Mostrar/Ocultar
Mostrar/Ocultar Blogs / Diarios
Mostrar/Ocultar Fotos / Pics
Mostrar/Ocultar Ads


Islandia, tierra de fuego y hielo -Diarios de Viajes de Islandia- Highlands_2003
Indice
Indice
Más leidos
Más leidos
Últimos Diarios
Últimos Diarios
Más Votados
Más Votados
Diarios por paises
Diarios por paises
Ayuda
Ayuda

Compartir enlaces Compartir enlaces

 
 
Enlace:    Corto  Largo
Copia el texto de uno de los cajones para compartir el enlace

Diario: Islandia, tierra de fuego y hielo  -  Localización:  Islandia  Islandia
Descripción: Un recorrido de 23 días por Islandia, el paraiso de los fotógrafos
Autor:    Fecha creación: 
Compartir: 
Compartir:

Índice del Diario: Islandia, tierra de fuego y hielo

Etapas 1 a 3,  total 6
 1  2  siguiente siguiente



Etapa: Preparación del viaje  -  Localización:  Islandia Islandia
Fecha creación: 01/11/2017 21:44  
Compartir: 
Compartir:
Hola de nuevo Viajeros!!!

Somos Anna & Oskar y os invitamos a una nueva entrega de nuestros diarios de viaje. !!Bienvenidos a Islandia!!



La idea de viajar a Islandia no se nos ocurrió de repente. Hace ya unos años estudiamos la posibilidad pero descartamos la idea porque sólo podíamos viajar en el mes de septiembre y según pudimos leer, a mediados de mes, la climatología se volvía más adversa y algunas zonas del país se tornaban inaccesibles.

Cuando nos pusimos a pensar el viaje para 2017, volvimos a pensar en Canadá porque nos encanta pero habíamos viajado ya dos veces en los últimos tres años y entonces pensamos: ¿y por qué no viajamos a Islandia?

Etapa 0 – Preparación del viaje
Etapa 1 – Reykjavík
Etapa 2 – Península de Snæfellsnes
Etapa 3 – Fiordos del Oeste
Etapa 4 – Norte de Islandia I
Etapa 5 – Norte de Islandia II
Etapa 6 – Fiordos del Este
Etapa 7 – Sur de Islandia I
Etapa 8 – Sur de Islandia II
Etapa 9 – Sur de Islandia III
Etapa 10 – Regreso a casa


La Ruta

Muchas de las personas que visitan Islandia se ciñen a ver las atracciones a las que se puede llegar desde la carretera principal, invirtiendo entre 8 o 10 días. Nosotros quisimos llegar un poco más lejos y decidimos pasar 23 días para intentar poder conocer lugares algo más alejados de las rutas habituales.



Si pincháis encima del segundo mapa, os llevará a Google Maps y podréis ver todos los sitios que hemos visitado (con fotografías y ubicaciones exactas).

!! Pincha para ver el mapa interactivo !!


Reserva de vuelos

Una vez decidimos nuestro destino, empezamos a buscar los vuelos. Como hacemos siempre, empezamos la búsqueda por las compañías más conocidas a nivel europeo (Air France, Lufthansa, British Airways). Lo primero que nos sorprendió es que Air France y su socia KLM no volaban a Islandia (o por lo menos en las fechas en que queríamos viajar nosotros). Intentamos buscar información en internet, pero no encontramos ninguna explicación. Desde luego, en el mapa con las rutas que cubren ambas compañías, Islandia se queda al margen.



Una vez descartada Air France/KLM, nos centramos en hacer un seguimiento de los precios de Lufthansa, compañía aérea que nos gusta mucho y con la que nunca hemos tenido ningún problema. Seis meses antes de la fecha prevista del vuelo, el precio del billete para 2 personas desde Bilbao hasta Reykjavík en la tarifa intermedia (la que incluye equipaje en bodega) y con sólo una escala, era de unos 900€. Había precios algo más bajos (no mucho) con otras compañías, pero siempre con 2 escalas y la verdad es que no nos apetecía alargar más de la cuenta el viaje en avión teniendo en cuenta el poco dinero que nos íbamos a ahorrar.

Y cuando casi teníamos decidido que volaríamos con Lufthansa, nos dio por mirar en la página de Iberia (la verdad es que no solemos mirar por la mala fama que ha arrastrado durante años) y resulta que ofertaba un vuelo desde Bilbao a Reykjavík con escala en Barcelona por 716€ (dos personas). La principal diferencia con la tarifa de Lufthansa era que no incluía ni comida ni refrescos durante el vuelo. Como el trayecto más largo del viaje era de poco más de 4 horas, decidimos que no merecía la pena la diferencia de precio y así ahorrábamos algo de dinero para imprevistos. Aunque la reserva la hicimos en la web de iberia.com, los vuelos fueron operados por Vueling (ida) e Iberia Express (vuelta).


Alojamiento

Con los vuelos ya reservados, lo siguiente fue empezar a buscar alojamiento. Como en otras ocasiones, utilizamos el buscador de Booking.com y el propio mapa de Google.

Sabíamos de antemano que Islandia era bastante cara, pero como los vuelos los habíamos conseguido a un precio bastante razonable, teníamos la esperanza de poder conseguir alojamiento a un precio asequible. ¡Nada más lejos de la realidad!

Las primeras búsquedas hicieron bajar nuestra moral hasta el mismo suelo. Por el precio de una habitación doble en un Bed&Breakfast en Canadá con baño privado y un desayuno que quitaba el hipo (unos 80€), en Islandia apenas conseguíamos una litera en una habitación compartida (y sin ropa de cama incluida). !!Así… tal cual!!

Viendo que encontrar alojamiento estaba poniéndose complicado, le dimos una vuelta al tema del alquilar una campervan. Lo terminamos por descartar por dos motivos principalmente: el primero es que, aunque no somos de los que llevan mucho equipaje, no nos veíamos viviendo 20 días en una furgoneta (algún día probaremos una auto-caravana). Y el segundo motivo, y más importante, es que las campervan que encontramos (a precio razonable), no eran 4x4 y nosotros queríamos visitar varios lugares donde el único acceso era con vehículos de ese tipo.

Finalmente, estas fueron nuestras opciones:

- Airbnb Reykjavík - 2 noches
- Guesthouse Hof, Snæfellsnes - 2 noches
- Iceland Visit Hostel, Hólmavík - 2 noches
- Kiljan Guesthouse, Blönduósbær - 2 noches
- Hild Hostel, Reykjahlíð - 2 noches
- Country House Tokastaðir, Egilsstaðir - 2 noches
- Klaustur-Hof Guesthouse, Kirkjubæjarklaustur - 3 noches
- Gistiheimilið Árný Guesthouse, Vestmannaeyjar - 2 noches
- Airbnb Selfoss - 4 noches


Alquiler de coche

Islandia es un país relativamente fácil de recorrer en coche. Existe una carretera principal (lo que en España conocemos como una carretera nacional) que recorre toda la isla y tiene una longitud de 1332 km. De ella salen carreteras secundarias hacia la costa y hacia el interior. Muchas de estas carreteras no están asfaltadas y algunas, simplemente, son auténticos pedregales. Es importante conocer que hay ciertas carreteras, cuya nomenclatura empieza por F, que sólo son aptas para vehículos 4x4. Es imprescindible consultar el estado de las carreteras cuando se tiene previsto salir de la N1. Por poneros un ejemplo, hasta la tercera semana de junio no abrieron la carretera F208 (la que da acceso a Landmannalaugar). En la página http://www.road.is hay información actualizada del estado de las carreteras de Islandia, así como de la previsión meteorológica.

Sobre el tema de la conducción, sólo os podemos recomendar que tengáis cuidado cuando circuléis por carreteras no asfaltadas. Igual es que nosotros no somos nada agresivos conduciendo, pero nos dio la sensación de que muchos conductores no tenían el respeto necesario a las pistas de tierra. El principal consejo que te dan es que, cuando te cruces con otro vehículo en este tipo de carreteras, aminores la marcha para evitar que salten piedras, etc… Pues bien, a nosotros nos pareció que demasiados conductores se pasaban esta recomendación “por el forro de los coj****”.

En la siguiente imagen os mostramos algunas de las señales que os encontrareis cuando conduzcáis por carreteras fuera de la N1.



Tal y como habíamos leído en algún otro diario, los islandeses no gastan mucho dinero en señales de tráfico. Si no llega a ser porque llevamos GPS, nos habríamos pasado la mayoría de los cruces, jejeje. Hablando de GPS, nosotros, aprovechando que Vodafone se adelantó al resto de operadores de telefonía en España en poner el roaming gratuito dentro de Europa, llevamos uno de los móviles preparados con todos los puntos de interés grabados en un mapa de Google Maps. La única pega es que, en alguna zona del país, nos encontramos con muy poca cobertura y nos quedamos “a ciegas”. Pero también llevamos un mapa de los de toda la vida que nos sigue gustando comprar de cada país.

Apenas vimos policías de tráfico. Eso sí, en la zona del sur de la isla nos encontramos con bastantes radares de velocidad, aunque estaban convenientemente anunciados.



Como hemos comentado antes, descartamos una campervan, pero para que os hagáis una idea de lo que puede costar alquilar un vehículo de este tipo, os ponemos esta imagen sacada directamente de la página web de uno de los proveedores más conocidos.




Cuando tuvimos decidido ya, que alquilaríamos un coche 4x4, recurrimos a las dos páginas que solemos utilizar habitualmente, economycarrentals.com y rentalcars.com. El precio para un 4x4 ‘pequeño’ durante 20 días con el seguro básico, rondaba los 1200€.

Durante varios días estuvimos vigilando cómo iban evolucionando los precios. Un día, y no me preguntéis cómo, me llegó una publicidad de sixt.is (empresa de alquiler alemana) donde ofrecían un 20% de descuento en el alquiler para todos los vehículos (válido sólo para ese día). Como estaba en el trabajo, lo dejé para cuando estuviese tranquilamente en casa. Mi sorpresa fue que, cuando lo fuimos a mirar esa misma tarde, la oferta ya no estaba disponible.

La verdad es que inicialmente pensamos que había sido un “correo-gancho” más de los muchos que nos llegan a todos. Pero no nos resignamos y al día siguiente mandamos un correo electrónico a la Oficina de Atención al Cliente de Sixt en Islandia explicándoles lo que había ocurrido. Al fin y al cabo, el NO ya lo teníamos.

Nuestra sorpresa fue cuando nos respondieron en pocas horas pidiéndonos disculpas y preguntándonos por el tipo de vehículo que queríamos alquilar. Tras media docena de intercambio de correos conseguimos que nos “regalasen” el kilometraje ilimitado cuyo precio equivalía aproximadamente al 20% de precio del alquiler. Un 10 para sixt.is Aplauso Aplauso Aplauso Moraleja: por preguntar nunca se pierde nada, jejeje.

Finalmente, el coche que alquilamos fue un 4x4 “pequeño”, un Suzuki S-Cross 4x4 o similar por 991€ para 20 días, incluyendo kilometraje ilimitado y seguro adicional para desperfectos ocasionados por grava (pensamos que yendo por carreteras sin asfaltar era necesario contratarlo).

Al ir a recoger el coche en la oficina de Sixt, en el Aeropuerto de Keflavik, nos llevamos la grata sorpresa de que nos habían asignado un coche bastante más grande de lo que habíamos contratado. Concretamente, un Ssangyong Rexton RX220di. Un pedazo 4x4 de 7 plazas.



Trámites y documentación

A pesar de no pertenecer a la Unión Europea, Islandia forma parte del espacio Schengen, por lo que, para entrar en el país, sólo es necesario el DNI (sólo aplica a ciudadanos europeos).

Así mismo, tampoco es necesario sacar el carné internacional de conducir para alquilar un coche, siempre y cuando tengas un carné de conducir válido escrito en caracteres occidentales. Os ponemos la información que pone al respecto, en la web de Sixt.



Seguro médico. Islandia tiene acuerdo con España a nivel de asistencia sanitaria por lo que no sacamos un seguro adicional. Nos bastó con llevar la Tarjeta Sanitaria Europea.



Cambio de divisas. Aunque habíamos leído por internet que en Islandia se podía pagar casi todo con tarjeta de crédito (por muy pequeño que fuera el importe), nosotros quisimos llevar algo de dinero cambiado ya que uno de los alojamientos sólo permitía el pago en metálico y además también por contingencia (nunca sabes dónde te puede fallar la tarjeta).

CONSEJO IMPORTANTE:

Cuando paguéis en una gasolinera, tened cuidado si elegís la opción de llenar el depósito sin marcar una opción concreta. Al contrario que en España que el sistema sólo te cobra la cantidad que te has servido, en Islandia (nos pasó en un par de sitios), el sistema hace una reserva de dinero, creo recordar que fueron ISK 25.600 (205€), y lo bloquea durante unos días hasta que se hace efectivo el cargo correcto. Así que os recomendamos que siempre elijáis la cantidad exacta de gasolina que queréis echar para no llevaros el susto que nos llevamos nosotros.

Cuando necesitamos hacer cambio de divisas, siempre recurrimos a nuestro amigo Yon Mikel, sin embargo, este viaje decidimos probar con el servicio de Cambio de Divisas de ING. Todo el trámite lo hicimos a través de internet y el dinero nos lo mandaron por correo certificado. Nada más cómodo.

La única condición para poder utilizar este servicio (aparte de ser cliente del banco) es que el importe a cambiar sea de 300€ o más (como era la cantidad que teníamos pensado cambiar, no nos supuso ningún problema).





Gastos generales y enlaces de interés



Nota: si os interesa algún dato, podéis pinchar en la imagen para descargarte el fichero en formato PDF (necesitarás Acrobat Reader para verlo).

.
Volver arriba
Compartir:


Ver Etapa: Preparación del viaje



Etapa: Reykjavík  -  Localización:  Islandia Islandia
Fecha creación: 02/11/2017 16:18  
Compartir: 
Compartir:
.


Si no recuerdo mal, los últimos cuatro años hemos viajado en el mes de septiembre (bueno, menos en 2016 que viajamos a Japón en octubre). Sin embargo, para el viaje de este año, elegimos el mes junio por un motivo muy concreto. Queríamos fotografiar a unas aves muy simpáticas que se pasan casi 9 meses al año (desde mitad de agosto hasta principio de mayo) en el norte del Océano Atlántico y sólo regresan a tierra para criar durante los meses de verano en las islas más al norte de Europa y Canadá. Os presentamos a la Fratercula arctica, ave conocida más comúnmente como Frailecillo atlántico o Puffin (en inglés).



Si os preguntais si en junio se pueden ver auroras boreales, la respuesta es NO. Aunque auroras puede haber todo el año, para verlas tiene que haber oscuridad y en junio en Islandia no se hace de noche. Por lo que pudimos leer cuando preparábamos el viaje, a principios de septiembre ya se pueden contemplar. Eso si, siempre y cuando tengas suerte y estés en el sitio adecuado.

Como el vuelo desde Bilbao hacia Barcelona salía a las 13:25h, nos lo tomamos con calma a la hora de levantarnos. Además, habíamos dejado ya todo preparado el día anterior, así que, aparte de los nervios propios del viaje, dormimos bastante bien.

El día amaneció despejado y con 20°C en la calle. Raquel, mi cuñada favorita, nos iba a acompañar al Aeropuerto de Bilbao para despedirnos y hacerse cargo luego del coche. Mis suegros llegaron un poco más tarde para tomarse un café con nosotros.




A mediodía, el salón central del aeropuerto (el del Bilbao, es un aeropuerto pequeñito) era un hervidero de personas yendo de un sitio para otro. Acostumbrados a viajar a primera hora, nos pareció que había muchísima gente.

El mostrador de Vueling estaba todavía cerrado, aunque ya había alguna persona haciendo cola esperando a que abrieran la facturación. Nosotros, aunque ya teníamos la tarjeta de embarque y los asientos reservados y confirmados, nos tuvimos que poner a la cola para facturar el equipaje.

Como lo llevábamos pesado desde casa, no nos llevamos ninguna sorpresa. En cuanto abrieron y nos llegó el turno, bromeamos con la chica que nos atendió para que pegara fuerte las etiquetas que ponen en las maletas porque el año pasado, al volver de Japón, la etiqueta de la maleta de Anna se había soltado en el trasbordo de avión en Múnich y la pobre maleta estuvo un par de días perdida. Tras cumplir con los trámites, nos fuimos a la cafetería a tomar un café. (Café con bollo para 3 personas, 12,30€)



Mientras estábamos en la cafetería, echamos un vistazo a las pantallas de información y vimos que en la fila de nuestro vuelo había algún mensaje. !!Nooooooo!! Vuelo retrasado. Casi a la vez, me llegó un SMS al móvil avisándome de que, por algún problema técnico, el vuelo hacia Barcelona no saldría a su hora. No empezaba bien nuestra aventura aérea con Iberia y sus filiales Trist .



Sin quitar ojo a las pantallas de información, el tiempo iba pasando. En la web de Vueling lo único que ponía es que todavía no había llegado el avión a Bilbao debido a un retraso en el trayecto anterior. Es lo que tiene utilizar un único avión para esa ruta durante todo el día. Al mirar a ver por qué no había salido nuestro avión de Barcelona, ponía que había congestión en el sistema de transporte de pasajeros. O sea, que, si lo entiendo bien, no había autobuses para llevar a los viajeros desde la terminal hasta el avión. ¡Vaya por Dios!

A las 14:00h volvieron a retrasar la salida del vuelo. Resignados, decidimos comer ya en la cafetería. Unas porciones de pizza con refrescos para 3 personas, 21€.



Mientras tanto, en la web de Vueling lo único que ponía es que estaban trabajando confirmar cuanto antes la nueva hora de salida. Unos minutos más tarde, en las pantallas del aeropuerto actualizaron la información y daban las 15:10h como nueva hora. !!Cruzamos los dedos para que fuera la definitiva!!

A las 14:45h, por fin, nos llamaron por megafonía para embarcar. En la zona de seguridad no había demasiada gente, pero tardamos bastante porque nos hicieron sacar todo lo que llevábamos en la mochila de fotografía (incluso tuvimos que desmontar los objetivos que iban ya montados en las cámaras). Al terminar, la persona que efectuó el registro se disculpó y agradeció nuestra colaboración. Nos vamos acostumbrando cada vez más a que nos lo hagan en todos los aeropuertos.

Una vez en el avión, un Airbus A-320, localizamos nuestros asientos y colocamos nuestro equipaje de mano justo encima. Como hemos comentado alguna vez, no nos gusta dejar fuera de la vista el equipaje de mano ya que, en general, la gente no suele tratar con mucho cuidado el equipaje de los demás Trist . Como hicimos la reserva con bastante antelación, pudimos reservar los asientos, así que, aunque el avión tenía una configuración de asientos de 3+3, pudimos tener el central y el de ventanilla. A las 15:15h, nos pusimos en marcha. !!Casi con 2 horas de retraso!! Menos mal que la escala en Barcelona era de 5 horas.




Como siempre, aprovechamos los minutos después del despegue para hacer unas fotos de las zonas conocidas. En esta ocasión, en el viraje hacia la derecha, nos tocó avistar Urduliz, mi pueblo, jejeje.



Con poco más de 1 hora que duró el vuelo, apenas nos dio tiempo a nada y cuando nos quisimos dar cuenta, el avión estaba haciendo la maniobra de aproximación al aeropuerto de Barcelona.




Una vez en tierra, lo primero que hicimos fue mirar en las pantallas del aeropuerto la información de nuestro siguiente vuelo. Como quedaba todavía un buen rato, no ponía puerta de embarque, pero por lo menos no ponía que fuera con retraso ni ninguna otra advertencia.



Como era un aeropuerto que no visitábamos hacía mucho tiempo, pasamos el tiempo viendo tiendas y sacando alguna que otra foto.



Cuando quedaba aproximadamente 1 hora para la salida del vuelo, nos asignaron la puerta de embarque. Como no estábamos seguros, pasamos por un puesto de información del aeropuerto para preguntar a ver si podía comer comida propia dentro del avión. Nos dijeron que, sin problema, así que pasamos por un McDonald’s que había dentro de la zona de embarque y compramos la cena (13,20€)




A la hora prevista embarcamos. El avión era del mismo modelo que nos había traído hasta Barcelona, aunque se le veía más nuevo. Nuestra compañera de asiento tenía pinta de ser islandesa, aunque no lo podemos asegurar porque se pasó la mayor parte del viaje dormida.

La hora de salida eran las 19:25h pero no salimos hasta 20h. Justo antes de despegar, el comandante nos pidió disculpas por el retraso y nos explicó que se había debido a unos chequeos de última hora.

Comentó que la duración del vuelo sería de unas 4 horas y que en Reykjavík estaba el cielo cubierto, con 12°C de temperatura. Ahhh!! También nos avisó de que, cuando sobrevoláramos Irlanda, podían notarse algunas turbulencias.

Sobre las 21h nos entró el hambre así que sacamos las viandas que habíamos comprado en el aeropuerto. Los auxiliares de vuelo también pasaron con los carritos para ver si alguien quería algo de comer/beber.



En un viaje que hicimos al baño, pudimos ver como el avión no iba lleno. De hecho, creo que es la primera vez que veíamos un avión con tantos asientos libres.

El vuelo fue muy tranquilo y las 4 horas se pasaron enseguida. La única pena es que, al ser casi todo el trayecto sobre el mar, apenas sacamos fotos. Y, afortunadamente, no notamos turbulencias durante el viaje.



Pasadas las 23:30h, nos anunciaron que comenzaba la maniobra de aproximación al Aeropuerto Internacional de Keflavik. Poco después de media noche (22:15h hora de Islandia), aterrizamos sin incidencias. Lo primero que nos llamó la atención (y eso que íbamos sobre aviso) es que a pesar de la hora que era, todavía había luz.




!!Bienvenidos a Islandia!!



Una cosa que nos sorprendió es que no vimos ni un solo Policía, ni en la zona de entrada, ni en la zona de recogida de equipajes. Por cierto, nuestras dos maletas llegaron a su destino sin incidencias.

Habíamos oído y pudimos comprobar, que la zona de duty free del aeropuerto es un lugar ajetreado, lleno de islandeses en mayoría y turistas en minoría, que se provisionan de alcohol.

Nada más salir de la zona de llegadas, nos dirigimos al mostrador de la empresa de autobuses que teníamos contratada para que nos llevara hasta Reykjavík. Los autobuses que hacen el trayecto desde/hasta el aeropuerto no llegan al centro de la ciudad, se quedan en la central de autobuses que está junto aeropuerto doméstico de Reykjavík, pero luego ofrecen un suplemento (ISK 500) para llevarte (con un autobús más pequeño) hasta la mayoría de hoteles/Guesthouse del centro.

Como nosotros íbamos a un apartamento de Airbnb, escogimos el hotel más cercano (apenas a unos pocos metros). Aunque había varias empresas que ofrecían este servicio, nosotros elegimos Reykjavík Excursions y nos salió por ISK 11.000 (97,51€) ida y vuelta para 2 personas.




Apenas tardamos en llegar 40 minutos a la central de autobuses y ya nos estaba esperando el mini-bus que no acercaría hasta nuestro destino final (no tardamos ni 10 minutos más). El termómetro marcaba 9°C y llovía.



A las 02:00h (hora de España) llegamos al apartamento y siguiendo las instrucciones que nos había dejado nuestro anfitrión, accedimos sin problema a nuestra habitación.

En cuanto estuvimos instalados, nos fuimos a dormir porque el día había sido durillo y nos esperaban 22 días muy intensos. Antes de acostarnos ajustamos el reloj de las cámaras al nuevo huso horario porque en alguna ocasión se nos ha olvidado y luego ha sido un pequeño lío.


AirBnB Reykjavík

- Web: AirBnB Reykjavík
- Precio: 140€ por noche
- Ubicación: a 10 min. andando del centro de Reykjavík y del puerto.
- Estado: Habitación amplia y limpia. Armario para guardar ropa. 2 baños grandes compartidos para 9 habitaciones. Zona común con cocina. Proporcionan ropa de cama incluida en el precio.
- Servicios: Wifi
- Trato recibido: Correcto (no vimos al anfitrión, pero lo que habíamos hablado previamente con él, sin problemas).
- Calificación: Aplauso Aplauso Aplauso Aplauso (7 sobre 10)




*** Final del día 1 ***



Habíamos puesto el despertador a las 7:30h pero no dejamos que sonara. Aunque yo dormí más o menos de seguido, Anna me dijo que llevaba despierta desde las 5:30h (y eso que dormimos con antifaz, jejeje). Tengo que admitir que yo también me desperté alguna vez a lo largo de la noche y el hecho de que entrara claridad de la calle, no ayudaba a volverse a dormir. No tener persianas, se nota.

Tras comprobar que los baños estaban libres, salimos a asearnos. Los dos son amplios y están limpios. Estábamos avisados, pero aún así, nos resultó curioso el fuerte olor a azufre que tenía el agua.

Al llegar al apartamento la noche anterior vimos que junto al portal había un supermercado de la cadena 10/11, así que, en cuanto estuvimos listos, salimos a comprar algo para desayunar. En la calle había 9°C y estaba lloviendo. En cuanto empezamos a mirar las estanterías comprobamos que los precios eran bastante más altos de lo que estamos acostumbrados en España. Por 2 cafés de Starbucks, 2 croissant y 1 botella de medio litro de agua nos cobraron ISK 1.935 (16,5€).

Reykjavík es una ciudad pequeña, y aunque hay quien apenas le dedica una mañana, nosotros decidimos que estaríamos un día completo para no “andar a la carrera” y así poder verlo todo con más tranquilidad.

Empezamos nuestro paseo bajando hacia el mar. Nuestra primera parada la hicimos en la escultura Sun Voyager. Realizada en 1986 por el escultor islandés Jón Gunnar Árnason cuando ganó un concurso financiado por la ciudad de Reykjavík para conmemorar su 200 aniversario. Según pone en la Wikipedia “Es un bote de los sueños, una oda al sol. Evoca un territorio por descubrir, un sueño de esperanza, el progreso y la libertad”. Nosotros no entendemos de arte, pero bueno, la escultura era bien chula y había que inmortalizarla.




Una lluvia fina nos seguía acompañando, “sirimiri” que decimos en el País Vasco. Dispuestos a que no nos condicionase la visita a la ciudad, nos pusimos sendas chaquetas Goretex, cubrimos las mochilas y listo.

Continuamos por el paseo que discurre junto al mar y a pocos metros del Sun Voyager, divisamos el imponente edificio Harpa. A primera vista, nos recordó un poco al Kursaal de Donostia.

Harpa es un palacio de congresos y conciertos que se inauguró en 2011 (entre 2008 y 2009 el proyecto estuvo parado debido a la crisis que atravesó Islandia) y es la sede oficial de Orquesta Sinfónica de Islandia y de la Ópera Islandesa.

El acceso al edificio es gratuito (por lo menos a las zonas comunes: cafetería, tienda…), así que estuvimos un rato admirando el interior del edificio (las cristaleras, las escalinatas y rincones son interesantes).





Nos habría gustado poder ver alguna de las películas que estaban programadas, sobre todo la de “Cómo volverse islandés en 60 minutos”, pero no había sesiones por la mañana Trist .



Tras una breve visita a la tienda de recuerdos (los precios eran prohibitivos), dejamos Harpa y seguimos el paseo por la zona del puerto. Además de una exposición con paneles informativos sobre el 100 aniversario del área del puerto, nos encontramos con otras dos esculturas: la primera llamada Hafnarsaga, de la escultora Guðrún Oyahals, representa la historia del puerto y la segunda muestra dos marineros mirando hacia el mar.




Sobre las 11:30h llegamos a la zona de donde salen los tours para ver ballenas, puffins y demás. Como nosotros ya teníamos pensado hacer esos mismos tours en otras zonas del país, no nos entretuvimos.



Como el tiempo no mejoraba (por lo menos, tampoco iba a peor), decidimos ir un poco hacia el centro para visitar la famosa iglesia Hallgrímskirkja. Por el camino, además de grafitis chulos, nos encontramos con una casa con un par de “puertas imposibles”. ¡Esperamos que estén bien cerradas por dentro! Muy feliz



Aunque no lo teníamos apuntado para visitarlo, nos encontramos de frente con la Casa del Parlamento. El edificio, levantado con piedras de basalto, y desde 1881 es la sede de la soberanía popular islandesa. A pesar de que el edificio por fuera, no nos llamó la atención, se podía acceder a los jardines traseros, así que aprovechamos para sacar unas fotos.



Muy cerca de la pasarela que atraviesa el lago Tjörnin (también conocido como Reykjavíkurtjörn o el Lago de Reykjavík) y que da acceso al ayuntamiento, nos encontramos con la curiosa estatua del escultor Magnús Tómasson dedicada al “burócrata desconocido” con la iglesia Fríkirkjan al fondo.



Aunque solemos llevar la mayoría de cosas planificadas, siempre nos gusta pasar por la Oficina de Turismo por si vemos alguna otra actividad que nos pueda resultar interesante y desconocida. En Reykjavík se encuentra dentro del edificio del Ayuntamiento.




Nos fuimos acercando a una pequeña cafetería que habíamos visto recomendada en internet. El sitio era acogedor y con un ambiente muy agradable. Su nombre, Reykjavík Roaster. 2 cafés + 2 bollos (nos recordaron a los scone escoceses) por ISK 2.300 (19.50€).





Tras la pausa para el almuerzo, nos dirigimos a la iglesia Hallgrímskirkja, uno de los símbolos y lugares más turísticos de Reykjavík. Debe su nombre al poeta islandés Hallgrímur Pétursson y su construcción duró 41 años (1945-1986). De hecho, su diseñador Guðjón Samúelsson (1887 – 1950) no llegó a verla terminada. En 2008 se detectaron fallos importantes en la estructura (se dice que por utilizar materiales no demasiado buenos) y esto hizo que la iglesia tuviera que ser restaurada estando tapada con andamios durante casi 2 años. En junio de 2016 también de obras, ya que cuando la visitamos nosotros, los laterales estaban recubiertos por lonas.

Así como el exterior es espectacular y hasta futurista, el interior es más bien sencillo y lo único que llama la atención es el órgano que mide 15 metros y pesa 25 toneladas. Como dato curioso, decir que tiene 5275 tubos (el más largo llega hasta los 10 metros).

En el exterior de la iglesia se puede ver la estatua de Leif Erikson, explorador vikingo considerado uno de los primeros europeos en llegar a América del norte. Al leer el nombre, al principio no nos dimos cuenta, pero luego recordamos que también era el nombre de uno de los ferrys que utilizamos en nuestro viaje a Terranova en 2015.





Y aunque no podemos negar que ver la iglesia sólo por fuera ya merece la pena, a nosotros, lo que más nos interesaba era que se podía subir a lo alto de la torre, donde seguro que había unas vistas impresionantes de la ciudad.

Según entramos a la iglesia, a la izquierda, había como una pequeña tienda, que a su vez hacía las veces de taquilla. Las dos entradas para subir a lo alto de la torre nos costaron ISK 1.800 (16€).

La subida se hace en un ascensor, que, por cierto, no está vigilando nadie. Así que, va a ser verdad que los islandeses no tienen la picaresca de colarse (y que conste que nos parece perfecto). Una vez arriba, las maravillosas vistas de 360° de la ciudad de Reykjavík no nos defraudaron. En las siguientes fotos os enseñamos algunos de los sitios más emblemáticos de la ciudad: el aeropuerto doméstico, el palacio de congresos Harpa, el complejo Perlan (museo de las Sagas) y las típicas casas de colores del centro. Estando allí conocimos a una chica portuguesa, Margarida, muy simpática y extrovertida que había ido a trabajar como cocinera en un restaurante más al oeste durante 1 año. Nos contó un poco en qué consistía su aventura y le deseamos mucha suerte porque iba a vivir una auténtica experiencia. Volvimos a coincidir con ella en varias ocasiones luego en la ciudad así que terminamos intercambiando nombres en redes sociales para estar en contacto.







Entre “pitos y flautas” nos dieron las tres de la tarde y aún estábamos sin comer, así localizamos un local de comida rápida donde poder comer un par de bocadillos. Pero antes nos hicimos unas fotos con unos simpáticos trolls Mr. Green . Por cierto, al bajar de la torre había dejado de llover y aunque el cielo seguía teniendo un color gris amenazador, las previsiones no daban lluvia para el resto del día.



Finalmente, acabamos en el Subway de la calle Bankastræti 14. Dos bocatas hechos al gusto y refrescos por ISK 3.616 (30€).



Como lo único que nos faltaba por ver de lo que teníamos programado de antemano era el complejo Perlan, comimos tranquilamente y repasamos la manera de llegar en transporte público.

En principio, era sencillo, sólo que había que coger la línea 18 en dirección a Spöngin. Lo único malo era que en los autobuses de Reykjavík no utilizan dinero y para utilizarlos hay que comprar los billetes previamente en diferentes lugares de la ciudad. También hay una aplicación para móviles donde poder comprar directamente los tickets. En la página web de la red de transporte, Strætó, dan toda la información necesaria.

Lo estuvimos hablando y no nos apetecía andar buscando un sitio para comprar los billetes y tampoco andar metiendo la tarjeta de crédito en la aplicación para utilizar sólo una vez, así que, como Perlan solo estaba a 2 km. del centro, decidimos que nos iríamos dando un paseo tranquilamente. Al fin y al cabo, no teníamos prisa y habíamos leído que abrían hasta las 21h.

Antes de salir del centro, nos encontramos con unos grafitis y como a Anna le encanta fotografiarlos, les fuimos haciendo un pequeño reportaje.





El camino hasta Perlan no se nos hizo largo, apenas tardamos media hora pasada. Cuando estábamos ya muy cerca, nos salimos de la carretera y cogimos un camino de tierra que parecía que subía hasta la cúpula. Poco tiempo después el camino se dividía en dos y nos quedamos un poco parados pensando por dónde tirar. Un matrimonio que bajaba, al oírnos hablar en español, se paró y nos indicó cómo llegar. Y como somos de los que les gusta saludar a los que hablan nuestro mismo idioma, les preguntamos a ver de dónde eran. Nos llevamos una agradable sorpresa cuando nos dijeron que eran vascos y de un pueblecito costero que se llamaba Plentzia. ¡!Jo***, pero si yo soy de Urduliz, el pueblo de al lado!! Así que ya os imaginaréis que con la tontería, estuvimos más de media hora hablando con ellos. Nos contaron que habían venido en auto caravana desde España, fueron subiendo, atravesando países hasta Dinamarca y luego en ferry.



Finalmente reanudamos la marcha y nos encontramos con unas plantas curiosas con unas gotitas de la lluvia que invitaban a foto ¡Así no llegamos nunca!




Y por fin, cuando pasaban unos minutos de las 18h, llegamos arriba del todo. !!Qué raro, si no se ve a nadie! Nos parecía raro que, si estaba cerrado, los paisanos de Plentzia no nos hubieran dicho nada. Mientras mirábamos por los alrededores, vimos salir a unos “currelas” y cuando les preguntamos, nos dijeron que el museo estaba cerrado por reforma y que el acceso al mirador (que era lo que habíamos venido a hacer) se cerraba a las 18h. ¡¡ nuestro gozo en un pozo!!

De primeras, nos quedamos un poco desilusionados por no poder subir a la cúpula, pero no podíamos echar la culpa a nadie. Al fin y al cabo, los que habíamos estado “dando al palique” durante más de media hora habíamos sido nosotros.

Así todo, sacamos unas pocas fotos desde donde pudimos (las vistas tampoco estaban tan mal) para dar fe y emprendimos el viaje de vuelta con las orejas gachas.






Como aguantaba sin llover y el cielo se había quedado con unas tonalidades grises, de esas que nos gustan, pensamos que era buena idea pasar de nuevo por el edificio Harpa a ver si podíamos mejorar las fotos que habíamos sacado por la mañana.



Como el Sun Voyager nos pillaba de camino a casa, decidimos hacerle una última visita. Por el camino, nos tomamos un par de cafés de Starbucks, 2 x ISK 349 (6€). Para que os hagáis una idea de la diferencia de precio, en Carrefour esos mismos cafés cuestan 1,49€ la unidad.

Ya a lo lejos nos pareció que había mucha más gente que por la mañana. Incluso había autobuses … pero como somos de los que, a paciencia no nos gana nadie, esperamos a que se dispersaran para poder sacar una foto sin gente. No penséis que somos del todo raros, aprovechamos cuando había gente, para pedir que sacaran una foto junto a la escultura por que el tema de los selfies no lo llevamos muy bien.



Pasadas las 21h, pusimos rumbo al apartamento, pero antes de llegar todavía nos dio tiempo a sacar fotos a algún que otro grafiti que nos gustó. Paramos en el supermercado de al lado de casa (donde habíamos comprado el desayuno) para comprar la cena. Carne empanada y ensaladilla. Aprovechamos también para comprar el desayuno para el día siguiente. Toda la compra nos salió por ISK 4.495 (38,50€).





Después de cenar, descargamos las fotos del día, sacamos copia de seguridad e intentamos dejar preparado todo lo posible para el día siguiente, ya que a las 7h nos venía a buscar el autobús para llevarnos al aeropuerto para recoger el coche de alquiler.

*** Final del día 2 ***


Como habíamos dejado casi todo listo la noche anterior, nos levantamos con el tiempo justo para ducharnos y que nos diera tiempo a llegar al punto (Fosshotel Baron), donde nos iba a recoger el autobús para llevarnos al aeropuerto. El día amaneció nublado y con 14°C de temperatura (bueno amanecer es un decir jejejeje)

A las 6:50h ya estábamos esperando frente a la puerta del hotel, así que, aprovechando que no llovía, desayunamos lo que habíamos comprado la noche anterior (unos cafés, zumo y algo de bollería).

Sobre las 7:05h y cuando ya empezábamos a ponernos nerviosos por si no habíamos entendido bien las instrucciones de recogida, apareció el mini-bus. A las cuatro personas que ya venían, nos unimos tres personas del hotel y nosotros dos. Apenas tardamos 10’ en llegar a la estación central de autobuses donde hicimos el intercambio a un autobús más grande y partimos dirección al aeropuerto. Creo recordar que por el camino recogimos a otro par de personas y en 45’ llegamos a nuestro destino.


Una curiosidad, la escultura “huevo de acero” que aparece en la siguiente foto del aeropuerto fue realizada por el escultor Magnús Tómasson, el mismo que hizo la del “burócrata desconocido” junto al ayuntamiento de Reykjavík.



Una vez en el aeropuerto, apenas tuvimos que esperar para que apareciese la lanzadera que nos tenía que llevar hasta donde están todas las empresas de alquiler de coches (apenas son 500 mts.). Como Sixt era la primera parada, llegamos en menos de cinco minutos.



Una vez en la oficina de alquiler y gracias a que, al hacer la reserva, sacamos la tarjeta de socio de Sixt (gratuita), nos atendieron enseguida y como ya tenían nuestros datos, el proceso de alquiler fue muy rápido.



Como ya os adelantamos, el coche que coche que nos asignaron fue un Ssangyong Rexton RX220di, y como siempre, lo primero que hicimos fue una revisión exhaustiva del estado del coche. La verdad es que siempre sale algo… un rayón por aquí, una marquita por allá. Nosotros hace tiempo que decidimos que íbamos a insistir para que lo apuntaran todo, aunque ellos no le dieran importancia.

Por ejemplo, cuando nos estaba explicando el funcionamiento básico del coche, nos dimos cuenta de que el depósito de gasolina no estaba lleno al 100%, le faltaba una “rayita”, lo que viene a ser un 25%. Al comentárselo a la persona que nos estaba atendiendo, esgrimió una leve sonrisa y dijo en tono jocoso que “alguien no había hecho su trabajo correctamente”. Nos dijo que no nos preocupáramos y que nos lo llenarían antes de marchar (había una gasolinera en la parte de atrás del pabellón de Sixt).

Tras cargar el equipaje, el operario nos acompañó hasta la gasolinera, llenamos lo que faltaba del depósito y nos pusimos en marcha. Eran las 9:45h y el cuentakilómetros del coche marcaba 80.205 kms.



Como en todos los países por los que hemos tenido la oportunidad de conducir, una de las primeras señales con la que nos encontramos al salir del aeropuerto fue la de los límites de velocidad. En resumen: luces de cruce siempre encendidas, 50 km/h en ciudad, 80 km/h en carreteras NO pavimentadas y 90 km/h en carreteras asfaltadas. Aunque, a decir verdad, durante nuestra estancia hemos visto muy poca policía, en la carretera N1 sí que hay varios tramos controlados por radar (eso sí, están avisados convenientemente).





Como el día anterior nos habíamos quedado con las ganas de subir a la cúpula del complejo Perlan, pensamos que, ahora que teníamos coche, no nos supondría demasiado si nos desviábamos un poco de nuestra ruta. Además, teníamos que volver a pasar por Reykjavík para ir a nuestro primer destino del día, el pueblo de Akranes. Como el día estaba muy claro, pudimos contemplar el paisaje volcánico a nuestro paso que no habíamos visto desde el autobús el día que llegamos a Islandia.



Pero antes de llegar a Perlan, paramos en un supermercado que estaba junto a la carretera para comprar provisiones para el día (unos sándwiches, yogures, refrescos y una ensalada por ISK 3.374 (29€). A los que os hayáis interesado alguna vez en viajar a Islandia, seguro que os suena el nombre: supermercado Bonus (el del cerdito, jejeje).



A las 11h llegamos a Perlan y hacía un tiempo inmejorable para sacar fotos. Cielo azul, con unas nubes potentes, ideal para hacer unas panorámicas de Reykjavík. La parte de abajo (la que correspondía al museo) estaba cerrado por reforma, así que nos subimos directamente al mirador de la cúpula. Como os podéis imaginar, unas vistas, increíbles. En la primera foto se puede ver la iglesia de Hallgrímskirkja, y en la segunda foto, Háteigsvegur, donde se encuentra entre otras, la oficinas de la Escuela de Ingenieros Marinos y la Escuela de navegación.





Mientras estábamos en la cúpula, aterrizó un avión en el aeropuerto doméstico de Reykjavík y como estaba realmente cerca y nos entretenemos con cualquier “mosca voladora”, aprovechamos para fotografiar el aterrizaje.



Antes de volver al coche sacamos unas fotos a estas curiosas esculturas de bronce representando a un grupo de músicos/bailarines “Dansleikur/Dance” realizadas por el escultor Torbjorg Palsdottir (1919-2009) en 1970.





.
Volver arriba
Compartir:


Ver Etapa: Reykjavík



Etapa: Península de Snæfellsnes  -  Localización:  Islandia Islandia
Fecha creación: 05/11/2017 12:04  
Compartir: 
Compartir:
.


Si… lo sabemos. Prometimos que no nos entretendríamos mucho, pero, !!no tenemos remedio!!

Finalmente salimos de Perlan sobre las 11:45h. Cogimos la carretera 49 en dirección norte hasta que nos cruzamos con la N1 que subía del sur, a la altura del campo de golf de Grafarholtsvöllur, en los límites de la ciudad.

En poco más de 30 minutos llegamos al túnel de Hvalfjarðargöng, un túnel submarino de casi 6 kilómetros de longitud y que alcanza un profundidad máxima de 165 metros. Atravesarlo nos costó ISK 1.000 (8,5€), pero viendo que para evitarlo, había que rodear el fiordo Hvalfjörður, y que más o menos, eran 45 kms., no nos pareció excesivamente caro.





Cuando llegamos al faro, sobre las 12:30h, no había nadie por los alrededores. !!Qué raro, nosotros solos visitando un faro!! (modo irónico off, jejeje). Como estaba la puerta abierta, fuimos a ver si se podía visitar o incluso subir hasta la lámpara. La chica que nos atendió nos dijo que, debido a las obras de restauración, se había cerrado el acceso a la parte alta… una pena. Así todo, en la base del faro había como una especie de centro de visitantes de Akranes con folletos e información sobre las actividades que se podían realizar por la zona.



Junto al faro más grande, casi metido en el mar, vimos que había otro faro. Según pudimos leer, ese, era el faro antiguo que se construyó en 1918 y dejó de estar operativo en 1947 cuando entró en funcionamiento el nuevo y más grande.



Por no volver hacia atrás para volver a la N1, seguimos por la carretera 51 durante unos 15 minutos hasta volver a la carretera principal. Nuestra siguiente parada planificada era la cascada Glanni. Aunque empezamos a notar algo de hambre, como eran las 13h y el GPS decía que estábamos a una hora, decidimos dejar la comida para cuando llegáramos. Para que os podáis hacer una idea de los paisajes por los que fuimos pasando, os dejamos esta foto. !!Quien necesita ir a más de 90 km/h para disfrutar!!



Como todo el camino hasta la cascada lo hicimos por la N1, se cumplió con puntualidad británica el horario marcado por el GPS. A las 14h llegamos al parking de la cascada, que además era el parking de un campo de golf. Sí algo abunda en Islandia son, precisamente, campos de golf.

Había una especie de “club social” con unas mesas en el exterior, pero pensamos que sería para los socios del campo de golf y además, nosotros llevábamos la comida comprada ya así que, comimos dentro del coche ya que se levantó un poco de viento.





Cuando terminamos de degustar los ricos manjares que habíamos comprado en el Bonus, anduvimos los 350 metros que hay desde el parking hasta el mirador desde donde se ve la cascada. El paseo está bien preparado, indicado y accesible para todo el mundo.



Cuando llegamos al mirador había otras dos parejas sacando fotos. Como queríamos sacar fotos con exposiciones largas y en este tipo de miradores (rejilla de metal), cuando se mueve la gente, se mueve todo, esperamos a que nos dejasen a nuestro aire.

Según habíamos leído por internet, la cascada Glanni es hogar de elfos y trolls. Aunque os parezca gracioso e infantil, dicen que los islandeses se toman muy en serio estas cosas, jejeje. Bueno… a lo que vamos; el agua de la cascada Glanni proviene del río Norðurá, que acaba desembocando en el fiordo Borgarfjörður. Aunque no es el río más grande, ni el más caudaloso, el Norðurá es uno de los ríos donde más salmones se pueden pescar en Islandia.



Al volver al parking, entramos un momento en la cabaña/cafetería que habíamos visto antes para ver si era sólo para socios o podíamos tomar un café (y de paso ir al baño) antes de seguir nuestro camino. Resultó que estaba abierta al público en general, así que nos tomamos 2 cafés por ISK 600 (5€) que nos supieron a gloria.

Siguiendo por la N1, a apenas 3 kms., volvimos a parar. Esta vez para visitar el volcán Grábrók. Mientras preparábamos el viaje, habíamos leído que se podía subir hasta el cráter, aunque no sabíamos exactamente cómo era la subida y sí tenía algún tipo de dificultad.

Al llegar vimos unos cuantos coches aparcados, así que dedujimos que tan difícil no sería la ascensión. Y la verdad es que no lo fue. El acceso estaba preparado con escaleras de madera (no aptas para personas con movilidad reducida), pero accesibles para facilitar la visita a la mayoría de los visitantes.


Además de subir hasta lo alto del volcán, pudimos bordear el cráter con lo que tuvimos unas magníficas vistas de 360° de la zona. También pudimos ver el hermano pequeño de Grábrók, el volcán Grábrókarfell que según hemos podido leer, se ha utilizado como fuente de grava para las carreteras.

Aunque hace tiempo había tres volcanes, uno de ellos, el más pequeño, de nombre Litla desapareció debido a trabajos de minería antes de que la zona fuera declarada de interés natural y protegida en 1962.




Cuando quisimos mirar el reloj eran ya las 17h y decidimos seguir avanzando en la ruta. Como nuestro destino final estaba en la península de Snæfellsnes, retrocedimos hasta Borgames para coger la carretera 54. Por el camino hicimos una paradita para fotografiar otra cascadita. La verdad es que cuando nos bajamos del coche no se veía tan bonita como desde la carretera Trist . Así todo, quisimos dejar constancia de nuestra parada.

Sacamos también fotos a un coche que llevaba un curioso sistema para dormir. Mi compañero de trabajo Xabi Mar***** (todo un figura y mejor persona) me había hablado de un sistema llamado “maggiolina” que consistía en subir la tienda de campaña en el techo del coche, pero en España nunca lo había visto. Resultó que en Islandia lo vimos por todos los rincones.



Proseguimos camino hacia los acantilados “de interior” Gerðuberg. Lo de interior es cosa nuestra y es para avisaros de que no vais a encontrar paisaje costero por los alrededores. Sin embargo, lo que nos encontramos fue un muro increíble de columnas de basalto. ¿A qué nos recordaban las columnas de basalto? Ummm…. a la Calzada del Gigante en Irlanda del Norte.

Pero antes de llegar a tal espectacular paisaje tuvimos que estrenar el coche por las famosas carreteras sin asfaltar de Islandia. Pistas de tierra, más o menos preparadas y donde hay que conducir con mil ojos porque como te fíes, te puedes encontrar piedras del tamaño de pelotas de tenis o baches que hacen que se resienta más de un 4x4.




Además de los acantilados, nos entretuvimos sacamos fotos del paisaje que nos rodeaba. Unas nubes grises y azul oscuro que no presagiaban nada bueno y unos rayos de sol que intentaban abrirse camino, hacían que todo tuviese una luz preciosa. Junto con nosotros paró otra pareja para sacar algunas fotos. Cuando vimos la parte de atrás de su coche, nos hizo mucha gracia.




Sobre las 18:30h dimos por finalizada la visita y pusimos rumbo a la Guesthouse donde íbamos a pasar las dos próximas noches. Como solemos hacer siempre, el primer día que estrenamos alojamiento no nos gusta llegar muy tarde. Las nubes tan grises finalmente nos alcanzaron y por el camino nos cayó una buena “txaparrada” o tormenta de verano.

Poco después de las 19h llegamos a la Guesthouse. La disposición era como los típicos moteles de carretera de Estados Unidos, pero en vez de habitaciones eran apartamentos. El nuestro tenía dos habitaciones con un espacio común (salón/ cocina americana).

Cuando hicimos el check in (había una pequeña caseta que hacía las veces de recepción), preguntamos por algún pueblo cercano donde poder cenar y repostar gasolina. Nos llevamos una pequeña sorpresa cuando nos dijeron que el pueblo más cercano era Olafsvik, a unos 35 kms kms y que no nos garantizaban que encontrásemos algo abierto.


Guesthouse HOF

- Web: Guesthouse HOF
- Precio: 99€ por noche (2 literas individuales en habitación de 4)
- Ubicación: Península de Snæfellsnes. A 35 min en coche de Olafsvik.
- Estado: Habitación típica de hostel para “mochileros”. Hay dos habitaciones. La nuestra un poco pequeña para 4 personas. Pero la otra la vimos abierta y tampoco era grande. Afortunadamente no tuvimos compañeros de habitación durante las dos noches que pasamos allí. Baño compartido (un poco “viejuno”, pero suficiente). Zona común muy amplia con cocina americana. El precio NO incluye toallas ni la ropa de cama. Lo mejor, las vistas desde el exterior y poder usar el jacuzzi.
- Servicios: Wifi, aunque a nuestro apartamento, al ser el más alejado, llegaba con poca fuerza. Acabamos utilizando los datos de nuestros móviles. Jacuzzi en el exterior y aparcamiento gratuito.
- Trato recibido: Las chicas que nos atendieron en recepción fueron muy amables.
- Calificación: Aplauso Aplauso Aplauso Aplauso (7 sobre 10)





Aunque cuando nos comentaron que el pueblo más cercano estaba a 35 kms., nos pareció mucho después de estar todo el día en la carretera pero no queríamos empezar el segundo día pendientes de encontrar una gasolinera. Buscamos Olafsvik en el GPS y pusimos rumbo hacia allí.

Cuando llevábamos unos 25 kms. recorridos, una señal de tráfico nos alertó de que íbamos a entrar en un tramo de carretera sin asfaltar. Aunque en los acantilados que habíamos visitado por la tarde ya habíamos andado por una pista de tierra, ésta era la primera “carretera sin asfaltar” oficial. Fueron aproximadamente unos 4 kms., pero al ser los primeros de este tipo nos lo tomamos con mucha calma (y eso que, para ser sinceros, la carretera estaba bastante bien). Al llegar al cruce con la carretera 574, giramos hacia la izquierda en dirección a Olafsvik.




Ya en el pueblo, localizamos la gasolinera y repostamos (22,5L x ISK 182,8 = ISK 4.109 - 38€). Como la gasolinera tenía también una pequeña cafetería, no nos lo pensamos y cenamos: hamburguesa para mí, sándwich para Anna y refrescos (también compramos unos zumos, yogures y unos rollitos de canela como los que hay en Ikea, jejeje). Todo por ISK 3080 (26,3€).

Con el depósito y la tripa llena, marchamos hacia el último destino del día y uno de los motivos fotográficos del viaje, la cascada Kirkjufellsfoss. Pero antes de llegar, ya por el camino, fuimos abriendo boca con los paisajes que íbamos viendo y disfrutando desde el coche.




Cuando llegamos al parking de la cascada, vimos que estaba concurrido y algún que otro trípode ya en lo alto de la cascada. El parking no es muy grande, todo hay que decirlo.

Subimos y nos posicionamos en un lugar donde nos parecía que podíamos tener un buen encuadre. Esperando, esperando, como no teníamos claro cómo iba el tema de la luz al atardecer, nos dieron las 22h y decidimos que para un primer intento, nos parecía suficiente y pensamos que teníamos una bonita foto. Y es que el hecho de que a esas horas hubiera todavía esa cantidad de luz, nos tenía desubicados, jejeje



De camino a casa nos encontramos con nuestras primeras ovejas. ¡¡Tan tarde, y todavía levantadas, jejeje!!!. Iban dos adultas con dos crías (acordaros de este detalle porque hablaremos más del tema a lo largo del diario).



Y como seguía habiendo luz, (bueno… eran ya las 23h) que mejor manera de acabar el día que con un bonito atardecer reflejado en un pequeño lago junto a la carretera.



Cuando llegamos a casa, nos sorprendió ver que había gente bañándose en los jacuzzis contiguos. Aunque el termómetro del coche marcaba una temperatura exterior de 7°C, pensamos que no tenía que estar del todo mal pegarse un baño a medianoche con agua bien calentita. Aunque por la hora, fuimos prudentes y no le dimos al mecanismo de los chorros, que hacía un ruido infernal y ya no se oía mucho ruido, salvo el chapoteo y el chismorreo de los otros inquilinos. Comprobamos que nosotros estábamos solos esa noche en nuestro alojamiento.



Después del baño, la rutina de todas las noches: descargar las fotos, sacar copias de seguridad y procesar alguna foto para subir a las redes sociales. Con la tontería, nos dieron la 1:30h de la madrugada. Y nos “obligamos” a meternos en la cama.


*** Final del día 3 ***



A pesar de que el día anterior se había alargado bastante, no quisimos levantarnos tarde y pusimos el despertador a las 7:30h. Poco a poco nos estábamos acostumbrando a dormir con poca oscuridad, aunque siempre contando con la ayuda de un antifaz, jejeje.

Aprovechando que no habíamos tenido vecinos ni de habitación, ni de apartamento, nos duchamos y desayunamos tranquilamente. Como la cocina estaba equipada, pudimos prepararnos unos cafés con cereales, además de los zumos y los bollitos de canela que habíamos comprado el día anterior. El día había amanecido despejado (sólo alguna nube alta) y con 9°C de temperatura.



Poco después de las 9:15h nos pusimos en marcha. El planing del día era bastante relajado: recorrer la península de Snæfellsnes. Cogimos de nuevo la carretera 54 dirección oeste y en menos de 15 minutos llegamos a nuestro primer destino: la cascada de Bjarnarfoss.

Aunque desde el parking parecía que se podía llegar hasta la base de la cascada, nos dimos cuenta de que había unas casas justo al lado y como no sabíamos si el terreno podía ser privado, preferimos ahorrarnos el paseo y sacar las fotos desde un poco más lejos.



La parada fue breve. Seguimos adelante hasta coger la desviación hacia la carretera 574 en dirección a Hellnar. El paisaje que nos fuimos encontrando, simplemente espectacular: carreteras zigzagueantes en las faldas de las montañas o restos de lo que un día fueron peligrosos volcanes.




Siempre ocurre lo mismo: no hay como ver coches parados en el borde la carretera o en un pequeño parking, para que aparezca la curiosidad innata de saber qué será lo que se puede ver ahí. Y eso es lo que nos pasó cuando vimos coches aparcados en un punto que no teníamos señalado en el mapa. Había unas personas leyendo unos paneles informativos así que por sí nos perdíamos algo interesante, paramos.

Lo que contaban en los paneles informativos era la historia del “único asesino en serie de Islandia”, de nombre Axlar-Björn. Nacido en 1555, su nombre viene de la granja Öxl, donde vivía. Los viajeros que pasaban por allí, disfrutaban de su hospitalidad, pero de algunos de ellos, nunca más se supo, jejeje. Una de sus víctimas escapó y alertó a las autoridades que consiguieron arrestarlo poco después. Se cree que pudo haber matado a 18 personas, aunque él sólo reconoció haber asesinado a 9. Fue condenado y ejecutado en Laugarbrekka, cerca de Hellnar en 1596. Y parecía que los islandeses eran unos tipos muy tranquilos ¿verdad? Ojos que se mueven



A poco más de 10 kms., siguiendo por la carretera 574 teníamos apuntado que había una garganta llamada Rauðfeldsgjá, a la que se podía acceder, aunque también habíamos leído que sólo era para personas con conocimientos en espeleología. Según nos fuimos acercando, vimos que en el parking había unos cuantos coches y también vimos a varias personas que caminaban por el sendero que llevaba a la garganta. Al ver tanta gente pensamos que no podían ser todos espeleólogos, así que decidimos parar y comprobarlo por nosotros mismos.

Desde el parking hay un pequeño paseo de, aproximadamente medio kilómetro hasta la entrada de la garganta. Y la verdad es que una vez dentro apenas se puede avanzar unos pocos metros ya que enseguida se cierra y hace imposible seguir adelante a la mayoría de los mortales. De todas formas, la paradita mereció la pena.




Y aunque habíamos dicho que íbamos a intentar no parar más hasta llegar a Arnarstapi (donde se encuentra la estatua de piedra de Bárðar Saga Snæfellsáss, no lo pudimos evitar. Nos encontramos con un infinito campo de lava junto al mar y tuvimos que parar. Al fin y al cabo, por paisajes como estos era por lo que habíamos venido a Islandia.



Y por fin, después de varias paradas no planificadas, llegamos a nuestro primer destino del día, el arco de piedra natural de arco de piedra natural de Gatklettur. Desde el parking lo primero que vimos fue la grandiosa estatua de piedra de Bárðar. Este personaje mitológico islandés tiene una bonita historia detrás, así que si estáis interesados, pinchad aquí.




Además del arco natural de piedra, mirando justo al lado contrario se tenía una magnífica vista de la costa con unos imponentes acantilados y una pequeña cala de arena negra.



Como fotografiar paisajes bonitos siempre nos da hambre, volvimos a la carretera donde antes habíamos visto un puesto de Fish & Chips. La verdad es que lo tenían montado muy bien (de hecho están anunciados en Google Maps. Un remolque que hacía las funciones de cocina y unas mesas “tipo cervecera” al lado para que los clientes nos pudiéramos sentar a comer. Anna comió una hamburguesa, pero yo preferí probar el pescado y así rememorar nuestros viajes a Escocia. Junto con un par de refrescos, nos costó ISK 4.080 (38€).



Seguimos hasta Hellnar, donde teníamos apuntado que había un mirador con unas bonitas vistas del litoral. Al llegar, además de la “postalita” de la costa, dimos un paseo bajando hasta nivel del mar, descubriendo otro arco de piedra natural y, adentramos en un campo de lava.





Lo bueno de comer pronto, es que parece que el día da más de sí (igual también nos daba esa sensación porque teníamos 20 horas de luz al día). Eran las 14:30h y nos parecía que habíamos hecho un montón de cosas.

Nada más salir de Hellnar, y siguiendo por la carretera 574, encontramos la estatua en honor a Gudrid Thorbjarnardóttir, exploradora nórdica nacida en Laugarbrekka alrededor del año 980 d.c., que viajó junto con su marido a Vinland (así es como conocían los vikingos a la zona de norte América que ahora es Terranova y las provincias atlánticas de Canadá). Allí tuvieron a su hijo llamado Snorri Thorfinnsson y que está considerado como el primer niño de raza blanca nacido en América.



Después de la lección de historia, seguimos camino hacia nuestro siguiente destino: los acantilados de Londragar. A pesar de ser del País Vasco y estar acostumbrados al paisaje costero, estábamos gozando al conducir por sinuosas carreteras junto al mar.



Al dejar el coche en el parking y bajar hasta el mirador, las vistas que se abrieron ante nosotros, confesamos que, nos dejaron con la boca abierta. Aparte de los acantilados en sí, las columnas de basalto emergían del mar adquiriendo formas caprichosas.



De vuelta en la carretera, avistamos un faro que no teníamos apuntado para ver, y como ya sabéis que somos unos enamorados de los faros, no quisimos dejarlo pasar. Para llegar hasta él, tuvimos que ir hasta el centro de visitantes de Gestastofa y desde allí, dar un pequeño paseo hasta el faro de Malariff. Como no estaba abierto al público Trist , nos tuvimos que confirmar con sacarle unas fotos.




Eran ya las 16:30h y todavía no habíamos llegado a la mitad teórica del recorrido que queríamos hacer en el día, y lo estábamos disfrutando un montón.

Nuestro siguiente punto fue la playa de arena negra de Djúpalónssandur donde, además de la curiosidad de la arena negra, pudimos ver los restos del pesquero británico Epine GY7 que naufragó frente a las costas de Snæfellsnes, el 13 de marzo de 1948. Sólo 5 de los 19 tripulantes fueron rescatados con vida.







Al subir de la playa, y antes de proseguir nuestro camino, degustamos unos ricos cafés con unos deliciosos bollitos de canela, ñam, ñam…

Poco antes de las 6 de la tarde, llegamos al Saxhólar Crater. Un volcán que entró en erupción hace 3.000 o 4000 años y cuyo cráter se levanta a 109 metros. Al igual que en el volcán Grábrók, pudimos subir hasta lo alto y caminar por el borde. Como podéis ver por la foto que hay a continuación, la ascensión está acondicionada con unos peldaños metálicos muy cómodos de subir. Eso sí, cuando estábamos arriba, tuvimos que soportar unas rachas de viento bastante fuerte, pero las vistas hicieron que mereciera la pena estar allí.






Nuestro siguiente punto de interés era algo curioso. Una especie de pozo de agua donde había una mandíbula de ballena. La información previa que habíamos encontrado en internet, no nos había aportado mucha información, pero de nuevo, nos pudo la curiosidad y decidimos acercarnos hasta allí. No tardamos nada en llegar porque apenas está a 7 kms. desde el volcán Saxhóll.

Nadie exactamente por qué se llama Well of the Irish. Lo único cierto es que el pozo sirvió como fuente de agua durante siglos para Gufuskálar. El pozo se tapó, y se rellenó con arena, cuando en 1940, la agricultura desapareció de la zona, acabando en el olvido. En 1989, el nieto de uno de los últimos habitantes de las granjas, volvió de visita a la zona y reconoció la superficie arenosa (había pasado allí su niñez) y tras excavar, volvió a sacar a la luz el pozo. Lo que no hemos conseguido saber es cómo ha llegado, hasta allí, la mandíbula de una ballena adulta.




Casi eran las 19h y estábamos ya en la zona norte de la península, junto a la población de Hellissandur. Al borde de la carretera encontramos dos casas muy pintorescas con el tejado cubierto de hierba. Contiguas a las casas, unas piedras juntos con sus correspondientes pesos que se utilizaban para medir la fuerza de los querían encontrar un trabajo como pescadores. Estilo a los levantamientos de piedras propias del deporte rural del País Vasco. Y junto al parking, una estatua del escultor Ragnar Kjartansson en recuerdo de los pescadores que habían perdido sus vidas en el mar.





Poco después de emprender nuestro camino, vimos una gasolinera con supermercado y paramos a comprar la cena (unos sándwiches, refrescos y postre) y el desayuno del día siguiente. En total, ISK 3.381 (36,25€).

De nuevo en la carretera, una señal nos alertaba de que entrábamos en una zona de paso de aves. La verdad es que nos llamó la atención porque en España (o por lo menos, por el norte) no estamos acostumbrados a ver este tipo de señales.

Poco antes de llegar a Rif, nos salimos brevemente de la carretera para fotografiar la iglesia del pueblo ya que el sitio donde estaba, nos gustó mucho (con campos de flores violetas por delante y montañas nevadas por detrás).




Y según atravesábamos Rif, entendimos el porqué de la señal que acabábamos de ver. En una campa cercana vimos un montón (no sabríamos decir cuántos, pero eran muchos) de pájaros (charranes árticos - sterna paradisaea), bastante excitados. Aparcamos el coche y estuvimos un buen rato sacando fotos.




De nuevo, vimos a lo lejos una cascada que tenía buena pinta (por lo menos, desde lejos) así que nos desviamos de la ruta para verla. Al llegar al parking, y antes de acercarnos al mirador de la cascada, aprovechamos para cenar.

Durante el breve paseo hasta la cascada, nos encontramos con un viajero catalán que también estaba recorriendo Islandia. Nos dijo que viajaba solo y sin alojamiento reservado (nos confesó que alguna noche le había tocado dormir en el coche).

Al llegar a la cascada, de nombre Svödufoss, nos encontramos con más españoles. Esta vez de diferentes provincias que visitaban Islandia por segunda vez; la primera fue para “cazar” auroras boreales.

Tuvimos también la oportunidad de fotografiar unas impresionantes nubes lenticulares.




Para acabar la vuelta a la península de Snaefells, y aprovechando que había una luz preciosa, nos acercamos hasta Olafsvik para ver su curiosa iglesia.



Cuando nos quisimos dar cuenta, nos habían dado las 22h y todavía teníamos que llegar hasta la cascada de Kirkjufellsfoss para intentar fotografiar de nuevo el atardecer. Para este segundo intento íbamos con la idea de quedarnos el tiempo que hiciera falta. ¡¡Total, luz no nos iba a faltar!!!

Al llegar al parking había muchos más coches que el día anterior. De hecho, tuvimos que aparcar fuera, al borde de la carretera. Y al mirar hacia la cascada ¡más gente que en la guerra!

Ya en lo alto, nos hicimos hueco entre varios fotógrafos que, al igual que nosotros, esperaban el mejor momento de luz. Eran las 22:45h y todavía no había ni rastro del “atardecer”.



Después de nosotros, llegaron muchas más personas y otras muchas se fueron, pero los fotógrafos “frikis” entre los que nos incluimos, allí nos quedábamos, sin movernos de nuestra posición. Y es que los sitios para conseguir las mejores fotografías escaseaban. Aunque no teníamos manera de saberlo con seguridad, la temperatura no tenía que ser muy alta y notábamos “fresco”. Al estar parados, empezamos a notar que no nos sobraban los gorros y los guantes.

Cuando ya era casi medianoche, el cielo fue cambiando de color adquiriendo unas tonalidades que presagiaban que podíamos tener una bonita puesta de sol. Si, si… habéis leído bien, eran las doce de la noche y allí estábamos todos, esperando la puesta de sol…. ¡incautos!

Pocos minutos después el sol rozó el horizonte y el cielo se tiño de unos colores rojos y violetas impresionantes. ¡¡¡aleluya!!!!



Y como dice el refrán: “lo bueno, si breve, dos veces bueno”. Las mejores luces apenas duraron diez minutos, así que en cuanto vimos que ya no daba más de sí, recogimos los bártulos, nos despedimos de los fotógrafos que nos habían acompañado y bajamos hacia el coche.

Por cierto, al ponernos en marcha, el termómetro exterior del coche marcaba 6°C. Menos mal que los asientos estaban calefactados. Ahhhh ¿Qué no os lo habíamos dicho? Pues si… los asientos tenían calefacción y os aseguramos que la utilizamos muuuuucho Riendo .

En el camino de regreso a la casa, como os podéis imaginar, no nos entretuvimos, pero así todo, llegamos casi a la 1:30h. Al llegar había un coche aparcado junto a la puerta de nuestro apartamento, por lo que dedujimos que teníamos vecinos. Unos ronquidos, terminaron por darnos la confirmación del hecho en cuestión.


*** Final del día 4 ***



Como el día anterior nos habíamos acostado bastante tarde, pusimos el despertador un poco más tarde y nos levantamos a las 8h. Como sospechábamos una pareja de viajeros franceses estaban ya desayunando y con todo preparado para marchar, cuando nosotros quisimos salir de la ducha y vestirnos. Apenas nos dio tiempo a cruzar cuatro frases con ellos.

Desayunamos un cola-cao con un rico pastel de zanahoria que habíamos comprado el día anterior. Mientras tanto, descargamos las fotos del día anterior y revisamos el itinerario que teníamos programado para el día.

Aunque hicimos lo posible para no entretenernos demasiado, cuando salimos del apartamento eran casi las 10h. Pero no nos preocupó demasiado porque nos estábamos acostumbrando a alaaaaargaaaaar los días.

Retrocedimos unos pocos kilómetros hasta cruzarnos con la carretera 56 que subía hacia el norte. Después seguimos durante 16 kms. hasta que volvimos a coger la carretera 54 que rodeaba la península de Snaefells. Sin desaprovechar toda aquella ocasión en la que nos con algún paisaje chulo.



Tuvimos que hacer una parada no planificada durante una media hora porque Raquel, mi cuñada favorita, tuvo un problema con unos archivos borrados en el ordenador y tuvimos que echarle una mano (es lo que tiene ser el informático de la familia, jejeje).

Una vez solucionado el problemilla seguimos nuestro camino hacia la primera parada del día, el faro de Súgandiseyjarviti, en Stykkishólmur. Para acceder hasta el faro hay que ir hacia la terminal del ferry y justo antes de llegar hay un pequeño parking. Desde allí basta con subir unas pocas escaleras y se llega hasta el faro (siempre y cuando no te lleve el viento).

Justo antes de llegar al faro paramos en un supermercado Bonus del pueblo y compramos las provisiones para pasar el día ISK 3.911 (36,5€).




Además, de disfrutar de las vistas hacia el mar, con el archipiélago de islas Öxney, Brokey y Olafsey, también nos recreamos con una bonita panorámica del pueblo, con el puerto, su moderna iglesia y con las montañas nevadas al fondo.

Cuando dimos por finalizada la visita, como para salir del pueblo había que pasar muy cerca de la iglesia, paramos un momento para hacerle unas fotos desde más cerca. De verdad que nos ha resultado muy curioso la arquitectura tan moderna que utilizan los islandeses levantar sus templos.




Una vez abandonamos Stykkishólmur, volvimos a la carretera 54 para seguir en dirección este y enseguida nos encontramos con una señal que nos anunciaba que la carretera se convertía en una pista de tierra. En un principio no tenía mala pinta, así que intentamos mantener cierta velocidad siempre respetando los límites de velocidad y las condiciones de la carretera.



Por el camino paramos un par de veces. La primera para fotografiar el pueblo donde había estado con las islas que se veían desde el faro en primer plano. Y también para retratar a los primeros caballos islandeses que nos encontramos en nuestro viaje.





Como se puede ver en las fotos, dos de ellos estuvieron especialmente juguetones, haciéndose lo que parecían “cariños”. Después se pusieron en línea, casi en formación, como si de un ejército se tratase. A lo largo del viaje volvimos a ver este comportamiento muchas veces y llegamos a la conclusión de que se ponían así para protegerse del viento (siempre se colocaban a contra viento).

Cuando regresamos al coche, nos llevamos la desagradable sorpresa de que la rueda trasera izquierda estaba pinchada. ¡Vaya marrón, disgusto, faena, mala suerte ….!

Después del momento ¡no puede ser!, sacamos las cosas del maletero y nos pusimos a buscar las herramientas para cambiar la rueda. Supongo que por los nervios del momento fuimos incapaces de encontrar el gato. Miramos en el libro de mantenimiento del coche, pero nada, así que llamamos al teléfono de asistencia.

La pobre Anna “se las vio y se las deseó” para explicarle a la persona que nos atendió dónde estábamos y eso que hablaban en inglés, pero es que los nombres de los pueblos son impronunciables. Desde la asistencia nos insistían que las herramientas tenían que estar en el coche, pero nosotros no las encontrábamos.

Mientras tantos pasaron varios coches (a bastante velocidad, por cierto) y ninguno hizo el amago de pararse y eso que era evidente que teníamos un problema. Finalmente, se acercó un coche despacio que iba a una casa cercana y le hicimos señales para ver si paraba. El aldeano (era el típico granjero), trató de echarnos una mano después de que le explicáramos lo que nos había ocurrido y, poco después, apareció un segundo coche con otro hombre más joven y por el saludo que se dieron, dedujimos que se conocían. Pues bueno, entre todos, y volviendo a leer las instrucciones del coche, encontramos la llave y el gato y dónde se “escondía” la rueda de repuesto ¡Menos mal!

Avisamos a la asistencia para que cancelara la grúa y procedimos a cambiar la rueda con la ayuda de los amables islandeses. Una vez cambiada, les preguntamos por algún sitio donde poder repararla rueda. Nos dijeron que, en Búðardalur, el siguiente pueblo a poco más de 15 kms. había un taller mecánico.

Tras agradecer la ayuda a nuestros salvadores, volvimos a meter todo en el coche y pusimos rumbo al taller. Por una parte, pensamos que había sido una faena haber pinchado, pero por otra parte pensamos que habíamos tenido suerte al parar al ver los caballos y habernos dado cuenta de que habíamos pinchado. Podía haber sido mucho más peligroso haber andado con la rueda pinchada por esa carretera sin asfaltar. Porque literalmente teníamos la rueda plana.

Una vez reanudada la marcha, a unos pocos cientos de metros, se acabó la pista sin asfaltar y recuperamos el asfalto y en apenas en 15 minutos localizamos el taller.

El mecánico desmontó la rueda y se puso a localizar el pinchazo. Tras unos minutos revisando de “arriba abajo” la rueda, me fijé que le decía algo a uno de los “pinches” que había en el taller mirando hacia una rueda que había en una de las baldas. Yo pensé: no puede ser… si yo sólo quiero que arreglen el pinchazo.

Nuestros peores temores se hicieron realidad. El mecánico nos explicó que la rueda había sufrido un reventón y que por el sitio donde se había abierto, no recomendaba repararla ya que casi seguro que se volvía a reventar con el peligro que eso conllevaba. Anna y yo nos miramos como diciendo… ¿qué podemos hacer? Por un lado, yo sabía que una rueda como esa (nuestro coche llevaba ruedas especiales con clavos para la nieve) nos iba a salir por “un ojo de la cara”, pero es que tampoco era cuestión de que tuviéramos un accidente.

Le explicamos al mecánico que, como el coche era de alquiler, teníamos que avisar a la empresa. Cuando nos pusimos en contacto con Sixt, nos explicaron que el seguro que teníamos contratado NO cubría los daños a las ruedas (quien iba a pensar que íbamos a reventar un neumático) y que, si queríamos continuar, nos teníamos que hacer cargo de la reparación. Resignados, le dijimos al mecánico que cambiara la rueda.

Una vez cambiada, al ir a pagar, el hombre que parecía un buen mecánico, pero que no se llevaba muy bien con los ordenadores, tuvo algún problema con el programa para hacer la factura (por lo que le entendí, puso un cero de más) y nos dijo que, como no estaba el contable, no nos podía hacer otra. Nos dio una tarjeta con el teléfono y con el correo electrónico por si los de la agencia de alquiler nos decían algo.

Para acabar nos devolvieron la rueda de repuesto a su sitio (por cierto, se enganchó el cable de acero que la sujetaba y se las vieron canutas para colocarla).

Ahhhh, por cierto, la broma nos salió por la friolera de ISK 51.000 (487,63€). Cifra que no le comenté a Anna y de la que no se enteró hasta que estuvimos en el aeropuerto el día de vuelta, aunque ella se imaginaba que la broma iba de los 300€ hacia arriba.

Al final, nos dieron las cuatro de la tarde, estábamos sin comer y aunque no nos apetecía mucho, nos comimos los bocatas que habíamos comprado por la mañana.




.
Volver arriba
Compartir:


Ver Etapa: Península de Snæfellsnes

Etapas 1 a 3,  total 6
 1  2  siguiente siguiente



Votaciones al diario
Mes Puntos Votos Media
Actual 40 8
Anterior 0 0
Total 40 8
Votos
8 Votos
0 Votos
0 Votos
0 Votos
0 Votos
Para votar este diario debe registrarse como usuario

Registrate AQUÍ
Visitas mes anterior: 0 Visitas mes actual: 861 Total visitas: 861

  Últimos comentarios al diario  Islandia, tierra de fuego y hielo
Total comentarios 10  Visualizar todos los comentarios

highlands_2003  highlands_2003  11/11/2017 21:35   
Comentario sobre la etapa: Fiordos del oeste
Gracias "Nathanian83". Nos alegra que te esté gustando el diario y te esté ayudando a descubrir el fantástico país que es Islandia. Saludos.
Anna & Oskar

meha  meha  14/11/2017 22:37   
Tus diarios siempre son un valor seguro, tan detalladamente descritos y tan extraordinariamente ilustrados. Es una delicia ver esas fotos. Gracias por compartirlas.
Y además me gusta vuestra forma de viajar, tomando el tiempo necesario para degustar cada lugar.

highlands_2003  highlands_2003  14/11/2017 23:09   
Muchas gracias "Meha" por tu comentario. Aunque nos lleva trabajo, la verdad es que lo pasamos bien preparando el diario y creemos que es un buen recuerdo y una ayuda para otros viajeros. Estamos trabajando todo el año para poder viajar, así que intentamos exprimir todos los lugares que visitamos.
Saludos, Anna & Oskar

YALMA  YALMA  16/11/2017 16:46   
Nunca había tenido el placer de leer un diario tuyo y he de decirte que estoy disfutando mucho viento Islandia país del que acabo de regresar a través de tus ojos, da gusto tener tantos días para disfrutar a gusto de ese maravilloso lugar. Deseando leer más. Mis 5 estrellas.

highlands_2003  highlands_2003  16/11/2017 20:48   
Nos alegra que te esté gustando el diario "YALMA". Muchas gracias por tu dejar tu comentario.

Visualizar todos los comentarios >>
CREAR COMENTARIO EN EL DIARIO

Registrate AQUÍ
Volver arriba

Foros de Viajes
Pais Tema: Viajar a Islandia: dudas
Foro Europa Escandinava Foro Europa Escandinava: Mensajes de viajeros y viajes por Dinamarca, Suecia, Noruega y Finlandia. Escandinavia y paises de la zona.
Ultimos 5 Mensajes de 1302
992976 Lecturas
AutorMensaje
brs99
brs99
Travel Adict
Travel Adict
Nov 04, 2017
Mensajes: 44

Fecha: Mar Nov 07, 2017 06:11 am    Título: Re: Alquiler coche Islandia: Turismo Normal ó 4x4

7 días, escríbeme por privado si quieres o por el otro hilo de "dudas" que ya puse un mensaje para no desviarnos del tema de alquiler de coches por aquí. un saludo
beche
beche
Moderador de Zona
Moderador de Zona
Feb 14, 2008
Mensajes: 14938

Fecha: Mar Nov 07, 2017 07:46 am    Título: Re: Viajar a Islandia: dudas

brs99 Escribio:
Buenas noches,

Alguna persona que haya estado en diciembre en Islandia?, que me comente zonas que ver en especial o ruta a seguir?. Estaremos 7 días a partir de mediados de diciembre y vamos alquilar un 4x4, el plan es hacer la ring road y alguna zona más que pueda entrar con el 4x4 ( si se puede...).
Saludos.

Como verás en este Foro tenemos información para casi todo, prueba a consultar este otro hilo:

Viajar a Islandia en Invierno
brs99
brs99
Travel Adict
Travel Adict
Nov 04, 2017
Mensajes: 44

Fecha: Mar Nov 07, 2017 08:08 am    Título: Re: Viajar a Islandia: dudas

Ya lo hice ,en ambos lados.
Gracias
beche
beche
Moderador de Zona
Moderador de Zona
Feb 14, 2008
Mensajes: 14938

Fecha: Mar Nov 07, 2017 08:20 am    Título: Re: Viajar a Islandia: dudas

Precisamente me refiero que si haces una pregunta en un hilo que trata de otro tema, lo que consigues es mezclar la información y convertir los hilos en un batiburrillo de temas, y a los demás usuarios les dificultas encontrar lo que buscan.

Por otro lado no se debe repetir una pregunta en varios hilos; se hace una sola vez en el hilo adecuado y esperamos a que nos respondan, o la repetimos por si se ha pasado por alto, pero en el hilo adecuado.

Los moderadores nos esforzamos por tener el Foro organizado, y si mezclamos la información complicamos nuestro trabajo.

Un saludo. Guiño
brs99
brs99
Travel Adict
Travel Adict
Nov 04, 2017
Mensajes: 44

Fecha: Mar Nov 07, 2017 08:44 am    Título: Re: Viajar a Islandia: dudas

Perfecto lo entiendo y lo siento. Un saludo
CREAR COMENTARIO EN EL FORO
Respuesta Rápida en el Foro
Mensaje:
Registrate AQUÍ




All the content and photo-galleries in this Portal are property of LosViajeros.com or our Users. LosViajeros.net, and LosViajeros.com is the same Portal.
Aviso Legal - Publicidad - Nosotros en Redes Sociales: Pag. de Google + Pag. de Facebook Twitter - Política de Privacidad