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Guia de Estonia y Tallin - Un paseo por la ciudad medieval
Guia de Estonia y Tallin
Un paseo por la ciudad medieval
Estonia es un país de 1,5 millones de habitantes de los que un tercio vive en la capital: Tallín. Esta república ex soviética tiene un largo pasado de dominación por las potencias circundantes. Primero los vikingos daneses, luego los suecos, los alemanes y por último los rusos han controlado este estratégico enclave y han dejado una fuerte impronta en el país y su historia. Los estonios solo han sido independientes durante 35 años en toda su historia, pese a lo cual han hecho un gran esfuerzo para poder ingresar en la Unión Europea en el 2005.



Volviendo a su capital, fue fundada sobre un promontorio del extremo una península. El rey danés Valdemar II consiguió aquí una apurada victoria en 1219 y comenzó a construir una fortaleza en Tompea, para afianzar sus nuevas posesiones. Los daneses cedieron el dominio a los caballeros germanos de la orden de la Hermandad de las Espadas que dieron el nombre con el que se conoció durante mucho tiempo a la ciudad: Reval. Después llegó la corona sueca y por último los zares rusos (no hay que olvidar que pedro el Grande le dio un importante impulso a la ciudad y que el 40% de la población es de origen ruso).



La ciudad fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1997 por la UNESCO, su herencia medieval es, como ya hemos dicho, la mejor conservada del norte de Europa, destacando el Ayuntamiento, los restos del castillo de Toompea, la iglesia de St. Olav, la Catedral Luterana, la muralla y sus impresionantes torres fortificadas (Kiek in de Kök, Margarita la Gorda, Hermann…), algunas casas y palacios de la Liga Hanseática y otras hermandades, palacios de mercaderes… un total de varios cientos de inmuebles. A estos se unieron magníficos edificios de los últimos dos siglos, que conforman su aspecto armonioso y su carácter encantador. Una ciudad vieja que parece querer hendir las afiladas agujas de las torres de sus iglesias en el cielo de estaño. Estas agujas alargadas determinan el perfil de la ciudad y la hacen inconfundible con ninguna otra.







No es, ni mucho menos una ciudad para ver en un día, al contrario, su hermosura y los buenos servicios que ofrece al visitante, hace que se disfrute la estancia y que el viajero tranquilo se deleite con esos momentos y rincones que ofrece la ciudad. La ciudad actual está dividida en dos partes, la moderna y el puerto, una poco pretenciosa capital de pequeño país, que envuelve a la ciudad vieja.

Los precios no son muy elevados, aunque el tener que cambiar a la moneda local, la corona estona, es un pequeño inconveniente (Estonia no ha sido aceptada aún en la moneda única). Los precios de cambio son mejores en el barco y en las casas de cambio de la Ciudad Vieja, que en los bancos donde suelen cobrar una comisión. La comida en un restaurante medio puede salir por unos 10-15 Euros y el alojamiento en un hostal por unos 20-30 euros. El problema es el alojamiento en verano, fin de semana y puentes, donde es conveniente reservar.

Los atractivos principales de la ciudad vieja son:

La colina de Toompea, (castillo, parlamento, miradores, palacios decimonónicos y las catedrales luterana y ortodoxa), para los que gustan de los paseos tranquilos, una generosa fuente de placer.



La plaza del Ayuntamiento: centro de la vida de la ciudad durante siglos, conserva uno de los monumentos más significativos de toda Estonia: el propio Ayuntamiento, así como las casas de alrededor. Entre ellas destaca la vieja farmacia, la más antigua de Europa aun en funcionamiento. Muchos de los restaurantes y terrazas al aire libre están situados en las casas y calles aledañas.

Iglesia de San Olav. La que fue en su día el edificio mas alto del mundo, medía en esas fechas 155 metros desde la punta de su aguja a la base de la torre. En la actualidad solo mide 125 metros, después de varios rayos y los consiguientes incendios. Las primeras fechas de las que se tienen conocimiento para esta iglesia de estilo gótico es el año 1260, bajo dominación sueca. El nombre lo recibe cuando fue canonizado como santo el rey noruego Olav II Haraldsson.

Otra iglesia destacable es la del Espíritu Santo, a la espalda de la plaza del ayuntamiento. Las casas de las hermandades y cofradías de mercaderes, algunas conservadas de forma exacta a su apariencia original, hacen de las callejuelas del centro un lugar siempre interesante para pasear día y noche.

La muralla, envoltorio de todo este paquete, que merece una especial atención, sobre todo por sus torres fortificadas y artilladas: Kiek in the Kök, Tall Hermann (la más alta), Margarita la Gorda… famosas en su época y que contribuyeron a la fama de la ciudad. Sus puertas son también de gran interés, siendo Viru, la que une la ciudad vieja con el centro de la moderna, la entrada más conocida y transitada.

El tráfico rodado está muy limitado en el centro e incluso los transportes públicos lo rodean sin penetrar, pero cualquiera de los lugares anteriormente descritos están separados por apenas un paseo de algo mas de un kilometro y medio. Pese a ello puede ser muy útil hacerse una “Tallinn Card” de veinticuatro o cuarenta y ocho horas que da acceso a todos los transportes públicos, a casi medio centenar de museos y lugares históricos, y a una visita panorámica en autobús a la cercana localidad de domingueo de Pirita y la elegante Kadriorg. También da derecho a una visita guiada a pie por el centro de la ciudad.

Enlaces de interés: Enlaces de Estonia (Los enlaces a sitios oficiales contienen abundante información en inglés y detalladas descripciones)

Nuestra galería de Fotos: Galería de Fotos de Estonia



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