Amanece un nuevo día. La noche ha sido relativamente tranquila y se ha dormido razonablemente bien. He de decir que la cama me ha parecido cómoda y para nada blanda como se suele quejar quien viaja en Virgin Voyages y que inmediatamente a embarcar solicita a su cabinista un sobrecolchón (mattress topper, por si hay que pedirlo) para darle firmeza. Como tengo la hora de despertar cogida como rutina a las 7:00 ya estoy con los ojos como platos a esa hora por lo que aprovecho el tiempo hasta las 08:00, hora de diana, para repasar acontecimientos pasados y futuros.
Por de pronto, la primera en la frente cuando examino la aplicación de Virgin en el móvil. Ayer se supone que nos habían reservado para mañana martes día de navegación el brunch en The Wake a las 10:00 pero, no, se han equivocado o no nos hemos sabido hacer entender y nos han reservado para el miércoles a una hora donde ya deberíamos estar llegando a Lucca. Tocará, por tanto, pasarse por Sailor Services para ver si nos cambian la reserva….
Suena el despertador, descorremos las cortinas manualmente porque ir a la tablet para que se descorran solas parece de vagos y se va a tardar más tiempo y nos encontramos que el Valiant Lady está navegando y acercándose a nuestra escala del día de hoy, el puerto de Toulon en la Provenza Francesa.

Tolón (en francés Toulon y en occitano Tolon) es una ciudad y municipio francés del departamento de Var. La ciudad es la tercera en población de la región Provenza-Alpes-Costa Azul. Situada a 150 km al oeste de Niza y a 190 km de la frontera con Italia, se asienta a orillas del mar Mediterráneo a lo largo de la rada de Tolón. Acoge el mayor puerto militar del país, la base naval de Tolón, que aún cumple su función de arsenal, y cuenta asimismo con un aeropuerto que transporta a más de 620.000 pasajeros al año. El puerto comercial es el de mayor tránsito a Córcega, cubriendo aproximadamente el 65% de desplazamientos hacia la isla, lo que se debe en gran parte a la creación de la compañía marítima Corsica Ferries en 2001.

Se echa de menos la información que ofrece Royal Caribbean en la televisión del camarote, sobre todo por los datos de la ubicación del barco, temperatura, lugar del itinerario y otros porque, ahora mismo, debemos estar llegando para tampoco tenemos referencia alguna más allá de la cámara del puente de mando. Me asomo al balcón y más o menos me hago una idea porque ya conozco este puerto al que visité con mi mujer hace trece años en el Liberty of the seas. En aquella ocasión el crucero atracó en La Seyne sur Mer, en la parte exterior de la rada de Toulon, y justo en ese momento estamos pasando por allí porque hay un crucero de Costa y deduzco que ése debe ser el lugar. Por tanto, nos quedan minutos para llegar al muelle del Presidente Pierre Fournel, donde tiene previsto atracar el Valiant Lady, justo al lado del casco urbano de Toulon.

Este muelle es el más céntrico por lo que nos ahorraremos tener que coger ningún transporte para visitar el centro de Toulon. En la vez anterior, desde la Seyne sur Mer, tuvimos que usar un bus urbano hasta el centro histórico aunque también se podía coger un barquito que unía esta ubicación con el puerto de Toulon cruzando la rada.
Subimos a The Galley para desayunar y vía QR accedemos al menú del desayuno, que es el mismo durante toda la semana.

Levantamos la banderita y mi acompañante se pide unos huevos revueltos con bacón y hashbrowns y una tosta de salmón ahumado con queso crema y cebolla roja. Por mi parte me atrevo con un sandwich de bacon, tomate y aguacate y una tostada francesa, porque tengo curiosidad de cómo hacen éstas últimas aquí en Virgin. A la hora de pedir la bebida le preguntamos a la camarera que querríamos cacao o chocolate porque no vemos los sobres de cacao, Cola Cao, Nesquick o similares que suele haber en otras navieras. Ella nos comenta que hay chocolate caliente y lo pedimos pero a continuación hace ademán de pedir el cobro del mismo a través de la pulsera y ahí caemos en que es de coste aparte (8 dólares + IVA, la broma). Reculamos, nos confirma que, efectivamente, es de pago y que si queremos leche caliente tenemos que ir a la cafetería Grounds Club 2, a un extremo de The Galley, a que nos sirvan una taza, porque en la zona de autoservicio de bebida caliente sólo hay leche fría, agua caliente para infusiones y café.
No entendemos ambas premisas porque que en el crucero no haya niños no significa que un adulto no pueda querer una buena taza de leche con bien de cacao haciendo grumos para remojar la bollería de turno, por ejemplo. Estos americanos que lo solucionan todo con el café aguachirri que beben ellos…. Y el que haya que ir a hacer cola a otro lugar a por una taza de leche caliente me parece también de traca cuando podrían tenerlo en el mismo sitio que el café. De hecho en días posteriores me pasé por el Grounds Club 2 y había unas colas de aúpa por lo que opté por leche fría mezclada con café chirri caliente por darle algo de temperatura a la bebida. En fin….
Nos traen la comanda y ya vemos que al alimento principal, como también pasó ayer, tienen la costumbre de echarle siempre patatas onduladas de bolsa “del Carrefour” (hasta luego, Mari Carmen). En el caso de mi acompañante el bacon y el hashbrown están excelentes y el salmón ahumado de pecado mortal. En mi caso el bacon con el aguacate está sensacional y la tostada francesa es como tiene que ser: blandita, jugosa, calentita y con un sabor aterciopelado que te lleva al séptimo cielo (esto, Royal Caribbean, es una French Toast, no lo que llevas sirviendo últimamente que es una rebanada de pan más seca que el ojo de un tuerto y con menos sabor que un chupete de hierro…).

Habiendo saciado el hambre y habiendo hecho provisión de fuerzas para la excursión de la mañana volvemos a la cabina y preparamos los aperos para bajar a tierra. Antes de ello me propongo afeitarme y a tal fin cojo la maquinilla eléctrica y la llevo al baño para tal fin pero no encuentro clavija alguna donde enchufarla. Como el cabinista anda pululando por el pasillo salgo un momento y le pido que se acerque preguntando por la ubicación del enchufe. Éste me responde que los baños no tienen enchufe de ningún tipo y que si me quiero afeitar que use el que hay debajo del espejo en la mesa del camarote. Se me cae la mandíbula a la altura del ombligo y le interpelo en el sentido de cómo es posible que alguien haya diseñado un camarote con tableta inteligente que enciende y apaga luces, te abre las cortinas y tiene puertos USB de carga como para parar un camión y no haya caído en poner un enchufe normal y corriente en el baño para un secador de pelo o una maquinilla eléctrica, que hasta lo tienen los baños más infectos de un tren regional cualquiera. El hombre sonríe, se encoge de hombros y que es lo que hay.
Ya que está en la cabina aprovechamos y le pedimos que nos traiga el diario de a bordo todos los días a la cabina a lo cual replica que nones y que si lo queremos lo podemos recoger en las dos cafeterías Grounds Club, en el Atrio (Roundabout) y en el Sailor Services. Pues qué bien…. La última petición está relacionada con la escobilla del inodoro, cuyo mango ha desaparecido y dificulta las evoluciones a la hora de realizar su cometido, que va a ser mucho, nos tememos, a lo largo de la semana. Toma nota y pasado un rato viene con una nueva y la cambia pero, ¿no se había dado cuenta hasta que se lo hemos dicho….? Tengamos la fiesta en paz que el viaje está comenzando como aquél que dice….
Desisto de afeitarme pero reconozco que ando algo “encabronao” tras el intercambio de pareceres con el cabinista. Cargamos con la impedimenta turística y bajamos a tierra a visitar la ciudad tarareando los acordes de la orquesta Topolino.
Cuando salimos del barco nos topamos con la cruda realidad: son las 10:05 de la mañana y el termómetro marca casi 28 grados de temperatura. Esto y la humedad reinante pues nos da una buena piedra de toque de lo que puede suponer la permanencia en la escala tolonesa. Como es lo que hay salimos de la zona portuaria y nos disponemos a comenzar la ruta junto al muelle de barquitos que circunda la rada.

De lo que a continuación sucedió visitando la ciudad se dará buena cuenta en la próxima y marítima etapa.