¡Hoy toca excursión a Bamberg!
El trayecto ida y vuelta de Núremberg a Bamberg ya costaría unos 30€… así que ¡lo amortizamos a tope!
Lo compramos en una máquina expendedora de la estación, pero también se puede comprar por la app de Deutsche Bahn.
Nos hemos descargado la audioguía iTour City Guide en el móvil por 4,50€, que nos llevará por los puntos más destacables de la ciudad.
Desde la estación de tren de Bamberg tomamos un bus, ¡para aprovechar que con el bono diario tenemos ya incluídos todos los transportes públicos!
Nos dirigimos al otro extremo de la ciudad, hacia la plaza de la Catedral.
En esta plaza están tres de los edificios turísticos de la ciudad, y en ellos están representados cuatro estilos arquitectónicos.
El románico y el gótico se encuentran en la Catedral. A continuación, la antigua corte imperial, o Alte Hofhaltung, es de estilo renacentista. Y finalmente, la Neue Residenz es un elegante palacio barroco.
Por orden cronológico, empezamos por la Bamberger Dom, es decir, la catedral.
Se empezó a construir en el siglo XI por orden del emperador del Sacro Imperio Románico Germano Heinrich II. Aquí se encuentra su tumba.
La parte este está construida en el estilo románico, mientras que, conforme se alcanza el extremo oeste, se va convirtiendo en estilo gótico.
Pegada a una columna está la estatua ecuestre de un caballero del cual se desconoce la identidad y el autor. Quizás por este motivo es una estatua muy famosa en Bamberg aunque a nosotros nos deja bastante indiferentes.
Seguimos con el Alte Hofhaltung.
Se trata de un antiguo palacio con un patio renacentista.
Aquí estaba el palacio en el que vivió Heinrich II. En su interior se alberga el Museo Histórico, pero nosotros no lo visitamos, simplemente echamos una ojeada al bonito patio, con todos los balcones llenos de flores.
Finalmente entramos en la Neue Residenz. Es el palacio donde vivieron varios Príncipes Electores a partir del siglo XII, actualmente reformado en estilo barroco.
Cruzando el portal se accede a un pequeño rosal con vistas.
Desde aquí se puede observar el monasterio benedictino Michaelsberg en la cima del monte del mismo nombre, que al parecer es muy bonito, pero actualmente está en reformas y no se puede visitar.
Las vistas hacia la ciudad muestran el estilo homogéneo de los tejados de arcilla de tonos ocres en prácticamente todas las casas.
El interior del palacio es de pago, cuesta 6€ y para nuestra sorpresa, no aceptan tarjetas de crédito. Debido a reformas en el momento de nuestra visita, no podemos ver varias de las salas, entre ellas, las más chulas, como el apartamento del Príncipe.
Al menos sí que podemos entrar en el Salón Imperial, con numerosas pinturas, retratos de príncipes, alegorías y virtudes.
Acabada la visita a los tres edificios de la plaza de la Catedral, descendemos hacia el centro. Pasamos por delante de la histórica cervecería Schlenkerla, aunque para comer elegimos otra cervecería típica, Ahörnla, donde degustamos sus especialidades.
A pocos minutos caminando en dirección al río se llega a lo que llaman “pequeña Venecia”. Nada que ver con la Serenissima. No es más que una hilera de casas familiares en las que su fachada trasera da al río.
Nos hemos guardado lo mejor de Bamberg para el final, el Antiguo Ayuntamiento y las callejuelas que lo rodean. El casco antiguo es patrimonio mundial de la Unesco.
El Altes Rathaus es probablemente el edificio más famoso de Bamberg, construido en una isla artificial en medio del río Regnitz.
El edificio actual es del siglo XV.
La torre central es barroca, así como el trampantojo que ilustra toda la fachada. Y el elemento más peculiar es la llamada “casa del alcalde”, este saliente con entramado de madera tan pintoresco.
Apenas son las tres de la tarde y ya estamos satisfechos con la visita a esta bonita pero pequeña ciudad.
Y como es tan pronto, decidimos que en vez de regresar directamente a Núremberg, bajaremos a mitad del camino, en el pueblo de Forchheim.
Forchheim es un pueblo muy pequeño y tranquilo. No tiene mucho de interés salvo sus antiguas y pintorescas calles, con fachadas típicas de entramados de madera, normalmente pintados en rojo oscuro o marrón.
En un pequeño canal que cruza el pueblo se pueden observar unas peculiares casas para pescado, son unas casetas de madera con tejado abuhardillado, construidas a ras del agua, para que los habitantes del lugar pudieran almacenar su pesca y mantenerla viva.
En una antigua cervecería con una soleada terraza es donde encontramos ¡la cerveza más barata de todo el viaje!
Con una larga pausa para beber, en total estamos solo una hora y media en este pueblo, porque es enano.
Y de regreso a Núremberg, intentamos sin éxito cenar en un restaurante tradicional y acabamos comprando algo para llevar en un super.
de todas formas a Bamberg al ser 5 tenía más o menos claro que la Bayern.