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UNA RUTA DE VÉRTIGO:PASARELAS DE MONTFALCÓ (HUESCA)-CONGOST MONT-REBEI (LLEIDA). -Diarios de Viajes de España- Artemisa23
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Diario: DE VIAJE POR ESPAÑA  -  Localización:  España  España
Descripción: Pueblos, ciudades y naturaleza. En coche y rutas de senderismo. Destinos y recorridos clásicos y lugares no tan conocidos. Lo iré ampliando e incorporando etapas según vaya visitando nuevos lugares o recupere algunos del pasado.
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Índice del Diario: DE VIAJE POR ESPAÑA



































































































Etapa:  UNA RUTA DE VÉRTIGO:PASARELAS DE MONTFALCÓ (HUESCA)-CONGOST MONT-REBEI (LLEIDA).  -  Localización:  España España
Artemisa23  Autor:    Fecha creación:   
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Cuando el año pasado vi en el foro una foto de estas pasarelas oscenses, reptando de manera casi increíble por la montaña, confieso que me quedé impactada. Todavía pensando en la ruta del Caminito del Rey, me encontraba con unas pasarelas que me recordaban las fotos de otras que están en… ¡China! Y éstas únicamente a cuatrocientos kilómetros… Enseguida me puse a investigar y comprobé que no era una aventura al límite sino una caminata al alcance de casi toda persona acostumbrada a hacer senderismo, cuya única exigencia podía ser no tener vértigo o saber vencerlo. Además, me encontré con la sorpresa añadida de que podía combinarse con otra ruta sumamente interesante: la que recorre el Congost de Mont- Rebei. Así que incluí sin dudarlo ambas rutas entre los destinos prioritarios para hacer en cuanto se presentase la ocasión, porque, ¿quién se queda indiferente al ver una imagen así?


Y la ocasión se presentó con motivo de una escapada que planificamos para finales de agosto al noreste de la península. Claro que no se trata del mejor momento para emprender esta ruta, por el sol, el calor y el color del paisaje, pero como ni Huesca ni Lleida nos pillan demasiado cerca de casa, se trataba de aprovechar el momento o dejarlo a saber hasta cuándo

Ubicación en el mapa peninsular de Google Maps.

Como esta excursión estaba combinada con otras en nuestra escapada veraniega, reservamos dos noches de alojamiento en una de las poblaciones más cercanas al comienzo de la ruta, y así dejar dos días posibles para hacerla no fuera que el tiempo nos jugase una mala pasada, ya que las tormentas por esa zona suelen ser frecuentes en agosto (o al menos lo eran en otros tiempos). El lugar elegido fue Benabarre, que está a 23 kilómetros del Albergue de Montfalcó, la primera posibilidad del comienzo de la ruta, y a 36 del aparcamiento de La Masieta, inicio de la segunda opción. Elegimos el Hotel Casa Carmen, muy bien situado al lado de la Plaza Mayor y con salida directa a la N-230 que conduce al comienzo de la ruta. Tiene una estrella, así que sin lujos, pero limpio y correcto en relación con el precio, que fue de 48 euros por noche. A destacar el restaurante, que se encuentra en otro edificio: no es barato, pero tiene una cocina estupenda. Se puede aparcar fácilmente en los alrededores. Lo peor fue algo ajeno al propio hotel, ya que estaban en fiestas y apenas pudimos dormir con la música, que duró hasta las 7:30 de la madrugada las dos noches que estuvimos allí. Un auténtico horror.

RUTA SENDERISTA DE LAS PASARELAS DE MONTFALCÓ (HUESCA) Y EL CONGOST DE MONT-REBEI (LLEIDA).

Se encuentra en la Sierra del Montsec, entre las provincias de Huesca y Lérida, con el río Noguera Ribagorzana, que separa el Montsec aragonés (Montsec de Estall) y el Montsec catalán (Montsec de Ares), haciendo de límite entre ambas provincias en su discurrir por un profundo barranco de apenas 30 metros entre sus paredes verticales en alguna parte de su recorrido. El puente sobre el río quedó anegado con la construcción del Embalse de Canelles, interrumpiendo la comunicación a pie entre ambas provincias hasta que en 2013 se inauguraron las pasarelas y un nuevo puente colgante, que volvían a conectar Aragón y Cataluña por este camino tradicional 60 años después. En el lado catalán, se construyó un nuevo sendero tallado en la roca en 1984, “el camino de Mont-Rebei” a más altura que el anterior, que todavía subsiste pero que resulta bastante más peligroso que el nuevo, por lo que no se recomienda transitarlo.

El senderista puede considerar este recorrido como dos caminatas diferentes y hacerlas de manera independiente o combinándolas, existiendo otra posible variable cuando tras cruzar el puente colgante el sendero enlaza con el GR-1, por el Congost del Siegué. Si se prefiere hacer únicamente la ruta de las pasarelas (hay quien también las llama escaleras), son 4 kilómetros desde el Albergue de Montfalcó hasta el puente colgante, que se hace en unas dos horas, solamente la ida. Pero ya puestos… mejor conocer de una tacada la ruta del Congost de Mont-Rebei, que también es muy espectacular.

La ruta completa va desde el Albergue de Montfalcó, en la parte aragonesa, hasta el aparcamiento de la Masieta, ya en tierras de Lleida. Al Albergue de Montfalcó se llega por la carretera N-230 hasta Viacamp, desde donde sale una pista de tierra de 15 kilómetros que conduce al inicio del sendero. Al aparcamiento de la Masieta, se accede por la misma N-230 hasta las proximidades de Puente Montañana, tomando el desvío hacia la C-1311, y luego la pista asfaltada que sale a la derecha hacia el parking. Está todo perfectamente indicado.

Ruta por carretera desde Benabarre al aparcamiento de la Masieta.

Ruta por carretera y pista desde Benabarre al Albergue de Montfalcó.

La ruta tiene algo más de 8 kilómetros de longitud y se tarda unas cuatro horas en completar, pero al ser un recorrido lineal hay que contar con la vuelta, multiplicando por dos el tiempo y la distancia, es decir, 18 kilómetros y 8 horas. Y ahí está el problema precisamente: es una ruta bastante larga, con el inconveniente de que hay que deshacer todo el camino andado, lo cual no resulta muy estimulante tratándose de una distancia tan larga, sobre todo en verano, con el sol y el calor.

Mapa del recorrido que fotografiamos a la salida de la ruta, en la Masieta.

Existen varias alternativas para evitarlo: llevar dos coches, uno por cada acceso, e intercambiar las llaves en un punto intermedio, hacer la vuelta (o la ida) por el río en kayak (existen varias empresas que ofertan la excursión), contratar un taxi para la vuelta o reservar plaza en el catamarán que sube las canoas para el trayecto de vuelta. Con la solanera, la idea de la canoa no nos seducía nada y el taxi era complicado y seguramente caro, así que sondeamos la posibilidad del barco. Llamé por teléfono a una de las empresas y me dijeron que se podía hacer, pero había que reservar con antelación y atenerse a dos únicos horarios para el regreso (la una y media y las tres), lo cual tiene sus riesgos y, sobre todo, agobia mucho. Además, el precio tampoco era nada barato: 20 euros por persona. Descartada la vuelta en barco, decidimos acortar en lo posible el itinerario, teniendo presente que tanto el congost como las pasarelas eran de “obligado cumplimiento”.

En cuanto al punto de salida, tuvimos nuestras dudas, pero al final elegimos el parking de la Masieta, ya que hasta allí se llega cómodamente por una pista asfaltada, mientras que para acceder al Albergue de Montfalcó hay que padecer el traqueteo de una pista de tierra y piedras, que aunque se encuentra acondicionada para vehículos normales (no todo-terreno), tiene 15 kilómetros y supone 45 minutos de inclementes vaivenes y traqueteos. Al menos en mi opinión compensa pagar los cuatro euros por coche (creo que solo se paga fines de semana y en verano), porque lo que cuesta el aparcamiento te lo ahorras en neumáticos: pero ya dicen que para gustos, los colores. En la Oficina de Turismo de Benabarre nos advirtieron que llegásemos temprano porque el aparcamiento tiene una capacidad limitada y no dejan aparcar fuera, en la cuneta. Así que acordamos madrugar un poco y listo. Desde allí, nuestra caminata estaba muy clara: seguir sendero adelante hasta pasar la segunda pasarela, luego nos daríamos la vuelta sin llegar al Albergue de Montfalcó, con lo cual nos ahorraríamos unos 4 kilómetros de marcha.

Pista que va al aparcamiento de la Masieta: al fondo el Congost.

Después de unos días de sol y mucho calor, la jornada se presentaba con alguna incertidumbre. Anunciaban tormentas fuertes en todo Aragón hasta el medio día; por la tarde el riesgo desaparecía. El pronóstico pareció cumplirse y amaneció muy nublado, pero las nubes más negras parecían fijas en el horizonte, a lo lejos. En realidad, tuvimos suerte porque el calor remitió sin el sol, lo que nos ayudó en la caminata ya que se trata de una zona con un amplio recorrido sin apenas sombras, así que agradecimos esa pequeña tregua.

Paisaje entorno a la Masieta, comienzo del recorrido.

Desde la Masieta sale un sendero hacia el Congost de Mont-Rebei (55 minutos desde allí). Todo está perfectamente señalizado y no hay posibilidad de perderse. Frente a nosotros sobre un risco, al otro lado del río, se contempla lo que debió ser una antigua torre de vigilancia. Eran las 9:50.



Poco después aparece la primera bifurcación, aunque los dos caminos conducen al mismo sitio, al primer puente colgante. El sendero de la derecha va más cerca del embalse (no se puede tomar si el río va crecido) y el de la derecha va un poco más elevado. Se puede ir por uno y volver por otro, el paisaje es parecido y muy bonito, por cierto. Llevábamos 17 minutos de caminata. El puente colgante es bastante chulo, se mueve bastante pero sin ningún problema para cruzarlo. Por esta zona ya se empiezan a ver las canoas sobre el agua, ya que en las inmediaciones se encuentra un pequeño embarcadero.



Primer puente colgante.

Pasamos una zona de bosque y, a las 10:31 (40 minutos después del comienzo) llegamos, por fin, al Congost, que reconocimos por su trazado tallado en la roca. Resulta impresionante, las paredes verticales de varios cientos de metros de altitud se acercan hasta apenas veinte metros y la altura sobre el río sube la adrenalina y proporciona unas vistas extraordinarias, resaltadas por el color azul turquesa del agua. Incluso hay varios bancos de madera estratégicamente situados al borde del abismo para contemplar el espectacular escenario.





Cuando vi fotos, no tenía claro si sería capaz de sentarme allí; sin embargo, lo hice sin ningún miedo, igual que al surcar el propio sendero. El camino es más ancho de lo que parece intuirse en las fotos, los bancos más grandes y, además, todo el recorrido está protegido por una cuerda de seguridad clavada en la roca, a la cual sujetarse en caso necesario. Salvo que se padezca un problema serio de vértigo, me parece un recorrido perfectamente asequible para todos los públicos que les guste andar por el campo. Si bien, como es de sentido común, hay que vigilar bien a los niños y llevar atados a los perros.




Al final del congost comenzamos a transitar por una zona de bosque, un sube y baja de poco desnivel. De repente, allá a lo lejos, en medio de un paisaje espectacular, distinguimos el puente colgante uniendo las dos orillas rocosas (su armazón metálico apenas perceptible en contraste con el azul del agua) y las pasarelas. La vista resulta impactante. Se trata de uno de los momentos más emocionantes de la caminata. Parece imposible que vayamos a transitar por allí un rato después. Según nos fuimos aproximando, descubrimos pequeñas motas de colores entre los peldaños de madera: era la gente que subía y bajaba. ¡Glup!

Al fondo, a la izquierda se distingue (poco) el puente colgante y las pasarelas en zig-zag-

Detalle de las primeras pasarelas y del puente colgante (apenas se ve uniendo ambas orillas)


A las 11:10 (una hora y 20 minutos de caminata), llegamos a una bifurcación del camino, con el GR-1 que seguía hacia la izquierda. Nosotros, sin embargo, tuvimos que coger el sendero de la derecha, que baja hasta el río. En algunas partes está acondicionado con barandillas de madera y escalones que ayudan a salvar el desnivel, pero son bastante altos y resulta un poco incómodo en ciertos tramos. Además de lo que aguarda delante, conviene detenerse de vez en cuando para mirar lo que se ha dejado detrás, porque las vistas del Congost de Mont-Rebei la espalda son preciosas.

Mapa con la ruta en la bifurcación.




Eran las 11:30 cuando llegamos al puente colgante, que cruza el río a bastante altura. Se mueve y el suelo es de rejilla y se ve el fondo. A mi no me impresionan demasiado este tipo de puentes, pero no sé cómo lo llevarán las personas con vértigo.


Entonces fue cuando descubrimos nuestro error: no sé por qué, yo pensaba que saliendo desde la Masieta, nada más cruzar el río nos encontraríamos con las pasarelas que deberíamos de afrontar de subida. Nada más lejos de la realidad: al cruzar el río nos encontramos con un sendero para subir a lo alto del barranco, desde donde se afronta el primer tramo de pasarelas (las zig-zag) en bajada. Un chorro de agua fría porque aquello estaba bastante más lejos de lo que nos habíamos imaginado.
El ascenso por el sendero fue bastante pesado. Aunque han colocado unos maderos en el suelo para marcar el camino y servir de ayuda, hay muchas piedras, algunas sueltas y otras pulidas, que dificultan bastante la subida.



Ya en lo alto del risco, las vistas son espectaculares mirando hacia cualquier lado.

A las 12:00, alcanzamos lo alto del risco y nos encontramos, de golpe, con el primer tramo de pasarelas. Por cierto que este recorrido no se recomienda para niños pequeños y tampoco para mascotas, ni siquiera atadas. Descansamos unos minutos porque la subida había sido un poco fatigosa y nos preparamos para el “abordaje”. La verdad es que el comienzo es lo que más impresiona porque parece que vas a arrojarte al vacío, sin más. No es así, y según se avanza, se va ganando en confianza. La pasarela es bastante estrecha, con lo cual no se puede llevar macutos ni mochilas grandes, y las tablas de los escalones muy pequeñas, así que hay que bajar poniendo bastante atención porque el pie no te cabe dentro (ni siquiera el mío). Es preferible no cruzarse dos personas en un tramo (de todas formas, no podrían pasar), pero hay descansillos en los laterales donde esperar, aprovechando de paso para contemplar el paisaje y sacar fantásticas fotos.





Saludos desde las Pasarelas de Montfalcó. Mr. Green



Lo bueno que tiene que sean tan estrechas es que los cables de sujeción a ambos lados sirven de barandilla para apoyarse y eso viene muy bien tanto para vencer el vértigo como para facilitar la marcha. En este sentido, son cómodas. Lo cierto es que cuando llegas al suelo resoplas, sobre todo al levantar los ojos y ver a los que bajan (o suben), prácticamente colgados sobre tu cabeza.




Continuamos por un sendero irregular, con escalones, subidas y bajadas. Delante de nosotros, las paredes se abrían y las aguas embalsadas del río ganaban terreno. El paisaje seguía siendo espectacular, tanto de frente como por detrás.




Poco después, a las 12:40, nos topamos con una nueva mole de roca infranqueable… salvo por un nuevo tramo de vertiginosas pasarelas. Estas quizás no sean tan espectaculares para la foto como las del trazado en zig-zag, pero a mi me parecieron todavía más emocionantes.






Bajamos todo el tramo y llegamos a las inmediaciones del río. Después de descansar un rato, nos dispusimos a dar la vuelta. Habíamos concluido nuestro itinerario y ya no íbamos a seguir hacia el Albergue de Montfalcó. Eran las 13:00 y llevábamos dos horas y diez minutos de caminata. Mejor de lo que habíamos previsto. Claro que nos faltaba tomar el bocata y todo el camino de vuelta. Y lo malo era que si bien el riesgo de tormenta había desaparecido, empezaba a asomar algo casi peor: el sol.

Volvimos a cruzar la segunda pasarela, esta vez de subida, y llegamos hasta la segunda. A su derecha, vimos una enorme y acogedora cueva donde nos guarecimos para comer. Había otras personas allí, con las que estuvimos charlando. Venían desde el Albergue de Montfalcó, habían pasado el primer tramo de pasarelas anterior, pero se iban a dar la vuelta sin hacer las del zig-zag y, por supuesto, sin llegar al Congost de Mont-Rebei. Habían dejado detrás a familiares que no se atrevieron a cruzar las otras pasarelas por el vértigo.


Después del bocata, a las 13:45 emprendimos el regreso por el mismo camino por el que habíamos venido. El descenso por el barranco hasta el puente nos pareció más sencillo que a la ida, pese a la incomodidad de las piedras; sin embargo, el retorno en subida hasta llegar al Congost se nos hizo muy largo y pesado, quizás por el calor, con el sol acechando nuestra espalda. Eso sí, los paisajes seguían siendo impresionantes.





A las 15:45 llegamos al aparcamiento de la Masieta. Habíamos tardado unas seis horas en completar el recorrido que nos habíamos propuesto. Como resumen, decir que me gustó mucho la caminata y la recomiendo a todo el mundo. Sin embargo, aunque el sendero se puede catalogar como "no muy complicado" hay que tener en cuenta que se trata de una ruta larga y en terreno de montaña y quebrado, que se le puede atragantar a más de uno. El tema del vértigo… es muy difícil de calificar. El congost pienso que se puede superar bien; las pasarelas ya es otra cuestión.

Entorno del aparcamiento de la Masieta al volver.

ADEMÁS, EN LOS ALREDEDORES SE PUEDE VISITAR...

GRAUS.

Visitamos esta población siguiendo el consejo de la encargada del hotel donde nos alojamos en Benabarre, para aprovechar la tarde del día que llegamos a Benabarre, de donde dista apenas 18 kilómetros. Graus significa “paso estrecho”, en referencia a que se encuentra entre dos montañas, las peñas del Morral y de las Forcas.


Es una localidad de la Baja Ribagorza, entre los ríos Ésera e Isábena, muy cerca del embalse de Joaquín Costa. Actualmente cuenta con unos 4.000 habitantes y tiene una interesante y antiquísima historia tras de sí, como lo demuestran los restos del paleolítico encontrados en el yacimiento de la Peña de las Forcas.

No queda nada de su pasado romano y solo una atalaya de los tiempos de dominación árabe, aunque por aquí tuvieron lugar enconadas luchas entre moros y cristianos, como lo prueba el hecho de que el mismísimo rey Ramiro I de Aragón murió en el asedió de esta población en 1063. Su hijo Sacho Ramírez la conquistó y comenzó su repoblación. Ya en el siglo XIII, Pedro II le concedió mercado y privilegios. Un hecho destacado fue la relación de San Vicente Ferrer con esta villa, en la que predicó con gran éxito antes de su viaje a Francia. En el siglo XVI se produjo una ampliación urbana, con la construcción de varias mansiones y el trazado definitivo de su imponente Plaza Mayor. En el siglo XVII, toda la zona sufrió guerras contra los franceses y una epidemia de peste que diezmó la población de Graus. Los siglos posteriores continuaron sucediéndose los conflictos: la guerra de Sucesión con Graus a favor del pretendiente austriaco lo que produjo después su invasión por las tropas borbónicas, la guerra de Independencia contra los franceses, las guerras carlistas… Como curiosidad, hay que mencionar que aquí estuvo encarcelado Paul Lafargue, yerno de Carl Marx, que había huido de la policía francesa cruzando los Pirineos. Durante el siglo XX, además de los avatares de la Guerra Civil, padeció el drama de la emigración que dejó a muchos pueblos aragoneses casi abandonados. Afortunadamente, Graus ha recuperado población en los últimos años. Su casco urbano fue declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1975.

Lo primero que nos llamó la atención fue el Santuario de la Virgen de la Peña, que apareció sobre nuestras cabezas de improviso, en una calle lateral donde aparcamos el coche, ofreciéndonos esta estupenda vista.


Teníamos un folleto que nos habían dado en la oficina de turismo de Benabarre, pero casi sin mirarlo, en un par de minutos, aparecimos ya en su Plaza Mayor, considerada una de las más bellas de Aragón; y, la verdad es que me pareció una de las más bonitas que recuerdo haber en España, al menos de las más originales. Estaba repleta de terrazas con gente tomando un refrigerio a la sombra, pero sus edificios no nos dejaron indiferentes, especialmente llamativas son las pinturas alegóricas de algunas de las fachadas y los ornados voladizos de los tejados. Lo malo es que sol molestaba un montón para hacer fotos.





Aunque la Plaza Mayor comenzó a configurarse varios decenios antes, no fue hasta el siglo XVI que alcanzó su aspecto definitivo. Tuvo varias denominaciones (del foro, del mercado, del maciello) hasta adoptar la de Mayor para resaltar su importancia sobre las demás de la villa. Tal como explica el panel informativo municipal, se trata de “una plaza porticada donde sus edificios se levantan sobre tres modelos de sustentación diferentes: el arco de medio punto, el ojival y el dintel”.





Aquí se encuentran los edificios más emblemáticos de Graus, como la Casa Bardaxí, la Casa Heredia, la Casa del Barón, el Ayuntamiento, la Casa Loscertales, la Casa Capucho o la Casa Guardia: todas merecen una atenta mirada porque aunque algunas parecen más modestas que otras, cada una tiene su propio encanto y una densa historia tras de sí. Por ejemplo, a esa casa roja tan llamativa de la derecha en la foto de abajo se la conoce como la Casa del Barón desde el siglo XVIII, cuando el Barón Abellá de la Conca mandó pintar la fachada con colores llamativos para alegrar a su esposa, de origen andaluz, que no se habituaba el frío de la zona. Las pinturas no se limitan a la fachada principal, sino que rodean todo el edificio.




La Casa Heredia es de origen renacentista, fue remodelada en el siglo XVIII y su rehabilitación terminó en 2008. Las pinturas se realizaron a principios del siglo XIX, destacando el alero, con personajes que representan alegorías de las estaciones del año en los extremos y en la parte central siete paneles con la parábola bíblica del Hijo Pródigo.


Después estuvimos paseando por las inmediaciones de la Plaza, que también tienen su encanto, con casonas y antiguos palacios, algunos muy bien conservados y otros no tanto; pero, por si acaso, no hay que olvidarse de levantar la mirada para ver los ornamentados aleros de los tejados.


Nos acercamos hasta el río, en cuyas proximidades se encuentra un monumento a Joaquín Costa, hijo insigne de la villa. Volvimos después por una calle muy amplia, desde donde se podía ver la Ermita de la Virgen de la Peña, allá en lo alto, y donde también nos encontramos con tiendas antiguas, de esas de toda la vida que apenas quedan en los barrios nuevos de las grandes ciudades, y que tanto nos gustan. También pasamos junto a la Iglesia parroquial de San Miguel, donde se encuentra un Santo Cristo donado por San Vicente Ferrer.


Ya cayendo la tarde, nos acercamos hasta la Basílica de la Virgen de la Peña, hasta la que hay una buena caminata cuesta arriba. La iglesia es de origen románico, pero con influencias posteriores góticas y renacentistas. Tiene una llamativa galería de tipo aragonés desde la que se contemplan unas amplias vistas de Graus y los valles del Ésera y Isábena.


Aunque no pudimos entrar porque ya no era hora de visita, las vistas son igualmente espectaculares desde los miradores exteriores. Se puede acceder por un sendero a la ermita con la estatua de la Virgen en lo alto del risco, desde donde imaginamos que las vistas son magníficas; pero ya era bastante tarde y se nos hubiera echado la noche encima.



Por la carretera que bordea el Embalse de Joaquín Costa volvimos a Benaberre, que presentaba esta sugerente imagen al atardecer.


BENABARRE.

Como comenté al principio, aquí nos alojamos dos noches. En esta zona de Aragón se habla un dialecto del catalán, el catalán-ribagorzano, que escuchamos a varios de sus vecinos; su nombre en este dialecto es BENAVARRI Actualmente cuenta con algo más de 1.100 habitantes y tiene un casco histórico medieval pequeño pero bastante interesante, en el que destaca el Castillo de los Condes de Ribagorza del siglo XI que se yergue en lo alto de un risco, dominando un amplísimo horizonte alrededor y que se divisa desde lejos, dándole a la población un aspecto muy llamativo.


Su origen se remonta a la reconquista de estas tierras a los musulmanes hacia 1058 por el rey Ramiro I de Aragón, que ordenó construir una fortificación sobre la antigua atalaya árabe con cubos rectangulares de muralla perimetral para proteger el cerro. También se construyó una iglesia románica, que fue transformada después en otra gótica mucho más grande, la Iglesia de Santa María de Valdeflores, que data de los siglos XIV y XV. Se conservan restos de las diferentes edificaciones y algunos misteriosos signos de cantería cuyo significado no se ha aclarado. Desde 1991 se han llevado a cabo importantes trabajos de restauración de torres y muros.


Aunque seguramente de lejos su estampa resulta más imponente que in situ, merece la pena subir las escaleras que arrancan de la Plaza Mayor y terminan en una empinada cuesta que conduce al recinto fortificado, del que se obtienen bonitas vistas por el camino, según se va ganando altura.


Había descansado muy poco a la vuelta de la ruta de las Pasarelas de Montfalcó y hacía bastante calor, pero no quería dejar Benabarre sin conocer su castillo, al que ya me había acercado la noche anterior, cuando estaba cerrado. Así que hacía allá que me fui.

Desde el castillo se tienen unas bonitas vistas del entorno de Benabarre.

Cuando llegué, me saludó el arqueólogo encargado de la restauración, que también es taquillero y guía. Faltaba todavía más de media hora para el comienzo de la visita guiada de las siete y media, así que pensé entrar por libre. Sin embargo, nos pusimos a charlar sobre el castillo, las reformas, la inquisición y no sé cuántas cosas más, de modo que cuando quise darme cuenta eran las siete y veinticinco y habían venido más personas. Así que me apunté a la visita guiada. Creo recordar que me costó 3 euros. La verdad es que no me arrepentí porque el arqueólogo (con el paso de los días se me ha olvidado su nombre, lo siento), un auténtico enamorado de su trabajo, nos hizo un recorrido exhaustivo por todos los rincones de la fortaleza y de la iglesia, explicándonos profusamente no solo su historia sino la de Aragón y mucho más. El recinto no es que sea demasiado extenso (por libre lo hubiese visto en un cuarto de hora), pero cuando quise darme cuenta eran casi las nueve de la noche y mi marido me llamaba al móvil, quejándose que tenía hambre y quería ir a cenar. ¡Llevábamos casi hora y media de visita en el castillo de Benabarre! Madre mía, no me imagino una visita guiada de este arqueólogo en… pongamos la Catedral de Burgos. Riendo

Interior fortificado.

Interior de la Iglesia (dentro queda poco, pero sus muros tienen muchas historias que contar).

Posible signo zodiacal procedente de la antigua iglesia románica y otras vistas del interior.

Al atardecer, las vistas eran francamente bonitas desde allí. Quizás es el mejor momento para ir.


También merece dar una vuelta por el casco urbano medieval de Benabarre, que conserva casas blasonadas de familias nobles en su mayoría renacentistas y barrocas. También guarda indicios de su pasado musulmán sobre todo en su trazado, como la Calle del Arco.


En la Plaza Mayor se conservan unos soportales de origen medieval. Aquí, los viernes se sigue celebrando el mercado semanal que data del medievo. La calle Mayor, que arranca desde la Plaza Mayor, es uno de los principales escenarios medievales de Benabarre. Siguiendo esta calle, se llega hasta la Iglesia Parroquial de Santa María la Mayor, neoclásica del siglo XIX, que tomó el nombre de la antigua Iglesia del Castillo. Son muy curiosos las mantas y aperos colgados de las ventanas y balcones y que, realmente, no sé qué significan. Quizá era por las fiestas… Se me olvidó preguntarlo.


Por cierto que estas mismas calles de noche ganan bastante encanto por la soledad y la tenue iluminación. Estos son algunas de las fotos nocturnas que tomé.




También se puede realizar una ruta de oficios antiguos, que cuenta con pozo de hielo, molino de aceite, molino de harina, aljibe y lavaderos, museo del reloj, museo del chocolate, queserías… En la Oficina de Turismo nos informaron muy amablemente de todas las posibilidades turísticas que existen en Benabarre y sus alrededores, incluyendo varias ermitas e iglesias de origen románico sumamente interesantes. Lamentablemente, no teníamos demasiado tiempo disponible. Otra vez será. De todas formas, quedamos muy satisfechos con lo visto, especialmente con la ruta de las Pasarelas de Montfalcó, y solo nos sobró un poquito de calor y, sobre todo, las horas de sueño robadas por la inacabable música de la Plaza Mayor.




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  Últimos comentarios al diario:  DE VIAJE POR ESPAÑA
Total comentarios 173  Visualizar todos los comentarios

Meha  meha  23/09/2016 22:26   
Comentario sobre la etapa: UNA RUTA DE VÉRTIGO:PASARELAS DE MONTFALCÓ (HUESCA)-CONGOST MONT-REBEI (LLEIDA).
Muy chulas estas excursiones. Te han quedado genial las etapas

JK7777  JK7777  29/09/2016 18:05
Comentario sobre la etapa: UNA RUTA DE VÉRTIGO:PASARELAS DE MONTFALCÓ (HUESCA)-CONGOST MONT-REBEI (LLEIDA).
Como siempre geniales tus excursiones y un placer que las compartas con todos nosotros, gracias de nuevo.

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Isabeles7
Isabeles7
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Jul 27, 2014
Mensajes: 7

Fecha: Vie Jul 21, 2017 11:20 am    Título: Re: Parque de Ordesa y Monte Perdido (Huesca - Pirineos)

anita6941 Escribio:
yaiza. Escribio:
Isabeles7 Escribio:
Holaa!
Queremos ir la primera semana de agosto a la provincia de Huesca. Nos quedaríamos a dormir en Jaca. Qué sitios y cosas, podríamos ver y hacer en cuatro días? Incluida una rutita de senderismo corta y fácil. Nos gustaría ver parte del Parque Natural de Ordesa, pueblecitos,la capital... Sólo hay un pero...me da pánico la altura, porfa tenedlo en cuenta al contestar. He visto en Google Maps, que para llegar a Jaca no tendré problema, pero veo que para moverse a sitios pequeños, las carreteras son de infarto, o por lo menos me lo parecen. No quiero perderme una provincia tan preciosa. Necesito que me orientéis, para no pasarlo mal. Gracias viajeros. Un saludo.
Isabeles7

Hola,

Te pongo un resumen de lo que considero más imprescindible y que no os pilla demasiado lejos y ya luego elegir Sonriente
- Jaca: Ciudadela, primera Catedrál románica de España, Casco histórico
- Canfranc (visitas guiadas a su antigua estación) + Cueva de las Güixas en Villanúa
- Ordesa: la excursión más popular es a la Cola de caballo. Del parque nacional de Ordesa y Monte perdido yo os recomendaría el Cañon de Anísclo que es una pasada. Además tienes suerte, porque este año han puesto un bus lanzadera gratutito y te ahorras conducir por allí (es de las que no te gustarían pero es tan tan bonito que merece la pena, te lo digo porque a mi me pasa lo mismo que a ti con los precipicios).
- Ainsa: uno de los pueblos más bonitos de la provincia. Su casco histórico es precioso.
- Alquezar: un pueblo precioso. Visitar casco y su Colegiata. La ruta más conocida es la de las pasarelas de Alquezar. Este os cae un poco más a desmano.
- Balneario de Panticosa, muy chulo. En Panticosa pueblo hay un telesilla que os sube arriba a la montaña y desde allí empiezan excursiones de todo tipo.
- Hecho, Anso y Siresa. Con excursiones a la Selva de Oza y Aguas Tuertas. Aquí la carretera también es un poco estrecha.
- Pineta
- Y por supuesto Huesca, dónde tenéis que parar a hacer una mini visita y disfrutar de lo bien que se come Guiño


Y bueno, podría seguir... cuando tengáis más clara la zona si queréis más detalles sobre un valle en concreto, preguntad Guiño
Añado a esto uno de los monumentos más emblemáticos de Aragón y q desde Jaca está cerca,..es el monasterio de San Juan de la Peña...el enclave es único y allí está nuestra historia reposan los restos de los tres primeros reyes de Aragón, la iglesia de la seros un pueblito con mucho encanto y la ermita de San caprasio allí mismo y más alejado pero de película el castillo de loarre
También podéis ir al parque faunístico de los Pirineos "lacuniacha" y también el ibón de piedrafita bastante fácil.desde Jaca tenéis muchos ibones de diferentes dificultades.
Isabeles7
Isabeles7
New Traveller
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Jul 27, 2014
Mensajes: 7

Fecha: Vie Jul 21, 2017 11:25 am    Título: Re: Viajar a Jaca y alrededores (Huesca)

Gracias por vuestra información, Yaiza y Anita 6941.
miguelang031075
Miguelang031075
Moderador de Zona
Moderador de Zona
May 24, 2007
Mensajes: 12109

Fecha: Sab Jul 22, 2017 07:39 pm    Título: Re: Que visitar en Huesca Provincia

He trasladado varios mensajes a este hilo.

Saludos.
du212
Du212
Travel Adict
Travel Adict
Dic 11, 2007
Mensajes: 74

Fecha: Dom Sep 03, 2017 07:14 am    Título: Re: Que visitar en Huesca Provincia

Acabo de volver de Benasque, el pueblo es bonito, aunque su casco antiguo esta muy modernizado, lo espectacular es la naturaleza, el parque de Posets Maladeta es una maravilla, he pasado unos dias fenomenales pescando en el Esera en el mismo parque natural. Desgraciadamente la falta de respeto de la gente a la naturaleza hace que no puedas disfrutarla plenamente. Entiendo que beber u a cerveza en el monte es grato pero si te has molestado en subir la lata cuando pesa 500 gramos no te cuesta nada bajarla cuando pesa 15, y los klinex no desaparecen, echalos en una bolsita y tirala, hay...  Leer más ...
rauldraku
Rauldraku
Experto
Experto
Sep 19, 2010
Mensajes: 196

Fecha: Mar Sep 05, 2017 09:02 am    Título: Re: Que visitar en Huesca Provincia

Hola chicos Despues de una ruta por pamplona decidimos rematar con 2 dias en jaca. Recomendar toda la zona, muy desconocida para mi por lo que fui a ver lo mas impprtante y lo q pude Primero, el Monasterio de San Juan de la Peña, impresionante ademas de la zona, que ofrece grandes paosajes desde el Balcon de los Pirineos a escasos minutos del Monasterio Nuevo. Segundo, para hacer otro tipo de visita, recomiendo la visita teatrealizada que realizan en la Ciudadela de Jaca, divertida y muy amena, por 12 euros personas se nos hicieron cortas las dos horas de duracion. Tercero, la Estacion...  Leer más ...
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