Burgos, una Escapada Romántica por San Valentín


Sabado, 04 Febrero de 2017 a las 02:29:13

Enviado por Oficinas-Turismo

Su amplia red de alojamientos rurales, su excelsa gastronomía y la infinidad de opciones turísticas de la provincia suponen el plan perfecto para unos días en pareja

BURGOS, DESTINO IDEAL PARA UNA ESCAPADA ROMÁNTICA POR SAN VALENTÍN


Como si de un cuento se tratara, la provincia de Burgos escribe cada día su propia noche ideal en cada uno de los 372 alojamientos rurales distribuidos por toda la provincia cuya principal virtud es la diversidad de planes: desde catas en bodegas pasando por baños en lagunas glaciares hasta rutas en carros tirados por bueyes. Las más de 3.500 camas de las que dispone el tejido hotelero rural burgalés lo convierten en uno de los más amplios de España, permitiendo disfrutar de lugares tan espectaculares como la Sierra de la Demanda, los desfiladeros del Ebro, Las Merindades o las riberas del Arlanza y del Duero así como de sus deliciosas propuestas gastronómicas brindando en pareja.

Naturaleza, desconexión, gastronomía, deporte… y amor. Todas estas palabras saltan a la mente cuando se habla de una escapada rural por San Valentín, pero si se combina con la provincia de Burgos, otras como comodidad, eficiencia, relax, calidad y variedad toman fuerza para acompañar a las anteriores. Y es que este territorio, estratégicamente situado entre el País Vasco y Madrid, cuenta con un tejido rural plagado de hoteles, casas –de alquiler o de alojamiento compartido- y posadas llenas de historia y servicios ubicados en lugares de ensueño que complementan sus innumerables rutas naturales y legado histórico y cultural.

La geografía burgalesa se encuentra salpicada por un sinfín de estampas que convertirán en idílico el momento de ser observadas. Dependiendo de la zona en que se fije el alojamiento, las opciones variarán, pero no la experiencia obtenida, para siempre desde entonces en la memoria. Burgos ofrece infinitas opciones de viaje: aquí van algunas sugerencias para perderse en pareja por este territorio ‘Origen y Destino’.

Orbaneja del Castillo. Situadas en la comarca de Páramos, sus pozas han sido formadas por la erosión del agua sobre la piedra caliza, que produce socavones con formas parecidas a un jacuzzi y con aguas cristalinas de color turquesa que nada tienen que envidiar a las aguas caribeñas. Originadas por la caída de agua de la gran Cueva del Agua de Orbaneja del Castillo, que se precipita desde una altura de 20 metros, las Pozas conforman un conjunto natural que, además de servir para remojarse y refrescarse, forman una instantánea única que es visita casi obligada.


Pozo Azul. Se trata de un manantial ubicado en el norte de la provincia, en Covanera. Es un pequeño paraíso en un escondido rincón de la frondosa naturaleza de Burgos, ya que surge como una pequeña cala de aguas cristalinas que, debido a la progresiva profundidad que gana según se aproxima a la roca, muestra diversos tonos azulados, dotando al lugar de ese aspecto tan idílico. Dos apuntes importantes a destacar: el agua está muy fría y es una joya para los espeleobuceadores, al tratarse de la cueva subacuática más larga de España.

Frías. En la comarca de Las Merindades, sobre el cerro de La Muela, y cercana al ancho y caudaloso río Ebro, se alza estratégica desde la época romana conformando un enclave privilegiado para los sentidos. La preciosa Frías, que ostenta el honor de ser la ciudad más pequeña de España, forma la mancomunidad ‘Raíces de Castilla’ junto a los municipios de Oña y Poza de la Sal, un conjunto histórico-artístico digno de visitar y admirar.

Pedrosa de Tobalina. Considerada una de las siete maravillas de la provincia de Burgos, su cascada (El Peñón) esconde varios rincones mágicos debido a sus cerca de 100 metros de longitud y 12 de altura. Este espacio natural es visitado, durante todo el año, por cientos de viajeros, aunque en los meses con temperaturas más bajas, las aguas de esta cola de caballo cobran vida y belleza. Por ello, el mes de febrero brinda una magnífica oportunidad para entregarse al relax y admirar su preciosa estampa en pareja.


El Triángulo del Arlanza. Covarrubias, Lerma y Santo Domingo de Silos cuentan con el denominador común de estar bañadas por el Arlanza. Dispares entre sí, y sin necesidad de presentación, comparten el encanto indiscutible de sus monumentos, gastronomía e idiosincrasia. Una opción perfecta para descubrir una comarca vertebrada por el río que la da nombre y regada por el vino que materializa la riqueza de la tierra.

La despensa burgalesa. De todos es conocida la gastronomía burgalesa; una oferta variopinta y con identidad propia, que en ningún caso dejará impasible al viajero. Su olla podrida, perfecta para los días de frío, su indiscutible morcilla, el lechazo asado en horno de leña, sus quesos elaborados con mimo, las lechugas de la tierra de Medina y sus vinos de la D.O. Arlanza y la D.O. Riberas sobrepasarán cualquier expectativa culinaria; más aún si se disfrutan en pareja.


Información facilitada por Turismo de Burgos: www.turismoburgos.org

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