Gijón tiene muchas cosas, pero sin duda, lo que me fascina es su luz. No sé si será el reflejo del mar, pero detenerse en Gijón produce en mi el efecto de tiempo parado. Me imagino a mi misma en un cuadro de otra época y el resto deja de tener sentido.
Para intentar aprovechar al máximo el tiempo cogimos el coche al salir del trabajo en Pozuelo de Alarcón (Madrid) y pusimos rumbo a Gijón. Atravesamos dos puertos el de Guadarrama y el de Pajaras. Nuestra idea era de disfrutar del paisaje de la ruta, pero en Pajares nos encontramos con una intensa niebla que no nos dejó ver nada. Menos mal que el San GPS nos ayudó a ver el camino ya que yo, como buena copiloto, le iba diciéndo a Javi las curvas que venían.
También de camino nos encontramos con un camión asturiano, y como tal lo tenía indicado en la parte de atrás del vehículo

Después de 4 horas de trayecto llegamos a Gijón. Nos alojamos en el hotel Asturias justo en la Plaza Mayor y lo primero que nos encontramos fue la manifestación del 15M. Estuvimos un rato allí escuchando sus propuestas. Pero ya era tarde y decidimos ir a cenar.

Como estábamos cansados del viaje decidimos cenar ligero y fuimos a un Wok de ambiente romántico, lo de romántico lo digo porque cada poco tiempo se iba la luz
Y de ahí a soñar con el mar... que mañana sería otro día.