyendo.

Aún así, permitidme antes de nada hacer una breve introducción en la que quiero dejar claras una serie de cuestiones, empezando por indicar, por orden de prioridad, cuáles son nuestras preferencias al viajar, para dejar más o menos claro nuestro perfil de viajeros:
1. Ver.
2. Comprar.
3. Alojarse.
4. Comer.
5. Tapear, copear y salidas nocturnas.

El capítulo económico está supeditado fundamentalmente a los puntos 1 y 2. El alojamiento no es lo principal, nos basta con un lugar barato, limpio, con el baño/ducha en la habitación. La primera exigencia es que esté en una buena zona en relación a las visitas y/o bien comunicado. La cuestión comida tampoco es lo más importante (para unos pocos días también puedes hacer un esfuerzo, en casa se come bien o se intenta). El almuerzo suele ser de pasada y está supeditado también a los capítulos 1 y 2: dedicarle poco tiempo para descansar un poquito, aprovechar al máximo el tiempo para las visitas, algo para ir tirando (Venecia lo permite: pizzas al taglio, helados, cichetti…). Las cenas ya suelen ser más reposadas y, salvo raros caprichos, consisten en comer algo mejor y relajarse de toda la batalla diaria. Todo esto no quiere decir que no sepamos distinguir y apreciar la diferencia entre un hotel de 1 y 5 estrellas o que no nos guste comer bien o que, si fuésemos superman, nos dedicaríamos a tomar unas copas por la noche teniendo en cuenta que al día siguiente toca madrugón y pateo intensivo.

En segundo lugar quiero indicar que, antes de viajar, suelo elaborar mis propias guías. Y el proceso que sigo es más o menos el siguiente: leo varias, siempre que puedo entre 5 y 7 para ver diferencias de información, opinión y planteamientos (mis más estimadas: la Visual de El País-Aguilar y la Lonely Planet, cada una por su estilo), busco más información en páginas de Internet, incluida la actualización de datos prácticos como horarios de apertura y precios de las visitas, y por último consulto foros y blogs de viaje, información muy útil de primera mano, actualizada, etc., que no aparece en otros sitios. Al consultar los foros al final también evito tener que preguntar cosas que ya están en las guías, en otras páginas de Internet o en los propios foros. Una vez recogida y organizada la información, la imprimo, me voy con ella, unos mapas con la ruta y poco más. ¡Ah! Y este proceso lo sigo sea el tipo de viaje que sea: organizado o por libre, una escapada o varias semanas…

A pesar de que he utilizado bastantes fuentes de información y el producto final es diferente a cada una de ellas, dado que en principio los datos que utilizamos eran para nuestro uso personal (éste es el primer diario que escribo), espero que en ningún caso haya citas textuales que he procurado evitar en todo momento. No es mi intención plagiar, pero cada vez mi memoria es más flaca, pierdo más los papeles y de un tiempo a esta parte mi cerebro vive en una nebulosa constante que me impide recordar las cosas más cotidianas que debería hacer o las que me acaban de pasar. Nombres, fechas, papeles... Por eso me gusta llevarlo todo anotado y, por si pierdo los papeles, varias copias digitales: PDA, memoria USB, ordenador portátil… Pero si alguien considera que se debe eliminar alguna información que proporciono por vulnerar derechos de autor u otras cuestiones similares, que me lo indique y procederé a ello. Evidentemente, no persigo con este diario fines lucrativos, sino todo lo contrario.

De manera que en mi relato encontraréis información útil para los que planeéis ir a Venecia (es mi objetivo fundamental a la hora de escribir este diario) pero, en el medio de ella, disfrutaréis también de pequeñas historias, leyendas tradicionales y populares ligadas a casi cualquier rincón de Venecia por el que pasamos, y a las oscuras y tempestuosas noches de invierno, historias fáciles de imaginar en un entorno tan peculiar como son los recovecos de las calles y canales venecianos, antes de que existiese el positivismo científico o la luz eléctrica que, afortunadamente en la actualidad, ésta última aún es bastante tenue. Se trata de historias populares que, como cualquier creencia mítica, intentan explicar de alguna manera sobrenatural la realidad o las cuestiones difíciles o extrañas. Son una adaptación resumida de las leyendas que me imagino que figurarán mayoritariamente en el libro Leyendas venecianas e historias de fantasmas. Guía de los lugares misteriosos de Venecia que os indicaré al final de la última etapa (décimo séptima), una de las dos de información práctica. Digo que me lo imagino, porque realmente las encontré buscándolas en varias páginas de Internet, ya que el libro no me lo supieron conseguir en la FNAC y otras librerías. Las podréis distinguir del resto del texto del diario porque las letras llevan el color naranja. De esta forma están claramente diferenciadas del diario por si a alguien no le interesan y quiere saltarlas o por si queréis copiar y pegar la información obviando las historias.

Realicé la organización de las diferentes rutas por días atendiendo a los horarios de apertura de los sitios a visitar. Me pareció oportuno incluir en este diario los mapas de las rutas y unas indicaciones con bastante información práctica en las dos últimas etapas (la décimo sexta y la décimo séptima, que no son propiamente las últimas etapas del viaje), a las que hago referencia a veces en otras. El recorrido completo hasta puede parecer todo un clásico, porque va uniendo los lugares más importantes de tipo cultural y turístico. O sea, no hay grandes dosis de originalidad o de escaparse por otras rutas. Pero en todo caso para eso están los foros, para indicar otros rincones que, no por menos o nada transitados, no dejan de ser interesantes o incluso fascinantes.

Quiero también indicar que en la redacción del diario (como en la información que llevé conmigo) utilizo un código de colores para clasificar o calificar, de manera subjetiva, los lugares visitados según mis intuiciones por la información previa que llevaba y mis comprobaciones in situ (que acabaron coincidiendo en el 90% de los casos), de la siguiente manera:
• Imprescindible
• Muy interesante
• Bastante interesante
• Tiene algo de interés
Se puede pasar de él

Pues bien, comenzó esta historia porque en el 2006, mi mujer, mis dos hijas y yo, estuvimos sólo un día en Venecia en un viaje organizado y sentimos la imperiosa necesidad de volver. Aprovechamos una especie de puente hecho a medida y, un mes antes, mi mujer y yo decidimos irnos los días 3 al 7 de octubre de este año.

A primeros de septiembre empezamos la búsqueda de vuelos y hotel, pensando que a principios de octubre era temporada baja en Venecia. Craso error. La Serenísima ha dejado de serlo desde hace bastante tiempo en que auténticas mareas humanas transitan por la ruta Plaza San Marcos – Puente de Rialto y otros lugares. De hecho, este año vimos tanta o más gente a primeros de octubre que en la segunda quincena de agosto de 2006, así como mayores colas para entrar en San Marcos.

Lo primero que hicimos, obviamente, fue reservar los vuelos (en último caso, siempre tendríamos donde dormir en Venecia). Los que vivimos en el culo del Viejo Mundo no gozamos de grandes chollos aéreos ni de la proximidad geográfica del resto de Europa de la que gozan otros privilegiados. Al tener que coger casi siempre un vuelo de enlace a Madrid o Barcelona, o el hecho de tener que pasar la noche en ésta última ciudad por culpa de los horarios intempestivos de Clickair, hace que los vuelos chollo dejen prácticamente de serlo. Así que la mejor opción de vuelos ida y vuelta resultó ser con Iberia A Coruña – Madrid y Madrid – Venecia, 358,24€ por persona (x 2 personas: 716,48€). Para colmo, al poco tiempo de reservar los vuelos (o sea, casi con un mes de antelación), se supone que por influencia de la psicosis del accidente de Spanair, nos cancelan el último vuelo de vuelta Barajas-Alvedro: en lugar de llegar a la 0:30, a las 10:30 pm. Realmente la diferencia al final no fue sólo estar 2 horas menos en nuestro destino, porque el enlace desde Madrid hubo que cogerlo con más tiempo de antelación. En conclusión, más horas de espera en Barajas y la imposibilidad de aprovechar algunas de la tarde en Venecia tal como teníamos previsto.

En el 2006 nos hospedamos en Mestre. Este año teníamos claro que queríamos hacerlo en la misma isla, a ser posible en zona céntrica con accesos cómodos para poder recorrerla a gusto. Tuvimos problemas muy gordos para encontrar un hotel barato (como tope pusimos 125€ por noche en doble con baño) y céntrico al intentar reservar con sólo un mes de antelación. Tardamos casi cuatro días en encontrar uno decente después de consultas continuas en Internet y de enviar e-mails para solicitar disponibilidad, la mayoría de ellos indicándonos en las respuestas que ya no había. El hotel reservado fue el Abergo San Samuele, del que hablo más adelante, 455€ las cuatro noches (113,75€ por noche) pagando con tarjeta de crédito (5% menos si pagáis en efectivo). En temporada alta, si reserváis con bastante más tiempo, podréis encontrar hoteles económicos mejores e incluso más baratos, por ejemplo, contactando con la lista de hoteles que os indico en la penúltima etapa (la décimo sexta), de información práctica de este diario.

Una vez reservados vuelos y hotel, formalizamos otras reservas a partir de información de Internet y de este foro: las Galerías de la Academia (6,50€ + 1€ por la reserva; 2 reservas 15€), los Itinerarios Secretos del Palazzo Ducale (10€; 2 reservas 20€), Basílica San Marco (gratuita) y compra on-line por Internet unos días antes de salir de la VeniceCard Orange Senior por 7 días, que nos compensaba aunque estuviésemos 5 escasos (62,90€; 2 tarjetas: 125,80€). La compra on-line sale más barata que comprándola allí. (Sin embargo, desde 2009 esta opción de compra por Internet ya no tiene descuentos especiales, por lo que ya no compensa adquirir la VenicCard Orange).

Un par de aclaraciones más antes de comenzar con el relato del viaje. Como podréis observar, hay dos tamaños de fotos en él. Si hacéis clic con el botón del ratón en las fotos pequeñas (320 x 240), se os abren a tamaño mediano (640 x 480). A su vez, si hacéis lo mismo en las de ese tamaño mediano que van apareciendo en este diario, las abrís a tamaño grande (1024 x 768). Mi intención era incluir 15 fotos a tamaño grande (1024 x 768, que ocuparían todo el ancho de la página) directamente en el propio diario sin necesidad de abrirlas, aquellas fotos que me parecían las más bonitas y significativas. Pero lo máximo admitido en los diarios es 640 x 480, así que van en este tamaño, pero si, tal como indico, hacéis clic con el botón del ratón sobre ellas las ampliaréis al tamaño grande de 1024 x 768, aunque sea en una página aparte.

Al principio de cada nuevo día (no de cada etapa) figura un enlace con la posibilidad de bajaros el mapa con la ruta completa del día, alojado en Rapidshare. Es muy fácil bajarlos: pulsáis en el enlace, al abrirse la página de Rapidshare pulsáis el botón Free user, esperáis unos segundos que se os indican y finalmente pulsáis el botón Download. Los hay en 2 versiones: PDF, para verlo simplemente y con no mucha resolución, por lo que si se amplía mucho los nombres de las calles aparecen cada vez más borrosos, y en PUB (Publisher), para los que tengáis instalado este programa de Microsoft. Los que tienen este último formato pueden ampliarse sin que se pierda mucho la calidad y además son editables en Publisher, por si queréis aprovecharlos para modificar rutas u otras cuestiones.

Si queréis el mapa completo de Venecia, sin ninguna anotación, lo podéis bajar de este enlace (tomáoslo con calma porque el archivo son algo más de 5Mb):

Mapa completo de Venecia

o del que os pongo a la página del que lo bajé yo (en la décimo séptima y última etapa de este diario, al final de ella, en ese caso no podéis utilizar el Internet Explorer sino otro navegador como Mozilla Firefox). De todos los que vi en Internet fue el que me pareció más completo a la hora de indicar un mayor número de nombres de calles, aparte de venir cada distrito diferenciado por un color distinto.


Primera noche en Venecia

Mapa de la ruta del dia 3 en PDF
Mapa de la ruta del dia 3 en Publisher

El vuelo Barajas-Marco Polo estaba previsto de 4:20pm a las 6:35 pm. Pero, después de una paciente espera en la que te suelen marear y cambiar de puerta que, además, tienes que andar mirando tú en los monitores (otra de las “grandes ventajas” de la T4), nos dicen que hay un retraso, de más de dos horas, por avería en el avión y a esperar por el que venía de Atenas. Y te preguntas ¿será verdad? ¿No estarán jugando con la psicosis del accidente de Spanair y así el retraso por avería se acaba disculpando? La verdad es que los retrasos y cancelaciones con Iberia eran bastante habituales por esas fechas.

Ese retraso supuso que llegásemos al aeropuerto Marco Polo sobre las 8:15pm, con lo que el mostrador (justo antes de la puerta de salida, al lado derecho) donde podríamos haber recogido las tarjetas VeniceCard Orange Senior que habíamos comprado por Internet , ya estaba cerrado, cerraban a las 8. Hubo que ir hasta el puesto de venta de billetes de Alilaguna (que cierran a las 12 de la noche), saliendo por la puerta a mano izquierda por un camino muy bien marcado y señalizado, pero que supuso cerca de un cuarto de hora entre ida, recogida y vuelta. La que nos atendió no nos dio ni el folleto con los servicios que cubría la tarjeta ni el mapa de Venecia que supuestamente son gratuitos con la VeniceCard, hechos con material ecológico con algas de la laguna y bla, bla, bla... (¿Habría poca cosecha de algas este año?).

A las 8:40 cogimos el bus número 5 de la compañía ACTV que para mismo enfrente de la puerta de salida del aeropuerto, a mano izquierda. Intento meter el ticket de la VeniceCard Orange en la maquinita validadora del autobús varias veces pero no funciona. Se lo digo al conductor y sigue sin solucionarse el problema. Total, que pasamos de insistir y viajamos “ilegalmente” del aeropuerto a Piazzale Roma en 25 minutos.

Mismo delante de la parada del bus de Piazzale Roma está la taquilla para los billetes de vaporetto. Les reclamamos el folleto y el mapa de VeniceCard pero tampoco los tenían, nos remitieron a la oficina de Piazza San Marco. En días posteriores insistimos también en la zona de San Marco y otros sitios más pero no había en ninguno. O sea que, despedíos del mapa gratis y suerte si lo conseguís. Menos mal que íbamos con más de uno decente y sabíamos de sobra lo que nos cubría la tarjeta. Aunque nuestra previsión no es disculpa de su mal servicio.

Después de convalidar el ticket de la VeniceCard (a partir de ahí válido para 7 dias y a despreocuparse, salvo llevarlo siempre contigo) en la parada del vaporetto de Piazzale Roma, a las 9:10 estábamos cogiendo la línea 1 que nos llevó a la parada Sant’Angelo, a donde llegamos en poco más de 20 minutos. Por el camino nos reencontramos con el Canal Grande por la noche (ya habíamos hecho dos paseos, uno nocturno y otro diurno, en 2006), con sus luces tenues que no ayudan mucho a las cámaras, pero con interesantes fachadas: San Simeon Piccolo cubierta de andamios (los primeros de otros muchos que nos tocaron), Palazzo Giovannelli, Fondacco dei Turchi,




De izquierda a derecha, Palazzo Giovannelli y Fondacco dei Turchi

Ca’ Pesaro,

Ca’ d’Oro, Pescaria,


Pescaria

el Ponte Rialto,


la Fondamenta del Vin y sus restaurantes que nos abrían el apetito para ir a cenar…


La parada Sant’Angelo del vaporetto estaba a pocos pasos del hotel... Pues sí, a pocos, pasos, pero acabamos dando bastantes más con nuestras maletitas de cabina, poco peso y poco bulto, afortunadamente, porque… (la primera en la frente) nos perdimos a pesar de que estábamos al lado. Aunque llevaba el plano no lo saqué. Sabía más o menos la dirección que teníamos que coger, después de la parada hacia la derecha, y así hicimos. Una de las veces acabamos en una calle sin salida. La otra fuimos a dar a un canal y no era cuestión de ir nadando. Preguntamos por la calle a varios lugareños, no turistas, y a pesar de que estaba muy cerca no nos supieron indicar. Por fin, los recepcionistas de un hotel pegado a la parada del vaporetto nos indicaron un poco mejor por donde era, aparte de que ya no había más opciones que probar si queríamos ir en esa dirección.

Llegamos al Albergo San Samuele (en Salizzada San Samuele). El aspecto por fuera y según vas subiendo las escaleras (la recepción está en un primer piso) no es muy alentador y la primera impresión al ver la habitación (también en el primer piso, aunque hay más en el segundo) no fue mucho mejor: espartana; con muebles viejos, feos y algo destartalados; con lamparitas en las mesillas que dan poca luz si quieres leer algo;


una cortina tapando el lugar para dejar equipaje y ropa (un hueco con tres estantes y una barra para colgar); el suelo de una especie de baldosa antigua hundida y cubiertas las grietas por una pasta marrón (después nos enteramos que en Ca’ Rezzonico pasaba lo mismo, o sea, que, por los remiendos del suelo, estábamos como en un palacio del XVIII Muy feliz )… Todo eso le daba un aspecto poco agradable. Eso sí, el baño totalmente renovado y todo, habitación y baño, realmente limpio tal como habíamos leído en bastantes comentarios de Internet. La verdad es que, con una pequeña reforma y actualización de mobiliario, las habitaciones tendrían una pinta bastante más acogedora.





Algunas cosas que también fuimos comprobando de la información que llevábamos de aquí fueron que, efectivamente, los colchones son algo duros pero las almohadas aún más; que de los dos servicios de toallas sólo te cambiaban uno cada día (hay que ser ecológicos y preservar el medio ambiente de la Serenísima); que no tenía TV (ni falta que hizo), pero sí teléfono, tal como nos indicaron; que había servicio wifi gratis; que las llaves que se dejan en la recepción estaban muy a mano por si alguien la tenía larga; que había una zona de seguridad para dejar objetos valiosos (fundamentalmente nuestro ordenador portátil)… en un cajón abierto de una mesa de la habitación anexa a la recepción; que la zona por la noche era realmente tranquila (nuestra habitación no daba a la Salizzada); que está muy bien comunicado, muy cerca de las paradas de vaporetto Sant’Angelo y San Samuele y de los traghettos de San Samuele y San Tomá, aunque estos últimos nunca los utilizamos, y que en menos de 15 minutos estás en Piazza San Marco. Y otra cuestión: tenían pastillas antimosquitos. Los que vayáis a Venecia en época mínimamente calurosa y no os lleváis bien con los mosquitos, meted en la maleta el repelente y el spray. Mi mujer se olvidó de cogerlo y la acribillaron, especialmente en Torcello, pero no sólo allí. A mí no me picó ninguno, pero es bastante raro que me piquen.

Y después de dejar todo en el hotel salimos a cenar. Nos apetecía una pizza y buscamos la pizzeria L’Angelo por la Calle della Mandola, muy recomendada por estos foros, pero ni rastro. Nos imaginamos que estaba cerrada y con las vallas bajadas, pero al día siguiente, por la mañana, también la buscamos para localizarla y tampoco la encontramos. Sí vimos una especie de turco con kebabs que no sé si era la misma (es probable), pero el cartelito de pizzeria L’Angelo por ninguna parte. De todas formas, no volvimos a pasar por esa zona en futuras ocasiones a la hora de comer.

Seguimos buscando entre los restaurantes económicos recomendados por las guías y el foro, dando con la Trattoria Alle Botteghe (Calle delle Botteghe, cerca de Santo Stefano) que, según las informaciones, se comía bien y era honesto. Pues bien: en absoluto ninguna de las dos cosas. Primero le pedimos al camarero una pizza y nos dice que esa no era la hora de comer pizza, por lo que no tenían (sí figuraba en la carta). Como tampoco teníamos mucha hambre le pedimos un plato del día para compartir, a lo que nos replicó que no podía ser, que teníamos que pedir un plato cada uno (una lasaña, pollo…). Acabamos pidiendo una lasaña y pollo asado. Y nos trajeron dos platos recalentados, el pollo especialmente con pinta y sabor de más de un día (ese tonillo medio grisáceo oscuro que tiene la carne de pollo recalentada, más con pinta de cocida que de asada). Pedí una pinta de cerveza, esperando que no fuese muy barata, pero los 8€ que me cobraron, en el sitio que era (un local con ningún encanto, ni especialmente bien localizado, ni buen ambiente), me pareció un abuso. Al final, los dos cutriplatos, un agua y medio litro de cerveza a presión, 27,50€. Le pagamos con VISA, lo cual no le hizo mucha gracia y de lo cual me alegré.

Después de tan suculentos manjares, pero con la moral muy alta porque sabíamos que no nos iban a amargar el viaje con esas menudencias, nos dirigimos a ver la Piazza San Marco por la noche. Iba a sacar el plano para ir siguiendo la ruta cuando veo que por una calle iban y venían una cantidad relativamente importante de personas y por otras calles no, por lo que me dije: esta es la ruta de los elefantes, ni planos, ni gaitas. Y estaba en lo cierto, lo único que hicimos fue dejarnos llevar por la gente que iba en dirección a San Marco y fuimos directos: Campo Santo Stefano – Campo San Maurizio – Campo Santa Maria Zobenigo – Calle Larga XXII de Marzo (con sus tiendas caras ya cerradas, sólo quedaban el top manta y las imitaciones de bolsos y demás) – Campo San Moisè (con la exuberante fachada barroca de su iglesia) – Salizzada San Moisè…


San Moisè

Piazza San Marco y Puente de los Suspiros

… Y entramos en esta imponente plaza por el ala napoleónica (los edificios construidos durante la invasión de Napoleón, donde está el Museo Correr), lugar ideal para hacer una de las mejores fotos nocturnas, con las Procuradorías a los lados y la basílica de San Marcos y la enorme mole del Campanile al fondo.


Nuestro primer contacto con Venecia en 2006 fue desembarcar por la noche en esta plaza tan espléndida, con una luz muy romántica, la música de la orquesta sonando en la terraza del precioso Caffe Florian acompañado de mi mujer, mis dos hijas y pocos más a las 11:30 de la noche, a mediados de agosto. Este año la escena era muy parecida, pero sin hijas y con bastante más gente paseando a la misma hora, a pesar de ser octubre.


Y una constante también de este año: andamios en el ala napoleónica, andamios en la esquina izquierda de la basílica de San Marcos, andamios en la base del Campanile, andamios (con anuncios) en la Librería Sansoviniana, andamios en Santa Maria della Salute y en la Dogana (Aduana), andamios en el lado derecho de la Porta del Frumento del Palazzo Ducale (la que da al mar), andamios (con enormes anuncios) en el Puente de los Suspiros… Y, a pesar de todo, el conjunto sigue siendo impresionante y delicioso por la noche (o por el día, o al atardecer). Menos mal que pasamos hace dos años y no tenían esos bonitos adornos metálicos y coloridos patrocinadores.


San Giorgio Maggiore

Aunque para adornos bonitos, el anuncio de Lancia. Bueno, aunque en italiano signifique “lanza”, pero se pronuncie “lancha”, y esta pronunciación a la espanis pípol le suene acorde con el entorno marítimo de Venecia, no deja de ser el anuncio de un coche, que no existen en la isla y es algo así como anunciar un suministrador de palmeras en el Polo Norte. Dicho anuncio tapa los costados del Palazzo Ducale, las Prisiones Nuevas y casi por completo el Puente de los Suspiros, totalmente encajonado en medio de él. ¡Vaya barbaridad! Y sabe Dios lo que tuvo que pagar la empresa por semejante disparate y lo que cobraron los que se dignaron a autorizar tamaña proeza. Prefería ver los andamios, por lo menos habría algo de piedra detrás de ellos. En la etapa 7 podéis ver la foto con la artistada. La de este día no os la pongo aquí porque es un zoom y no se aprecia tan bien el efecto cajón, pero sí os pongo un vídeo.


En la última foto que os dejo podéis ver el Ponte della Paglia, el que está enfrente del de los Suspiros, con el maravilloso anuncio en las esquinas del Palazzo Ducale y de las Prisiones Nuevas.


Y poco después de las 12 nos volvimos al hotel por el mismo camino por el que fuimos a San Marco.

Bueno, de momento no va incluida ninguna leyenda, pero no os preocupéis que las habrá los próximos días. La primera historia, aunque muy breve, ya por la mañana en la parada San Samuele.
Ver Etapa: 1 – Indicaciones, preparativos y primera noche en Venecia (viernes 3-10-08).


Localización: Italia Italia
Mapa de la ruta del día 4 en PDF
Mapa de la ruta del día 4 en Publisher


Campo Santo Stefano

Por la mañana a las 8:30 ya estábamos en esta plaza delante de la estatua del lingüista, ensayista y nacionalista italiano Niccolò Tommaseo, “il Cagalibri” (el Cagalibros, a la vista está en la foto porque le llaman así) y buscando dónde desayunar algunas cosillas: una especie de napolitanas de crema y unos cornetti, parecidos a los cruasanes, pero fritos, algo caros (80 cts) para su escaso tamaño.



Este mismo día fuimos a un supermercado de Rio Terrà Canal, entre Campo San Barnaba y Campo Santa Margherita, muy recomendable, donde compramos unas botellas de leche con cacao y unas galletas que nos servirían para matar el hambre a la hora del desayuno en días sucesivos. Desayunos frugales, pero entre comidas, siempre tomas algunas cosas: pizzas, fruta… y sobre todos los cremosos, estupendos y baratos helados italianos. ¡Eso sí que vale la pena!

Parada San Samuele

Después del Campo Santo Stefano nos dirigimos a la parada de San Samuele, llegando hasta el Palazzo Grassi. Se dice que el fantasma de una desconocida señorita que vivió en este palacio susurra al oído de las mujeres su nombre y una vez salvó la vida a una persona… Si vais por allí o en vuestros paseos por el Canal Grande en vaporetto, fijaos en la extraña escultura que está enfrente de la fachada del palacio que da al Canal Grande, una estatua de bronce de un hombre con el brazo derecho levantado. No sé de qué va o si es uno de los restos de la Bienale. Si alguien lo sabe que me lo cuente.

Nuestra intención era coger el vaporetto número 2 para ir a Rialto a ver los mercados de verdura y pescado. Nos dio tiempo a contemplar las dos hermosas fachadas de los palacios gótico-venecianos de la otra orilla, un poco a la derecha, que están pegaditos, Ca’ Giustinian y Ca’ Foscari (magnífico palacio del XV, sede de la Universidad veneciana). Y, justo enfrente, la espléndida fachada barroca de Ca’ Rezzonico… cubierta de andamios, para variar.



Santo Stefano

Esperamos un rato por un vaporetto, pero, un poco decepcionados por la espera y con esa energía propia de la primera mañana, con muchas ganas de ver y como que te preocupa poco patear, decidimos ir andando y así adelantar al mismo tiempo algo del sestiere de San Marco, donde estaba nuestro hotel, ruta que íbamos a hacer el día siguiente.

Entramos en la iglesia de Santo Stefano, la que nos quedaba más cerca del hotel (fundamentalmente por eso), que tiene tres obras de Tintoretto en su interior, La última cena, El lavatorio y Cristo en el huerto, algunas muy oscurecidas por el paso del tiempo y me imagino que por otros elementos. Pero quizá llame más la atención su bonita bóveda de madera en forma de quilla de barco que, por otro lado, no es la única de Venecia, aunque esta es imponente.



Campo Sant’Angelo

Seguimos por Campo Sant’Angelo, desde donde se puede ver el campanile de Santo Stefano, muy inclinado, aunque campaniles inclinados los hay por toda Venecia debido a su altura, muchas veces excesiva, y el sistema de cimentación mediante pilotes de madera clavados en el fango. Hay también bonitos palacios.


En el medio de la plaza aproveché para comentarle a mi mujer cómo era el sistema antiguo de aprovisionamiento de agua pluvial: se excavaba una hondonada bastante amplia y profunda, se aislaba mediante material impermeable y se rellenaba con grava. Después se excavaba un pozo, como los de toda la vida, y el resto de la grava se cubría con losas de piedras salvo alguna con unos pequeños sumideros agujereados (fijaos en el suelo y veréis piedras cuadradas normalmente de otro color con agujeros como taladros) que permitían que se filtrase el agua de la lluvia por unos canales hasta los pozos a través de la grava. Por eso es tan frecuente ver cómo cada campo (plaza) tiene su pozo y sus sumideros, que eran los que aprovisionaban a todo el vecindario próximo.



Palazzo Contarini del Bovolo

Llegamos a Campo Manin, uno de los campi más feos de Venecia (ya es difícil decir eso), sino el que más, gracias a una porquería de construcción moderna que ocupa uno de sus lados y un cubo pétreo en el centro.

Pero nuestro objetivo era otro: desde ahí dirigirnos un poco hacia el sur por una calle (fijaos en un letrero que indica la dirección a seguir) al Corte Contarini del Bovolo para contemplar el Palazzo o Scala Contarini del Bovolo. Es una hermosa joyita que no hay que dejar de ver: el palacio, del siglo XV, tiene una estupenda fachada conocida por su preciosa escalera de caracol (bovolo) exterior, con buenas vistas desde el 5.º piso, pero que ahora está cerrada por restauración. De todas formas, lo más interesante es la fachada que se puede ver perfectamente, aunque el patio es muy estrecho y la tienes prácticamente encima.




Volvimos sobre nuestros pasos para atravesar Campo San Luca


y coger la calle de tiendas Calle dei Fabbri, muy estrecha, a mano izquierda hasta llegar a la Riva del Carbon en el Canal Grande, con la Fondamenta del Vin, sus góndolas y restaurantes turísticos en la otra orilla del canal, y el Ponte Rialto a la derecha.


Ponte Rialto

El Ponte Rialto (1592), centro geográfico de la ciudad, fue el único puente del Canal Grande hasta 1854. Es una construcción genial, con tres pasos, dos con balaustradas desde las que se divisan preciosas vistas del Canal Grande, y uno central lleno de tiendas que parece haber sido pensado sin querer con vistas al turismo actual: sin gran problema absorbe la avalancha turística, permite ir de tiendas o contemplar y sacar fotos desde sus balaustradas. De hecho, ya estaba bastante lleno de gente, a pesar de ser las 9:40 de la mañana. Así que hicimos lo propio de cualquier turista que somos: fotos y vídeos de rigor desde el puente al Canal Grande.




Pero no compramos ningún souvenir por la zona de Rialto porque los hay más baratas por otros lados de Venecia.

Se cuentan varias historias sobre su construcción. Tras semanas de intentos infructuosos no se conseguía construir la gran arcada: cada noche un trozo se desprendía y caía al agua. Dirigía a los obreros Sebastiano Bortoloni, un joven capataz muy prometedor, que estaba a punto de tener un hijo de su mujer Chiara. Como los problemas tenían lugar siempre de noche, decidió esconderse a observar. A medianoche se escuchó un estruendo terrible y una gran parte de la arcada se desplomó y cayó al Canal Grande. Detrás de él, el diablo se le dirigió con estas palabras: “Ningún hombre conseguirá construir este puente de piedra. Pero, si lo deseas, yo te puedo ayudar a cambio del alma del primero que lo cruce una vez terminadas las obras”. El joven aceptó y el puente no tardó en ser terminado. Sebastiano, como el diablo no había mencionado que debía ser un ser humano el primero que cruzase el puente, se propuso liberar un gallo de su cesta al amanecer. Pero el diablo se disfrazó de albañil, fue a casa del capataz y dijo a Chiara que debía reunirse con su marido en el puente. Sebastiano cenaba en esos momentos con los obreros, alzó la vista y al ver a Chiara sintió escalofríos. Al día siguiente, después de la inauguración del puente, el niño había nacido muerto y Chiara murió al poco tiempo. A partir de ese día, el alma del niño comenzó a vagar sobre el puente en las frías noches de invierno. Una vez, un viejo gondolero que lo cruzaba escuchó un leve estornudo. A pesar de no haber visto a nadie, dijo como de costumbre: “¡Jesús!”. “¡Gracias!”, respondió una voz infantil: era el alma menuda del niño que así fue salvada y pudo ascender al cielo.


Palazzo dei Camerlenghi

Justo después de cruzar el puente en dirección a los mercados de Rialto está el Palazzo dei Camerlenghi. Buscamos y encontramos los capiteles a los que hace referencia La Venecia secreta de Corto Maltés, que son especialmente curiosos: una especie de ángel (o “ángela”) quemándose sus genitales, un turco con una tercera pierna en el medio de las otras dos (prefiero creer que es una pierna, no otra cosa con pie) y una calavera con algo abajo parecido a una balanza. La imaginación popular los relaciona con la construcción del puente de piedra actual (que sustituyó al último de madera medieval) mediante una serie de leyendas cogidas un poco a contrapelo para intentar explicar el contenido de las imágenes de los capiteles. Las leyendas las podéis leer en el libro citado y no las pongo aquí porque no son especialmente interesantes.


Andando un poco más hacia los mercados, hay más tiendas con máscaras, otros souvenirs, pasta para llevar y vasitos de fruta pelada y cortada entre 1€ y 1,50€ muy apetecibles. Aparte de esto, compramos también una botella pequeña de Bellini, cóctel inventado por Harry, el del Harry’s Bar de la Calle Vallaresso, paralela a Piazza San Marco, lugar frecuentado entre otros por Ernest Hemingway. Está hecho con prosecco (vino blanco espumoso veneciano que se suele tomar con los aperitivos o postres) y zumo de melocotón blanco. Lo tomé poco después, pero me imagino que es imperdonable no haberlo podido tomar muy frío en las típicas copas de champán alargadas, enfriadas previamente en el congelador durante dos horas, porque era imposible. El sabor es curioso a pesar de la extraña mezcla: 3 partes de zumo de melocotón (o unos 30 gr de melocotón natural muy bien triturado en la batidora) y 7 de prosecco (o 90 gr), o de cava si no tenéis prosecco, que se revuelven ligeramente en la copa con una cucharilla larga.

San Giacomo de Rialto (San Giacometto)

Pegado al palacio dei Camerlenghi indicado anteriormente está San Giacomo di Rialto, la iglesia más vieja de Venecia (sin contar Santa Maria dell’Assunta en la isla de Torcello) con su pórtico y fachada antiguos, y un reloj de 24 horas que se dice que es poco fiable, pero que ese día marcaba la hora exacta.



Il Gobbo

Justo enfrente de San Giacomo está la estatua del Gobbo (jorobado) di Rialto (de 1541), propiamente un campesino, personaje típico de las comedias jocosas, algo así como el tonto del pueblo, en cuya plataforma se leían anuncios oficiales o se denunciaban abusos e injusticias (como los paschinos de Roma).


Tal como decía, esta zona de Rialto está llena de tiendas de souvenirs, pero también hay algunas curiosas como la Drogheria Mascari en la Ruga degli Speziali 381 que vende especias, cafés y tés, expuestos como una tienda antigua del lugar, de manera similar a las de los mercados musulmanes. O bares de ombra y cichetti (vinos a granel y tapas) y tiendas típicas en la zona llamada Paragon (una zona curiosa, paralela a la Calle Toscana en dirección hacia el canal).

Erberia

Siguiendo la Ruga dei Orefici se encuentra la Erberia, mercado de frutas y verduras, con una preciosa variedad de productos y colorido.


Cerca, en Calle del Fontego del Curame, está la puerta más torcida de Venecia aunque no la vimos, porque teníamos su referencia mal en el mapa.

Pescaria

Un poco más adelante está la Pescaria y el Campo de la Pescaria, con los puestos de pescado (“Mercato del Pesce al Minuto”), quizá la parte más interesante, arquitectónicamente hablando, de la zona de los mercados.


Por un lado de éste hay un bonito puentecillo de madera que va a dar a la puerta de la Antica Trattoria Poste Vecie, un edificio con curiosas chimeneas acabadas en forma cónica invertida, las típicas que existen en Venecia desde la época medieval, como se ve en algunos cuadros de Carpaccio, y están aún hoy por todas partes.



Y también desde ese lado tenéis unas espléndidas vistas del Canal Grande y de Ca’ d’Oro en la otra orilla, el palacio gótico-veneciano más bonito del Canal.


La verdad que, aparte del colorido, abundancia y variedad de los productos, los mercados son dignos de ver por el ambiente, tanto arquitectónico como humano, muy animados. De paso que se va al Puente Rialto, es mejor aprovechar que estén abiertos para hacer una visita. O al revés, que fue lo que hicimos nosotros: aprovechar la hora para ver los mercados, hacer una visita por la zona de Rialto (para después volver por la tarde) y comenzar la ruta por Dorsoduro.
Ver Etapa: 2 – Segundo día en Venecia: de San Samuele a Rialto (sábado 04-10-08)


Localización: Italia Italia
Campo San Barnaba

Así que cogimos el vaporetto de la línea 1 en la parada Rialto Mercato y fuimos hasta la de Ca’ Rezzonico.

Llegamos a Campo San Barnaba, cuya iglesia tenía una exposición de reproducciones en madera de los artilugios de Leonardo da Vinci a la que no entramos, lo dejamos para después, pero al final tampoco fuimos. En la primavera de 1612, durante las obras de demolición de una antigua capilla que existía en este barrio, fue hallado el cuerpo casi momificado de un soldado cruzado, un caballero francés de origen noble: Nicodème de Besant Mesurier. La finca donde había tenido lugar el hallazgo era propiedad de la familia Morosini, y Jacopo, uno de los hijos, colocó la momia en la vivienda veraniega que tenía más allá del parque de la gran casa, en San Pantalon. Al cabo de poco tiempo, el cuerpo disecado del caballero francés se convirtió en objeto de curiosidad y de escarnio. Sin embargo una mañana, los brazos de la momia habían cambiado de posición y el hecho se repitió frecuentemente. Morosini decidió pasar la noche en la sala para vigilar. Antes del amanecer la momia se puso de pie y dijo: “¿No podéis dejarme en paz? He muerto con deshonor, porque la tarde en que yo partía de Venecia a Tierra Santa me emborraché, caí al agua y me ahogué. Para conquistar la paz debería realizar una acción heroica, y sé que esto no está a mi alcance. Pero dejad al menos que mi cuerpo descanse tranquilo: no vengáis aquí nunca más durante la noche o lo pagaréis con la vida”. Morosini clausuró la sala, pero un amigo le convenció de que le dejase pasar allí una noche porque había apostado que era capaz de hacerlo. En medio de la noche, el muchacho notó que algo se movía. La figura humana de piel apergaminada bajó de su capilla y se dirigió al huésped indeseado. Éste golpeó la puerta para que lo dejaran salir, pero el sirviente dormía y no lo escuchó, aunque justo cuando iba a ser estrangulado, el criado abrió la puerta y el joven huyó. Cuando Morosini entró en la sala encontró el cuerpo del cruzado tumbado delante de la puerta con las manos en alto y el rostro contraído en una mueca de rabia. Se dice que lo hizo enterrar secretamente en la iglesia de San Barnaba y que desde entonces el cruzado se aparece de vez en cuando buscando realizar una acción honrosa.

Junto al Ponte San Barnaba hay pegadas un par de tiendas interesantes de máscaras y disfraces de calidad, una (Carta Alta) con fotos de Katherine Hepburn de la película Locuras de verano, rodada en Venecia. Aparte de las tiendas de máscaras, la zona de San Barnaba acoge varias tiendas de manualidades y recuerdos.



Ponte dei Pugni

Casi en el mismo Campo San Barnaba, por Fondamenta Gerardini, está este puente, el más famoso de los varios que hubo en Venecia donde se producían encarnizadas peleas entre las facciones rivales de los Castellani, del sestiere de Castello, y los Nicolotti, de la parroquia de San Nicolò dei Mendicoli, prohibidas a partir de 1705 cuando terminó en lanzamientos de todo tipo de objetos y aparición de cuchillos. Las cuatro pisadas grabadas en la piedra del puente indicaban la posición para la pelea que consistía en echar al rival al canal (el puente no tenía barandilla) sin mover los pies de las marcas del suelo y utilizando los puños al descubierto para logarlo. Se cuenta que las facciones estaban tan sumidas en las peleas que una vez ni se dieron cuenta de que el monasterio vecino de San Girolamo estaba en llamas.


A la izquierda el Río San Barnaba con el Ponte dei Pugni al fondo. A la derecha, una de las cuatro pisadas.

Después nos dirigimos hacia el oeste por la Calle Lunga San Barnaba. Al sur de Campo San Barnaba, perpendicular a Calle Lunga San Barnaba, están el puente y la Calle de le Turchette, relacionados con un suceso histórico que tuvo lugar en 1428, año en que cien prisioneras de guerra turcas, las turchette, fueron encerradas con objeto de su conversión al cristianismo en una gran casa que existía en esta calle. De entre las cien muchachas, Selima aventajaba a las demás por ser la más bella y la más joven. Entró entonces a prestar servicio en una casa y allí conoció a Osmán, un joven mercader guapo y rico, del que se enamoró, amor correspondido que acabó en matrimonio. Osmán fue a comunicárselo a su familia en Turquía. Pero los días pasaban y no retornaba. Selima empezó a pensar que la había olvidado y finalmente le pareció que todo había sido un sueño. La muchacha resistió largo tiempo el cortejo de jóvenes venecianos, pero acabó casándose con el hijo de un mercader del barrio de San Barnaba. A pocas semanas de la boda, Osmán regresó, se enteró del matrimonio e hizo creer que se resignaba ante los hechos. Mandó decir a Selima que quería encontrarla por última vez para despedirse de ella definitivamente. La muchacha se puso su vestido más hermoso, salió y nadie jamás la volvió a ver. Osmán también había desaparecido. Unos años más tarde fue hallado en el sótano de su casa un cofre con un cráneo de mujer y un esqueleto enterrado sin cabeza con el vestido de la desaparecida. De Osmán nunca más se supo. Su fantasma fue visto una sola vez por un barquero. El turco emergió de las sombras envuelto en una gran capa e hizo al barquero un gesto para que se le acercara. Cuando el barquero estuvo cerca de él, sólo consiguió lanzar un grito de horror: el turco llevaba bajo el brazo una cabeza de mujer. Antes de que el barquero se hubiese recuperado del espanto, Osmán había desaparecido a través del muro de la casa. En cuanto a Selima, cuando se la encuentra en las noches sin luna, el corte que le surca la garganta le impide hablar y mira tristemente con sus grandes ojos oscuros, porque la locura que se adueñó de Osmán, impide que ambos consigan reunirse en el más allá.


San Sebastiano

Siguiendo la Calle Lunga y después la Calle d’Avogaria llegamos a la iglesia de San Sebastiano. Aunque se trata de una iglesia pequeña, está totalmente cubierta, paredes y techos, de pinturas suntuosas y de gran colorido, mayormente de Paolo Veronese (s. XVI), que figuran entre las mejores del pintor y vale la pena entrar sólo por contemplarlas. Los restos del artista están en un sepulcro bajo el órgano.


Después, cruzamos el Campo Angelo Raffaele y pasamos por delante de la iglesia homónima. Dom Beniamino, párroco de la iglesia, todos los días encontraba la sacristía patas arriba. Así que decidió pasar la noche en ella para pillar al ladronzuelo. Al amanecer, una figura apareció en la iglesia: era Dom Pietro, el anterior párroco que había muerto. Entró en la sacristía, se puso las vestimentas, salió con el cáliz en mano y comenzó a decir misa. Dom Beniamino se sentó en un banco de delante y le respondió con un “amén” a los ritos litúrgicos. Con alegría, Dom Pietro se dirigió a él y le dijo que, cuando murió, le quedaban por decir siete misas por las ánimas del purgatorio, que lo ayudase durante siete días y que respondiese con un “amén” al final. El nuevo párroco cumplió su deseo y el alma del viejo cura descansó en paz.

A continuación, cogimos a la izquierda por Fondamenta di Pescheria y cruzamos el Puente de la Piovra. Próspero Savorgnan, ex preso que se dedicaba a cultivar su huerto situado en 1817 enfrente de este puente, para evitar que su propiedad cayese en manos de sus acreedores, había confiado sus bienes a su amigo Giovanni Bellussi, también ex preso. Después de una borrachera, Savorgnan desapareció y Bellussi comentó que había zarpado con destino a Grecia. Pero las autoridades ofrecieron una recompensa a quien encontrase su cuerpo. Bellussi acusó a tres individuos distintos del asesinato de Savorgnan y que él mismo había presenciado el crimen, por lo que fue detenido. Al regresar a su casa por el Ponte de la Piovra, Lazzaro Bastiani vio a una figura sentada sobre una de las empalizadas que delimitaban el huerto de Savorgnan. A sabiendas de que era un espectro, huyó corriendo. Ante la insistencia de Bastiani, un policía se acercó a la zona y allí encontró el cuerpo de Savorgnan, que había sido enterrado precipitadamente en una fosa. Bellussi reconoció haber asesinado a Próspero, pero añadió que había sido una desgracia por una riña. Fue declarado culpable y condenado a muerte, con lo que el espíritu de Savorgnan consiguió vengarse.


Una de tantas calles estrechas de Venecia.

Nos dirigimos nuevamente a la izquierda por la Fondamenta Rielo. En la quinta bocacalle a mano derecha está el Sotoportego y la Calle del Buratelo. En 1588, en tres ocasiones mientras regresaba a casa, la joven de dieciséis años Dorina Lotti, se cruzó en esta calle con una muchacha bellísima vestida de blanco. La joven se detuvo y la miró fijamente mientras la muchacha pasaba en silencio delante de ella. El cuarto día preguntó a Dorina: “Pequeña Dorina, ¿no te gustaría ser tan bella como yo?”. “¿Cómo sabes mi nombre? ¿No serás una bruja?”, le contestó Dorina. Ella, riéndose, le respondió: “¿Me parezco acaso a una bruja? Me llamo Laura, desde hace unos días vivo por aquí. Me ha llamado la atención que vayas a la iglesia tan a menudo y quiero premiarte revelándote el secreto de mi belleza. ¿Te gustaría de verdad ser tan hermosa como yo?”. Ella era ciertamente irresistible, y la jovencita cedió: “Explícame qué he de hacer”. A lo que le respondió: “Esta noche cubre los muebles de tu habitación con sábanas blancas. Luego desvístete, unta tu cuerpo con el contenido de esta ampolla, enciende muchas velas, ponte una bata blanca, acuéstate en tu cama y deja abierta la rendija de la ventana. Aparecerán tres mujeres muy bellas, vestidas de blanco como yo. No tengas miedo: no invoques a Dios ni a la Virgen y pide a las mujeres lo que deseas. Además, recuerda que no debes dejar espejos a la vista o un cuchillo al alcance de la mano”. Dorina hizo lo que Laura le había dicho. Pero olvidó cubrir un espejo que colgaba detrás de la puerta. Las tres damas de blanco aparecieron y le preguntaron qué era lo que deseaba. A punto de responder, Dorina dirigió la mirada al espejo y la imagen que vio en él le congeló la sangre: reflejadas en el espejo, las delicadas espaldas de las damas se veían deformes y peludas como unos lomos de animales. La joven lanzó un grito y huyó hacia la iglesia. Laura se le apareció de nuevo, en el mismo lugar de la calle. “¿Qué te pasa? ¿No habrás hecho algo equivocado?”, le dijo Laura. Al bajar la mirada, Dorina se dio cuenta de que la bella mujer tenía patas de cabra. Laura quiso golpear a la pequeña, pero ésta exclamó: “¡Oh sálvame, Virgen Santa!” En ese instante, una luz enorme iluminó la calle y el hada malvada desapareció. Por eso, en la Calle del Buratelo se encuentra una antigua estatua de la Virgen, que aplasta con el pie a un diablo en forma de serpiente. En el pedestal figura la siguiente inscripción: “Tota Pulcra Es Amica Mea” (Eres toda hermosa, amada mía). Según la tradición, las fade (hadas), jóvenes hermosas vestidas de blanco que se aparecen durante las mágicas noches venecianas son los espíritus de mujeres que han muerto durante el parto. Son seres traicioneros y peligrosos que prodigan riqueza y belleza, pero cuando se aparecen es mejor esconder todo instrumento cortante. Sus pies torcidos o sus patas de cabra revelan su verdadera naturaleza.

San Nicolò dei Mendicoli

Siguiendo la Fondamenta Lizza Fusina se llega al Campiello de l’Oratorio y al Campo de San Nicolò, donde está la entrada de la iglesia de San Nicolò dei Mendicoli, no muy llamativa, pero sí posee un interior encantador: profusión de arcos, pinturas en la parte superior de las arcadas y en el techo, estatuas, especialmente relevantes las del iconostasio por delante del altar, sin que ninguna obra en particular destaque, sino todo el conjunto.


Vale la pena acercarse al oeste de Dorsoduro aunque sea sólo por visitar estas dos últimas iglesias o una zona mucho más tranquila y apartada del gentío, turístico o no turístico.

Volvimos, ahora hacia el este, por Fondamenta Barbarigo y Fondamenta Briati y cruzamos el puente que da al Collegio Armeno para seguir la Fondamenta del Soccorso en la misma dirección.


Scuola Grande dei Carmini

Un poco más adelante está la Iglesia dei Carmini, que ya estaba cerrada. Nuestra referencia horaria era que no abrían por la mañana, pero sí, y volvían a hacerlo a las 2:30 de la tarde. Pegada a la iglesia se levanta la Scuola dei Carmini. Los venecianos solían unirse en cofradías llamadas scuola (derivada del griego schola que significa precisamente “unión de personas”). Las scuole eran también instituciones de beneficencia genuinamente venecianas que atendían a grupos sociales necesitados y que invirtieron sus beneficios en edificios y obras de arte. Había scuole de devoción (6 llamadas Grandes y las otras Menores) y scuole de artes y oficios. Ambos tipos de escuelas tenían finalidades religiosas y de caridad cristiana, así como económicas (tasas), y contribuían a mantener el equilibrio político. De las Scuole Grandi, así llamadas por sus riquezas y privilegios, son visitables sólo 3 (San Rocco, San Giovanni Evangelista y Carmini); las cuatro restantes tienen otras funciones o destinos: Santa Maria della Caritá (sede de las actuales Galerías de la Academia), San Marco (hospital civil), Santa Maria della Misericordia (escuela-taller de restauración) y San Teodoro (conciertos y exposiciones). También se les llama scuole a las sinagogas hebraicas.

Entramos a la Scuola dei Carmini subiendo al piso superior por una escalera abovedada decorada con estuco blanco y fondo amarillo que parecía una apetitosa tarta de merengue y yema. Aparte de las magníficas pinturas, son preciosos los techos con talla de madera muy bien trabajada. En la planta baja de la Scuola hay 9 paneles en el techo de Tiépolo (mediados del XVIII). En el del centro figura una de sus obras maestras (San Simón recibiendo de la Virgen el escapulario de la orden carmelita), con un dominio de la perspectiva impresionante. Es curiosa la capilla con pinturas en tonos grises. Destaca también la Sagrada Familia de Paolo Veronese.

A la derecha, San Simón de Tièpolo

Campo Santa Margheritta

Andando unos pasitos llegamos a Campo Santa Margheritta para ver el mercado. Es una zona animada (dicen que sobre todo por la tarde-noche), aunque no tanto como Rialto y el mercado es mucho más básico.



Compramos pizzas “al taglio” (al corte) en Pizzeria Al Volo, recomendada por el foro, y realmente los trozos son grandes, con masa fina y está realmente buena (entre 1,60€ y 1,90€). Se trata de pizza para llevar, no tienen mesas ni sillas, de manera que nos las comimos sentados en los bancos del campo.

Después nos dirigimos a Rio Terrà Canal para hacer las compras en el supermercado para los desayunos y nuevamente volvimos a la pizzería para repetir la experiencia. También puedes comprar agua y cerveza fría, al increíble precio para Venecia (sobre todo la cerveza) de 1€ la primera y 1,50€ la segunda. Y de postre un par de helados de la heladería Il Doge, deliciosos, uno de chocolate y otro de pistacho (de los que saben a pistacho de verdad y que no son amargos), dos copettos (vasitos, el equivalente a dos bolas medianas o más, pero servidas con palas —palina—, porque los suelen colmar a rebosar), cada uno de ellos por 1€. Un auténtico chollo. Relación calidad-precio inmejorable. Después tomé uno de menta en Causin, en la misma plaza, recomendado por alguna guía, pero ni la mitad de bueno que los anteriores.


Ca’ Rezzonico

A la 1:30 visitamos Ca’ Rezzonico, el palacio barroco aquel de los andamios (pa variar) en la fachada. Es de los pocos del Canal Grande abiertos al público y alberga el museo de la Venecia del XVIII.

En la planta baja se puede ver una góndola con la felze, una cabinita en el centro, tal como la llevaban antiguamente para preservar la intimidad de los ocupantes (al día siguiente veríamos otra igual en el patio del Palazzo Ducale).


En el interior no se puede sacar fotos, aunque hicimos algunas de escaqueo. Posee un curioso salón de baile, arañas (de las que alumbran, algunas de ellas de Murano, con colores chillones y pelín horteras —no dejan de ser rococós—), muebles de la época, frescos de Tiépolo, una pequeña pinacotea sin grandes obras y una botica también de la época, que desgraciadamente hay que ver a través de unas ventanas porque no se puede entrar.


Nos llamó también poderosamente la atención un busto cubierto por un velo, con una técnica muy depurada de los pliegues que dejan notar los volúmenes del rostro. Me recordaba la estatua del Cristo Velato, un Cristo yacente de la Capella Sansevero de Nápoles: la técnica es la misma, pero de cuerpo entero cubierto por el velo, por lo que ésta resulta aún más espectacular.


Las vistas desde el palacio al Río San Barnaba son muy chulas: los jardines del palacio, el canal con sus puentes (Ponte San Barnaba, Ponte dei Pugni…), la iglesia de San Barnaba y el campanile de la iglesia dei Carmini al fondo...



Lástima que los andamios de la fachada principal impidieran observar las vistas completas hacia el Canal Grande.

Loris Marazzi y Livio de Marchi

Aprovechando que ya estaba abierta, nos dirigimos a la iglesia de Santa Maria dei Carmini. Pero cuando estábamos llegando, en Campo Santa Margheritta 2903 nos econtramos con una sopresa: el taller del artista Loris Marazzi, que hace auténticas maravillas con ropas talladas en madera. Las más llamativas son las prendas de ropa colgadas. No os dejamos aquí la foto del escaparate porque salió con muchos reflejos, pero podéis visitar la página oficial del artista Página de Loris Marazzi .

Aunque el que es una auténtica pasada es Livio de Marchi, cuyo taller estaba enfrente de nuestro hotel, en la Salizzada San Samuele 5157A. Nosotros ya lo conocíamos por un powerpoint que unos amigos nos enviaron por correo electrónico donde alucinas por colores. Aparte de las ropas, sombreros, zapatos, etc., que hace Marazzi, parece ser capaz de realizar absolutamente cualquier objeto con la madera: todos son a tamaño natural o enormes, como los vehículos, que además navegaron por el Canal Grande (un Ferrari F50 descapotable, un Volkswagen escarabajo, un Jaguar de 1937, un Mercedes clásico, un Citroen 2 cv, un enorme barco de papel, un enorme zueco, la carroza de Cenicienta con su enorme calabaza y caballos), una Vespa clásica, una bolsa de golf con sus palos, una bolsa de papel con la compra, una mesa camilla con sus manteles, un sofá, cortinas, una cocina de leña con su cafetera italiana al fuego, una estantería con sus libros, por supuesto el armario con ropa colgada (zapatos, gorro…), una mesa con todos sus cubiertos, platos, copas, botellas…. El powerpoint podéis bajarlo en el siguiente enlace: Powerpoint Livio de Marchi . Su página web es Página de Livio de Marchi , pero también podéis ver alguna otra como Otra de Livio de Marchi 1 , Otra de Livio de Marchi 2 o Otra de Livio de Marchi 3 . Es cuestión de buscar por Internet. Venecia es mágica, pero los venecianos también.


Santa Maria dei Carmini

La iglesia dei Carmini tiene un pórtico lateral gótico con unas curiosas páteras bizantinas (las hay también en otros edificios de Venecia) con animales que se dedican a putear unos a otros, mordiéndoles la cabeza, la cola…, dos pavos reales bebiendo de una fuente, galeras venecianas y un elegante campanile.


En el interior, las arcadas con pinturas encima nos recordaron a las de las otras dos iglesias que habíamos visto en el oeste de Dorsoduro (San Sebastiano y San Nicolò). Hay un cuadro de Tintoretto (La Presentación de Jesús), pero no es gran cosa, siendo más interesantes los dos lienzos de los altares laterales, uno de Conegliano y otro de Lorenzo Lotto. De todas formas, el interior de cualquiera de las otras dos iglesias anteriormente aludidas, son más interesantes que ésta.

Caminamos por Campo Santa Margheritta hacia el norte, cruzamos un puente y llegamos a la iglesia de San Pantalon, que también estaba cerrada (nuestra referencia horaria indicaba que debería estar abierta de 3 a 6 de la tarde, pero abrían a las 4), por lo que decidimos volver un poco después y aprovechar para visitar la Scuola Grande di San Rocco, que está al lado. Metiéndose un poco hacia la derecha (según se ve la fachada de la iglesia de frente), a la derecha de la bocacalle de la Calle San Pantalon, en Campiello de Ca’ Angaran (entre los números 5717 y 5718), hay otra pátera del siglo XII, un mármol griego que representa a un emperador bizantino, con su orbe y su cetro.

Ver Etapa: 3 – Segundo día en Venecia: norte de Dorsoduro (sábado 04-10-08)



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  Últimos comentarios al diario  Venecia. Una ruta cultural y de leyenda
Total comentarios 202  Visualizar todos los comentarios

marisb  marisb  17/03/2014 23:43   
Si señor, gracias es un diario a seguir para cualquiera que quiera ir a Venecia. Si algún dia vuelvo ten por seguro que recurro a este diario.

Saludos

unequal  unequal  12/10/2015 11:27
Comentario sobre la etapa: 1 – Indicaciones, preparativos y primera noche en Venecia (viernes 3-10-08).
Espectacular diario. Simplemente increíble. La forma en como lo narras, lo ilustras, lo describes, la cantidad de información... mi más sincera enhorabuena. Gracias por compartirlo.

Sarrinur  Sarrinur  07/11/2016 14:59
Comentario sobre la etapa: 1 – Indicaciones, preparativos y primera noche en Venecia (viernes 3-10-08).
A Joamra no se si darte la enhorabuena por semejante diario,por el magnifico trabajo y por el enorme esfuerzo que has tenido al realizarlo...o darte las gracias,por informarnos a futuros viajeros a Venecia,y porque gracias a ti vas a hacer que nuestra visita ya este organizada y mas aun,con esas maravillosas historias que narras.Asi que las dos cosas:mi enhorabuena y muchas gracias por compartir esta maravilla.Es el mejor diario de viajes que he podido leer hasta ahora. Mis 5 estrellas para ti,aunque te mereces muchas mas!!

Sarrinur  Sarrinur  07/11/2016 15:03
Comentario sobre la etapa: 17 – Información práctica de Venecia y links útiles (II)
Eres una artista Joamra!!..muchísimas gracias por regalarnos esta joya de diario

chaskitos  chaskitos  18/01/2017 13:04
Comentario sobre la etapa: 2 – Segundo día en Venecia: de San Samuele a Rialto (sábado 04-10-08)
Lo voy a estudiar mucho mucho porque quiero ir en Mayo y me parece FANTASTICO! muchas gracias!

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sas40
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Fecha: Lun Abr 24, 2017 08:57 am    Título: Re: Viaje a Venecia - Consejos

Hola!
A ver si alguien me puede echar un cable, el próximo viernes llegamos a Venecia en coche de alquiler que dejaremos en la Plaza Roma, nos sale un crucero el domingo por la tarde y la idea es dejar las maletas grandes en una consigna, o bien de la misma Pza. Roma o en las consignas del puerto .. alguien sabe los precios que cobran por día???
Estoy mirando en internet pero todos los foros son de hace bastantes años, hablan de unos 5€ por día pero me imagino que estará desfasado.
Gracias!!
Indialuna
Indialuna
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Fecha: Lun Abr 24, 2017 10:10 am    Título: Re: Viaje a Venecia - Consejos

Puedes mirar por aqui tambien

Consigna/ guardaequipajes en estaciones de tren (Italia)
maria65
maria65
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Ene 23, 2011
Mensajes: 341

Fecha: Lun Abr 24, 2017 10:51 am    Título: Re: Viaje a Venecia - Consejos

En la estación de tren de Santa Lucía: 6€ las cinco primeras horas,cada hora adicional sube más 1€ la 1a.+ 0,75 € la segunda...
Creo haber leído, mientras preparaba mi viaje, que hay una tienda de souvenirs próxima a la estación de Sta Lucía que cobra más barato, pero no recuerdo más. Saludos
Angegaca
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Indiana Jones
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Sep 11, 2008
Mensajes: 4059

Fecha: Mar Abr 25, 2017 08:28 am    Título: Re: Viaje a Venecia - Consejos

En donde se coge el People Mover (Piazzale Roma) que te lleva al puerto de cruceros y a Troncheto, he visto anuncios de una consigna, no sé precios.
Saludos Amistad
Ángeles
sas40
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Mar 07, 2011
Mensajes: 157

Fecha: Mie Abr 26, 2017 08:35 am    Título: Re: Viaje a Venecia - Consejos

Gracias a todos por vuestras rápidas respuestas!
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