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GRANDES MONASTERIOS DE GALICIA ✏️ Monumento-EspañaTip sobre los seis monasterios más grandes y de mayor trascendencia histórica de Galicia
MONASTERIOS
España destaca por su importante patrimonio monumental en diferentes tipos de construcciones y uno de ellos es, sin duda, el de los monasterios. La comunidad con mayor número de edificaciones conventuales es Castilla y León, que conserva cerca de medio centenar y el segundo puesto le corresponde a Galicia con unos 40. Ourense es una de las provincias que destacan en el cómputo nacional con una considerable aportación al patrimonio de nuestro país, a pesar de que en varios casos sólo permanecen en pie las iglesias como único vestigio de lo que fueron magníficas construcciones en siglos pasados. Si bien el templo es el elemento que da sentido a un monasterio y todos los demás surgen en función de él, en una visita turística el claustro (a veces varios), la sala capitular, el refectorio etc tienen en muchos casos gran relevancia por su interés estético y artístico, especialmente en el románico cuando hay capiteles historiados que ofrecen una impresionante muestra de lo mejor de la escultura medieval. La inmensa mayoría de los monasterios de Galicia, y de España, surge en la Edad Media, pero un buen número de ellos sufre profundas modificaciones en épocas posteriores, no sólo en los templos sino en todas las instalaciones, especialmente durante el Renacimiento y el Barroco, fundamentalmente, estilo este último de gran auge en la comunidad gallega en la primera mitad del siglo XVIII. Estos cambios eran necesarios por el importante aumento en el número de los religiosos que acogían. Los 6 monasterios más destacados de Galicia son los de Sobrado y San Martín Pinario en la provincia de A Coruña, Samos en la de Lugo y Oseira, Celanova y Santo Estevo en la de Ourense. ![]() ![]() SANTA MARÍA DE SOBRADO DOS MONXES Se encuentra a 70 km de Santiago y es lugar de paso en el camino llamado Inglés o del Norte en la ruta de peregrinación a Compostela. Ha ejercido una profunda influencia espiritual en toda la región desde la Edad Media hasta el siglo XIX. Si bien sus orígenes se remontan probablemente al siglo X y nada se conserva de esa época, es en los siglos XII y XIII cuando comienza un período de relevancia al que le sigue una decadencia en las dos centurias posteriores. A partir del siglo XVI, coincidiendo con un resurgir de su influencia, se reedifica la mayor parte de sus dependencias, sobre todo durante el siglo XVII y principios del XVIII a los que pertenecen la iglesia y los claustros que vemos actualmente. ![]() Con la desamortización de 1835 y durante más de un siglo el monasterio de Santa María de Sobrado sufre un progresivo abandono y por lo tanto un deterioro arquitectónico que, afortunadamente, se ve controlado a mediados del siglo XX cuando se inician las labores de restauración impulsadas por el arzobispo de Santiago y llevadas a cabo por los monjes del Císter venidos desde Cantabria para retomar la vida monástica. Actualmente no se ha interrumpido y 16 monjes continúan al frente de la comunidad llevando, entre otras actividades, un albergue para peregrinos con instalaciones en uno de los claustros. Artísticamente, son varios los estilos que podemos admirar: románico del siglo XIII en la portada de la sala capitular formada por triple arco con varias arquivoltas, columnas y sencillos capiteles y la sala en sí con elegantes columnas y bonitos capiteles con una original decoración vegetal; gótico en la cocina, varios sepulcros, algunos arcos, bóvedas y nervaduras; renacimiento, siglo XVI, en la sorprendente sacristía diseñada por el maestro Juan de Herrera con abundante ornamentación o el clasicista claustro de los medallones (aunque ya pertenece al siglo XVII) y sobre todo barroco en la iglesia, especialmente la fachada, las bóvedas o la exuberante capilla del Rosario con su potente portada y muy decorado interior. El monasterio se puede visitar por libre y recorrer los tres claustros, la iglesia, sala capitular, cocina etc MONASTERIO DE OSEIRA Otro de los más importantes monasterios no solo de Galicia sino de España es el de Santa María la Real de Oseira, emplazado en la provincia de Ourense, a unos 34 km de la capital. Sus orígenes se van al siglo XII y, como Sobrado, también pertenece a la orden del Císter. El impulso definitivo para su creación se lo da el rey Alfonso VII con la donación de los terrenos en una zona bastante aislada y alejada de áreas pobladas. Es en plena Edad Media, concretamente en el siglo XIII cuando se construyen los principales edificios conventuales pero no llegan a nuestros días ya que desgraciadamente son todos destruidos, a excepción del templo, por un devastador incendio a mediados del XVI. Esto casi supuso la desaparición del monasterio, pero el abad en ese momento consiguió iniciar las labores de reconstrucción que se prolongaron durante esa segunda mitad del XVI y parte del XVII. Como consecuencia de la desamortización de 1835 a lo largo del siglo XIX y principios del XX se produce el abandono y deterioro de las dependencias monásticas hasta que por iniciativa del obispo de Ourense y con la colaboración de la Diputación provincial no solo se restauran los edificios sino que a partir de mediados del pasado siglo vuelve a instalarse en ellos una comunidad religiosa que incluso dirige las obras de restauración. La parte más antigua corresponde a la iglesia que se edifica en un período ya de transición entre el románico y el gótico, patente éste en sus arcos ojivales o nervaduras en las bóvedas del crucero. Posee girola con varias capillas y algunas pinturas en el altar mayor. Hay que mencionar la sorprendente bóveda plana de piedra granítica que sustenta el coro, sin apoyo central alguno. La fachada actual es muy posterior y muestra un exuberante estilo renacentista al igual que la fachada del edificio que da entrada al monasterio. Las dependencias son enormes ya que ha sido ampliado varias veces según las crecientes necesidades de la intensa actividad ejercida en este cenobio: gran hospedería, aulas para la docencia, sustitución del dormitorio común por las celdas individuales, importante biblioteca, refectorio etc. Y, cómo no, los claustros, 3 en total: el de las Procesiones, el de los Pináculos, ambos del siglo XVI; y el de los Caballeros, de principios del XVIII. Interesante el pequeño museo de restos de piedras talladas en una de las salas con capiteles, cornisas, molduras etc El conjunto comprende una superficie de unos 40.000 metros cuadrados, que lo convierten en uno de los monasterios más grandes de España. Mención aparte merece la original y muy bella sala capitular, de estilo gótico, con sus múltiples nervaduras simulando en su disposición hojas de palmeras apoyadas en unas bonitas columnas decoradas y con numerosas claves en las bóvedas. Es posible conocer el monasterio, pero no por libre sino solo mediante visitas guiadas. SAN MARTÍN PINARIO Este inmenso monasterio se encuentra en Santiago frente a la fachada norte de la catedral, cerrando la plaza de la Azabachería y formando parte del espectacular conjunto monumental que constituye el casco antiguo de la ciudad compostelana, capital de la comunidad gallega. A diferencia de los 2 anteriores, San Martín Pinario es benedictino, pero como ellos también tiene su origen en plena Edad Media, siglos XI y XII, cuando ya hay menciones documentadas a su advocación. Tras un período de crisis, comienza su época dorada a finales del siglo XV porque su economía mejora considerablemente al aumentar las donaciones, se suceden las incorporaciones de nuevos monjes y se añaden las rentas de otros pequeños monasterios dependientes de él. Es entonces cuando las dependencias se ajustan a su creciente importancia y entre los siglos XVI al XVIII se construye el inmenso edificio que vemos actualmente reflejando su gran poderío religioso y su trascendencia artística en el barroco gallego. La desamortización de Mendizábal no fue tan perjudicial como para muchos otros edificios monásticos que fueron abandonados y acabaron ruinosos, ya que sus instalaciones se utilizaron para actividades civiles, fundamentalmente oficinas del Estado, hasta que en 1868 se decide dedicarlo a Seminario Mayor de la ciudad. Ya en el siglo XX fue también residencia universitaria y actualmente continúa siendo seminario y además museo, facultad universitaria y hospedería. La iglesia, grandiosa, impresiona por sus dimensiones y especialmente por su espectacular y original retablo en el altar mayor, del siglo XVIII y no adosado al ábside, se trata, probablemente del mejor retablo del barroco español. Es todo un derroche decorativo con una profusa ornamentación dorada plena de figuras y motivos vegetales y geométricos que cubren toda la superficie creando un gran efecto escenográfico, aspecto característico del barroco gallego. Y no solo desde el punto de vista frontal, sino que la parte posterior es igual de sorprendente. En este espacio tras el formidable retablo, el conjunto de éste con la bóveda decorada con pinturas, los dos órganos y el bellísimo coro tallado en madera de nogal, sin duda uno de los mejores de España, constituyen una impresionante muestra artística de primer orden. La fachada del templo, renacentista y orientada al este, se levanta a finales del XVI y está generosamente dotada de figuras y columnas, y precedida por la magnífica escalinata que le da acceso. Más sobria es la fachada principal del monasterio que solo en la portada se permite una mayor ornamentación. Este gran edificio posee dos claustros barrocos de solemnes líneas y discreta decoración. El Grande muestra una fuente en el centro y remates con pináculos similares a los de la catedral. Se puede visitar la iglesia, el museo MONASTERIO DE SAN JULIÁN DE SAMOS También de vastas dimensiones, este convento De San Xián de Samos es el más antiguo de España de los que continúan habitados, ya que su origen se remonta al siglo IV. Situado en la provincia de Lugo junto al río Sarria y no lejos de la población de ese mismo nombre se halla en un paraje bastante aislado entre montañas aunque a pocos kilómetros del camino de Santiago. De hecho numerosos peregrinos se acercan hasta él siguiendo una variante de la ruta principal. De regla benedictina, ha tenido trascendencia histórica en diferentes ocasiones, como durante la invasión árabe o la primera peregrinación a Compostela en la que participó el rey de Asturias Alfonso II el Casto que pasó su infancia en él para huir de sus enemigos que pretendían asesinarlo y arrebatarle el trono. Durante la Edad Media tuvo gran poder e influencia llegando a poseer 200 villas y 500 aldeas que dependían de él. El material empleado en los exteriores del edificio principal no son los sillares de granito, lo habitual en Galicia, sino la mampostería, es decir trozos irregulares de piedra, reservando los sillares para las esquinas y marcos de puertas y ventanas. Apenas quedan restos medievales como una pequeña portada románica del siglo XIII en uno de los claustros y que daba acceso a la iglesia; o del gótico: las bóvedas de éstos y algunos arcos ojivales. Debido a un devastador incendio en 1558 todo el monasterio tuvo que ser reedificado y lo que hoy vemos es fundamentalmente de los siglos XVI al XVIII. Así la iglesia, de amplias proporciones, luminosidad y gran sobriedad fue construida en el XVIII en estilo barroco, aunque sin la exuberancia ornamental propia de este estilo. Menos fría resulta la fachada del templo con algo más de decoración a base de columnas, hornacinas con estatuas, vanos, balaustradas, entablamentos y cornisas, además de una bonita escalera de estilo compostelano. Las dos torres proyectadas se quedaron sin terminar, lo que le confiere un aspecto más original. Los dos claustros que posee son de grandes dimensiones, sobre todo el llamado del Padre Feijoo, construido a finales del XVII que pasa por ser el más grande de España con sus 3.000 metros cuadrados de superficie y 54 metros en cada lado. Su estilo es bastante clasicista y austero, sin apenas elementos decorativos. El otro, del siglo XVI de tres plantas con bóvedas góticas, lleva el nombre de la magnífica fuente que se halla en el centro, de las Nereidas, figuras de sirenas semidesnudas, lo que sorprende en un espacio tan marcadamente espiritual. En una de las plantas del claustro grande todas las paredes están cubiertas con pinturas del siglo XX que relatan acontecimientos relacionados con la historia del monasterio. Actualmente posee una hospedería y un sorprendente reducido número de monjes continúa al frente de este gran monasterio. MONASTERIO DE SAN SALVADOR DE CELANOVA En la provincia de Ourense se da una alta concentración de monasterios. Y varios de ellos son realmente grandes como los de San Esteban de Ribas de Sil, San Clodio o el de San Salvador en Celanova. De éste se sabe la fecha exacta de su fundación en el siglo X, concretamente en el año 936 por el obispo de Santiago, beatificado como san Rosendo. Del primitivo cenobio no queda prácticamente nada a excepción de la pequeña capilla de San Miguel. Es a partir del siglo XVI cuando este monasterio inicia su época dorada y se construyen en ese siglo y los dos siguientes las dependencias que han permanecido hasta hoy y que son testimonio de la importancia que llegó a tener, hasta el punto de que en principio fue elegido por el rey Carlos I para su retiro, si bien luego se decantó por Yuste porque posee un clima menos frío. Tras la desamortización, sus instalaciones pasaron al estado y tras unos cortos períodos en que volvió a ser hogar de diferentes congregaciones religiosas, incluso cárcel durante la guerra civil o colegio religioso, finalmente hoy el templo es la iglesia parroquial y el resto de los edificios son locales del ayuntamiento, como la biblioteca municipal u oficina de turismo o de la Xunta de Galicia como el instituto de enseñanza secundaria. Al siglo X pertenece la pequeña capilla prerrománica de San Miguel situada en los jardines del monasterio. Es de estilo mozárabe pues presenta elementos del arte musulmán debido a que por entonces la línea fronteriza entre árabes y cristianos no estaba demasiado lejos y las influencias se hacían notar. Los arcos de herradura con alfiz son la muestra más evidente de ello. Este pequeño edificio es Monumento Nacional. La iglesia edificada en el XVI es de grandes dimensiones, con aires de catedral. La fachada, del siglo XVII, adopta un aire clasicista pero con suficientes elementos decorativos propios del barroco, como numerosas columnas, generalmente pareadas, frontones partidos, pináculos, balaustradas etc y, lo que es poco frecuente, sin torres. El interior, con abundante decoración barroca, llama la atención por el dorado trascoro, las bóvedas y, sobre todo la cúpula, muy ornamentadas, el magnífico coro y el gran retablo con columnas salomónicas cubiertas de elementos vegetales, numerosísimas figuras y una exuberancia en la decoración que nos lleva al “horror vacui” típicamente genuino del barroco en general y específicamente del gallego. Es obra de finales del siglo XVII. Hay que mencionar también el precioso órgano barroco. Las dependencias constan de dos grandes claustros. El de las Procesiones está formado por dos plantas de diferentes épocas; la inferior es renacentista del siglo XVI, tiene arcos de medio punto y bóvedas de crucería gótica decoradas con medallones de figuras humanas históricas, bíblicas y mitológicas. El cuerpo superior muestra un estilo barroco, ya que pertenece al siglo XVIII y la ornamentación, llevada a cabo por uno de los monjes, es abundante con formas geométricas y magníficas gárgolas de seres fantásticos. El otro claustro, llamado del Poleiro, también de dilatada construcción en el tiempo, siglos XVII-XVIII, es menos interesante y hoy pertenece a las dependencias del instituto de enseñanza secundaria. SANTO ESTEVO DE RIBAS DE SIL El primer documento que lo menciona es del siglo X, en concreto el de su fundación con la cesión de los terrenos para su edificación por parte del rey Ordoño II de León, aunque parece que ya desde el siglo VI existía una comunidad religiosa adscrita a san Esteban en esa zona. Si bien su nombre en gallego nos indica que se encuentra en las orillas del Sil, principal afluente del río Miño, el acceso al curso fluvial no es cómodo ya que hay que salvar un desnivel de unos 300 metros bastante verticales en este punto. El río ha excavado un profundo cañón, de cerca de 500 metros en alguna zona, que se prolonga nada menos que 35 kilómetros y marca los límites entre las provincias de Lugo y Ourense. Es un área en la que abundan los enclaves monásticos a ambos lados del Sil, lo que ha originado la denominación de “Ribeira Sacra”. Igualmente, por sus características geográficas y climáticas esta zona produce uno de los mejores vinos de Galicia, de larguísima tradición, ya que el cultivo de las vides fue aquí introducido por los romanos. La iglesia actual es producto de una mezcla de estilos pero muy bien armonizados. Conserva el triple ábside románico, las bóvedas de crucería góticas, la muy austera fachada renacentista del siglo XVI y retablos barrocos. Mención especial merece el minirretablo románico en piedra en el que aparecen Jesucristo y los 12 apóstoles bajo arcos y entre columnas, sobre una predela con numerosas columnillas. Es la iglesia más sencilla de todos los monasterios analizados en este tip y de proporciones más modestas, sin la grandiosidad de cualquiera de ellos. Sin embargo, es un convento que alcanzó gran importancia como lo demuestra el hecho de disponer de tres claustros. El más antiguo, llamado “de los Obispos” pues en él fueron enterrados nada menos que 9, consta de dos pisos. La planta baja es un bellísimo claustro románico de columnas pareadas, capiteles con diseños vegetales en la mayoría, algunos historiados y bóvedas con nervaduras y claves decoradas. Al añadirle otra planta tuvieron que reforzar la estructura con contrafuertes entre los arcos de medio punto, lo que desmerece algo el conjunto, si bien lo suavizaron con remates flamígeros en la zona alta. La superior es gótico-renacentista con arcos carpanel, óculos y una magnífica crestería. El claustro “de la Cocina” es el más pequeño y recibe esta denominación porque aquí estaba antiguamente la cocina del monasterio. También fue construido en el siglo XVI y, como el anterior, consta de dos plantas en las que unas columnas dóricas sustentan arcos de medio punto muy del gusto renacentista. Por último el claustro “de la Portería” es el de mayores dimensiones, no solo en longitud sino también en altura ya que nos encontramos con nada menos que tres pisos diferentes levantados en el siglo XVI y por lo tanto en estilo renacentista. Así en la planta baja unas columnas dóricas sostienen arcos de medio punto; en la segunda las columnas no tienen capiteles sino zapatas que sostienen un dintel y en la tercera vuelven las columnas con arcos de medio punto más pequeños doblando la cantidad de los del piso bajo. Esta última planta fue añadida en el siglo XVIII cuando estas instalaciones albergaban una Escuela de Artes. La fachada del monasterio tiene una portada barroca finalizada en la primera mitad del siglo XVIII. A finales del XIX el edificio fue abandonado y sufrió un evidente deterioro hasta que tras su declaración como Bien de Interés Cultural en 1985 se comenzó una restauración de todas las dependencias para su transformación en Parador Nacional desde 2004. La visita es gratuita y se pueden recorrer los 3 claustros e iglesia libremente. Además de éste y muchas otras iglesias y monasterios de la Ribeira Sacra, la visita a esta zona debe completarse con el magnífico espacio natural de los Cañones del Sil que sirve de soberbio marco a varios de estos edificios religiosos Última Actualización: 20/08/2026 - 13:39 Tips relacionados 📊 Estadísticas ⭐ 5.0 (4 Votos)
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