Hoy ha sido un día tranquilo. Una vez que ya he llegado a la frontera con China, toca bajar para volver a Skardu, pero antes me quiero desviar a un valle que todos los pakistaníes que me he ido cruzando me han dicho que es precioso y que les encanta: el valle de Naltar.
Naltar está a 140 kilómetros de donde estoy, Gulmit. Gran parte del trayecto lo hice a la ida, así que toca verlo desde otra perspectiva. He desayunado para las 7:30 y a las 8:30 he empezado a bajar.
Hoy el día ha estado feo. Todo cubierto con nubes, con los picos escondidos. El problema del norte de Pakistán es que cuanto más te metes en agosto, y agosto en sí, los días nublados son muy probables por el tema del monzón. Me doy con un canto en los dientes de que me ha hecho bueno casi todos los días. La bajada hacia Naltar la he hecho parando cada dos por tres en los mismos miradores que a la ida. He pasado por el lago Attabad, Karimabad, las vistas (a medias) del Rakaposhi, el valle de Nagar, y finalmente he cogido el desvío para Naltar.
El valle de Naltar es famoso por ser verde. Le llaman la Suiza pakistaní. Como en todos los países, en cuanto hay un paisaje alpino con bosque, le llaman “la Suiza”. No veo más parecido aparte de eso. En la entrada al valle se pasa un control militar, para luego serpentear por el valle hasta el pueblo de Naltar. El paisaje está bonito y es diferente a lo que he visto por el verde.
El tiempo hoy no acompaña y, subiendo al valle, me veía que me caía la del pulpo con los nubarrones que se estaban formando. Por suerte me he librado, y he ido directo a un alojamiento que he visto que estaba decente por 20 euros: habitación deluxe, con baño pakistaní y saloncito con vistas bonitas. Se ve limpio, así que me vale. Turkgil Green Resort. El chico que lo lleva es un pakistaní pelirrojo súper peculiar. Más educación, imposible.
Me he comido unos espaguetis con pollo y me he ido a dar una vuelta por el pueblo. Nada más salir a lo que es la calle principal, me he cruzado con un chaval a caballo con un palo de polo. A los diez minutos de andar me he fijado que, al otro lado del río, se ve a lo lejos un campo de polo con gente jugando. Me he dado la vuelta, me he pillado la moto y me he plantado en el campo de polo a ver el partido. Nada más llegar, todos me miraban, por supuesto, y un chaval vestido de punta en blanco me ha dicho que me siente con él. Resulta que es el dueño de tres caballos. Me ha estado explicando las normas del juego con un inglés muy muy básico, así que tampoco nos hemos entendido mucho. En el descanso sus tres jinetes han venido, y el hombre quería que me montara en uno de los caballos. Evidentemente no me monto en un caballo ni loco, y menos estos caballos que van con un nivel de excitación tremendo, uno de ellos hasta se encabrita. El hombre ha insistido un poco, y al final se ha puesto con los jinetes: uno de ellos se había caído y llevaba el brazo hecho un cristo. Diez minutos de descanso y la segunda parte. El otro día en Fairy Meadows el partido era como más salvaje porque el campo era más pequeño y, con la lluvia, se caían los caballos. Aquí el campo es enorme y se pegan unos galopes espectaculares. Chulísimo el ambiente del polo.
Con el partido terminado, me he ido a una zona que llaman Zero Point, desde donde se ve el valle entero. Está bonito, aunque con el cielo tan encapotado desmerece. Anocheciendo he estado un rato hablando con el pakistaní raro. Es buen chaval, pero yo creo que al ser el único turista occidental está deseando hablar conmigo, y me ha dejado caer que mañana se viene a ver los lagos conmigo. Por lo menos tiene un inglés que se entiende bien. Tras un rato de charla, lo han llamado para que vaya al patatal que hay al lado a recoger patatas. Las patatas del valle de Naltar se ve que son famosas. No me había fijado, pero está lleno de campos de patatas.
Durante la cena he estado hablando nuevamente con el chaval pelirrojo. Le he preguntado que cómo es que estoy yo solo de turista y que no se ven más turistas por el pueblo. Me dice que al principio fue por los cortes de carreteras de las protestas, pero que ahora hace tres días, ha habido una inundación grandísima en la zona de Chilas con un corrimiento de tierra que ha bloqueado la Karakorum dejando a muchos turistas atrapados y con víctimas. Ahora mismo no se puede volver a Islamabad por carretera, ya que el deslizamiento ha sido bastante potente. Vaya movida. He pillado internet e, informándome, la zona que me queda por recorrer no se ha visto afectada, pero por los pelos. Lo increíble es que esto pasó hace dos días y hace dos días en el valle de Hopper y Passu me hizo días espectaculares y donde se han producido las inundaciones no está a más de 100 kilómetros. La predicción de tiempo de los siguientes días es muy buena, así que no debería haber problema. He hablado con el de la agencia de Skardu y me dice que por allí todo bien.
Mañana visito los lagos y duermo en Gilgit para, pasado mañana, tirar para Skardu. Quieras qu eno con la carretera cortada hacia islamabad que se me corte ahora la carretera a Skardu me dejaría vendidisimo. Y parece ser una carretera con muchísima propensión a deslizamientos en esta época.