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Cuando EE.UU. e Israel decidieron atacar Irán en febrero de 2026, no tardaron en aparecer las noticias sobre las repercusiones que tendría sobre todo lo relacionado con el petróleo. Subidas de precios en general y en las gasolinas en particular. Los telediarios estaban llenos de noticias anunciando que algunas compañías estaban cancelando vuelos debido al precio del combustible.
No hay cosa más “aterradora” que recibir un correo electrónico de la compañía aérea a 15 días del viaje. ¿Os ha pasado alguna vez? A nosotros… sí.
Pues eso… que Air Canada nos envió un correo electrónico avisándonos que el vuelo que teníamos de Bilbao a Múnich se había cancelado y que se pondrían en contacto con nosotros en breve para ofrecernos una alternativa. Los dos días que tardaron en volver a ponerse en contacto con nosotros, se nos hicieron largos… muy largos. Mientras tanto, nos consolamos pensando que habíamos hecho bien en no reservar con varias líneas aéreas.
Finalmente, nos ofrecieron un cambio que suponía variar todos los vuelos del viaje de ida, pero lo bueno es que no perdíamos ningún día y eso era lo más importante. En vez de Bilbao-Frankfurt-Halifax-St. John´s, la nueva ruta sería Bilbao-Múnich-Toronto-St. John´s
Desde hacía varios días, estábamos haciendo un seguimiento de la temperatura que nos íbamos a encontrar (por eso de llevar una ropa u otra). Como podéis ver, calor precisamente no íbamos a pasar. En el lado contrario, la fotografía de la izquierda, que corresponde a la estación meteorológica que tenemos en casa. El día antes de marchar, en el norte teníamos más de 26°C dentro de casa. Un horror!!!
No hay cosa más “aterradora” que recibir un correo electrónico de la compañía aérea a 15 días del viaje. ¿Os ha pasado alguna vez? A nosotros… sí.
Pues eso… que Air Canada nos envió un correo electrónico avisándonos que el vuelo que teníamos de Bilbao a Múnich se había cancelado y que se pondrían en contacto con nosotros en breve para ofrecernos una alternativa. Los dos días que tardaron en volver a ponerse en contacto con nosotros, se nos hicieron largos… muy largos. Mientras tanto, nos consolamos pensando que habíamos hecho bien en no reservar con varias líneas aéreas.
Finalmente, nos ofrecieron un cambio que suponía variar todos los vuelos del viaje de ida, pero lo bueno es que no perdíamos ningún día y eso era lo más importante. En vez de Bilbao-Frankfurt-Halifax-St. John´s, la nueva ruta sería Bilbao-Múnich-Toronto-St. John´s
Desde hacía varios días, estábamos haciendo un seguimiento de la temperatura que nos íbamos a encontrar (por eso de llevar una ropa u otra). Como podéis ver, calor precisamente no íbamos a pasar. En el lado contrario, la fotografía de la izquierda, que corresponde a la estación meteorológica que tenemos en casa. El día antes de marchar, en el norte teníamos más de 26°C dentro de casa. Un horror!!!

Después de meses de preparación y algún que otro susto, llegó el día. ¡Nos vamos a Terranova!
Una derivada del cambio de itinerario es que salíamos hacia Múnich en el vuelo de las 7h15 por lo que nos tocó madrugar. Menos mal que fuimos previsores y teníamos todo organizado el día anterior. También es verdad que nosotros, el día antes de salir de viaje, no solemos dormir mucho, jejeje
Como otras muchas veces, Raquel, nos acompañó al aeropuerto para hacerse cargo del coche. Cuando llegamos al Aeropuerto de Bilbao, apenas acababan de abrir y no había mucho movimiento. Lo bueno es que los mostradores de facturación ya estaban abiertos y pudimos facturar el equipaje. Preguntamos a ver si iría directamente hasta destino y nos dijeron que, probablemente, lo tendríamos que recoger en Toronto y volverlo a facturar hasta St. John´s, pero que mejor lo confirmáramos al llegar.
Una derivada del cambio de itinerario es que salíamos hacia Múnich en el vuelo de las 7h15 por lo que nos tocó madrugar. Menos mal que fuimos previsores y teníamos todo organizado el día anterior. También es verdad que nosotros, el día antes de salir de viaje, no solemos dormir mucho, jejeje
Como otras muchas veces, Raquel, nos acompañó al aeropuerto para hacerse cargo del coche. Cuando llegamos al Aeropuerto de Bilbao, apenas acababan de abrir y no había mucho movimiento. Lo bueno es que los mostradores de facturación ya estaban abiertos y pudimos facturar el equipaje. Preguntamos a ver si iría directamente hasta destino y nos dijeron que, probablemente, lo tendríamos que recoger en Toronto y volverlo a facturar hasta St. John´s, pero que mejor lo confirmáramos al llegar.


Poco después de las 6h30, pasamos el control de seguridad y accedimos a la zona de las puertas de embarque. Ya nos esperaba el avión que nos llevaría a Alemania. Un Airbus A321-200 de Lufthansa.

A las 7h05 el avión se puso en marcha. Como el aeropuerto de Bilbao es pequeñito, no tardamos nada en llegar a la cabecera de la pista. Creo que ni llegó a pararse. Cuando nos quisimos dar cuenta, ya estábamos en el aire. Ahora, sí que sí, empezaba la aventura. Como viene siendo habitual desde hace tiempo en este tipo de vuelos, como refrigerio nos dieron un botellín de agua y una chocolatina. Menos mal que habíamos desayunado bien en el aeropuerto, jejeje.

Aprovechando que, durante el check-in, pudimos elegir los asientos, nos entretuvimos viendo y sacando fotos de cosas, que de otro modo, no tendríamos oportunidad, como por ejemplo el Aeropuerto de Zúrich (Suiza) acompañado de unas bonitas y esponjosas nubes blancas.

El vuelo apenas duró dos horas y cuando nos dimos cuenta, el comandante estaba avisando que nos disponíamos a aterrizar en el Aeropuerto de Múnich (Alemania). Gracias a que el giro en la maniobra de aproximación fue por nuestro lado, tuvimos una vista impresionante del aeropuerto donde minutos después, tomaríamos tierra.


Aunque, en teoría, teníamos dos horas y media hasta la salida del vuelo hacia Toronto, ya sabéis cómo va esto. Entre que te bajas del avión, pasas los controles de seguridad, etc… no quedaba tanto tiempo, así que lo primero que hicimos fue buscar la información de nuestro vuelo en las pantallas informativas y una vez que vimos que estaba todo en orden, nos acercamos suave, suave a la puerta de embarque.
Allí nos esperaba el Boeing 787-9 de Air Canada que nos llevaría hasta Toronto, segunda escala de nuestro viaje hacia Terranova.
Allí nos esperaba el Boeing 787-9 de Air Canada que nos llevaría hasta Toronto, segunda escala de nuestro viaje hacia Terranova.

A la hora prevista, despegamos rumbo a Canadá (teníamos por delante algo más de ocho horas y media de viaje). Una cosa curiosa y que ya nos había ocurrido el año pasado cuando viajamos a Corea del Sur, es que dentro de este modelo de avión, no funciona el GPS del teléfono. A mi gusta llevarlo encendido para que vaya registrando la ruta y también para tener geolocalizadas las fotos que vamos sacando durante el vuelo (cosas de friki entusiasta de la fotografía).


Cuando llevábamos algo menos de dos horas de vuelo (sobrevolando Reino Unido), nos trajeron la comida. Pasta para mí y pollo con arroz y verduras para Anna. Ninguna queja al respecto.

Basándonos en el mapa de la pantalla de info/entretenimiento pasamos cerca de Groenlandia sobre las 16h30, aunque esta vez la ruta iba más hacia el sur y no vimos tierra. Una pena, porque siendo finales de mayo, los glaciares de Groenlandia desde el aire, tenían que ser una pasada.
Del resto del viaje, poco más. Como suele ser habitual en vuelos tan largos, cada uno se entretiene como puede. Música, lectura, alguna peli, una miradita por la ventana de vez en cuando a ver si se ve algo diferente al agua del océano…
A las 18h (hora de España) entramos en tierra canadiense por la península de Labrador. Ya quedaba menos. Poco después nos dieron de merendar un pastel de manzana que, la verdad, estaba muy bueno.
Poco antes de las 20h, el comandante nos pidió que fuésemos sentándonos en nuestros sitios porque, en breve, íbamos a comenzar la maniobra de aproximación para aterrizar en el Aeropuerto Internacional Toronto Pearson.
Una curiosidad a través de nuestra ventanilla. La Autopista 401 (King's Highway 401), en su tramo que atraviesa Toronto, es la autopista más transitada de Norteamérica y una de las de mayor tráfico en el mundo. Nuestra fotografía da fe.
Del resto del viaje, poco más. Como suele ser habitual en vuelos tan largos, cada uno se entretiene como puede. Música, lectura, alguna peli, una miradita por la ventana de vez en cuando a ver si se ve algo diferente al agua del océano…
A las 18h (hora de España) entramos en tierra canadiense por la península de Labrador. Ya quedaba menos. Poco después nos dieron de merendar un pastel de manzana que, la verdad, estaba muy bueno.
Poco antes de las 20h, el comandante nos pidió que fuésemos sentándonos en nuestros sitios porque, en breve, íbamos a comenzar la maniobra de aproximación para aterrizar en el Aeropuerto Internacional Toronto Pearson.
Una curiosidad a través de nuestra ventanilla. La Autopista 401 (King's Highway 401), en su tramo que atraviesa Toronto, es la autopista más transitada de Norteamérica y una de las de mayor tráfico en el mundo. Nuestra fotografía da fe.


El aterrizaje fue, por decirlo suavemente, un poco brusco para nuestro gusto, pero afortunadamente, no hubo ninguna otra incidencia. Eran las 14h horas de Toronto, pero para nosotros con el cambio horario, las ocho de la tarde. Estábamos cansados y aún nos quedaba otro vuelo, pero como dice el refrán: “sarna con gusto, no pica”.

Como teníamos algo más 4 horas hasta el vuelo de St. John´s nos tomamos con calma la salida del avión y el paso por el control de seguridad. Y hablando del control de seguridad, no hubo ningún problema. Yo tenía un poco de miedo por si me hacían alguna pregunta que no entendía (mi nivel de inglés es bastante básico), pero la verdad es que me tocó una agente muy maja que únicamente me preguntó por el motivo del viaje, la duración y a dónde íbamos a ir.
Cuando le dije: “to Newfoundland”, levantó la mirada del escritorio y me preguntó: only? Le dije que sí, pero que íbamos a viajar a Labrador en ferry para pasar un par de días. Asintió con un breve OK y me dio el visto bueno para entrar en Canadá. Comentando luego con Anna, me dijo que a ella le habían preguntado lo mismo…
Como nos quedó la duda de si tendríamos que recoger el equipaje para volverlo a facturar (nos pasó en 2015 cuando entramos a Canadá por Montreal y nuestro destino era Halifax), en cuando vimos a una trabajadora del aeropuerto, le preguntamos y nos dijo, aunque con no mucha convicción, que sí, que teníamos que volver a facturar el equipaje. Ya habíamos salido de la zona de seguridad. ¿Y ahora cómo volvíamos a por las maletas?
Como no le vimos muy convencida del todo, buscamos un punto de información y volvimos a preguntar. Nos pidieron las tarjetas de embarque para ver el itinerario y esta vez, con un tono más seguro, nos dijeron que las maletas irían directas a St. John´s. ¡Menos mal!
Más relajados ya, activamos las eSIM para tener conexión a internet. En el móvil de Anna todo funcionó a la primera. Activamos los datos móviles, se conectó a la red y en pocos segundos ya teníamos conexión. Seguido, hicimos lo mismo en mi móvil y… error. La eSIM se activaba, se conectaba a la red de datos, pero no tenía conexión a internet.
Después de varias pruebas por mi cuenta, me puse en contacto con el soporte de Airalo (a través de la propia aplicación) y aunque tengo que decir que las personas que me atendieron (fueron cuatro distintas), hicieron todo lo posible (incluso anularon la eSIM y me activaron una nueva), no hubo manera.
Al final, pregunté a ver si me podían devolver el dinero y no me pusieron ninguna pega. A los pocos minutos, había recibido el dinero. Me recordaron que, si gastábamos los Gb de la eSIM de Anna, siempre podíamos solicitar una ampliación desde la propia aplicación, así que nos quedamos tranquilos.
Cuando le dije: “to Newfoundland”, levantó la mirada del escritorio y me preguntó: only? Le dije que sí, pero que íbamos a viajar a Labrador en ferry para pasar un par de días. Asintió con un breve OK y me dio el visto bueno para entrar en Canadá. Comentando luego con Anna, me dijo que a ella le habían preguntado lo mismo…
Como nos quedó la duda de si tendríamos que recoger el equipaje para volverlo a facturar (nos pasó en 2015 cuando entramos a Canadá por Montreal y nuestro destino era Halifax), en cuando vimos a una trabajadora del aeropuerto, le preguntamos y nos dijo, aunque con no mucha convicción, que sí, que teníamos que volver a facturar el equipaje. Ya habíamos salido de la zona de seguridad. ¿Y ahora cómo volvíamos a por las maletas?
Como no le vimos muy convencida del todo, buscamos un punto de información y volvimos a preguntar. Nos pidieron las tarjetas de embarque para ver el itinerario y esta vez, con un tono más seguro, nos dijeron que las maletas irían directas a St. John´s. ¡Menos mal!
Más relajados ya, activamos las eSIM para tener conexión a internet. En el móvil de Anna todo funcionó a la primera. Activamos los datos móviles, se conectó a la red y en pocos segundos ya teníamos conexión. Seguido, hicimos lo mismo en mi móvil y… error. La eSIM se activaba, se conectaba a la red de datos, pero no tenía conexión a internet.
Después de varias pruebas por mi cuenta, me puse en contacto con el soporte de Airalo (a través de la propia aplicación) y aunque tengo que decir que las personas que me atendieron (fueron cuatro distintas), hicieron todo lo posible (incluso anularon la eSIM y me activaron una nueva), no hubo manera.
Al final, pregunté a ver si me podían devolver el dinero y no me pusieron ninguna pega. A los pocos minutos, había recibido el dinero. Me recordaron que, si gastábamos los Gb de la eSIM de Anna, siempre podíamos solicitar una ampliación desde la propia aplicación, así que nos quedamos tranquilos.

Con la tontería de la eSIM, habían pasado más de dos horas, así que ya no quedaba tanto para el vuelo a Terranova. Eran las 16h30 en Toronto (6 horas más en España).

Con el avión, un Airbus A321-211, ya esperándonos junto a la puerta de embarque, nos tomamos unos cafés de Starbucks (a precio de sangre de unicornio) y unos sándwiches de huevo. Nos salió todo por $34.39 (22,04€).

A las 19h (01h00 hora española) y con 15 min de retraso despegamos hacia St. Johns. Por cierto, fue un despegue un tanto raro. Estamos acostumbrados a los botes o las frenadas bruscas en los aterrizajes, pero esta vez era como, si al coger velocidad en pista, el avión fuera dando bandazos. Tenemos que reconocer que no fue una sensación muy agradable. Por lo demás, el viaje transcurrió sin incidencias reseñables.

Poco antes de las 23h30 (hora de Terranova), aterrizamos en el Aeropuerto de St. John´s. En Terranova tiene una diferencia de -1h30 con respecto a Toronto, así que tuvimos que volver a poner los relojes en hora (es broma… hoy en día casi todo se configura automáticamente, jejeje). En definitiva, para nosotros eran las 4 de la mañana y llevábamos ya 24h despiertos.

*** final del día 1 ***
El plan inicial era llegar a St. John´s el día 28 de mayo a las 10h30 aprox. por lo que teníamos reservado el coche de alquiler para las 12. Con el cambio de itinerario, decidimos probar a pasar la noche en el aeropuerto e intentar recoger el coche lo antes posible.
Como las oficinas de alquiler del aeropuerto están abiertas hasta las 2 de la mañana, nos acercamos para ver si, poniendo cara de pena, podíamos recoger el coche antes, aunque tuviéramos que pagar un día adicional. Cuando les explicamos lo que nos había pasado, no con mucho interés, nos dijeron que el coche que teníamos asignado no estaba todavía preparado y que, si queríamos, nos lo podían cambiar por otro, pero de categoría superior. El problema es que ese cambio, suponía pagar casi otro tanto de lo que ya habíamos pagado al hacer la reserva, así que decidimos esperar a la mañana a ver si había más suerte.
El aeropuerto de St. John´s está abierto toda la noche, pero sólo la parte pública donde los asientos no son los más cómodos (asientos individuales separados por apoyabrazos). Además, todas las tiendas y locales de restauración cierran por la noche.
Mientras preparábamos el viaje, pensamos que la noche pasaría rápido, pero nada más lejos de la realidad. Era nuestra primera vez y espero que sea la última, jejeje
Como los pasillos estaban prácticamente vacíos y vimos que, de vez en cuando, pasaban los de seguridad, intentamos echar una cabezadita, pero cuando parecía que los conseguíamos, la megafonía a un volumen incomprensiblemente alto, nos recordaba que no dejáramos el equipaje desatendido ya que, por motivos de seguridad, podía ser retirado e incluso destruido.
Como las oficinas de alquiler del aeropuerto están abiertas hasta las 2 de la mañana, nos acercamos para ver si, poniendo cara de pena, podíamos recoger el coche antes, aunque tuviéramos que pagar un día adicional. Cuando les explicamos lo que nos había pasado, no con mucho interés, nos dijeron que el coche que teníamos asignado no estaba todavía preparado y que, si queríamos, nos lo podían cambiar por otro, pero de categoría superior. El problema es que ese cambio, suponía pagar casi otro tanto de lo que ya habíamos pagado al hacer la reserva, así que decidimos esperar a la mañana a ver si había más suerte.
El aeropuerto de St. John´s está abierto toda la noche, pero sólo la parte pública donde los asientos no son los más cómodos (asientos individuales separados por apoyabrazos). Además, todas las tiendas y locales de restauración cierran por la noche.
Mientras preparábamos el viaje, pensamos que la noche pasaría rápido, pero nada más lejos de la realidad. Era nuestra primera vez y espero que sea la última, jejeje
Como los pasillos estaban prácticamente vacíos y vimos que, de vez en cuando, pasaban los de seguridad, intentamos echar una cabezadita, pero cuando parecía que los conseguíamos, la megafonía a un volumen incomprensiblemente alto, nos recordaba que no dejáramos el equipaje desatendido ya que, por motivos de seguridad, podía ser retirado e incluso destruido.

A las 5h30 empezaron a abrir algunos locales como el Tim Hortons, así que aprovechamos para tomar unos “hot chocolate” y unos “muffins” $13,29 (8,53€). Aunque habíamos visto en el teléfono que la temperatura era de tan solo 2°C, lo que no nos esperábamos es que se pusiera a nevar. No duró mucho y tampoco cuajó, pero hizo que nos preguntáramos, si habíamos traído suficiente ropa de abrigo.

Sobre las 8h30 decidimos acercarnos otra vez a la oficina de alquiler del coche, pero tampoco conseguimos nada. Nos dijeron que nos podrían dar el coche a las 10h (sólo 2 horas antes de lo que habíamos reservado), pero que nos tendrían que cobrar el día entero. Hicimos una cuenta rápida y pensamos 560€/20 días = 28€/día. Aunque nos cobraran un poco más, seguía mereciendo la pena. ¡Qué ilusos! Nos pidieron al cambio, 70€. Como pensamos que era un “robo” y lo dejamos pasar.
Y si la noche se nos había hecho larga, las 3 horas que faltaban para poder recoger el coche sin recargo, ni os cuento… Poco antes de la hora acordada, nos volvimos a presentar en el mostrador de Thrifty y esta vez sí, pudimos recoger el coche.
Y si la noche se nos había hecho larga, las 3 horas que faltaban para poder recoger el coche sin recargo, ni os cuento… Poco antes de la hora acordada, nos volvimos a presentar en el mostrador de Thrifty y esta vez sí, pudimos recoger el coche.

No es la primera vez que lo comentamos y es que, para nosotros, la recogida del coche de alquiler es uno de los momentos más estresantes del viaje. Siempre te intentan vender seguros adicionales. Luego que la revisión del coche, que no haya la mínima marca que luego te puedan reclamar.
A la hora de firmar el contrato nos insistieron que, por su parte, el coche no tenía contratado seguro y tampoco asistencia en carretera. ¡De verdad!
Revisamos toda la documentación y le enseñamos cómo al contratar el alquiler, venía incluido el seguro a terceros (que es el que solemos coger siempre), pero nos insistieron en que para ellos eso no tenía validez y que, si teníamos algún problema, ellos nos cobrarían toda la reparación. Como yo estaba seguro de que esa parte la teníamos cubierta, les dijimos que no queríamos el seguro que ofrecían.
¿Y la asistencia en carretera? Jooooooooooooo
Y aunque se puede decir que nosotros no somos nuevos en esto, esta vez nos colaron la asistencia en carretera porque en el contrato de alquiler no quedaba claro si estaba incluida (me apunto un gallifante). Fueron $9,99 x 20 días = $199,80 (123,10€).
Por lo menos, cuando recogimos el coche en el aparcamiento, vimos que era un poco más grande de lo que esperábamos. Era prácticamente nuevo, con poco más de 4.500 km y con todo lo que se puede pedir a un coche actual. Al ser la versión “ST” tenía alguna cosilla adicional como los asientos eléctricos y calefactados, cosas que nos vino realmente bien en varios momentos del viaje.
Por ponerle alguna pega, el maletero caía demasiado (es lo que tienen los modelos deportivos) y no nos entraron las dos maletas juntas, así que cuando cambiábamos de alojamiento, una de las maletas iba detrás de mi asiento. Como no cambiamos tanto de alojamiento, no nos supuso ningún problema.
A la hora de firmar el contrato nos insistieron que, por su parte, el coche no tenía contratado seguro y tampoco asistencia en carretera. ¡De verdad!
Revisamos toda la documentación y le enseñamos cómo al contratar el alquiler, venía incluido el seguro a terceros (que es el que solemos coger siempre), pero nos insistieron en que para ellos eso no tenía validez y que, si teníamos algún problema, ellos nos cobrarían toda la reparación. Como yo estaba seguro de que esa parte la teníamos cubierta, les dijimos que no queríamos el seguro que ofrecían.
¿Y la asistencia en carretera? Jooooooooooooo
Y aunque se puede decir que nosotros no somos nuevos en esto, esta vez nos colaron la asistencia en carretera porque en el contrato de alquiler no quedaba claro si estaba incluida (me apunto un gallifante). Fueron $9,99 x 20 días = $199,80 (123,10€).
Por lo menos, cuando recogimos el coche en el aparcamiento, vimos que era un poco más grande de lo que esperábamos. Era prácticamente nuevo, con poco más de 4.500 km y con todo lo que se puede pedir a un coche actual. Al ser la versión “ST” tenía alguna cosilla adicional como los asientos eléctricos y calefactados, cosas que nos vino realmente bien en varios momentos del viaje.
Por ponerle alguna pega, el maletero caía demasiado (es lo que tienen los modelos deportivos) y no nos entraron las dos maletas juntas, así que cuando cambiábamos de alojamiento, una de las maletas iba detrás de mi asiento. Como no cambiamos tanto de alojamiento, no nos supuso ningún problema.

Para terminar con el “tema coche” decir que conducir por Terranova ha sido muy fácil (no era la primera vez que lo hacíamos). Los conductores con los que nos hemos cruzado, por lo general, han sido muy tranquilos y respetuosos. Una cosa que me sigue llamando la atención (y me gusta) es que se toman a rajatabla dos cosas: los STOPs y los autobuses escolares.
Mientras en España (es mi sensación) sólo el 10% de los conductores (y creo que estoy siendo generoso) para completamente el coche en un STOP, allí es, al contrario. TODOS paran. Y lo mismo pasa con los autobuses escolares. Cuando paran a dejar/recoger viajeros está “totalmente” prohibido adelantarles. Y los conductores, lo cumplen a rajatabla.
Por ultimo comentar que si en Corea del Sur, la reina de la carretera era la pequeña camioneta que se ve en todos los k-drama, en Terranova la reina es sin duda, la “pick-up). Viendo el estado de algunas de las carreteras, entendemos porqué.
Ahhhh… el precio de la gasolina. De media, el precio del litro de gasolina nos salió por $1,898, al cambio, aproximadamente 1,22€.
Mientras en España (es mi sensación) sólo el 10% de los conductores (y creo que estoy siendo generoso) para completamente el coche en un STOP, allí es, al contrario. TODOS paran. Y lo mismo pasa con los autobuses escolares. Cuando paran a dejar/recoger viajeros está “totalmente” prohibido adelantarles. Y los conductores, lo cumplen a rajatabla.
Por ultimo comentar que si en Corea del Sur, la reina de la carretera era la pequeña camioneta que se ve en todos los k-drama, en Terranova la reina es sin duda, la “pick-up). Viendo el estado de algunas de las carreteras, entendemos porqué.
Ahhhh… el precio de la gasolina. De media, el precio del litro de gasolina nos salió por $1,898, al cambio, aproximadamente 1,22€.


Entre una cosa y otra, nos pusimos en camino pasadas las 12h30 y todavía teníamos 700 km hasta Rocky Harbour (en el extremo oeste de la isla), donde pasaríamos los tres primeros días de nuestro viaje.
Apenas un par de horas en emprender el viaje, a la altura de Withbourne, hicimos una parada técnica (así decimos cuando tenemos que ir al baño, jejeje) en un área de servicio y aprovechamos para comer en un Subway. Unos bocadillos con su correspondiente refresco, nos costaron $38,61 (24,77€).
Apenas un par de horas en emprender el viaje, a la altura de Withbourne, hicimos una parada técnica (así decimos cuando tenemos que ir al baño, jejeje) en un área de servicio y aprovechamos para comer en un Subway. Unos bocadillos con su correspondiente refresco, nos costaron $38,61 (24,77€).

Los que seguís nuestros diarios, sabéis que tanto Anna como yo, somos muy aficionados a la fotografía y nos gusta documentar el viaje sacando fotos a todo (muchas fotos las sacamos desde el coche).
Debido al cansancio del viaje, el cambio horario y al “estrés” de recoger el coche, la verdad es que no tuvimos muchas ganas de sacar fotos. Yo me concentré en la conducción y Anna en mantenerse despierta para hacerme compañía.
A media tarde, volvimos a hacer otra parada técnica cerca de Bishop Halls y, esta vez, aprovechamos para repostar y comprar la cena ya que no teníamos claro si cuando llegáramos a nuestro destino, habría algo abierto. El repostaje fue 33,04L x $193,7 = $64 (41,08€) y la cena, unos sándwiches y bebida por $25.59 (16,42€).
Pasadas las 21h, llegamos a Rocky Harbour y, como era de esperar, ya no se veía “ningún alma” por la calle. Incluso la recepción del alojamiento estaba cerrada, pero nos habían dejado una “carta de bienvenida” con las instrucciones para hacer el check-in.
Debido al cansancio del viaje, el cambio horario y al “estrés” de recoger el coche, la verdad es que no tuvimos muchas ganas de sacar fotos. Yo me concentré en la conducción y Anna en mantenerse despierta para hacerme compañía.
A media tarde, volvimos a hacer otra parada técnica cerca de Bishop Halls y, esta vez, aprovechamos para repostar y comprar la cena ya que no teníamos claro si cuando llegáramos a nuestro destino, habría algo abierto. El repostaje fue 33,04L x $193,7 = $64 (41,08€) y la cena, unos sándwiches y bebida por $25.59 (16,42€).
Pasadas las 21h, llegamos a Rocky Harbour y, como era de esperar, ya no se veía “ningún alma” por la calle. Incluso la recepción del alojamiento estaba cerrada, pero nos habían dejado una “carta de bienvenida” con las instrucciones para hacer el check-in.





Mientras cenábamos, intentamos reservar el viaje en barco para recorrer el fiordo de Western Brook Pond y… ¡estaba completo! ¿queeeeeeeeeee? Pero si es entre semana y estamos en mayo. El tema es que precisamente al estar fuera de temporada, sólo había una salida. Otro gallifante para mí (e iban dos…).
Estábamos tan cansados que ni siquiera descargamos las fotos que habíamos hecho. Saludamos a la familia y nos metimos a la cama. Al haber sólo 4h30 de diferencia con España, teníamos la esperanza que no tuviéramos “jet lag” (yo nunca lo tengo, jejeje).
Estábamos tan cansados que ni siquiera descargamos las fotos que habíamos hecho. Saludamos a la familia y nos metimos a la cama. Al haber sólo 4h30 de diferencia con España, teníamos la esperanza que no tuviéramos “jet lag” (yo nunca lo tengo, jejeje).
*** fin del día 2 ***
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