Las 5 escalas de crucero más populares de Irlanda: guía completa para aprovechar cada parada
Las
escalas de crucero más populares de Irlanda tienen una habilidad casi sobrenatural para hacer que unas pocas horas parezcan insuficientes. Apenas desembarcas y ya aparecen castillos, acantilados, pubs centenarios, ovejas perfectamente organizadas y un paisaje tan verde que uno empieza a sospechar que alguien ajustó la saturación de la naturaleza.
Irlanda recibe cada año cientos de cruceros que recorren su costa atlántica y el mar de Irlanda. Aunque existen numerosos puertos, cinco destacan por encima del resto gracias a su interés turístico, la facilidad para realizar excursiones y la enorme cantidad de lugares que permiten descubrir durante una escala. Desde ciudades llenas de historia hasta algunos de los paisajes naturales más famosos de
Europa, estas paradas convierten cualquier itinerario en una colección de recuerdos difíciles de olvidar... Y de fotografías donde el cielo cambia de color tres veces antes de terminar de enfocar.
Dublín: la escala imprescindible de cualquier crucero por Irlanda
Si Irlanda organizara un concurso de bienvenida, Dublín probablemente ganaría sin despeinarse. La capital reúne historia, literatura, música, arquitectura y suficientes pubs como para que resulte imposible afirmar con rigor científico cuál sirve la mejor pinta.
Desde el puerto se llega fácilmente al centro histórico, donde esperan algunos de los lugares más emblemáticos del país. El Trinity College alberga el célebre Libro de Kells, el Castillo de Dublín recuerda el pasado medieval de la ciudad y Temple Bar mantiene un ambiente tan animado que parece haber declarado ilegal el silencio.
Quienes dispongan de más tiempo suelen acercarse también a la Guinness Storehouse o a la destilería Jameson, dos visitas que ayudan considerablemente a comprender por qué la hospitalidad irlandesa suele venir acompañada de un vaso.
Qué ver en Dublín durante la escala
Trinity College.
Libro de Kells.
Temple Bar.
Castillo de Dublín.
Catedral de San Patricio.
Guinness Storehouse.
Belfast: historia, Titanic y una ciudad que sorprende
Durante décadas Belfast aparecía en las noticias por motivos poco turísticos. Hoy sucede exactamente lo contrario. La capital de Irlanda del Norte se ha transformado en una ciudad moderna, dinámica y llena de lugares interesantes.
La visita estrella es Titanic Belfast, construido exactamente donde nació el famoso transatlántico. El museo combina historia, recreaciones y tecnología de una forma que consigue mantener la atención incluso de quienes normalmente leen los paneles informativos con el mismo entusiasmo que un contrato hipotecario.
El centro histórico ofrece además edificios victorianos, mercados, murales políticos y agradables zonas comerciales. Para muchos viajeros, sin embargo, Belfast sirve como punto de partida hacia la espectacular Calzada del Gigante, Patrimonio de la Humanidad y una de las
excursiones más populares de toda Irlanda.
Imprescindibles
Titanic Belfast.
Ayuntamiento.
Cathedral Quarter.
Murales políticos.
Calzada del Gigante.
Cobh (Cork): uno de los puertos más bonitos de Irlanda
Cobh posee ese tipo de encanto que obliga a sacar el móvil antes incluso de abandonar el barco. Sus coloridas casas escalonadas sobre la colina forman una de las imágenes más conocidas del país.
Además de pasear por sus calles y visitar la elegante catedral de Saint Colman, muchos viajeros descubren aquí la profunda relación de la localidad con la emigración irlandesa y con el Titanic, ya que Cobh fue la última escala del famoso buque antes de cruzar el
Atlántico.
Desde el puerto también parten numerosas excursiones hacia
Cork, una ciudad elegante y muy agradable para recorrer a pie, y hacia el Castillo de Blarney, donde miles de visitantes hacen cola para besar la legendaria Piedra de la Elocuencia con una convicción que haría sonreír a cualquier dentista.
Qué visitar
Catedral de Saint Colman.
Titanic Experience.
Centro histórico de Cobh.
Ciudad de Cork.
Castillo de Blarney.
Galway: la puerta de entrada al oeste más auténtico
Galway parece haber decidido que la mejor forma de conquistar a los visitantes consiste en no intentar impresionarlos demasiado. Y funciona.
Sus calles están llenas de músicos, pequeñas tiendas, terrazas y un ambiente universitario que aporta mucha vida al centro histórico. Pasear por Shop Street o junto al río Corrib resulta tan agradable que uno termina olvidando la hora de regreso al barco hasta que aparece ese pasajero corriendo con cara de haber descubierto el concepto de puntualidad demasiado tarde.
La gran ventaja de esta escala es que permite acceder a algunos de los paisajes más espectaculares del país, como los Acantilados de Moher o la región del Burren.
Qué hacer
Shop Street.
Arco Español.
Catedral de Galway.
Acantilados de Moher.
Parque Nacional del Burren.
Waterford (Dunmore East): la Irlanda más histórica
Aunque muchos cruceros atracan en el cercano puerto de Dunmore East, el verdadero protagonista de la escala es Waterford, la ciudad más antigua de Irlanda.
Fundada por los vikingos hace más de mil años, conserva un magnífico conjunto medieval donde destacan la Reginald's Tower, las antiguas murallas y el llamado Viking Triangle.
La ciudad también es mundialmente conocida por el cristal de Waterford, cuya tradición artesanal sigue atrayendo visitantes de todo el mundo.
Es una escala tranquila, cómoda para recorrer caminando y perfecta para quienes disfrutan descubriendo ciudades históricas sin las aglomeraciones de otros destinos más famosos.
Lugares destacados
Viking Triangle.
Reginald's Tower.
Catedral de Christ Church.
Waterford Crystal.
Paseo junto al río Suir.
Las escalas de crucero más populares de Irlanda permiten descubrir algunos de los mejores paisajes, ciudades y monumentos de la isla incluso durante una breve parada. Dublín, Belfast, Cobh, Galway y Waterford ofrecen experiencias muy diferentes entre sí, desde historia y cultura hasta naturaleza espectacular.
Lo complicado no será decidir qué visitar, sino aceptar que unas pocas horas nunca parecen suficientes cuando Irlanda empieza a desplegar todo su encanto.