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Día a día -Diarios de Viajes de Islandia- Lsenor
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Diario: Vuelta a Islandia  -  Localización:  Islandia  Islandia
Descripción: Recorrido de 20 días por Islandia
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Índice del Diario: Vuelta a Islandia



Etapa:  Día a día  -  Localización:  Islandia Islandia
Avatar de Lsenor  Autor:    Fecha creación:   
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Día 1: Madrid- Reykjavik

El día de hoy lo invertimos en el desplazamiento a la capital de Islandia. Tomamos un vuelo de Easyjet desde Madrid hasta el aeropuerto Gatwick de Londres, y de allí el Gatwick Express hasta la estación de London Victoria (15 libras). Cogemos el metro de Londres (Piccadilly Line) hasta la terminal 1 del aeropuerto de Heathrow. Allí sale el vuelo de Icelandair, que en poco más de tres horas nos lleva hasta el aeropuerto internacional de Keflavik.
La primera sensación al aterrizar es realmente fantasmagórica. Saliendo de las nubes y envueltos en la mortecina luz de la noche ártica, la pista de aterrizaje aparece entre un extraño paisaje anacarado. A la mañana siguiente comprobaríamos que estos extraños tonos plateados correspondían al musgo verde-blanquecino que crece en enormes extensiones de campos de lava. Y es que el aeropuerto, situado a unos 50 km de Reykjavik, está construído en una zona volcánica, rodeado de los inmensos campos de lava que tan familiares nos resustarían con el devenir de los días.
En la terminal de llegadas tomamos contacto por primera vez con los billetes islandeses (recordar que el cajero de esta zona no cobra comisión) y nos llama la atención las colas que se forman en el "duty.-free" para comprar botellas de alcohol. Luego comprobaríamos que en Islandia el alcohol de alta graduación sólo se vende en tiendas del Estado a precios extraordinariamente altos, por lo que no es de extrañar que los islandeses llenen literalmente carros de supermercado con este producto, en una escena que al principio nos resultó un tanto cómica.
Cogemos el coche de alquiler (ver apartado "Transportes"), y tras hacernos con un mapa general de carreteras (los hay muy buenos y detallados por sectores de la isla), nos encaminamos al primer hotel del viaje, ya que son cerca de las once de la noche. Con ciertas dificultades orientativas llegamos al Keflavik Guesthouse, con diferencia el mejor hotel en el que pernoctamos durante todo el viaje. Las habitaciones son con baño en la habitación (cosa extraordinaria en Islandia), y el desayuno, sencillamente alucinante. Significar que la propiedad tiene un Guesthouse y un hotel situado justo enfrente. Nosotros reservamos por internet e el Guesthouse (40 euros habitación doble), pero a menudo éste está cerrado y te colocan en las habitaciones del hotel.


Día 2: Península de Reykjanes

Es la visita más lógica para este primer día en Islandia, geográficamente hablando. Esta península queda al Suroeste de Reykjavik, lejos de la carretera 1, y con un sinfín de alicientes (especialmente volcánicos) que visitar. En este día hay que visitar básicamente tres cosas:
a) Laguna azul: visita por excelencia de Islandia, es una de las zonas termales más importantes de la isla. Está formada por una serie de pozas que recogen el agua sobrante de la Central Geotérmica de Svartsengi. La zona visitable, a través de pasarelas y puentes de madera ofrece unas vistas espectaculares sobre estas aguas de azul-lechoso, capricho de las algas y de las compuestos químicos disueltos. Aquí el agua está tibia, pero en la zona reservada (un balneario cuya entrada cuesta unos 25 euros), las pozas están a 38ºC y uno puede darse un chapuzón relajante incluso en pleno invierno.
b) Lago Kleifarvatn: uno de mis lugares favoritos de Islandia. Atravesando campos de lava coronados por alfombras de musgo verdoso, la pista de tierra llega a la carretara asfaltada 42. Allí, girando a la izquierda en dirección a Reykjavik, tras pasar el área geotérmca de Seltún, se encuentra este inmenso lago solitario, de aguas azules y arena negra, flanquedo aquí y allá por misteriosas fumarolas volcánicas.
c) Seltún: es un área geotérmica relativamente desconocida, pero para mí, aunque evidentemente es mucho más pequeña, no tiene nada que envidiar a Myvatn, la más popular al Norte de Islandia. Quizá porque es el primer contacto con la actividad geotérmica resulta más impactante y especacular. Fumarolas blancas, calderas burbujeantes de barro hirviendo, riachuelos de aguas termales, el ambiente impregnado de gases sulfurosos, todo el cuadro parece de otro mundo, una breve visión que nos recuerda que el suelo que pisamos no es tan estable como parece. Aquí el planeta sigue vivo y mantiene notables reminiscencias de su "juvenil" historia de apenas 5000 millones de años.

Para dormir está bien el albergue de juventud de Selfoss, bastante discreto pero muy bien comunicado. Cuenta con 14 habitaciones dobles con lavabo (9000 ISK , 54 euros por habitación). Selfoss es la tercera ciudad del país, con 7000 habitantes (no hay nada que ver), situada a unos 60 km al este de Reykjavik. Es una excelente base para iniciar el recorrido por el Círculo Dorado.


Laguna Azul, emblema de Islandia


Lago Kleifarvatn, flanqueado por fumarolas volcánicas


Zona geotérmica de Seltún

Día 3: Círculo Dorado

Es la ruta turística de Islandia por excelencia. Realmente no sé de dónde viene el nombre, quizá es una estrategia de marketing, al igual que el denominado Círculo de Diamante, al otro lado de la isla, que engloba las "atracciones" cercanas a Akureyri. En esta ruta se visitan los siguientes lugares:
a) Gullfoss: es una catarata espectacular, que recorre una de las amplias fallas volcánicas muy típicas de esta zona de la isla. Cae durante 32 metros con una anchura bastante considerable, creando una columna de espuma que proporciona al lugar una sensación mágica, con los chorros de agua que caen (a los que puede uno acercarse sin ningún tipo de protección) creando un bramido ensordecedor. Ahora, viendo esta maravilla, resulta increíble que en los años 70 un grupo inversor quisiera crear un proyecto hidroeléctrico que incluía un embalse. Afortunadamente se dió marcha atrás y ahora esta catarata es uno de los símbolos de Islandia.
b) Geysir: esta zona geotérmica destaca por sus manantiales, uno de los cuales da nombre a todos los géiseres del mundo. Este alcanzaba la espectacular altura de 80 metros, pero hace muchos años se anuló definitivamente al arrojar unos turistas unas piedras con la intención de reactivarlo. Ahora, justo a lado, puede verse el de Strokkur, que brota cada 5-10 minutos, con una altura bastante menos (unos 20 metros). Para mí lo más fascinante no es la columna de agua, sino la burbuja azul que se crea en la base y que se bombea elásticamente justo antes de "explosionar". Alrededor de la zona hay otros pocillos de agua burbujeante que confieren a la zona una ambiente realmente fantástico.
c) Thingvellir: este lugar es importante por dos motivos:
- En él los vikingos crearon en el siglo X el primer parlamento del mundo (unos paneles recuerdan el lugar y cuentan toda la historia)
- Una serie de espectaculares fallas (la más importante la de Almannagjá) surcan el lugar de Noreste a Suroeste, emplazadas en el límite entre la placa euroasiática y americana. Aquí los continente se separan a razón de 1 cm por año. Al final de la falla una cascada da paso al río Öxará, que recorre la falla entre los paredones de rocas hasta que desemboca en el lago Thingvallavatn.

Para dormir un lugar ideal es el hotel Edda de Laugarvatn (60 euros habitación doble), un pueblecito situado junto a la orilla del lago del mismo nombre. Los hoteles Edda son una cadena de hoteles repartidos por toda la isla, que en realidad son residencias de estudiantes reconvertidos en hoteles durante los meses de verano.


Cascada de Gullfoss


Géiser de Strokkur

Día 4: Laugarvatn-Borganess

En este día salimos del Círculo Dorado y nos dirigimos al pueblo de Borgarness, unos 50 km al note de Reykjavik. La idea es tomar la carretera 518, una de las pocas asfaltadas que se internan hacia la zona central de la isla, aunque no más de unas decenas de kilómetros. En este día destacamos:
a) Hraunfossar: son unas cascadas impresionantes a ambos lados del río Hvitá. No son de gran altura, pero su peculiaridad es que brotan como manantiales a lo largo de unos 100 metros, como dedos acuosos que horadan los márgenes del río. Aguas arriba la corriente ha agujereado las rocas configurando curiosas formaciones, como el puente rocoso de Barnafoss, donde según la leyenda unos niños quedaron atrapados en la roca y no pudieron cruzar hasta la otra orilla.
b) Zona volcánica de Húsafell: cerca de este pequeño pueblo se encuentra uno de los campos de lava más bonitos (para mi gusto) de Islandia. Desde aquí hay unas bonitas vistas, aunque algo lejanas, del glaciar Langjökull, el tercero más grande de Islandia. El lugar es especialmente hermoso debido a que apenas es frecuentado, ya que las hordas de turistas apenas abandonan la carretera 1. Si se tiene todoterreno, siguiendo la carretera F518 (nosotros no pudimos visitarlos por tener un turismo) , uno puede aproximarse a unos túneles de lava, Surtshellir y Stefánshellir, de más de 2 km de longitud.

Para dormir, una vez más nos alojamos en un albergue de juventud. El de Borgarness es uno de los más discretos de Islandia, pero está muy bien comunicado y a precios más que asequibles (42 euros habitación doble).

Día 5: Península de Snaefellsnes

El día de hoy lo dedicamos a hacer la circunvalación de esta península, que se adentra decididamente en el mar como un estrecho brazo de unos 50 kilómetros de longitud. A pesar de que queda bastante apartada de la ruta, la península ofrece multidud de alicientes:
Playa de Búdavík: al sur de la península, esta playa de arena inusualmente amarillenta (la mayor parte de las playas islandesas son de arena gris volcánica), está bordeada por negras formaciones de lava, creando un contraste realmente espectacular. Aquí se yergue la solitaria iglesia de Budir, desde donde un sendero se adentra en un campo de lava enorme y musgoso y alcanza el inconfundible cráter del volcán Búdaklettur. No me extraña que la leyenda asegure que este lugar está plagado de elfos.
Arnarstapi: este pueblecito de pescadores cuenta con una preciosa playa enmarcada por pilares basálticos que arrancan desde la superficie del océano.
Djupalonssandur: es una zona rocosa y escarpada desde donde pueden avistarse colonias de aves marinas. Las plataformas rocosas se combinan con torres rocosas que emergen desde el océano.
Playa de Skardsvík: otra de las preciosas playas de la zona, muy extensa, de arena gris plomiza que brilla tímidamente bajo los últimos rayos del sol.
Snaefellsjokull: es un diminuto glaciar que corona la cima del monte Snafell (1446 m). Casi siempre esta cubierto de nubes, pero contemplar solamente sus laderas grises y arrugadas suponen ya una visión magnífica.
Stykkishólmur: ciudad capital de la península (1000 habitantes), orgullosa de su equipo de baloncesto. De aquí parten los barcos hacia Brjanslaekur, en los fiordos del Oeste. El pueblo es agradable de recorrer, son impresionantes unas columnas de lava bastante altas que emergen desde las cercanías del puerto.

Para dormir reservamos una habitación para cuatro personas en el B/B Maria Baeringsdóttir (24000 ISK la habitación), con preciosas vistas sobre el puerto.


No es un glaciar, es un campo de lava


Playa de Skardsvík

Días 6 y 7: Fiordos del Oeste

Bajo este nombre se encuadra la región noroeste de la isla, una península que sobresale de la geometría circular de Islandia, relativamente desconocida, a causa de la lejanía de la ruta 1. Está formada por los terrenos más antiguos de Islandia, sin vestigios de actividad volcánica, con una costa muy recortada y que configura un relieve bastante abrupto, aunque nada en comparación con los fiordos escandinavos. El paisaje es desolado, sin apenas vegetación, y la presencia humana se reduce a cuatro o cinco pueblos de pescadores, siendo Isafjordur el más importante de ellos con 2500 habitantes (al cual por cierto no llegamos al quedar demasiado al Norte). Al límite septentrional se encuadra la península de Hornstrandir, un brazo del tamaño de Menorca que se adentra en el mar sin ningún tipo de servicio turístico ni presencia humana. Para el amante del universo salvaje, para el Jeremiah Johnson del siglo XXI, encontrará aquí un lugar de verdadera soledad y alejamiento del mundo.
La mejor manera de conocer la región es acercarse con el ferry Baldur, que sale de Stykkishólmur, con una frecuencia de dos trayectos diarios (9,00 y 15,45) y un precio de 12000 ISK para dos personas y un vehículo. El trayecto dura unas tres horas hasta Brjánslaekur, ya en la región de los fiordos, y el ferry hace una parada intermedia en la isla de Flatey, un apartado islote azotado por el viento donde hay una docena de granjas y un hotel. Realmente uno se pregunta qué lugares tan increíbles escoge a veces el ser humano para vivir.
Durante el primer día recorremos la zona sur, donde destacan dos lugares:
a) Acantilados de Látrabjarg: es una de las colonias más numerosas y apartadas de aves, repletas de frailecillos.
b) Patreksfjordur: es un pueblito de pescadores, de unos 500 habitantes. Si se quiere comer buen pescado de la zona tiene un buen restaurante, el Thorpid.
c) Breidavik: para mi es la playa más bonita de Islandia. Kilómetros de arena, en medio de la nada (para llegar hay que recorrer unos 30 km por pista de tierra), desafían las olas salvajes bajo las nubes bermejas pintadas por el sol ártico. Sentado en un tronco naufragado, ante el embate del viento, uno se pierde ante la inmensidad del océano y deposita sus sueños más allá del horizonte, en el límite del mundo.

Para dormir, en la propia playa, esta la granja Breidavik, con habitaciones modestas en literas a un precio de 7500 ISK.


Playa de Breidavik, poesía ártica

Al día siguiente nos levantamos temprano para contemplar las cascadas de Dynjandi, la principal atracción de la región. Los caminos de tierra son una constante, y rezamos para que nada le pase a nuestro super Toyota Yaris. Pasamos el pueblo de Bildudalur, diminuto, aunque enclavado en un lugar realmente espectacular. Seguimos por la carretera 60 hasta llegar a las cascadas, realmente espectaculares, con una caída de un centenar de metros sobre la pared rocosa.
Embriagados por la belleza del lugar, regresamos a Brjanslaekur,para tomar el ferry de vuelta a Stykkishólmur de las 19,00. Dormimos en el mismo albergue de hace dos noches.


Cascadas de Dynjandi


Día 8:Borgarness-Akureyri

Hoy pocas cosas que ver el día de hoy, ya que el tiempo lo invertimos en realizar la tirada de más de 300 kilómetros desde Borgarness a Akureyri, la segunda ciudad de la isla. Por el camino no hay muchos sitios en los que detenerse, quizá lo más llamativo es el campo de lava de Bifröst, originados por los conos volcánicos de Grábrók. Unos senderos recorren los dos vocanes, situados a la izquierda de la carretera 1, llegando fácilmente a la cima, desde donde pueden contemplarse el interior de los cráteres. También de camino resulta interesante ver las antiguas casas de Glumbaer, hoy convertidas en un museo dedicado a la exracción de turba. Lo más fascinante del lugar es la propia construcción, que nos recuerda como vivían los islandeses hace cientos de años. Ladrillos enormes de turba aislan del frío del exterior, con los tejados también de turba sobre el que crecen hierbas de todo tipo. Realmente uno piensa si algún hobbit saldrá desde una de las diminutas puertas que comunican con el exterior.
Akureyri, como ciudad-pueblo moderno que es, tiene poca cosa que ofrecer, turísticamente hablando. De todas formas, después de tantos días de transitar por la campiña islandesa, resulta agradable pasear por verdaderas calles, incluso caminar por una verdadera calle peatonal. Ya que nos sobraba un poco el tiempo, decidimos continuar hacia el Este y llegar a la cascada de Godafoss, situada en plena N1. Las cataratas son modestas pero muy bellas, y su nombre recuerda al de un jefe tribal que hacia el año 1000 se covirtió al cristianismo y arrojo al río las estatuas de los dioses locales paganos.
Nos alejamos unos 30 kilómetros al norte de Akureyri para dormir en el albergue situado en la aldea pesquera de Siglufjorur. Realmente el edificio es magnífico, con espacios comunes amplios y habitaciones incluso con televisión, a un precio irrisorio de 7800 ISK la habitación doble. Nos da un poco de pena ver que solo tres habitaciones están ocupadas, pero, ya se sabe, en cuanto de alejas de la N1 y del recorrido turístico principal, encuentras muy pocos turistas y encajas más con la verdadera Islandia.
Del pueblo, por cierto, cabe decir que fue uno de los centros más importantes del país en lo que respecta a la industria del arenque, hoy casi abandonada (un museo y multitud de detalles en las calles nos lo recuerdan). De todas formas, es agradable pasear por la orilla del muelle, embutidos en el frío de la mañana, contemplando las barquitas diminutas que se alternan con otras más grandes, mientras el sol, de vez en cuando, nos alegra la piel con chispazos orgullosos de trasapasar el sempiterno manto de nubes.



Catarata de Godafoss, las cascadas de los dioses

Día 9: Myvatn

Esta región constituye quizá el parque geológico más importante del país. Se sitúa en la parte Norte de la falla SO-NE que cruza el país en diagonal, y es especialmente interesante por la variedad de formaciones volcánicas. Se encuentra muy cerca de Akureyri, en la propia carretera 1, así que su localización es muy accesible.
Nosotros visitamos el parque de Mývatn de Sur a Norte, en contra de las agujas del reloj, observando las siguientes formaciones:
a) Pseudocráteres de Skutustadagígar: estos cráteres redondeados y herbáceos no son en realidad erupciones volcánicas, sino explosiones de "burbujas" de hirviente agua subterránea que al estallar han dado lugar a estas curiosas formaciones.
b) Hofdi: un paisaje espectacular, con monolitos de basalto que surgen de las pantanosas aguas del lago, en medio de uno de los pocos lugares boscosos de Islandia.
c) Dimmumborgir: una especie de "ciudad encantada" de basalto, con caprichosas formaciones rocosas que emergen como castillos sobre los campos de lava. Tres recorridos de tres colores diferentes recorren el lugar, con duración variable, llegand uno de ellos al volcán Hverfell, perfectamente cónico y rodeado de ceniza.
d) Baños naturales de Mývatn: es una especie de laguna azul en el norte de Islandia.
e) Hverir: el lugar que más me impresionó. En este paisaje lunar, cuajado de todos los tonos de ocre imaginables, el gas sulfuroso se escapa de las fisuras volcánicas en amenazadoras chimeneas. El barro burbujea bajo nuestros pies, recordándonos que en cualquier momento el magma saldrá de su cautiverio para reinar una vez más en la superficie.
f) Krafla: uno de los últimos volcanes de Islandia en entrar en erupción, hacia 1984. Un sendero recorre durante una hora todo el lugar, aún humeante después de 25 años. En algunos lugares la lava parece que acaba de cuajar, formando gomosas estrucuras como de plastilina que parecen fluir por momentos.


Monolitos de lava en Hofdi


Dimmumborgir


Baños naturales de Mývatn


Paisaje lunar en Hverir

Para dormir retornamos a Akureyri y pernoctamos en la Brekkusel Guesthouse (www.brekkusel.is), en una zona tranquila de la ciudad y cerca del centro, por 12900 ISK (unos 70 euros) la habitación doble con baño.

Día 10: Húsavik

Este puerto pesquero, localizado a unos 100 km al norte de Akureyri, es famoso por ser el punto principal de Islandia de avistamiento de balllenas. Hay básicamente dos compañías que ofrecen el mismos servicio, una ruta en barco de unas dos horas de duración, aunque Gentle Giants es un poco más barata (nos costó 52 euros por persona). El barco se adentra hacia el interior del fiordo, y se detiene cada vez que localiza una ballena. Éstas suben a la superficie para coger oxígeno, y permanecen a la vista unos dos minutos. Si hay suerte, suben justo al lado del barco, siendo el momento más espectacular cuando se inclinan para descender y agitan la aleta caudal, entre los "ohhhhh" de los turistas. Realmente vale la pena el trayecto, ya que el avistamiento de ballenas está asegurado (en un 95 % de casos según anuncian orgullosamente los folletos turísticos), a pesar del frío y los vaivenes del barco. No olvidaros de llevar las botas y la ropa impermeable, ya que aunque en el puerto el mar aparezca tranquilo, en medio del fiordo las olas con frecuencia rebosan la borda del barco y obsequian con un gélido baño a los pasajeros.
Esta vez para dormir regresamos a un albergue, en este caso el de Berg (7900 ISK habitación doble sin baño), situado unos 20 km al sur de Húsavik, en medio de la nada, enclavado un desolador y maravilloso paisaje de lava musgosa.

Día 11: Húsavik-Reyjdarfjordur (fiordos del Este)

El día de hoy es un palizón de coche desde Húsavik hasta la región de los fiordos del Este, recorriendo unos 200 km de la nacional 1. Lo más impactante, sin duda alguna, es el paisaje que se observa durante el trayecto, ya que en esta zona la carretera se aleja de la costa y se adentra por el interior de la isla, de forma que puede contemplarse casi por primera vez en el viaje la geografía desoladora de las llamadas "Tierras Altas", casi siempre inaccesibles ya que los turismos no pueden adentrarse por las intrincadas pistas del interior. Durante unos 100 kilómetros no se observa rastro de la civilización (ni granjas, ni pueblos, ni siquiera una gasolinera), internándonos por interminables campos de ceniza que se salpican aquí y alla por pilares basálticos que confieren al paisaje un indescriptible ambiente lunar. Únicamente a mitad de camino aparece el único punto de "interés turístico", que son las cascadas de Detifoss, aunque toda la ruta desolada y solitaria es en sí una atracción turística. Las cascadas están a unos 25 km al norte de la N1, siguiento la recientemente asfaltada 864, que se adentra valientemente hacia la nada, un suelo lunar hecho de ceniza y planchas de basalto. Las cascadas en realidad son dos, ya que el camino se desvía al norte del río para alcanzar en pocos minutos las cascadas de Selfoss, , cuatro veces más reducidas que las anteriores, pero igualmente hermosas y atractivas. El agua aquí es una ensordecedora cinta gris que transporta los sedimentos del glaciar entre increíbles parades prismáticas de basalto, que se alzan como insalvables empalizadas a ambos márgenes del río. Dettifoss es quizá menos llamativa que Gulfoss, en el Círculo Dorado, pero el hecho de ser la cascada más caudalosa de Europa y su situación en este mágico y salvaje entorno, le confieren una peculiaridad insustituíble.


Dettifoss


Selfoss

Para dormir seguimos con nuestra ruta de los albergues (a estas alturas del viaje ya no dudamos de que suponen la mejor opción), en este caso el escogido es el de Reydarfjordur, una preciosa casa situada en las orillas del fiordo (precio habitual, unas 8500 ISK habitación doble).

Día 12: Descanso

Día 13: Alrededores de Egilsstadir

Hoy tomamos como base esta pequeña "ciudad" de Islandia (la capital de la zona oriental, con 2270 habitantes, nada que ver), para adentrarnos hacia la zona del interior a lo largo del lago Lagarfjlot, el más grande de Islandia, donde cuenta la leyenda que un enorme monstruo habita sus tenebrosas aguas. El lago en sí no es gran cosa, pero en sus orillas se encuentra el impronunciable bosque de Hallormsstadaskógur.Esta formación arbórea es la más grande de la isla, con árboles de tamaños respetables y una red de senderitos que recorren la zona entre la carretera 931 y el lago. Obviamente no tiene nada que ver con cualquier otro bosque del resto de Europa, pero al menos se agradece pasear unas horas bajo las ramas de abetos y abedules, algo nada habitual en Islandia.
Sin duda el lugar de mayor atracción es el conjunto de cascadas de Lítlanesfoss y Hengifoss. La primera es una maravillosa cinta de agua enmarcada por pilares basálticos, mientras que la segunda es una de las más altas de Islandia (más de 100 metros), resbalando sobre paredes anaranjadas en una especie de circo montañoso tapizado de hierba verde, configurando uno de los paisajes (para mi gusto) más bellos de Islandia. Para acceder a las cascadas hay una hora de empinado sendero (media hora hasta Lítlanesfoss).
Si se continúa por la carretera se asciende hasta alcanzar el plateau típico de las tierras altas islandesas, un altiplano musgoso donde pastan renos y donde la nada emerge como la gran dominadora del desolador paisaje. La carretera muere en el embalse de Kárahnjúkar, que recoge las aguas de deshielo del glaciar Vatnajokul y donde se halla una central hidroeléctrica con un complejo sistema de conducciones y túneles subterráneos. Un dato curioso es que el proyecto de construcción fue tan caro que se comenta que fue uno de los detonantes de la crisis islandesa del año 2008.


Lecciones de geometría en Litlanesfoss


Hengifoss

Día 14: Fiordos del Este (Reydarjfordur-Berunes)

Hoy es un día tranquilo, por fin plenamente soleado, en el que recorremos unos 150 kilómetros de carretera panorámica por la región conocida como los fiordos del Este. Esta decena de fiordos presentan una geografía amable, que pese a no contar con la espectacularidad de los fiordos escandinavos, no por ello dejan de tener su encanto y atractivo. Durante el trayecto toda la carretera es un verdadero mirador sobre el Atlántico, con la estampa de las montañas de más de 1000 metros (aún sin hielo, aunque estamos cerca ya de los glaciares) recortando su estampa verde y abrupta sobre los tranquilos brazos de agua. Para mí uno los mejores lugares de la zona es Nordrfjordur situado al norte de Reydarfjordur, un pequeño puerto que cuenta con una de las mayores plantas de congelación de pescado de Islandia. Se accede a él a través de una empinada carretera que corona el puerto más alto de Islandia (632 m), que es atravesado por un lúgubre túnel de un solo carril que realmente parece sacado de una película de terror. Un consejo, en cuanto avistes unos faros al frente hay que situarse rápidamente en el primer apartadero que veas, si no quieres tener un desagradable encuentro con tu compañía de vehículos de alquiler Pelea . De todas formas, el otro conductor (seguramente un trabajador de la fábrica) se apartará primero ya que estará más acostumbrado a estos tuneles minúsculos y a los turistas temerosos. El lugar, una vez sobrepasado el tunel, es encantador, con las montañas tapizadas de hieba verde y abajo el fiordo que resplandece ante los pinchazos del sol.
Para dormir es ideal el albergue de Berunes, en pleno fiordo de Berufjordur. Es una bucólica granja situada entre una maravillosa nada, con los rojizos picos de basalto a la espalda y con alfombras herbáceas que descienden tranquilamente hasta besar las aguas frías del fiordo.


Estampa típica de los Fiordos del Este


Cerca de Berunes

Día 15: Región de los glaciares (1 día)

Está región sin duda supone uno de los mayores atractivos de Islandia. En la zona sureste se emplaza el glaciar Vatnajökull, la mayor acumulación de hielo del planeta fuera de los polos. Con más de 1 km de espresor y 8000 km cúbicos de hielo, esta enorme reminiscencia de la era glaciar es además increíblemente accesible, ya que la propia carretera 1 pasa apenas a unos metros del frente del glaciar. Una vez en Höfn, pueblo-base desde donde podemos informarnos de toda la región, la carretera discurre atrapada entre el mar y el glaciar por espacio de más de 100 kilómetros. La mejor opción es ir recorriendo la carretera y desviarse por la multitud de pistas (ojo, algunas son F) que a mano derecha alcanzan en unos 5 kilómetros las innumerables lenguas del glaciar. En esta zona podemos estar desde una tarde a una semana, dependiendo de la cantidad de glaciares que queramos visitar y de las rutas senderistas que queramos realizar. Multitud de empresas dedicadas al turismo de aventura nos ofrecerán desde excursiones sobre el hielo hasta vuelos panorámicos en helicóptero, amén de la clásica navegación en lancha motora por la impresionante laguna de Jokulsarlon. El lugar más apropiado quizá para contratar este tipo de aventuras se localiza al sur del parque, en la localidad de Skatfafell.
Nosotros dividimos la visita en dos partes, siendo la primera jornada hasta la mencionada laguna glaciar, y la segunda hasta el albergue de Hvoll.
Merece la pena detenerse unas líneas para describir Jökulsárlón[b]. En este punto el frente del glaciar se funde originando una gigantesca laguna plagada de icebergs, que se balancean majestuosamente proyectando reflejos de grises y azules. El cuadro es verdaderamente surrealista, ya que la navegación de los bloques de hielo, que crujen mientras avanzan y a veces se desmoronan aparatosamente tras esculpir insólitas esculturas, se termina apenas unos metros más allá de la carretera (que cruza la laguna por un estrecho puente) en el mismísimo océano. Resulta fascinante caminar por la arena negra de la playa, sembrada aquí y allá por los bloques moribundos, que se funden bajo el sol alimentando las aguas bajo la mirada curiosa de las focas.
Hoy para dormir elegimos una granga, Gerdi, situada a unos 15 kilómetros al norte de la laguna. La habitación doble con baño (con saco de dormir para abaratar costes) nos cuesta cerca de 15000 ISK. Si ahora pudiera elegiría otro lugar, ya que la cama era horrible y la antipatía de los propietarios bastante desagradable.


Hoffesjökull, uno de los innumerables glaciares de la zona


Jokulsarlon, la joya del glaciar Vatnajokull

Día 16: Región de los glaciares (2 parte)

Hoy recorremos la zona sur del Vatnajokull, con la carretera siempre serpenteando entre las montañas de hielo y el océano Atlántico. Aprovechamos una vez más para visitar Jökulsárlon, ya que nos resulta imposible dejar de permanecer horas y horas contemplando el navegar de los bloques de hielo con su armoniosa y moribunda desembocadura más allá del puente de la carretera. Realmente el lugar parace de otro mundo y dibuja un cuadro por lo menos surrealista.
Ahora, hacia el sur, el centro neurálgico es Skaftafell, una antigua granja ahora reconvertida en centro de visitantes desde donde pueden contratarse todo tipo de excursiones y desde donde parten (cosa poco habitual en Islandia) pequeños circuitos señalizados que recorren los alrededores. Sin duda los dos recorridos "estrella" son el paseo de quince minutos hacia una de las lenguas glaciares (Skaftafellsjökull), y el ascenso (más pronunciado de lo que parece en un principio), a la cascada de Svartifoss. El trayecto hacia el glaciar es muy cómodo, por camino llano y muy frecuentado, y es sin duda la manera más fácil de acceder al frene de todo el Vatnajokull. No obstante, la presencia continua de gente le resta cierto encanto, y por otra parte, hay multitud de frentes glaciares (para mi gusto) más bonitos que éste. La cascada sí que merece una visita. La caída de agua no es lo más impresionante, de hecho es bastante modesta y de poco caudal. Lo que le confiere su verdadera singularidad es el cuadro en el que se enmarca: un lienzo de pilares negros de basalto hexagonal. Realmente Islandia es el país de las cascadas, a saber cuál de ellas más espectacular y original.


Alrededores de Skaftafell


Svartifoss

Esta noche volvemos a pernoctar en un albergue, tras la desagradable experiencia de la noche anterior. Elegimos el de Hvoll, ya fuera del parque natural, con su habital precio de 8500 ISK. Y es que los islandeses son como el tiempo. Si ayer parecíamos casi delincuentes ahora la simpatía de la propietaria nos confirma que el carácter de esta gente es cuando menos sorprendente.

Día 17: Hvoll- Hverargerdi

Hoy realizamos una tirada de más de 250 kilómetros, recorriendo toda la zona sur de Islandia. En este largo recorrido, con el que ya prácticamente cerramos el círculo y concluímos el viaje, hay que destacar los siguientes puntos:
a) Reynisdrangur: son una serie de pináculos basálticos que emergen del mar, a poca distancia de Vík. El más alto tiene 66 metros. El lugar, rodeado de acantilados, son un buen lugar de avistamiento de frailecillos.
b) Skógarfoss: es una de las cascadas más bonitas de Islandia, con su voluminosa catarata que se daja caer entre reflejos de arco iris. Una praderita lleva hasta el borde del río, de arena negra, desde donde se puede llegar a unos metros del pie de la cascada. Por la parte derecha asciende un recomendable sendero que serpentea por el margen derecho del río, alcanzando toda una serie de pozas y cascadas menores. Si se sigue el camino puede llegarse hasta Landmanalaugar en una ruta de varios días, una emblemática zona situada en el interior (el corazón senderista islandés) que sólo puede alcanzarse siguiendo las complicadas pistas F (la opción más recomendable para alcanzar el lugar es tomar un autobús que sale diariamente desde Reykjavik).
c) Seljalandsfoss: esta impronunciable cascada, a sólo unos minutos en coche de la anterior, es otra auténtica belleza islandesa. No es tan voluminosa como la anterior, pero tiene el aliciente de que puede alcanzarse su zona trasera a través de un estrecho sendero. Uno puede quedarse varios minutos contemplando la cinta de agua, que alimenta en su base un lago natural a tan sólo unos kilómetros del mar.
d) Vestmannaeyjar: este archipiélago de islas picudas sobresale a pocos kilómetros de la costa. Sus perfiles son claramente visibles, y realmente nos dieron ganas de visitarlas, aunque no pudimos por falta de tiempo. Si se dispone de él la visita es claramente aconsejable, se puede embracar con el coche en el ferry que sale del moderno muelle de Bakki. La isla principal tiene 4000 habitantes, y como dato curioso una erupción en 1973 amplio en un 10 % la superficie de la isla.


Skógarfoss, poesía de agua


Seljalandfoss

Día 18: Hverargerdi-Reykjavik

Hoy cerramos el círculo en nuestra vuelta a Islandia, en un recorrido de poco más de 50 kilómetros hasta la capital de Islandia. La verdad es que después de tantos días circulando por la soledad de la campiña islandesa nos resulta bastante extraño contactar con la "verdadera" civilización, recorriendo avenidas atestadas de vehículos entre bloques de "auténticos" edificios. Lo cierto es que no somos amantes de las ciudades, y quizá por ello (siento si alguien que ha visitado esta ciudad se siente ofendido) creo que apenas unas horas son sificientes para visitar los puntos más importantes de esta ciudad. Para nosotros no fue más que el lugar para pernoctar antes de salir hacia el aeropuerto (AR Guesthouse, 70 euros habitación doble), aunque es cierto que resulta agradable pasear por los alrededores el lago Tjörnin (muy próximo a la estación de autobuses hacia Keflavik), lleno de aves escandalosas que revolotean cerca del Ayuntamiento, recorrer las céntricas calles o admirar la archiconocida catedral de cemento Hallgrímskirkja. Y poco más. La excusa para detenerse en uno de los parques de la ciudad y reflexionar sobre las vivencias del viaje, con sus cascadas, glaciares, pequeñas aldeas de pescadaores y, sobre todo, con sus inmensas soledades que de ahora en adelante cuajarán con su silencio parte de nuestros corazones.
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  Últimos comentarios al diario:  Vuelta a Islandia
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Avatar de Brucelee2000  brucelee2000  11/10/2011 13:07   
Ánimos lsenor, sigue con el diario. Tengo muchas ganas de conocer más Islandia. Y no olvides poner fotos que seguro que valen la pena.

Avatar de Lotófago  Lotófago  11/10/2011 19:54
Gracias por compartir un diario

Avatar de Tolo  tolo  14/11/2011 16:38   
eres el ***o amo! ...sigue con el diario!

Avatar de Rosaa  rosaa  24/01/2012 10:13
guapismo!!!! q ganas tengo irrrrrrrrrr merciiiii

Avatar de Krispu  krispu  19/02/2012 09:07
ánimos y sigue con el diario, es muy completo y las fotos super bonitas

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Pais Tema: Viajar a Islandia: dudas
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wanderlust
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Willy Fog
Willy Fog
Ago 23, 2011
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Fecha: Jue Oct 31, 2019 12:19 pm    Título: Re: Viajar a Islandia: dudas

hay un hilo específico sobre el tema

Excursión/ Trekking en Glaciares de Islandia
garims
Avatar de Garims
Travel Addict
Travel Addict
Dic 14, 2014
Mensajes: 42

Fecha: Jue Oct 31, 2019 12:20 pm    Título: Re: Viajar a Islandia: dudas

wanderlust Escribio:
garims Escribio:
Hola, voy a Islandia a finales de Noviembre y me gustaría hacer la actividad de andar por una cueva del glaciar, pero hay muchísima oferta y con precios muy diferentes, no sé si alguien me puede ayudar, estoy dudando de momento entre estas 2, que son las más económicas que he visto.

www.getyourguide.es/pa... /-t166280/

www.getyourguide.es/pa... /-t139403/

No tengo muy claro cuál sería la diferencia entre ellas 2, he leído que hay gente que te lleva a cuevas de hielo que no son de glaciar, además ahí veo que uno habla de la gruta de la cueva y otro de la cueva..., no sé si alguien aquí tiene experiencia en esto.

Un saludo y muchas gracias.


hay un hilo específico sobre el tema



Ah de acuerdo, no lo había visto, muchas gracias.

Excursión/ Trekking en Glaciares de Islandia
Saraheb
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New Traveller
Nov 23, 2019
Mensajes: 1

Fecha: Sab Nov 23, 2019 12:03 pm    Título: Re: Viajar a Islandia: dudas

Hola!! Me encanta tus blogs. Sonriente
Estoy ya pensando en mi viaje para el próximo año y quiero ir a un país donde pueda disfrutar de su naturaleza. He visto que has estado tanto en Islandia como Noruega. ¿Cuál te gusta más de los dos? ¿Cual te impresionó más?
Muchas gracias

saludos,

Sara

- Mensaje escrito desde Vuelta a Islandia en 8 días con 4x4 -
Salodari
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Dr. Livingstone
Abr 03, 2009
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Fecha: Sab Nov 23, 2019 12:33 pm    Título: Re: Viajar a Islandia: dudas

Para mí, sin duda, Islandia.

Suecia, Finlandia, Noruega o Islandia - Dudas


Saludos Amistad
ALFMA
Avatar de ALFMA
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Indiana Jones
Ago 09, 2011
Mensajes: 1013

Fecha: Sab Nov 30, 2019 07:17 pm    Título: Re: Viajar a Islandia: dudas

Hola @Saraheb

Tanto Noruega como Islandia son países con una naturaleza asombrosa. Yo creo que son dos países imprescindibles para los amantes de la naturaleza. Si me haces elegir yo también me quedo con Islandia, por eso te recomiendo visitar antes Noruega y dejar el plato fuerte para el postre. La naturaleza de Islandia es más brutal, más virgen que la de Noruega.
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