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Viajar a Japón por libre. Diario de una luna de miel soñada -Diarios de Viajes de Japon- Nisarce
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Localización: Japon Japon [Asia]
Nisarce  Autor:    Fecha creación:  Compartir este diario: 
Descripción: Somos Pedro y Nisa, una pareja canaria que en abril de 2012 cumplió un sueño: viajar por libre a Japón con motivo de su luna de miel. Queremos compartir con vosotros la crónica de nuestro viaje (texto, fotos y vídeo), con el deseo de que os ayude si estáis pensando ir al país del sol naciente por vuestra cuenta.

Índice de Etapas del Diario: Viajar a Japón por libre. Diario de una luna de miel soñada
















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Localización: Japon Japon
¡Hola!

Somos una pareja de Gran Canaria, Pedro y Nisa. En concreto, soy Nisa Guiño Les voy a contar cómo fue nuestra aventura de 20 días por tierras japonesas. Podrán ver crónica tanto escrita y con fotos como en vídeo.

Las fotos las tomé yo en la gran mayoría de los casos, mientras que los vídeos los grabó mi marido con su teléfono.

¡Espero que les guste!

****

Videodiario del viaje a Japón correspondiente a esta etapa del diario de viaje. ¡Editado! Nuevo vídeo remasterizado, días 1 y 2: de Gran Canaria a Tokio[align=center]




Y comienza aquí el relato día a día de cómo fue nuestro viaje por libre a Japón con motivo de nuestra luna de miel. Espero que lo disfruten, y que puedan, de alguna u otra forma, hacerse una idea de lo que sentimos Pedro y servidora al llegar allí.

Después de pasar nuestra noche de bodas en el Hotel Santa Catalina, mis padres nos recogieron a las 8 de la mañana en el hotel y nos llevaron al aeropuerto. Inicialmente nuestro vuelo a Madrid salía a las 7 de la mañana, pero tres semanas antes nos comunicaron que lo habían cancelado y que nos daban plaza en el vuelo de las 10.


Llegamos a Madrid sin ningún tipo de incidente. Dato importante: el equipaje. Nos llevamos dos maletas semirígidas pequeñas, las cuales pueden viajar en cabina sin ningún problema. Eso, una mochila y la mochila de la cámara de fotos, más una bolsa de deporte de tela metida dentro de una de las maletas; fue todo lo que llevamos. Consejo que les doy: para un viaje largo, especialmente a Japón, no vale la pena cargar con maletas grandes, pesadas y repletas de ropa. Es mejor llevar poca cosa y hacer la colada periódicamente. En Japón casi todos los hoteles disponen de lavadoras y secadoras a monedas que funcionan perfectamente. Es más cómodo y práctico poder viajar con poco equipaje, ya que al tener que estar trasladándote de una ciudad a otra en tren, se agradece no arrastrar kilos y kilos. Y otro detalle, más que nada consejo de viajero que seguramente muchos ya conocerán, pero que nunca está de más recordar: si viajan en pareja, no lleven nunca la ropa y enseres de uno de los dos en una sola maleta, mejor que en cada maleta vaya una mitad. Así, si les pierden una de las maletas, uno de los dos no se quedará sin nada.

Terminado este pequeño inciso, no me queda más remedio que contar que el único problema logístico que tuvimos a lo largo de todo el viaje, no ocurrió en Japón, sino en Madrid. Como nuestro vuelo para Zürich salía al día siguiente, domingo, a las 9 de la mañana, y recomiendan estar tres horas antes en el aeropuerto para vuelos internacionales, no nos quedaba otro remedio que hacer noche en la capital, así que reservé una habitación en el Tryp Diana, uno de los tantos hoteles que hay alrededor de Barajas que ofrecen servicio de transfer gratuito, es decir, que tienen guaguas privadas (microbus) que te llevan del aeropuerto al hotel y viceversa.

Cuando hice la reserva, me dijeron, textualmente, que cuando llegase a Barajas, los llamara para solicitar que nos fuera a recoger la guagua del hotel. Así hice, mientras esperaba las maletas. Sin embargo, ya al llamar, algo no me gustó: el teléfono daba tonos y tonos y nadie me cogía la llamada. Colgué y volví a intentarlo. Al cuarto tono, me atendieron. Me dijeron que esperásemos la guagua en la parada que está fuera de la terminal 2 de Barajas (que por cierto, qué viejita y desfasada se ha quedado).

Las maletas tardaron un montón en salir. Cuando recalamos en el exterior, estaba lloviendo. Justo a la salida de la terminal 2 de Barajas, en frente de la parada de taxis, hay dos paradas para el porrón de guaguas privadas del porrón de hoteles que hay por los alrededores. Pues tras una hora esperando, y varias llamadas telefónicas más al hotel, ahí seguíamos, tirados, viendo cómo pasaban más y más guaguas de otros hoteles. Hartito de esperar, Pedro llamó a un hotel cuya guagua había pasado dos veces, aprovechando que estaba de nuevo en la parada. Como le confirmaron que tenían dobles disponibles (y le cogieron el teléfono al segundo tono), nos montamos en esa guagua, cancelamos también por teléfono la reserva en el Tryp Diana (me atendió la mujer más borde del mundo, por cierto) y 15 minutos después llegamos al Hotel Auditórium de Madrid, que resultó ser el hotel más grande de Europa. ¡Y la verdad es que es enorme! No tuvimos tiempo de ver las instalaciones, porque en cuanto dejamos las maletas, nos piramos corriendo al centro a quedar con unos amigos, y tras llegar por la noche nos duchamos, dormimos y a las 5:20 de la mañana estábamos ya esperando la guagua para ir al aeropuerto, pero entre otras cosas, el hotel es un punto de celebración de congresos y dispone de auditorio privado, decenas de salas de reunión, pistas de pádel, piscina climatizada, etc, etc. Y más de 1000 habitaciones.

Nuestra doble era muy grande, la cama enorme, la ducha cómoda, y encima dormimos de lo lindo porque no se oía ni un ruido, ya que está situado en medio de una zona industrial sin actividad nocturna alguna. En resumen: recomendadísimo para pasar una noche cerca de Barajas por algún viaje que lo requiera. Y para colmo, salió más barato que el Tryp Diana. Por supuesto, cancelé la noche en el Diana para la vuelta y la reservamos allá, en el Auditórium. Si quieren ver fotos y otra opinión sobre el hotel, visiten este enlace.

Tal y como acabo de decir, nos levantamos a horas que deberían estar prohibidas y a las 5:20 de la mañana del domingo 15 de mayo, estábamos ya en el hall del hotel esperando a la guagua, que a las 5:30 salió y a las 6 menos 10 nos dejó en la terminal 2 de Barajas.


Chicos y chicas, primer consejo importante para los que vayan a ir a Japón con Swiss Air vía Madrid: no se peguen el madrugón de la muerte, no merece la pena, porque... el mostrador de Swiss no abre hasta las 7:10 de la mañana. Yep. Después de levantarnos tan pronto, nos tocó esperar una hora y pico, porque encima abrieron con 10 minutos de retraso.

Facturamos sin problema y salimos para Zürich, unas dos horas de vuelo desde la capital de España. Para cumplir los tópicos, en Zürich estaba lloviendo. Si tienen todo tan verdito, será por algo.

Viajar a otro continente con Swiss Air tiene un par de ventajas que, según cómo se miren, podrían no serlo, aunque a mí al menos no me pareció mal: es todo más pequeño. De hecho, una de las cosas que más me inquietaron cuando reservé los billetes a Tokyo, es que entre la llegada del vuelo de Madrid a Zürich y la salida a Tokyo, solo había una hora de diferencia. Hacer una escala de una hora en otro aeropuerto internacional, como Heathrow en Londres o el de Frankfurt es una locura, pero no en Zürich: es un aeropuerto pequeño, aunque perfectamente acondicionado y moderno. El vuelo de Madrid llega a una terminal y el de Tokyo sale desde otra, pero con el tren interno llegas perfectamente. Como llegamos con 10 minutos de retraso fuimos un poco al corre-corre, persiguiendo al grupo de turistas jubilados japoneses que iban en nuestro mismo vuelo desde Madrid, pero al final nos tocó esperar como 10 minutos en la puerta de embarque del vuelo a Tokyo.


El avión de Swiss que va a Japón también es pequeño. No he viajado en otras ocasiones fuera de Europa, pero por lo que he visto y leído, los de otras compañías que hacen viajes intercontinentales con mucho más grandes. En nuestro caso, avión bien equipado, asientos de clase turista y pasillo que te puedes recorrer sin problema de punta a punta.


Cada asiento de clase turista tiene delante un pequeño monitor, y en el reposabrazos hay un mando para controlar el programa central de entretenimiento. Puedes ver películas recientes, pelis independientes, de otros países, documentales, conciertos, escuchar música, ver varias cámaras instaladas en el exterior del avión, jugar a varios juegos, consultar en todo momento por dónde vas (localización sobre un mapa), ver cuántas horas de vuelo quedan, etc. Yo vi parcialmente The artist (no la terminé, me aburrió soberanamente y me quedé dormida a la mitad), escuché música, leí en el Kindle y acabé viendo un documental sobre Lego y un programa de Jamie Oliver sobre comida española...

Por cierto, otro gran consejo para viajar tantas horas en avión... ¡Descálcense nada más entrar! Nosotros nos llevamos pantuflas de esas que te regalan en algunos hoteles, y las tuvimos puestas durante las 12 horas de vuelo. Así se está mucho más cómodo.


Durante el vuelo te ponen de comer varias veces, te sirven agua periódicamente y en el servicio tienen una crema hidratante para las manos y un spray con tónico hidratante para la cara, ya que una de las consecuencias de estar tanto tiempo en las alturas, es que pierdes mucha agua.

El vuelo de ida se me hizo más llevadero que el de vuelta porque por el sentido en el que viajas, ves atardecer, anochecer, pasas varias horas de noche y luego ves amanecer, así que tu cabeza asimila, más o menos, que has pasado un día viajando. Te sirven la cena, picoteo vario entre medias, apagan las luces para que los pasajeros puedan dormir y cuando queda hora y media para aterrizar, más o menos, te despiertan con una toalla caliente y un desayuno que te sabe a gloria, sobre todo porque sabes que en breve saldrás de ahí tras tantas horas. No voy a mentir, el viaje llega a desesperar, por mucho que te muevas, que camines, que trates de mantenerte entretenido. Yo no conseguí dormir, Pedro apenas dio un par de cabezadas largas. Pero si hay algo que recordaré siempre, fue sobrevolar Rusia.

Es enorme, descomunal. Y por la noche, alucinante ver muy de vez en cuando pequeñas concentraciones de luces en medio de la despoblada Siberia. Me encantó.

Antes de que se me olvide: a mitad de vuelo la tripulación de cabina te entrega dos documentos: uno por persona para inmigración, y uno por familia para aduanas. Tienes que cumplimentarlo en inglés, pero es sencillo. Básicamente tienes que poner cuándo llegas a Japón, motivo (turismo) y declarar que no llevas nada comprometido encima (ni armas ni drogas ni cantidades mareantes en metálico).

Por fin, tras 18 horas viajando entre las 12 de vuelo y las que nos llevó levantarnos en Madrid e ir a Zürich, aterrizamos en el aeropuerto internacional de Tokyo Narita.


Cuando llegas a Narita, te topas con un aeropuerto grande, sencillo, luminoso. Tienes que dirigirte primero al control de inmigración, en donde, con un poco de suerte, te pasas menos de una hora haciendo cola. Nosotros llegamos a eso de las 7:50 de la mañana hora local, si mal no recuerdo. Formas una cola enorme con un montón de extranjeros más, y unos señores, en un correcto engrish, se encargan de hacer que los visitantes pasen por los paneles donde están los funcionarios de inmigración con la mayor rapidez posible. Por curiosidad, comento que los carteles están, entre otros idiomas además de en inglés, en portugués.

El trámite una vez te toca el turno es sencillo: le entregas al funcionario el papelito individual que rellenaste en el avión junto con tu pasaporte, pones los dos dedos índices sobre unos botones que te toman las huellas digitales, te sacan una foto digital, te grapan un papel a tu pasaporte con la fecha de entrada al país, y si no hay nada raro, pa' dentro. Primeros arigatos que intercambias.

Una vez sales de ahí, vas a la zona de recogida de equipajes. En nuestro caso, nuestras maletas nos esperaban ya en la cinta. Las cogimos, y a formar otra colita, esta vez para aduanas, en donde le entregas el papel por familia al funcionario de turno (con su elegante uniforme, guantes inclusives) que lo mirará, echará un vistazo a tus maletas por fuera, y si no ve nada raro, te hace pasar.

Y de ahí, toca hacer la última cola si te has comprado (muuuuy recomendable, en esta entrada de mi blog personal expliqué el porqué) el Japan Rail Pass: si quieres empezar a usarlo desde que llegas al país, para, por ejemplo, ir hasta Tokyo en el tren Narita Express, tienes que ir a canjear tu justificante de pago del Japan Rail Pass por tu Japan Rail Pass a la oficina de la JR que hay en la planta baja de la terminal.

El trámite no dura nada. Le entregas el justificante al trabajador junto con tu pasaporte, este te pregunta a partir de cuándo quieres que sea válido, y después de rellenar ellos unos cuantos documentos, te hacen entrega de tu Japan Rail Pass, que no es más que un documento de cartón con tu nombre, nacionalidad y número de pasaporte escritos a boli, con un par de sellos oficiales estampados. Allí te dicen que tienes que llevar siempre tu pasaporte encima por si te lo piden cuando entres a una estación/tren para demostrar que es el tuyo, pero a nosotros en 3 semanas no nos lo pidieron ni una sola vez.

Y ya con el Japan Rail Pass, tras haber reservado en la misma oficina asiento (importante: hay que reservar asiento siempre en el Narita Express, o no puedes viajar. En nuestro caso, nos lo reservó la misma chica que nos expidió los Japan Rail Pass. Reservar un asiento es gratis), rumbo a Tokyo.


Narita es un pueblo que está a una hora en tren rápido de Tokyo. Si no fuera porque les han puesto el aeropuerto internacional allí, no sé yo si se lo conocería. En Tokyo hay otro aeropuerto, el de Haneda, pero está reservado más que nada para vuelos domésticos y para ciertas rutas internacionales. Lo peor del de Narita es la distancia, pero bueno, es una hora solamente y vas viendo cómo cambia el paisaje: hasta veinte minutos antes de llegar a Tokyo, es completamente rural. Campos de arroz, algún pueblo pequeño, bosques de bambú...


Pero cuando empiezas a adentrarte en la mastodóntica ciudad de Tokyo (ciudad por llamarla de alguna forma) todo se transforma). La estación central de Tokyo por dentro es una locura. Enorme, con montones de líneas de tren de cercanías, metropolitanas, el Shinkansen, el metro... Nosotros teníamos que llegar a Ueno, una zona del noreste de la ciudad, y como la popular y socorrida línea circular de tren Yamanote pasa por ahí y conecta la estación de Tokyo con la de Ueno en apenas 10 minutos, buscamos el andén.

Desde aquí lo afirmo: moverse en Tokyo usando las líneas de tren (que no metro) es perfectamente viable. Y como todas las que van a los lugares más frecuentados son de la JR, uno se puede mover con el Japan Rail Pass sin problema. El sistema es muy sencillo: hay entradas con máquinas para validar los billetes y tornos automáticos, y siempre a un lado, ya sea a la izquierda o derecha, hay una caseta para el trabajador de la JR que atiende a los pasajeros, revisa billetes o permite pasar por el torno especial a los que van en silla de ruedas, mujeres con carritos de niños, demás pasajeros con problemas para pasar por los tornos pequeños y... los guiris que llevan el Japan Rail Pass. Pasar es tan sencillo como acercarte, enseñarle tu Japan Rail Pass al trabajador de la JR y este, tras echarle un breve vistazo, te indicará que puedes pasar. Rápido, sencillo y por lo general sin esperas.

La línea Yamanote nos dejó en la estación de Ueno, que es otra de las más grandes de Tokyo junto con la central y la de Shinjuku. Cuando reservé habitación en el hotel, me enviaron un mapa indicando cómo llegar, y la verdad es que fue muy sencillo. El hotel en cuestión es el Touganeya y lo recomendamos encarecidamente. Está a cinco minutos caminando de la estación, se encuentra situado en una calle muy tranquila y a pocos minutos a pie del parque de Ueno y Ameyoko, un enorme mercadillo al aire libre que tiene lugar entre las calles que hay entre la estación de trenes de Ueno y la siguiente de la Yamanote, la de Okachimachi. Es un sitio ideal para comer, como ya les iré contando.

Bueno, a lo que vamos: el hotel Touganeya está muy bien en relación calidad-precio. No tiene grandes lujos, pero es cómodo, la habitación es pequeña, pero confortable, y tenía una cama para dos, neverita gratis, Internet por LAN incluido, ducha, váter marca Toto con chorritos (qué maravilla, oiga), perchero, yukatas limpias cada día, zapatillas... Y por unos 70 euros la noche. Nosotros nos quedamos una semana entera ahí y como base de operaciones para recorrer la ciudad y hacer excursiones de un día, fantástico. Los de recepción son, además, muy amables. Un chico jovencito siempre hablaba mucho con nosotros y el último día nos regaló una postal y un bolígrafo por nuestra luna de miel.

Tras dejar las cosas en el hotel (el check-in en los hoteles en Japón es por lo general a las 2 de la tarde, pero tuvimos la suerte de que había una doble libre cuando llegamos, así que entramos a las 12), fuimos a cotillear, y acabamos en la zona de Ameyoko. No teníamos ni idea de que existía, así que flipamos bastante. Luego leí en internet que antiguamente era la zona del mercado negro de Tokyo, y la verdad es que no cuesta nada imaginarlo.


Puestillos callejeros, tiendas de ropa, restaurantes, pachinkos (algo así como una mezcla entre máquinas tragaperras y bingo a la japonesa, de los que hablaré más adelante) y frikadas diversas. De lo más asiático que puede verse en Tokyo, sin duda.


Puestos de fruta, tiendas de joyas, de ropa americana importada, de mariscos...


Y cómo no...


¡Taiyaki! Son unos bollos tradicionales con forma de pez. Están hechos de masa y se rellenan de pasta de judías dulces, de crema (custard) o de chocolate. El primero que me comí en Japón, esa misma tarde, lo pedí de judías dulces.


Y también, cómo no, tocaba probar el takoyaki, las célebres bolitas de pulpo. Encontramos un puestillo donde solamente preparaban takoyaki, y te las servían en nada y te las comías en unas mesitas que tenían al lado, o por el camino. ¡Buenísimas! Nos compramos una plancha especial para hacerlas en casa, estoy deseando probar esta receta a ver si nos salen xD


Después de comer nos fuimos al cercano (y enorme) parque de Ueno, que es famoso, además de por acoger numerosos museos nacionales y facultades, por ser uno de los puntos más visitados por los japoneses para ver los cerezos en flor. Tuvimos suerte, y por la época en la que llegamos, pudimos ver las sakuras, si bien en Nikko, ciudad que está más al norte, sí que pudimos ver los cerezos en flor en todo su esplendor unos días más tarde.


Incluso había gente haciendo los últimos hanami, es decir, organizar un picnic debajo de los cerezos para contemplar la belleza de sus flores.


Gente haciendo hanami en el parque de Ueno, Tokyo. Obsérvese a la derecha las divisiones para reciclar la basura.

En el parque hay desde un zoológico hasta templos, pasando por museos y numerosas zonas de paseo. Es un lugar animado e ideal para dar un buen paseo.


Cartel kawaii para dueños de perros... Visto en el parque de Ueno, Tokyo.

Y tras la visita al parque de Ueno, cogimos el metro para ir a Asakusa, una de las zonas más turísticas de Tokyo por permanecer, más o menos, con la arquitectura que tenía antaño, cuando se la conocía como Edo. He de decir que me decepcionó un poco Asakusa, pero también hay que tener en cuenta que estábamos tan cansados que al menos yo me cansé rápido de tanta saturación entre turistas y puestillos de recuerdos.


Con el famoso farol a la entrada del templo en Asakusa.

Como siempre, lo mejor es callejear y descubrir cosas que no te esperabas.


Como les digo, a esas horas ya estábamos medio muertos, así que cogimos el metro de vuelta y nos fuimos a cenar por Ameyoko. Cenamos en un restaurante donde usaban un sistema muy socorrido: tenían a la entrada del local una máquina donde se mostraban los nombres de los platos disponibles, tanto en japonés como en inglés, con el importe. Tras meter las monedas correspondientes, te daba un ticket. Se lo entregabas al de la barra y a los pocos minutos, ahí tenías tu comida. Esa noche cené un curry buenísimo.


El curry que me metí entre pecho y espalda para cenar el primer día.
Pedro se comió también un menú completísimo y de lo más barato.


La cacho cena de Pedro. El agua, gratis, como siempre.

Tras cenar, al hotel. Duchita, a ponerse el yukata, a subir a Internet las fotos sacadas, a escribir un correo electrónico a la familia para que supieran que estábamos bien, y a descansar. Primer día en Japón superado con éxito. Al día siguiente, aún con los efectos del jet-lag, empezaríamos a asimilar un poco las peculiaridades de ese país en el que íbamos a pasar unos días inolvidables.
Ver Etapa: Viaje a Japón: días 1 y 2, de Gran Canaria a Tokyo


Localización: Japon Japon
    Etapa:  Viaje a Japón: día 3, Tokyo, Akihabara      
Nuestro segundo día completo en Japón, tras haber aterrizado un lunes, fue un martes un tanto extraño e intenso, una combinación de estímulos y cansancio acumulado por el largo viaje que todavía llevábamos a las espaldas.

Por cierto, pueden ver el videodiario correspondiente a este día aquí.



Nos levantamos pronto, compramos el desayuno en el 24 horas que teníamos al lado del hotel (un Lawson) y nos dirigimos a la meca del frikismo, la calle eléctrica más famosa de Japón (y del planeta, posiblemente), la cual, además, nos quedaba a unas pocas paradas de tren desde Ueno. Me refiero a Akihabara, epicentro del mundo de la electrónica, el manga (cómic japonés) y el anime (animación japonesa). Tanto mi marido como yo somos muy aficionados al manga, así que era parada obligatoria en nuestra ruta Mr. Green


Qué decir de Akihabara… Mi primera impresión fue que es una auténtica locura. Pero no locura en plan irónico-divertido. No. Una locura enfermiza. Ahora que ha pasado más de un mes desde aquel primer contacto (y teniendo en cuenta que fuimos al final 4 veces a Akiba, como lo llama la gente joven), creo que mi cabeza estaba embotadísima y me saturé demasiado rápido.

Apenas tengo fotos de Akihabara porque en el 90% de las tiendas prohibían sacarlas o grabar vídeos. Lo divertido del asunto es que luego en Osaka nos encontramos prácticamente las mismas recreativas que en Akihabara y ahí no había ningún tipo de restricción, así que ya les hablaré de las dos a las que jugamos y con las que nos lo pasamos la mar de bien, más adelante, cuando toque hablar de dicha ciudad porteña.

Volvamos a Akihabara. En resumidas cuentas, es una avenida (grande, pero no tanto como parece a primera vista) y muchas calles traseras repletas de edificios llenos, a su vez, de tiendas de cachibaches electrónicos, cámaras, ordenadores, figuras de anime, todo tipo de merchandising de manga, manga, más manga, etc., etc., etc. Si van a Japón, de seguro será el lugar en donde verán más extranjeros. Hasta españoles encontramos por ahí.

¿Es recomendable ir a Akihabara? Si les gusta el mundo del manga y el anime, sí. Si quieren echar un vistazo a cámaras de fotos, electrónica y demás, pues sí, pero las cosas no estaban lo que se decía baratas, así que depende de la paciencia y el interés que se tenga por buscar gangas.

¿Qué encontrarán en Akiba? Aquello es otro mundo. Hay desde las figuras de anime más espectaculares que verás jamás (de gran tamaño, hechas a mano y que no están a la venta) hasta las cosas más horteras y cutres que te puedes imaginar. Aviso a los aficionados al manganime que pregonan por ahí que “yo no compro chinadas, sino material japonés original”. Pues Japón está plagado de merchandising made-in-China cutre. Básicamente se van a encontrar lo que hay en tiendas europeas grandes, pero a lo bestia. Es decir, si te gusta One Piece, vas a encontrar cosas de One Piece que ni siquiera sospecharías que existieran, como figuras de un crossover entre Hello Kitty y Chopper. Cosas muy chulas, cosas horrorosas. Pero mucha variedad.

Lo que sí que es flipante es la cantidad de manga que se publica (y eso que está en declive la industria) y que jamás llegará a España. Le eché un vistazo a Saint Young Men (recientemente publicado en España como Las vacaciones de Jesús y Buda, un manga que estaba deseando leerme y que me está gustando muchísimo) y varios títulos que estaban de moda allá. Pero vaya, plantas y plantas de cómics de todos los tipos. En japonés, claro.

Mi recomendación en Akihabara, es ir a la Mandarake. Es una tienda enorme (un edificio) de cosas de segunda mano relacionadas con el manganime: artbooks, manga, figuras, figuras retro del año catapúm, etc. Vale mucho la pena ir. Yo encontré un porrón de material de Minami Ozaki (sobre todo doujinshis de Zetsuai) tirado de precio, del que ya pondré fotos cuando toque hablar del día en que me hice con ellos. Llegar es fácil: se toma de referencia el edificio de la Taito, se va a la acera de enfrente del edificio y se va para la calle que está detrás de la principal. No tiene mucha ciencia.


Hay varias en Japón (en Ikebukuro hay una dedicada al yaoi, pero no fuimos), y te puedes pegar un buen par de horas curioseando.

Antes dije que acabé saturada porque cuando entras en muchas tiendas de manganime; esto es lo que te encuentras: varios hilos musicales sonando a la vez con escandalosa música pop japonesa, idols (cantantes monas idolatradas y de las que te puedes encontrar desde fotografías en bikini a la venta hasta vídeos de ellas haciendo el chorra), para-para, etc., mezclado con el sonido del anime que están poniendo en un monitor, videojuegos y demás, todo a máximo volumen, todo a la vez. Y cuando entras en la cuarta tienda y siempre es así, acabas con la cabeza como un bombo (una de las razones por la que tanto me gustó la Mandarake, es porque esto no pasa).

La mañana la dedicamos a eso: vagar por Akihabara, mirar tiendas, acabar en plan zombi por tanto estímulo visual-auditivo, y hacer algo que todo friki ha de hacer una vez en la vida… Ir a un Maid Cafe.
Un Maid Cafe es una cafetería en el que atienden chicas muy monas vestidas de sirvientas. Sirvientas a la animejaponesa. Todo es muy rosa, muy mono, muy cursi. Akihabara está repleto de Maid Cafes, por la calle hay decenas de chicas con su traje de maid repartiendo propaganda del cafe en el que trabajan, con su voz chillona nasal. Nosotros fuimos a uno llamado Maidreamin, que estaba en la cuarta planta de un edificio.

Ya que lo menciono, es interesante comentarlo: en Japón, debido a la falta de espacio, es muy común que haya distintos negocios en cada planta de un edificio. Te subes al ascensor, y cuando la puerta se abre al llegar a tu piso… ¡Sorpresa! Ya te están recibiendo con el clásico saludo enfático de cortesía. Solo que en el Maid Cafe está multiplicado por 20…

Nos recibieron varias Maids y una de ellas nos atendió en un engrish suficiente para comunicarnos. El sitio era mono, no demasiado grande, pero con paredes de color pastel, decoración en plan kawaii (la palabra que usan los japoneses para designar lo que es mono y adorable) y, cómo no, prohibido hacer fotos, pero esta vez por un motivo en concreto.

En el fondo, no es más que una cafetería, y así quedó demostrado cuando nos trajeron la carta. Tenían una especie de menú que incluía un postre y una bebida. Yo recuerdo que me pedí una tortita decorada con forma de oso y un melon-soda. Pedro se pidió un helado decorado como un gato y un té helado (hicimos intercambio de bebidas). Nada más pedir, la maid viene con dos tarjetitas y te pregunta tu nombre. Y vamos, nos tuvimos que morder la lengua para no descojonarnos mientras la chica iba diciendo en voz alta, toda emocionada, lo siguiente…


Pronunciado a la japonesa: Nisa pirinses an… Pedororu mastá! Las tarjetitas por detrás tienen unas casillas. Cada vez que vas al cafe y haces una consumisión, te tachan una. Y si llegas al final, eres cliente vip o algo así.


Pero para ser cliente vip, agüita, porque el sitio es salao, salao. Cada vez que te traen la bebida o comida, tienes que hacer con ellas un hechizo kawaii. Pedro y yo aún recitamos el nuestro, haciendo con las manos un corazón: Delicious, delicious, moe, moe!!

Es todo muy surrealista. La clientela, básicamente, está compuesta por chicas que van en grupo a pasar un buen rato en un ambiente mono, y chicos que van a pasarlo bien con chicas que los atienden cariñosamente. ¿Que se puede interpretar como algo machista o degradante para la mujer? Yo he llegado a la conclusión de que los occidentales no podemos entenderlo. Aquí en Europa un negocio de estos sería visto con muy malos ojos. Allá en Japón, las maid son algo así como la versión contemporánea y light de las antiguas geishas. Al fin y al cabo, cumplen la misma función: entretener. Las geishas estaban (están) instruidas en las artes tradicionales y las practican con exquisito gusto. Las maid son especialistas en su campo de color rosa, con corazoncitos y purpurina, de convertir el oficio de camarera en un espectáculo dulce.

Para rematar la faena, te podías sacar (por el módico precio de 500 yenes, unos 5 euros) una foto polaroid con la maid que quisieras (de ahí el que estuviera prohibido sacar fotos). Y claro, ya que estábamos ahí, qué demonios. Nos sacamos la foto con la maid que nos atendió. Y te la decoran con bolis especiales. Un recuerdo de la hora más surrealista de nuestras vidas, pero… ¡lo pasamos muy bien! Eso sí, si vuelvo a Japón, dudo que lo repita xD


Al mediodía almorzamos en un restaurante en la avenida principal. Recuerdo que me pedí un plato con un porrón de gyozas (empanadillas). Y después volvimos al hotel, porque estábamos cansados y yo, particularmente, me estaba cayendo de sueño y saturación. Dormimos como dos horas y nos despertamos para ir a una cita muy especial: el concierto de Extreme.


Extreme es un grupo que me gusta muchísimo, y del que es líder mi guitarrista favorito, Nuno Bettencourt. Poder haberlos visto en directo en Japón, país donde se los aprecia mucho (Nuno ha hecho su carrera en solitario prácticamente en Japón) ha sido algo increíble. El concierto tuvo lugar en el Tokyo Dome City Hall, un teatro para unas 1500 personas al que accedimos fácilmente en tren desde Ueno (con el Japan Rail Pass). No contaré mucho del concierto, tan solo diré que tocaron en directo el album Pornograffitti, y que estuvo genial porque hasta escenificaron algunos efectos de sonido del disco (como fundidos entre pistas). El sonido fue bueno, tocaron temas de otros discos al final, a modo de bis, y aunque pude hacer realidad mi ilusión de ver a Nuno en directo, resultó no ser su mejor noche. Se estuvo quejando de que le dolían las yemas de los dedos al tocar, y cuando llegó el punto álgido de su actuación, el impresionante solo de guitarra que precede a He-man Woman Hater, tuvo que parar. Nos pidió disculpas y dijo que lo sentía, pero que le dolía mucho y que no se veía capaz de hacerlo. Hasta que alguien en el público le dijo en inglés que claro que podía, y tras un joder, sí que puedo, retomó el solo.

Por cierto, pude conocer antes del concierto a una fan japonesa de Extreme a la que conocía del foro oficial del grupo. Y me regaló una revista sobre guitarras japonesa, en cuya portada salía Nuno ^^ Después del concierto nos fuimos a Ueno y cenamos en un restaurante de shabu-shabu (te sirven muchas verduras y carne, y las vas guisando a tu gusto en una olla que te ponen en la mesa).
Fue uno de los días más completos y a su vez más light en Tokyo. Al día siguiente seguiríamos descubriendo la ciudad. Shibuya y Shinjuku nos esperaban.
Ver Etapa: Viaje a Japón: día 3, Tokyo, Akihabara


Localización: Japon Japon
¡Hola!

Sigo con el diario de nuestro viaje a Japón. Aquí va el videodiario correspondiente a este día.



Después del subidón del concierto, tocaba levantarse tempranito para seguir explorando la enorme ciudad de Tokyo. En nuestro tercer día en Japónvisitamos la zona oeste de la capital, en concreto dos de sus puntos más emblemáticos: Shibuya y Shinjuku, que destacan por ser, la primera, la principal zona de encuentro de la gente joven, y el segundo, centro financiero y de empresas multinacionales.

Pero vayamos por partes. Lo primero fue, cómo no, ir al Lawson (24 horas) que teníamos al lado del hotel y comprar el desayuno. Ese día, entre otras cosas, pillamos unos onigiris (bolas de arroz). El que me comí yo, de atún, estaba muy bueno.


Tras coger el tren en la estación de Ueno, y tras unos 25 minutos de trayecto, pues Ueno y Shibuya están en puntos completamente distantes del círculo que forma la línea yamanote, llegamos a destino.


Shibuya es internacionalmente conocida por estas cosas…


La primera, el famoso cruce, que es el paso de peatones más transitado del mundo. Creo que la estadística dice que un millón de personas lo atraviesa cada día. Nosotros seguimos la “tradición urbana” de ir al Starbucks que está justo encima para disfrutar de las vistas. Aunque fue por la mañana, flipamos con la cantidad de gente que se acumula y cruza cada vez que se ponen en verde los semáforos para transeúntes. Solo saqué esta foto, pero hay varios vídeos. Cuando los edite actualizaré la entrada.

La segunda, es que tiene uno de los puntos de encuentro más populares de la ciudad, y posiblemente el más emotivo: la estatua conmemorativa a Hachiko.


Hachiko fue un perro de raza akita que todos los días, en los años 20, acompañaba a su dueño hasta la estación de Shibuya y lo esperaba ahí hasta que este regresaba del trabajo para volver a casa. Un día, el dueño murió mientras Hachiko (o Hachi, como los tokyotas lo llaman cariñosamente) le esperaba. Y el perro estuvo 10 años yendo todos los días al mismo punto, junto a la entrada de la estación de Shibuya, a esperar a su dueño, hasta que también falleció. La gente del lugar le cogió tanto cariño que decidieron erigir esta estatua. No sé ustedes, pero cada vez que pienso en esta historia real, se me forma un nudo en la garganta.


Detalle curioso-macabro: Hachiko está disecado en el Museo Nacional de Ciencias Naturales, en Ueno. Nosotros fuimos el último día a este museo y pudimos verlo.

Cómo no, conociendo el gusto de los japoneses por las cosas monas, Hachiko está por todas partes en la zona.



Y lo último por lo que Shibuya es conocido, es porque es uno de los barrios preferidos de la gente joven, en especial de las chicas aficionadas a la moda. Hay dos grandes templos para las fashionistas: el Forever21 y el 109. Nosotros entramos a cotillear al 109 de mujeres (cómo no, prohibido sacar fotos), que se resume en pocas palabras: varias plantas de ropa fashion rosita, dependientas rubias con pestañas postizas y tacones anunciando sus productos con voz chillona y Pedro flipando, diciendo que jamás había visto tanta chica mona en tan poco espacio. De pensar en la cantidad de dinero que se dejarán las japonesitas para estar así de monas ellas, se me pone la piel de gallina.


Nótese que los maniquíes llevan pestañas postizas, peluca (equivalente a pelo decolorado), ropas de tonos pastel y tacones. Muchas chicas jóvenes en Japón visten así. Tallas minúsculas y sujetadores con rellenos enormes, por cierto.

Si bien los japoneses son muy elegantes vistiendo por lo general (colores claros, sin estridencias), también hay sitio para las horteradas supremas. Valga como ejemplo este traje de novia que vimos mientras dábamos un paseo desde Shibuya a Harajuku, en donde cogeríamos el tren para llegar a Shinjuku.

Por cierto, ya que lo comenté, se puede ir de Shibuya a Harajuku caminando sin problema. Son unos 30 minutos a buen paso. De Harajuku ya hablaré más adelante, pues ese día solo estuvimos de paso para ir a coger el tren a la estación. Y una vez en la yamanote, tras unos pocos minutos en el tren, nos bajamos en la estación más transitada del mundo, la de Shinjuku, que además es enoooooorme. Tan grande es que para llegar a una de sus múltiples salidas caminamos casi un kilómetro. El objetivo: ir hasta el edificio del Gobierno Metropolitano de Tokyo, pues se puede subir gratis a la planta 45 para disfrutar de unas maravillosas vistas de la ciudad desde su mirador.


Encontrar el edificio es sencillo, está señalizado. Y si verlo desde el suelo impresiona, desde arriba uno se queda sin aliento. Primero porque el ascensor sube rapidísimo; no te enteras, con la salvedad de que notas el cambio de presión en los oídos, y segundo porque las vistas son alucinantes.


Mires donde mires, no se ve el final de la ciudad. Es flipante. El mirador, encima, es en 360 grados y está abierto hasta las 11 de la noche. Nos quedamos con ganas de visitarlo tras el atardecer para ver las vistas nocturnas de Tokyo, pero bueno, en otra ocasión será Guiño


Y tras descender de las alturas, almorzamos en un restaurante de curry y seguimos paseando, callejeando. Shinjuku es una zona de empresas internacionales y lujo. Vimos hasta Ferraris aparcados.
Seguimos caminando como dos horas, hasta que decidimos coger de nuevo el tren rumbo primero a Akihabara, donde hicimos algunas compras, y finalmente al hotel para descansar. Estas fueron algunas de las cosas curiosas que nos encontramos de camino.



En Japón todos los árboles de las ciudades están numerados e identificados.


Y por último, otra de las grandes horteradas de los japoneses: guaguas con publicidad de idols (chicas) y de host clubs (equivalentes en masculino a los maid cafe de los que ya les hablé en la anterior entrada) con megafonía escandalosa inclusive…


Al día siguiente nos evadimos un poco dejando atrás la ciudad para hacer una excursión de un día a la mágica ciudad de Nikko. Un soplo de aire fresco en nuestra aventura por el país del sol naciente.

***

Gracias por sus comentarios ^^ Si les apetece, dense una vuelta por mi blog personal, www.nisa-arce.net Muy feliz
Ver Etapa: Viaje a Japón: día 4, Tokyo, Shibuya y Shinjuku



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  Últimos comentarios al diario  Viajar a Japón por libre. Diario de una luna de miel soñada
Total comentarios 23  Visualizar todos los comentarios

MusashiMiyamoto  MusashiMiyamoto  29/08/2013 09:25
Comentario sobre la etapa: Viaje a Japón: días 16 y 17, Osaka (segunda parte)
El comentario ha sido movido al foro. Pulse aquí para ver el mensaje: http://www.losviajeros.com/foros.php?p=4023512#4023512

MusashiMiyamoto  MusashiMiyamoto  29/08/2013 09:52
Comentario sobre la etapa: Viaje a Japón: días 16 y 17, Osaka (segunda parte)
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MusashiMiyamoto  MusashiMiyamoto  29/08/2013 10:20
Comentario sobre la etapa: Viaje a Japón: días 16 y 17, Osaka (segunda parte)
El comentario ha sido movido al foro. Pulse aquí para ver el mensaje: http://www.losviajeros.com/foros.php?p=4023514#4023514

ALFMA  ALFMA  15/10/2014 19:59   
Enhorabuena por vuestro diario, está fenomenal.

No lo leí en su día y ahora me los estoy leyendo para recordarlo todo.

Me he reído mucho con la lavadora y con lo que anduvisteis para llegar a la Torre de Tokyo, también con el juego del marido que tira la mesa...jajaja

Me gustan los vídeos son muy simpáticos.
Gracias por hacer cosas tan bonitas para que todos podamos disfrutarlas. Os dejo mis estrellas

laurie  laurie  05/04/2016 22:00   
Muy chulo el diario!

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xansolo
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Indiana Jones
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Sep 25, 2014
Mensajes: 1059

Fecha: Jue Mar 23, 2017 12:43 am    Título: Re: Viaje a Japón: consultas generales

si te parece bien, te respondo aqui, que creo que es más adecuado este otro hilo para hablar de itinerarios:
www.losviajeros.com/fo... hp?t=66368
davidesther
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New Traveller
New Traveller
Mar 23, 2017
Mensajes: 1

Fecha: Jue Mar 23, 2017 12:04 pm    Título: Re: Viaje a Japón: consultas generales

hola amigos viajeros!!! os escribo para ver si podeis ayudarme. en el mes de mayo vamos a viajar mi novia y yo a Japon durante 2 semanas, queria saber si podremos encontrar alojaminetos economicos tipo guest house, con habitaciones compartidas, siempre viajamos así allí donde vamos, con nuestra mochila y gastando lo menos posible.
la idea es pillar el japan rail pass y luego movernos por diferentes ciudades.
aterrizamos en tokio... siempre hemos estado en paises muy muy baratos y sencillos para viajar, cualquier ayuda nos será muy util... muchas gracias a todos.
xansolo
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Indiana Jones
Indiana Jones
Sep 25, 2014
Mensajes: 1059

Fecha: Jue Mar 23, 2017 12:23 pm    Título: Re: Viaje a Japón: consultas generales

Si tu intención es viajar sin reserva , nunca viajé así (ni me atrevería, y menos en Japón), así que no te podría ayudar. Sí, hay mucha variedad de alojamientos baratos, hostels y demás... pero los más baratos e interesantes se suelen reservar con bastante antelación, en Japón hay mucho turismo y te puedes encontrar en una ciudad con una tasa de ocupación altísima y solo tener disponibles hoteles muy caros. En otras ciudades o países no sé (ni me lo planteé nunca, yo prefiero tener todo reservado de antemano, sabiendo cuanto me va a costar, donde está, etc) Mi recomendación es que te...  Leer más ...
davidyesther
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Travel Adict
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Jul 05, 2012
Mensajes: 49

Fecha: Jue Mar 23, 2017 01:06 pm    Título: Re: Viaje a Japón: consultas generales

hola como estan chicos viajeros, les cuento a ver si pueden ayudarnos:
en el mes de mayo vamos para japon mi chica y yo, estremos unas dos semanas por libre como siempre.. de ahi ya volaremos para filipinas.. mis preguntas son que si es posible encontrar alojaminto economico tipo guesthouse o habitacion compartida como siempre hacemos... tambien que que nos recomiendan que hagamos mas o menos durante dos semanas, aterrizamos en tokio y este proximo mes pillamos el japan rail pass , muchas gracias por todo amigos!!
davidyesther
davidyesther
Travel Adict
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Jul 05, 2012
Mensajes: 49

Fecha: Jue Mar 23, 2017 01:11 pm    Título: Re: Viaje a Japón: consultas generales

ya ya he podido leer que Japon es algo diferente , esq nosotros jamas hemos reservado nada, siempre buscamos fisicamente guest house y desde luego que te ahorras muchisimo dinero, si no hay mas remedio tendremos que ir mirando cosas... y lo que mas nos mata es lo de tenerlo todo organizado...buff iremos viendo como hacer, muchas gracias.
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