El restaurante The Wake tiene mucho tirón entre los viajeros que eligen la naviera Virgin para pasar sus vacaciones. Su ubicación, en popa de la cubierta 6, le hace ser un sitio ideal para cenar contemplando la estela del barco gracias a sus amplios ventanales. Por ello, coger reserva aquí las noches en que el barco está en navegación es muy complicado y esa fue la razón de reservar hoy ya que habría menos gente por aquello de estar atracados y estar todo el mundo loco por bajar cuanto antes a Ibiza.
Estamos bastante solos lo que hace que el ambiente esté más tranquilo en comparación con el jolgorio en el Pink Agave de ayer jueves. Ante nuestra vista se nos despliega una magnífica puesta de sol con el recinto amurallado de Dalt Vila de fondo.

Ésta es también una de las imágenes de la semana: contemplar el ocaso sin prisa, gozando de una buena comida compartiendo vacaciones con un amigo de toda la vida, mientras el el astro rey se oculta poco y la ciudad, de fondo, se va iluminando paulatinamente.
El disco de oro baja sosegado
besando el hondo azul del salino mar,
mientras la luz empieza a demorar
su fuego en el confín encendido y amado.
Dalt Vila viste un manto dorado,
y el eco de la brisa vuelve a cantar
el lento declinar y el rojo orlar
del día que en la tarde se ha borrado.
La isla se adormece en calma pura,
la sal se quiebra en luz crepuscular
y el celaje es de rosa vestidura.
Ya duerme el Pitiuso bajo el rezumar
de una paz transparente y muy oscura
que viene con la noche a despertar.
Sin prisa pero sin pausa nos traen la carta de postres y los buenos propósitos caen por tierra.
.The Wake: mousse de chocolate con caramelo y avellanas.
.Cheesecake de limón con compota de frambuesa y crumble de canela.
.Pastel Alaska con helado de pistacho y merengue tostado.
.Tarta tatin de manzana con crema de marcarpone.
.Pannacota de coco con moras y granola.
"Tráiganos todos menos la Alaska", le pedimos, porque al final la cabra tira al monte. Y, cumplidor, el camarero va trayendo platos. La pareja al lado nuestro, que precisamente es lo único que se han pedido, observa atónita el despliegue y al hombre se le escapa un ¡¡wild!!. No sabemos si lo de salvaje va por el número de platos o porque somos unos animales de bellota al pedirnos casi toda la carta.


Hay que reconocer que están muy apetecibles y el cheesecake de limón es ambrosía. Por contra, la tarte tatin que me comí el año pasado en Toulouse la recuerdo mejor sin ser ésta mala en absoluto.
Cumplimentada la cena subimos al camarote y nos disponemos a vivir la noche ibicenca. Poniendo la televisión un momento nos encontramos con que hasta en la BBC están dando las noticias de los incendios de España y Francia.

He de reconocer que tengo una sensación rara. Acostumbrado a bajar en las escalas por la mañana y de día, esto de que la jornada esté finalizando y sea de noche resulta novedoso realmente. Y la sensación se agudiza con otra nueva que nos cae de sopetón: el calor y la humedad reinante. Y es que no hemos dado tres pasos y ya estamos sudando como pollos.
Caminamos por el muelle, escuchamos que el Msc Música tiene el todos a bordo a las 23:00 y nos encaminamos a coger la lanzadera que nos llevará a la ciudad de Ibiza.

Efectivamente, Virgin voyages ofrece un servicio de buses lanzadera sin coste desde el barco y hasta la zona del aparcamiento Es Pratet. Por lo que me pude informar antes del viaje la frecuencia de los mismos era de diez minutos desde el atraque hasta mañana por la tarde con el todos a bordo y que de madrugada desde las 03:00 la frecuencia era cada hora.
Salimos de la terminal de cruceros y hay señales informativas indicando la ubicación de las lanzaderas a unos pocos metros. Le pregunto al conductor al subir para confirmar las frecuencias y tenerlo en cuenta para la vuelta y me responde que van a estar yendo y viniendo toda la noche continuamente. El autobús tarda unos diez minutos y nos deja en el sitio previsto, muy cerca del acceso a los ferries que van a Formentera. Y, ciertamente, el trasiego de autobuses es constante de manera que la espera es mínima.
Iniciando el paseo vemos una cola kilométrica en la parada de taxis: la gente que quiere desplazarse a los eventos nocturnos que ofrece la isla.
Ibiza se ha convertido en la meca estival de la música electrónica de baile (EDM) y a la misma acuden los Dj´s más señeros del panorama internacional. Desde el sonido Balearic Beat en los 80 cuando la isla se puso de moda, pasando por la eclosión del techno y el house a partir de los 90, se ha llegado a que en la actualidad Ibiza sea la referencia en cuanto a este tipo de música se refiere. Todas las noches hay fiestas y las multitudes se pegan por asistir a las mismas.
Un ejemplo del impacto que tuvo ya en su día el ambiente ibicenco es la grabación del vídeo musical del tema “Club Tropicana” de Wham!, que se realizó en el Hotel Pikes de Ibiza (reconvertido hoy día en club nocturno también) así como en la playa Es Figueral de las inmediaciones.
Volviendo al día de hoy y echando un vistazo a lo que ofrece la isla para entretenimiento de este tipo, tenemos lo siguiente en los siguientes locales:
. [UNVRS]- De 23:30 hasta que el cuerpo aguante - David Guetta presents Galactic Circus. Entradas a partir de 115 euros.
. Ushuaïa Ibiza - De 17:00 a 23:00 – Calvin Harris. Entradas a partir de 150 lereles.
. PACHA – De 23:00 a 06:00 - Marco Carola presents Music On. Entradas a partir de 150 boniatos.
. Amnesia – De 23:00 a 06:00 – Glitterbox – con Armand Van Helden, The Shapeshifters y, agárrate estimado lector, la actuación de la polifacética e incombustible Grace Jones a sus 78 años todavía dando guerra. Entradas a partir de 70 euros aunque en la última semana ya estaban por los 120 machacantes.
. Es Paradis -De 23:00 a 06:00 – Puro Reggaeton. Entradas a partir de 45 euritos. Aquí no me van a ver.
. Lío Ibiza - De 23:45 a 05:00 – Vintage con Sebastian Gamboa. Entradas a partir de 40 euracos.
Se da la circunstancia de que en Amnesia, antes de Glitterbox, había un evento de 19:00 a 23:30, el Rememberland. Dicha fiesta revive los grandes himnos de la música de baile de los 80, 90 y 2000, de mano del Dream Team formado por Tony Peret y Quique Tejada (los míticos mezcladores del MAX MIX y Bolero Mix, entre otros, y sin ya la figura del inolvidable Jose María Castells) pero esta puesta en escena la hemos visto hasta en tres ocasiones este año en Fuenlabrada, Leganés y Guadalajara y ya repetir pues como que no, máxime cuando en Guadalajara, en junio, el propio Tony Peret anunció que lo que se iba a experimentar ese día era lo que iban a poner en escena en Ibiza este verano. En otra época, con menos años y otra perspectiva de la vida y el tiempo de ocio habría organizado alguna para haber bajado del barco de los primeros, pillar un taxi hasta la mítica Amnesia, asistir al Rememberland y luego empalmar con el Glitterbox hasta los albores del nuevo día porque además, mirando también la pela, la entrada a Rememberland da acceso directo a Glitterbox y ésta cuesta 30 euros y te vale para los dos eventos mientras que sólo la de Glitterbox, con lo mejor del house y disco, ya es más del doble.
Bajamos del autobús y empezamos a ver signos reconocibles del panorama fiestero ibicenco y que ya se han hecho internacionales.

El camino nos lleva a rodear el puerto y nos vamos internando en la actividad de un viernes por la noche del mes de julio con mucha gente de vacaciones. Nuestra idea es ir a la zona del barrio de La Marina y para allá que nos encaminamos.
Cuando estuve en la Feria de Turismo Fitur este enero me pasé por el stand de Ibiza para recabar información. De cara a la visita nocturna me dirigí a los que parecían más jóvenes en la suposición de que estarían más puestos en el tema fiestero y que me recomendarían lugares por esta zona pero los que me atendieron no eran muy gambiteros que digamos y no me supieron dar demasiados detalles. Eso sí, me regalaron un botecito con sal de Ibiza proveniente de sus salinas así como una montaña de folletos.
De lo que sucedió el resto de la noche se dará cumplida cuenta en la siguiente y nocturnal etapa.