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1 día en AVILA: ruta por su muralla del siglo XII, Patrimonio de la Humanidad. -Diarios de Viajes de España- Artemisa23
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Diario: DE VIAJE POR ESPAÑA  -  Localización:  España  España
Descripción: Pueblos, ciudades y naturaleza. En coche y rutas de senderismo. Destinos y recorridos clásicos y lugares no tan conocidos. Lo iré ampliando e incorporando etapas según vaya visitando nuevos lugares o recupere algunos del pasado.
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Índice del Diario: DE VIAJE POR ESPAÑA



































































































Etapa:  1 día en AVILA: ruta por su muralla del siglo XII, Patrimonio de la Humanidad.  -  Localización:  España España
Artemisa23  Autor:    Fecha creación:   
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Para celebrar mi cumpleaños, mi marido sugirió la idea de volver a Ávila, ciudad que no habíamos visitado desde hacía bastantes años, aunque sí que habíamos pasado varias veces por sus inmediaciones, pudiendo contemplar en la distancia su maravillosa muralla. Por cierto que las mejores vistas de la ciudad amurallada se obtienen desde la N-110, en especial, volviendo desde Salamanca. Claro que son panorámicas desde la carretera, sin que haya mucho sitio de parar a deleitarse. Así que lo mejor para obtener una preciosa panorámica es acercarse al Mirador de la Ermita del Humilladero o de Los Cuatro Postes,que citaré al final. Es preferible ir por la tarde, cuando el sol baña la ciudad, o por la noche, disfrutando de la estupenda iluminación artificial; por la mañana, el sol da de cara ofreciendo un molesto reflejo.


Volviendo al principio, miré restaurantes y me decidí por El Almacén, que tiene fama de ser uno de los mejores de la ciudad en cuanto a calidad, muy adecuado para una celebración de este tipo pero económicamente asumible. Naturalmente, también pensamos aprovechar el día para volver a recorrer las calles abulenses que tanto habíamos pateado en nuestra juventud, pero que teníamos un poco olvidadas.

Algunos datos históricos.

Antes de empezar con el recorrido que hicimos, daré unas pocas notas sobre la ciudad natal de Santa Teresa de Jesús, que cuenta actualmente con poco más de 58.000 habitantes. Situada a 1.131 metros de altura sobre el nivel del mar, en un promontorio rocoso en la margen derecha del río Adaja, es la capital de provincia española con mayor altitud, por lo cual su clima es bastante frío y resultan muy frecuentes las nevadas en invierno. La zona ya estuvo habitada en tiempos del Neolítico, como lo demuestran monumentos funerarios de la Edad del Bronce, ejemplo de los cuales es el Dolmen del Prado de las Cruces.

[align=justify]Hay diversas teorías sobre su origen, una de ellas apunta que podría tratarse de la antigua ciudad vetona de Obila, citada por Ptolomeo, que se fundó a mediados del siglo I a.C. Los vetones construyeron varios asentamientos por la zona, dejando huellas de su paso con las estatuas de piedra conocidas popularmente como “verracos”. También hay historiadores que señalan que Ávila fue fundada directamente por los romanos, estableciéndose en el área que rodean las murallas. Vestigios romanos son el puente sobre el río, la calzada, diversos mosaicos, estelas, etc. La ciudad, que pertenecía a la provincia de Lusitania, adquirió bastante importancia en cuanto a la ganadería trashumante que utilizaba rutas como la que cruzaba la Sierra de Gredos por el Puerto del Pico. A partir del siglo III, entró en decadencia por las epidemias de peste y las invasiones de los pueblos bárbaros. Posteriormente, llegaron los visigodos y los árabes, y aunque no se conservan testimonios de esas épocas, se conoce que fue terreno muy disputado por musulmanes y cristianos al tratarse de un importante enclave defensivo, al parecer ya amurallado en el siglo VIII.


En 1007, los árabes derribaron las antiguas murallas y la ciudad quedó destruida. A finales del siglo XI, se produjo la repoblación del centro de la península, encargada por el rey Alfonso VI a Raimundo de Borgoña, un noble francés que se casó con su hija, Urraca. Parece que fue en 1092, año de las nupcias entre ambos, cuando se inició la reconstrucción de Ávila y sus murallas. La importancia de la ciudad sufrió altibajos con el paso del tiempo, si bien siempre mantuvo una especial relevancia religiosa y el privilegio del derecho a voto en las Cortes de Castilla durante los siglos XIV y XV. La ciudad renació a finales del siglo XV, cuando la corte que se movía de ciudad en ciudad castellana y, sobre todo, durante el siglo XVI con la aparición de varios personajes religiosos de gran importancia, como Santa Teresa de Jesús, nacida en Ávila, y San Juan de la Cruz, natural de Fontiveros. Por cierto, que fue en Ávila donde se celebró la primera junta de los Comuneros.


A finales del siglo XVI empezó un largo periodo de decadencia, cuyo peor episodio fue una epidemia de peste que mató a más del diez por ciento de la población. La situación se agravó con los problemas económicos por los que pasó Castilla como consecuencia de las guerras que emprendieron Carlos V y Felipe II, y, además, se produjo el hundimiento de la industria textil. La ciudad y sus iglesias fueron saqueadas e incendiadas por los franceses en el curso de la Guerra de la Independencia, perdurando el declive y la despoblación. Su economía no se recuperó hasta finales del siglo XX, sobre gracias al desarrollo del turismo, especialmente el de carácter cultural y también el gastronómico, que encuentra su mayor exponente en la renombrada ternera de Ávila.

El mayor reconocimiento internacional a nivel turístico y cultural lo logró Ávila en 1985, cuando su casco histórico fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, "como muestra más interesante y mejor conservada de lo que fuera una ciudad amurallada del Medievo castellano".


Cómo llegar.

Ávila se encuentra a 110 kilómetros de Madrid, desde donde se puede acceder por varias rutas. Como no teníamos prisa, desechamos los peajes que nos esperarían por la A-6 y la AP-6, y fuimos por la M-505, que pasa junto a El Escorial, y continuamos por la CL-505, que es la misma carretera pero ya en tierras castellano-leonesas. Evidentemente, no es la autopista, sino una carretera con curvas pero con buen firme y que proporciona bonitos paisajes, sobre todo si están las montañas nevadas, como fue el caso. Por esta vía se tarda una hora y media, aproximadamente, unos quince o veinte minutos más que por la Autopista. Cada uno que decida lo que más le guste.

Ruta desde Madrid según GoogleMaps.

Llegando por esta carretera se entra en Ávila por la zona nueva, por lo que no se ven las murallas hasta pasado un rato. Como nos pillaba de camino, fuimos primero a echar un vistazo al restaurante El Almacén, que se encuentra fuera del recinto amurallado, junto al río Adaja, muy cerca de la llamada “Puerta del Puente”, en la calle de los Cuatro Postes, que conduce al mirador del que he hablado antes. Vimos que había sitio de sobra para aparcar, y gratis, así que, después de reservar mesa, decidimos dejar allí el coche y acercarnos hasta la ciudad amurallada caminando (unos cinco minutos hasta la Puerta del Puente). De esa forma nos evitamos meter el coche en el casco antiguo, lo que no resulta nada recomendable, por cierto.

Zona donde aparcamos el coche, cerca del río:

Puente romano, murallas y Puerta del Puente

Recorrido por la ciudad.

Cruzamos el río Adaja por el puente que, se dice, tiene origen romano, aunque fue reconstruido en el siglo XII; consta de cinco arcos y cuatro pilares, es peatonal y se encuentra en paralelo al más moderno, por el que pasan los vehículos. Desde aquí se obtienen unas bonitas vistas de la muralla, aunque el tráfico no deja de molestar y en cuanto te descuidas aparece algún coche en la Puerta del Puente, estropeando la foto. Cruzando esta Puerta, una de las 9 con que cuenta la muralla, si seguimos todo recto llegaremos al otro extremo de la ciudad amurallada, que tiene forma rectangular, justamente donde se encuentra la Catedral. No viene mal llevar un mapa descargado de internet para orientarse. De lo contrario, lo mejor es acudir primero hasta la Casa de las Carnicerías (junto a la Catedral), donde está la Oficina de Información Turística y pedir el plano turístico, muy útil para moverse por el casco histórico, que es bastante pequeño, pero que puede llevar a confusiones si no se conoce.

Plano detallado que entregan en la Oficina de Turismo.
Para interpretarlo, es bueno saber que la parte superior está el lienzo este de la muralla, de izquierda a derecha con las Puertas de San Vicente, de la Carnicería (por aquí se accede a la Catedral) y del Alcázar; en la parte inferior, está el río y el lienzo oeste, con la Puerta del Puente. A la izquierda, el lienzo norte, con las Puertas del Mariscal y del Carmen; y a la derecha, el lienzo sur con las Puertas del Ratro, la Santa y la Malaventura: 9 puertas en total.

Al entrar por la Puerta del Puente, enseguida me encontré con una de los puntos de acceso para recorrer el Adarve de la muralla, y decidí hacerlo (mi marido no lo vio demasiado interesante y prefirió callejear).

Paseo por la parte superior de la Muralla (Adarve).

Según podemos leer en el folleto de la Oficina de Turismo, la muralla románica de Ávila es la mejor conservada de España pues está completa. Se construyó en la segunda mitad del siglo XII y tiene 2,5 kilómetros de longitud, de los que se pueden recorrer 1,7 kilómetros en dos tramos: uno de 1,440 kilómetros (desde la Puerta del Puente hasta la Catedral o viceversa) y otro de 260 metros (en la zona de la Plaza de Adolfo Suarez, junto a la Puerta del Alcázar). El acceso cuesta 5 euros por persona y nos permitirá conocer “2.500 almenas, 88 torres, 6 puertas, tres portillos, un ábside catedralicio y una singular espadaña”.


El paseo es agradable, aunque para acceder a lo alto de las torres (donde están los mejores miradores) hay que subir bastantes escaleras, algunas muy empinadas y con los peldaños bastante desgastados. Se tarda como unos 45 minutos en recorrer yendo tranquilamente y haciendo fotos.


Con la misma entrada, fui a la Plaza de Adolfo Suárez para hacer el segundo tramo (en realidad no lo hice a continuación, sino después de comer, pues la entrada vale para todo el día). Es muy cortito, apenas 300 metros, pero tiene muy buenas vistas, quizás las mejores.

La Iglesia de San Martín desde el Adarve de la Muralla.

Catedral y Pza. Adolfo Suárez desde el Adarve.

El recorrido está bien, pero lo encuentro algo caro, la verdad. Por cierto, que no lo recomiendo en pleno verano (menuda chicharrera y solanera) o en invierno, en días de lluvia y frío (te puede dar un pasmo allí arriba).


Como muy buena alternativa (y gratis) está el paseo que recorre todo el perímetro de la muralla por el exterior, realmente bonito y muy interesante. Hay zonas completamente peatonales, con bancos y jardines, y otras por calles con bastante tráfico, pero se va muy bien. Os cuento el paseo que di, por si os gusta visitar Ávila de esta manera.

Itinerario turístico por Ávila recorriendo las 9 Puertas de su muralla.

1. Puerta del Alcázar.

Esta es la puerta más importante de la muralla, ya que era la más cercana al antiguo castillo. Tiene dos torres con almenas y un puente, también almenado, que une ambas torres por la parte superior. También hay una tronera por la que los defensores podían arrojar piedras y líquidos calientes sobre los enemigos. Desde esta puerta se puede acceder al tramo más pequeño (pero donde pueden apreciar las vistas más bonitas, en mi opinión) del Adarve de la muralla.

La Puerta del Alcázar por el exterior de la muralla.

Frente a esta puerta, ya en extramuros, se encuentra la plaza de Santa Teresa o del Mercado Grande, de generosas proporciones, con un lateral porticado. En este lugar fue donde acaeció la llamada Farsa de Ávila, episodio durante el cual fue destronado figuradamente Enrique IV de Castilla. Al frente nos encontramos con la Iglesia de San Pedro (fue la primera parroquia de Ávila, de planta románica con portada coronada por un rosetón gótico), y a su costado con la de Nuestra Señora de la Antigua. En una esquina de la plaza, girando por la muralla hacia el Paseo del Rastro, se encuentra el Monasterio de Nuestra Señora de Gracia, un convento de monjas agustinas, fundado en 1509, donde fue educada Santa Teresa.

Plaza de Santa Teresa o del Mercado Grande.

Al acceder a la ciudad por esta puerta, nos encontramos en el interior con un arco muy sencillo, nada que ver con el imponente porte que presenta la puerta hacia fuera. Directamente nos encontramos en la Plaza de Adolfo Suarez, presidida por una sencilla escultura a tamaño natural del que fue Presidente del Gobierno Español. También podemos ver una fuente y uno de los varios verracos de piedra que podemos contemplar en la ciudad.

Interior de la Puerta del Alcázar.

Plaza de Adolfo Suárez.

Si seguimos por la estrecha callejuela de la de la Cruz Vieja podremos contemplar la fachada lateral de la Catedral, con otras vistas de grabados y esculturas.


Si volvemos a salir por la Puerta del Alcázar y seguimos hacia la izquierda, nos encontraremos con la segunda Puerta y algunas esculturas junto a las torres como, por ejemplo, la de Santa Teresa de Jesús.


2. Puerta de Carnicerías o del Peso de la Harina.

Esta puerta es la que se encuentra más cerca de la Catedral. En tiempos se conoció como la Puerta del Obispo pues permitía ir desde la Catedral al barrio de los curas. Felipe II terminó decretando su cierre por la cantidad de reyertas que allí se producían y se volvió a abrir más amplia, con dos puertas, una para el acceso a la ciudad y paso de carruajes, y otra que daba paso a la Casa de las Carnicerías (de finales del siglo XVI y atribuida a Francisco de Mora) donde se vendía el vino y la carne a la población. Sin embargo, se produjeron tal cantidad de protestas, que las carnicerías volvieron a establecerse en la Plaza del Mercado Grande y del Mercado Chico, trasladándose aquí el “peso de la harina” o control del grano que entraba en la ciudad, que funcionó hasta el siglo XIX. Aquí se encuentra actualmente la Oficina de Turismo y es uno de los puntos de acceso al Adarve de la Muralla.


A la derecha de la Puerta, está la antigua Casa de la Misericordia (siglo XV), donde se ofrecía ayuda a los pobres; en la portada puede verse una escultura de San Martín dando su capa a un mendigo. Actualmente es un bar-restaurante.


A la izquierda de la Puerta tenemos un detalle muy original pues la parte trasera de la Catedral (la girola), llamado Cimorro por los abulenses, se integra en la misma muralla, como un elemento defensivo más, con torres y almenas.


Si accedemos por esta Puerta a la ciudad, nos encontraremos en uno de sus escenarios más interesantes: la Plaza de la Catedral, en torno a la cual se agrupan los siguientes edificios notables:

Palacio del Rey Niño, conjunto de edificios que en su día formaron parte del antiguo Palacio Episcopal, hoy desaparecido, y cuya construcción se inició en el siglo XII como parte integrante de las murallas, ya que el Obispo tenía encomendada la defensa de la Puerta de la Catedral. Debe su nombre a que fue residencia del joven Alfonso XI mientras estuvo bajo la tutela del Obispo Don Sancho. Posteriormente perteneció a la Compañía de Jesús y pasó al Estado tras la expulsión de los jesuitas a finales del siglo XVIII. Conserva la puerta original del palacio (hoy biblioteca pública) y parte de la portada y un balcón de esquina de la que actualmente es Oficina de Correos.

Mansión renacentista de los Velada, del siglo XVI, cuya fachada sigue hacia la calle del Tostado, con puerta adovelada, escudos y magníficas rejas. Aquí se hospedaron personajes tan ilustres como el emperador Carlos V, su esposa Isabel de Portugal y el hijo de ambos, Felipe II. Actualmente es un hotel y conserva un precioso patio renacentista porticado, de tres plantas, cuidadosamente restaurado.

Palacio de los Valderrábanos (Casa de Gonzalo-Dávila), del siglo XIV, en el que destaca su espléndida portada con escenas y blasones nobiliarios, y un relieve original que muestra a un doncel.

Palacio del Rey Niño abajo centro), Mansión de los Velada (izquierda) y Palacio Valderrábanos (derecha).

Rodeando el enorme edificio de Catedral vemos varias esculturas de pequeños leones sedentes sobre pilares de piedra. La verdad es que no he conseguido averiguar si tienen un significado más allá de embellecer la propia plaza y los aledaños de la Catedral o, quizás, protegerla.

Puerta de la Carnicería por el interior de la muralla y vistas de la Catedral.

Catedral de Ávila.

Una de las visitas imprescindibles en mi opinión (me refiero al interior, claro). Su construcción se inició en el siglo XII, sobre los restos de un templo anterior dedicado a San Salvador. Dado el momento en que fue planificada, se concibió como iglesia y como fortaleza, lo que explica que su ábside (cimorro) esté embebido en la muralla, formando parte de la misma. La torre está rematada por almenas y la fachada es muy austera, al igual que las portadas, la Norte o de los Apóstoles con escenas del Juicio Final, y la occidental, con escenas del martirio de San Segundo y dos curiosas figuras esculpidas de sendos personajes asilvestrados que parecen proteger la entrada. Se inició en estilo románico ojival y se continuó de acuerdo con patrones góticos pues tardó 300 años en rematarse. Está considerada por algunos autores como la primera Catedral gótica de España.


El interior me gustó mucho, sobre todo la parte de la girola, la más antigua de la Catedral, cuyo diseño de debió al arquitecto Fruchel. Destacan los capiteles originales con escenas policromas y con animales fantásticos, y también me llamó sumamente la atención el color de la piedra, blanquecina con manchas rojizas (granito sangrante, creo que se le denomina), que le otorga al conjunto un aspecto muy singular, bastante impactante.





También hay que citar la sepultura del obispo Alonso Tostado, de Vasco de la Zarza, una de las más notables obras escultóricas del renacimiento español. En cuanto a las vidrieras, un detalle importante es que sufrieron graves desperfectos como consecuencia del terremoto que asoló Lisboa en 1755. Actualmente se están desarrollando trabajos para su restauración.




En la zona del claustro, enfrente de la portada que lo comunica con la nave principal, se encuentran enterrados Adolfo Suárez y su esposa. Lo comento porque muchos de los visitantes preguntaban por la ubicación de la sepultura del que fuera presidente del Gobierno en la transición.


Zona del Claustro. Arriba, a la izquierda, se ve la sepultura de los Duques de Suárez.

3. Puerta de San Vicente.

Debe su nombre a la Basílica de San Vicente que se encuentra enfrente, fuera del recinto amurallado. Tiene un aspecto monumental, con dos torres almenadas y un puente también almenado que las une, en cierto modo parecida a la del Alcázar, aunque carece de escudos.


El Cubo de la Mula. Un hecho curioso es que, en las proximidades de la Puerta de San Vicente, en uno de los torreones que están frente a la Basílica, aparece un verraco vetton embebido en ella, sobresaliendo únicamente la cabeza. Al parecer, está relacionado con San Pedro del Barco (apodado así porque nació en la localidad de El Barco de Ávila), un sacerdote que vivió en el siglo XII y que fue muy conocido por sus obras de caridad para con los desfavorecidos. A su muerte, varias localidades se disputaron el honor de sepultar sus restos, ante lo cual se decidió ponerlos en una mula y enterrarlos en el lugar al que se dirigiera el animal. La mula fue hasta la Basílica de San Vicente de Ávila y cayó muerta cerca del Altar Mayor tras pegar una fuerte coz, lo que se interpretó como un designio divino de que aquél era el lugar donde debía reposar el Santo, como así se hizo. Por su parte, según la tradición, la mula fue enterrada en el cubo de la muralla, donde hoy se puede ver la testuz del verraco (que no mula).


La Basílica de San Vicente es un templo construido entre los siglos XII y XIV, de estilo románico con detalles góticos, el segundo más importante de Ávila después de la Catedral. Está consagrado a los Santos Vicente, Cristeta y Sabina, hermanos martirizados en el siglo IV durante las persecuciones de Diocleciano. Destaca el cenotafio con relieves que muestran escenas de la vida de los tres santos. No me dio tiempo de ver el interior. La entrada cuesta 2 euros.


Al fondo, en la imagen tomada desde el Adarve de la muralla, podemos distinguir también la estampa de la Iglesia románica de San Andrés.

Si entramos a la ciudad por la Puerta de San Vicente nos vamos a encontrar con:

El Palacio de los Sofraga, edificio renacentista del siglo XVI, con 3 blasones en la fachada principal; actualmente es un hotel. El Palacio de los Verdugo, un austero edificio de principios del siglo XVI, construido en sillería de granito, con fachada plateresca con escudos nobiliarios y flanqueada por dos torres, que indicaría un carácter defensivo. Hay un verraco de piedra junto a la entrada. Está declarado Monumento Nacional y, actualmente, alberga la sede de las Ciudades Patrimonio de la Humanidad de España, el Archivo Municipal y la Concejalía de Turismo. Si continuamos por la Calle López Núñez, veremos otros edificios notables, como la renacentista Mansión de los Águila, con puerta y balcón flanqueados por columnas, y el Palacio de Don Gaspar del Águila, del siglo XVI. [/align]

Interior de la Puerta de San Vicente, Palacio de los Verdugo y Mansión de los Águila.

Al llegar a la Plaza de Mesén Rubí, nos encontramos con uno de los edificios más misteriosos de Ávila, la Capilla del mismo nombre, un convento de dominicas construido durante el siglo XVI en estilo gótico tardío y remodelado después conforme a gustos manieristas. La presencia de curiosos escudos con mazos y escuadras ha suscitado interpretaciones esotéricas y vinculaciones con los templarios y la masonería según he podido leer en algunos artículos en internet. Aquí se encuentra enterrado el Mesén (un título de significado religioso) Rubí, cuyo nombre real era Robín de Braquemont, noble de origen normando que, entre otras aventuras, participó en la conquista de las Islas Canarias para la Corona de Castilla que llevó a cabo su paisano Jean de Bethencourt. Como premio por sus servicios, obtuvo bienes y tierras en Castilla, donde se instaló, y su hija se casó con Álvaro Dávila, Mariscal del rey Juan II de Castilla, fundando el linaje de los Bracamonte en la capital abulense. En torno al citado personaje circularon historias y leyendas que lo vinculaban con templarios y masones, conforme a los símbolos encontrados en el templo, del que se dice que pudo haber sido la Sinagoga Mayor de la ciudad en tiempos anteriores. El caso es que existe una novela, “El Compromiso”, de Juan G. Atienza, que trata de todo este curioso asunto.


Muy cerca de esta Capilla, siguiendo hacia la muralla, está la Plaza de la Fuente del Sol y una nueva puerta.

4. Puerta del Mariscal.

Confieso que no tengo fotos de la Puerta del Mariscal porque pasé de largo sin darme cuenta, más atraída por la Capilla de Mesén Rubí, que se encuentra casi delante. Sin embargo, como el que busca, “halla”, mirando entre fotos tomadas en ocasiones anteriores desde la carretera, me encontré con una en la que se ve perfectamente no solo esta puerta sino de todo el lienzo norte de la muralla.Eso sí, la foto no es muy buena porque la tomé hace unos años, desde el coche y con la cámara vieja.


Esta puerta debe su nombre a Don Álvaro Dávila, Mariscal del rey Juan II de Castilla, el yerno de Mesén Rubi, que he mencionado anteriormente. Pegada a la muralla, con finalidad defensiva, se encuentra la que fue su residencia, el Palacio de Bracamonte o de Santa Cruz, cuyo origen se remonta al siglo XV aunque fue reformado después. Mirando a extramuros desde esta puerta nos encontramos con la Ermita de Nuestra Señora de la Cabeza y la Iglesia de San Martín, del siglo XIV, con su torre mezcla de estilo románico y mudéjar sobresaliendo por encima de las casas que se asoman a la muralla. Más lejos aún podemos distinguir la planta del Monasterio de la Encarnación (Carmelitas Descalzas), que se fundó en 1474 dentro de la ciudad amurallada, pero que se trasladó a este lugar a principios del siglo XVI. En aquellos tiempos era uno de los conventos con más cantidad de monjas, disponía de muchos bienes, no se llevaba una disciplina rigurosa y en su seno existía grandes diferencias en el trato entre las monjas de acuerdo con su dote y su condición social. Aquí permaneció Santa Teresa de Jesús desde 1535 a 1574 y donde preparó la reforma de la Orden del Carmelo, descontenta de lo que allí vio y vivió. Actualmente alberga un museo y se puede ver su celda y algunos recuerdos personales.


5. Puerta del Carmen.


Es la siguiente puerta con la que nos encontramos y debe su nombre a un antiguo convento de monjes carmelitas calzados, del que solamente queda la espadaña (campanario que consta de una sola pared con huecos para alojar las campanas). Presenta la peculiaridad de sus torres, que son cuadradas en vez de redondas, imitando la forma de las torres defensivas musulmanas, y, además, se encuentra virada, lo que supone un mayor grado de seguridad. Posteriormente, aquí hubo una cárcel y hoy alberga el Archivo Histórico Provincial.

Puerta del Carmen por el interior de la muralla.

Ya en el interior, junto a la pueta se encuentran las Bóvedas del Carmen, las antiguas Caballerizas del Palacio de los Vela, donde hay una exposición de piezas arqueológicas. Muy cerca también podemos ver el señorial edificio del Palacio de Benavites, que actualmente alberga el Parador Nacional “Raimundo de Borgoña”, noble francés que, como he comentado antes, se ocupó de construir la muralla por orden de su suegro, el rey Alfonso VI. Su origen se remonta a mediados del siglo XVI, pero su estructura fue totalmente modificada en el siglo XIX.

Parador Nacional Raimundo de Borgoña.

6. Puerta del Puente.

Vista exterior e interior de la Puerta del Puente.

Tiene dos torres, como la del Alcázar y la de San Vicente, pero fue muy reformada en el año 1500, cuando también se cambió la bóveda, variaciones que se aprecian mejor desde el interior. Tuvo mucha importancia porque por esta puerta entraban las personas, carruajes y mercancías procedentes de Salamanca y el noroeste.

Desde la Puerta del Carmen a la Puerta del Puente cambia la fisonomía de la ciudad, cuya arquitectura pasa de palaciega y eclesiástica a más popular. Parece ser que aquí habitaban artesanos y también población más humilde, siendo las casas eran de corte bastante sencillo. Hoy apenas queda nada de aquello y las que se ven son casas bajas, encaladas o de piedra, unas más modernas que otras, con pequeños huertos y jardines, que no desentonan con el entorno, pero que tampoco contribuyen a afianzar el carácter medieval que sugiere la extraordinaria muralla. Al menos esa es la impresión que me produjo esa parte de la ciudad. Sin embargo, en esta zona, en especial desde el Adarve, me pareció que es desde donde mejor se contempla todo el recinto amurallado.


Sí que se conservan en la Calle de San Segundo (y se pueden visitar, aunque estaba cerrado cuando pasé por allí), los restos de unos antiguos hornos cerámicos medievales que existieron allí. Frente a la Puerta del Puente, se encuentra el antiguo puente sobre el río Adaja, de origen romano, hoy peatonal, y el más moderno, del siglo XIX, por donde pasan los vehículos. En esta zona, cerca del río, vivían muchos artesanos, y todavía se conservan unas antiguas Tenerías, que funcionaron durante 400 años, con utensilios para teñir el cuero. Muy cerca está también la Ermita de San Segundo, templo románico del siglo XII, con una escultura del Santo (patrón de Ávila, cuya fiesta se celebra el 2 de mayo) realizada por Juan de Juni. El edificio estaba cubierto de andamios, en plena restauración, así que no había manera de sacar una foto decente.


Desde la Puerta del Puente hasta la Puerta del Alcázar, por el exterior de la muralla, va el llamado Paseo del Rastro, ruta peatonal ajardinada realmente bonita por la parte sur, desde donde se tienen preciosas vistas tanto de la muralla como la zona extramuros, incluyendo la campiña e incluso la Sierra de Gredos. Aunque lo voy a poner en sentido contrario para continuar con el orden de las Puertas, creo que lo mejor es hacer el paseo desde la Puerta del Alcázar hacia la Puerta del Puente, con la muralla a nuestra derecha y la campiña a la izquierda (por lo menos, personalmente me gustó mucho así y, además, es más cómodo porque se camina en descenso). Esta zona es irregular, con un terreno pedregoso, al que parecen ir acoplándose las torres.


7. Puerta de la Malaventura.

Es la más pequeña y sencilla de las puertas de la muralla, el acceso se realiza a través de unas escaleras y comunica con el que antaño era el barrio judío.

Puerta de la Malaventura por el exterior de la muralla.

Actualmente, junto a la puerta hay un jardín de hierbas aromáticas que lleva el nombre de Moshé de León. Según la leyenda, por esta puerta salieron en 1492 los judíos que no se convirtieron, expulsados por los Reyes Católicos, y la puerta no se volvió a abrir hasta 1500 por orden de Isabel la Católica. Otra historia remota, que también explicaría el desventurado nombre de la puerta, cuenta que Alfonso I “el batallador” se presentó en la ciudad reclamando la custodia de su hijo (el futuro Alfonso VII, el Rey Niño ya mencionado, y que aparece en el emblema de Ávila, con un niño coronado por el cimborrio de la Catedral), que se encontraba en Ávila protegido por nobles de la ciudad. Alfonso I exigió la entrega de varias decenas de jóvenes de la ciudad como rehenes, hasta comprobar que su hijo se encontraba bien. Estos jóvenes salieron por esta Puerta, pero no volvieron a entrar vivos, porque Alfonso I, como no consiguió que los nobles abulenses le entregasen a su hijo, ordenó cocerlos (hay versiones que dicen que se cocieron sus cuerpos enteros y otras, sus cabezas) en aceite.

La Puerta de la Malaventura por el interior, con el jardín de hierbas aromáticas.

8. Puerta de la Santa.

Tiene dos torres cuadradas y un matacán y ha sido reformada varias veces. Pegada a la puerta hay una balconada que pertenece al renacentista Palacio de Núñez Vela, que se construyó pegado a la muralla para su mejor defensa.

La Puerta de la Santa por el exterior (arriba) y el interir (abajo) de la muralla.


Naturalmente, debe su nombre a Santa Teresa y por ella se accede a la Plaza de la Santa, donde encontramos el Convento de Santa Teresa, del siglo XVII, levantado en el solar donde estuvo su casa natal. Es de estilo barroco, tiene escudos en la fachada y una escultura de la santa, guarda imágenes de Gregorio Fernández y cuenta con un museo teresiano y en él están enterradas sus reliquias.


Esta zona es muy interesante, con varios edificios notables, además del Convento ya citado. En la misma Plaza de la Santa, nos encontramos con el Palacio de los Núñez Vela, edificio renacentista adosado a la muralla que mandó construir a mediados del siglo XVI Blasco Núñez Vela, quien fue primer Virrey de Perú.



Siguiendo por la calle Madre Soledad, nos encontramos con los palacios contiguos de los Superunda y de los Almarza, ambos renacentistas, del siglo XVI, si bien, sobre todo el segundo, guarda elementos góticos e incluso de tradición islámica. Unos metros más adelante llegaremos a la Plaza del Corral de las Campanas, donde se encuentra la escultura dedicada a San Juan de la Cruz.


Calle Madre Soledad, con los Palacio de los Superunda y de los Almarza.

Plaza Corral de las Campanas, con la escultura de San Juan de la Cruz.

También es muy vistoso el Torreón de los Guzmanes, coronado con almenas y atalayas, con aspilleras en las esquinas, un matacán y la puerta con dovelas, enmarcada en un alfiz con los escudos familiares. Forma parte de un palacio construido en 1513, perteneciente a la familia Mújica. Aquí se alojó Alfonso XII cuando visitó Ávila en 1878 y actualmente es la sede de la Diputación Provincial y alberga diferentes exposiciones.


Siguiendo a la derecha, por la calle de los Cepedas, llegamos a la Plaza del Rastro, que comunica con la novena y última Puerta de la Muralla (según el recorrido que estamos haciendo), la Puerta del Rastro.

9. Puerta del Rastro.

Al parecer, su nombre se debe al rastro de sangre que dejaban los animales arrastrados desde el matadero. Tiene otros nombres, como la Puerta de la Estrella, por la estrella que está grabada en la torre. Sobre la puerta hay un arco y una galería de columnas, que corresponde al antiguo Palacio de los Dávila.

Puerta del Rastro por el exterior de la muralla.

Extramuros, se puede ver, al fondo, la Iglesia de San Nicolás y, más cerca, la Iglesia de Santiago, de origen románico, pero reformada en estilo gótico tardío en el siglo XVI, donde destaca su torre de ocho lados. Además, en un día tan claro como el que tuvimos, era muy bonito contemplar el paisaje que se mostraba alrededor, con la Sierra de la Paramera a lo lejos, los puntos más altos coronados por la nieve. Además, la parte exterior de la muralla por esta zona presenta edificaciones, por lo cual resulta muy vistosa.



Volviendo a la Puerta del Rastro, su rasgo esencial es su simbiosis con el Palacio de los Dávila, una auténtica fortaleza formada por cuatro casas (la más antigua del siglo XIII, la más cercana a la muralla), con almenas, matacanes y puertas con dovelas, cuya fachada principal da a la Plaza de Pedro Dávila, desde donde se tiene una visión completa del conjunto. Hay una curiosa anécdota y es que aprovechando un momento de menores necesidades defensivas en la ciudad, los dueños de dos de las casas abrieron sendos portillos hacia la zona exterior de la muralla. Se dice que Juana la Loca, de visita en la ciudad, obligó a cegar dichos portillos por haber sido construidos sin autorización; sin embargo, en un gesto de soberbia, el nieto del noble agraviado mandó construir en 1542 una ventana renacentista en la fachada principal, debajo de la cual se puede leer “donde una puerta se cierra, otra se abre”.

Puerta del Rastro por el interior de la muralla y lateral del Palacio de los Dávila.

Palacio de los Dávila, ventana renacentista e inscripción (debajo).

A continuación, ya en la Plaza del Teniente Arévalo, pudimos ver el edificio del Palacio Episcopal, que en su origen perteneció a una de las dos ramas en que se dividió el linaje de los Dávila. Pasó a propiedad de los jesuitas en el siglo XVII hasta su expulsión en el siglo XVIII. En este lugar ha desaparecido el adarve de la muralla, pues se vació el muro. Actualmente, el edificio alberga el Palacio Episcopal y la Iglesia de San Ignacio de Loyola.


Desde aquí, no tuvimos más que caminar unos pasos hasta alcanzar la Plaza de Adolfo Suárez, donde se encuentra la Puerta del Alcázar, con lo cual habíamos acabado el recorrido completo.

Sin embargo, antes de dejar el recinto amurallado, por la calle Caballeros, fuimos hasta la Plaza del Mercado Chico, el equivalente a la Plaza Mayor porticada de tantos pueblos o ciudades españoles, con el edificio del Ayuntamiento como baluarte principal. Su origen se remonta al siglo XI, cuando también apareció la Plaza del Mercado Grande, extramuros. La Casa Consistorial tiene su origen en tiempos de los Reyes Católicos. No obstante, a mediados del siglo XVIII la Plaza y el Consistorio estaban en ruinas, con lo cual se reformó todo el espacio, construyéndose a mediados del siglo XIX un ayuntamiento nuevo en estilo isabelino, propio de la época. La Plaza estaba engalanada y se veía muy agradable y bonita, si bien no había demasiada gente en un espacio que los fines de semana debe estar muy concurrido por paseantes y gente en terrazas y cafés.


Muy cerca, se encuentra la Iglesia de San Juan, de origen románico, si bien se reformó en el siglo XVI en estilo gótico. Conserva la pila donde fue bautizada Santa Teresa.


Y ya, sin más, fuimos caminando hasta la calle de los Cuatro Postes, donde habíamos dejado aparcado el coche, si bien antes de cogerlo, seguimos a pie unos doscientos metros más, hasta el Mirador de los Cuatro Postes, desde donde pudimos contemplar unas vistas soberbias de la muralla y su recinto iluminados por el sol de la tarde. En realidad, se trata del humilladero o la ermita de San Sebastián, que consta de un conjunto de cuatro columnas dóricas unidas por un arquitrabe con el escudo de la ciudad, en cuyo centro hay una cruz de granito. Se construyó en 1566, aunque hay quien asegura que tiene su origen en un pequeño templo romano. También resulta un mirador único por la noche, con la muralla iluminada, pero no podíamos quedarnos más tiempo, así que ahí concluyó nuestra visita a Ávila
.




Por cierto, que el almuerzo en el restaurante “El Almacén” estuvo muy bien, el servicio excelente, las vistas excepcionales y la comida de una calidad y presentación realmente notable. El precio acorde también, entre 55 y 60 euros de media por persona, así que hay que reservarlo para una ocasión especial, como era el caso.

RESUMEN DE LA VISITA.
En mi opinión, hay dos lugares imprescindibles en Ávila: la Catedral y, naturalmente, las extraordinarias murallas del siglo XII, que son realmente lo que hacen de Ávila una ciudad medieval calificada como Patrimonio de la Humanidad. Y es que el conjunto urbano intramuros alterna zonas con bonitos edificios medievales con otras más modernas y anodinas por lo que, aunque no existen construcciones que desentonen completamente, creo que tampoco alcanza el hermoso toque medieval de otras ciudades castellanas.

Por eso, pienso que en una visita de un día lo esencial es centrarse en las murallas. Visitar el Adarve está bastante bien, pero resulta algo caro (5 euros) y tampoco me parece imprescindible si se tiene prisa o no se quiere gastar mucho. Lo mejor es recorrer la muralla paso a paso, por el interior y el exterior, entrando y saliendo por sus 9 puertas, porque ahí, pegados a sus muros y sus torres o en sus inmediaciones están también los edificios más notables de Ávila, sus iglesias (Basílica de San Vicente, Convento de Santa Teresa e Iglesia de San Martín...) y sus palacios más representativos (Palacio de los Dávila, Palacio Episcopal, Palacio de los Valderrábanos, Mansión de los Velada...).

Y para finalizar, una foto en perspectiva desde el Mirador de los Cuatro Postes.
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  Últimos comentarios al diario:  DE VIAJE POR ESPAÑA
Total comentarios 173  Visualizar todos los comentarios

Vinadas1  vinadas1  04/04/2016 13:34   
Comentario sobre la etapa: 1 día en AVILA: ruta por su muralla del siglo XII, Patrimonio de la Humanidad.
Muy buenas estas dos etapas! Te las estrello como no.
Tengo muchas ganas de conocer Alcalá, y más después de tu fantástico reportaje. Tomo buena nota de tus consejos, pero esperaré al año que viene, cuando viva en Madrid y tenga un día libre, para acercarme y verla bien y con calma, que bien lo merece.
Y respecto a Ávila decir que tu visita es muchísimo más completa que la que hice en octubre, otra que apunto para cuando viva en la capital para hacer (seguramente en el día) y visitar, sobre todo, ese magnífico interior de la Catedral.

Muchas gracias por compartir tus escapadas con todos nosotros Muy feliz

Artemisa23  artemisa23  04/04/2016 15:45   
Comentario sobre la etapa: 1 día en AVILA: ruta por su muralla del siglo XII, Patrimonio de la Humanidad.
Muchas gracias, vinadas. También os cundió bastante el viaje a Ávila (leí la etapa), mala suerte que estuvieran cerrados el Adarve y, sobre todo, la Catedral. Pero no pasa nada, a todas estas ciudades desde Madrid se vuelve en cualquier momento. Por cierto, cuando vivas aquí perderás el verde paisaje norteño (qué bonito es Asturias), pero a cambio estarás mucho más cerca de muchos lugares que, estoy segura, te encantará visitar.
¡Saludos!

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Javier46
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Abr 21, 2013
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Fecha: Sab Nov 21, 2015 09:28 pm    Título: Re: Ávila: visitas en la ciudad, recomendaciones

Por favor, me podeis recomendar alguna visita guiada para Avila?

La idea es que pudiera ser de unas 2 horas

Muchas gracias
Laudrupina
Laudrupina
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Sep 07, 2011
Mensajes: 226

Fecha: Mie Feb 24, 2016 11:06 am    Título: Re: Ávila: visitas en la ciudad, recomendaciones

Hicimos una visita guiada con TurÁvila que costó nueve euros pero donde te incluía la explicación y la entrada a la catedral (que ya cuesta 5 euros). La visita duró unas dos horas y cuarto y visitó las zonas más importantes de la ciudad. Además, la guía fue muy amable y nos contestó a todas nuestras preguntas dándonos también recomendaciones de dónde tapear y comer. La página web para conseguir información es www.turavila.com. Los meses de invierno las visitas se hacen los sábados y domingos a las 12.00 y los sábados también a las 16.30. El punto de encuentro es en la puerta de la catedral...  Leer más ...
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Sep 01, 2000
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Fecha: Dom Mar 13, 2016 11:02 pm    Título: Re: Ávila: visitas en la ciudad, recomendaciones

Charucag nos ha dejado un estupendo Tip sobre una obra del arte románico:
Cenotafio de los Santos Mártires, Vicente, Cristeta y Sabina. Ávila.


Espero que os guste.
traveller3
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Dr. Livingstone
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Abr 20, 2013
Mensajes: 8502

Fecha: Dom Mar 13, 2016 11:05 pm    Título: Re: Ávila: visitas en la ciudad, recomendaciones

Eso va para ir calentando motores a los que asistan a la kedada Aplauso Aplauso Amistad Amistad
pepcullerot
Pepcullerot
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Nov 13, 2007
Mensajes: 112

Fecha: Mar May 24, 2016 10:51 am    Título: Re: Ávila: visitas en la ciudad, recomendaciones

Es posible que haya leido que en el centro de recepción de visitantes hay un ascensor? Voy a vsitar Ávila y me pregunto si podria aparcar en los alrededores de dicho centro y subir con el ascensor.
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