Me levanto a las 6:10h, voy ducha, desayunamos y salimos del hotel a las 7:05h aproximadamente. Antes de coger el coche hacemos alguna foto de las vistas a Gero y alrededores.
Hoy vamos a visitar otro de los pueblos tradicionales de Japón, Tsumago-Juku. Tsumago se encontraba en la histórica ruta Nakasendo y era la estación de descanso número 42 de las 69 que había en toda la ruta. Cuando llegó el fin del periodo Edo y con la industrialización y modernización durante la Restauración Meiji, este pueblo rural como otros tantos fueron cayendo en el olvido, pero en el periodo Showa el pueblo aprovechó el alzamiento económico que estaba surgiendo en el país y decidió invertir para mantener su legado histórico vivo y atraer gente para explicar la importancia que tuvo en el pasado este pueblo en al ruta Nakasendo. El objetivo era albergar museos, talleres, mostrar costumbres, artesanía y rutinas de los campesinos de antaño. Os dejo mapa del pueblo que verás a la entrada del mismo.
Llegamos al pueblo a las 8:30h de la mañana y aparcamos gratis junto a una casa abandonada que se encuentra frente al Puente de Omata. El puente tiene un acceso para vehículos y otro para peatones.
Desde este puente se puede oír el fluir del río bajo nuestros pies que desciende en cascada por un dique con forma de escalones. Nos paramos un rato para disfrutar del bello paisaje que nos ofrecía nada más llegar.
Vistas del otro lado del puente por donde se puede ver otro puente que es por donde va la carretera 256.
Atravesamos el bonito puente de madera, apenas éramos cuatro personas accediendo al pueblo por aquí.
Al entrar por el Puente de Omata, accedes prácticamente al final del pueblo, ósea que nosotras empezamos al revés de todo el mundo, menos mal que a estas horas no había casi nadie en el pueblo. Camino a la Central Eléctrica se encuentra esta fuente y este pequeño templo.
Vistas del río Araragi y una pequeña casa abandonada que se está cayendo a trozos.
Tsumago se encuentra en el Valle de Kiso y es una de las ciudades postales que se construyeron a lo largo de las carreteras del país y que estaban destinadas para alojar y atender a los viajeros, las llamadas estaciones de servicios. Muy pocas de estas ciudades antiguas han conseguido conservar su aspecto del período Edo, ya que muchas fueron destruidas por los terremotos, guerras, inundaciones, etc..., pero Tsumago-Juku ha logrado sobrevivir en el tiempo gracias al ímpetu de sus vecinos por querer conservar su tradición
El pueblo poco a poco se va despertando y ya están abriendo algunos comercios donde venden artesanía, bebida y otros productos tradicionales. Las fachadas están decoradas con artículos de todo tipo muy originales.
Tsumago todavía conserva sus Honjin y Wakihonjin. El Honjin era la posada principal que servía a los funcionarios del gobierno cuando viajaban y pasaban por la zona, y el Wakihonjin se utilizaba para alojar a los viajeros de menor estatus. Tsumago también conserva la oficina donde se "alquilaban trabajadores" y caballos para facilitar los viajes a quien lo necesitara, lo que hoy conocemos como guías o porteadores. Esta foto corresponde a un "Kami-sagaya", una antigua posada de la época de mediados del siglo XVIII, del período Edo y que fue desmantelada y restaurada, estaba destinada para la gente común con menos nivel social, como así reza en la placa que hay en la entrada de 1969.
Continuando con nuestro paseo por este maravilloso pueblo, llegamos al Templo Enmei Jizo, un pequeño salón donde la gente reza por la longevidad. El templo data de al menos 1725, en esta época solo contenía una pequeña estatua de Jizo que protegía a las mujeres embarazadas, los viajeros y a los niños. En 1813, un viajero encontró una roca inusual con una parte descolorida en forma de Jizo recostada con sus pies sobre el lecho del río que pasa por Tsumago. Un monje local dispuso que la roca fuera transportada a este lugar donde fue colocada sobre un pedestal de piedra con forma de hoja de loto y consagrada en un santuario de dos pisos.
Escalinata de piedra que te lleva al cementerio y a un mirador con excelentes vistas, luego subiríamos.
Durante el día está prohibido circular con coches por el interior de Tsumago, no es problema ya que es pequeño y lo mejor es pasear descubriendo sus preciosos rincones y sintiéndote como un campesino de la época.
Si lo visitas a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde, lo harás prácticamente solo y sin turistas, y podrás retroceder en el tiempo sintiendo su magia, como nos pasó a nosotras que casi todo el trayecto estuvimos solas, empezó a llegar gente casi cuando nos íbamos
Nos paramos a ver como estas dos mujeres hacían gorros de paja artesanalmente, también venden otros productos.
Como podéis comprobar en las fotos, seguimos paseando prácticamente solas por Tsumago.
Entramos al Centro de Información Turística donde tienen folletos de muchos lugares para visitar y también venden varios productos artesanales, postales y demás artículos. Compré dos postales por 150 yenes cada una.
Aquí nos pusimos nosotras mismas unos sellos Goshuin en nuestra libreta, había varios modelos y nos los pusimos todos, jajajaja.
El Tsumago-juku Honjin fue utilizado como alojamiento por los señores feudales y funcionarios del Shogunato durante el período Edo. Ahora es un museo que recrea la época. El edificio principal ha sido restaurado basándose en dibujos antiguos. La familia Shimazaki ha sido la rama principal durante generaciones en este lugar. Hay que pagar para visitarlo, nosotras no entramos.
Este pueblo histórico es bastante turístico y vive del turismo, aunque los pocos visitantes que vimos eran japoneses mayormente.
Wakihonjin Okuya, fue la residencia de la familia Hayashi, hoy día alberga el Museo de Historia Local. El edificio actual fue construido alrededor de 1877, está hecho íntegramente de hinoki (ciprés japonés). También es de pago y no entramos a verlo.
Continuamos el paseo por su calle principal que está llena de restaurantes, tiendas de artesanía y de souvenirs, todas son muy coquetas y con cosas muy curiosas.
Lo ideal es visitar estos pueblos sin prisas, calle arriba, calle abajo, está todo super bien cuidado y merece fijarse en todos los detalles de alrededor.
Llegamos hasta el Molino de Agua que a día de hoy sigue funcionando, que preciosidad de rincón.
Junto al Molino de Agua se encuentra el histórico tablero de anuncios de la estación de correos de Tsumago.
Esta es la zona más alta del pueblo y por aquí no se ve ni un alma, pero es muy bonita también.
Unos metros más para arriba se pueden ver los restos de la caseta de vigilancia de Tsumamogoguchi, bueno, realmente no hay caseta, solo el terreno donde se ubicaba junto a un arroyo, la que se ve en la foto es otra casa. La caseta se construyó a principios del período Edo para cambiar la identidad de los viajeros que viajaban por la ruta Nakasendo y gestionar la importación y exportación de mercancías.
Llegamos hasta la Roca Koigaiwa, dicen que era un lugar muy misterioso y que la roca pudo haber sido arrastrada aquí por un deslizamiento de tierra. Durante siglos fue un punto de referencia muy conocido entre los viajeros a lo largo del Nakasendo. El gran terremoto de Nobi del año 1891 y de magnitud 8.0, fue el mayor terremoto en la historia de Japón, dañó gravemente su forma de pez carpa saltarín partiéndolo su parte frontal. Hay que echarle imaginación para ver en la roca la forma del pez, pero bueno
Frente a la Roca Koigaiwa se encuentra la residencia familiar Kumagai. Actualmente es propiedad de Nagiso Town, está abierto al público y se puede visitar. Nosotras lo vimos desde la calle.
Llegamos hasta el final del pueblo, contemplamos las casas que hay a lo lejos y nos damos media vuelta.
Una mujer del pueblo sale de su casa y se dispone a pasear tranquilamente, se nos queda mirando y continúa su paseo.
Nos vamos fijando en los bonitos jardines que tienen algunas casa con sus estanques de agua
Entramos a comer algo típico en un local donde vendían panes rellenos, pedimos uno relleno de carne y un Oyaki relleno de nuez, ambos muy ricos y por 550 yenes los dos.
Entramos en esta tienda de bebidas varias, tenían todo tipo de botellas, a cual más bonita.
Sentados en un banco descansando estaba una pareja de japoneses con este precioso Bichón Maltés, era muy pequeñita. Les pedí permiso para cogerla ya que me recordaba mucho a mi Blanquita que también era un Bichón y se me murió cuatro meses antes, era como tenerla a ella de nuevo en mis brazos, se lo dije a los japoneses y se quedaron tristes y me hicieron una foto con su perrita
Entramos a otras tiendas para comprar unos imanes artesanales de madera hechos a mano, unos bolsos de tela por 6 euros que eran preciosos (se me olvidó hacerle foto antes de regalárselo a mi amiga Elena) y unos bizcochos.
Cuando ya nos íbamos nosotras estaba empezando a llegar más gente, nosotras lo hemos disfrutado prácticamente solas durante poco más de dos horas, todo un lujo
Y hasta aquí una de las visitas que más me gustaron de nuestro viaje a Japón, por su singularidad, belleza, tradición y tranquilidad. Además, en 1976 el gobierno japonés designó al pueblo como "Sitio Nacional de Preservación Arquitectónica", con esto ya os lo digo todo. La visita de Tsumago-Juku es por libre y gratuita, en este pueblo no se paga por visitarlo, hay otros que sí.
Cogemos el coche y nos dirigimos hacia nuestro próximo destino, de camino pillamos bastante niebla en la carretera.