Nos despertamos a las 07h. Tuvimos una mala noche por la lluvia. Estaba todo encharcado y los sacos estaban mojados. Con bastante pereza empezamos a recoger todo y mientras tomábamos un Colacao calentito el tiempo nos dio un respiro. El abuelete, pipa en boca, nos saludó simpáticamente y al cabo de una hora nos pusimos en marcha para ver otra maravilla de la naturaleza: las cascadas de Krimml (1.100m).
Las cascadas se forman en las aguas de deshielo del glaciar de Krimmler Ache y recorren cerca de 20km ,antes de caer desbocadamente hacia el valle Salzach dando tres grandes saltos: 140m-100m-140m.Cabe destacar que es la cascada más alta de Europa y la quinta a nivel mundial.
Dejamos el coche en el aparcamiento (5€) y después de comprar las entradas (2,5€/p) superamos los 400m de desnivel que hay para ir al último mirador. Durante el camino,buena cuestecilla, se podía apreciar las impresionantes formas de agua y el estruendo atronador que producían al chocar contra las rocas. Encima hacía un buen día y para nuestra suerte había un arco iris que le daba un toque especial al sitio. El camino estaba formado de varios miradores, que según nos acercábamos al borde, nos mojábamos por el spray. Uno se quedaba boquiabierto al ver esa belleza de la naturaleza. Es de las cosas que no se pueden perder en Austria.
Cogimos el coche a la 13h y subimos el puerto Gerlospass, que desde aquí se podía tener una gran perspectiva general sobre las cascadas de Krimml. Pasamos el pueblo Gerlos, antigua aldea pequeña pero hoy centro turístico, y nos adentramos en el valle de Zillertal que ofrecía unas vistas de escándalo, con montañas y praderas con un tono verde intenso.
Pasamos el pueblo Zell am Ziller,que es la capital de la cerveza en Zillertal. Aquí, cada primer fin de semana de mayo se celebra el Gauder Festival , que durante 3 días reúne a cientos de vecinos del valle vestidos con el traje tradicional tirolés.
Si el viajero lo desea,se puede ir hacia el sur (valle de Zemmgrund) por carreteras de montaña de peaje que ofrecen unas vistas de las laderas, embalse de Schlegeis... y rutas a pie conociendo profundamente el Tirol del Sur.
Al igual que en el resto del Tirol y en otros valles alpinos de Austria,Suiza e Italia, el viajero percibirá en Mayrhofen la proliferación de cruces en todos los espacios públicos o privados. En las encrucijadas de caminos, en las cumbres de montañas y hasta en los comedores de los restaurantes nunca falta la presencia del símbolo cristiano. Según la tradición alpina, en las casas debe existir un rincón dedicado a una cruz que bendiga la vida familiar. Este espacio, denominado Herrgottswinkel (el rincón del Señor), suele estar situado en un ángulo de la estancia comunitaria de la casa. La cruz colgada en él forma parte de la propia vivienda, como las paredes o el tejado. De manera que si cambia el dueño, deberá dejar la cruz en su lugar como parte indisociable del hogar.
Nosotros seguimos adelante hasta llegar al pueblo Alpbach, de lo más bonito de Tirol.
Se encuentra en la región de Alpbachtal del Tirol, dentro de los Alpes de Kitzbühel. Fue denominado en 2007 como el pueblo más bonito de Tirol debido a la ornamentación floral de sus balcones, ventanas y puertas: cada familia elige un combinado colorido distinto para cada casa.
Aquí, las casas son generalmente de madera con tejados empinados y extensos prados verdes circundantes. Paseamos por las calles y nos dejamos perder disfrutando entre sus casas... Muy muy bonito. Este pueblo transmitía paz y armonía.
Como curiosidad, Alpbach cuenta con un centro de congresos de fama mundial por ser sede del “Forum Alpbach” y por casualidad ese día se celebraba algo importante ya que había mucho movimiento.
La región tirolesa de Alpbachtal es un destino ideal para pasar unas vacaciones en cualquier estación del año. En invierno es un lugar perfecto para la práctica del esquí. Sin embargo, durante el resto del año se puede hacer senderismo y contemplar a su vez uno de los paisajes más espectaculares del Tirol.
Dejamos atrás Alpbach y visitamos un pequeño museo de granjas en Kramsach,uno de los más curiosos y típicos de esta zona. Este museo al aire libre, creado en el año 1974, se dedica a conservar la tradición de las granjas del Tirol justo antes de la Revolución Industrial. Tuvimos la mala suerte de quedarnos sin batería en la cámara.
Eran las 18h y nos dirigimos hacia algún pueblo cercano a Insnsbruck para visitar al día siguiente.De camino pasamos de largo el pueblo Schwaz, antiguo emporio minero que destaca su iglesia cubierta por miles de placas de cobre y Wattens, que es conocido por albergar un fascinate museo: El mundo de cristales de Swarovski. Por lo que leí en el foro, no era imprescindible pagar la entrada por tener tiendas con entrada gratuita de la misma linea en las calles de Innsbruck.
Por fin llegamos a Natters, dónde había un camping de 5 estrellas que se llamaba “Camping Natterer See”.Tenía un pequeño lago en el medio y había hinchables para la diversión en el agua. Disfrutamos más que los niños. Pusimos la lavadora y disfrutamos del equipamiento que tenía el camping: WIFI,duchas con tv, miniaturas de todo tipo de vehículos “campers”, sala de peluquería... qué lujo! Lo malo el precio; pagamos 32€ por la noche.
Preparamos una cena como dios manda y nos fuimos cansados a dormir a las 23h.