Amanece un nuevo día. Es poco más de las 06:00 y toca levantarse porque nos espera la visita a la ciudad medieval y amurallada de Lucca en la escala de Livorno.
No hace falta que ponga a prueba tu sagacidad, querido lector que continúas siguiendo este relato, si te confieso que no sólo ha sido una noche toledana sino de todas las capitales castellano-manchegas. Al final todo lo que entra, sale y el tránsito al baño durante la noche pues ha sido más frecuente de lo deseado. En el pecado está la penitencia y ya lo decía el vencedor de Austerlitz y el perdedor de Waterloo, “de lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso”.
Mi acompañante manifiesta que tan pronto no le entra nada en el estómago y que va a llevar a cabo la misma táctica que el año pasado en la escala de Civitavecchia y por la cual no tomará nada de momento, se llevará algo para comer y de camino, algo más tarde, se lo ventilará. Con la noche pasada y estando todo el día fuera voy a adoptar por mi parte una postura conservadora y voy a subir a The Galley a tomarme una infusión con yogur natural y algo de fruta, por meterle algo al organismo.

Dado que en las entradas a The Galley y en la salida a The Dock hay refrigeradores con comida para llevar le cojo a mi acompañante fiambre y unos sándwich de pavo para que se lo desayune camino de Lucca. La verdad es que tampoco es que tenga mucha variedad para comer algo rápido dentro del barco pero hace su apaño para lo que lo necesitamos hoy da bastante el pego (pese a que esté prohibido bajar comida del barco, guiño, guiño).

El desarrollo del día va a depender mucho de los transportes públicos por lo que voy a desarrollar cómo tengo montada la intendencia de cara a la visita de Lucca desde Livorno.
El Valiant Lady tiene prevista su llegada a la terminal de cruceros de Molo Alto Fondale de Livorno en los muelles 46 ó 47 a las 08:00, abriendo puertas a las 08:30 para los primeros que quieran desembarcar. Hasta aquí bien pero para ir a Lucca hay una serie de pasos previos:
. Hay que coger una lanzadera, sin coste, que te lleva al centro de Livorno porque andando no se puede salir del puerto. Dicha lanzadera te deja en Via Claudio Cogorano 7. Lo que es sin coste no sé si es porque lo pone gratis la autoridad portuaria de Livorno o porque a los que viajamos con Virgin no nos lo cobran.

. Desde allí hay que coger un bus urbano, el 1+, que te lleva a la estación central ferroviaria de Livorno donde se cogen los trenes que van a Lucca, previo trasbordo en la estación de Pisa Centrale. El coste del billete, a julio de 2026, es de 1,70 euros. Se puede hacer el recorrido andando pero son 30 minutos de trayecto.
Sucede que los trenes que van de Livorno Centrale a Pisa Centrale, como primer paso, no tienen la frecuencia que uno quisiera, de manera que el primer tren que se podría coger sale de Livorno Centrale a las 09:19 pero es que el siguiente para hacer el trasbordo pasa a las 11:10 (casi dos horas después y con dos trasbordos además para llegar a Lucca) lo que reduce sobremanera el tiempo de visita. Por tanto es crucial coger sí o sí el tren de las 09:19 para aprovechar más el día.

El tomate viene ahora: si se puede bajar del barco a partir de las 08:30 hay que tener en cuenta que hay que pasar el control al bajar, buscar la lanzadera, que ésta arranque y que cubra los 10-15 minutos que parece que tarda desde el muelle hasta Claudio Cogorano 7. Esto nos pone en un escenario de llegada cercano a las 09:00. Mirando los horarios del autobús urbano +1, éste tiene una frecuencia de 10 minutos y pasa por la parada de Livorno Grande a las 08:51 y a las 09:00 (del de las 09:10 nos olvidamos y el de las 09:00 sería jugársela porque el autobús tarda 10-15 minutos, según el tráfico, en llegar hasta la estación de ferrocarril, y el tren sale a las 09:19). El coste del billete de tren Livorno-Lucca es de 6,20 euros, por si luego se me pasa.
Como puedes observar, estimado lector, la cosa está en el alambre. A las malas, haciendo más prospecciones, si se llegara a la estación algo más tarde y se perdiera el de las 09:19, hay un tren de alta velocidad Frecciarossa que para en Livorno a las 09:28 y que llegaría a Pisa Centrale con tiempo de hacer el trasbordo al tren que va a Lucca. Habría que colarse y rezar que no pase el revisor durante los diez minutos de trayecto Livorno-Pisa. Esto ya sería el último recurso fruto de la desesperación y hasta que no llegara el momento se vería si se toma o no la determinación de hacerlo por lo que pudiera implicar.
Con todos estos condicionantes la idea es estar los primeros en la puerta de salida para salir pitando a las 08:30 y cruzar los dedos que todo vaya cuadrando (de ahí el madrugón que nos hemos pegado).
Satisfecha la magra colación del desayuno, pero que me sienta de maravilla para afrontar las aventuras del día, observo desde The Galley que son las 07:30 y el Valiant Lady ya está atracando en el muelle de Livorno un rato antes de lo previsto. Esto no quiere decir nada porque puede llegar con antelación pero no activar la salida hasta lo que está estipulado. Bajo al camarote, terminamos de prepararnos y antes de las 08:10 ya estamos bajando a la cubierta 4 para llegar a tierra. No somos los únicos porque hay más gente haciendo lo mismo y nos encontramos, felizmente, con que ya las pasarelas están echadas y empiezan a dejar bajar a los pasajeros. ¡Menos mal…!
Salimos pitando y subimos a la primera lanzadera que cumple el horario previsto y a las 08:25 llega a Claudio Cogorano 7. Sin pararnos a nada nos vamos a la parada del bus 1+ que está en Via Grande, al lado de la Catedral de Livorno y junto a una tienda de la marca H&M. Justo cuando estamos llegando, a las 08:30, aparece el autobús, echamos una carrera y logramos subirnos.

Aquí llega otra derivada habida cuenta de la leyenda negra que tiene este autobús de Livorno y que cuento a continuación. En Italia se validan todos los billetes una vez que se han adquirido. Es decir, aunque compres billete, ya sea para el tren o para el autobús, lo tienes que validar en la máquina destinada al efecto porque si no es como si viajaras sin él y te pueden multar por ir sin un título válido de viaje. Sin embargo, no es necesario si pagas el billete con tarjeta de débito o crédito. En el bus 1+ de Livorno la gente compra el billete en un estanco o a bordo al conductor pero puede no validarlo por desconocimiento dentro del autobús o porque haya tanta gente que no llegue a la máquina para hacer la validación porque, recordemos, ésta es la vía para hacer por libre Pisa, Florencia y los alrededores y todos los cruceristas que optan por ello cogen sí o sí este autobús por lo que se llena a reventar a según qué horas.
Dicho esto aquí viene la leyenda negra: sabiendo que los cruceristas y turistas en general son carne de cañón por el desconocimiento que puedan tener de la obligatoriedad de la validación, la presencia de revisores a bordo de este autobús es omnipresente y es cerrarse las puertas en esta parada cuando salen de su anonimato y empiezan a pedir billetes a diestro y siniestro a la caza del turista independientemente de si el bus viene medio vacío o lleno hasta la bandera. Como podrás deducir, estimado lector, se ponen las botas poniendo multas a los que no han validado, que suelen ser bastantes. Y da igual que uno se quiera hacer el longuis o alegue que nadie le ha dicho que tiene que validar porque son implacables. Se dice, se comenta que para estos casos siempre hay apostado un coche patrulla de la guardia urbana de Livorno en la última parada de Livorno Centrale por si alguien se pone farruco y no quiere pagar la multa.
Conocido todo lo anterior antes del viaje, optamos por lo más sencillo que fue pasar la tarjeta de crédito por el validador para pagar el billete y dejarnos de tonterías (importante el saber también que sólo se puede pagar un billete por tarjeta de manera que no se pueden pagar varios billetes con la misma tarjeta). El bus viene medio vacío y nos sentamos detrás para recuperarnos de la carrera. Pues al medio minuto se levantan dos presuntos pasajeros, se ponen una identificación y pasan por todo el autobús pidiendo los billetes. Nosotros, que somos gente educada, soltamos un “buon giorno”, entregamos nuestras tarjetas, las pasan por un lector y misión cumplida.
Tras quince minutos de trayecto llegamos por fin a la estación de Livorno Centrale con media hora de margen para coger el tren que teníamos previsto alcanzar por los pelos.

Ahora toca comprar los billetes de tren, buscar el andén y esperar a que llegue el tren y no venga con retraso porque, recuerdo, tenemos que hacer trasbordo en Pisa Centrale para coger el tren a Lucca y el decalaje es de trece minutos.
Podrías pensar, admirado lector, que a partir de aquí va a ser todo miel sobre hojuelas pero nada más lejos de la realidad. Como diría el Gran Corso, “la gloria es fugaz, pero la oscuridad es para siempre”, por lo que te animo a que no pierdas detalle de la próxima y entretenida etapa de este diario.