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DE SAO VICENTE A PONTA DO PARGO, Y LEVADA DAS 25 FONTES -Diarios de Viajes de Portugal- Espitoni
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Diario: 6 DÍAS DE ENERO DE 2012 POR MADEIRA  -  Localización:  Portugal  Portugal
Descripción: 6 DÍAS DE ENERO DE 2012 POR MADEIRA
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Etapa:  DE SAO VICENTE A PONTA DO PARGO, Y LEVADA DAS 25 FONTES  -  Localización:  Portugal Portugal
Espitoni  Autor:    Fecha creación:   
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Ese día nos levantamos temprano. A las ocho y medía. Sí, eso es temprano. ¡Qué estamos de vacaciones!. Bajamos a desayunar y nuevamente nos sirvieron lo mismo. Bueno, lo mismo no, que ya nos lo habíamos comido. A pesar de que cada día el desayuno se repetía, no nos cansaba. Y es que cuando una cosa es buena no cansa. Mucho mejor que el típico buffet de hotel.
Ese día teníamos la intención de visitar Funchal. Pero mira tú por donde, salió un día magnífico. Un sol radiante. Ni una nube. Teníamos que aprovecharlo. Así que un nuevo cambio de planes en el último momento. Salimos disparados hacia Rabaçal. Era el día perfecto para visitar la Levada das 25 Fontes.
Subimos por la carretera que va a Sao Vicente, ya que nos pareció mejor que la que usamos la vez anterior que subimos hasta allí. Pasamos por delante de la Encumeada. El día estaba totalmente despejado y la visibilidad era máxima. Eso permitía disfrutar de un magnifico espectáculo con unas vistas que se alargaban hasta el horizonte. A pesar de ello decidimos no parar. En Madeira el tiempo cambia con una rapidez vertiginosa. No queríamos que por ir haciendo paraditas el tiempo se desbaratara y nos volviéramos a quedar con las ganas de hacer la levada.
Volvimos a pasar por Paul do Serra. Esta vez sin niebla. Por fin pudimos verlo. Primero el parque eólico. ¡Mira que son feos esos molinos de viento modernos!. Y a continuación la llanura. Fea, como los molinos. Tan solo hay piedras y matorrales. Un lugar seco, árido. Los contrastes en Madeira son increíbles. En apenas unos kilómetros se pasa de estar rodeado de una vegetación exuberante a la aridez de Paul do Serra.
Esta vez sí. Cuando aparcamos el coche el sol lucía con fuerza. La temperatura había bajado hasta los 10º frente a los 18º que hacía en Funchal. Pero al lucir el sol, la sensación no era de frío. Por cierto había bastantes coches aparcados. No hay parking. Simplemente es una explanada donde la gente va dejando los coches como mejor le parece.
Es fácil saber donde hay que pararse. En Paul do Serra no hay nada. Sólo una carretera recta. Lo único que hay que hacer es seguir la carretera y parar donde se vean coches aparcados. Es allí, seguro. En Paul do Serra no hay nada más.
Desde el aparcamiento una carretera baja hasta el puesto forestal de Rabaçal. El paso está bloqueado por una barrera. Justo allí delante espera la furgoneta que hace el recorrido desde el parking hasta Rabaçal. La furgoneta sale cada 20 minutos, lo que tarda en bajar, descargar, recoger a los que esperan abajo y volver a subir. Sólo caben 8 personas. En temporada alta no debe dar a basto.
Cuando llegamos nosotros la furgoneta estaba a punto de iniciar la bajada. Al ver que nos dirigíamos hacia allí, nos esperó. Mejor, así no tuvimos que esperar. El precio del billete de ida y vuelta es de 5 € por persona. El precio para un solo trayecto es de 3 €. Lógicamente compramos ida y vuelta. Lo contrario hubiera resultado absurdo. Solemos hacer muchas tonterías, pero cuando hay una cuesta de por medio vamos con mucho cuidado. Puedo entender que haya gente que baje a pié y suba en la furgoneta. Pero lo contrario sería absurdo. A quién en su sano juicio se le ocurriría bajar en coche y subir andando. A nosotros no, desde luego.
La bajada de unos 2 km se hace en un momento. La carretera es estrecha. No creo que pasen dos vehículos a la vez. Pero como está cerrada al tráfico no hay problemas. Por allí sólo pasa la furgoneta oficial, y los valientes que hacen la bajada a pié. Muchos más de los que me había imaginado.
La bajada es bonita, con unas agradables vistas del valle. El problema es que la levada es un recorrido de 10 km, cinco de ida y otros tantos de vuelta. Nos pareció un trayecto lo suficientemente largo como para añadirle dos kilómetros más. Además lo realmente interesante de la levada no es ese tramo. Lo mejor empieza en el puesto forestal de Rabaçal.
Una vez allí, empezamos la caminata sin perder ni un segundo. El camino está perfectamente señalizado. No tiene pérdida.
La levada empieza con una bajada. Algo así como un kilómetro en el que se descienden 200 metros. Primero por un camino con una pendiente muy pronunciada. Después por unas escaleras de piedra irregulares de diferentes tamaños. Algo incómodas para bajar. Pero eso no nos preocupaba. Lo peor era que a la vuelta tendríamos que subirlas. A media bajada un desvío a la derecha conduce a la Levada do Risco. Pasamos de largo. Si teníamos tiempo la haríamos a la vuelta.
El resto del camino es totalmente llano. Sólo hay un pequeño tramo en el que se bajan unas escaleras para luego volver a subirlas. Nada preocupante. El camino avanza todo el rato junto a la acequia. A ratos por un pequeño camino de tierra. A ratos sobre el muro de la propia levada. Pero no hay que preocuparse. Casi todo el camino está protegido por un cable de hierro. No presenta peligro alguno. Y resulta un recorrido muy sencillo, que no requiere una preparación especial. Apto para todos los públicos.
Se trata de un paseo maravilloso, precioso. A la ida, la pared de la montaña queda a la derecha. Una pared cubierta de todo tipo de plantas. Del famoso bosque de laurisilva. Numerosos laureles, helechos de todos los tamaños, y musgo. Había muchas más plantas, pero tampoco voy a aburriros con una enumeración exhaustiva. Valé sí, lo reconozco, no tengo ni idea de cómo se llamaban. Pero seguro que vosotros tampoco lo sabéis. A mano izquierda un precipicio. Todo cubierto de vegetación. Las mismas plantas que nadie sabe como se llaman. Pero tantas y tan abundantes que creaban una pared que impedía ver a través de ella. La mayor parte del camino no se tiene la sensación de caminar junto a un acantilado. Más bien parece que se camina por un pasillo.
Y por si eso fuera poco, de la pared de la derecha nacen árboles que en lugar de crecer hacia arriba lo hacen en horizontal. Se crean unos pasillos naturales de ramas y plantas. Encantadores. Dentro de ellos apenas entra el sol. Y en eso consiste la Levada das 25 Fontes. En ir caminando rodeados de naturaleza atravesando esos pasillos naturales.
Por desgracia la vegetación es tan abundante que impide disfrutar de las vistas. Hay tantas plantas y árboles que no se puede ver nada a través de ellas Tan sólo de tanto en cuanto la vegetación se abre para dejar al descubierto un precioso valle de color verde, para a los pocos metros volver a cubrirlo todo y cerrar la visión a los caminantes. Las vistas no alcanzan la espectacularidad de las que ofrece la Levada Nova. Pero aún así siguen siendo preciosas.
El delicioso paseo finaliza en las 25 fuentes. Un pequeño rincón con una gran caída de agua y muchas pequeñas. No conté cuantas había, pero me jugaría cualquier cosa a que eran 25. Es una especie de olla abierta por uno de sus lados. Las fuentes manan por toda la pared creando un efecto muy especial. Un buen lugar para sentarse un rato y descansar de la caminata al tiempo que se disfruta de uno de los lugares más encantadores de Madeira.
En teoría la levada termina en este punto. Sin embargo el camino continúa. No me costó mucho convencer a mi mujer. Tras la primera curva, nos cruzamos con una mujer en cuclillas y los pantalones bajados. ¿Qué hacía?. Vosotros mismos.
Tras unos 10 minutos, el camino desapareció. Sólo nos quedaban por recorrer unos 50 metros. Tuvimos que hacerlos sobre la acequia que se había reducido a su más mínima expresión. Un pequeño canalillo de agua que corría entre dos hileras de cemento de no más de 20 centímetros cada una. Recorrimos los 50 metros con un pie a cada lado de la levada, para acabar frente a una pared de la que manaban dos chorros de agua. No es tan espectacular como las 25 fuentes. Pero aún así merece la pena llegar hasta allí.
A la vuelta, justo antes de la última curva antes de llegar a las 25 fuentes, nos encontramos a otra mujer que repetía la misma posición que la que habíamos visto a la ida. Estaba en el mismo lugar y hacía la mismo. Busque el letrero de WC, pero no lo encontré por ningún lado. Pero estaba claro que aquella curva el baño. Como en aquel momento estaba ocupado no pudimos utilizarlo.
La vuelta se hace por el mismo camino. Volvimos a disfrutar de un camino precioso, hasta que llegó el temido momento de iniciar la subida al puesto forestal de Rabaçal. Al bajarlo nos había parecido largo y duro. Por eso nos paramos unos segundo respiramos hondo e iniciamos la subida. Sin prisa pero sin pausa. Rápidamente llegamos al desvío que conduce a la Levada do Risco. Mi mujer estaba algo cansada. Y el reloj se había dado mucha prisa. Marcaba la una y media. Dejamos la Levada do Risco a nuestra izquierda y continuamos con la subida. Un nuevo empujón y por fin llegamos al puesto forestal de Rabaçal.
Curiosamente la cuesta y las escaleras nos parecieron mucho más duras a la bajada que durante la subida. A la vuelta nos parecieron más cortas y con menos desnivel. Y eso que ya llevábamos a cuestas la paliza de la caminata. Quien sabe, quizás con un poco más de preparación el año que viene nos vamos a hacer un ochomil.
Esta vez no tuvimos tanta suerte como por la mañana. La furgoneta no estaba esperándonos. Como os podéis imaginar, ni se nos pasó por la cabeza hacer la subida a pié. Más que nada porque ya teníamos pagado el ticket de vuelta, y hubiera sido un lastima desaprovecharlo. Nos sentamos a esperar. Sólo había otra pareja. Al cabo de unos minutos oímos el ruido de la furgoneta que se acercaba. De repente empezó a salir gente de todas partes. Parecía que habían estado escondidas detrás de los árboles. Ya sé que resulta absurdo, pero sino que alguien me explique de donde salió toda esa gente.
Inocentemente pensamos que la gente respetaría el orden de llegada. Pero de eso nada. Todos se lanzaron como locos hacia la furgoneta. ¡Pues vais listos si os creéis que os vais a colar. Al ver a tanta gente, el conductor dijo que primero subían los que ya tenían el billete. O sea, los que también habían bajado en furgoneta. Lo dijo en portugués. Fuimos los únicos que lo entendimos. El resto no hablaba portugués. Ni tan siquiera español. Sólo hablaban idiomas raros, inglés, alemán o cosas peores. Idiomas de poca utilidad para ir de viaje.
Reaccionamos con rapidez y aprovechando nuestra ventaja lingüística nos montamos los primeros en la furgoneta. ¡Y ahora los demás os arregláis como podáis!. Poco a poco fue subiendo más gente. Al final, aunque la furgoneta era de 8 plazas, metieron a 9 personas. Cuatro se quedaron fuera. Conclusión, cuidadito con bajar a pié. A la hora de subir podéis encontraros con una sorpresa desagradable y quedaros sin plaza para volver. Porque si en temporada baja ya hay problemas de plazas no me quiero ni imaginar lo que será cuando haya más gente. Y recordad, tienen preferencia los que han comprado ida y vuelta.
Mientras caminábamos por la levada, estábamos extasiados disfrutado de aquella maravilla y no podíamos pensar en nada más: pero cuando se acabó la excursión, volvimos a la realidad y empezamos a preocuparnos por cubrir nuestras necesidades básicas. En este caso, matar el hambre. Era tarde y si intentábamos llegar hasta algún pueblo corríamos el riesgo de morir de inanición. Y no llevábamos ningún tipo de alimento en el coche. Sólo nos quedaba una solución, pararnos en un restaurante que habíamos visto por la mañana cuando veníamos. Estaba a menos de un kilómetro en dirección Sao Vicente.
El restaurante se llamaba Jungle Rain. Es muy curioso y algo kitsch. Está totalmente decorado como si fuera una selva. Con animales pintados en las paredes, y plantas que cuelgan del techo. Ah, y los taburetes del bar representaban a animales, con su cola y todo. Comimos unas almejas en salsa, un plato de bacalao con cebolla, otro de espada encebollada y un agua grande. Nos cobraron 43 €. Fue la comida más cara de todo el viaje. Pero no nos importó, todo estuvo exquisito. Buenísimo. A veces las apariencias engañan, y éste fue un claro ejemplo de ello.
Bajamos por la carretera en dirección a Sao Vicente. Un poco antes de llegar a la Encumeada, nos paramos en una curva. Empezábamos a comportarnos como unos auténticos madeirenses. Acertamos de pleno con el lugar. Las vistas eran fantásticas. Y el sol que brillaba con fuerza y la claridad del día nos permitieron disfrutar de un paisaje de ensueño en toda su amplitud. Pasamos por delante de la Encumeada, pero no nos paramos, ya lo habíamos hecho con anterioridad. Si que volvimos a pararnos un poco más abajo. Esta vez en un mirador. Pero los árboles habían crecido delante y tapaban la vista. Sólo había una pequeña apertura a través de la que se veía el valle con Sao Vicente al fondo y el mar un poco más allá. Lástima que la visibilidad fuera tan limitada.
Pasamos por Sao Vicente sin pararnos, y nos dirigimos hacia Porto Moniz. Pretendíamos ir por la antigua carretera de los acantilados. Pero estaba cerrada al tráfico. Tuvimos que conformarnos con ir por la carretera nueva. Desde ésta se veían los accesos a la carretera vieja. Todos cerrados. Las vistas desde la carretera nueva no estaban mal. Pero nada que ver con la antigua carretera. Una lástima.
De camino tomamos el desvío a Seixal. Nos paramos en cuanto tuvimos oportunidad, para disfrutar de una vista aérea del pueblo. Muy bonita- Se podía ver una piscina natural junto a la playa. Una vez abajo, aparcamos junto a la playa. No se podía aparcar, pero no había nadie y no molestaba. Además no pensábamos estar mucho tiempo, así que …..
El pueblo no nos pareció interesante. Lo mejor, la playa de arena negra resguardada detrás de un espigón de cemento. La piscina natural al otro lado del espigón, con su trampolín y su escalera para salir del agua. Y sobre todo, las vistas sobre los acantilados. Espectacular, con las montañas cayendo a plomo sobre los mar. Aunque sólo sea por disfrutar de esas vistas merece la pena hacer una paradita en Seixal.
Volvimos a la carretera. Como la experiencia en Seixal había sido positiva, tomamos el desvió a Ribeira de Janela. Pero al llegar al cruce, el letrero indicaba 5 km. Demasiado lejos y sobre todo demasiadas cuestas. Mejor lo dejamos para otro día. Volvimos a la carretera y el poco rato llegábamos a Porto Moniz.
Paramos junto al fuerte. Pequeño, de piedra, totalmente restaurado. Y que queréis que os diga, a mi ni plin. Había un acuario. No nos llegó a quedar claro si estaba dentro del fuerte, debajo, o en otro edificio que había por allí.
Justo al lado había unas piscinas naturales. Nos encantaron. ¡Qué chulas!. Forman una piscina con rocas negras repartidas por su interior, escalones para entrar y salir cómodamente, y un pequeño puente que cruzaba por encima. Tenía de todo. Y el bonito contraste entre el agua en calma de la piscina, y el agua embravecida del mar al otro lado. Golpeando con fuerza la pared de la piscina, y elevándose por encima de la misma para acabar cayendo en su interior.
Era un poco tarde, y hacía fresco. Más bien frío. ¿Será ese el motivo por el que no había nadie nadando?.
Enfrente de la piscina había un islote con unos bonitos tonos marrones. Y mirando hacia la derecha se podrían ver con toda claridad las tres rocas puntiagudas que se encuentran frente a al costa de Ribeira de Janela. Nos enamoramos de ese lugar. Algún día tenemos que volver para tomar un baño en sea piscina.
Cruzamos la calle y nos metimos en un bar donde tomamos un cortado, un trozo de tarta de chocolate y un agua. La tarta estaba buenísima. Ha sido recordarla y hacer una incursión en la despensa. Nos cobraron 5,60 €. Se nota que Porto Moniz es una zona muy turística, y que por eso los precios son un poco más elevados.
A continuación fuimos a ver las otras piscinas naturales. Estas son más conocidas. Al menos fue las que me pareció reconocer en las fotos que se encuentran por internet. También eran muy chulas. Me parecieron más grandes y con más espacio para tumbarse al sol y dejar las toallas. Se acercaban más al concepto tradicional de piscina. Tampoco había nadie nadando. Y esta vez si que tengo claro que no era por el frío. Las piscinas estaban cerradas al público. Bueno, estaban cerradas para nadar, pero se podía pasear por dentro sin problemas. Por cierto la entrada costaba 1,50 €. No os apuréis. Sólo se paga si se va a nadar. Al estar fuera de temporada no había nadie cobrando. Y en plena temporada, si no queréis pagar, no hace falta entrar, se ven perfectamente desde fuera.
Después subimos a la parte superior del pueblo. Aparcamos junto al Ayuntamiento, que por cierto nos pareció horrible. Después fuimos a visitar la iglesia. Otra más. Igual que todas las que ya habíamos visto. ¡Como si pudiera ser de otra manera!. No dimos muchas vueltas porque las cuestas eran de aupa. No se como se las arregla esa gente, pero si alguien tiene que ir a la parte baja del pueblo tiene un problema muy serio. No para ir, sino para volver.
Nuestro siguiente destino era Santa. Pero antes nos paramos en un punto donde la carretera se ensanchaba. Es que a eso de aparcar en cualquier sitio se le coge el gusto enseguida. Desde allí disfrutamos de unas bonitas vistas de Porto Moniz, con sus piscinas naturales, y el islote que hay enfrente.
La carretera que sale de Porto Moniz en dirección a Santa es bastante mala. Muy bonita, pero mala. Tuvimos que avanzar bastante despacio. Queríamos llegar a ver la puesta de sol frente al faro de Ponta do Fargo. Y a ese ritmo iba a ser difícil. Por ese motivo no nos paramos ni en Santa ni en Achadas da Cruz. Eso no nos supuso ningún problema. Por lo que vimos de pasada, ninguno de los dos pueblos tenía nada especial.
En Ponta do Fargo nos dirigimos directamente al faro. El sol se acababa de poner, pero todavía quedaban los últimos rayos de luz. Y nos dispusimos a disfrutarlos. Las vistas desde el trozo de tierra que hay delante del faro son muy pero que muy bonitas. Con acantilados a ambos lados, y el cielo teñido de naranjas y amarillos tras el ocaso. Permanecimos allí, disfrutando del espectáculo hasta que oscureció por completo. Ya no quedaba nada más por hacer.
Aquel se convirtió en un momento especial. De esos momentos que en un principio no parecían llamados a destacar. Pero que sin saber bien por qué se convierten en algo mágico. En un recuerdo imborrable a pesar del paso del tiempo. Es uno de los mejores recuerdos que nos llevamos de Maderia
Tal vez alguien que ya haya visitado ese lugar, o los que lo vayan próximamente, no le encuentren ese encanto. Quizás sólo fue el momento el que creó ese ambiente especial. Pero mi consejo es que visitéis ese lugar durante la puesta de sol. Merece la pena.
Tras un tramo de unos 10 km por carreteras secundarias llegamos a la vía express. En un santiamén nos plantamos en Funchal. Estábamos cansados y no teníamos mucha hambre, así que para cenar decidimos atacar las reservas de alimentos que teníamos en el hotel. Estando de viaje siempre hay que tener algo de comida de reserva. Uno nunca sabe cuando puede estallar una guerra nuclear. Y hay que estar bien aprovisionados por si acaso.
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  Últimos comentarios al diario:  6 DÍAS DE ENERO DE 2012 POR MADEIRA
Total comentarios 3  Visualizar todos los comentarios

Gulpiyuri  Gulpiyuri  20/08/2012 13:56   
Muchas gracias por tu diario, me ha encantado.
Es un destino pendiente.
Te dejo las estrellas.

alejandria  alejandria  25/01/2013 00:51   
Me ha parecido un diario estupendo, ameno, fácil de leer. Y lo que es más importante, de utilidad para los que, como yo, estamos preparando un viaje a Madeira básicamente para andar por sus levadas. Gracias por compartirlo. Te he dejado mis estrellas

marimerpa  marimerpa  19/10/2014 16:27   
Gracias por el diario, me ha gustado mucho. Y me viene muy bien, que la semana que viene me voy a Madeira. 5 estrellas.

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macdidia
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Sep 14, 2008
Mensajes: 26

Fecha: Jue Sep 28, 2017 09:24 pm    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Que currazo. Me quito el sombrero, esta genia. Espero tener un poco de tiempo y acabar el diario que has colgado mío. De verdad chapeau!! Y una idea fenomenal.
spainsun
spainsun
Site Admin
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Sep 01, 2000
Mensajes: 69054

Fecha: Jue Sep 28, 2017 09:50 pm    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Magnifica recopilación de datos. Gran trabajo. Aplauso Aplauso Aplauso Aplauso
rocmat
rocmat
Super Expert
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Mar 11, 2012
Mensajes: 481

Fecha: Vie Sep 29, 2017 06:40 am    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Menudo curro, gracias porque será de utilidad seguro!
Molleda
Molleda
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Super Expert
May 23, 2009
Mensajes: 261

Fecha: Jue Oct 12, 2017 07:59 pm    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Hola a todos. Estoy pensando en mis próximas vacaciones de verano y tengo el ojo echado en Portugal. Vaya por delante q no conozco Portugal

Somos un matrimonio con una hija de 4 años. He pensado alojarnos por Cascais y desde allí visitar los lugares de mayor interés como Sintra, Lisboa, etc...

Queremos un hotel familiar, el típico cerca de la playa, con animación nocturna, media pensión. Alguna sugerencia?

He pensado en Cascais porque cercano a Lisboa parece q es lo más turístico, si alguien se le ocurre otra zona bienvenida sea.

Muchas gracias por adelantado
chamiceru
chamiceru
Moderador de Zona
Moderador de Zona
Feb 05, 2009
Mensajes: 29680

Fecha: Vie Oct 13, 2017 11:59 am    Título: Re: Viaje a Portugal : Consejos

Hola
En el Foro de Cascais tienes varios hilos con información sobre la zona Guiño
Saludos
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