Dispuestos a olvidarnos del mal trago con el transporte del dia anterior nos levantamos para probar nuestro primer desayuno mientras disfrutamos de las vistas desde la terraza cubierta. Luego, mochila al hombro, salimos del hotel en direccion a Sofia.
Y nada mas salir ya nos detenemos ¿Por qué? Pues por la camada de gatitos y los dos o tres adultos que juegan y duermen justo a lado de la puerta. Esto de los gatos es cosa aparte en esta ciudad. Ya en mi visita anterior me habia dado cuenta que en Estambul y otras ciudades habia bastantes gatos callejeros. Pero ahora es que ya se ha salido de madre, en parte porque se han convertido en un reclamo turistico mas. Los hay por todos lados, todos lustrosos. Desde los parterres de las calles a los detectores de metales o durmiendo en tu asiento del restaurante. Y a pesar de las hordas de turistas, mimosos y tranquilos, sin ningun miedo. El que dormia en mi asiento apenas entreabrio los ojos de su siesta cuando lo cogi para apartarlo un poco. Los turistas, y tambien muchos habitantes les dan de comer, hasta el punto que han llegado a poner maquinitas donde por un euro les das friskies.

SOFIA
No os voy a contar la historia de este monumento que para eso existe muchos otros sitios. Sin embargo dire que es un sitio que cuando entre se me quedo, literalmente, la boca abierta. La vision de todo el espacio interno bajo la cupula es impresionante. Lamentablemente desde que la volvieron a convertir en mezquita el acceso a la parte inferior solo esta permitido para rezar. Los turistas solo tienen acceso a la balconada intermedia. Y no es lo mismo. Por supuesto eso no significa que no entreis. Seria un pecado. Ademas en estas fechas gran parte del exterior y de la cupula esta cubierto de andamios, lo que desluce bastante.
Antes se entraba por la puerta izquierda (mirando de frente desde la plaza) pera esa ahora es la entrada para el rezo. Para los turistas la entrada es por el lateral derecho, donde hay una cola para sacar los tickets y otra para entrar. Hay dos entradas. Una es para Sofia en si misma y la otra es para Sofia y un pequeño museo que han hecho en otro edificio que hay en la plaza. Tengo que decir que no recomiendo compar la entrada al museo. Esta correcto, sobre todo para la gente que no conoce la historia de la ciudad, pero todo es muy ligero y por 25 euros (+25 de Sofia), lo veo excesivamente caro. Si coges la entrada para el museo y no sabes nada del monumento casi recomendaria ir primero al museo para luego ver Sofia con algo de conocimiento.
Tras visitar Sofia y el museo hicimos nuestra primera parada para tomar un Chai. Esto es un té negro, cosechado en Turquia y que es omnipresente. Los turcos beben mas este té que cafe. Tras el té, y aunque aun era temprano decidimos hacer la comida. Tras comprar un durum nos fuimos a comernoslo en el parque publico situado junto al Topkapi. Este es un parque enorme y para Abril crean un monton de parterres con tulipanes, creando formas con tulipanes de distintos colores. Lamentablemente para cuando nosotros fuimos la mayoria aun no habian florecido.
Tras comer nos dimos una vuelta por la plaza del hipodromo. De este edificio no queda nada pero las baldosas del suelo marcan la forma que tenia la arena. En un extremo dos obeliscos, uno de ellos egipcio que se trajo Teodosio como souvenir. Se les debio partir pero aun asi es muy bonito.
Despues decidimos entrar en la Mezquita Azul. Siendo mezquita no se puede entrar en horario de rezo pero estos duran solo media hora y son un par de veces al dia (en horario de turisteo). Para entrar hay que ir a la entrada lateral derecha. La entrada es gratuita pero como en todas las mezquitas hay que cumplir con las reglas. Zapatos en las manos, las mujeres se deben tapar la cabeza y sin pantalones cortos o camisetas de tirantes (tanto hombres como mujeres). En la mezquita azul te daran un pareo si es el caso pero en el resto no.
Mientras que en Sofia la decoracion es con marmoles y techos pintados, en la Azul la decoracion es a base de azulejos y grandes vitrinas de colores. Es preciosa e impresionante, no podeis dejar de visitarla. Eso si, en mi humilde opinion, me impresiono mas en su dia Sofia. Tras un buen rato de admirarla (a pesar del olor a queso) salimos ya mediada la tarde. Decidimos ir a un supermercado para comprar algo de embutido y cosas para picar, asi como botellas de agua. Tras un tranquilo paseo llegamos al hotel, ducha y cenar alli mismo con lo que habiamos comprado.