Una mañana y una tarde noche es suficiente para saborear Fenghuang. Dedicamos toda la mañana a pasear por un Fenghuang más local, más auténtico.


Volvemos a recorrer otra parte menos turística, no vemos apenas turistas. Pero ya en el famoso puente de piedras, allí si que hay mucha gente.


Mientras vamos en el tren hacia allá, veo que pone lluvias para los tres siguientes días...arrrgggg. Pero esto forma parte inevitable de los viajes, no puedes hacer nada contra eso, sólo adaptarte a las condiciones y disfrutar al máximo.
Llegamos a la estación de Zhangjiajiexi. Allí nos aborda un chino que dice que es un Didi. Estos tíos te los vas a encontrar en todos los sitios turísticos, son sólo personas con coche, que se intentan sacar unos yuanes. Eso sí, cuidado que inflan el precio. Para negociar con ellos , lo mejor es mirar lo que te vale el Didi oficial, y hasta ahí debes pagar.
Pues nada, que llegamos a trato después de unos minutos y nos vamos para Wulingyuan, que está a media hora de camino, y que será nuestra puerta de entrada para acceder por la puerta Este, el mejor acceso para empezar a ver lo más importante primero.
Ya en el hotel, que está a 300 metros de la puerta, dejamos las cosas y nos vamos a dar una vuelta por Wulingyuan. Pues está guay el pueblo" ese. Cenamos en unos callejeros estupendos, pulpo y ostras, y cervezas, claro. Nos pusimos finos por 4 perras. Pillamos el desayuno en un gran supermercado y ya un poquito tarde de más, fuimos a dormir, que al día siguiente, comenzaría la aventura del mundo de Avatar.
