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DE SAO VICENTE A SANTANA, Y LEVADA DEL CAMINO DE LA COSTA DE SAO JORGE -Diarios de Viajes de Portugal- Espitoni
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Diario: 6 DÍAS DE ENERO DE 2012 POR MADEIRA  -  Localización:  Portugal  Portugal
Descripción: 6 DÍAS DE ENERO DE 2012 POR MADEIRA
Autor:    Fecha creación: 
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Etapa:  DE SAO VICENTE A SANTANA, Y LEVADA DEL CAMINO DE LA COSTA DE SAO JORGE  -  Localización:  Portugal Portugal
Espitoni  Autor:    Fecha creación:   
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Esta vez el despertador si que sonó a las 9. Bajamos a desayunar sin prisas. Se repitió toda la ceremonia del día anterior. Sólo dos diferencias. Estábamos solos, no había ninguna otra mesa desayunando. Y esta vez dijimos que si a los huevos. Unos huevos fritos con bacon exquisitos. Recién hechos. Y fritos de verdad, nada de plancha. Con un poquito de sal por encima. Mmmmmmmm.
Nuestro plan para esa mañana era hacer la Levada das 25 Fontes. La más conocida y la más visitada por los turistas. Todo un clásico.
El día anterior ya nos había quedado claro que el GPS no estaba en su mejor momento. A pesar de ello nos encomendamos a su criterio. Pero esta vez no seguimos la carretera vieja. Optamos por la vía Express, ya que la intención era llegar cuanto antes al inicio de la levada. A la altura de Madalena de Mar, la amable señorita del GPS nos indicó que abandonásemos la vía Express y nos adentráramos en el tortuoso mundo de las carreteras secundarias. Por lo menos esta vez había una carretera por la que meterse. El día anterior en varias ocasiones nos había señalizados cruces inexistentes y en otras pretendía que realizamos un descenso por una escalera. Nuestro nivel de conducción no da para tanto, así que ignoramos esas instrucciones.
Pero esta vez si que había carretera. Empezamos a ascender por una carretera estrecha y retorcida. Curva a la derecha, curva a la izquierda. A la derecha, a la izquierda. Así kilómetros y kilómetros. No sé que distancia habíamos recorrido ni cuanto tiempo llevábamos en esa carretera, pero de repente desaparecieron las casas y nos encontramos en medio de un bosque de eucaliptos. Árboles enormes, con unos troncos muy gruesos. Un paseo muy agradable. Pero se prolongaba demasiado, y por la carretera no había nadie. Empezamos a dudar de que realmente estuviésemos en la dirección correcta. Nuestra salvación se presentó en forma de trabajadores forestales. Les dijimos que queríamos llegar a Paul do Serra, y muy amablemente nos indicaron que íbamos bien, que en unos cinco kilómetros llegaríamos a nuestro destino.
Creo que fueron algo más de cinco kilómetros, pero por fin se acabaron las rampas infernales y entramos en un llano. Al menos eso parecía, porque la carretera ya no ascendía. La niebla ya hacía un buen rato que se había apoderado del paisaje. No se veía nada, íbamos casi a ciegas. Lloviznaba a ratos. Hacía un tiempo terrible.
Sin ninguna duda habíamos llegado a Paul de Serra. Lo poco que veíamos era desolador. Un terreno árido, casi desolado, donde sólo crecían matas. Sorpresivamente se nos aparecía un enorme molino de viento que estaba oculto tras la niebla, para desparecer a los pocos segundos. La carretera estaba mojaba y patinaba una barbaridad. Y el viento soplaba con fuerza. Tuvimos que circular a paso de tortuga para no salirnos de la calzada
Llegamos a un cruce, y por fin pudimos orientarnos. Estábamos a un par de kilómetros de Rabaçal, nuestro destino. No tardamos en llegar. Bajamos del coche y casi nos quedamos helados en el sitio. No bastaban la lluvia y la niebla. Hacía un frío del carajo. En Fuchal, una hora antes el termómetro marcaba 17’5º. En Rabaçal no pasaba de los 5º. Y con el tiempo tan desapacible que hacía parecían menos todavía.
Eso fue suficiente para convencernos de que no era un buen día para hacer la excursión. Nos íbamos a helar de frío, nos íbamos a empapar, y total para nada. Con aquella niebla no íbamos a poder ver nada. Mejor dejarlo para otro día.
Salimos en dirección Sao Vicente. Volvimos a atravesar Paul do Serra. Si ya de por si es un lugar bastante desolado, con aquel tiempo todavía lo parecía más.
Empezamos a bajar y al poco rato la niebla empezó a desaparecer. Mejor dicho, se quedó sobre nuestras cabezas. Por lo menos podíamos volver a disfrutar el paisaje. Llegamos a la Encumeada. Como habíamos recuperado la visibilidad decidimos parar para disfrutar de las vistas. Lo que no habíamos recuperado era la temperatura. Seguía haciendo un frío tremendo. Eso sí, las vistas impresionantes. Tanto a un lado de la carretera como al otro. Y eso que sólo veíamos el valle, ya que los picos de las montañas estaban cubiertos por las nubes. Nos gustó tanto el paisaje que hasta nos olvidamos del mal tiempo que hacía.
Tras un descenso vertiginoso llegamos a Sao Vicente. Casi de inmediato nos topamos con los letreros que indicaban el Centro de Vulcanismo. No teníamos nada mejor que hacer, por lo que nos paramos. La entrada cuesta 8 € por persona. Y la temperatura había vuelto a subir hasta los 16º.
La visita se divide en dos partes. Primero nos hicieron entrar en un pequeño museo, en el que había un par de maquetas y varios paneles explicativos sobre la actividad volcánica y el origen de Maderia. A continuación nos hicieron pasar a una sala en la que proyectaron un documental sobre la formación de Madeira. Lo emitieron en portugués con subtítulos en ingles. Entre lo que leímos y lo que pillamos de las explicaciones nos enteramos de un par de cosas. Pero como siempre pasa con estas cosas a los dos días ya no nos acordábamos de casi nada. Al terminar pasamos a una nueva sala donde proyectaron una nueva película de temática similar a la anterior, pero esta vez en 3-D.
Cuando termino la parte informativa, pasamos a la práctica. La visita de los túneles volcánicos. La visita que se realiza a pie permite ver hasta 7 tubos volcánicos. Se sube por uno de los tubos. Después se atraviesan los otros a través de un pasillo artificial. Y finalmente se vuelve al punto de partida a través de otro de los tubos. Son unas cuevas diferentes. Nada de estalactitas ni estalagmitas. Sólo la roca, con diferentes colores, negros, grises, marrones. Y pequeños helechos que han ido naciendo al amparo de la luz artificial que ilumina los túneles. En el último túnel, el más grande, también había una pequeña corriente de agua.
Lo que nos interesaba a nosotros era la segunda parte. Y no nos decepcionó. No es que los túneles sean bonitos. Distan mucho de serlo. Pero son diferentes, y en eso radica su encanto. Resultó una visita muy interesante, sobre todo la segunda parte. Entre una cosa y otra estuvimos algo más de una hora.
A la salida nos dirigimos al centro del pueblo. Era hora de comer. Nos paramos en el primer restaurante que vimos, el “Ferro Velho”. Pedimos una bola de caco, unos mejillones gratinados, una tosta de atún, un plato de espada con banana y dos aguas. En total 26 €. Todo muy bueno y raciones abundantes.
Después de comer aprovechamos para dar una vuelta por el centro del pueblo. Resultó muy similar a los que habíamos visto el día anterior. Una pequeña iglesia blanca con su torre cuadrada y varias calles de casas también blancas. Agradable pero sin pasarse.
La lluvia no tardó en volver a hacer acto de presencia. Una lluvia ligera pero lo suficientemente molesta como para hacernos volver al coche. Nos dirigimos a Ponta Delgada. Otro pequeño pueblo rodeado de acantilados. Su mayor encanto radica en que la iglesia y el cementerio están junto al mar. Y a unos pocos metros las piscinas. Menudo contraste. A parte de eso poco cosa más. Un pueblo más.
A poca distancia se encuentra Boa Ventura. Un pueblo pequeño sin mucho interés. A las afueras había un mirador y decidimos hacer una parada. Las vistas eran preciosas. Un largo tramo de costa que nos dejó embrujados. Pero al darnos la vuelta para volver al coche nos quedamos nuevamente sorprendidos. La imagen del pueblo al fondo subiendo la montaña resultaba mucho tan interesante como las vistas del mirador. Curioso.
Pasamos por el pueblo, pero decidimos no parar. En esos dos días ya habíamos visto bastantes pueblos, y todos eran parecidos. Y este no parecía tener nada diferente. También pasamos por Arco de San Jorge. Y tampoco paramos.
Nuestro destino era Sao Jorge. Pero como no nos habíamos parado en los pueblos que habíamos encontrado por el camino nos sobraba algo de tiempo. Y lo empleamos en hacer un par de paradas para disfrutar de la costa, de los acantilados, del mar golpeando contra las rocas. La verdad es que la costa norte resulta más atractiva que la costa sur. Está mucho menos edificada. Resulta mucho más natural. Tiene un punto salvaje que le falta a la parte sur de la isla. Por cierto, para pararse no hay que buscar un lugar preparado para ello. Basta elegir un punto cualquiera de la carretera desde donde se disponga de vistas sobre la costa, y aparcar. Allí todo el mundo aparcar donde le viene en gana. No hay que preocuparse mucho por eso.
Una vez en Sao Jorge, seguimos los letreros que indicaban el inicio de una levada. Nos condujeron a un aparcamiento desde el que se disfrutaba de unas buenas vistas sobre la costa. Y allí estaba el camino. El inicio era una bajada muy pronunciada que conducía hasta el nivel del mar. Bajar no daba miedo, pero a la vuelta habría que subir la cuesta, y eso ya no hacía tanta gracia. Dudábamos que hacer, si bajar o dejarlo pasar, cuando de repente la lluvia volvió a hacer acto de presencia. Parecía que nos perseguía, que estaba empeñada en no dejarnos ver nada. Y lo hacía bien. De momento sirvió para sacarnos de dudas y convencernos de que no era un buen momento para hacer esa levada.
Sin salir del pueblo, nos dirigimos al faro. Aquello resultó un pequeño fracaso. El faro estaba cerrado, no se podía visitar. Y estaba en medio de las casas. Nada de vistas sobre los acantilados.
Abandonamos Sao Jorge con la sensación de haber perdido el tiempo. Dos intentos de visitar algo. Dos fracasos.
Todavía nos quedaba un as en la manga. Entre Sao Jorge y Santana hay otra levada. El Camino de la Costa de Sao Jorge. Para llegar sólo hay que coger un desvio que hay a mano izquierda un poco antes de llegar a Santa. Está indicado con un letrero amarillo que pone “piscina”. Al final del camino hay unas piscinas junto a las que se puede aparcar el coche. Por cierto las piscinas estaban cerradas. Es más, estaban vacías. Confirmado, enero es temporada baja en Madeira.
La levada que queríamos hacer empezaba junto al aparcamiento. Lo teníamos claro, llegar, aparcar y hacer la levada. Pero la cosa no resultó tan sencilla. Del aparcamiento salían dos caminos, uno a la derecha y otro a la izquierda. ¿…..? No sabíamos cual teníamos que escoger. Teniendo en cuenta nuestros antecedentes, eligiésemos el que eligiésemos seguro que la pifiábamos. Y así fue. Elegimos el de la derecha, y empezamos a subir. Menuda cuestecita. Ahí me gustaría ver a Edurne Pasaban, y no en la tontería esa del Himalaya. A media subida ya estábamos reventados. Nos habíamos equivocado seguro. Por las referencias que teníamos en la levada no había ninguna subida tan dura. Media vuelta y de nuevo al aparcamiento.
Probamos el camino de la izquierda. Era mucho más suave. Ligeramente en subida. Casi ni se notaba. Ese era el camino correcto. Estaba seguro, un sexto sentido me lo decía. Ah, y un letrero junto al camino. No entendí muy bien lo de poner el letrero una vez empezada la levada. A mi me parece más razonable ponerlo en la entrada del camino. Pero si allí lo hacen así, por algo será. Y no la van a cambiar porque un guiri no alcance a entender las evidentes ventajas de tan peculiar ubicación.
Se trata de un paseo bastante corto, unos 3 km entre ida y vuelta. En tiempo unos 45 minutos. Al principio el camino sube para después ir descendiendo. Pero lo hace suavemente. Por eso el recorrido se hace sin apenas esfuerzo. Resulta muy sencillo.
El paseo empieza a nivel del mar y poco a poco va cogiendo altura. De esta manera casi todo el camino discurre a unos 50 metros de altura. No es una levada propiamente dicha, ya que falta la acequia. Pero el concepto es el mismo, un agradable paseo desde el que se disfruta de unas vistas espectaculares. En este caso sobre la costa.
El camino está protegido a un lado por la pared. En cambio en el otro lado no hay nada, no hay ningún tipo de protección. De todas formas el camino es lo suficientemente ancho para que dos personas puedan caminar juntas. Salvo que uno se acerque demasiado al filo del acantilado no genera sensación de vértigo.
La levada es corta, pero no por eso pierde espectacularidad. Las vistas sobre los acantilados son fantásticas. Una combinación de colores. Los marrones de la tierra. Los grises de la roca. El verde de las plantas que crecen en las paredes de los acantilados. El azul intenso del mar. El blanco de la espuma que se forma al golpear las olas contra la pared. Una variedad cromática de gran atractivo. Y si eso no parece suficiente, el cuadro se completa con el estruendo del agua al romper contra las rocas. Un ruido intenso que acompaña perfectamente al paisaje. Sencillamente encantador.
En esta levada no hay túneles. Si que hay un par de caídas de agua sobre la levada. Pero como el camino es ancho resulta sencillo sortearlas sin mojarse demasiado. No hace falta un equipamiento especial para hacer la levada.
Por fin el tiempo nos dio un respiró. Llevábamos todo el día huyendo de la lluvia. En cuanto parábamos en algún lugar no tardaba en aparecer. Pero en la levada no nos molestó. No cayó ni una gota. Incluso la temperatura nos acompañó. Al bajar a nivel de mar, había subido a 16º. No es que hiciera calor, pero con una chaqueta fuimos la mar de a gusto. Lo único que desentonó fue el viento, que sopló con fuerza. De los males, el menor.
Al terminar la levada nos dirigimos a Santana. Justo en la entrada estaba el Parque Temático de Madeira. Nos acercamos hasta la entrada, pero estaba cerrado. ¡Pues nos vamos, tú te lo pierdes! Subimos al centro del pueblo y aparcamos, junto al ayuntamiento. Al lado estaban los famosos palheiros. Seis en total, cinco a un lado y uno solo al otro lado. Empezamos por el grupo de cinco palheiros. Cinco casas perfectamente restauradas. Tan perfectamente que parecían de pega. No resultaban naturales. Y encima, sólo una parecía una vivienda de verdad. Tres eran tiendas y la otra la oficina de información turística. Todas estaban rodeadas de unos jardincitos muy coquetos y arreglados.
Las casas son curiosas. Tienen la fachada blanca, con la parte inferior de color rojo y una línea de color azul enmarcando la puerta y las ventanas. Sólo una, la que parecía una casa estaba cerrada, había sustituido el color rojo por un azul claro. La casa que estaba al otro lado, seguía el modelo clásico con la base pintada de color rojo. También era una tienda.
Lo que todas tenían en común era la techumbre. De paja a dos vertientes. Con una inclinación muy pronunciada, que hacía que casi llegase al suelo.
En conjunto todo resultaba muy artificial. Parecía que lo habían preparado específicamente para los turistas. Bonito sí, pero ….. Nos dejó fríos. Y no tuvo nada que ver con que volviera llover e hiciera viento.
El pueblo parecía más grande que los que habíamos visitado en esos dos días. Por eso; pero sobre todo por el mal tiempo que hacía, decidimos dar una vuelta por el pueblo montados en el coche. Bueno, la verdad es que el motivo real es que somos un poco vagos. Y para que caminar si uno pueda moverse cómodamente en coche. Vimos un par de palheiros más. No tan artificiales como los del centro. Pero eran casas aisladas, muy distantes entre sí. Y rodeadas de viviendas normales, lo que les restaba cualquier encanto que pudieran llegar a tener.
Con esta visita dimos por terminada la jornada cultural. Quedaba poco tiempo de luz, no nos daba tiempo de nada mas. Pusimos rumbo Funchal. Pero no fuimos por el camino más corto, por la carretera que atraviesa la isla. Fuimos bordeando la costa por la vía express. Creo que resultó un gran acierto, porque aunque la distancia sea bastante mayor se necesita menos tiempo. Y sobre todo se conduce más tranquilo y se evitan sobresaltos. Curvas, pendientes pronunciadas y la oscuridad de la noche no son una buena combinación.
A medida que nos acercábamos a Funchal, el tiempo mejoraba. Dejó de llover, el viento se calmó, y aunque la temperatura era similar, hasta parecía que hacía más calor.
Todavía era pronto para ir al hotel. Aproveché para darle una alegría a mi mujer y busqué un centro comercial. Así la compensaba un poco por tenerla todo el día en danza de un lado para otro. La cultura y la naturaleza están muy bien, pero unas compras tampoco vienen mal de vez en cuando. El elegido fue el Forum Madeira. No es muy grande y la mayoría de las tiendas que había eran las mismas que se pueden encontrar en un centro comercial de cualquier ciudad española. Aunque eso no sé si es una ventaja o un inconveniente.
Cenamos en el mismo centro comercial, en el restaurante “Prato, Prego y Compañía”. Un bistec de ternera con queso, un sándwich de queso y dos aguas. Nos cobraron 14 €. La cena fue muy barata, pero no fue nada del otro mundo. Las raciones fueron abundantes, pero no nos entusiasmo. Una de nuestras peores comidas en la isla.
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  Últimos comentarios al diario:  6 DÍAS DE ENERO DE 2012 POR MADEIRA
Total comentarios 3  Visualizar todos los comentarios

Gulpiyuri  Gulpiyuri  20/08/2012 13:56   
Muchas gracias por tu diario, me ha encantado.
Es un destino pendiente.
Te dejo las estrellas.

Alejandria  alejandria  24/01/2013 23:51   
Me ha parecido un diario estupendo, ameno, fácil de leer. Y lo que es más importante, de utilidad para los que, como yo, estamos preparando un viaje a Madeira básicamente para andar por sus levadas. Gracias por compartirlo. Te he dejado mis estrellas

Marimerpa  marimerpa  19/10/2014 16:27   
Gracias por el diario, me ha gustado mucho. Y me viene muy bien, que la semana que viene me voy a Madeira. 5 estrellas.

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macdidia
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Sep 14, 2008
Mensajes: 27

Fecha: Jue Sep 28, 2017 09:24 pm    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Que currazo. Me quito el sombrero, esta genia. Espero tener un poco de tiempo y acabar el diario que has colgado mío. De verdad chapeau!! Y una idea fenomenal.
spainsun
Spainsun
Site Admin
Site Admin
Sep 01, 2000
Mensajes: 69602

Fecha: Jue Sep 28, 2017 09:50 pm    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Magnifica recopilación de datos. Gran trabajo. Aplauso Aplauso Aplauso Aplauso
rocmat
Rocmat
Super Expert
Super Expert
Mar 11, 2012
Mensajes: 493

Fecha: Vie Sep 29, 2017 06:40 am    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Menudo curro, gracias porque será de utilidad seguro!
Molleda
Molleda
Super Expert
Super Expert
May 23, 2009
Mensajes: 263

Fecha: Jue Oct 12, 2017 07:59 pm    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Hola a todos. Estoy pensando en mis próximas vacaciones de verano y tengo el ojo echado en Portugal. Vaya por delante q no conozco Portugal

Somos un matrimonio con una hija de 4 años. He pensado alojarnos por Cascais y desde allí visitar los lugares de mayor interés como Sintra, Lisboa, etc...

Queremos un hotel familiar, el típico cerca de la playa, con animación nocturna, media pensión. Alguna sugerencia?

He pensado en Cascais porque cercano a Lisboa parece q es lo más turístico, si alguien se le ocurre otra zona bienvenida sea.

Muchas gracias por adelantado
chamiceru
Chamiceru
Moderador de Zona
Moderador de Zona
Feb 05, 2009
Mensajes: 30184

Fecha: Vie Oct 13, 2017 11:59 am    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Hola
En el Foro de Cascais tienes varios hilos con información sobre la zona Guiño
Saludos
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