Esta tarde, en la sesión de las 20:00 tenemos el primer espectáculo a bordo : el grupo de cantantes a capella The Magnets con su show “Legends”. Los cinco integrantes del grupo se encargan de simultanear voces y efectos sin música de fondo e interpretan todo tipo de géneros solamente con su voz. En la interpretación a capella sobresale una o varias voces principales que llevan la letra y la melodía central de la canción, el bajo o beatboxer que marca las notas más graves y la base del ritmo y por último los que llevan los acordes que son voces intermedias que rellenan el sonido.

El show se representa en The Red Room, el espacio multifunción que hace de teatro en los barcos de Virgin Voyages y que ayer acogió el partido de fútbol. Conseguimos unas butacas centradas y próximas al escenario y aguardamos al inicio del evento. El teatro pronto se llena y comienza el espectáculo con una muestra de canciones representativas de grandes ídolos de la canción. También hay una muestra de las capacidades vocales del beatboxer y luego un colofón con toda la audiencia en pie bailando y cantando.
Este año he presenciado dos espectáculos de grupos a capella por lo que sé de que va la vaina pero mi acompañante no ha tenido nunca la oportunidad y me comenta al principio de la actuación que no le coge la gracia habiendo de fondo música que apoya a los cantantes. Por lo bajini le digo que no, que no hay música, y pronto puede comprobarlo cuando las voces se van apagando y sólo queda el cantante que hace de beatboxer y que es el que ha estado de fondo interpretando esa música.
La actuación es bastante destacable y se sale de lo que uno normalmente puede ver como show en teatro. Nos ha gustado y tendremos la oportunidad de ver de nuevo a los Magnets en un nuevo espectáculo el último día con “Overdrive”.
Me ha parecido de nuevo llamativa la falta de “educación”, desde nuestra perspectiva, de cierta parte del público estadounidense a la hora de asistir a las representaciones del teatro. Creo que tenemos la percepción de que se ve la representación en relativo silencio para respetar al resto de la audiencia y estar atento a lo que se muestra y luego cuando acaba pues ya se grita y se aplaude lo que corresponda pero esto a lo que me refiero es a los continuos “¡yeah!”,“¡uuuuhhhh!! cuando los cantantes están con lo suyo y que a mí, al menos me molestan. Si quieres alabar lo que te están ofreciendo hazlo a su debido tiempo porque al final distraes a los compañeros de sala y a los propios artistas. Como llevo coincidiendo con estadounidenses los últimos años observo que es una costumbre que se da a menudo pero que no acabo de entender y, no quiero meterme en jardines por lo que lo apunto de soslayo, casualmente siempre viene de gente con el mismo perfil.
Hoy el colmo ha sido que los Magnets han interpretado una canción de Stevie Wonder y ha salido una señora a bailar junto y frente al escenario arrebatada por la emoción. Bueno, vale, unos instantes tiene un pase porque te has venido arriba llegado el caso pero es que la susodicha ha continuado allí de pie firme después de la canción en cuestión durante un buen rato más y la gracia que les habrá hecho a los que tenía sentados detrás y les estaba tapando la visión de los artistas no lo puedo describir. Incluso me ha parecido notar en uno de los cantantes un breve gesto de reproche hacia la señora como haciéndola ver que se volviera a su asiento y dejara de estar en medio.
Salimos de The Red Room y nos encontramos con los canadienses con los que compartimos mesa ayer. Nos comentan que ellos en la escala de hoy han cogido un taxi y han ido a visitar Saint-Tropez. Les ha gustado pero había muchísima gente. Nos deseamos una buena noche y damos un paseo hasta llegar al restaurante donde hemos reservado esta noche, The Test Kitchen, especializado en cocina creativa y molecular.

El restaurante tiene una decoración original porque se basa en la estética de un laboratorio de pruebas. Hay mucha línea recta, mucho aluminio y una iluminación bastante neutra. Nos llevan a una mesa larga en un extremo y allí el camarero se presenta, nos trae un chupito con sabor extraño pero agradable y nos comunica que se trata de un menú degustación de cinco platos y que cada uno tiene una técnica de cocinado distinta. Nosotros, que somos garrulos culinarios, no sé si vamos a apreciar la experiencia como se merece porque cuando nos sacan de los torreznos, unas bravas o un buen arroz ya no somos nadie.
En la carta hay dos opciones, normal y vegetariana. A saber:
Menú normal:
1. Maíz / Trufa
2. Salmón / Pepino
3. Calamares / Ajo
4. Costillar de cordero
5. Fresa / Pistacho
Menú vegetariano:
1. Tomate / Aceituna
2. Tofu
3. Remolacha / Anacardos
4. Risotto de cebada
5. Mango / Chía
En un principio había propuesto coger uno de cada para probarlo todo pero la aparición de la cebada y el tofu en el vegetariano como que nos echa para atrás por lo que ambos cogemos el menú normal. La cebada está bien para la cerveza y nada más y para comer tofu pues, qué queréis que os diga...
El camarero va trayendo los platos y nos suelta una parrafada sobre la composición de cada uno. Habla el inglés más rápido de lo que podemos llegar a comprender y ello unido a que es vocabulario técnico y a que hay bastante ruido ambiente hace que a la tercera repetición desistamos de desentrañar el contenido de cada muestra.

Hay platos más conseguidos que otros pero visualmente son bastante impactantes. Hay trampantojos, hay ahumados, hay esferificaciones, hay muestra de diferentes texturas de un mismo ingrediente…. En cuanto a sabores pues notamos combinaciones un poco atrevidas pero tampoco nos llega a entusiasmar. Lo dicho, se ve que tenemos las papilas gustativas poco educadas para estos platos tan modernos. La cantidad es pequeña pero al final son cinco platos y con hambre tampoco te quedas. En el postre tenemos idea de pedir también el del otro menú pero no es necesario porque ya nos lo traen per se por lo que deduzco que es norma habitual.

No doy más datos para que el que vaya se sorprenda con la propuesta y valore sin prejuicios. El veredicto final es que ha merecido la pena simplemente por haber tenido la oportunidad de probar cosas diferentes y que probablemente no lo haremos en tiempo y de forma habitual.
Tras la cena hoy hay una fiesta en The Manor, la discoteca a bordo, y viene denominada como WE FANCY. Se publicita así: Es la oportunidad perfecta para divertirse, brillar y sumergirse en una noche de glamour y exuberancia. El elenco de The Happenings, ataviado con sus trajes y tocados dorados, dirige las festividades de la noche. Desde la creación de un túnel de bienvenida a la pista de baile a modo de guardia de honor hasta las actuaciones ambientales que se suceden a lo largo de la velada, garantizan una noche inolvidable.
¿Cómo describir el ambiente de la fiesta? Mucho mamarracheo, mucho brilli-brilli, mucho desfase controlado, mucho lucirse para las redes sociales con el móvil continuamente en alto... Bastantes asistentes llevan motivos dorados y lentejuelas pero no faltan camisetas de rejilla o medias hasta la ingle. También hay gente vestida normal, que conste. En cuanto a música, es la primera vez que tenemos la oportunidad de catar a DJ ELLA y es una gozada. Se trata de una dj letona de cierta trayectoria y de la vieja escuela con temas populares pero que agrupa en bloques y no deja tiempo para que se extiendan y se hagan pesados. Además su técnica de transiciones entre canciones es soberbia y ello también se agradece. Tenemos bloques de latineo, internacional, funk, reggaeton, dance….. Pese al desmadre aparente la gente se comporta y, por si acaso, hay bastantes miembros de seguridad del barco repartidos por toda la sala.

Hay muchísima gente en la pista y subimos a la planta superior para estar más tranquilos y ver al personal con otra perspectiva. Se sigue acumulando gente también en las alturas y como la selección musical empieza a ser demasiado anglosajona y machacante decidimos dar por buena la jornada y retirarnos a nuestros aposentos. Antes de ello nos acercamos a The Groupie, el karaoke privado del barco, para ver si podemos reservar sala para mañana día de navegación. Por las horas a lo mejor ya han puesto para apuntarse y así nos garantizamos una hora óptima. Efectivamente es así y ya lo dejamos hecho para mañana.
Ha transcurrido la primera jornada de escala del viaje y lo mejor seguro que está por llegar. Buenas noches.
Conclusiones que nos deja el día:
- Conviene comprobar en la aplicación las reservas que se hagan ya sea de eventos o de restaurantes porque no sólo puede haber problemas de comprensión lingüística sino del propio sistema de la aplicación, que también da errores.
- Si se van a visitar museos o lugares de pago en Francia conviene verificar si existe algún tipo de tarifa reducida de la cual se pueda uno beneficiar por ser ciudadano de la Unión Europea. Hablamos no sólo de la condición de desempleo, sino de estudiante, mayor de cierta edad o perteneciente a una profesión determinada. Es sorprendente la gran cantidad de supuestos que existen y que a veces, por ignorancia, no se solicitan.
- Hemos podido constatar que da igual que uno esté en un barco de una categoría superior con, se supone, pasajeros con algo más de educación porque hay escenas que se repiten inexorablemente: los desperdicios de comida en los pasillos. Es una lucha perdida….

- Había leído que para asistir a los espectáculos en The Red Room se montaban hasta filas de media hora para obtener asiento. He de decir que en toda la semana no ha habido nada de ello y que con llegar quince minutos antes se conseguían incluso butacas en las primeras filas.