Que puedo decir de la India en mi primer día, no estoy muy segura. Bueno, sí, he conseguido sobrevivir, que no es poco. Había leido, me habían dicho, pero nada es comparable a lo que vives cuando llegas. Es más que impredecible.
Para evitarme ,lo que al final me paso esta mañana, reserve un hotel en Delhi. No hubo problema y me vinieron a buscar al aeropuerto. Ese primer camino es indescriptible, es el primer pulso con la ciudad y, desde luego, no te deja indiferente. Hay gente en todos lados, no sabes muy bien dónde se dirigen o cúal es su camino. Colores, sonidos, todo es diferente. Me estoy preguntando qué hago aquí.
Una vez hecho el check in, me voy andando a la vieja Delhi. Todo el mundo se queda mirando, creo que por mis pantalones cortos. Es pesado andar siendo tan observada. Rien, te miran y continuan su camino hacia no se sabe muy bien dónmde o ,por lo menos, yo no consigo explicarmelo todavía.
Intento cambiar mi dinero por rupias y empiezo mis primeras negociaciones, esto va a ser duro.
Una vez hecho el primer intento y nada más salir me aborda un chico, siempre te preguntan de donde eres y que haces. Me dice que no quiere nada y me aconseja connaugth place para conseguir un mejor cambio. Me encamino hacia allí y, de nuevo, otro chico me aborda. Va a mi lado mientras vamos sorteando el tráfico, que es más que caótico y, de repente, le para la policia. Me apresuro al ver eso, pero de nuevo aparece a mi lado. Me dice que le han preguntado por su licencia para hablar con extranjeros. Me quedo estupefacta ante tal contestación y no sé dónde correr, la verdad.
Al igual que el anterior me dice que no quiere nada, pero me deja en una oficina de viajes, según él del gobierno, DDTC. Allí me intentan vender un viaje turístico por 50 euros por la ciudad. Hoy es no sé que festival del hermano y la hermana y ,por ese motivo, me lo recomiendan, porque me advierten que la ciudad es menos segura, que hay menos policía, ..... Bueno, me lo tengo que pensar y salgo de ahí, no parece que le haya hecho mucha gracia.
Ya fuera empiezo a andar, pero no hay nombres en las calles, todo me parece un caos y las distancias son mayores de lo que pensaba. Me siento bastante insegura y perdida.
Otro rickshaw me pregunta y, esta vez sí me subo. No fijamos precio porque en un principio iba a ser un trayecto corto y solo me pide 3 o 4 euros, pero al final se convierte en mi guia. Al final he visitado Delhi Gate, el palacio del presidente, la tumba de Humayum, Jama Masjid, el Fuerte Rojo y el templo de Birla. Va haciendo paradas y me lleva a sus tiendas, asegurandome que era lo mejor y lo más barato. No sé todavía porqué compre un pañuelo de seda para la cabeza y té en una tienda, en la que después de hacer una degustación me vi un poco forzada a comprarlo. Ya cansada le digo que me vuelvo a mi hotel, pero primero hacemos una parada para comprar un pantalón cómodo. Lo consigo, pero hasta ahora no estoy muy contenta con mis dotes para regatear. No está siendo un buen día.
Por fin encontramos mi hotel y me pide 40 euros. No podía creerlo, al final le doy 23 dólares y me regalo a mi misma mi mejor cara de eso que ya lo sabias, pero acabas pagando la novatada.
Okay, ducha en el hotel y más cómoda me voy a pasear por Old Delhi y esta vez mejor.
La vuelta es en metro. Otra experiencia, atestado de gente.A la salida está de noche. Respiro, parece que sí, más caos aun si cabe.
Y prueba superada. Llego al hotel y me doy una merecida ducha. Siento que he conseguido sobrevivir. Espero que los días siguientes sean de otra manera. Lo veremos.