Son los valles que se abren hacia el norte y los mas verdes y exuberantes. Llenos plataneras cultivadas en terrazas, con grandes terraplenes y acantilados y mucha agua por todos lados. El Valle de Hermigua es una maravilla para la vista, hay una piscina “natural” en la Playa de Santa Catalina, junto al viejo pescante, donde puedes bañarte cuando la marea está baja y se pueden hacer buenas rutas a pie por la zona. Hacia el norte pasando por Lepe, un encantador pueblecito a los pies de Agulo, protegido por una pared vertical con una de las muchísimos saltos de agua que hay por toda la isla y hacia el Sur por la Playa de la Caleta.

Me encantó un recorrido por la costa de esta zona. Dejando el coche en un alto de la carretera que va desde Hermigua a la Playa de la Caleta sale un camino de tierra a la derecha. Bordea a poca altura pequeños valles siempre con el Teide enfrente, pasando por El Palmar y la zona de Majona, una muy buena opción si quieres caminar y arriba en la montaña está muy nublado. A la vuelta bajar a la Caleta para darse una baño o tomar algo en la terraza del bar.
En la zona de Vallehermoso encontramos Los Órganos, un curioso acantilado que todos los lugareños recomiendan pero que solo puede verse desde el mar, yo no tuve la suerte de verlo pero seguro que merece la pena.