Nuestra siguiente etapa del viaje era Xian, distante unos 700 kms o lo que es lo mismo, unas 5 horas de tren. Hay muchos trenes diarios para este recorrido, y como queríamos pasear por Chongqing tenía pensado aprovechar todo el día y coger el tren nocturno que sale a eso de las 20:00 horas y llega a Xian a las 6 de la mañana.
Pero cuando quise coger los billetes, el mismo día que salían a la venta, ya no quedaban, así que hubo que improvisar un recorrido alternativo que explicaré al final de la etapa.
Nos levantamos sin prisa ya que tenemos todo el dia para pasear por Chongqing. Lo primero que hacemos es dirigirnos hacia la estación de Liziba, uno de los lugares más icónicos de la ciudad, donde el metro atraviesa un edificio. Cuando llevamos bastante rato caminando veo que apenas hemos avanzado en el mapa, así que decidimos acercarnos en metro.

El lugar está lleno de gente pero, sinceramente, no es para tanto.
Nuestra siguiente parada era la zona de Raffles City, donde hay una especie de rascacielos compuesto de varias torres altas unidas por otro edificio horizontal. Curioso. En su base hay un gran centro comercial con multitud de tiendas de lujo.

Como siempre nos pasa, caminando caminando el día avanza, y a eso de las 4 de la tarde nos acercamos a Jeifangbei, el epicentro de la ciudad, una zona semi peatonal llena de tiendas, lugares para comer,... por donde acabas pasando sí o sí. Habíamos estado la noche anterior y queríamos volver a hacer algunas compras de regalos, comer algo y hacer acopio de provisiones en algún supermercado.
Poco a poco hemos aprendido a encontrar lugares donde podemos comprar comida para llevar, supermercados donde adquirir cosas más habituales,... en general la comida es muy barata, pero algunos productos poco frecuentes por estos lares, como los lácteos, son algo más caros (más o menos se pagan al mismo precio que en España, pero eso aquí es caro).
Volvemos al hotel a por nuestras mochilas y nos vamos en metro a la estación de Chongqinbei, donde a las 19:36 comenzaremos nuestro itinerario nocturno a Xian que se compone de tres trenes:
El primero, de apenas una hora de duración, nos llevará a la conocida ciudad de Suining
El segundo, a las 21:35 y de varias horas de duración, nos dirigirá hasta la todavía más conocida Ankang
El tercero, a las 04:00, nos dejará en Xian a eso de las 7 de la mañana
Los transbordos entre trenes eran de una hora aproximadamente, tiempo de sobra para salir y volver a entrar en las estaciones. Con tanto cambio y en asiento, está claro que no pudimos más que dar alguna cabezada para dormir.
Los trenes, como siempre, puntuales y sin ninguna queja, aunque es cierto que en el trayecto entre Suining y Ankang (en principio un trayecto como otro cualquiera) el ambiente del vagón fue algo diferente.
Nos habíamos acostumbrado a ser los únicos occidentales del tren, pero más allá de alguna mirada curiosa o saludos con sonrisas, no nos habíamos sentido raros en ningún momento.
Pero el vagón de este tren era algo diferente. Desconozco el motivo, pero este tren y sus viajeros parecían sacados de 50 años atrás: mucha gente fumando, gente dormida por el suelo, mucha algarabía,... y de repente, cuando entramos al vagón, todo el mundo se calló y se quedaron mirándonos.
Unos segundos algo incómodos, pero tras la sorpresa por los occidentales, todo volvió a su ser y, como siempre, salvo miradas curiosas, ningún problema.