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Botswana: en estado puro -Diarios de Viajes de Botswana- Rigueur
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Diario: Botswana: en estado puro  -  Localización:  Botswana  Botswana
Descripción: 17 días de viaje a través de un país cuyo estado salvaje te absorbe y te sumerge en fuertes experiencias que estoy segura nunca olvidaré
Autor:    Fecha creación: 
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Etapa: El inicio del viaje: De Johannesburgo a Gaborone  -  Localización:  Botswana Botswana
Fecha creación: 20/09/2011 22:15  
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Si seguimos la secuencia real del viaje, éste comenzó el día 27 de Agosto de 2011. Pero todos los viajeros sabemos que un viaje comienza mucho antes. Su fecha de nacimiento comienza el mismo segundo en que la primera imagen del destino llega a tu mente y comenzamos a soñar con estar allí. Al sueño le siguen las fases de planificación que implican la recolección de información y la fase de decisiones: cuando, con quien, cuanto tiempo durará el viaje, que lugares debo incluir y de que lugares debo prescindir, cuanto me costará..... Todo ese proceso es sin duda alguna una parte muy importante de todo viaje.
Y traté de vivirla con toda la intensidad que el poco tiempo libre del que dispongo habitualmente me permitió, en colaboración con los amigos que viajarían conmigo, y por supuesto, en colaboración de la agencia que me ayudó a convertir este viaje en una realidad.
Hasta la fase de preparar el equipaje fue una aventura: qué sería imprescindible, cuanto volumen de equipaje podríamos llevar cada uno, como debía organizarlo para encontrar cada objeto en el momento adecuado....
Y después de superar estas fases preliminiares (que yo siempre disfruto muchísimo) llegó la mejor: el check in en el aeropuerto, la incertidumbre de posibles retrasos y problemas con las conexiones: llegaríamos en el momento previsto a Johannesburgo donde nos esperaban con los vehiculos de alquiler? Llegarían todos los equipajes? No creo que ningún viajero se haya librado de estas incertidumbres, ya que si algo sale mal en este punto de inicio del viaje, todos sabemos que habrá que comenzar haciendo reajustes en ese programa que tanto hemos preparado en la fase anterior.
Y voilá!!!! Todo comenzó perfecto!!! El viaje lo iniciabamos 7 personas: 5 volábamos vía Frankfurt, 2 en vuelo directo. 2 más se unirían 3 días después en Maun, completando el grupo de 9 que hacíamos el 60% del viaje juntos.
Los 7 primeros que iniciabamos la primera etapa del viaje en Johannesburgo llegamos a la hora prevista: sin retrasos y con todas las maletas en destino!!!!! Esto empezaba bien.
Siguiente reto: recoger los vehículos. Sin duda alguna habíamos sido no sé si valientes, o imprudentes e inconscientes. 2 conductores, ninguno de los cuales teníamos experiencia en conducir 4x4.
Así que necesitamos casi 2 horas para revisar los 2 vehículos y todo su equipamiento: había que aprender como meter la tracción a las 4 ruedas, como desbloquear, donde estaban las sartenes, como se abrían las tiendas del techo, como funcionaba la nevera, el navegador.....
Y todo esto en inglés y después de una noche de vuelo!!!!!
Yo me encontraba mareada y temiendo el momento de ponerme al volante, of course, en el lado derecho del coche. No era la primera vez que conducía en Africa, por lo que sabía que pasaría un rato largo buscando la palanca de cambios a la derecha, y accionando el limpiaparabrisas cuando quería poner un intermitente.
Aquí se produjo el primer cambio de planes. La idea era coger los vehículos y salir directos a Gaborone, donde pretendía llegar a tiempo para realizar compra de productos para los 3 días siguientes en los que pretendíamos atravesar la reserva de Kalahari, lo que requería ir totalmente suministrados de agua, comida y gasolina para ese período.
Pero la recogida de los vehículos había llevado bastante más tiempo de que lo había previsto, por lo que decidimos cambiar planes: un almuerzo rápido y compra de suministros en un centro comercial próximo al aeropuerto, que a pesar de ser domingo estaba abierto y nos ofrecía la posibilidad de poder pagar con los RAND (moneda sudafricana) que habíamos cambiado en el aeropuerto.
Yo ya habia estado de Johannesburgo 2 veces, y verme sumergida en aquel centro comercial, con familias paseando con niños y carros de compra, me producía la triste impresión de que no sentía el "feeling" del Africa que me había invadido en mis anteriores viajes a Sudáfrica y Namibia. Pero entendía lo que estaba sucediendo y me repetía constantemente que mi "sueño" lo viviría a partir del día siguiente.
Retraso en la salida y otro primer error de cálculo: no llevaba mapas de Sudáfrica. Aunque suene anacrónico, yo no estoy acostumbrada a utilizar el navegador y me generaba una cierta desconfianza seguir sus indicaciones tras grabarle nuestro destino, sin poder comparar en un mapa por que ruta nos estaba guiando el GPS. Pero no podía hacer nada. Así que me limité a seguir al otro coche del grupo, que era el que llevaba el GPS.
No recuerdo la hora, pero creo que serían las 8 de la tarde cuando llegamos a la frontera con Botswana.
Y he aquí nuestro primer contacto con la burocracia africana, de los que tantos nos quedaban por delante.
Por supuesto yo sabía que no se necesitaba visado para entrar en el país. Pero no se me había ocurrido preguntar por los coches. Sí estaba claro que tenían seguro y permiso para circular por todos los países que atravesaríamos: Botswana, Zambia y Zimbabwe. Pero ni se me había ocurrido que tuviéramos que pagar una tasa por ellos al entrar en Botswana.
Y tras rellenar unos cuantos formularios siguiendo las indicaciones de los funcionarios de aduanas, que se limitaban a un alargar la mano para entregarnos el papelito que había que rellenar, y respondiendo con un escueto "next deck" acompañado de un ligero gesto de cabeza que señalaba la siguiente ventanilla, siempre a la izquierda de en la que nos encontrábamos, en algún momento de repetir ese proceso, llegamos a la conclusión de que teníamos que pagar una tasa de 50 pulas (moneda de botswana) por cada coche.
Pero claro, estábamos entrando en el país, domingo sobre las 8 de la tarde, y NO TENÍAMOS PULAS!!!! Tranquilidad: las mágicas tarjetas de crédito nos sacarían del apuro.
Pero no: no tenían conexión y no se podía pagar con tarjeta de crédito.
Qué decir del momento de pánico que nos recorrió. Pero afortunadamente España habia ganado el mundial en Sudáfrica!!!! La de puertas que nos abrió ser españoles, los campeones del mundo y recitar la lista de jugadores de la selección.
Asi que tras 10 minutos de poner caras angelicales y añadir la complicidad que sintió la funcionaria con los campeones del mundo, esta generosa mujer decidió poner el sello al papelito que acreditaba que nosotros y nuestros coches podíamos entrar en Botswana.
Tras pasar la frontera, mientras nos disponiamos a entrar de nuevo en los coches, alguien del grupo me preguntó: SABÍAS QUE ESTA ERA LA ÚNICA FRONTERA QUE CIERRA A LAS 10 DE LA NOCHE? Por supuesto que no lo sabía, ni se me había ocurrido pensar en fronteras cerradas a las 4 de la tarde. Pero afortundamente, de las varias rutas posibles, nuestro maravilloso GPS habia decidido llevarnos a ese punto.
Y así pudimos continuar nuestra ruta hasta Gaborone y llegar a nuestro hotel, el GABORONE SUN, al que también nuestro GPS nos llevó "de cabeza" y sin dar vueltas por una ciudad cuyos parámetros de planificación distan mucho de nuestra mentalidad europea de ciudad.
Sólo un último pequeño incidente al encontrarnos ya el restaurante cerrado. Afortunadamente el hotel cuenta con un magnífico servicio de habitaciones, y aunque odio comer/cenar en una habitación de hotel, reconozco que la deliciosa ensalada que me trajeron, me dejo muy satisfecha.
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Ver Etapa: El inicio del viaje: De Johannesburgo a Gaborone




Etapa: Hacia el Kalahari: el inicio de la aventura  -  Localización:  Botswana Botswana
Fecha creación: 21/09/2011 23:35  
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El día de hoy tenía que empezar muy muy pronto, porque sabíamos que el día sería duro. El objetivo era llegar al campamento de Xaka en la Reserva del Kalahari, una distancia de unos 450 km repartidos entre diferentes tipos de carretera.
Soy consciente que las imágenes insertadas en el diario hacen su lectura mucho más amena, y siento deciros (según leáis el relato del día lo entenderéis), no tomé ni una foto durante este día. Otras personas del grupo si hicieron algunas fotos, pero aún no nos hemos reunido para el tradicional intercambio de fotos.
El primer cambio de planes sobre lo que yo había previsto se produjo justo antes de salir del hotel: pensamos que podríamos cambiar dinero en el mismo hotel, que no fué así, y aunque yo consideraba que no era necesario, el resto del grupo insistió en reorganizar las cosas en el coche. Aunque nos habíamos levantado sobre las 6 de la mañana, entre desayunar y recolocar los coches, se nos fueron casi 2 horas, con lo que eran sobre las 8 cuando dejábamos el hotel en Gaborone.
Nos encontramos con una ciudad que comenzaba su actividad semanal, con tráfico, una cantidad interminable de semáforos, grandes filas de niños y adolescentes atravesando en dirección a sus colegios... Y por supuesto, en África, nadie tiene prisa.
La primera parada era la población de Molepolole, y la ruta hasta aquí a mí se me hizo interminable, porque sabía que el avance del reloj iba muy en nuestra contra. No recuerdo la hora exacta, pero debimos llegar sobre las 9 y media.
La parada aquí era obligatoria porque teníamos dos cosas básicas que solucionar: cambiar dinero y comprar agua y pan, de los que no nos suministramos en Sudáfrica. Pan, por tratar de llevarlo lo más fresco posible, y agua por el espacio en el coche. Obviamente primero había que cambiar dinero para poder comprar después.
Y este tipo de gestiones en cualquier lugar de África ponen a prueba la paciencia de los europeos. Dos personas en el banco delante de nosotros, con las que tardaron en terminar una eternidad. Y cuando nos tocó el turno, aquel empleado con su exhaustiva revisión de todos y cada uno de nuestros billetes, el recuento 7 veces del dinero que nos iba a entregar, la revisión policial de nuestros pasaportes.... creo que consiguió terminar con la paciencia de la larga cola de locales que se había creado.
Todo esto, añadido a lo que debía ser una sencilla compra de paquetes de pan y botellas de agua, nos llevó más de una hora. Serían sobre las 10 y media de la mañana cuando nos volvimos a poner en camino. Continuamos hasta Lethakeng, última población con aspecto de población en el mapa y donde sabíamos que la carretera asfaltada terminaría.
Comenzamos la ruta en camino de grava. Conduciendo mi flamante Toyota Land Cruiser yo me sentía entusiasmada. El año anterior habíamos hecho una larga ruta en Namibia con una furgoneta, y la comparativa de ir ahora conduciendo ese vehículo estable y con mucha más potencia, me encantaba.
Pero pronto apareció el primer inconveniente cuando veo que el otro coche del grupo que iba delante, y ya puntualizo que el conductor era mi hijo, hace un movimiento raro. Fijo la vista y veo que llevan la rueda trasera derecha reventada. Ellos ni se habían enterado.
Empiezo a darle luces, a pitar, a acelerar para acercarme, hasta que por fin se dan cuenta y detienen el coche. Y al bajarnos y ver el reventón nos entró el pánico-cabreo al observar el pésimo estado de la rueda. Y lo que era peor, la otra rueda trasera estaba en las mismas pésimas condiciones. En nuestra revisión de los coches de casi 2 horas, no habíamos detectado esto.
Como punto positivo el coche que yo conducía tenía las 4 ruedas nuevas, y las ruedas de repuesto de cada coche también eran nuevas.
Decidimos arriesgarnos y cambiar sólo la reventada, sabiendo que corríamos el riesgo que la otra siguiera el ejemplo de su compañera en cualquier momento. Pero también sabíamos que cada vez íbamos peor de tiempo para alcanzar nuestro objetivo de llegar a Xaka.
Este incidente aportó otra media hora de retraso. Continuamos nuestra ruta hasta Kungwane por la carretera de grava, manteniendo una velocidad media de no más 60 km/h, en parte por el estado de la carretera, y en parte por el miedo a tener un problema con la otra rueda. A partir de Kungwane hasta la puerta de Khutse nos quedaban unos 25 km que ya eran de arena. En realidad al pasar esa pequeña aldea, y aunque el límite oficial de la reserva lo marca la puerta de Khutse, ya estábamos en el terreno del Kalahari que no ha sido domado por el hombre.
Llegamos a la puerta cerca de las 2 del medio día, y ya estaba claro que no llegaríamos a Xaka: desde allí nos quedaban algo menos de 200 km de desierto en los que sin incidentes la velocidad media sería de 35 km/h.
No obstante, al realizar el obligatorio registro en la puerta y presentar nuestros permisos, contrastamos esta idea con la gente que nos atendió. Y por supuesto nos lo verificaron. Nos dieron un mapa indicándonos la ruta a seguir y nos dijeron que podríamos llegar a Bapo, otro camping que estaba como a unos 120 km de la puerta.
Decídimos tomar unos sandwichs allí mismo antes de iniciar la ruta para no volver a parar, y, tras introducir las coordenadas de nuestro destino en el GPS, una media hora después estábamos en marcha.
Aquí me gustaría dejaros unas recomendaciones de seguridad para viajar por Botswana que yo sí había previsto: es muy recomendable hacer este viaje con dos coches: si a uno le pasa algo, el otro puede ir a buscar ayuda; es imprescindible llevar un teléfono vía satélite para poder solicitar auxilio en caso de necesidad; siempre hay que pedir orientación del estado de los caminos al personal de los parques porque varían según las condiciones metereólogicas, y si simplemente sigues un mapa, te puedes encontrar con muchos tramos impracticables; y por último además de varios mapas para contrastar es imprescindible llevar un GPS que funcione con coordenadas. Todas estas previsiones nos libraron de vernos en apuros reales.
Yo seguía conduciendo el segundo coche, y el GPS iba en el coche que conducía mi hijo por delante. Fuimos bordeando hacia el este la reserva de Khutse que se encuentra al sur de la reserva del Kalahari. Tracción a las 4 ruedas y yo con la sensación de que el coche iba patinando por su propia voluntad por aquel mar de arena. Pero para relajarnos empezaron a aparecer algunos animales: avestruces e impalas, si no recuerdo mal. Pero como os decía al principio yo iba demasiado agarrotada dirigiendo el vehículo como para pensar en fotos. Durante los aproximadamente 25 km que recorrimos bordeando la reserva de Khutse, aunque con vegetación, pero el espacio era abierto y el camino de arena ancho.
Cuando ya me preocupaba pensando que no entendia por qué seguíamos en Khutse y conduciendo hacia el oeste (el sol bajando dejaba muy claro en que sentido íbamos) apareció muy muy escondidito un camino que se desviaba al noroeste con un diminuto cartel de madera "cuasi" tapado por la vegetación que, en un rótulo pintado con brocha, decía: CKGR. Ahora sí tenía claro que estábamos en la buena dirección: Central Kalahari Game Reserve.
Pero aunque parecía imposible, nada más tomar este desvío, el camino se puso aún más arenoso, y se quedó reducido a apenas el ancho del coche, entre una densa vegetación de arbustos sin hojas que no dejaban de golpear la chapa con una fuerza infernal.
A poco de entrar en este camino, paré el coche para pedir consenso. No recuerdo exactamente que hora era, pero más o menos, las 4 de la tarde. Nos quedaban unos 100 km hasta el camping, y el cariz que había tomado el camino era muy muy duro. Las opiniones estaban divididas, pero la decisión fue continuar.
Calculamos que si todo iba bien, llegaríamos sobre las 7 a Bapo. Tendríamos que hacer la última media hora de la ruta casi de noche y por supuesto montar las tiendas (nuestra primera experiencia con ellas), también de noche. Pero fue aceptado.
Yo seguía teniendo problemas para dominar el coche. No le terminaba de coger el punto al momento que empezaba a perder potencia por haber demasiada arena y hubo unas cuantas veces que iba perdiendo tanta fuerza, que tuve que pararlo para sacarlo con la reductora en su máxima potencia.
Y por supuesto, la catástrofe final sucedió: mi hijo paró su coche por lo que yo tuve que parar. Y ahí en esa ocasión, el coche embarrancó. Cuando después de un par de intentos estaba claro que las ruedas estaban enganchadas en la arena, nos bajamos del coche y observamos la catástrofe.
Seguimos el proceso que pensábamos había que hacer: quitar algo de aire a las ruedas, sacar palas y empezar a retirar arena, buscar troncos y ramas para ponerlas bajos las ruedas... Parte del equipo pasaron a ser observadores: estábamos en medio de una zona con vida salvaje. Según las guías, en la zona sur del Kalahari apenas hay depredadores. Pero mejor que hubiera un par de personas ojeando.
Tras una primera parte de trabajo de preparación, primer intento de sacar el coche-
Fracaso: el coche se hundió más. Y aquí constatamos que realmente habíamos sido un poco inconscientes y que deberíamos haber aprendido más sobre estas situaciones. ¿Por qué no habíamos hecho un cursito de un par de días sobre conducción de todo terrenos?.
Este tipo de cosas te vienen a la mente en el momento más desagradable. Creo que estaban en la mente de todos, pero nadie dijo nada. Simplemente lo volvimos a intentar y volvimos a fracasar.
Había que tomar decisiones. Nos daba miedo intentar remolcar el coche embarrancado con el otro, y que embarrancaran los dos. Preferimos dejar el segundo coche sin riesgos por si habia que utilizarle para ir a buscar ayuda.
De las opciones posibles, elegí la que me pareció la más lógica y que el grupo aceptó: se hacia de noche. Mientras aún había luz montaríamos las tiendas y pasaríamos alli la noche.
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Ver Etapa: Hacia el Kalahari: el inicio de la aventura




Etapa: Kalahari: cambio de planes  -  Localización:  Botswana Botswana
Fecha creación: 22/09/2011 21:26  
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Tras tomar la decisión,vino la puesta en marcha de la misma. Preparar las tiendas de campaña ubicadas en el techo de los coches, algo de cena, y la noche cayó rápidamente. Aún tuvimos un último incidente más cuando al encender una de las luces de "camping gas" se prendió una llama que nos dió un susto de muerte y que nos costó apagar.
Ya sólo faltaba que provocaramos un incendio en el Kalahari!!!! Con la cantidad de matorrales y arbustos secos que nos rodeaban a una distancia mínima!!!!!
Afortunadamente quedó en el susto, y tras el segundo sandwich del día, nos fuimos a dormir. Aquí llegó el premio del día cuando decidí sentarme en el borde de la tienda a fumarme un cigarro tranquila, con los pies colgando sobre el coche y miré al cielo: un espectáculo mágico e inolvidable. Había luna nueva y el cielo austral se mostraba en un esplendor indescriptible, con un mar de estrellas brillando con una fuerza que resultaba casi imposible retirar la mirada. Y por supuesto, esa imagen envuelta en los sonidos del silencio del Kalahari.
Desafortunadamente no era momento de sacar trípode, poner modo bulb y tratar de fotografiarlo.
Nos levantamos sobre las 5 y media para tomar un café, tratando de que fuera en estado de relax, mientras veíamos amanecer. Otro espectáculo y otro premio.
Y con las primeras luces, nos armamos de palas y buenas vibraciones y empezamos la tarea.


Lo bueno de comenzar a hincar la pala a las 6 de la mañana es que no hacía calor, y la arena en la que nos rebozabamos estaba agradablemente fría y realizaba una caricia muy suave en la piel. Aunque esta fina pasó a formar una segunda capa en nuestra piel, y una constante en el viaje, de la que ya resultó muy dificil desprenderse.
La operación "desatasco" nos llevó algo más de una hora. Quitamos muchíiiiiiisima arena, levantamos el coche con el gato, metimos las lonetas de la tienda bajo la rueda delantera, ramas bajo la trasera....

Y cuando pensamos que estaba listo, pusimos el motor en marcha, con mucho temor de que no saliera a la primera se hundiera más. Pero el coche salió.

Quiero añadir un comentario para otras personas que quieran hacer este viaje: algunas personas del grupo querían que llamaramos por teléfono al personal del parque para que vinieran a ayudarnos. Esto en Botswana no tiene sentido: todo el mundo da por hecho que tú estas listo para ser autosuficiente. El teléfono vía satélite queda relegado a usos en casos de emergencia real. Como confirmamos después, coches embarrancados en arena y agua, son el pan nuestro de cada día en Botswana.

Pero después de esto, el resto del grupo, se negó a seguir avanzando por el Kalahari. Ahora si eran una mayoría aplastante y acepté dar la vuelta. Bordearíamos el Kalahari por el este para llegar a Kang o Ghanzi, donde pasariamos esa noche. Al volver a llegar de nuevo a la puerta de Khutse nos confirmaron que sería fácil encontrar en cualquiera de las 2 ciudades algún lodge que tuviera zona para camping.
Creo que esto será motivo suficiente para volver a Botswana: atravesar esta reserva que mantiene este pedazo del Kalahari intacto. Donde aún es posible encontrar algún asentamiento khoisan y cruzarse con algún miembro de esta encantadora y castigada tribu de cazadores y recolectores. Donde la naturaleza se abre paso, de forma empecinada, a través de especies que se adaptan a sobrevivir en estas duras condiciones térmicas y de falta de agua, y se muestran en una variedad que hay que descubrir con mirada muy atenta, porque la vista superficial te transmite la sensación de sumergirte en la belleza de la monotonía.
Fue un día completo de carretera, en el que la única nota curiosa fue la parada en Lethalkeng para almorzar.
Otro sandwich era más de lo que podía soportar el estómago de mi hijo. Cuando atraviesas esta ciudad con el coche, parece impensable que se pueda encontrar algo parecido a un restaurante. Sólo ves edificios dispersos, todos de aspecto muy humilde y por supuesto separados por espacios sin asfaltar. Aún así, preguntamos en la gasolinera, que parece ser el edificio más grande de la población, y nos señalaron en dirección a un conjunto de 3 o 4 edificios que se veían hacia el este, en un punto de cruce de dos carreteras.
Escepticos dirigimos los coches hacia allí, y alguien del grupo consiguió ver un pequeño cartel que ponía catering. Nos encontramos con un modesto local, que se veía muy nuevo, y regentado por lo que parecían dos valientes emprendoras, tímidas, encantadoras, y creo que un poco aterrorizadas de tener que atender de golpe a un grupo de 7 personas.
Con modestia nos dijeron que sólo nos podian ofrecer 2 platos para elegir. Y como no había otra opción lo aceptamos encantados y un poco temerosos de que aparecería en los platos para llevarnos a los estómagos.
Resultó ser un delicioso guiso de carne, un guiso tradicional de Botswana, acompañado de un arroz que cocieron en el momento, y por el que tuvimos que esperar una media hora, y una rica ensalada. Para colmo de placer, la comida nos costó un promedio de 2 € por cabeza. Tuvimos que poner nuestras bebidas, ya que aunque tenian unas flamantes neveras expositoras repletas de latas de bebidas, nos dijeron que no tenían electricidad, por lo que las neveras eran un estupendo adorno y las bebidas estaban calientes.
Tras la deliciosa comida, que puso otro color a nuestro ánimo, seguirmos nuestra ruta, y nos encontramos con la agradable sorpresa que un tramo de unos 240 km, que según el mapa serían de grava, se había convertio mágicamente en una carretera asfaltada. Eso sí, como todas las carreteras de Botswana, sin arcén, y totalmente rodeada en sus límites laterales por rebaños de cabras, vacas y burros, que siguen sin aceptar que la carretera es para el paso de vehículos a motor, y a los que tienes que ir esquivando constantemente.
Llegamos a Kang sobre las 7 de la tarde, y decidimos buscar allí donde dormir. Probamos en 3 lodges, y en todos nos decían que no tenían zona de camping. Al cuarto intento, nos dijeron que aunque no tenían zona de acampada, si contaban con zona para hacer barbacoa, y nos invitaban a utilizarla para prepararnos la cena. Pero obviamente, además de cenar, queríamos dormir.
Preguntamos disponibilidad y precio: acababan de abrir ese día y tenían todos los chalets libres. Y el precio era más que asequible: algo más de 20 € por persona, para el grupo de 7 ocupando 2 chalets.
Así que instalamos los coches, en el fondo encantados de no tener que desmontar las tiendas porque estábamos cansados, sacamos maletas, encendimos el fuego y nos zampamos una excelente barbacoa con una deliciosa botella de vino que traíamos de sudáfrica. Y completamos el placer con una excelente ducha que nos quitó el polvo y la arena del Kalahari.
Desgraciadamente no me quedé con el nombre del lugar. Fue un despiste, pero en todo caso, Kang no es una parada habitual en una ruta por Botswana.
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  Últimos comentarios al diario  Botswana: en estado puro
Total comentarios 13  Visualizar todos los comentarios

Rigueur  rigueur  11/10/2011 23:16   
Uf. Voy lenta. Se acaban los viajes y se vuelve a la vida normal. Y el tiempo escasea mucho. Pero prometo seguir, que todo el viaje fue una experiencia que vale compartir

Flotas  flotas  12/11/2011 19:06   
Animo rigueur, no abandones el diario que estaba muy interesante.

Osmaral  osmaral  02/02/2012 00:53   
Madre mía que viaje !!!!!!!!!! sigue por favor

Default https Avatar  universo18  02/02/2012 14:33   
Esto va genial y veo que estas metiendo fotitos...animo rigueur yo te adelanto ya mis estrellitas.

Wilderness  Wilderness  21/09/2014 17:25   
Que pena que no esté terminado, menuda aventura ya es el segundo diario que leo en que los viajeros se quedan a dormir encima del coche atascado en la arena...glups!

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Pais Tema: Viajar a Botswana: Delta del Okavango, P.N. Chobe, Moremi
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Palermillo
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Travel Adict
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Jun 14, 2009
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Fecha: Mar Mar 19, 2019 12:02 pm    Título: Re: Viajar a Botswana: Delta del Okavango, P.N. Chobe

Hola!!

Voy por partes también!

Alquilar coche en Namibia o Botswana es lo más caro de todo, de eso no os salváis. Y respecto a las distancias, todas son largas. En Namibia, ir de un punto a otro os llevará horas y en Botswana igual. En Sudáfrica se puede hacer algún tramo en avión. Yo lo hice todo en coche pero si lo repitiese, haría Johannesburgo-Kruger-Santa Lucia y en avión iría a Ciudad del Cabo, pero claro, eso supone saltaros las Drakensberg. Si las queréis incluir sí o sí, entonces solo os queda el coche y kilómetradas como alternativa.
javisevilla
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May 23, 2010
Mensajes: 333

Fecha: Mar Mar 19, 2019 02:00 pm    Título: Re: Viajar a Botswana: Delta del Okavango, P.N. Chobe

Los únicos peligros de Botswana y Namibia conduciendo es que se te cruce un animal y no lo veas. En Botswana verás elefantes por todos lados. Es algo increíble. La zona de Kasane, la carretera que lleva a Victoria Falls y la que lleva a Nata, veréis elefantes por todos lados. La mayor manada me cruzó la carretera llegando a Khumaga. Tienes que parar, no te queda otra. Por eso debes tener precaución. También facocheros, babuinos, avestruces, antílopes... en Namibia suelen estar vallados pero en Botswana campan a sus anchas. En Kasane los bufalos se ponen a pastar de noche en el arcén de la...  Leer más ...
javisevilla
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May 23, 2010
Mensajes: 333

Fecha: Mar Mar 19, 2019 02:00 pm    Título: Re: Viajar a Botswana: Delta del Okavango, P.N. Chobe

Los únicos peligros de Botswana y Namibia conduciendo es que se te cruce un animal y no lo veas. En Botswana verás elefantes por todos lados. Es algo increíble. La zona de Kasane, la carretera que lleva a Victoria Falls y la que lleva a Nata, veréis elefantes por todos lados. La mayor manada me cruzó la carretera llegando a Khumaga. Tienes que parar, no te queda otra. Por eso debes tener precaución. También facocheros, babuinos, avestruces, antílopes... en Namibia suelen estar vallados pero en Botswana campan a sus anchas. En Kasane los bufalos se ponen a pastar de noche en el arcén de la...  Leer más ...
jmviajero
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Travel Adict
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Ene 27, 2011
Mensajes: 82

Fecha: Mar Mar 19, 2019 08:23 pm    Título: Re: Viajar a Botswana: Delta del Okavango, P.N. Chobe

Guauuuu que cantidad de respuestas y en tiempo record!!! Toda la info me va fenomenal...y sobretodo me anima a seguir con la idea inicial de recorrer los tres paises por libre y en coche de alquiler.

En cuanto tengamos la planificación más avanzado os cuento

¡¡¡Millones de gracias a todos!!!
mycena
Mycena
Experto
Experto
Nov 08, 2006
Mensajes: 123

Fecha: Mie Mar 20, 2019 07:36 pm    Título: Re: Viajar a Botswana: Delta del Okavango, P.N. Chobe

Hola Jmviajero, no quiero parecer un "aguafiestas", pero creo que cada uno de esos países se merece un viaje autónomo. No soy nada partidario de mezclar dos países en un solo viaje (no digamos ya tres !), salvo que se trate de un combinado con un país insular o un país muy pequeño. Yo he estado una vez en Sudáfrica, una en Botswana y dos en Namibia. Pienso regresar pronto a Botswana, pero de los tres, el más completo es Namibia, al que volvería sin dudarlo. Mi segundo viaje a Namibia, en fly & drive, ha sido seguramente el mejor de mi vida. En fin, solo quería comentarte mi punto de vista...  Leer más ...
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