Después de tomar un desayuno muy humilde y muy chino, agarramos las dos motos que hemos alquilado en el mismo hotel por 25 yuanes cada una.
Nos disponemos a hacer la famosa Ten Miles, con su famosa Moon Hill, que está cerrada actualmente el acceso a la cima por obras.
El paisaje no puede ser más bonito, con las montañas kársticas acompañándonos en todo momento, en nuestras mini motos eléctricas, con velocidad punta de 25 kms hora. Llegamos a las zonas más turísticas, que las pasamos rápido.
Allí se encuentran los accesos principales al río Yulong, donde decenas de barcas de bambú, esperan a los turistas para hacer un breve recorrido por el río, al módico" precio de 25 euros la barca para dos personas. A nosotros nos parece caro, así que preferimos hacer todo el recorrido en nuestras máquinas.
Pasamos por pueblos antiquísimos, arrozales de postal, hasta hacer una especie de loop que nos hace llegar de nuevo a Yangshuo sobre las 14:00.
Comemos un arroz duro que jamás habíamos visto antes, pillamos las mochilas y para XingPing. Primero en Didi hasta la estación de buses de Yangshuo y después un bus hasta XingPing, en el que vamos totalmente solos de nuevo.
Llegamos poco más tarde de las 15 a XingPing, quería llegar temprano pues quiero subir a la cima de la Laozhai Hill. Un mirador increíble en la cumbre, a la que llegas por un camino muy escurridizo y peligroso, sobre todo, porque el día anterior había estado lloviendo todo el día. Ésta vez subo solo, Rosana se queda con nuestros amigos vascos, que de nuevo hemos coincidido con ellos allí . Me tiro un montón de rato allí arriba, con la juventud china que es la mayoría que sube hasta allí. Las vistas son de infarto.
Con muchísimo cuidado, hago el descenso que es la parte más difícil de esa montaña. Al poco rato, los encuentro en un bar donde tomamos unas cervezas con una buena charla.
XingPing no es Yangshuo. Es un pueblo en el que el turismo está principalmente en la mañana y la tarde temprano, pero a las 20:30 de la noche, allí no hay ni quisqui, cuando Yangshuo estaba a tope.
Así que nos despedimos, a nosotros nos cuesta encontrar un local que nos sirva de cenar, hasta que nos comemos nuestro primer pato laqueado.