COSTAS DE GALICIA I: A COSTA DA MORTE

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Fecha publicación: 17/08/2019 17:45 - Escrito por Abaquo
Primera entrega de una serie de tips sobre la magnífica costa gallega, tan amplia como bella y variada
COSTAS DE GALICIA I: A COSTA DA MORTE




Este tip, primero de la serie, trata sobre el tramo de costa oeste de la provincia de A Coruña, desde Noia hasta Malpica, por lo tanto, incluyendo la “Costa da Morte”.
El litoral gallego, de gran longitud por las numerosas rías que con sus entrantes y salientes, multiplican los kilómetros de ribera marítima, presenta una gran variedad paisajística, con zonas llanas, zonas montañosas de roca, acantilados abruptos, infinidad de magníficos arenales desde playas kilométricas salvajes hasta recogidas calas, con un grado bastante bajo de desarrollo urbanístico, sobre todo si lo comparamos con otras zonas costeras de España. También el mar se muestra en todas sus facetas, el más bravo y terrible entre Finisterre y Malpica y el más tranquilo y manso en el interior de las rías.
Comenzando desde el sur, las piscinas naturales del río Pedras, junto a A Pobra do Caramiñal, son muy recomendables en los días calurosos de verano por su entorno muy húmedo y fresco gracias a su frondosa vegetación.



A pocos kilómetros, el bonito pazo de Torre Xunqueiras y el dolmen de Axeitos. Pero la visita imprescindible es la subida al mirador más espectacular de toda la zona y uno de los más impactantes de Galicia, llamado A Curota, situado sobre A Pobra a 500 metros de altura y que permite contemplar nada menos que la ría de Arousa completamente y, a lo lejos, pequeñas partes de otras 3, además de numerosas islas, todas las del Parque Nacional das Illas Atlánticas: Cíes, Ons, Sálvora y Cortegada, a las que hay que añadir A Toxa, Arousa, los 2 Sidoiros etc...
También de obligada visita es la extraordinaria playa de Corrubedo con su gran duna, zona protegida para evitar su deterioro. Los paseos por el arenal, especialmente con la marea baja que la hace mayor y más atractiva con los meandros que forma el arroyo que allí desemboca, son todo un placer cuando el tiempo acompaña.


Continuando por la costa hacia el norte, otra visita imprescindible es el castro de Baroña, asentamiento celta de hace 2000 años en un emplazamiento espectacular, ya que está casi completamente rodeado por el mar.
Los núcleos de población Noia y Muros, en la ría a la que dan nombre, se merecen una breve visita, pero más espectacular es el tramo de costa que sigue a Muros con el magnífico conjunto que forman el monte Louro, la laguna de Xarfas y la maravillosa playa de Area Maior. Para obtener una excepcional vista hay que coger un camino de tierra transitable en coche y recorrer unos pocos cientos de metros hasta alcanzar altura suficiente para obtener una buena panorámica como se aprecia en la foto.


El interés del entorno no decae, ya que inmediatamente vienen otras dos soberbias playas, la de Lariño y la kilométrica de Carnota, la mayor de toda la costa gallega, con su bellísima curva, arena blanca y preciosas aguas de color azul claro. Aquí están los dos hórreos más grandes de Galicia, el de Lira y el de Carnota, gana el primero por unos centímetros; ambos del siglo XVIII, vale la pena visitarlos. Un mirador, subiendo por una carretera secundaria a mano derecha, nos ofrece otra estupenda panorámica de toda esta bahía con la playa como protagonista.





Sin solución de continuidad, otro plato fuerte en esta ruta, y de nuevo una trilogía: el monte Pindo, de pura roca granítica, la cascada de Ézaro y la desembocadura del río Xallas en el mar. Se puede acercar uno a pie hasta el mismo salto de agua, pero también vale mucho la pena subir al mirador por la carretera asfaltada, aunque con bastante pendiente, para contemplar el paisaje con el cabo Finisterre al fondo.




Tras pasar la pequeña ría de Corcubión, se acerca uno al fin del mundo o de la tierra conocida en el mundo romano, Finisterre, aunque no es éste el punto más al oeste, ni siquiera de Galicia. Hasta aquí llegan también peregrinos del Camino de Santiago, prolongando la ruta unos días más desde la capital gallega. La visita al faro se ha convertido en un imprescindible en esta costa.
A continuación, siempre en dirección norte, la mínima ría de Lires y la magnífica playa de Nemiña, paraíso de surfistas, se merecen un paseo para descubrir un entorno muy salvaje sin apenas construcciones urbanas.


Otros cabos importantes se suceden resistiendo los fuertes vientos y los embates del mar: Touriñán, el punto más occidental de la España continental, el cabo da Buitra o el Vilán formado por agrestes masas rocosas. Entre ellos, algunos lugares que se deben visitar, como la preciosa vista desde la misma carretera de la maravillosa playa y bahía de Lourido con el pueblo de Muxía, la ría de Camariñas y el cabo Vilán al fondo. En esta zona, por ser muy ventosa, hay numerosos parques eólicos, Galicia es toda una potencia a nivel europeo, y es muy fácil llegar en coche hasta los mismísimos pies de uno de estos inmensos molinos gigantes para captar su impresionante tamaño.


Inmediatamente, la población de Muxía, conocida por su santuario al borde del peligroso océano y en plenas rocas, una de ellas con un hueco por el que pasa la gente buscando alguna conexión mística propiciada por la fama de lugar milagroso. Más interés histórico-artístico tiene la iglesia del monasterio románico de san Xiao de Moraime, con una bonita, aunque sencilla portada y unos frescos en el interior, recién restaurados.
Pasando la pequeña ría de Camariñas y el pazo de Trasariz al que se le puede echar un vistazo por fuera desde el cementerio y capilla adyacentes, llegamos a Vimianzo, localidad donde se debe visitar (entrada gratuita) el pequeño castillo de los siglos XIII al XV, muy bien conservado y que incluye una interesante muestra de artesanía popular.


Continuando hacia el norte, el dolmen de Dombate, quizás el más monumental de Galicia. La población de Laxe y su magnífica playa son la puerta de entrada a la reducida pero bonita ría de Corme y Laxe, con un espacio muy original donde desemboca el río que la forma, el Anllóns, ya que crea una maravillosa lengua de arena blanca configurando, sobre todo con la marea alta, un entorno paradisíaco, cerca del pueblo de Ponteceso.


Camino de Malpica, otro castillo, las Torres de Mens, privado, no visitable y difícil de fotografiar.
Vale mucho la pena acercarse al cabo de san Adrián en Malpica, con extraordinarias vistas de las pequeñas islas Sisargas, muy cerca de la costa, de la atractiva playa de Seaia y buena parte del litoral ya próximo a la ciudad de A Coruña.

En este enlace se puede admirar la muy atractiva costa de Ferrol: www.losviajeros.com/Tips.php?p=3671