La idea de volver el año 2023 a Sicilia vino porque nuestro amigo Lele se casaba en agosto en Messina. Así que nos invitó a la boda, y junto con nuestros amigos Toni y Víctor nos liamos la manta a la cabeza y compramos los billetes de avión en marzo, ya que por suerte ese año nos habían confirmado todas las vacaciones muy pronto. Y digo casaba en pasado, porque una semana después de tener los billetes, hacemos una videollamada con Lele y su futura esposa, Valeria, y nos enteramos de que Vale se ha quedado embarazada y sale de cuentas la semana después de la boda (el 25 de agosto). Por lo tanto suspendieron la boda, pero nosotros ya teníamos los billetes, jeje.
Así que nada, como ya teníamos los billetes, y nos faltaba por ver la mitad oeste de la isla, tampoco fue un gran drama. Hace siete años, cuando fuimos, nos enamoramos de Sicilia y queríamos volver a sentir ese amor. Cosa que nos volvió a pasar. Es un lugar fantástico para pasar un par de semanas o tres.
Eso sí, tanto los billetes de avión (unos 700€), como sobre todo el coche, ha subido muchísimo. El coche hace siete años nos costó 180€ y pico. Y el 2023 nos salió por casi 700€ el nuestro de 10 días, más otros 700€ el compartido con Víctor y Toni durante una semana. Carísimo. Pero es lo que hay.
Varias cosas por decir de Sicilia, que no son tan agradables, antes de meterme en faena.
El tema de la basura. Cuando fuimos hace siete años se veía la isla bastante limpia. Había contenedores en todas partes, y la gente tiraba la basura donde tocaba. Pues bien, en los últimos años parece que han cambiado la concesión de la basura (que alguien me contó que la llevaba la mafia, aunque tampoco lo he confirmado), y ahora hacen recogida selectiva en toda la isla; incluso los turistas tienen que hacerla: un día orgánico, otro general, otro plástico, etc. En algunos sitios plástico cada dos semanas, papel, etc. Es bastante caótico. Parece que la gente no está muy contenta, y lo que hacen es tirar la basura en la carretera, áreas de picnic, de peaje, etc. Con la consiguiente percepción de que todo está muy sucio, y encima el problema sanitario que puede ocasionar (ya hemos visto carteles de protesta, por ejemplo, en la carretera que va hacia Siracusa). No digo que todo esté así de sucio; por ejemplo, en las ciudades se ve menos, pero en autopistas y carreteras estatales se ve mucho. Y es una pena, porque la isla es preciosa y la gente suele ser encantadora. Hay gente que me ha comentado que la propia mafia era la que estaba haciendo que se tiraran todas esas basuras para que el gobierno regional volviera a dar la concesión a esas familias. Desconozco todo esto, pero la verdad es que es una pena.
Otro tema a comentar es el de los incendios. A finales de agosto de 2023, cuando nosotros fuimos, media isla estaba quemada. Parece que el sistema tradicional que utilizan los agricultores de preparar las tierras para arar, y que sigan siendo fértiles, es primero incendiarlas, y encima en día de viento (recordad el último día de viaje de hace ocho años que nos pasó algo parecido, aunque más grave si cabe, ya que tuvimos un fuego a 100 metros de la casa donde estábamos; lo podéis leer en la última etapa del otro diario:
www.losviajeros.com/ ...%B1os-2015). Pues bien, en esta isla hace bastante viento, y hay que añadir la poca lluvia y el calor de estos meses. En resumen, que todo está medio quemado. Y parece que cuesta hacer cambiar de opinión a esta gente, aparte de que no se deben poner muchas multas. Porque en Catalunya si incendias algo vas a la cárcel mucho tiempo. En fin, otro tema que deberán tratar.
El siguiente tema es de las gasolineras. Hace siete años no pasaba, pero ahora a los sicilianos les ha dado por añadir la opción de “servicio” en casi todas las gasolineras. ¿y qué eso, preguntaréis? Pues es que si os ponen la gasolina ellos os cobran una cantidad nada despreciable de entre 18 y 30 céntimos por litro de gasolina servido. Tremendo, ¿no? Y encima según en qué surtidor vayas directamente te vienen a poner la gasolina. Para que la pongas tú mismo tienes que ir al surtidor que aparece con el precio sin servicio (que en nuestro viaje solía variar entre 1,85€ y 2€ por litro), pagar en las maquinitas que hay al lado del surtidor, y ya te la puedes auto servir. Mucho cuidado con esto porque a nosotros nos la colaron en la primera gasolinera que fuimos, cobrándonos 0,22€ por litro. Pero una y no más.
Otro tema es el de las carreteras y autopistas. Cuando fuimos hace siete años había pocas autopistas y estaban todas medio en obras. Y encima el GPS se liaba porque había que salir y entrar. Esta vez nos hemos encontrado bastantes más autopistas bien asfaltadas, así como las carreteras estatales. Sigue habiendo obras, pero se circula bastante bien por la isla, la verdad; y encima no hemos pagado ni un peaje, todas gratis. Al menos por las que hemos circulado nosotros.
Otro tema que destacar es la bebida. En casi todas partes se pueden pedir cervezas de 66cl y el vino de la casa, aparte de poderlo pedir de 50cl, está bastante bueno, tanto el blanco como el tinto.
Por último, los sicilianos, o los turistas italianos que había por Sicilia, no parecen ser muy madrugadores. Así como si vas a una playa del Cabo de Gata, por ejemplo, en agosto, o vas a las 9h o ya puede que ni aparques, aquí en Sicilia nos encontramos que por normal general no van muy temprano a los sitios. Ni a los templos, ni a las reservas naturales (y eso que a mediodía pega su buena calor), ni a las playas. Por lo que en este caso el dicho: a quien madruga Dios le ayuda, aquí se cumple. Nosotros solíamos llegar a todos los sitios antes de las 11h (en la reserva del zíngaro a las 9.30h) y no había mucha gente nunca. Luego cuando nos íbamos estaba todo a reventar. Así que ya sabéis, si vais prontito a los sitios os encontraréis menos gente.
Y nada más. Ya procedo a explicar qué tal nos fue esta nueva experiencia de 17 días por esta maravillosa isla, con una gente maravillosa y amable, que adopta un lema que me gusta mucho: “Vive y deja vivir”. Espero que lo disfrutéis.