Segundo día de viaje y teníamos en mente darnos un paseo por Gracia, subir a Montjuic a tener nuestra dosis diaria de panorámicas y despues hacer algo hasta que dieran las 7 y fuéramos al fútbol (no me costó mucho decidir este plan, por desgracia es el tercer año sin fútbol de Primera en Asturias y había un Espanyol-Almería, siendo el equipo andaluz el de mi novia así que ambos encantados) Y cumplimos los planes, con creces, y eso que se nos pegaron las sábanas y salimos del hotel a las 11 de la mañana, recordad, viaje de relax no de trotamundos.
Desayunamos en el Biennal muy bien (está en la Rambla del Poblenou) y subimos en metro hasta llegar al Passeig de Gracia, la calle del lujo barcelonés en el refinado siglo XIX. Pasear por aquí es una gozada, recordad que la segunda razón por la que Barcelona es mi gran ciudad preferida de nuestro país es por el modernismo y el incomparable Gaudí. Ya nada más bajarnos del metro recordé lo bonita que es esta calle barcelonesa.
Cabe decir que las principales obras de Gaudí en Barcelona (obviamente entre ellas están la Sagrada Familia, el Park Güell y las Casas Battló y Milá) son Patrimonio de la Humanidad desde 2005, en virtud de 3 criterios:
· Criterio I (Representar una obra maestra del genio creativo humano) al representar la obra de Gaudí una excepcional y creativa contribución al desarrollo de la arquitectura a finales del s.XIX y principios del s.XX
· Criterio II (Testimoniar un importante intercambio de valores humanos a lo largo de un periodo de tiempo o dentro de un área cultural del mundo, en el desarrollo de la arquitectura o tecnología, artes monumentales, urbanismo o diseño paisajístico) al exhibir el trabajo de Gaudí el intercambio de valores cutlurales y artísticos de su tiempo en el llamado Modernismo Catalán, que influenciaría notablmente en la construción del siglo XX
· Criterio IV (Ofrecer un ejemplo eminente de un tipo de edificio, conjunto arquitectónico, tecnológico o paisaje, que ilustre una etapa significativa de la historia humana) al ser la obra de este arquitecto un perfecto ejemplo de edificio de inicios del siglo XX, tanto residenciall como público.
Y tras caminar unos metros llegamos a la primera de las dos paradas obligatorias en esta increible calle, la Casa Batlló, diseñada sobre una casa ya existente por Antoni Gaudí a principios del siglo XX (1904-06) y rodeada de casas modernistas de otros arquitectos catalanes. Es de la mejor etapa (al menos para mí) del genio catalán, el naturalismo, cuando se deja influir por elementos naturales que convivieron con él (como veríamos en una brillante exposición el día siguiente en la Sagrada Familia) y permite volar a su imaginación, dando como resultado una maravilla de este calibre
No entramos a esta casa, ni a La Pedrera, ya lo había hecho en el viaje de estudios y es una visita la mar de interesante, obligatoria para cualquier visitante, pero cara, muy cara, 20 euros por cabeza. Un total de 40 la visita a las dos, casi lo mismo que una noche de hotel. Para estudiantes es un poco excesivo, y más conociéndolo ya, así que simplemente la admiramos por fuera y nos hicimos muchísimas fotos, menos mal que me toca viajar en la era digital, ¡si no me valdrían tanto los carretes y los revelados como el viaje en sí!
Como podeis ver aquí está rodeado de edificios preciosos, aunque no lucen tanto al lado de esta genialidad de Gaudí, quedan a su sombra.
Unos metros más adelante nos topamos con la increible Casa Milá (La Pedrera), edificada por Gaudí justo al acabar la Casa Batlló. De nuevo es una obra naturalista, pero en esta deja fluir mucho más su enorme imaginación para diseñar un edificio único (hasta donde yo sé incluso único en el mundo) sin una sola línea recta. Absolutamente todo son curvas, una obra magistral, solo verla por fuera ya impresiona. Si vais a Barcelona y no quereis entrar a las dos casas mi consejo es entrar en esta, es una auténtica pasada por dentro también.
Tras esta visita express a Gracia, y recordar como lo había visto hace tan solo un lustro y como ha cambiado mi percepción de las cosas, nos encaminamos a Montjuic, tomando el metro hasta Plaça Espanya, una amplísima rotonda con muchos carriles (a diferencia de Plaça Catalunya no es peatonal) pero rodeada de edificios muy curiosos y que se construyó para la Expo de 1929, una visita obligada en Barcelona. El más llamativo de todos es el Centro Comercial Les Arenes, una antigua plaza de toros que se ha reconvertido en centro comercial años antes de la prohibición de las corridas taurinas en el territorio catalán.
En el centro de la plaza está una fuente ornamental diseñada por Jusep María Jujol y muy bella.
Alrededor de un amplio tramo de la plaza hay columnas al estilo del Vaticano, el efecto visual es impresionante, todo sea dicho, no entraban en foto y esto es una muestra de las mismas.
Se pueden ver bien desde la azotea del CC Les Arenes (de entrada libre si vamos por dentro) al que subimos al bajar de Montjuic, pero bueno, rompo el orden cronológico de la narración para que se vea el efecto que provoca. Además, la avenida que lleva a la colina de Montjuic está guarecida por dos torres venecianas.
Tomamos esa amplia avenida con el Castell de Montjuic, la subida es algo pronunciada pero tiene escaleras mecánicas, no hay excusa para subir a este mirador de la Ciudad Condal.
Al llegar a los pies del Castillo nos giramos y vemos de donde venimos, la Font Mágica guarnecida entre cuatro columnas griegas, en línea recta Plaça Espanya guarecida por las torres venecianas y la cuadriculada Barcelona como fondo y elemento principal de la vista.
Si vamos a la derecha (según miramos la ciudad) tendremos buenas vistas de la ciudad antigua en primer término, y la espectacular Sagrada Familia sobresaliendo entre la Barcelona modernista.
El Castillo es bastante bonito, y acoge el Museo Nacional de Arte, al que no entramos.
Si subimos tras él, tenemos a tiro de piedra el Estadi Olímpic Lluis Companys, donde tantas gestas se acometieron en los JJOO de 1992 que valieron para limpiar la cara a esta preciosa ciudad, me gustaría destacar la del soriano Fermín Cacho que me dejó boquiabierto al verla por primera vez por su esfuerzo para llevarse el oro contra todo pronóstico y como Montjuic se caía al cruzar la meta. Tiene abiertas varias puertas y podemos verlo desde los vomitorios por dentro, no lleva más de 5 minutos y es una visita curiosa.
Empezamos la bajada y al pasar por la Font Mágica paso ganas de ver el espectáculo de agua y luces que hay, pero está en obras, es imposible, eso sí, se ve su mecanismo con un fondo impresionante.
Subimos al CC Les Arenes (la foto de antes) y vamos caminando hasta Sants, comemos en un Pans&Company junto a la estación y descansamos un poco. Son las 4 menos cuarto y aún falta mucho para el partido, tiro de Google y me entero de que los jardines del Palau Reial de Pedralbes son muy recomendables, y allí que nos vamos en metro. Son muy bonitos, es un parquecillo que tiene encanto pero se ve rápido, nos encantó (buen descubrimiento hice en mi tercer viaje a la ciudad)
El palacio en sí es bastante tosco, edificado en el siglo XVII recibe el nombre de Real porque era la residencia de vacaciones de Alfonso XIII durante el primer tercio del siglo XX. Acoge varios museos (todos cerrados por obras) y tiene unas fuentes delante. Lo interesante de la visita son los jardines. Está un poco fuera de mano en la Zona Universitaria y bueno, tiene parada de metro al lado pero vaya, que es recomendable si os sobran un par de horas y un par de viajes de la tarjeta de transportes.
Hacemos una pillería y tomamos el tranvía (ya que no había pasado hora y cuarto desde que pasáramos los tornos en Sants y nos cuenta como transbordo) hacia Cornellá para ver el fútbol. Nos bajamos en Cornellá Centre y vamos andando hasta un centro comercial anexo al campo a tomar algo hasta la hora del partido. Uno de mis amigos nos consiguió un par de invitaciones así que lo vimos gratis, que las entradas no son baratas precisamente (de 25€ para arriba) y se agradece el detalle. Lo pasamos bien y volví a ver fútbol de Primera, a ver si me da este año una alegría mi Sporting y lo tengo a media hora...
Tras acabar el encuentro seguimos a la masa de gente hacia la estación de Cornellá-Riera y vamos hasta Poblenou enlazando ferrocarril y metro. Habíamos visto el sábado un italiano cerca de la Rambla del Poblenou, pero nada más bajar del metro vimos una trattoría con muy buena pinta, llamada O'Principe, por puro cansancio (despues de 11 horas sin pisar el hotel) nos metimos en ella y no nos arrepentimos. Un italiano de verdad, todo el personal era transalpino, y las pizzas estaban deliciosas. Por menos de 12 euros por cabeza (increible la relación calidad-precio) nos zampamos sendas pizzas enormes con sus bebidas, y además nos invitaron a una botellita de limoncello casero que estaba delicioso, eso sí, tiene graduación, ¡ojito porque no es kas de limón eh!
Y tras ir dando un tranquilo por la Rambla del Poblenou hasta el hotel nos fuimos a dormir para acometer con fuerza el último día de nuestra estancia en la preciosa Barcelona.
Desayunamos en el Biennal muy bien (está en la Rambla del Poblenou) y subimos en metro hasta llegar al Passeig de Gracia, la calle del lujo barcelonés en el refinado siglo XIX. Pasear por aquí es una gozada, recordad que la segunda razón por la que Barcelona es mi gran ciudad preferida de nuestro país es por el modernismo y el incomparable Gaudí. Ya nada más bajarnos del metro recordé lo bonita que es esta calle barcelonesa.
Cabe decir que las principales obras de Gaudí en Barcelona (obviamente entre ellas están la Sagrada Familia, el Park Güell y las Casas Battló y Milá) son Patrimonio de la Humanidad desde 2005, en virtud de 3 criterios:
· Criterio I (Representar una obra maestra del genio creativo humano) al representar la obra de Gaudí una excepcional y creativa contribución al desarrollo de la arquitectura a finales del s.XIX y principios del s.XX
· Criterio II (Testimoniar un importante intercambio de valores humanos a lo largo de un periodo de tiempo o dentro de un área cultural del mundo, en el desarrollo de la arquitectura o tecnología, artes monumentales, urbanismo o diseño paisajístico) al exhibir el trabajo de Gaudí el intercambio de valores cutlurales y artísticos de su tiempo en el llamado Modernismo Catalán, que influenciaría notablmente en la construción del siglo XX
· Criterio IV (Ofrecer un ejemplo eminente de un tipo de edificio, conjunto arquitectónico, tecnológico o paisaje, que ilustre una etapa significativa de la historia humana) al ser la obra de este arquitecto un perfecto ejemplo de edificio de inicios del siglo XX, tanto residenciall como público.
Y tras caminar unos metros llegamos a la primera de las dos paradas obligatorias en esta increible calle, la Casa Batlló, diseñada sobre una casa ya existente por Antoni Gaudí a principios del siglo XX (1904-06) y rodeada de casas modernistas de otros arquitectos catalanes. Es de la mejor etapa (al menos para mí) del genio catalán, el naturalismo, cuando se deja influir por elementos naturales que convivieron con él (como veríamos en una brillante exposición el día siguiente en la Sagrada Familia) y permite volar a su imaginación, dando como resultado una maravilla de este calibre
No entramos a esta casa, ni a La Pedrera, ya lo había hecho en el viaje de estudios y es una visita la mar de interesante, obligatoria para cualquier visitante, pero cara, muy cara, 20 euros por cabeza. Un total de 40 la visita a las dos, casi lo mismo que una noche de hotel. Para estudiantes es un poco excesivo, y más conociéndolo ya, así que simplemente la admiramos por fuera y nos hicimos muchísimas fotos, menos mal que me toca viajar en la era digital, ¡si no me valdrían tanto los carretes y los revelados como el viaje en sí!
Como podeis ver aquí está rodeado de edificios preciosos, aunque no lucen tanto al lado de esta genialidad de Gaudí, quedan a su sombra.
Unos metros más adelante nos topamos con la increible Casa Milá (La Pedrera), edificada por Gaudí justo al acabar la Casa Batlló. De nuevo es una obra naturalista, pero en esta deja fluir mucho más su enorme imaginación para diseñar un edificio único (hasta donde yo sé incluso único en el mundo) sin una sola línea recta. Absolutamente todo son curvas, una obra magistral, solo verla por fuera ya impresiona. Si vais a Barcelona y no quereis entrar a las dos casas mi consejo es entrar en esta, es una auténtica pasada por dentro también.
Tras esta visita express a Gracia, y recordar como lo había visto hace tan solo un lustro y como ha cambiado mi percepción de las cosas, nos encaminamos a Montjuic, tomando el metro hasta Plaça Espanya, una amplísima rotonda con muchos carriles (a diferencia de Plaça Catalunya no es peatonal) pero rodeada de edificios muy curiosos y que se construyó para la Expo de 1929, una visita obligada en Barcelona. El más llamativo de todos es el Centro Comercial Les Arenes, una antigua plaza de toros que se ha reconvertido en centro comercial años antes de la prohibición de las corridas taurinas en el territorio catalán.
En el centro de la plaza está una fuente ornamental diseñada por Jusep María Jujol y muy bella.
Alrededor de un amplio tramo de la plaza hay columnas al estilo del Vaticano, el efecto visual es impresionante, todo sea dicho, no entraban en foto y esto es una muestra de las mismas.
Se pueden ver bien desde la azotea del CC Les Arenes (de entrada libre si vamos por dentro) al que subimos al bajar de Montjuic, pero bueno, rompo el orden cronológico de la narración para que se vea el efecto que provoca. Además, la avenida que lleva a la colina de Montjuic está guarecida por dos torres venecianas.
Tomamos esa amplia avenida con el Castell de Montjuic, la subida es algo pronunciada pero tiene escaleras mecánicas, no hay excusa para subir a este mirador de la Ciudad Condal.
Al llegar a los pies del Castillo nos giramos y vemos de donde venimos, la Font Mágica guarnecida entre cuatro columnas griegas, en línea recta Plaça Espanya guarecida por las torres venecianas y la cuadriculada Barcelona como fondo y elemento principal de la vista.
Si vamos a la derecha (según miramos la ciudad) tendremos buenas vistas de la ciudad antigua en primer término, y la espectacular Sagrada Familia sobresaliendo entre la Barcelona modernista.
El Castillo es bastante bonito, y acoge el Museo Nacional de Arte, al que no entramos.
Si subimos tras él, tenemos a tiro de piedra el Estadi Olímpic Lluis Companys, donde tantas gestas se acometieron en los JJOO de 1992 que valieron para limpiar la cara a esta preciosa ciudad, me gustaría destacar la del soriano Fermín Cacho que me dejó boquiabierto al verla por primera vez por su esfuerzo para llevarse el oro contra todo pronóstico y como Montjuic se caía al cruzar la meta. Tiene abiertas varias puertas y podemos verlo desde los vomitorios por dentro, no lleva más de 5 minutos y es una visita curiosa.
Empezamos la bajada y al pasar por la Font Mágica paso ganas de ver el espectáculo de agua y luces que hay, pero está en obras, es imposible, eso sí, se ve su mecanismo con un fondo impresionante.
Subimos al CC Les Arenes (la foto de antes) y vamos caminando hasta Sants, comemos en un Pans&Company junto a la estación y descansamos un poco. Son las 4 menos cuarto y aún falta mucho para el partido, tiro de Google y me entero de que los jardines del Palau Reial de Pedralbes son muy recomendables, y allí que nos vamos en metro. Son muy bonitos, es un parquecillo que tiene encanto pero se ve rápido, nos encantó (buen descubrimiento hice en mi tercer viaje a la ciudad)
El palacio en sí es bastante tosco, edificado en el siglo XVII recibe el nombre de Real porque era la residencia de vacaciones de Alfonso XIII durante el primer tercio del siglo XX. Acoge varios museos (todos cerrados por obras) y tiene unas fuentes delante. Lo interesante de la visita son los jardines. Está un poco fuera de mano en la Zona Universitaria y bueno, tiene parada de metro al lado pero vaya, que es recomendable si os sobran un par de horas y un par de viajes de la tarjeta de transportes.
Hacemos una pillería y tomamos el tranvía (ya que no había pasado hora y cuarto desde que pasáramos los tornos en Sants y nos cuenta como transbordo) hacia Cornellá para ver el fútbol. Nos bajamos en Cornellá Centre y vamos andando hasta un centro comercial anexo al campo a tomar algo hasta la hora del partido. Uno de mis amigos nos consiguió un par de invitaciones así que lo vimos gratis, que las entradas no son baratas precisamente (de 25€ para arriba) y se agradece el detalle. Lo pasamos bien y volví a ver fútbol de Primera, a ver si me da este año una alegría mi Sporting y lo tengo a media hora...
Tras acabar el encuentro seguimos a la masa de gente hacia la estación de Cornellá-Riera y vamos hasta Poblenou enlazando ferrocarril y metro. Habíamos visto el sábado un italiano cerca de la Rambla del Poblenou, pero nada más bajar del metro vimos una trattoría con muy buena pinta, llamada O'Principe, por puro cansancio (despues de 11 horas sin pisar el hotel) nos metimos en ella y no nos arrepentimos. Un italiano de verdad, todo el personal era transalpino, y las pizzas estaban deliciosas. Por menos de 12 euros por cabeza (increible la relación calidad-precio) nos zampamos sendas pizzas enormes con sus bebidas, y además nos invitaron a una botellita de limoncello casero que estaba delicioso, eso sí, tiene graduación, ¡ojito porque no es kas de limón eh!
Y tras ir dando un tranquilo por la Rambla del Poblenou hasta el hotel nos fuimos a dormir para acometer con fuerza el último día de nuestra estancia en la preciosa Barcelona.