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SAO VICENTE - PORTO MONIZ – RABAÇAL – PONTA DO SOL -Diarios de Viajes de Portugal- Artemisa23
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Diario: MADEIRA. Los grandes paisajes de una pequeña isla.  -  Localización:  Portugal  Portugal
Descripción: Una semana en Madeira, recorriendo en especial levadas y veredas.
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Etapa:  SAO VICENTE - PORTO MONIZ – RABAÇAL – PONTA DO SOL  -  Localización:  Portugal Portugal
Artemisa23  Autor:    Fecha creación:   
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Después de desayunar, salimos hacia la zona occidental de la isla. Fuimos por la autopista hasta Ribeira Brava y allí tomamos la carretera VE4 que cruza la isla de sur a norte. Están haciendo obras para ensanchar la vía. Queríamos ir a Rabaçal, así que cerca de Serra do Agua, tomamos la empinada carretera que sube hacia Encumeada. Por el camino, nos detuvimos en varios miradores, aunque las vistas no seducían debido a las grúas, a las obras y a los esqueletos de algunos árboles calcinados por incendios. El día era bastante soleado, pero esa capa de nubes blancas tan seductora sobre la montaña nos iba a causar un quebradero de cabeza inesperado.





Llegamos al mirador de Boca de Encumeada, de donde sale la carretera que va a Paul da Serra y que sigue hasta Rabaçal. El tiempo cambió bruscamente y el sol quedó ocultó por una intensa maraña de niebla y nubes. Soplaba un viento gélido y el frío sorprendía por el contraste del clima cálido anterior. No se veía nada desde el mirador y para colmo de males la carretera que iba a Rabaçal ¡estaba cerrada con una cadena! Ni un solo aviso, nada que lo advirtiera. Habíamos llegado hasta allí para encontrarnos atrapados. Igual que nosotros, otros coches, ya que es de unas de las rutas más frecuentadas por los turistas. Los propietarios de una tienda de recuerdos nos miraban con cara de pena. Al parecer, había habido un desprendimiento. ¡Pero, hombre, se pone un cartelito al principio de la subida, digo yo!



Nos quedamos renegando, sin saber qué hacer. Nuestra idea era ir por esa carretera hacia Rabaçal, hacer las levadas, y luego bajar hasta Porto Moniz, para volver dando la vuelta por Ponta do Pargo hacia Calheta y Ponta do Sol. Este plan ya no servía. Había que improvisar rápidamente.

Decidimos invertir el sentido de la ruta e ir primero a Porto Moniz y desde allí a Rabaçal. Eso implicaba perdernos Ponta do Pargo, pero no se puede tener todo y Rabaçal era irrenunciable. Desde el cruce, en vez de volver atrás, seguimos por la ER-228, hacia Sao Vicente. En cuanto descendimos unos pocos metros, las nubes se quedaron pegadas a la montaña en Encumeada, asomaba el sol, se calmó el viento y la temperatura subió 10 grados. La vista de los paisajes recompensaba la reducida velocidad exigida por la carretera. Vimos nuevos anuncios de carretera express, ¡no, gracias!





Sao Vicente es un pequeño pueblo, ubicado junto al mar, en un enclave muy bello de montañas al fondo y casas blancas sobre terrazas verdes. Tiene un par de calles empedradas muy bonitas, una vistosa iglesia del S. XVII con pinturas en su interior (es curioso un cartel que pone que ha de pagarse 1 euro por hacer fotos en el interior). Un corto paseo hasta el puente y muy recomendable comprar cerezas locales a un vendedor callejero, cerca de la plaza: son pequeñas y muy dulces, están buenísimas.


También compramos pan y fiambre para los bocatas en una tienda. En este pueblo se encuentra el Centro de Vulcanismo y las grutas. No las visitamos. También paramos en la costa, junto a una playa de piedras, desde la que se aprecia muy bien la antigua carretera colgada sobre el acantilado.


Seguimos en dirección a Seixal, por la carretera ER-101. Nada más salir de Sao Vicente nos encontramos con una cascada que cae al borde de la carretera, junto a la entrada de un túnel.
l




Empezamos a surcar una zona en que la carretera atraviesa continuos túneles y se hace un tanto aburrida. La antigua carretera se vislumbra a la entrada y a la salida de los túneles y también hay miradores en su interior, apenas era un saliente en los acantilados. Había oído comentar que se podía circular por ella en sentido único hacia Seixal “bajo la exclusiva responsabilidad del conductor”. Aunque estos carteles siguen existiendo, ya no es posible porque la circulación por esa carretera está prohibida e, incluso, hay cadenas que cortan el acceso. Entre los numerosos miradores, no hay que olvidarse de parar en uno de los más famosos: el del Velo de la Novia. Está muy bien indicado. Realmente impresionante la cascada (con otra más pequeña a la izquierda) que salpica sobre la antigua carretera y cae al mar.



Pasamos cerca de Seixal y de Ribeira de Janela (me quedé con muchas ganas de hacer esta levada, ¡otra vez será!). Llegamos a Porto Moniz, pequeña localidad conocida por las piscinas naturales construidas entre las rocas. El viento sopla y las olas golpean con fuerza, saltando por encima de las paredes de piedra y de los bañistas. Merece la pena pararse a contemplarlas y, si se tercia, remojarse también. No era el caso, no hacía suficiente calor.


La carretera ER-101 asciende vertiginosamente, ofreciendo vistas espectaculares sobre Porto Moniz.


En Axada do Pinheiro, fuimos a la izquierda, por la carretera ER-110, hacia Paul da Serra, una gran meseta de 17 Km. de largo por 6 de ancho. Esta llanura barrida por el viento contrasta con la exuberante vegetación de otras zonas de la isla, pero no faltan el verde, los matojos y las flores, porque en Madeira siempre hay flores; y el paisaje, aunque descarnado, es hermoso. El sustrato de piedra volcánica que sustenta el suelo cubierto de hierba permite la filtración de agua de lluvia, que resurge en manantiales que alimentan las levadas.



Al principio, encontramos algo de niebla, pero hacia la zona occidental, el sol iluminaba la costa y permitía vistas espectaculares en miradores anónimos. Sin embargo, el recorrido se hace largo y si no se van a recorrer las levadas de Rabaçal quizás sea mejor elegir otra ruta para hacer simplemente turismo.



Nada más pasar el desvío de la carretera hacia Calheta (la que tendríamos que coger a la vuelta), vimos bastantes coches aparcados en una explanada, a nuestra izquierda. Evidentemente era el aparcamiento de Rabaçal. Tomamos un bocata en el mismo parking y nos preparamos para hacer nuestras levadas. Como por arte de magia, la niebla había desaparecido y el sol lucía con fuerza en un cielo intensamente azul.


Las rutas de las levadas más conocidas, 25 Fontes y do Risco, comienzan aquí, pero lo más bonito de ambas se inicia en el lugar denominado Casa de Rabaçal (un especie de refugio con bar). Hasta allí se va caminando por una carretera asfaltada y cerrada al tráfico particular, de unos 2 kilómetros en pendiente de bajada a la ida y de subida a la vuelta. Una furgoneta del parque acerca a los excursionistas que lo desean hasta allí, cobrando 3 euros por trayecto y persona, y 5 euros si se coge ida y vuelta. Mucha gente prefiere ir andando, bien por ahorrarse ese dinero o porque prefiere caminar; también hay quien baja andando y sube en la furgoneta. Es una decisión de cada cual, si bien yo tenía claro que prefería ahorrar las fuerzas y el tiempo para hacer otra levada en vez de sufrir (sobre todo a la vuelta, subiendo) por una carretera asfaltada con poco interés. La furgoneta tiene un horario, no recuerdo a qué hora empezaba, pero sí que el último viaje lo hacía a las 18:30. Eran las 15:00 y, por lo tanto, teníamos que hacer el recorrido en 3 horas y media para no perder el transporte y hacer también la levada de Alecrim, que se inicia en el aparcamiento.

LEVADA DAS 25 FONTES Y LEVADA DO RISCO (PR6).


Algo menos de 10 Km. entre la ida y la vuelta. La ruta está perfectamente indicada, tiene dos variantes, una de ellas es más larga pero con menos pendiente. Se tarda entre tres y cuatro horas y el recorrido es bastante asequible, si bien tiene una alguna subida durilla, aunque no muy larga, y algunos tramos de escaleras.




Son dos levadas distintas, pero pueden hacerse conjuntamente porque van paralelas pero a distinta altura, la del Risco más elevada, a unos 1.000 m. Merece la pena hacer las dos. Son de las más populares de Madeira y suelen estar muy concurridas, aunque a la hora que fuimos tampoco había “atascos”. A poco de comenzar, encontramos la bifurcación y decidimos hacer primero la levada do Risco. La vegetación es realmente espléndida, brezos y líquenes gigantes forman un espeso manto vegetal sobre la roca, salpicado de flores, fuentes y pequeñas cascadas. Hasta que llegas a un mirador maravilloso, en el que a la izquierda se abre un paraje soberbio en las alturas y a la derecha la fantástica caída de agua, que resbala sobre un manto verde, salpicado de adelfas y margaritas. ¡Qué bonito!








Aunque no nos sobraba demasiado tiempo, estuvimos un buen rato allí, sentados en unos bancos, contemplando el agua y dando de comer a unos pájaros, pinzones locales que se las saben todas y esperan a los turistas (como las cabras en Gredos o en el Cares). Con un pelín de paciencia, comen de tu mano.


Regresamos a la bifurcación y seguimos hacia la levada das 25 Fontes. Es todo bajada, un camino de continuas escaleras que se hace un poco incómodo, aunque no es muy largo. Siguiendo la levada, además de la magnífica vegetación, disfrutando nuevamente del bosque de laurisilva, van apareciendo cursos de agua, fuentes, cascaditas, hasta llegar a la madre de la levada, una pared de colores sobre la que resbalan las 25 fuentes (bueno, no las conté) sobre una laguna azul. Otro rato de relax, sacando muchas fotos.









Volvimos por el camino más largo para evitar las escaleras y aunque también tiene una zona de subida pronunciada (lo que se ha bajado hay que volverlo a subir de todas todas), no se hace muy pesado. Llegamos a la Casa de Rabaçal sobre las seis, y en cinco minutos aparece la furgoneta. Le preguntamos al conductor por la levada de Alecrim y nos dice que sale de la zona del aparcamiento, donde nos va a dejar. Por el carretera nos cruzamos con la gente que ha decidido volver a pie. La verdad es que nos miran con mala cara, se nota el cansancio en sus rostros, hace calor, pega el sol y los 2,5 Km. de ascenso por el asfalto pasan factura. En fin, que cada cual decida.

Así se ve la levada de Alecrim desde el aparcamiento, arriba, en lo alto, como una costura en la montaña:


LEVADA DO ALECRIM.
Son 3 Km. de ida y otros 3 de vuelta. Unas dos horas, en total. La ruta es sencilla, va muy alta y aunque hay algún tramo corto sin protección, el camino no resulta peligroso. Es una levada muy poco conocida, la hicimos completamente solos, no nos cruzamos con nadie en el camino.





[align=justify]Sin embargo, es una grata sorpresa, una ruta preciosa, en la que se suceden las vistas panorámicas sobre Rabaçal, las cascadas y las caídas de agua que alimentan varias lagunas que van surgiendo entre la espesa vegetación hasta llegar a la madre de la levada.





Esta ruta continua con la llamada Lagoas da Madeira, que también teníamos intención de hacer; pero con el el cierre de la carretera, tuvimos que abandonar la idea ya que se nos hubiera hecho de noche. Sin embargo, al final fue un día bastante bien aprovechado.

Volvimos por el mismo camino al aparcamiento, donde nuestro coche está casi solo. Retrcedimos hasta el cruce con la carretera que habíamos visto antes, la ER-211, y enfilamos hacia Calheta, en la costa sur-occidental de la isla. Es una carretera empedrada y con muchas curvas, por la que hay que circular despacio. Teníamos intención de cenar en Ponta do Sol, un pueblo que presume de tener la mejor puesta de sol de Madeira. Queríamos ir por la costa, lo que nos llevaría poco más de quince minutos. Sin embargo, a poco de llegar a Calheta vimos un indicador hacia “Funchal” y pensamos que el cruce estaba allí. A mi no me dio buena espina, porque tenía pinta de ser una carretera un tanto vetusta. Después de vueltas y revueltas comprobamos con horror que habíamos subido varios cientos de metros otra vez y veíamos los pueblecitos abajo, las casas blancas como motas salpicando los acantilados. Nos habíamos equivocado de camino y estábamos en una de esas carreteras que se retuercen sobre si mismas en subidas y bajadas que rodean las montañas, y aunque las vistas eran preciosas, ya estábamos un tanto mareados y queríamos cenar. Además, a ese paso me iba a perder la puesta de sol.

Tardamos más de una hora en llegar a Ponta do Sol, un pueblo muy bonito, con casitas de colores y una playa de piedras gordas con sombrillas de paja. Todavía se veía un bonito reflejo entre rosa y violáceo en el cielo.




Nos sentamos a cenar en un restaurante que tenía una terraza en la misma playa. Había otro encaramado a uno de los acantilados, sin duda con vistas privilegiadas para ver la puesta de sol. Pero no nos animamos a subir hasta allí.

Con la cena acertamos plenamente. El restaurante es muy recomendable (y yo no suelo recomendar restaurantes porque los gustos luego no coinciden). Tomamos un arroz con marisco realmente buenísimo. Lo ponen en cazuela, un poco caldoso, pero en su punto, y tenía todo tipo de bichos de mar. También tenían mariscadas, espetadas, pescados variados, etc. Nos sirvieron muy bien y, aunque no me acuerdo del precio, no fue caro para cómo nos pusimos y lo rico que estaba. De allí al hotel, a descansar.

Pongo un mapita de la jornada. Este no era el itinerario inicial, lo tuvimos que cambiar por la carretera cerrada.

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  Últimos comentarios al diario:  MADEIRA. Los grandes paisajes de una pequeña isla.
Total comentarios 17  Visualizar todos los comentarios

Artemisa23  artemisa23  09/07/2014 16:45   
Comentario sobre la etapa: SAO VICENTE - PORTO MONIZ – RABAÇAL – PONTA DO SOL
Gracias por vuestros ánimos, ssusana y marsa34. Me alegro que os guste. A ver si lo acabo.
No conozco las Azores, así que no puedo comparar; pero Madeira me ha gustado mucho, sobre todo sus paisajes. Saludos.

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Fecha: Sab Ago 26, 2017 10:35 pm    Título: Re: Viajar a Madeira: Consejos, qué ver - Portugal.

Hola. Alguien conoce un guia de montaña que hable español en Madeira? podeis pasarme el contacto a gilgarsu @ gmail.com. Gracias
alejandria
Alejandria
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Fecha: Lun Ago 28, 2017 01:12 pm    Título: Re: Viajar a Madeira: Consejos, qué ver - Portugal.

gilgarsu Escribio:
Hola. Alguien conoce un guia de montaña que hable español en Madeira? podeis pasarme el contacto a gilgarsu @ gmail.com. Gracias

Aquí tienes una indicación

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alpegomez
Alpegomez
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Mensajes: 253

Fecha: Sab Sep 09, 2017 11:52 am    Título: Re: Viajar a Madeira: Consejos, qué ver - Portugal.

Estoy en Madeira y me apetece ver mercadillos. Alguien me puede indicar alguno algo interesante. Rápido, por favor
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Fecha: Mie Nov 15, 2017 07:50 pm    Título: Re: Viajar a Madeira: Consejos, qué ver - Portugal.

hola,

en semana santa me gustaria viajar a Lisboa y pasar tres noches en la capital, y luego coger un avion desde lisboa a Madeira y pasar alli cuatro noches, se puede ver todo bien en ese tiempo?

Y además la meteorologia?

Gracias de antemano.
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Fecha: Mie Nov 15, 2017 08:08 pm    Título: Re: Viajar a Madeira: Consejos, qué ver - Portugal.

Lisboa en 3 días se ve bien, aunque vendrían bien un par de días más para ver Sintra y alrededores. Para Madeira 4 días me parecen pocos. Nosotros estuvimos una semana y no nos sobró tiempo, haciendo varias rutas de senderismo. Sobre la climatología, abril es aún mes de lluvias (fina de temporada), pero no suele ser exagerado. Luego ya depende de la suerte.
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