Nos despedimos del Baikal. Hemos tenido la suerte de que el de la furgoneta vive justo enfrente de nuestro alojamiento y hemos sido los primeros en recoger, por lo que hemos podido pillar los sitios buenos y no ir incomodísimos como el otro día.
La vuelta a Irkutsk hoy se ha hecho muchísimo más rápida. Hemos parado en el mismo sitio para comer, esta vez unos pozy sin prisa ya que teníamos el restaurante para nosotros prácticamente. El último tramo del viaje ha sido bajo una lluvia por momentos fortísima. El día ya había amanecido nublado pero mientras nos acercábamos a Irkutsk se iba poniendo cada vez más feo hasta que ha roto a llover con ganas. Hemos llegado a las 3 en pleno diluvio y, como hemos podido, nos hemos metido debajo de un soportal a ver si para. Tenemos toda la tarde por delante así que la idea es ver Irkutsk pero no bajo el diluvio.
En la tarjeta de banco rusa me quedan 15 euros que van para taxi y dinero en metálico 6 euros, más 100 euros en rublos que cambiaremos en Ulán Bator ya que aquí no es posible. Viendo el aguacero hemos pillado un taxi para ir al aeropuerto y dejar la mochila en la consigna y recorrer Irkutsk sin peso. El taxista que nos ha llevado al aeropuerto bastante majo, el hombre con el traductor nos ha ido preguntando por nuestro viaje e incluso sonreía.
Hemos dejado una mochila con todo el peso y hemos vuelto a pillar otro Yandex para el centro. Irkutsk es una ciudad siberiana a orillas del río Angará. Son famosas sus casas de madera y, como muchas ciudades soviéticas, avenidas amplísimas con grandes calzadas. Para recorrer Irkutsk han pintado una línea verde en el suelo y solo tienes que seguirla, fácil. Hemos empezado por la famosa estatua que es símbolo de Irkutsk, el Babr. El Babr es el animal del escudo de la ciudad: una especie de tigre siberiano mítico con un animal en la boca, aunque por una confusión histórica entre “babr” y “bobr”, castor en ruso, terminó representándose como un bicho raro entre tigre, felino y castor. Esta zona, el 130 Kvartal, es una especie de calle peatonal con casas de madera a los lados bien cuidadas y locales comerciales como tiendecitas, cafeterías y un centro comercial enorme al final. Del centro comercial hemos ido hasta el río por la calle Lenin. Protocolaria estatua del mismo, iglesia ortodoxa y al final, edificios gubernamentales brutalistas con sus jardines, una iglesia católica y más ortodoxas. La zona del río es lo más bonito que tiene la ciudad. Un río enorme donde se juntan los pescadores con zona peatonal grande y estatuas de antiguos zares. En invierno esta zona debe ser muy bonita porque el río Angará se nutre de las aguas profundas del Baikal que están ligeramente sobre el punto de congelación, por lo que emite una bruma muy característica y fotogénica sin llegar a congelarse del todo.
Del río hemos vuelto a la ciudad hacia la zona del mercado. Un mercado con aires sovieticos interior, igual que los que veíamos en Uzbekistán. Pescados, ahumados, carnes... Viendo que para cenar solo tenemos 6 euros hemos comprado 6 pasteles de carne que nos deben hacer el apaño. Irkutsk tiene su paseo bonito pero es muy diferente a lo que habíamos visto de ciudades rusas, se ve como más deteriorada. Tampoco ayuda que nos ha acompañado una llovizna todo el paseo y le da un toque triste a la ciudad.
Del mercado hemos puesto punto final a Rusia con un Yandex al aeropuerto internacional. El aeropuerto internacional es bastante cutre. El edificio por fuera parece una estación de trenes y por dentro es una sala básicamente con cuatro máquinas expendedoras. A las 00:00 salía nuestro avión. Hemos hecho el check-in y en el control de pasaportes ha venido el susto gordo.
El avión al que volamos a Ulán Bator es un avión pequeñito de 50 plazas. Por lo que vemos muy probablemnte somos los únicos europeos en el avión. Ha pasado el control Belén y, sin darle el pasaporte, la oficial ha llamado por telefono y al colgar le ha indicado que se siente en un banco al lado. Luego he pasado el control yo, me han sellado el pasaporte y me han dicho que continúe pero Belén no. Me he quedado al final del pasillo evidentemente y, al rato, ha venido lo que sería un guardia civil ruso, con un gorro enorme y con la cara más rusa de Rusia. Ha cogido el pasaporte de Belén y se ha llevado a Belén tras una puerta. Aquí ya me he cagado. En principio por lo que he leído debe ser un control rutinario que se realiza a occidentales. Dos españoles yendo de Rusia a Mongolia pues canta más que el fosforito. Me he quedado al lado de la puerta por donde se ha ido Belén. Al principio bien pero cuando he visto que había pasado 10 minutos ya me he cagado y literalmente se me ha descompuesto el cuerpo, al ver que el vuelo sale en menos de una hora y la gente ya esta haciendo la cola en la puerta de embarque. Ademas, yo ya he sellado el pasaporte y no puedo volver a entrar a Rusia de forma instantanea. los 10 minutos se han hecho 30 minutos y sin señales de mi pareja y los puestos de pasaporte cerrando. Mi mente ya en modo ceniza pensando lo peor. Que si la retienen cómo me entero, preguntándole a ChatGPT qué tendría que hacer, y el GPT diciendome que no me vaya sin ella y que si perdemos el avión contacte con el consulado, me ha metido mas miedo que esperanza. Al final me he puesto con el traductor a intentar hablar con el personal que veía y todos me respondían un niet de forma seria y tajante, sin prácticamente contacto ocular. Finalmente ha salido Belén, junto al oficial, con la cara pálida. El hombre se la ha llevado al puesto de control nuevamente, le han sellado el pasaporte y ya la han dejado salir de Rusia. Efectivamente ha sido un control rutinario por ser europeos de los que había leído por internet. Según me cuenta la han sentado en una sala y con el traductor del oficial le ha preguntado: cuánto tiempo lleva por Rusia, qué ha visitado, a qué se dedica, si alguna vez ha estado en Ucrania y la pregunta bomba: qué piensa de la guerra con Ucrania. Belén dice que respondía en inglés como podía y ante esa pregunta solo le ha salido responder como ha podido que ella de eso no entiende y que no lee los periódicos. Después de eso le han pedido el movil desbloqueado y han estado trasteándolo 10 minutos. Vale que es rutinario pero el susto te lo llevas, por un lado Belén al verse interrogada en una sala y sin móvil y por otro lado yo esperando mas de media hora sin saber dónde está, sin ninguna respuesta y con el avión embarcando. Viendo luego el móvil el oficial lo que ha hecho ha sido abrir el registro de llamadas y contactos y ver la galería de fotos, imagino que para corroborar lo que ha contado con las fotos y verificar contactos telefonicos con prefijos delicados. Tenía que haber metido en la galería de fotos una foto de mi culo bien grande, mira que lo pensé.
Ya con el susto pasado hasta nos hemos podido reír un rato mientras embarcamos. Hemos terminado rusia con la sensación de quien termina una maratón. Entre los problemas de internet, el problema del dinero, el choque cultural, lo difícl que lo hacen para el turista, el problema de expresión cultural que tienen aquí y el interrogatorio final se ha hecho en algún momento durillo, aunque ahora nos riamos.
El avión ha salido puntual y a la 1 hemos aterrizado en Ulán Bator. El contraste cultural ha sido abrumador. Nos han recibido con una sonrisa y se veía a la gente sonreír. Internet rapidisimo y sin necesidad de VPNs. Nuestro taxista del alojamiento nos esperaba con un cartelito y para las 2 hemos llegado a nuestro hotel en todo el centro de Ulán Bator. Ciudad que de momento lo único que puedo destacar es el tráfico que tenía siendo de madrugada así como banderas de Corea del Sur. Resulta que el presidente de Corea del Sur ha venido como invitado a las fiestas nacionales del Naadam y tienen toda la plaza central con banderitas.
Hemos caído rendidos. Mañana visitamos un parque natural que está cerca de la ciudad.