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TRES SEMANAS POR NUEVA ZELANDA EN OCTUBRE DE 2008 -Diarios de Viajes de Nueva Zelanda- Mikes (Página 3 de 5)
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Diario: TRES SEMANAS POR NUEVA ZELANDA EN OCTUBRE DE 2008  -  Localización:  Nueva Zelanda  Nueva Zelanda
Descripción: Recorrido por las islas norte y sur de Nueva Zelanda en octubre por mi cuenta. Y de propina una breve parada en Sydney y Uluru a la vuelta...
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Etapa: ABEL TASMAN NATIONAL PARK  -  Localización:  Nueva Zelanda Nueva Zelanda
Fecha creación: 04/03/2011 17:48  
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Creo que el cruce de la isla norte a la sur es la travesía en barco mas bonita que he hecho hasta ahora. La ruta del ferry entre las dos islas lleva desde Wellington, en la norte, hasta Picton, en la sur. Dura poco mas de tres horas y aunque se pase algo de frío, al menos en octubre, vale la pena ir en el exterior. Aunque dentro del barco vas mas cómodo, calentito e incluso viendo una película, fuera tienes la posibilidad de ver la costa, muy escarpada e inhóspita en algunos tramos, con suerte ver como los delfines echan carreras al barco y, sobretodo, el espectacular paisaje de la última hora cuando el barco se adentra por los Marlborough Sounds para navegar atravesando uno de ellos, el Queen Charlotte Sound, al final del cual se encuentra el puerto de Picton, principal entrada a la isla sur por mar. El único inconveniente es que si el mar está agitado, mientras el barco atraviesa el estrecho de Cook la travesía puede ser dura porque en esa zona las corrientes hacen que el barco se zarandee muchísimo. Pero aun así vale la pena.

A primera vista la isla sur es mas montañosa, si cabe algo mas salvaje (en el buen sentido) y bastante mas despoblada que la norte, sobre todo en la costa oeste, la de peor clima. Iniciamos nuestro recorrido por ella tomando una demencial carretera (por las tremendas curvas que tenía) que tenía que llevarnos primeramente hasta Nelson, principal ciudad de la zona, para continuar seguido hasta Marahau, en la misma entrada del Parque Nacional Abel Tasman. Pudimos haber tomado otra ruta mas rápida y, supongo, con mejor trazado pero la llamada "Queen Charlotte drive" tiene la ventaja de que cruza a través de los fiordos hasta llegar a Havelock, 36 km. después, atravesando un paisaje espectacular.

Fue ahí donde paramos a comer, pidiendo la especialidad de la región, mejillones (enormes) entre otras cosas. Los vinos de esta zona también tienen fama de estar entre los mejores del país. Lástima que aun no hayan descubierto el corcho para taparlos pues en Nueva Zelanda los embotellan con tapón de plástico a rosca, tipo vino de cocinar. Con razón dicen los de los restaurantes que una de cada cinco botellas sale mala... Pero me estoy desviando. Las curvas continuaron durante todo el camino hasta Marahau. Afortunadamente ninguno tenía tendencia al mareo porque si no lo hubiese pasado francamente mal este día. Antes de llegar hicimos una breve parada en Motueka pues la playa bien merece una visita. Pero después del madrugón, el barco y la mala carretera la verdad es que teníamos ganas de llegar así que continuamos casi seguido hasta Marahau, donde teníamos una cabaña reservada en los "Ocean View chalets", espectacular alojamiento muy por encima de lo que nos habíamos imaginado y atendido por un amabilísimo hombre que, rápidamente, nos informó acerca de lo que cabía esperar del parque, las previsiones meteorológicas de los próximos días así como de las dos opciones y media que había para cenar en el pueblo, francamente bien en el "Hooked on Marahau", bastante peor en el "Park cafe". La media opción restante (así la definió el dueño de las cabañas y con razón) es un fish and chips así que ni nos acercamos, claro.

Al día siguiente teníamos contratada una excursión de día completo por el parque. Éste es el mas pequeño del país y lo forma una zona de costa con multitud de bahías, riachuelos, playas desiertas de arena dorada y una densísima vegetación que llega hasta la orilla. Hay un sendero que lo recorre entero y lleva unos tres días de marcha. Pero también hay excursiones de un día que se pueden contratar en todos los pueblos de los alrededores. Las diferentes agencias que las organizan hacen todas prácticamente los mismos recorridos, con pequeñas diferencias en función del tiempo que se dedica a cada actividad (kayac, senderismo, aquataxi...) y de las playas islas o bahías que se visitan a lo largo del día. En las fechas en que estábamos allí la opción mas interesante de entre todas las que había para elegir era úna que visitaba una colonia de focas en una islita muy próxima a la costa, Tonga, a la que se llega remando tras una primera travesía en aquataxi (una lancha fuera borda), una especie de servicio regular de transporte por mar a diferentes puntos del parque.

Los kayacs son de dos plazas y es conveniente que el que lleve la cámara se siente delante porque el de atrás tiene que estar pendiente del timón. Da gusto remar en esa zona, aunque no lo hayas hecho nunca (no es tan difícil). Un día soleado como el que tuvimos y el mar plano dan como resultado unas aguas cristalinas y la sensación de estar mas bien en el Caribe, por la pinta de las playas y el color del mar; la diferencia es la temperatura del agua, bastante mas fría.

Por lo demás a estas alturas yo ya había visto focas, leones y elefantes marinos (entre otros animales) pero nunca había estado en algo tan pequeño como un kayac con uno de ellos nadando a un metro mío, así que creo que acertamos con la excursión porque aunque te tiras un buen rato remando (las hay que dedican bastante mas tiempo a esto que la de Tonga Island), merece la pena acercarse hasta allí para verlas. Otras rutas van remando de playa en playa y no dudo de que estarán bien porque el paisaje es increíble, pero tener las focas tan cerca es toda una experiencia. Con lo torpes que aparentan ser en tierra es impresionante ver lo rápido que nadan.

Tras el kayac venía el lunch y después un par de horas de caminata recorriendo parte del sendero que atraviesa el parque hasta llegar a Torrent Bay, espectacular playa donde nos vendría a recoger un rato después otro aquataxi que nos dejaría de vuelta en Marahau. A apenas 10km. de terrible carretera costera está otro pintoresco pueblillo, Kaiteriteri, así que tras descansar un rato fuimos hasta allí en coche. Pero si en Marahau había dos opciones y media para cenar en Kaiteriteri había dos y, por ser lunes, esa noche cerraban así que tras ver el pueblo tuvimos que darnos la vuelta para poder cenar. Elegimos la segunda opción del pueblo, por probar, y la verdad es que nos equivocamos porque si el día anterior cenamos genial éste metimos la pata, porque la comida no estaba ni mucho menos tan buena y, además, nos salió algo mas caro. En esto demostramos que no espabilamos porque en National Park nos ocurrió exactamente lo mismo (también había dos opciones y media, mas o menos). Y es que mas vale restaurante bueno conocido que malo por conocer, al menos donde sólo hay dos para elegir. Después de cenar nos fuimos a descansar porque al día siguiente nos esperaba otra larga etapa de coche por la costa oeste
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Ver Etapa: ABEL TASMAN NATIONAL PARK




Etapa: WEST COAST  -  Localización:  Nueva Zelanda Nueva Zelanda
Fecha creación: 04/03/2011 17:56  
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Finalizada nuestra estancia en Abel Tasman por la mañana temprano nos pusimos en camino hacia el oeste, por donde ibamos a estar los siguentes días. La isla sur de Nueva Zelanda está atravesada casi en su totalidad de norte a sur por una cordillera montañosa, los Alpes Neozelandeses que dividen la isla en dos como si de una columna vertebral se tratara. Hay mas de doscientos picos que superan los 2300 metros de altura y, de ellos, varias docenas superan los 3000, con el Monte Cook a la cabeza. La costa oeste está azotada por el mar de Tasmania y los vientos humedos del oeste, al chocar contra la cordillera, provocan frecuentes lluvias que convierten esta zona en la mas húmeda del país. Sin embargo nos seguía acompañando el buen tiempo así que el día prometía bastante.

Nuestra intención era llegar a Hokitika, donde teníamos previsto pasar la noche, parando en primer lugar en Punakaiki para ver las llamadas "Pankake Rocks", unas extrañas formaciones rocosas que hay en esa localidad que asemejan un montón de tortitas(?), de ahí el nombre. Están en la costa y en ellas hay varias chimeneas, de tal manera que cuando sube la marea y hay oleaje el agua entra por debajo y sale después como un chorro a mucha presión o, por decirlo de otro modo, como un geiser. Nuestro problema aquí es que teníamos información contradictoria pues el guía del día anterior nos había dicho que la mejor hora era un par de horas después de la bajamar (que tocaba ese día hacia las diez de la mañana), mientras que yo había leido que no merecía la pena llegar hasta que fuese casi pleamar (a las cinco de la tarde). Así pues nos pusimos en camino con una relativa prisa porque calculabamos que nos llevaría unas cuatro horas llegar hasta allí y no teníamos muy claro a qué hora había que estar.

Conclusión, nos hicimos casi del tirón el trayecto o, al menos, las primeras tres horas con una breve parada en un puente peatonal colgante muy estrecho y que pasa por ser el mas largo del país de ese estilo. No es mas que una curiosidad pero sirve para hacer un descanso durante la ruta. Las prisas nos llevaron a descartar por ejemplo la visita a los Nelson Lakes, consolándome pensando que tendríamos la oportunidad de ver muchos mas lagos a lo largo del viaje. Pero al final y despues de mucho pensarlo prevaleció mi criterio y nos arriesgamos a creer que el mejor momento para llegar a las rocas era cerca de la pleamar. Afortunadamente, porque si no no sé lo que habríamos hecho allí esperando a que suba la marea... Bueno, sí, porque opciones hay, si hace buen tiempo y apetece andar. Por tanto una vez tomada la decisión nos decidimos por desviarnos unos kilómetros de nuestra ruta e ir a ver una playa situada cerca de Westport en uno de cuyos extremos hay una colonia de leones marinos.


Al final llegamos a Punakaiki poco después de las dos del mediodía con la idea de comer algo, si nos daba tiempo, antes de ir a ver las rocas. Tuvimos de sobra, porque segun bajamos del coche vimos un anuncio en una pizarra que estaba delante del centro de visitantes en la que indicaban cuál era la mejor hora para ir a las rocas ese día y no era otra que la pleamar, a las cinco de la tarde. El paseo hasta los miradores es breve, apenas diez minutos. Y después, a esperar a que llegue una ola lo suficientemente alta como para lanzar el agua con la fuerza necesaria para que salga disparada por las grietas. Es un espectaculo curioso, un grupo de rocas de forma extraña en medio de un lugar en el que no hay nada ni remotamente parecido y por las cuales salen chorros de agua de mar al ritmo del oleaje.


El mar de Tasmania es bravo, tiene un punto salvaje que, al menos a mi, hace desconfiar de él. Desconozco qué aspecto tendrá en verano. Imagino que la gente se bañará o hará surf, aunque el agua está bastante fría. Todos los días que estuvimos en él el fuerte oleaje era una constante. Las playas tenían un aspecto increible y da gusto pasear por ellas, pero cuando ves la inmensa cantidad de troncos que el mar ha depositado en las orillas lo de meterse en él da que pensar.

Aun así esta zona es para mi una de las mas bonitas del país. Inmensas playas, una cordillera nevada a unos pocos kilómetros y gran sensación de tranquilidad en una de las zonas mas despobladas de la isla. No es de extrañar porque el clima es bastante duro. Probablemente si no hubiesen encontrado oro en la zona hace algo mas de un siglo, la presencia humana sería casi anecdótica.

Después de pasar un rato en las Pankake Rocks decidimos continuar viaje hasta Hokitika, algo mas al sur, porque al día siguiente teníamos intención de ir al Glaciar Fox y de esta forma ganábamos bastante tiempo. La carretera seguía paralela a la costa y en plena pleamar como estábamos era un espectaculo impresionante. La mayoría de los puentes que hay en las carreteras neozelandesas sólo tienen un carril que se usa para los dos sentidos. Por eso hay que acercarse a ellos con cuidado ya que, aunque siempre hay un sentido que tiene preferencia, si ya hay alguien en él que te viene de frente hay que esperar a que pase. Pues bien, durante esta parte del trayecto se atraviesa uno que, segun los neozelandeses, es único en el mundo porque tiene un único carril para coches y para trenes. Sí, trenes, porque las vías lo atraviesan, están al ras de la carretera y tú pasas con el coche por encima de ellas. La verdad es que no deja de tener su gracia la cosa. Nosotros ganamos al tren por los pelos porque lo adelantamos unos kilómetros antes. La pena es que iba tan despacio que no sabíamos a qué hora pasaría. Si nó igual lo hubiesemos esperado... Un rato después llegamos a Hokitika donde poco mas se podía hacer que pasear por la playa. Para otras opciones por esa zona, como visitar alguna antigua mina de oro o de jade, ya era tarde. De todas formas lo que apetecía era descansar. Al final habían sido muchos kilómetros ese día.


A la mañana siguiente salimos hacia el Glaciar Fox, a un par de horas de viaje desde Hokitika. El parte meteorológico para ese día era mas bien regular y así fue, estaba nublado. Eso nos suponía un pequeño inconveniente pues teníamos intención de contratar una excursión por el glaciar y con mal tiempo no salen. Aun así fuimos hacia allí porque las agencias no confirman la salida hasta unos momentos antes de la hora programada. Los glaciares de esta parte de Nueva Zelanda tienen la particularidad de que están a muy baja altitud, llegan casi al nivel del mar. Por lo demás en cuanto a su tamaño no son muy espectáculares, al menos si los comparas con los de Argentina o Chile que son los que yo conocía antes de ir a éstos.


Los dos mas conocidos y muy próximos entre sí son el Fox y el Franz Josef, ambos prácticamente debajo del monte Cook. Son muy parecidos en cuanto a su tamaño y características. Nosotros nos decantamos por hacer la excursión por el Fox porque la información que teníamos es que estaba menos concurrido que el otro. Así que con la intención de pasar unas horas por el glaciar aparecimos por el pueblito que hay al pie del mismo hacia las diez de la mañana. Es muy pequeño. Apenas unos cuantos alojamientos, varios restaurantes y cafés, las agencias donde se contratan las excursiones y los vuelos panorámicos y una gasolinera. Dudo que vivan ahí mas de doscientas personas.

Allí el tiempo seguía estando bastante nublado, por lo que fuimos a que nos informasen sobre si salían las excursiones. Nuestra intención era hacer la que llaman "helihike", en la que te llevan volando en helicóptero hasta mitad del glaciar para luego caminar unas tres horas por él. A modo de inciso, dependiendo del tipo de excursión que contrates visitas una zona u otra del glaciar y, en principio, cuanto mas alto subas mejores son las vistas y mayores las posibilidades de visitar cuevas de hielo...


En general las excursiones por los glaciares son bastante caras, con bastante diferencia dependiendo de las horas que pases en el hielo, si incluyen vuelos, escalada en hielo e incluso dormir una noche en un refugio que hay en la parte mas alta. La nuestra era mas bien carilla porque incluía los traslados en helicóptero y eso sube bastante el precio (380$ por cabeza), pero las excursiones mas baratas (?) andan por las zonas mas bajas del glaciar que también son aquellas donde el hielo está mas sucio por la tierra y rocas que va arrastrando el glaciar. Además, normalmente estás menos tiempo caminando por el hielo y la panorámica que se ve de los Alpes es bastante peor. Conclusión, llegamos allí y tras comprobar nuestra reserva nos dijeron que confirmarían la salida cinco minutos antes de la hora de inicio. Como nos quedaba un rato aprovechamos para comer algo mientras esperabamos confiando en que el tiempo aguantase lo suficiente como para poder hacer la excursión.


Y así fue. El helicóptero salió a la hora prevista y diez minutos después aterrizó en medio del glaciar donde nos esperaban los guías que iban a llevarnos las siguientes tres horas andando por el hielo. Sobre esto hay que decir que por mucho que avisen en las agencias sobre la dureza de la excursión, no hace falta estar en muy buena forma para ir. Lo puede hacer cualquiera. Con nosotros coincidió una pareja de jubilados californiana que lo hizo sin inmutarse. Uno de ellos incluso se tiró de cabeza por una estrecha rampa en plan tobogán exactamente igual que hicimos nosotros. Así que nos pasamos las tres siguientes horas caminando sobre un glaciar, explorando unas preciosas cuevas de hielo, pasando por grietas mas que estrechas (en algún caso pelín claustrofóbicas) y, como ya he dicho, tirándonos de cabeza por un tobogán natural, de hielo. Además un rato después de llegar el día se despejó y empezó a brillar el sol, lo que nos permitió echar un vistazo a las cumbres que teníamos encima y apreciar con mas intensidad los diferentes colores que adoptaba el hielo, que en algunas zonas era de un color azul intenso. Ello se debe al diferente grado de compactación del hielo al formarse.


Al de un rato nos vino a buscar de nuevo el helicóptero y como aun era pronto decidimos acercarnos al Lago Matheson, a unos 6 km. de allí, para intentar ver una de las mas famosas imágenes de Nueva Zelanda, el monte Cook reflejado en un lago de aguas cristalinas. El problema es que para ello hace falta un día despejado, que no haya niebla en las cumbres y ni gota de viento. Cuando fuimos se daban todas las condiciones salvo lo del viento, porque a mediodía se había levantado una brisa que permitió que se retirasen las nubes y la neblina. Así que tuvimos una vista excelente del monte Cook y del lago pero nada del reflejo porque la brisa agitaba la superficie del agua y no se reflejaba nada en ella.


Y como estábamos lanzados y nos quedaban varias horas de luz por delante optamos por coger el coche y acercarnos a echar un vistazo al otro glaciar que hay en la zona, el Franz Josef, a 20 km. de allí que se recorren por una carretera llena de curvas. Dejamos el coche en el parking y fuimos andando hasta la misma base del glaciar, caminata que lleva unos tres cuartos de hora de los cuales buena parte de ellos son por el cauce del río que se forma al fundirse el hielo del glaciar. El sendero está perfectamente marcado pero hay que tener cuidado con andar por ahí si hace mal tiempo, sobretodo si llueve, porque el caudal del río aumenta muy rápido y puede ocurrir que tengas que mojarte los pies para volver, por lo menos... Volvimos a Fox a cenar y preparar el itinerario para los días siguientes que, tras seguir viaje hacia el sur, ibamos a pasar en la región de los fiordos.
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Ver Etapa: WEST COAST




Etapa: FIORDLAND  -  Localización:  Nueva Zelanda Nueva Zelanda
Fecha creación: 04/03/2011 18:02  
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Los siguientes días íbamos a pasarlos en la región de Fiordland, al sudoeste de la isla. Si hubiésemos ido unas semanas después habríamos necesitado bastante mas tiempo porque podríamos haber hecho el Milford Track, una ruta de cuatro días a través de la región que comienza cerca de Te Anau y llega hasta Milford Sound. Sin embargo los refugios donde se hace noche no estarían habilitados hasta unos días después de marchar nosotros, así que tuvimos que descartar la idea. Es una de las grandes rutas que puede hacerse en Nueva Zelanda. Las etapas están marcadas, únicamente puede hacerse en un sentido porque los refugios tienen una capacidad limitada (40 personas al día) y se requiere reserva previa, cuyo plazo se abre a mediados de julio, en la Autoridad Nacional de Parques Naturales.


Aun así nuestra intención era estar unos cuantos días por la zona y visitar alguno de los fiordos, por lo que nos pusimos en camino desde Fox Glacier después de desayunar con idea de llegar hasta Queenstown por la tarde. No teníamos prisa y además hacía un día radiante así que seguimos conduciendo hacia el sur, dejando el mar de Tasmania a nuestra derecha y los Alpes a la izquierda hasta Haast, al borde de la región de los fiordos,momento en el que la ruta te lleva hacia el interior. Hicimos la primera parada en Wanaka, bonita ciudad que está al borde del lago del mismo nombre. Tanto Wanaka como Queenstown, donde pasaríamos la noche, son ciudades bastante similares (aunque Queenstown es bastante mas grande), situadas a la orilla de un lago y en las que se puede practicar toda clase de deportes y actividades de riesgo, además de que están próximas a las principales estaciones de esquí de la zona, con lo cual tienen bastante animación durante todo el año.

Las estaciones de esquí estaban cerradas y no teníamos muy claro si íbamos a hacer algún rafting o excursión en la zona o nos tomaríamos esos dos días en plan relajado, así que improvisábamos sobre la marcha. Comimos en Wanaka y después optamos por tirarnos un rato descansando a la orilla del lago, aprovechando que el sol calentaba bastante, antes de continuar viaje hasta Queenstown, a poco mas de una hora de allí. Realmente decidimos hacer noche en Queenstown porque al día siguiente pensábamos continuar hasta Te Anau (dos horas largas de coche)y visitar desde allí el fiordo (aun no sabíamos cual), y avanzando hasta Queenstown ganábamos algo de tiempo. Sin embargo viéndolo desde la distancia creo que ahora me habría quedado en Wanaka. Es una ciudad mas pequeña, mas coqueta y a mi me gustó bastante mas que la otra, mas grande, mas ruidosa y con las mismas posibilidades a la hora de hacer cualquier tipo de actividad. No quiero desmerecer Queenstown pero yo me quedo con Wanaka y a la hora de ir después hasta Te Anau es sólo una hora mas. Con las distancias que llevábamos recorridas a estas alturas una hora en esa zona es poco menos que una broma.


Así pues llegamos a Queenstown a primera hora de la tarde y tras dejar las cosas en el hotel nos fuimos a dar un paseo por la ciudad. Como el hotel estaba al lado del jardín botánico empezamos por ahí y bordeando por la orilla del lago llegamos hasta el centro de la ciudad. Después optamos por coger un teleférico que te sube hasta lo alto de una montaña desde la que se divisa toda la ciudad, el lago y los montes de los alrededores. Salvas un desnivel bastante importante en unos minutos así que los que tenemos vértigo no se puede decir que lo pasemos bien en ese aparatillo, pero si el día está despejado la vista compensa el mal trago. Al día siguiente optamos por tomárnoslo de descanso, así que nos limitamos a pasear por la ciudad y echar un vistazo a las tiendas porque en esta época liquidaban todo lo de invierno y lo de esquí, así que se podían encontrar bastantes cosas que merecían la pena... si te las arreglabas para meterlo en la maleta.


Después de comer nos pusimos en camino hacia Te Anau. Son unas dos horas de camino consistentes en dar un rodeo tremendo a las montañas. Si hiciesen un túnel que las atravesase Te Anau y sobretodo Milford Sound estarían muy cerca de Queenstown, pero como no lo hay toca dar el rodeo. La carretera es muy bonita pues vas bordeando ríos y lagos casi todo el camino, así que por lo que a mi respecta espero que no hagan ese túnel nunca. Ahora bien, si quitasen alguna de las muchas curvas que hay ni tan mal... Llegamos a Te Anau a primera hora de la tarde y allí nos confirmaron el parte meteorológico que nos habían dado para el día siguiente, es decir, mal tiempo con posibilidad de nevada incluida. Nos quedamos un poco chafados porque, al menos a mí, esta era la zona que mas ganas tenía de conocer en la isla sur y el buen tiempo que habíamos tenido desde que llegamos a ella nos abandonaba en el momento mas inoportuno.


De todas formas no íbamos a renunciar a la excursión así que sacaríamos la ropa de abrigo y punto. Después de dejar las cosas en el motel cogí la cámara y me fui a dar una vuelta por la orilla del lago. Hay un paseo a lo largo de la orilla y el paisaje es bonito, así que había que aprovechar que aún hacía bastante buen tiempo. En buena hora se me ocurrió porque cuando estaba volviendo al hotel empezó a cambiar el tiempo, se levantó un fuerte viento que de paso se trajo consigo unos nubarrones con pinta bastante amenazadora y bajó la temperatura unos cuantos grados en un momento. Esa noche llovió. Los pronósticos de los meteorólogos parece que se iban a cumplir.

Al día siguiente madrugamos con intención de pasar todo el día de excursión. Tras sopesar pros y contras de cada uno de ellos al final habíamos decidido ir al Milford Sound. Tiene la ventaja de que puedes ir por tu cuenta hasta el mismo fiordo lo que te permite parar donde quieras, cuando quieras y el tiempo que quieras, por no hablar de que así te ahorras bastante dinero. Además, saliendo desde Te Anau relativamente temprano te quitas bastante gente en los cruceros que llega en excursión organizada y mas o menos a la misma hora. El inconveniente es que hay bastante mas gente que en el Doubtful Sound. Este es mas tranquilo, mas "silencioso", pero para ir hay que contratar la excursión porque para llegar allí hay que cruzar primero en barco el lago Manapouri y luego ir varias horas por carretera hasta llegar al fiordo. Por lo que nos comentaron también debe ser una pasada pero sale mucho mas caro. También nos dijeron que el paisaje durante el camino al Milford era mas espectacular. Aun así a mi me habría gustado conocerlo también. La próxima vez será.


Hicimos casi todo el recorrido por carretera lloviznando. Concretamente hasta que pasamos el Homer tunnel, que está bastante cerca del fiordo. Es un túnel de algo mas de un kilómetro de longitud, con bastante pendiente y bastante estrecho así que sólo se recorre en un sentido a la vez, regulado por un semáforo que tarda algo así como un cuarto de hora en cambiar. Tampoco importa mucho esa espera porque mientras estás allí se te acercan unos loros de montaña bastante descarados, con plumaje verde y marrón, llamados "Keas" que picotean todo lo habido y por haber, incluidas las gomas de los coches y cualquier cosa comestible que se ponga a su alcance. Al cruzar el túnel dejó de llover o, mejor dicho, hacía bastante buen tiempo con algo de sol incluido. Dicen los lugareños que pasar ese túnel es como cambiar de estación y realmente así fue porque el día no tenía nada que ver.


Llegamos al embarcadero y tras ver las opciones nos decidimos por un crucero en un barco pequeño que salía minutos después. hay cuatro compañías que hacen cruceros por Milford Sound. Los recorridos son bastante parecidos y las diferencias dependen de si tiene fondo de cristal, si dura algo mas de tiempo (esto suele ser debido a que el barco es algo mas lento), si incluye comida o una parada en un centro que hay de estudios marinos. Nosotros nos decidimos por un simple crucero en un barco pequeño en el que viajábamos en total once personas. Creo que fue un acierto total coger ese barco porque teníamos todo el espacio del mundo para movernos a nuestras anchas. Igual los barcos mas grandes son mas cómodos pero imagino que será imposible hacerte una foto con el fiordo de fondo sin que salga una legión de japoneses en ella.


Venir a Nueva Zelanda y no visitar Fiordland es como tener una mesa coja. El crucero es espectacular, sobretodo si hace buen tiempo. Lo de menos es si ves algún animal (delfines o focas) porque esos los puedes ver en muchas otras zonas del país. Lo increíble es el paisaje, las montañas y los picos nevados que rodean el fiordo o las cascadas que van apareciendo a lo largo del recorrido y la inconfundible silueta del Mitre Peak. Las dos horas que estuvimos nosotros fueron soleadas y aunque a ratos había neblina en las cumbres pudimos apreciar el paisaje plenamente. Al menos durante el crucero los meteorólogos se equivocaron. Porque después de comer algo en el restaurante que hay allí empezó a llover con bastante intensidad, así que optamos por iniciar el camino de regreso con la esperanza de que al pasar otra vez el túnel ocurriese lo mismo que a la ida.

No fue exactamente así porque si en el lado del fiordo llovía bastante al otro llovía a mares. Pero en Nueva Zelanda lo del clima va por barrios y por horas. Un rato después empezó a mejorar y, a mitad de camino, cuando llegábamos al lugar donde queríamos detenernos para hacer una pequeña excursión paró de llover. Reconozco que en todos los viajes que he hecho hasta ahora no he visto cosa igual. Jamás he conocido un clima tan variable como éste. Por suerte, estuvo de nuestro lado. Conocimos a una pareja de Bilbao en Northland a la que le llovió todos los días que estuvieron en la isla sur. Nosotros estábamos librándonos casi todos los días y pudiendo hacer todo lo que queríamos.


A lo largo de la ruta hasta Milford hay varias posibles paradas para ver lugares que valen la pena, cascadas, lagos... con caminatas que van desde el cuarto de hora hasta varias horas. A nosotros nos apetecía hacer la ruta hasta Key Summit (lleva unas tres horas ir y volver), al comienzo de otra de las grandes rutas de trekking que hay por la zona, el Routeburn Track. En todas partes recomendaban hacer ese paseo. Había dejado de llover y tenía pinta de que podía salir el sol otro rato por lo que nos echamos al camino. La verdad es que fuimos a paso bastante ligero porque tal y como estaba resultando el día había que aprovechar la aparente mejoría del tiempo, afortunadamente para nosotros porque tuvimos la ocasión de ver los que para mi han sido los mejores paisajes de todo el viaje. Si ya me llevé una pequeña desilusión por no poder hacer el Milford Track, después de hacer esa pequeña ruta tuve claro que tendría que volver a este país para hacerla. Es la desventaja de tener que pedir las vacaciones con tantos meses de antelación. Este año no me cuadraban los días para ir en otra época mas avanzada... Pero no hay mal que por bien no venga... Esto me obliga a volver otro año. Además también tengo pendiente el Tongariro crossing...

Poco después de volver al parking donde teníamos el coche, al comienzo de la ruta, ocurrió por fin lo que habían previsto los meteorólogos y empezó un temporal que ya no paró hasta el día siguiente. Lluvia, granizo, viento y frío que se transformaron en una copiosa nevada poco después regresar al motel. Eso sí, muy satisfechos porque a pesar de todo habíamos tenido un buen día, no nos habíamos mojado e íbamos a abandonar la costa oeste tras haber hecho todo lo que nos apetecía hacer. Bueno, o casi todo.
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  Últimos comentarios al diario  TRES SEMANAS POR NUEVA ZELANDA EN OCTUBRE DE 2008
Total comentarios 12  Visualizar todos los comentarios

Default https Avatar  universo18  10/03/2011 14:50   
Todas mis estrellas para un gran viaje y un buen diario, muy bien ilustrado, aunque las fotitos superan un poco el maximo recomendado de 640x480. Gracias por compartirlo y espero no sea tu ultima aportacion. Un saludo.
Por cierto podias animarte con nuestras galerias de fotos las tienes preciosas

Spainsun  spainsun  12/03/2011 15:20   
Estupendo diario y las fotos preciosas. Te dejo mis 5 estrellas.
Como dice Universo18 anímate a subir algunas fotos a nuestras galerías que hay muy pocas de NZ.

Mjgarcia  mjgarcia  20/03/2011 20:24
Geniales tanto el diario como las fotos!!!
Sueño con hacer algun día este viaje, pero de momento tiene que esperar mientras tanto disfruto leyendo diarios como el tuyo q me transportan a la otra parte del mundo mientras los leo!!
Saludos y evidentemente ahí te dejo las 5 estrellitas, lástima q no hayan más.....

Aralibra  aralibra  25/12/2012 14:13   
Un diario soberbio, con magníficas fotos y estupendas explicaciones. Me voy a Nueva Zelanda en marzo y tu diario me será de gran ayuda. Felicidades, te dejo las estrellitas.

Default https Avatar  filistru  16/02/2016 10:38   
Hola.
En unos días salimos hacia Nueva Zelanda y tu diario, junto con otros diarios y toda la información del foro, nos ha ayudado mucho a planificar nuestro viaje. Enhorabuena por tu diario y gracias por compartirlo!!!

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parotet
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Fecha: Jue Sep 26, 2019 09:37 am    Título: Re: Viaje a Nueva Zelanda

Muy buena idea
Tuxi
Tuxi
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Ago 19, 2010
Mensajes: 67

Fecha: Vie Sep 27, 2019 06:44 pm    Título: Re: Viaje a Nueva Zelanda

parotet Escribio:
Hola,
en algun diario lei que alguno de vosotros se habia comprado una nevera portatil para llevar en el coche. Estoy mirando a ver lugares por Auckland donde comprar una pero no acabo de localizar ningun sitio.
¿me podeis dar alguna idea?
Gracias.

Hola!

Nosotros la estuvimos buscando por Dunedin y al final, después de preguntar, la encontramos en una tienda que se llama "Storage Box". Nos costó 15NZD.

Según google hay varias tiendas en Auckland.

Saludos,
parotet
Parotet
Experto
Experto
Sep 08, 2014
Mensajes: 175

Fecha: Dom Sep 29, 2019 12:50 pm    Título: Re: Viaje a Nueva Zelanda

Tuxi Escribio:
parotet Escribio:
Hola,
en algun diario lei que alguno de vosotros se habia comprado una nevera portatil para llevar en el coche. Estoy mirando a ver lugares por Auckland donde comprar una pero no acabo de localizar ningun sitio.
¿me podeis dar alguna idea?
Gracias.

Hola!

Nosotros la estuvimos buscando por Dunedin y al final, después de preguntar, la encontramos en una tienda que se llama "Storage Box". Nos costó 15NZD.

Según google hay varias tiendas en Auckland.

Saludos,

Aplauso Aplauso Amistad
Perfecto, busco a ver que veo
Muchas gracias
darko2013
Darko2013
Travel Adict
Travel Adict
Abr 01, 2013
Mensajes: 60

Fecha: Vie Oct 04, 2019 09:39 am    Título: Re: Viaje a Nueva Zelanda

Hola,

No te preocupes por eso. Nosotros compramos una en un supermercado, no recuerdo en cual pero las vimos en muchos de ellos. No vas a tener problemas. Lógicamente, cuanto más grande sea el supermercado más opciones tendrás de encontrarla. En Auckland puedes probar en alguno grande mientras estés saliendo de la ciudad. Un Countdown, New World...
parotet
Parotet
Experto
Experto
Sep 08, 2014
Mensajes: 175

Fecha: Vie Oct 04, 2019 01:30 pm    Título: Re: Viaje a Nueva Zelanda

Perfecto, muchas gracias.
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