Desde España, la puerta de entrada habitual por avión a Bulgaria es Sofía, aunque también puedes llegar a Varna o Burgas (costa del mar Negro) en temporada turística. Nosotros optamos por ir con Ryanair con vuelo directo, ahorrándonos la conexión vía otros puntos (por ejemplo Turquía). Y por eso, y otros motivos que ya comentaré, descartamos contratar un tour organizado por agencia y recurrimos a una guía local y a comprar los billetes de avión por eDreams. Al final hemos tenido un viaje completamente privado de once días por un precio que no dista mucho al de viajes en grupo.
Los principales aeropuertos del país son Sofía (capital), Varna (mar Negro), Burgas (mar Negro) y Plovdiv.
Es la mejor opción para llegar al país, aunque para desplazamientos internos se utiliza poco.
La red ferroviaria búlgara conecta las principales ciudades como Sofía, Plovdiv, Veliko Tarnovo, Varna y Burgas. Es muy económico py permite disfrutar de paisajes bonitos, especialmente en los Balcanes y los Ródopes. Como inconvenientes, es extremadamente lento en comparación con Europa occidental y la infraestructura es antigua en algunas líneas.
El autobús es el medio de transporte más utilizado por turistas y locales. Conecta prácticamente cualquier localidad del país. Es más rápido que el tren pero no puedo dar muchas más explicaciones porque no lo usé.
El metro de Sofía es la única red de metro del país. Es moderna, limpia y conecta el aeropuerto con el centro de la ciudad. En el metro de Sofía la forma más cómoda actualmente es pagar directamente con tarjeta bancaria contactless (Visa o Mastercard) al entrar en el metro. No necesitas comprar billete físico: solo acercas la tarjeta o el móvil (Apple Pay, Google Pay, etc.) al lector situado en los tornos. El sistema calcula automáticamente los viajes realizados. Nosotros compramos los billetes en las máquinas. Una no funcionaba y la otra lanzaba las monedas del cambio a la otra punta de la estación. Un billete sencillo cuesta 0,85 euros y se valida en los tornos. Aunque existen tarjetas, nosotros no la necesitamos. Estábamos muy bien ubicados en el hotel de Sofía y no nos hizo falta.
Tranvías y trolebuses son muy característicos de Sofía.
En cuanto a los taxis,conviene utilizar aplicaciones como TaxiMe o Yellow taxi. Usamos la segunda y no tenemos queja (salvo por algún detalle puntual). En algunos (no en todos) es posible el pago con tarjeta. Lo utilizamos para ir desde el aeropuerto al hotel (algo menos de 12 euros) o a la inversa (algo más caro), para ir a la iglesia de Boyana desde del centro (unos 13 euros) y un par de trayectos más.
El uso de tarjetas de crédito está bastante extendido aunque en algunos sitios nos encontramos que solo admiten pagos en efectivo- Es importante llevar dinero suelto por si acaso.
Una de las cosas más sorprendentes es la de los wc. Y es que no es raro ver que se pide el pago, generalmente de un euro, por su uso. Aunque en algunos restaurantes o bares lo pone, a veces el uso para clientes es gratis. En el monasterio de Rila no te escapas del pago. Y lo peor es que nunca he visto a la típica persona que se encarga de cobrar y a la vez de la limpieza sino que acostumbra a haber un torno que puede estar estropeado (como en el monasterio de Troyan). Normalmente los wc son de los nuestros pero en Rila era el dichoso del suelo (y ya contaré lo que pasó).
Por todas partes se ven máquinas principalmente de bebidas calientes (aunque también de bebidas frías). No es muy necesario porque el agua de Bulgaria es potable y no es mala de sabor. Incluso algunos hoteles te dejan en las habitaciones alguna botella de cortesía.
En lo que respecta a la sanidad, es importante llevar la tarjeta sanitaria europea vigente así como contratar algún seguro de viajes adicional. Como es Unión europea, no hace falta ninguna advertencia adicional más que las normales de cualquier viaje. Mantenerse hidratado para el calor, llevar crema solar, buen calzado (sobre todo en Plovdiv, de cuyo suelo ya hablaré), etc. En nuestro caso necesitamos Paracetamol (la mala combinación de mucho calor en la calle y un coche con aire a 17 grados cuando nos despistamos llevó a un importante resfriado) y lo encontramos sin problemas en una bien abastecida farmacia.
En cuanto a los recuerdos para comprar, destacan los productos de rosa búlgara, el símbolo del país. Por todas partes se ven aceite esencial de rosa, perfumes, jabones, cremas y cosméticos o agua de rosas. Los mejores se compran en Kazanlak, en el Valle de las Rosas,aunque el aceite esencial es extremadamente caro. No faltan productos más económicos que hacen que puedas quedar bien con los regalos.
Evidentemente también se puede comprar vino (no pude probar los de frutas aunque dicen que el de frambuesa es bastante bueno), cerámica, objetos de madera o tejidos.
Los trajes regionales búlgaros (nosii o nosiya) son uno de los elementos más característicos del folclore del país. Cambian mucho según la región, pero todos comparten bordados muy elaborados, colores vivos y símbolos tradicionales relacionados con la fertilidad, la protección y la identidad comunitaria. Son muy vistosos y se ven en muchas tiendas.