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NOS VAMOS A FLANDES -Diarios de Viajes de Belgica- Alejandria
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Diario: NOS VAMOS A FLANDES  -  Localización:  Belgica  Belgica
Descripción: Ruta de seis días visitando Bruselas, Gante y Brujas. Del 6 al 12 de Octubre de 2017
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Etapa: Porqué nos vamos a Flandes  -  Localización:  Belgica Belgica
Fecha creación: 01/12/2017 21:52  
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El título de este diario, en principio, tenía que haber sido “NOS VAMOS A BRUSELAS”

Para el mes de abril de este año, en “LosViajeros” se convocó un concurso de diarios de viajes, en colaboración con la Oficina de Turismo de Bruselas y Flandes. El premio consistía en un fin de semana en Bruselas, incluyendo vuelo con Brussel Airlines y dos noches en el Hotel Novotel Brussel Centre Tour Noire.

Para mi suerte el diario quedó entre los cinco diarios más votados del mes de abril y la Oficina de Turismo de Bruselas, entre estos cinco, decidió que mi diario fuera el merecedor del premio. No sé porqué, pues los otros cuatro diarios eran estupendos y merecedores también del premio, no en vano se encontraban entre los cinco más votados del mes.

El diario ganador fue este: LA RUMANIA QUE NO IMAGINABA

Como dijo una amiga, aquel viaje a Rumanía había venido a mí sin yo buscarlo y este, a su vez, me había traído otro viaje que tampoco esperaba.

Lógicamente este premio me colmó de alegría y le dije a mi marido: ¡Nos vamos a Bruselas!

La ciudad de Bruselas ya la había visitado en el pasado, hace como unos 19 años, pero no podía decir que la conociera. Nuestra visita, una etapa de paso en un viaje por los Países Bajos y París, no puede decirse que fuera extensa. Tan sólo un recorrido panorámico y una visita guiada a la Grand Place y el Manneken Pis. Tampoco recordaba mucho de lo visto, al margen de alguna anécdota en el tiempo libre para comer en las calles cercanas a la Grand Place.

Así pues, sí que había ganas de visitar Bruselas.

De aquel viaje, además de esta espina pendiente de Bruselas, había otras dos espinitas que pinchaban también fuerte, sobre todo la espinita de la ciudad de Brujas. En aquella ocasión visitamos Gante y Brujas en el mismo día y luego dormíamos lejos, no recuerdo dónde. Gante se llevó toda la mañana y fuimos a comer a Brujas. Cuando la comida finalizó, sobre las 5,30 de la tarde, todo estaba cerrado. No pudimos ver absolutamente nada, solamente el paseo en barca por sus canales y los paseos que dimos por alguna que otra calle del centro. Y también tuvimos ocasión de probar los mejillones con las patatas fritas en un bar de la Plaza Burg que seguramente ya no existe pues no conseguí localizarlo ahora cuando la hemos visitado.

La Oficina de Turismo de Bruselas y Flandes se pusieron en contacto conmigo y pude comprobar lo amables y eficientes que son. Accedieron gustosamente a cambiar el vuelo de vuelta aumentando los días solicitados y me dieron instrucciones y contactos para hacer efectivos tanto la reserva del vuelo como las dos noches de hotel en Bruselas.

El viaje se ampliaba algunos días más para visitar algo de la región de Flandes. Primeramente pensaba incluir Lovaina, Gante y Brujas, quedando en pendiente la ciudad de Amberes que ya habíamos visitado en el viaje mencionado. Luego, pensándolo mejor, preferimos ver más pausadamente Bruselas, Gante y Brujas.

Por lo que, finalmente, nos fuimos a Flandes.

La oficina de turismo dio de nuevo muestras de su eficacia y al día siguiente tenía en mi poder un montón de documentación y folletos de Bruselas y la región de Flandes. Enviados por mensajería.

El contacto con Brussel Airlines fue de maravilla y la persona encargada estuvo pendiente en todo momento de combinar los días, con su disponibilidad de vuelos y nuestra disponibilidad de días, y posteriormente de emitir los billetes en las fechas acordadas. Un sobresaliente * para la persona de contacto con esta aerolínea.

La reserva con el hotel fue hecha directamente por correo y respondieron muy diligentemente también.
Nosotros añadimos dos noches más en la ciudad de Bruselas y dos noches en Brujas, siendo estas, lógicamente, a nuestro cargo.

El viaje se iniciaba el 6 de octubre y finalizaba el 12 del mismo mes.

Voy a intentar hacer una crónica de cómo distribuimos los pocos días de que disponíamos y lo que fuimos viendo en nuestro recorrido por estas tres ciudades. Iré contando las visitas tal y como nosotros las hicimos, en la secuencia ocurrida a lo largo de la jornada aunque, posiblemente, haya visitas en las cercanías a alguna de las mencionadas que podrán ir en otro orden y, quizá, en otro día de recorrido.

Las fotos son poca cosa, sacadas con los móviles, el mío y el de mi marido. No esperéis grandes calidades ni enfoques.

El vuelo de ida salía de Málaga a las 20:40 y tenía un horario previsto de llegada a las 23:25 en el aeropuerto Zaventem de Bruselas.

La opción de traslado que más nos convenía era ir en tren desde el aeropuerto (en la planta -1 de la misma terminal) hasta la estación Central de Bruselas. Pero el último tren creo que salía a las 23:47 y estimamos que no tendríamos tiempo suficiente para alcanzarlo. Así que reservé un taxi con Taxi 2 Brussels por el precio de 37€ que nos llevó directamente a la puerta del hotel.

Fue una decisión acertada porque el vuelo salió con retraso y estábamos montándonos en el taxi cerca de la 1 de la madrugada. El chico que conducía el taxi había estado chequeando el estado del vuelo y, afortunadamente, nos estaba esperando.

El hotel Novotel estaba muy bien, como suele ser normal en esta cadena. Pese a lo tardío del horario de nuestra llegada no tuvimos problema alguno ya que la recepción de este gran hotel no cierra en horarios nocturnos.
Y se encuentra muy bien situado y céntrico. En la Rue de la Vierge Noire. En pocos minutos caminando se alcanza la Grand Place.
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Ver Etapa: Porqué nos vamos a Flandes



Etapa: COMENZAMOS POR LA GRAND PLACE  -  Localización:  Belgica Belgica
Fecha creación: 01/12/2017 22:15  
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No teníamos un itinerario previsto para comenzar a visitar Bruselas.

Nos habíamos ido a la cama la noche anterior algo tarde y por ello no tuvimos prisa en levantarnos. Desayunamos como reyes en el estupendo bufet del hotel y tranquilamente nos echamos a la calle con dirección la Grand Place, como no podía ser de otra manera. Llovía copiosamente y estaba previsto tener un día pasado por agua.

No solo queríamos ver lo primero la Grand Place sino que también queríamos ir a la oficina de turismo que allí tiene su oficina más céntrica. Para pedir un mapa con el itinerario de los lugares con Art Nouveau y la ruta del Comic.

La oficina estaba atestada de gente y no nos atendieron muy bien. Los itinerarios que yo quería los vendían (1 o 2 euros) y al final solo compré el de Art Nouveau que resultó ser un fiasco por la poca información que proporciona. Más útil me resultó el mapa enviado por la oficina de turismo en España que tenía varios itinerarios coloreados en el mismo, incluyendo trayectos con atracciones de Art Nouveau y murales pintados con personajes del Cómic.

La Grand Place se encontraba igualmente ocupada por muchísima gente, pese a la lluvia. Se notaba que era sábado.

Había gran cantidad de grupos en el centro de los cuales destacaba el típico paraguas de los free tours. Tenía anotado como posible el de Sandemans de las 10:00 horas. Pero este hacía tiempo que habría comenzado. Me fijé en uno de Buendía Tours, del que había leído algo, y aunque me dijeron que era necesario reservar, al final nos acogieron pues decidieron hacer dos grupos. La mayoría de los grupos congregados eran en español. La cantidad de españoles que viajamos.

Nos decidimos a comenzar de esta forma pues no teníamos, como ya he mencionado, muy claro por dónde comenzar y de esta forma esperábamos que dejara de llover y tener las ideas más ordenadas.

Y mientras esperamos a que se reorganicen los dos grupos, me hago conciencia de que estamos en la que, quizá, sea una de las plazas más bonitas del mundo. Al menos Victor Hugo así lo pensaba ya que vivió un poco de tiempo en dos de sus casas, como veremos después.

No la recordaba tan grande e inmensa. Rodeada de edificios imponentes, arquitectónicamente tan bellos, que hacen que no sepas adonde mirar. Pero no hay prisa, a lo largo de nuestra estancia tendremos ocasión de mirarla y saborearla con más detalle ya que casi siempre nos pillaba de paso, a la ida o a la vuelta, a nuestro alojamiento.


La Grand Place es el corazón geográfico e histórico de Bruselas.

Lo que comenzó siendo solo un mercado que originó el desarrollo comercial de una ciudad, con el paso de los años y la pujanza económica que la actividad comercial originaba fue dando paso a otros varios mercados y la construcción de casas de empresarios ricos y, sobre todo, casas gremiales. El poder municipal se implanta con la construcción del Ayuntamiento y el poder del duque se hace patente en la Casa del Rey.

Pero en agosto de 1695, la mayor parte de las casas, construidas en madera, fueron destruidas por el bombardeo de tres días efectuado por las tropas francesas, durante la Guerra de la Liga de Augsburgo. Tan sólo la fachada y la torre del ayuntamiento, y algún que otro muro de piedra, quedaron en pie.
Bruselas, sus ciudadanos y los gremios, consiguió reconstruir en piedra los edificios que hoy vemos en tan solo cuatro años. La Grand Place había renacido de sus cenizas con más belleza y poderío, con edificios en varios estilos arquitectónicos.

A las 10:45 h. comienzan estos free tours de Buendía Tours. Justamente enfrente del edificio del Ayuntamiento.


El Ayuntamiento es el edificio más espectacular de todos los que rodean la plaza. También es el más importante y el más antiguo.

Construido en estilo gótico brabanzon entre los años 1402 (comienzo del ala este) y 1455 en que se sustituyó el antiguo campanario por una alta torre de 96 m. Posteriormente ha tenido varias restauraciones.

Un magno edificio de forma rectangular con varios pisos de altura. El nivel bajo conserva el porticado en el que antiguamente se celebraban mercados. Tanto la fachada como la torre campanario se encuentran profusamente decorados, ventanales, torretas, arcos, ornamentos en piedra que asemejan filigrana, 137 estatuas que representan a santos, nobles y figuras alegóricas. Un tejado en pendiente perforado por decenas de troneras. La alta torre campanario se encuentra rematada por una figura dorada del arcángel San Miguel matando al diablo.

Todo el edificio desprende un halo de armonía y equilibrio. Pero es engañoso.

Las 137 figuras no son originales, son copias. Las verdaderas se encuentran en el museo de la ciudad.
La figura del arcángel San Miguel parece muy pequeña por el efecto desvirtuador de la altura en la que está. Mide más de dos metros (en algunos sitios he leído que cinco metros) encima del pico de la alta torre, amparando la ciudad y vigilando que no se levante el diablo que sigue con la lengua fuera. Y lleva ya más de 600 años.




El edificio mantiene un inaparente desequilibrio. La torre misma se encuentra algo desviada, su eje central está algo más a la derecha que el vértice del arco de la puerta central. La parte de la izquierda del edificio es distinta a la del lateral derecho. La diferencia no está en la leyenda de que el arquitecto se equivocó, sino que fueron construidas en distintas etapas y por dos arquitectos distintos. El ala izquierda es más larga y la más antigua. La parte de la derecha tiene menos espacio y el arquitecto que la diseñó supo resolver bien esta papeleta dándole un aspecto similar pero, a la vez, muy distinto. Los ventanales y arcos son más grandes y con estos huecos mayores supo compensar la menor amplitud del ala oeste.




Girando el cuerpo y la mirada hacia la derecha nos encontramos con los edificios del lado oeste de la plaza. Un conjunto de seis magníficos edificios con mezcolanza de estilos y con predominio de adornos dorados que recogen los números del 1 al 7 del total de la plaza.



Son un conjunto de casas gremiales que junto con el Ayuntamiento, la Casa del Rey y los otros conjuntos de casas de los gremios, por su belleza ornamental dieron lugar a que la Grand Place se incluyera en 1998 en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco.

En la esquina más a la derecha (esquina con la rue au Beurre) se encuentra la número 1, La Casa del Rey de España (Maison du Roi d’Espagne) o Maison des Boulangers, casa de los panaderos, como también se le conoce por representar a dicho gremio.

Después de la destrucción de las casas de la Grand Place durante el bombardeo de las tropas francesas en 1695, esta casa fue reconstruida en 1697, según se indica en dos cronogramas.

La fachada, de estilo barroco, es una de las más anchas de la Grand Place. En ella aparece un busto de san Aubert, patrón de los panaderos, colocado encima de la puerta de entrada en cuyo arco se encuentra uno de los cronogramas. En la transición al segundo piso se refleja el otro cronograma aludiendo a las virtudes de Carlos II de España que era entonces también el rey de los Países Bajos. En el mismo piso segundo hay una escultura con el busto de Carlos II dentro de una composición conocida como “el triunfo del rey”.
Es la única casa de la plaza que se encuentra coronada por una balaustrada con estatuas de diferentes personajes mitológicos y una torre linterna. La chica que explica en el tour se hace un pequeño lío queriendo dar a las estatuas la apariencia de que representan personajes relacionados con los panaderos.

En los bajos de la casa hay un restaurante muy afamado que se llama también El Rey de España.



Al lado hay también una cervecería en los bajos de la casa del gremio de los lecheros, La Carretilla, o Maison la Brouette.
Corresponde a la casa número 2 y 3 y le llaman la carretilla porque aparece una especie de carretilla dorada en unos cartuchos orlados del primer piso. Su fecha de reconstrucción fue también en 1697, fecha que aparece en otros cartuchos orlados del segundo piso

La casa número 4 es la conocida como El Saco, Maison Le Sac. Perteneciente al gremio de toneleros, ebanistas y carpinteros. También reconstruida en 1697 en estilo barroco.

En su planta baja hay dos puertas. Encima de la puerta de la derecha hay un bajorrelieve que representa a unos recolectores alrededor de una gran bolsa, un gran saco que dio nombre al edificio. En la balaustrada de los pisos superiores hay relieves que representan las herramientas propias del gremio, martillo, mazo, cinceles.

Ahora en sus bajos hay en Starbucks.

La casa número 5, La Loba, Maison la Louve, perteneciente al gremio de los arqueros. Reconstruida en 1696.

Recibe este nombre porque encima de la puerta de entrada hay un relieve de la loba alimentando a Rómulo y Remo.
El símbolo de los arqueros aparece en un balcón del primer piso que se encuentra decorado con carcaj y flechas. En la transición al segundo piso hay una serie de esgrafiados de color rojo y oro que alterna atributos arqueros, cascos, corazas, escudos…

La casa número 6 es la llamado El Cuerno, Maison du Cornet, del gremio de los barqueros.

Un cuerno dorado aparece entre las columnas del primer piso. A los lados de las ventanas del tercer piso se alinean adornos dorados que simbolizan instrumentos de los barqueros, timón, lanza, poleas, cuerdas…
El edificio tiene cinco pisos y se encuentra coronado por una construcción que quiere asemejar la popa de un galeón español, flanqueado por estatuas de marineros y cubierto de leones dorados.

La casa número 7 es la del Zorro, Maison du Renard, del gremio de los merceros. Es la última de este bloque de casas del lado Oeste y da comienzo a la Rue de la Tête d’Or.

Fue reconstruida en 1699 tal y como figura en un cartucho del tercer piso que se encuentra decorado con cariátides y guirnaldas de flores.
Encima de la puerta de entrada se encuentra la figura del zorro que le da nombre a la casa. En el primer piso aparecen unos atlantes que parecen sostener el balcón del segundo piso. Por encima del balcón unas estatuas que son una alegoría de cuatro continentes, Africa, Europa, Asia y América, enmarcando, de dos en dos, una alegoría de la Justicia. La fachada se corona con un frontón sobre el que antes había una estatua de San Nicolás, y que ahora parece que está en restauración, patrón de los merceros.



Nos movemos por el piso adoquinado de la plaza, brillante y húmedo por la lluvia, hasta encontrarnos frente a los edificios que hay a continuación del Ayuntamiento, en el lado Sur. Son un conjunto atractivo de las casas que van del número 8 al número 12.



En el que sería el número ocho se encuentra la Casa de la Estrella, Maison de L’Etoile. En su parte superior se puede ver, sobre un frontón triangular, la estrella dorada que le da nombre. No tiene el aspecto de las demás casas de la plaza, es más pequeña y estrecha, y actualmente en realidad es un apéndice de la casa de al lado, La Casa del Cisne.

Como casi todas las de la plaza, la casa fue erigida nuevamente tras el bombardeo, en 1695. Pero fue demolida en parte por hacer esquina con la que entonces era conocida como rue de L’Etoile, hoy rue Charles Buls. Esta calle se amplió en 1853 para que pasara un tranvía tirado por caballos.

Fue reconstruida nuevamente a instancias de Charles Buls en 1897, con una planta baja atravesada por una galería para facilitar el paso. En la parte baja del edificio, dentro de la galería, hay una placa de estilo Art Nouveau, diseñada por Victor Horta, en memoria de Charles Buls.




Charles Buls fue uno de los alcaldes que más hizo por Bruselas y la Grand Place. Fue el que implantó que las calles tuvieran el nombre en los dos idiomas, francés y holandés. Volveremos a encontrarnos con él por Bruselas.

Pero no acaba aquí la historia de esta casa, con su apariencia algo más anodina y que no quisiera llamar especialmente la atención.

A esta casa el concejal Everar t’Serclaes, asaltado por los enviados del señor de Gaasbeek, fue trasladado y allí muere el 31 de marzo de 1388. El monumento a Everard t’Serclaes se encuentra adosado a la casa, bajo la galería, justo al lado de la placa en honor de Charles Buls.

El monumento evoca la liberación de la ciudad por Everard t’Serclaes. Es un bajorrelieve en bronce que data de 1902. Entre pilastras hay tres bajorrelieves que representan tres episodios de la historia de Bruselas. Bajo ellos se encuentra el personaje reclinado, rodeado de una mortaja y con un perro a sus pies.

Miles de turistas que pasan por la Grand Place se detienen a visitarlo, pero la mayoría no se enteran de casi nada, solo se limitan a frotar sus brazos, la rodilla y hasta la cabeza del perro. Según una tradición o leyenda, (que resulta que es relativamente reciente), el tocar la figura trae buena suerte o puedes volver a Bruselas. La chica nos cuenta que más bien si tocas su figura de izquierda a derecha es para casarse y en sentido contrario para divorciarse. Lo cierto es que la figura del pobre Everard nunca mantiene su color natural oscuro sino que muchas partes de su cuerpo se encuentran brillantes por el desgaste de tanto toqueteo. Y eso que la que ahora hay es una copia en resina que se colocó porque la original tuvieron que retirarla para su restauración, bastante deteriorada de tanto frotado, y posteriormente se decidió su sustitución por la copia que ahora hay. Pese a que llevará instalada muy pocos años las partes brillantes y doradas van avanzando con respecto a la pátina oscura de la imagen.

Y no es de extrañar. En horas punta permanece rodeada de turistas, todos queriendo tocar la imagen, cada uno con su particular propósito.




El número 9 es la famosa Casa del Cisne, Maison Le Cygne, ya mencionada en el siglo XV como una posada. Destruida, como las demás, por las tropas francesas enviadas por Luis XIV, se volvió a edificar en 1698.

Pero esta casa es algo distinta de las demás. Tiene una apariencia francesa ya que fue un francés el que ordenó su construcción, Pierre Fariseau, que se encargó que su nombre quedara grabado para la posteridad. Uno monograma dorado con sus iniciales se encuentra por encima del balcón del primer piso.
Posteriormente fue comprada por el gremio de los carniceros que modificaron la segunda planta y dejaron también su impronta en ella mediante un cronograma que indica además que fue realizada con los resultados de la venta de la lana.
Por encima de la puerta de entrada aparece la bonita figura del cisne que le da nombre.

En el siglo XIX se convirtió en un café – hostal y sucedieron episodios importantes de la historia dentro de sus paredes. Al lado de la puerta hay unas placas que dan indicios de ello.

En abril de 1885 tuvo lugar aquí el congreso inaugural del Partido de los Trabajadores belgas. Pero con anterioridad ya habían ocurrido otros hechos relevantes. Una placa solo indica que Karl Marx celebró allí la Nochevieja de 1847/1848.
Pero Karl Marx, que vivió desde 1845 a 1848 en Bruselas, expulsado de Francia por sus ideas revolucionarias, se reunía en este café de tertulia con otros revolucionarios, entre ellos Engels. Ambos, en el transcurso de estas tertulias fueron dando forma a lo que sería conocido como El Manifiesto Comunista.

Hoy, tras posteriores reformas, es un atrayente y caro restaurante. Si Karl Marx levantara la cabeza….


El número diez es otra casa bonita e importante, La Casa del Arbol de Oro, Maison L’Arbre d’Or o Maison des Brasseurs.

Fue también construida de nuevo en 1698. Alberga actualmente el Museo de la Cerveza. A destacar sus imponentes columnas de los dos pisos. Las columnas del segundo piso, por encima de su basamento, aparecen abrazadas, en su primer tramo, por unas ramas de árbol de color dorado. En lo alto, una estatua ecuestre dorada de Charles Alexandre de Lorraine.

Las otras dos casas parecen menos ostentosas. La casa número 11, La rosa, Maison de la Rose, toma su nombre del propietario en el siglo XV, Catherine Van der Rosen. Fue reconstruida prontamente, en 1695, y encima de la puerta de entrada aparece la escultura dorada de una rosa
La casa número 12, el Monte Tabor, Maison du Mont Thabor. Restaurada en 1699, alberga actualmente una joyería. Es la última de este lateral y hace esquina con la rue des Chapeliers, la cual tuvimos ocasión de recorrerla en más de una ocasión. Destaca en el centro del primer piso un cartucho dorado con banderas.



En el Lado Este de la Grand Place se encuentran las casas cuyos números van del 13 al 19 y en conjunto reciben el nombre de Casa de los Duques de Brabante porque su fachada se encuentra adornada con el busto de los que fueron duques de Brabante. Si nos fijamos bien podremos ver los bustos de Carlos V, Felipe II, Felipe III, Carlos II, reyes de España que entonces lo eran también de estas tierras y por tanto también eran los Duques de Brabante. También distinguimos nombres conocidos como Felipe el Hermoso, Maria de Borgoña, Maximiliano de Austria ….

Esta colosal y única fachada de estilo barroco clasicista agrupa detrás a siete casas gremiales, ocupando todo el lateral Este de la Grand Place, entre la rue des Chapeliers y la rue de la Colline.
En su origen las casas de L’Ermitage, La Fortune, Leo Moulin a Vent y la Bourse, pertenecían a la ciudad de Bruselas. Pero después de que fueran destruidas por el bombardeo de los franceses fueron vendidas a algunos gremios para obtener fondos para la reconstrucción del ayuntamiento.

Así por ejemplo, la casa Moulin a Vent, la número 16, fue adquirida por el gremio de los molineros, y su distintivo, (un molino de viento), puede verse en su portada. Otras fueron adquiridas por el gremio de los curtidores, los carpinteros, los albañiles y escultores…..

Se construyeron de nuevo en 1698 con fachada única de estilo barroco. Pero es en 1770 cuando adquiere su aspecto neoclasicista en una posterior restauración.

Precisamente la casa 16, del gremio de los molineros, fue la primera residencia de Victor Hugo en Bruselas, huido de Francia por razones políticas. Aunque poco tiempo vivió aquí ya que en unas semanas se trasladó a otra vivienda situada también en la Grand Place, la casa de la Paloma, a la que
ahora nos dirigimos.



Giramos nuestra mirada y nos acercamos a las casas que se encuentran en el Lado norte de la plaza.
El primer grupo lo componen las casas del número 20 al 28. Casa del Ciervo, casa de los chocolates Godiva, Chaloup d’Or

La Chaloup d’Or (gremio de los sastres) ocupa los número 24 y 25 y es la casa más notable del grupo. En su primer piso puede verse un busto de Santa Bárbara en el vano central. La fachada se encuentra coronada por un frontón triangular (y su correspondiente cronograma) que, a su vez, sostiene otro pequeño frontón con volutas sobre el que se alza la figura de San Hommebon de Cremona, patrono de los sastres.

La Casa de la Paloma, Maison du Pingeon, ocupa los números 26 y 27. Antes del desastre del bombardeo francés, pertenecía al gremio de los pintores. Pero después del mismo el gremio vendió lo que quedaba de la casa al arquitecto Pierre Simón que, se supone, construyó la casa y su fachada.
En esta casa es dónde Victor Hugo se instaló durante seis meses, hasta que se marchó a Jersey en el Canal de la Mancha, según consta en una placa cerca de la puerta, (justo encima del número 27), y una inscripción en el segundo piso.

En el centro del segundo piso puede verse un ejemplo de “serliana” o “ventana de Palladio”. Es una venta tripartita cuya parte central se encuentra rematada en un arco de medio punto que se apoya en arquitrabes y estos a su vez en pequeñas columnas. Es la única que hay en toda la arquitectura de la Grand Place.

El número 28 lo ocupa la Maison du Marchan d’Or o, como también es conocida, La Chambrette de L’Amman o Aus Armes de Brabant, por los escudos que adornan el primer piso.




Nos colocamos de frente del otro plato fuerte de esta singular plaza, que, aunque ya le hemos echado un vistazo, ahora nos toca verlo algo más detenidamente.

Casa del Rey o Maison du Roi.

El magnífico edificio que tenemos delante, con claros rasgos arquitectónicos del estilo gótico, no es tan antiguo como pudiera parecer. El anterior edificio, bastante deteriorado por el paso del tiempo y los bombardeos franceses de 1695, fue demolido y en su lugar se construyó uno nuevo con estilo neogótico que quería representar fielmente el edificio en su origen.

Y tiene su propia historia. En el siglo XII era solamente un edificio de madera en cuyos soportales se vendía el pan. Allí se reunían los panaderos a ofrecer sus productos. De esta época conserva el nombre en flamenco de Broodhuis (casa del pan).

A pesar de su nombre, Casa del Rey, en el edificio no vivió nunca ningún rey. El edificio de madera fue sustituido por otro de piedra que acogía las dependencias administrativas del duque de Brabante, pasando a llamarse Casa del Duque. Cuando este Duque de Brabante fue coronado rey, Carlos V, comenzaron a llamarla Casa del Rey. Carlos V mandó reconstruirlo en estilo gótico tardío, con semblanza parecida a la que vemos hoy, solo que sin torretas ni galerías.

Y lo que vemos hoy nos complace bastante. Una fachada con doble galería coronada por una balconada. Bajo un tejado francés muy inclinado que ha sido aprovechado para abrir mansardas y adornado con abundantes tímpanos y pináculos.

Su interior se puede visitar ya que alberga el Museo de la Ciudad de Bruselas. Con pinturas del S.XVI, las esculturas originales del ayuntamiento, la figura original del Manneken Pis y todo su vestuario, que no es poco.

Su visita la dejamos para más tarde y al final no pudo ser.

En el lado norte la casa del Rey ocupa los número del 29 al 33 y se completa con las casas que van del 34 al 39: Casas de El Yelmo, El Pavo Real, Le Petit Renard, Santa Bárbara, El Asno.



Abandonamos la Grand Place por la rue Charles Buls. La figura de Everard t’Serclaes sigue rodeada de gente que quiere hacerse una foto tocando su brazo o su pierna.
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Ver Etapa: COMENZAMOS POR LA GRAND PLACE



Etapa: LOS PASOS DE UN FREE TOURS  -  Localización:  Belgica Belgica
Fecha creación: 01/12/2017 22:57  
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Los alrededores de la Grand Place son un verdadero laberinto de calles que se retuercen y se entrecruzan, pero en todas ellas hay una gran animación. Abundancia de cervecerías y restaurantes, tiendas de recuerdos, sitios de comida rápida en la que no pueden faltar las famosas Frites de Bélgica, tiendas de chocolates en todas su variedades, muchas de nombres reconocidos (Godiva, Neuhaus, Leónidas…) y otras tantas con nombres menos famosos pero no por ello con chocolates menos sabrosos. Los conocidos gofres se hacen su sitio en medio de estos comercios.

En un despacho de gofres nos detuvimos porque según la chica que lleva el tour, tenían un gusto especial. Nosotros finalmente acabamos el viaje sin probar un gofre.

Frente a esta tienda de gofres, un edificio de ladrillos rojo que corresponde al prestigioso hotel de 5* de la cadena Rocco Forte que se llama Hotel Amigo. Tal y como se escribe y se lee. En el siglo XVI el edificio se convirtió en prisión y pasó a tener el nombre de Amigo. El hotel ha querido conservar el nombre antiguo del edificio. Que se llame amigo tiene su origen en que los carceleros españoles confundieron el vocablo flamenco para designar celda y que les parecía que decían “amigo”.

En esta prisión fue encerrado el poeta Verlain en julio de 1873 por su intento de asesinato a Rimbaud, su amante de 19 años. Un escándalo de la época.
Quien lo iba a decir. En cinco siglos el alojamiento más funesto convertido en un alojamiento lujoso y muy exclusivo.


Continuando por la rue de L’Etuve vamos al encuentro el niño meón más famoso, El Manneken Pis. Es, junto al Atomium y la Grand Place, uno de los símbolos más representativos y queridos de Bruselas. Nadie se va de Bruselas sin una foto del pequeño niño meón y no hay tienda de recuerdos que no tenga esta figura.

Sorprende por lo pequeño que es. Una estatua en bronce de poco más de 50 ctm. que representa a un niño pequeño, desnudo y orinando dentro del cuenco de una fuente. Dicen que es un símbolo del espíritu independiente de los bruselenses.



El niño suele estar desnudo, pero no es raro verlo vestido con alguno de los muchos disfraces que atesora. Depositados y visibles en el cercano Museo de la Ciudad de Bruselas en la Grand Place. Vestuario de lo más variopinto y cuya colección se comenzó con el regalo que hizo Luis XV. Como muestra de ofrecimiento de paz después de los asedios y bombardeos franceses de su antecesor Luis XIV.

Las leyendas que lo rodean y la tradición de este niño meón son bastante antiguas. Ya por 1388 (hay una mención escrita de ello) existía una figura en piedra que fue robada por los enemigos en varias ocasiones, a sabiendas de la importancia de la figura para los habitantes de Bruselas. En 1619 fue reemplaza por una estatuilla en bronce esculpida por Jerome Duquesnoy (contemporáneo de Rubens y, aunque no tan famoso, bastante brillante). Se elevaba sobre una pequeña columna que fue reemplazada por el actual nicho rococó en 1770.

Después del robo último de 1960 se erigió una copia, que es la que se ve actualmente. El original fue descubierto más tarde, en el fondo del canal que une Bruselas con Charleroi, rota en dos trozos. La copia original sigue depositada en el Museo de la Ciudad, junto con otra copia dorada y todo su pintoresco guardarropa.


Nosotros nos lo encontramos vestido de ciclista y tenía que haber algún evento importante relacionado con el ciclismo. Justo enfrente un señor con la misma equipación parecía esperar algunos compañeros.


Son muchas las creaciones de cómic nacidas en Bruselas, Tintín, Los Pitufos, Lucky Luke, Spirou, Marsupilami… Podría decirse que Bruselas es la capital del comic. Callejeando se pueden encontrar muchas viñetas pintadas en murales, en las fachadas de los edificios. Forman parte de una “ruta del comic”.

Muy cerquita del Manneken Pis nos encontramos con la que será nuestra primera visión de una de estas viñetas. Y nada menos que la muy conocida de Tintín y el caso Tornasol. Tintín, el capitán Haddock y su perro Milou, bajando unas escaleras en una escena del caso Tornasol. Parece como si bajaran las escaleras para acercarse a ver al cercano Manneken Pis.



La idea de estos murales parte de la necesidad de subsanar algunos problemas de rehabilitación de muchos edificios del centro. En 1991 se propuso pintar con originales viñetas las paredes que quedaban al descubierto tras los derribos para la alineación de fachadas en las calles que se modificaron en la capital belga. Pero la pintura de murales con viñetas de comic va más allá de las calles del centro. Ya tendríamos oportunidad de ver algunas viñetas, conocidas y menos conocidas.

Seguimos avanzando por la rue du Chêne y nos encontramos con otro mural en la fachada de un edificio. Más bien un grafiti del Manneken Pis, llamado Manneken Peace, (suena igual)



Esta calle finaliza en la Place de la Vieille Halle aux Blés en donde está Jacques Brel Editions. Se dedican a la venta de artículos relacionados con el cantante, una exposición y también ofrecen la posibilidad de hacer un auto recorrido por los lugares relacionados con J. Brel con la compañía de una audio guía. Me hubiera encantado poder hacerlo.

Por esta rue du Chêne hemos estado viendo en el suelo conchas doradas, muestra de que por aquí transita El Camino de Santiago. En concreto la Vía Bravantica que viene desde Holanda. A media tarde llegaremos a su inicio oficial.

Subiendo por la rue de L’Escalier alcanzamos el Boulevard de L’Empereur. Vemos unas ruinas y una torreta redonda con tejado cónico. Es la Tour d’Angle, o lo que queda de ella. Son de los pocos restos que quedan de la antigua muralla medieval. En el Medievo, Bruselas se acababa aquí. Si nos hubiéramos desviado hacia rue de Dinant podríamos haber visto también la Tour de Villers que se encuentra muy cercana.



Para la construcción del Boulevard de L’Empereur, viviendas de este barrio, muchas de ellas con la fachada en “escalera”, típicas de las construcciones históricas de la ciudad, fueron derribadas en el siglo XIX en aras del progreso. Bajo esta avenida pasa un túnel por dónde circula el tren, uniendo la estación norte y sur. Unos pocos restos de estas fachadas históricas se mezclan con edificios modernos que, por ahora, poco o nada nos dicen. No es el único ejemplo que nos encontraremos.



Llegamos al barrio de Sablón. Deriva de la palabra sable que significa arena. En otros tiempos era una zona arenosa y algo pantanosa. Luego se fueron construyendo casas señoriales y más tarde se convirtió en lugar de encuentro y ocio de la nobleza por la celebración de un mercado. Y así ha seguido su evolución siendo hoy día unos de los barrios más exquisitos y exclusivos de Bruselas.

Su centro neurálgico lo constituyen el Grand Sablón y el Petit Sablón. En realidad dos plazas separadas por la iglesia de Notre Dame du Sablón y la rue Regence.

La plaza de Grand Sablón tiene forma triangular y se extiende desde la fuente de 1751 (Jacques Berger) hasta la iglesia de Notre Dame du Sablon. Toda la plaza es un notable conjunto arquitectónico con elegantes edificios de los siglos XVI y XVII, algunos con bellas fachas art nouveau.




En Grand Sablón se siguen celebrando mercados, que no mercadillos. Los jueves tiene lugar el mercado gourmet y los fines de semana el mercado de antigüedades. Con vendedores que muestran tanta solera como los tesoros que ofrecen.

El Sablón es también el barrio que ha ido creando tendencias y el germen de las mejores marcas de chocolaterías de autor, además de las conocidas Godiva y Leónidas.
Nos podemos encontrar con Pierre Marcolini, la joyería del chocolate. Cacao puro con formas de diseño. Su escaparate es pura elegancia y delicadeza, así como el uniforme de sus empleados. Con Neuhaus, marca elegante y refinada pero, a la vez, clásica y de tradición. Elaboran chocolate desde mediados del siglo XIX. Otra de las más antiguas es Wittamer, fundada en 1910, que es el proveedor oficial de chocolate de los reyes de Bélgica
Y como el dinero llama a dinero, por aquí se instalaran otras marcas de prestigio que no son belgas. El clásico parisino La Durée famoso por sus coloristas y exquisitos macarons. Otro francés, Patrick Roger, que se autodenomina el “escultor del chocolate”.

En fin, tiendas y chocolaterías que más parecen joyerías. Verdaderos templos del sabor, el arte y el diseño en el chocolate. Y también en galletas, “Galletas de Maison Dandoy”, dicen que son las mejores de Bélgica.

Este tour tiene programada una parada en la tienda Godiva de Grand Sablón. Nos dan a probar una fina chocolatina y un vale para obtener un 5% de descuento en una próxima compra.

Al final de la plaza se alza la Iglesia de Notre Dame au Sablón. Magnífico y elegante ejemplo del gótico “brabanzón”. El templo ocupa el lugar de una antigua capilla del siglo XIV erigida por el gremio de los ballesteros para venerar a una imagen que una chica se había traído de Amberes porque la Virgen María se lo había revelado en sueños. La Virgen adquirió fama y la capilla se convirtió en centro de peregrinación, por lo que tuvieron que ampliarla. La iglesia fue erigida en el siglo XV en el estilo que hoy vemos, muy parecido al de la Catedral de San Miguel y Santa Gúdula.




Su interior es bastante sobrio pero destacan sus luminosas y altas vidrieras. Es parecido en su formato, pero en más pequeño, y en su ornamentación al de la Catedral. Consta de cinco naves separadas por pilares redondos. En la nave central varias estatuas destacando la de San Huberto que lleva colocada en el mismo sitio desde 1348. El púlpito de madera finamente tallado en madera, en 1697, resalta sobremanera con el tono blanquecino de los pilares y bóvedas. De igual forma me llama también la atención la decoración en madera de la que forman parte unos bellos confesionarios en madera labrada.







En algunas capillas se encuentran enterrados miembros de la corte de los Habsburgo, como es el caso de la capilla de Santa Ursula ocupada por la familia Thurn et Tassis. Esta familia mantenía un palacio en las cercanías (demolido en 1872). Francois de Tassis estableció el sistema de correos en 1516. En la esquina de Petit Sablon y rue Regence hay una placa que conmemora a Fancois de Tassis y Carlos V. Al lado, la capilla de San Maclou con decoraciones barrocas en mármol blanco.

De frente tenemos el pequeño pulmón verde del barrio de Sablón, el Petit Sablón, solamente tenemos que cruzar la rue de la Regence para adentrarnos en el mismo.

Es un jardín ascendente y lleno de encanto. Sus setos, plantas, rosales.. se encuentran perfectamente mantenidos. Se respira sosiego y tranquilidad, como un lugar aislado de la ciudad.



Este jardín era utilizado en la Edad Media como cementerio del hospital Saint Jean. Con el tiempo dejaron de hacerse enterramientos y se convirtió en un espacio público que fue utilizado en la remodelación de la zona para implantar el jardín actual.

Detrás del jardín se encuentra el Palacio de Egmont que fue donado a principios del siglo XX al estado belga y hoy día se utiliza como sede del Ministerio de Asuntos Exteriores y no es visitable, aunque sí lo es su jardín, algo sombrío pero con una bonita estatua de Peter Pan.

El jardín del Petit Sablon se encuentra presidido por un pedestal, que hace las veces de fuente, con las estatuas de Egmont y Hoorn que fueron mandados decapitar en la Grand Place por el Duque de Alba por su resistencia a la política centrista y la poca tolerancia religiosa en el reinado de Felipe II. Una leyenda en el pedestal así lo recuerda. Pero no se encuentran solos. Están rodeados y acompañados por diez estatuas de personajes importantes en la historia belga, del siglo XVI.



Los bronces de Egmont y Hoorn estaban antes en la Grand Place, justo en el sitio que habían sido decapitados. El parque fue inaugurado en 1890, la víspera del 21 de Julio, fiesta nacional belga a partir de entonces. La joven nación belga quería conmemorar a Egmont, Hoorn y otros compatriotas famosos para reforzar la identidad nacional.
Desde luego aquí se encuentran en un lugar más tranquilo y su sueño eterno se encuentra menos alterado que con el bullicio de la Grand Place.

Alrededor del parque hay una verja entrelazada por columnas. Fue realizada en estilo art nouveau por Paul Hankar. Encima de cada una de estas columnas neogóticas hay una estatua en bronce que representa a uno de los oficios antiguos de la ciudad, cada una distinta de las demás. Haciendo referencia al comercio, la industria, el arte, pilares de la floreciente economía de los antiguos Países Bajos. En total son 48 estatuas de bronce que ayudan a aumentar el encanto del lugar. Esta verja queda cerrada por la noche.



Desde la Rue Regence podemos ver a lo lejos el Palacio de Justicia, lleno de andamios. Nosotros nos acercaríamos después. Porque ahora tomamos la otra dirección, hacia Place Royale.

La Place Royale es una gran plaza que guarda historia por todos lados. Pero es también un conjunto de edificios hermosos y elegantes, de color crema o blanco “roto” que le prestan mucha claridad al conjunto, el cual resulta bastante armonioso y simétrico. Por su suelo adoquinado, en un lateral de la plaza, pasa la circulación de coches, buses, tranvías…, pero no resulta agobiante en ningún momento.




Los edificios que rodean la plaza son de clara línea neoclásica y en medio de ellos, el único elemento asimétrico, la iglesia de Saint Jacques sur Coudemberg. Y para nada rompe la armonía del conjunto de edificios, al contrario, le da más vistosidad y belleza.



El centro de la plaza está presidido por una estatua ecuestre en bronce de Godofredo de Bouillón, rey de Jerusalén y líder de la Primera Cruzada. Aunque dicen que él nunca aceptó el título de Rey de Jerusalén, pero sí el de guardián del Santo Sepulcro. Que es un personaje importante en la historia de Europa es notorio, pero lo que se me escapa es la relación que pueda tener con esta bonita plaza. Se erigió en 1848 en sustitución de una antigua estatua de Carlos de Lorena, demolida en la Revolución Francesa. Y Carlos de Lorena sí que tenía relación con esta plaza.



La iglesia de Saint Jacques sur Coudemberg tiene más apariencia de palacio que de iglesia. Está construida en el estilo neoclásico de la plaza, con una fachada que recuerda a un templo clásico, un espléndido y bonito campanario, un frontón adornado por un fresco de Portaels. Su interior es austero, solemne y luminoso. A destacar dos cuadros del mismo autor del frontón, Jan Portaels y los asientos reservados a la realeza (como anécdota).

En el lugar que ocupa antes había una capilla usada por los duques de Brabante al estar anexionada al desaparecido Palacio de Coudenberg por el incendio de 1731. La capilla era lo único que había sobrevivido del incendio pero se encontraba en mal estado. La capilla estaba consagrada a Santiago el Apostol y era parada obligatoria en el Camino de Santiago, en la ruta Bravantica que pasa por Bruselas. Desde aquí los peregrinos se dirigían a la Catedral, pasaban por la Grand Place y salían de la ciudad por la Rue Haute que luego en la tarde veremos.

En las escaleras que acceden a la iglesia tuvo lugar un hecho histórico importante. El 21 de julio de 1831 el que se convirtió en Leopoldo I, primer rey de Bélgica, prestaba solemne juramento a la recién redactada Constitución belga.



Durante más de 600 años en la ciudad alta, en el lugar que nos encontramos, dominando la ciudad baja, se levantó el Palacio Coudenberg, residencia de los Duques de Bravante. Un lugar lleno de historia de la época española en Flandes.

Como residencia de los duques que era, y como el emperador Carlos V era el Duque de Bravante, vivía en el Palacio Coudenberg en las largas temporadas que pasaba en Bruselas. En este palacio vivió dos momentos importantes, el principio y el final de su reinado. Aquí vivía cuando fue nombrado rey de España y 40 años después fue en este mismo lugar dónde decidió abdicar en su hijo Felipe II. Justamente en el Salón del Trono o Aula Magna como también era conocido. Y desde dónde salió para retirarse en el Monasterio de Yuste en Cáceres.

Carlos V hizo de Bruselas la capital de los Paises Bajos españoles y dio a la ciudad su época de mayor esplendor.

Doscientos años después de la partida de Carlos V el palacio ardía completamente dejando consternados a los habitantes de Bruselas que tardaron más de 40 años en reaccionar.

El gobernador de los que ya entonces eran Países Bajos austríacos, Carlos de Lorena, decidió no reconstruir el palacio ni la iglesia, sino construir algo totalmente nuevo y de más actualidad. Pero el terreno se conservó y los restos del palacio se utilizaron para nivelar el terreno, así que de cierta forma, algo de su huella pervive.

De este Carlos de Lorena era la estatua que había antes en el centro de la plaza. Su palacio no anda muy lejos de este lugar, en la Place du Musée. Era el Gobernador General de los Países Bajos austríacos, cuñado de la emperatriz María Teresa de Austria

Apenas nos adentramos en la Rue Royale a nuestra derecha queda un edificio que alberga hoy día el Museo BELvue, dedicado a la historia de Bélgica desde la revolución de 1830 hasta la fecha. Está construido sobre lo que en su día era el Palacio de Coudenberg.



Fue construido a finales del siglo XVIII para ser un hotel de alto lujo. Un edificio estilo luis XVI llamado Bellevue. Ha pasado por varias manos y destinos. Desde 2005 acoge este museo de la historia de Bélgica. Pero también es el sitio de entrada a los sótanos y los recuerdos del antiguo palacio Coudenberg. Hay una entrada combinada para ambas visitas.

A continuación aparece, ya en la calle Place des Palais, el Palacio Real de Bruselas. Construido igualmente en estilo Luis XVI.
Palacio bastante popular. Se encuentra en la parte alta, en la parte más señorial de la ciudad. Fue residencia real hasta que en 1831 los reyes se fueron a vivir al palacio de Laeken, por la zona del Atomium. No obstante es dónde los reyes tienen sus oficinas, se supone que trabajan, alberga algunos ministerios, salas de reuniones y habitaciones para los jefes de estado invitados. Su visita hoy no es posible. Solo abre, para visitarlo, desde el 21 de julio, fiesta nacional, hasta mediados de septiembre.




Enfrente del palacio se distingue la gran mancha verde que es el Parque de Bruselas.
Reminiscencia del antiguo Warande que era utilizado como pabellón de caza por los duques de Brabante. Aún hoy se le sigue también conociendo por este nombre de Warande. Fue remodelado en la misma época que la zona colindante, 1770, y dotado de paseos, fuentes, esculturas. Hacia el final del parque, como para salir a Rue de la Loi, el coqueto Teatro Real del Parque.

El parque de Bruselas se encuentra rodeado de edificios oficiales, Parlamento de Bélgica, Parlamento de la Comunidad Francesa, Parlamento Flamenco, cercano el Tribunal Constitucional, algunos consulados …..

Nos volvemos hacia Place Royale, hacia la Montange de la Cour, como era llamada esta colina en otros tiempos, o Mont des Arts, como es conocida actualmente.
Mont des Arts es también un mirador excelente de la ciudad baja. Como referencia y guía la magnífica torre del ayuntamiento que sobresale por encima de los demás edificios, con su estatua de San Miguel aprisionando al diablo. En días claros hasta se alcanza a ver el Atomium.

Los edificios de esta zona fueron demolidos en el siglo XIX. Con motivo de la Exposición Universal de 1910, Leopoldo II decidió convertir la colina en un bello mirador, por encima de la Place de L’Albertine.



El nombre de Mont des Arts es muy apropiado pues concentra nada menos que diez museos a su alrededor.

Desde la parte superior se contempla, además de la panorámica de la ciudad baja, la misma plaza Albertina con unos cuidados jardines que se instalaron provisionalmente para la exposición y que aún siguen porque fueron del gusto de los ciudadanos. Una gran hilera de árboles cuya forma y redondez de las hojas se mantiene similar, con los troncos pintados en blanco. Al fondo de los jardines la estatua ecuestre de Alberto I, aunque no es la única escultura de este jardín urbano.



Los edificios que rodean estos jardines son de una gran monumentalidad. Desde este mirador la posición a la izquierda es ocupada por la voluminosa Albertina, Biblioteca Real de Bélgica. Biblioteca fundada en 1837 con los fondos de la antigua biblioteca de los duques de Borgoña. Aunque el edificio que vemos no fue inaugurado hasta 1969. Posee unos fondos bibliográficos de valor incalculable, auténticos tesoros. Pero no son solo bibliográficos los tesoros que guarda la Albertina. Dentro de ella se aloja el museo del Libro con una importante colección de libros miniados y el museo de la Imprenta, así como los archivos generales del Reino Belga. Y lo que parece más increíble dentro de una biblioteca: la Capilla de Nassau.

El edificio de la biblioteca ocupa el lugar de un espléndido palacio anterior que heredó la familia Nassau. Tan sólo se salvó, in extremis, la capilla de dicho palacio, Chapelle de Nassau, dedicada a San Jorge. Una capilla que conserva su estilo gótico del siglo XIV y un tapiz o bordado holandés del siglo XVI. La biblioteca la utiliza como sala de exposiciones.

Desde la posición privilegiada del mirador de Mont des Arts seguimos observando los edificios que rodean los jardines de la Place L’Albertine. Los que quedan a nuestra derecha, primero se encuentra el Palacio de Congresos, o mejor dicho Square Brussels Meeting Centre. De reciente construcción (inaugurado en 2009) ocupa en parte el lugar del antiguo Palacio de Congresos que se hizo para la exposición de 1958. Lo que más resalta es el icónico cubo de vidrio de tres pisos que conforma la entrada principal del centro. La estructura del cubo quiere asemejarse a las ramas de un árbol y busca la transparencia y la luz. Además de las salas para congresos tiene un gran espacio para exposiciones.

Luego le sigue el Palacio de la Dinastía del que destaca un gran reloj de carrillón en forma de estrella de doce brazos que se alza sobre un arco, bajo el cual pasa la gente. Consta de 24 campanas y cada brazo del reloj señala una figura animada representante de alguien importante del país. Puede verse a Carlos V, al conde Egmont con su cabeza en la mano, Rubens…. En la parte superior la figura de un burgués con sombrero de copa, marca las horas tocando una campana y una de las figuras históricas se adelantaba, ahora parece que ya no lo hacen.



Atravesamos la plaza Albertina y nos dirigimos a la que será la última visita del tour: la Catedral de Bruselas.

En realidad llamada Catedral de Saint Michel y Sainte Gudule. Ambos patronos de Bruselas. En el lugar existía una iglesia colegial en el siglo XI. La catedral gótica se comenzó a construir en 1225 y las obras se fueron alargando durante tres siglos. Con la construcción de las dos torres, en tiempo de Carlos V, se dio por finalizada la misma. Pero solo ostenta el rango de catedral desde 1962 aunque siempre ha sido la principal iglesia de la ciudad. En ella se han celebrado ceremonias de importancia histórica.

Es el mejor ejemplo del gótico brabantino que se conserva. Tras una restauración y limpieza en la década de los noventa, hoy luce espléndida.




Su interior es bastante sobrio ya que sufrió los saqueos de los protestantes y posteriormente los de la revolución francesa. Pero es muy luminoso. Se divide en tres naves sustentadas por pilares redondos de estilo normando sobre los que se pueden ver estatuas de apóstoles realizadas por Duquesnoy (el autor del Manneken Pis) y otro autor.



En la nave central lo que más llama la atención es un púlpito barroco tallado en madera con las figuras de Adán y Eva, de 1699. Si bien posteriormente en el siglo XVIII se le añadieron las rampas y la decoración en relieve de animales.



En las capillas laterales hay varios mausoleos y algunas vidrieras antiguas y preciosas. Me llama especialmente la atención, además del púlpito, los confesionarios de roble del siglo XVII, finamente tallados.




Como ya dije, siempre fue la iglesia principal de Bruselas y en ella tuvieron lugar históricas celebraciones. Hace 500 años, en 1516, se ofició una ceremonia para la coronación de Carlos V como rey de las Españas. El emperador más grande de la historia de España tenía solo 16 años. Hay una vidriera en el transepto norte, realizada en 1537, que representa la coronación de Carlos V, arrodillado y flanqueado por la figura de Carlomagno. También aquí tuvo lugar una misa de funeral en 1558. Una solemne procesión salió del Palacio Coudenberg hasta la iglesia, presidida por Felipe II al que le seguían miembros de la nobleza española y holandesa. Por regla general todos los funerales de los reyes belgas se han celebrado en esta iglesia.


De forma más reciente en el tiempo, aquí también tuvo lugar la boda real del rey Balduino con Fabiola de Mora y Aragón. El busto del rey Balduino se encuentra esculpido y colocado en un pedestal en la amplia plaza arbolada delante de la Catedral.

Delante de la Catedral se da por finalizado el free tour de Buendíatours. Nosotros después entramos dentro de la Catedral para su visita.

No todo lo anotado por aquí fue explicado por la guía, (le faltaba aún algo más de experiencia), sino añadiendo lo observado y las notas que llevaba.
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  Últimos comentarios al diario  NOS VAMOS A FLANDES
Total comentarios 16  Visualizar todos los comentarios

Alejandria  alejandria  04/12/2017 21:30   
Gracias dagolu. Voy a seguir subiendo etapas en cuanto pueda. Gante y luego Brujas. Y estoy de acuerdo, Brujas es lo más, de lo más.

Alejandria  alejandria  04/12/2017 21:30   
Muchas gracias petalos. Me alegro que te este gustando.

Alejandria  alejandria  04/12/2017 21:32   
Muchas gracias Brig. Me alegro que que te guste. Si que tiene un trabajazo. Un abrazo.

Salodari  Salodari  05/12/2017 08:44   
Maravilloso paseo de tu mano, Alejandria! Me ha gustado mucho recordar los sitios en que estuvimos hace algún tiempo y conocer otros... Me alegro de que disfrutaran del merecido premio. Gracias por compartirlo con nosotros. Un abrazo y 5*****

Alejandria  alejandria  05/12/2017 21:19   
Gracias Salodari. Me alegro que te haya traído buenos recuerdos. La verdad es que el viaje me ha dado más de lo que yo esperaba y si que lo hemos disfrutado.

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Dr. Livingstone
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Ago 15, 2007
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Fecha: Sab Dic 05, 2015 02:49 am    Título: Re: Flandes - Consejos para Viajeros

zorroo, yo tampoco haría Gante y Brujas el mismo día. Se merecen una dia cada una de ellas, si tuviera que prescindir de alguna seria de Amberes.


Saludos
etita59
Etita59
Experto
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Abr 16, 2010
Mensajes: 172

Fecha: Sab Nov 26, 2016 04:41 pm    Título: Re: Flandes - Consejos para Viajeros

Hola, tengo posibilidad de hacer un intercambio de casa en Brujas esta próxima Semana Santa. Ya sé que lo ideal sería Bruselas, pero me ha salido este inercambio.Sería muy complicado o costoso visitar desde allí, Amberes, Gante, Malinas, Lovaina Y Bruselas, ¿Cómo lo podría hacer?. Estaré una semana, ya visité Bruselas y Brujas hace muchos años, pero fue muy poco tiempo. ¿Qué otros lugares podría visitar desde Brujas?. Sería todo en tren. Gracias
Ami69
Ami69
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Jun 09, 2012
Mensajes: 836

Fecha: Dom Nov 27, 2016 04:18 pm    Título: Re: Flandes - Consejos para Viajeros



Hola etita59,

Esta muy bien tu intercambio, que suerte! desde Brujas puedes visitar todo lo que dices en tren y aprovechar para disftutar Brujas por las tardes7 noches tranquilamente sin turistas, es cuestión de organizarte. Lovaina y Malinas puedes hacerlo en medio dia, hay quien las combina con Amberes, aunque personalmente pienso que Amberes bien merece un dia completo.

Salu2
Brigantina
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May 09, 2009
Mensajes: 23190

Fecha: Dom Nov 27, 2016 04:33 pm    Título: Re: Flandes - Consejos para Viajeros

En Belgica es comodo y facil moverse en tren, tienes un hilo específico con mucha información al respecto:

Información trenes y tarjetas de transporte - Bélgica


Un saludo.
etita59
Etita59
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Experto
Abr 16, 2010
Mensajes: 172

Fecha: Mie Ene 11, 2017 07:14 pm    Título: Re: Flandes - Consejos para Viajeros

¿Sabeís si en Semana Santa allí en Flandes es fiesta algún día?. Lo digo por si hacen algún descuento especial en los trenes como en Navidad. Gracias
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