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ARRIBES DEL DUERO: 3 días por LOS ARRIBES (ZAMORA) Y LAS ARRIBES (SALAMANCA). -Diarios de Viajes de España- Artemisa23
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Diario: DE VIAJE POR ESPAÑA  -  Localización:  España  España
Descripción: Pueblos, ciudades y naturaleza. En coche y rutas de senderismo. Destinos y recorridos clásicos y lugares no tan conocidos. Lo iré ampliando e incorporando etapas según vaya visitando nuevos lugares o recupere algunos del pasado.
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Índice del Diario: DE VIAJE POR ESPAÑA



































































































Etapa:  ARRIBES DEL DUERO: 3 días por LOS ARRIBES (ZAMORA) Y LAS ARRIBES (SALAMANCA).  -  Localización:  España España
Artemisa23  Autor:    Fecha creación:   
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Como egresábamos de un viaje por Galicia, muestro recorrido lo iniciamos en la pequeña ciudad portuguesa de Miranda do Douro, en la zona norte de los Arribes para seguir después el curso del Duero hacia el sur. Supongo que es indiferente el sentido de la ruta (de norte a sur o de sur a norte), que dependerá principalmente del lugar de procedencia de cada uno. Otra posibilidad interesante si no se quiere estar cambiando de alojamiento es instalarse en un punto intermedio, por ejemplo Aldeadávila de la Ribera, y desde allí ir primero hacia el norte y luego hacia el sur o viceversa. Si tomamos como referencia Aldeadávila de la Ribera, la distancia desde Madrid es de 315 kilómetros, que se recorren en poco más de tres horas y media, según la ruta sacada de GoogleMaps, que pongo en la siguiente foto.


Estuvimos alojados tres noches en la zona, pero en realidad el recorrido fue solamente de dos días y medio, con el siguiente perfil aproximado, sacado de GoogleMaps


Antes de nada, decir que estuvimos en los/las Arribes a finales del mes de julio, que no es ni muchísimo menos el mejor momento para visitar la comarca, ya que hace demasiado calor, el paisaje no está todo lo verde que sería deseable y muchas cascadas están secas o con poca agua. Es preferible dejar esta excursión para la primavera o el otoño, aunque tampoco nos arrepentimos de haberla hecho entonces, ni mucho menos.

El primer interrogante con que nos encontramos respecto a este paraje natural es si el artículo determinado que precede a “Arribes” tiene que ir en masculino o femenino, pues lo vemos escrito de las dos formas. La duda queda aclarada al leer su página web turística, que facilita amplia información e itinerarios para preparar la visita, incluida una guía de viaje para descargar. Bueno, pues resulta que la zona zamorana es masculina (Los Arribes) y la salmantina, femenina (Las Arribes). Así de sencillo.

Aclarado el asunto del género del artículo, descubrimos también que se denomina “arribes” a las depresiones escarpadas formadas en el terreno por el correr de las aguas torrenciales de un río. De modo que los Arribes (zamoranos) o las Arribes (salmantinas) del Duero tienen como eje central las gargantas y desfiladeros que ha formado el río Duero (y sus afluentes el Tormes y el Águeda) al encajonarse entre las paredes graníticas erosionadas por el curso serpenteante de sus aguas a lo largo de los siglos.

Este impresionante cañón, cuyas paredes llegan a alcanzar los 300 metros de altura, se convierte en frontera natural entre España y Portugal durante casi 100 kilómetros, al oeste de las provincias de Zamora (zona sur) y Salamanca (zona norte). Los itinerarios para recorrer este parque son varios y hay un sin fin de miradores, a los que muchas veces no es fácil llegar, por lo cual en una escapada de un par de días hay que escoger algunos de ellos y renunciar a muchos otros, elección que dependerá en buena parte de la época del año en la que se haga la visita.

Nuestro recorrido no fue el mejor que puede hacerse ni mucho menos, pero sí que procuramos incluir los miradores más representativos , y pese al calor, en general, no nos decepcionaron.

MIRANDA DO DOURO.

Llegamos a la localidad portuguesa de Miranda do Douro cerca de las nueve de la noche. Como el día había sido largo y estábamos algo cansados, fuimos directamente a nuestro alojamiento, un Hostal llamado “Flor do Douro, situado en la Rua do Mercado, con excelentes críticas en internet pese a su sorprendente precio de 35 euros, la habitación doble con baño y desayuno incluido. Lo cierto es que quedamos muy satisfechos considerando la relación calidad/precio y su ubicación, ya que apenas se tarda unos diez minutos en llegar al centro histórico caminando. Naturalmente no se puede esperar lujos, pero la habitación tenía un tamaño aceptable, estaba muy limpia, era cómoda, contaba hasta con un aparato de aire acondicionado e, incluso, tenía vistas al Duero desde la terracita. No es que fueran unas vistas panorámicas, pero tampoco estaban mal, ¿verdad?


Los dueños fueron muy amables e incluso nos regalaron una navajita multiusos. Por si fuera poco, a unos veinte metros, en la misma calle, está el restaurante-pizzería O’Moinho, con mucha variedad de platos a buen precio. Cenamos realmente bien allí, recuerdo unos espaguetis a la marinera riquísimos. Además, tuvimos suerte y aparcamos el coche en la misma calle, a unos cien metros. Lo del aparcamiento fue pura suerte porque no resulta nada fácil.

Después de cenar, fuimos a dar un paseo por el centro medieval. Hacía buena temperatura, pero ya eran cerca de las once de la noche, estaba todo cerrado y apenas había nadie por las calles.


DIA 1.

Al día siguiente dimos una vuelta por los alrededores del hostal, contemplando las primeras vistas de los Arribes desde el lado portugués, enfrente quedaban las tierras zamoranas. El Duero todavía no baja aquí muy encajonado, pero ya ha excavado unas buenas paredes y se ve un meandro muy chulo. Pudimos acercarnos más a la orilla para fotografiarlo mejor, pero había que descender campo a través más de lo que parece en la foto y no teníamos demasiado tiempo. Lástima del sol que nos daba completamente de frente.




También vimos desde allí el recinto amurallado y la Sé (Catedral) con andamios, pues la fachada estaba siendo restaurada.


Luego fuimos a dar una vuelta por el centro del pueblo: las calles, la Plaza, la Catedral y unas bonitas vistas de los Arribes que se contemplan desde la zona alta de las murallas. No nos acercamos hasta las ruinas del castillo porque nos entretuvimos un buen rato comprando sábanas y toallas en una tienda cercana al hotel. La verdad es que no acostumbro a comprar demasiado cuando voy de vacaciones, pero esta vez la tentación fue irresistible: prendas realmente bonitas y de muy buena calidad a buen precio, aunque no eran gangas ni mucho menos.

La Plaza y la Catedral (La Sé)


Con mi marido refunfuñando porque había cargado el coche hasta los topes (para una vez que lo hago… Riendo ), cruzamos el puente sobre el Duero y, por lo tanto, la frontera. Ya estábamos en España, en la provincia de Zamora, concretamente.


FERMOSELLE (Zamora).

Por el camino pasamos por alto algunos miradores interesantes sobre el Duero (por ejemplo, el de las Barrancas cerca de Fariza o el de la Peña del Cura en Pinilla de Fermoselle), pero hubiésemos tenido que desviarnos bastante con la consiguiente pérdida de tiempo, así que decidimos ir directamente a Fermoselle, destino imprescindible en la ruta de los Arribes.


En Fermoselle se encuentra una de las dos Casas del Parque (la otra está en Sobradillo, Salamanca), donde teníamos pensado pedir un mapa detallado e información sobre cómo hacer el mejor itinerario teniendo en cuenta el tiempo disponible.

La Casa del Parque está ubicada en el antiguo Convento de San Francisco que data de 1713 y se ha rehabilitado para su nueva función como centro informativo. Merece la pena visitarlo, sobre todo por la tranquilidad que se respira en el claustro y los jardines. También se puede ver un pequeño museo y varios audiovisuales. La señora que nos atendió fue muy amable, nos explicó muchos detalles de la zona y nos aconsejó los mejores sitios para ver teniendo en cuenta la época del año en que nos encontrábamos, incidiendo en lo que ya sabíamos: la mayor parte de las cascadas no existen en verano.

Antiguo Convento de San Francisco, donde está instalada la Casa del Parque en Fermoselle.

Con la información calentita en el bolsillo, fuimos a visitar el resto de Fermoselle, una bonita villa que dista 64 kilómetros de Zamora capital y que es conjunto histórico-artístico desde 1972. El caserío, que asciende por la ladera de un risco hasta la cima, conserva muy bien su arquitectura popular, con calles empinadas y tortuosas como la del Nogal o el Torojón, que muestran robustas casonas de piedra, algunas blasonadas.


Destaca la Iglesia de la Asunción y el castillo de Doña Urraca, del que apenas quedan algunos muros. Aquí se encuentra el llamado Mirador del Castillo, desde donde se contempla un extraordinario panorama de todo el entorno, e incluso se alcanza a ver los Arribes. Por cierto que este mirador es de pago porque el recinto es de propiedad particular. Creo que había una cafetería o un bar allí, quizás un restaurante, pero no estoy segurs. No recuerdo o que nos costó entrar, dos euros, quizás.

Vistas desde el Mirador del Castillo.



Pero no es necesario pagar para ver buenas vistas porque en diversos puntos de la villa hay miradores también muy espectaculares con preciosas vistas del pueblo y sus alrededores, aunque no se alcanza a ver el río. En las calles hay indicadores que conducen hasta ellos después de, eso sí, subir unas cuestas un poco "empinaditas" Mr. Green .


Comimos en uno de los restaurantes de la Plaza Mayor, que es muy pintoresca y donde se estaba montando la plaza de toros para las fiestas. No recuerdo gran cosa de la comida (quizás fue cordero asado) ni del precio, así que no añado nada aquí.


Lo peor fue el calor agobiante que quitaba hasta el aliento, por lo que no era de extrañar que estuviésemos casi solos por las calles. Por eso, después de dar un paseo, tuvimos que marcharnos antes de lo que nos hubiera gustado porque el pueblo es realmente bonito, sin duda el que más me gustó de toda la zona. Hay otras actividades que se pueden realizar como visitar unas galerías subterráneas (antiguas bodegas) que forman un laberinto debajo de las casas, hacer diversas caminatas y acercarse a un buen manojo de miradores interesantes en los alrededores. Quedan pendientes para otra ocasión.

El itinerario que seguimos después fue más o menos el que nos aconsejaron en la Casa del Parque, adecuándolo al tiempo que teníamos disponible y condicionado también por el intenso calor, que nos obligó a desistir de alguna ruta porque nos hubiese fundido el sol.

Para llegar a Villarino de los Aires, nuestro siguiente destino, en teoría hay que elegir entre ir por la carretera CL-527 y luego por la SA-315 que pasa por el Embalse de la Almendra, o por la SA-316, que cruza la serranía y el río Tormes por un antiguo puente que, creo recordar, une las provincias de Zamora y Salamanca.

Embalse y Presa de la Almendra.

Como nos habían hablado de sus grandes dimensiones, decidimos ver el embalse, un auténtico mar interior construido en el río Tormes, y llegar hasta la presa, la más alta de España con sus 202 metros desde los cimientos. Es de tipo bóveda y tiene 3 kilómetros de longitud en el muro.


Además, la central hidroeléctrica cuenta con una serie de particularidades que la diferencian de otras, como que los grupos turbina-alternador son reversibles y que las turbinas no se encuentran a pie de presa sino que tiene una toma de agua en la cota inferior. Esta toma discurre por un túnel excavado en la roca de 15 kilómetros de longitud, que se bifurca en dos tuberías y cada una de ellas en otras dos que alimentan los cuatro grupos turbina-alternador que desaguan en el embalse de Aldeadávila. De esta forma se consigue una impresionante altura final de salto de 410 metros, imposible de lograr en un salto de tipo convencional salvo que se anegaran extensiones enormes de terreno.


Desde allí podíamos continuar hacia Trabanca, pero decidimos volver atrás y recobrar la carretera que atraviesa la serranía, pasando por un antiguo puente sobre el río Tormes. Los paisajes eran bonitos, pero la verdad es que el calor no invitaba a salir del coche para contemplarlos; ni siquiera me bajé ni a hacer una foto, así que podéis imaginar… Trist

Mirador del Teso de San Cristobal (Villarino de los Aires)

El Teso de San Cristobal es un antiguo castro celtíbero de la Edad del Hierro, cuyas piedras con el paso del tiempo se utilizaron en otras construcciones, por lo que ahora solo queda una muy pequeña muestra. Se han encontrado sepulturas y otros restos arqueológicos convertidos actualmente en santuario. Se puede acceder fácilmente al Teso por una senda empedrada desde el apartadero donde se dejan los coches.


No lejos de aquí, el Tormes vierte sus aguas al Duero y, al estar ubicado a 300 metros de altura sobre el curso del río, este lugar se convierte en un estupendo mirador, aunque no fue de los que más me gustó.




Pasamos por Villarino y lo recorrimos varias veces… en el coche, lo que no era nuestra intención. Confieso que fue un poco caótico porque queríamos dejar el coche, dar una vuelta por el pueblo y acercarnos caminando hasta el mirador de la Faya, que nos dijeron que estaba cerca. Era inútil, los indicadores nos engañaban continuamente o nos engañábamos nosotros mismos, no sé; lo cierto es que siempre desembocábamos en la plaza del pueblo, de donde parecía imposible salir. Pedir direcciones era imposible porque no había ni un alma a la vista: naturalmente, ¿quién iba a haber con semejante calor?


Al final, no recuerdo cómo, encontramos el camino hacia los dos miradores: el de Villarino y el de la Faya, en cuyas inmediaciones también quedan restos de castros celtíberos aún más deteriorados. Por el camino vimos las tradicionales construcciones de piedra de la zona. Por cierto que en el pueblo de Trabanca hay un parque dedicado a estas cabañas de piedra.


Ambasaguas.

A continuación nos dirigimos hacia el paraje donde confluyen los ríos Tormes y Duero, conocido como Ambasaguas. Dista cuatro kilómetros de Villarino, siguiendo una pista asfaltada que salva un gran desnivel. Dejamos el coche en un apartadero y fuimos caminando hasta el río: ¡qué gozada disfrutar de sombra y meter los pies en el agua! Hay varios senderos que van paralelos al río, e incluso se puede ir por el mismo cauce, hasta llegar cerca de donde el Tormes se une con el Duero. Desde allí se puede ver la presa de Bemposta, ya en tierras portuguesas. Por cierto, que aquí hay que andarse con cuidado porque cuando suena la sirena de la presa quiere decir que hay que salir pitando porque va a soltar agua, jeje.

Vistas que se tienen desde la carretera que baja a Ambasaguas.

Confluencia de los ríos y, al fondo, la presa de Bemposta.

Un sitio muy bonito y tranquilo, donde estuvimos más rato del previsto porque se agradecía muchísimo el frescor del agua y la sombra de los árboles.




ALDEADÁVILA DE LA RIBERA

Desde la visitas que hizo Miguel de Unamuno, a esta localidad se la conoce como “el corazón de las Arribes” y ese, precisamente, era el nombre del hotel donde teníamos reserva para pasar esa noche, Hotel Rural Corazón de las Arribes. Establecimiento nuevo, muy bien situado para recorrer la zona y con habitaciones amplias y cómodas. Aunque me parece excesiva la calificación de cuatro estrellas que le pone booking, considero un buen precio los 50 euros que nos costó el alojamiento.

Estaba a punto de anochecer cuando salimos a dar una vuelta. Agradecimos la puesta de sol porque así el calor nos concedió un respiro y pudimos dar un agradable paseo por el pueblo, en el que vimos la Ermita del Santo Cristo del Humilladero, la Ermita de la Santa y la Iglesia Parroquial de San Salvador, del siglo XVI, con una torre de 40 metros de altura y aspecto militar.


Muy curioso nos pareció el monumento al Cabrero, diseñado por Guzmán Pascual Alejo, arquitecto técnico rural de la localidad, que representa tres de las figuras más características de la comarca: el cabrero con las alforjas al hombro y el codillo en la mano, el rebaño de cabras y el perro pastor que las protege y las guía. Son figuras de bronce sobre una maqueta en piedra que semeja una estampa típica arribeña, con los barrancos, los bancales y las cascadas. Por la noche tiene una iluminación muy llamativa, de varios colores.



Nos costó encontrar sitio para cenar hasta que vimos un bar abierto en la Plaza Mayor, frente a la Iglesia del Salvador. Desde el exterior no lo parecía, pero estaba a tope de gente, como si todo el pueblo y los visitantes se hubieran metido allí. Cenamos muy bien de tapas y no llegó a 20 euros.

Puesta de sol en Aldeadávila de la Ribera.

DÍA 2.

Iniciamos otra jornada calurosa con el desayuno en el hotel. No estaba incluido en el precio de la habitación, pero no encontramos una mejor alternativa en los alrededores. Nos ofrecieron reservar la excursión fluvial por el cañón y, en un principio, acepté. Sin embargo, cuando la señora me mostró la foto del barco que realiza la travesía me eché a temblar, porque no contaba con sombras, todo el barco era un cilindro aplanado con paneles acristalados, techo incluido, para ofrecer las mejores vistas. Y, sí, sin duda las vistas serán geniales, como también lo sería el solazo que podía achicharrarnos a las 12 de la mañana o a las cinco de la tarde, los dos horarios disponibles. Así que, como habíamos hecho una excursión parecida unos días antes en la Ribeira Sacra, preferimos aplazar la reserva y decidir más tarde.

Y empezamos nuestras vistas del día por los miradores de los alrededores.

Mirador del Picón de Felipe.

En mi opinión, uno de los más espectaculares. Tiene vistas aguas arriba, aguas abajo y de la presa de Aldeadávila.

Al fondo apenas se adivina el enorme tajo (al fondo) al principio de la caminata.



Su nombre proviene de un pastor de la zona que, según la leyenda, acudía todos los días a lo alto del pico para intentar idear el modo de construir un puente que le uniera con su amada, que vivía al otro lado del río, ya en tierras portuguesas. Para llegar, hay que recorrer un corto sendero de un kilómetro y medio, que sale del Merendero del Llano de la Bodega, donde se puede dejar el coche, a cinco kilómetros de Aldeadávila. Por el camino, se ven abajo, a lo lejos, las barandillas de madera del Mirador del Fraile.

Arriba, a la izquierda, se ve el Mirador del Fraile.




Mirador del Fraile.


Otro de los imprescindibles. Se va por el mismo camino que al anterior, pero al llegar al Merendero del Llano de la Bodega, se continúa por la pista unos 600 metros más. Vistas igualmente espectaculares pero con otra perspectiva del cañón que forma el río y de la presa de Aldeadávila. Aquí se ve el picón, desde el que habíamos contemplado las vistas anteriores. Este mirador tiene la ventaja de que se puede acceder en coche.




Mirador de la Central Hidroeléctrica de Aldeadávila.


Tal como decían las indicaciones, llegamos hasta el poblado del salto y seguimos por la carretera de servicios. El acceso a la presa está cortado, así hay que seguir por la carretera que sale a la derecha. Sin embargo, tras subir un buen trecho por la serpenteante carretera, también nos encontramos cerrado el paso, con lo que solamente pudimos ver unas vistas parciales del entorno desde la cuneta. Ignoro si era un cierre puntual y en otro momento se podría acceder al mirador más espectacular que hay (o eso he leído) sobre la misma presa. Quizás hubiéramos tenido que bajar del coche y continuar andando, pero no veíamos nada claro por donde seguir ni cuánto tiempo llevaría el asunto; así que como con el calor no era cuestión de meterse una caminata para nada, dimos marcha atrás y enfilamos hacia Masueco.


Mirador del Pozo de los Humos.

Sabíamos perfectamente que en verano la cascada no existe no porque el río Uces no lleve agua, que la lleva aunque poca, sino porque la caída es resultado de la acumulación y el desbordamiento que provocan unas lluvias abundantes. La cascada es visible desde arriba (el Pozo de los Humos) y desde abajo en la otra orilla (cascada de Palla Rubia), que según nos comentaron en la Casa del Parque también es muy espectacular de ver… cuando cae el agua. Igualmente nos dijeron que el Pozo de los Humos es un sitio natural que merece la pena verse incluso cuando la cascada no cae, aunque la experiencia no es comparable, ni mucho menos. Lo que nos desaconsejaron fue la vista desde el otro lado (cascada Palla Rubia) porque ese lugar sí que no aporta nada sin agua. Al Pozo de los Humos se accede desde Masueco y a Palla Rubia desde Pereña.

Inicio de la bajada al mirador del Pozo de los Humos.

Así que, aunque no "humease", decidimos ver el Pozo de los Humos, que debe su nombre al vapor producido por la ingente cantidad de agua al caer al vacío casi 50 metros. Por cierto que según he leído, en realidad hay dos cascadas pues el cauce del río se bifurca poco antes de caer formando una segunda cascada llamada el Pozo de las Vacas pues, según la leyenda, allí se despeñó tiempo atrás un carro cargado de trigo y tirado por dos vacas
.

El barranco por el que cae el agua.

Para llegar al Pozo de los Humos, en Masueco hay que seguir las indicaciones y meterse por una pista entre campos de labor y fincas rurales, hasta llegar a un apartadero donde se deja el coche, llamado la Peña del Agua, donde creo recordar que hay un merendero. Desde allí, hay que ir a pie por la llamada Senda de los Robles, que lleva en continuo descenso hasta la zona donde se precipita el agua. El sendero es muy ancho, casi una pista, y en condiciones normales no tiene demasiada dificultad por lo que la distancia de un kilómetro se cubre en unos quince minutos, parando para fotos. Claro que todo lo que se baja hay que subirlo después y cuesta arriba se hace pesadito, sobre todo a las dos de la tarde y con treinta y muchos grados a la sombra.. Sí, ya sé, muy poco razonable por nuestra parte. Estuvimos pensando si hacerlo o no, pero al final cedimos a la tentación.


Aun sin cascada, el lugar es realmente espectacular y se ha habilitado un mirador de esos que quitan el aliento, anclado al barranco, con el extremo suspendido en el vacío para apreciar mejor la caída… del agua cuando cae y del precipicio cuando no hay agua. Estando allí, te prometes que tienes que volver para ver la cascada porque si el sitio impresiona sin agua, ni te imaginas lo que debe ser con un torrente líquido enfrente de ti. Por cierto, cuidadito aquí porque ha habido varios accidentes y hace un par de años murió un joven despeñado por su imprudente afán fotográfico.





Por fortuna conseguimos retornar al coche sin haber sucumbido a la chicharrera y dado que eran casi las tres, decidimos comer en cualquier sitio decente que viésemos por la carretera ya que no había tiempo para más investigaciones gastronómicas. Por cierto, que la apuesta no nos salió demasiado bien. Paramos en el restaurante del Hotel Santa Cruz, donde la camarera tuvo un detalle muy feo pues en vez de entregarnos la lista con los menús del día, nos dio la carta y dijo “que no había nada más”. Pedimos platos normalitos a precio de carta y, curiosamente, cuando entraron otros comensales sí les ofreció el menú del día. Su explicación fue que aquellos señores tenían el menú reservado: ¿pero desde cuándo se reserva un menú? En fin, prefiero no darle más vueltas al tema ya que la culpa fue nuestra por no habernos levantado directamente.

Después de comer, volvimos hacia Aldeadávila y fuimos hasta la Playa del Rostro, donde también se encuentra el embarcadero del que zarpan los barcos para hacer el recorrido fluvial por el cañón; incluso pensamos en darnos un bañito si era menester, a ver si nos refrescábamos un poco. No pudo ser, a las cinco de la tarde el calor era agobiante y tuvimos que desistir tanto del paseo en barco como del baño, pues no había quien aguantase al aire libre ni cinco minutos. Así que volvimos al cobijo reparador del coche y su aire acondicionado.



A continuación nos dirigimos hacia Mieza, en cuyas inmediaciones hay más miradores. Ya habíamos visto bastantes, algunos muy interesantes y otros no tanto, por lo que a esas alturas y con aquel calor, el cansancio empezaba a hacer mella y mi marido no se bajó del coche para ver el siguiente porque había que dar un paseíto hasta encontrarlo. Yo me animé y lo cierto es que no me arrepentí. Se accede desde Vilvestre, después de circular unos dos kilómetros por una pista de tierra.

Mirador de la Code.

Al presentarse casi perpendicular al cauce del río, permite ver el impresionante trabajo de erosión que ha realizado el agua en la tierra durante siglos.


Mirador del Colagón del Tío Paco.

Muy cerca del anterior, compartiendo el camino de acceso. Hay que ir con cuidado para no pasarsélo. Miguel de Unamuno ensalzó este mirador como “el más imponente de la Ribera” durante la visita que hizo a las Arribes y la verdad es que fue uno de los que más me gustó, con la vista del recodo del río. Los campos de cerezos deben otorgar un colorido impresionante a este lugar en época de floración.


Continuamos nuestro camino hacia Saucelle, pequeña población que cruzamos para dirigirnos al siguiente mirador.


Mirador de las Janas.

Está cerca del poblado y se accede por el llamado Camino de la Muela, a un kilómetro desde el núcleo urbano. Muestra el encajonamiento del río Huebra y una amplísima perspectiva de las tierras alrededor desde un punto de vista elevado. Debe ser más espectacular en otra época del año, con más agua y el campo más verde.




Mirador de la Majada de la Arena.

Se encuentra en la carretera que une Saucelle con Hinojosa del Duero a través del Puerto de la Molinera. La carretera baja en zig-zag hasta el embalse de Saucelle, el tercero de los que hay en las Arribes (los otros son los de Aldeadávila y la Almendra) . Desde allí se contempla el complejo hidroeléctrico, la presa y el río en su curso norte sur, ya en terreno más abierto.

Mirador del Salto.

Las vistas son similares a las del anterior mirador, pero más cerca del embalse, que se hizo entre 1950 y 1956. El poblado que se utilizó para su construcción es ahora un complejo turístico (Aldeaduero): todo el entorno se puede ver desde el mirador. Hay otros miradores en la zona, pero las vistas son parecidas.


Ya a la altura de la presa, la carretera continúa por la izquierda hacia Hinojosa del Duero y por la derecha, cruzando el río, hacia Portugal. Seguimos esta dirección ya que necesitábamos entrar en el país vecino para visitar uno de los miradores que más nos habían recomendado en las Arribes: el de Penedo-Durao.

Mirador de Penedo-Durao.

Hay que internarse diecisiete kilómetros en territorio portugués para llegar pero merece mucho la pena. Se puede acceder bien por la carretera que va sobre la presa (por donde entramos nosotros) o bien, más al sur, por el paso del puente internacional que une La Fregeneda con Barca de Alva. Dependiendo del tiempo disponible y las ganas, hay varias opciones: ida y vuelta por El Salto; entrar por el Salto y salir por Barca de Alva hacia La Fregeneda e Hinojosa del Duero; y, la que hicimos nosotros, entrar por El Salto, llegar a Barca de Alva y volver de nuevo al Salto, pero por la carretera que va junto al río.

El camino no tiene pérdida porque está bien indicado, teniendo como referencia las poblaciones portuguesas de Feixo de Espada, Cinta y Poiares. De todas formas pongo tres mapas para mejor orientación.

Ruta desde el Salto de Saucelle hasta el Mirador de Penedo-Durao según GoogleMaps.

Ruta circular 1: ida (o vuelta) por el Salto y vuelta (o ida) por Barca de Alva, La Fregeneda e Hinojosa del Duero:

Ruta circular 2. Ida por el Salto, pasar por Barca de Alva y volver al Salto por la carretera N-221 que va paralela al río (orilla portuguesa)

El mirador (conjunto de miradores en realidad porque se abre en varios balcones) es realmente impresionante, de los más espectaculares de todo el cañón del Duero, el que tiene una perspectiva más amplia y abarca una mayor extensión, aunque no seas el que presenta la imagen del río más encajonado entre los barrancos, que se abren ya bastante a partir de aquí.




Desde este mirador se puede contemplar el curso del Duero de norte a sur, la presa de Saucelle, la población en lo alto, la desembocadura del río Huebra en el Duero, los campos de cultivo portugueses, las tierras de Hinojosa del Duero… Impresionante, realmente. Conviene por la tarde para tener el sol de espaldas y que la luz ilumine el panorama.



También pudimos distinguir el hotelito rural donde nos íbamos a alojar esa noche, casi una minúscula mota en el amplísimo horizonte que teníamos enfrente. Espectacular, decididamente, recomiendo este mirador, que, por cierto, está muy bien acondicionado, con zona de aparcamiento, balcones y barandillas.


Después de visitar el mirador, fuimos hasta Barca de Alva y volvimos al Salto de Saucelle por una carretera que va paralela al río. De este modo pudimos contemplar los amplios y cuidados cultivos del lado portugués.




También en esta carretera hay un estupendo mirador sobre la presa, desde donde se contempla perfectamente el desnivel, debe ser impactante verlo cuando suelte agua.


De nuevo cruzamos la carretera que va sobre la presa y, ya en España, en un par de kilómetros llegamos a La Posada Real Quinta de la Concepción, el magnífico hotelito rural donde habíamos reservado habitación para pasar esa noche. Un paisaje precioso para un alojamiento encantador, cuidado en todos sus detalles, con unas vistas extraordinarias desde las amplias terrazas y que cuenta, incluso, con piscina. Nos costó 70 euros con desayuno incluido. El único inconveniente es que al estar aislado en plena naturaleza hay que desplazarse en coche para encontrar bares, restaurantes y demás. Existe la posibilidad de encargar cena en el propio hotel, pero como sólo queríamos tomar algo ligero, fuimos hasta Hinojosa del Duero (unos diez kilómetros por una carretera serpenteante), donde cenamos unos bocatas en un bar. Pueblo bonito, donde no hice fotos porque la cámara se quedó en el hotel y el teléfono sin batería. Avergonzado

Al día siguiente, desde la ventana de nuestra habitación pudimos contemplar las tierras portuguesas que habíamos visitado el día anterior y también distinguimos las pasarelas y barandillas del mirador de Penedo-Durao.


DÍA 3.

La jornada amaneció como las anteriores, con un sol de justicia y mucho calor, así que decidimos dedicar parte de la mañana a descansar en La Quinta, disfrutando del lugar y sus alrededores.



Después de tomar el magnífico desayuno que nos preparó el dueño con productos típicos locales (las mermeladas caseras estaban riquísimas y los quesos no digamos, de pecado), fuimos a dar un paseo desde el puente sobre el Huerva, que está junto al hotel, hasta las inmediaciones de su desembocadura en el Duero. Se respiraba paz y tranquilidad, un sitio muy apropiado para relajarse y aislarse del mundanal ruido.




Nos marchamos poco antes del medio día, pues llegaba el momento de regresar a casa, pero todavía hicimos un par de paradas antes de poner rumbo definitivo hacia Madrid.

Mirador del Contrabando.

Está la carretera que comunica el Salto de Saucelle con Hinojosa del Duero y debe su nombre al contrabando de bienes y personas que se llevó a cabo durante siglos en estas tierras fronterizas.


Castro de Yecla de Yeltes.

Habíamos oído hablar de la existencia de un castro visitable cerca de Vitigudino (donde teníamos pensado comer) y nos apetecía verlo, así que decidimos aprovechar la ocasión desafiando nuevamente al calor.

En Yecla de Yeltes, muy cerca de Vitigudino, situado sobre una plataforma cortada entre peñasco, se encuentra este castro, fundado por los vetones durante el siglo V a.C. , aunque la mayor parte de las construcciones cuyos restos se pueden visitar las comenzaron a edificar los celtíberos a partir del siglo III a.C. De la época romana data la reconstrucción de la muralla (siglo III d.C.), la necrópolis (siglos IV y V d.C.) y varias estelas funerarias utilizadas para adornar muros. También hay gran número de piedras de gran tamaño hincadas en el suelo y más de un centenar de grabados rupestres, que representan caballos y otros animales; las representaciones de seres humanos se reducen a una escena de caza. El castro fue abandonado en tiempos de los Reyes Católicos y el único edificio que se conserva en pie es la Ermita de la Virgen del Castillo, de época muy posterior. Resulta curioso que se construyese aquí.


Aunque sólo quedan ruinas, si gustan las “piedras”, resulta muy interesante visitar el yacimiento, que cuenta con un aula arqueológica y paneles informativos con itinerario auto-guiado. Supuestamente, la entrada cuesta un euro, pero allí no había un alma, ni visitantes ni taquilleros, así que como está al aire libre lo vimos tranquilamente y sin pagar nada.


Hay que prestar atención a los muros porque se pueden ver los grabados a simple vista y son muy curiosos.


Y así acabó nuestra vista a Los Arribes (Zamora) y Las Arribes (Salamanca) del Duero. Nos gustó lo que vimos, pero sin duda hubiésemos disfrutado bastante más en otra época del año, creo que la primavera y el otoño deben ser estaciones ideales para visitar este destino. También nos quedó pendiente ver el Pozo de los Humos humeando vapor por la torrencial caída del agua: debe ser algo realmente espectacular. Algún día será, eso esperamos. Y cuando suceda, añadiré la reseña y las fotos correspondientes.

Por cierto que espero no haberme equivocado con los miradores, sus descripciones y fotos. Si hay alguno mal, pido disculpas.
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  Últimos comentarios al diario:  DE VIAJE POR ESPAÑA
Total comentarios 173  Visualizar todos los comentarios

Marimerpa  marimerpa  22/04/2016 06:54   
Comentario sobre la etapa: ARRIBES DEL DUERO: 3 días por LOS ARRIBES (ZAMORA) Y LAS ARRIBES (SALAMANCA).
Otra candidata para mi viaje de septiembre a combinar con León. Otra etapa estupenda, muchas gracias.

Vinadas1  vinadas1  24/04/2016 16:23   
Comentario sobre la etapa: ARRIBES DEL DUERO: 3 días por LOS ARRIBES (ZAMORA) Y LAS ARRIBES (SALAMANCA).
Increíbles las Arribes, que pena no poder acercarme pronto, y es que en verano que es cuando tendré tiempo veo que no es la mejor época. Pero vaya que si caerá esta escapada... Tiene una pinta increíble.
Y como siempre tu crónica y tus fotos magníficas! Te dejo mis puntitos (bueno, los dejé ya el otro día que dejé la etapa a medio leer jeje)

Artemisa23  artemisa23  25/04/2016 18:48   
Comentario sobre la etapa: ARRIBES DEL DUERO: 3 días por LOS ARRIBES (ZAMORA) Y LAS ARRIBES (SALAMANCA).
Muchas gracias, vinadas. No estuvo mal la excursión, pero hubiera estado mejor sin tanto calor.

Ssuuss  ssuuss  20/11/2016 21:40   
Comentario sobre la etapa: ARRIBES DEL DUERO: 3 días por LOS ARRIBES (ZAMORA) Y LAS ARRIBES (SALAMANCA).
Muchas gracias por tanta información!!! Me voy en un par de semanas a Miranda do Douro y me viene de perlas!!!!

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Naturaleza-Bosques-Paisaj Tema: Las Arribes del Duero
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ropapena1
Ropapena1
Super Expert
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Ago 22, 2014
Mensajes: 265

Fecha: Mie Oct 12, 2016 11:53 am    Título: Re: Las Arribes del Duero

Hola a todos, vamos el lunes y el martes a los arribes, y tengo un montón de dudas, pero para concretar me gustaría que alguien me dijese que mirador merece más la pena, el mirador de Picote o el mirador de Sao Joao Das Arribes, creo que los dos están en tierras portuguesas.
Y también me gustaría saber si merece la pena ir al puente de Requejo. Muchas gracias
botero
Botero
Experto
Experto
Abr 04, 2008
Mensajes: 105

Fecha: Mar Oct 17, 2017 09:55 pm    Título: Re: Las Arribes del Duero

Buenas...

Que nos podemos encontrar, meteorologicamente hablando (aprox. que no somos pitonisos aun... jejeje!!), en el puente de noviembre? tenemos pensada una escapada familiar a salamanca y esta puede ser una opcion muy interesante para pasar el dia. llegamos a salamanca el dia 1 y nos quedamos hasta el domingo. la idea seria visitar Aldeadavila y hacer el crucero por el duero... y si da tiempo, visitar alguno de los miradores.

que tal lo veis?

saludos!!!
ssuuss
Ssuuss
Indiana Jones
Indiana Jones
Ene 13, 2010
Mensajes: 1381

Fecha: Dom Oct 29, 2017 08:22 pm    Título: Re: Las Arribes del Duero

Partiendo de lo que dices, que no podemos predecir el tiempo, te diré que yo el año pasado estuve en el puente de la Constitución, creo, y un día hizo muy malo, pero el resto tuvimos mucha suerte.

La zona de Aldeadavila tiene unos miradores preciosos. También rutas muy interesantes y cortitas coml la del pozo de los Humos.
Para mi el murador de Picón Felipe es uno de los más espectaculares.
Sobre el crucero no te puedo decir nada, ya que nosotros no pudimos hacerlo porque íbamos con nuestra perra.

Por si te ayuda, en su día escribí un diario del viaje. Te pongo un enlace a la etapa en la que hablo de la parte española, a ver si te sirve para algo. Amistad

ARRIBES: PARTE ESPAÑOLA
botero
Botero
Experto
Experto
Abr 04, 2008
Mensajes: 105

Fecha: Mar Oct 31, 2017 12:16 am    Título: Re: Las Arribes del Duero

Gracias Ssuuss!

Teniendo en cuenta la poca agua que tienen los rios y embalses y que parece que por fin llega la lluvia, dejaremos la visita a a esta zona para otra ocasion. de todas formas, toda la info que he sacado de este hilo y de tu diario espero usarla pronto.

lo dicho, muchas gracias!!
jomireal
Jomireal
Super Expert
Super Expert
Jun 29, 2009
Mensajes: 483

Fecha: Vie Nov 10, 2017 05:34 pm    Título: Re: Las Arribes del Duero

Yo también tengo pensada una escapada los 5 días del puente de diciembre a Salamanca, dejando un día para ir a los miradores y al crucero por el Duero. Ya veremos si la climatología nos lo permite al final. El problema es que hay que reservar el barco por internet y pagarlo con antelación, creo.
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