Lo de los ocho días y siete noches en Mallorca era relativo, ya que íbamos a llegar el 22 por la tarde y el 29 regresábamos a las 14:20, con lo cual esos dos miércoles no tendríamos tiempo para hacer “excursiones”, con lo que en realidad los días disponibles para ello eran seis.
En cualquier caso, íbamos con una serie de guias y mapas, y una idea preconcebida de cuáles eran los sitios que podíamos agrupar en cada jornada, sabiendo que íbamos a tener que descartar algunas ideas por falta de tiempo. A mí me apetecía ir al “Aqualandia”, pero ya se veía inviable desde el principio.
Con toda la documentación preparada, en las maletas metimos ropa, unas palas, gafas y tubos de snorkel e incluso una sombrilla que seguro que nos venía bien. Vamos, kit playero total.
Todo listo para irnos.
VIAJE MUY CORTO EN AVIÓN A PALMA
Nuestro vuelo salía a las 16:50 h. del aeropuerto de Matacán que está a unos 15 km. de Salamanca, llegando muy fácil, ya que vas por autovía. La idea era hacer el “Check-In On Line” para ir con los asientos cogidos, dos días antes que es cuando supuestamente puedes hacerlo.
Sin embargo, llegada la fecha, después de intentarlo hacer varias veces y salirme un mensaje donde se me advertía que “el vuelo no existía”, llamé al número de atención al cliente de Air Europa. Una vez que el primer telefonista se extrañaba de que no pudiese hacer esa operación, me pasó con una segunda persona quien me advirtió que “al ser Salamanca un aeropuerto que sólo acogía vuelos de la compañía en verano, no podía hacer el Check-In On Line”. Empezamos bien con la dichosa empresa…
No obstante, también me indicó amablemente que “para el vuelo de vuelta desde Palma de Mallorca lo podría hacer”… Muy generosos.
En cualquier caso, el salir desde Salamanca fue muy cómodo y nos permitió aprovechar la mañana, comer con mucha tranquilidad y salir de nuestra casa a las 15:00 h. para llegar 20 minutos después a Matacán. A partir de ahí todo fue muy ágil.
Encontramos sitio para aparcar a la sombra y ya nos fuimos al mostrador a hacer el Check-In. Fuimos de los primeros en llegar, y no tuvimos problemas para coger asientos pegados, informándonos en la tarjeta que el embarque era a las 16:30 h. (20 minutos antes del despegue).
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Interior de la terminal de aeropuerto de "Matacán"
Matacán es muy pequeño, está en la misma zona, por lo que no había que dar largos paseos como puede ser en Barajas. Lo único que tuvimos que esperar algo menos de una hora “matando el tiempo” como podíamos ya que la cafetería del aeropuerto estaba cerrada (no es rentable tener una concesión allí).
Sobre las cuatro y cuarto, más o menos, se abrió el control de seguridad y también la puerta de embarque, con lo que todos los viajeros ya nos pusimos a la fila y (paseito andando por la pista hasta el avión incluído), ya estábamos dentro del aparato con bastante antelación.
El despegue también fue también con adelanto (cosas que tiene el ser el único vuelo de ese día en dicho aeropuerto y no estar obligados a ser rigurosos en horarios) y la llegada a Palma igual una media hora antes de lo previsto, aunque hay que decir que la compañía prevé una duración de hora y media, cuando el vuelo dura menos de 60 minutos y más con un avión grande de los que caben seis asientos por fila.
El vuelo muy plácido, aunque el piloto tuvo que desviarse un poco de la ruta por haber tormentas y bajar casi hasta Alicante antes de llegar al Mediterráneo. Alguna anécdota también como la señora que estaba sentada a nuestro lado y había quedado separada de su marido por el pasillo. Al quejarse a una azafata de no estar junto a él, ésta le contestó, “uy, uy, uy, ya me dirá para que quieren estar tan pegados”. Joder cómo se la jugó la empleada…
El caso es que poco a poco se fue adivinando la isla y, a tenor de lo visto en planos y fotos anteriormente, comprobamos que el avión entró en Mallorca pasando justo encima de Magalluf, por ser una bahía caracterizada por su islote en el medio y viendo en uno de los extremos unos edificios más altos que el resto. Deducimos que uno de ellos tenía que ser el del hotel.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Imagen aérea muy parecida a la que se ve de Magalluf cuando estás cerca de aterrizar.
Aún así, antes de aterrizar, el avión tuvo que pegar un rodeo a la isla, yendo hasta el otro extremo, siempre en paralelo con la Sierra de Tramontana, casi como si fuese un “tour panorámico”. Luego pegaría media vuelta y siguió bajando hasta aterrizar en el aeropuerto de Sant Joan siendo sobre las 17:50… Tres horas antes todavía estábamos por casa.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Aeropuerto de Son Sant Joan.
LO QUE NO TARDÓ EL AVIÓN, LO HIZO “HIPER RENT A CAR”
Poco a poco fuimos bajando a la única terminal del aeropuerto. A pesar de ser el sitio probablemente con más tráfico aéreo de España en verano, no es muy grande y es fácil llegar a los sitios.
Sólo tienes que ir por un pasillo muy alargado y siguiendo las indicaciones de los carteles. Además un pasillo que compartes con los pasajeros que están esperando para despegar (todos estamos juntos). Eso sí, si no estás habituado cuidado con la cinta mecánica que hace que avances más rápido y por lo menos estate atento. Tuvimos que ayudar a una señora que en un momento dado miró hacia atrás y se acabó dando un golpe tremendo.
Al final de ese pasillo, bajamos unas escaleras, ya que la zona propiamente de “llegadas” y donde está la zona de recogida de equipajes es en la planta baja. Esperamos a por nuestra maleta, que llegó rápido y sin contratiempos, así que más o menos sobre las seis y diez ya estábamos abandonando el aeropuerto… Todo muy bonito para ser cierto, incluso podríamos llegar pronto al hotel (o eso pensaba, iluso de mí).
El siguiente paso era ya ir a por el coche de alquiler; algo que fue muy rápido con la misma empresa en Menorca, pero que no sucedió lo mismo en esta ocasión.
El sistema era de hecho el mismo: Les facilitamos el número de vuelo para que estuviese un microbús de “Hiper Rent a Car” esperándonos y nos llevase a la oficina que estaba a unos pocos kilómetros, en este caso en Can Pastilla.
De hecho, al hacer la reserva, se nos dejaba claro que nos dirigiésemos al aparcamiento de microbuses y allí nos estarían esperando. Pues cumplimos escrupulosamente lo que se nos dijo, pero allí no había nadie y después de cinco minutos decidimos llamar al teléfono de la oficina.
Allí nos atendió una chica que nos cogió el recado y nos dijo “el microbús sale ahora mismo de la oficina y está allí máximo en diez minutos”. Bueno, estábamos de vacaciones y no podíamos estresarnos con este tipo de cosas a pesar de no cumplir con lo de “un microbús de cortesía le esperará en el aeropuerto”.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Parking de la zona de llegadas del aeropuerto de Palma (donde "Hiper Rent a Car" nos tuvo esperando una hora
)
El caso es que pasaron los diez minutos, 15, hasta media hora… Y estar en un parking de pie con las maletas y el calor y la humedad que hace en julio en Mallorca no era agradable; por lo tanto llamamos una segunda vez siendo la conversación así: “Mire llamé hace media hora, me dijeron que máximo diez minutos y aquí no apareció nadie”. “Si mire, en máximo cinco minutos está allí”. “¿Seguro que cinco minutos?”.”Je… Es lo que me dice el chófer”.
Al poco apareció el microbús de “Hiper Rent a Car”, aunque no fueron tampoco cinco minutos. Pero bueno, la sensación era de alivio. Nos recibió una chica que nos dio un número típico de las colas de la pescadería con el número 85… No entendíamos nada. De todas las maneras el chófer era muy majo y servicial y a los pocos minutos estábamos ya en la oficina de la empresa.
… Y AHÍ ESTABA NUESTRO FIAT PUNTO
La diferencia con el año anterior en Mahón era evidente. Claro que aquí el volumen de trabajo que tenían era mucho más elevado, por lo que todo se demoraba. Sólo había dos personas atendiendo para entregar los coches y encima tenían que coger las llamadas.
Cuando llegamos, estaban ocupadas las dos. El hombre estaba con un grupo numeroso de chicas que había alquilado dos coches pero que había modificado la reserva varias veces con lo que el jaleo era enorme.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Imágenes del concesionario de "Hiper Rent a Car" en Can Pastilla
Pero más dramático fue el caso de otra pareja que se tuvo que ir sin el coche por no habérse leído todas las cláusulas de la reserva. En este caso, habían ido a por una opción barata, y no sabían qué era eso de la franquicia. Por lo tanto, cuando la chica le explicó detenidamente que le tenía que retener 900 euros de la tarjéta de crédito, se quedaron blancos.
A mano sólo debían tener una tarjeta de débito, pero esa no le valía a la empresa, por lo que tuvieron que irse sin el coche y con una decepción considerable. De lo malo los empleados al menos empatizaron con ellos y les dieron alternativas, como llamar a un taxi o decirles dónde coger un bus para ir hasta Palma. Es por eso muy importante leerse todo antes de alquilar el coche.
Entre unas cosas y otras, aún estuvimos tiempo en la oficina esperando nuestro turno, pero cuando nos llegó todo fue muy rápido. Llegaba con todo hecho y los papeles impresos, por lo que pagué y, eso sí, me retuvieron 70 euros en la tarjeta de crédito en concepto de tener el depósito lleno, que me liberarían si lo devolvía igual (me dijeron dónde había una gasolinera cerca para la vuelta).
El coche que me entregaron era el de la reserva (primera vez que me ocurre y que no me acaban dando otro distinto de la misma gama). Un Fiat Punto, nuevecito, tal y como olía por dentro y sin un solo rasguño. Con lo cual, lo miramos a fondo para evitar sustos al devolverlo y estaba todo correcto.
Cuando quisimos salir del sitio eran ya las siete y media de la tarde, con lo que ya no podríamos hacer mucho más aparte de asentarnos en el hotel y cenar.
LLEGADA A MAGALLUF POR UNAS CARRETERAS MUY CONCURRIDAS
Para salir de Can Pastilla y poder llegar directamente al hotel, optamos por poner el GPS que traíamos con nosotros, aunque luego el resto de los días ya prescindiríamos de él.
Nos quedaban unos 26 kilómetros en su mayoría por autovía. Aún así el viaje fue tenso por la densidad de tráfico que había aunque durante toda la semana ya nos acostumbraríamos. Entramos en la autovía que va del aeropuerto a Palma, con bastante tráfico y al poco ya cogimos la MA20, que es la vía de circunvalación de la capital mallorquina y la que más coches aglutina de toda la isla, entre gente que trabaja y vive allí y los turistas que la congestionamos. Algo así como la M30 de Madrid, sobre todo por lo atento que debes estar, lo mal que adelanta o cambia de carril mucha gente, que ni siquiera usa los intermitentes, etc. Por lo tanto, mucha concentración. Después de los diez kilómetros que tiene esa circunvalación, ya llegamos directamente a otra autovía, la MA1, que es la que va a Andratx y da servicio a las zonas turísticas del oeste de Mallorca.
Poco a poco vas dejando urbanizaciones, y después de pasar la salida de Palma Nova, ya nos encontramos con la nuestra y que da servicio a Magalluf y otras urbanizaciones como “El Toro”. Tras abandonar la autovía, y por una carretera de unos tres o cuatro kilómetros, siguiendo las indicaciones de las glorietas, por fin llegamos a nuestro destino.
Una vez en la localidad, llegar al hotel era fácil, ya que estaba casi a la misma entrada y además había indicaciones. Eso sí, en las primeras calles ya adivinabas lo que te ibas a encontrar: Un sitio que recuerda a Salou o Benidorm y que es territorio casi exclusivo de los británicos, ya que todos los bares, negocios, etc. que vimos tenían sus carteles en inglés… ¡Dios mío, donde nos habíamos metido!
De lo malo, la calle donde se ubicaban los edificios del “Sol Antillas Barbados” tenía sitio de sobra para aparcar, a pesar de ser julio. Eso sí, la cuesta para llegar al hotel no nos la ahorramos.
Paradójicamente, delante de los hoteles había dos supermercados muy grandes (uno de ellos un “Spar”), pero que servían casi sólo bebidas baratas y snacks. Ya nos habían avisado que no allí no tenían pan si se nos ocurría algún día hacer bocadillos.
UN HOTEL MUY BUENO Y PRIMER PASEO POR LA PLAYA
Así todo, eran las ocho y ya empezaba a atardecer cuando entramos en el edificio “Barbados” de nuestro hotel. Acertamos, porque fue allí donde teníamos nuestra habitación.
En primer lugar, hay que decir que es un complejo enorme, con dos edificios de hasta 12 plantas, llamados “Barbados” y “Antillas”, donde luego te puedes mover libremente usando los servicios y yendo a los espectáculos y piscinas de cualquiera de los sitios. Además es un hotel que se nota que ya tiene muchos años en Magalluf, pero que está reformado y muy bien.
El registro fue muy rápido y en recepción se deshicieron en amabilidades hacia nosotros.
Nos dieron las tarjetas de la habitación rápido, sin esperas, y también una especie de pase para un pequeño parque temático llamado “Katmandú” con descuentos en algunas atracciones. Aún así, según teníamos programadas las vacaciones, parecía difícil que pudiésemos ir. La siguiente “alegría” fue cuando nos dijeron que el comedor para las cenas estaba abierto hasta las 21:30 h., cuando pensaba que se cerraba antes. Pregunté si era la hora límite para entrar o cuando ya nos teníamos que ir, y el recepcionista nos dijo que no que podíamos estar tranquilos hasta que terminásemos de cenar… Luego ya comprobaríamos que no era exactamente así y que había “gestos” que te invitaban a que acabases inmediatamente…
Aún así, nos daba un poco más de margen ese horario, por lo que fuimos a la habitación a dejar las maletas. Situada en una séptima planta de doce, la terraza daba a la calle de acceso al hotel, teniendo justo enfrente otro hotel “guiri” y enfocado para jóvenes aunque, en honor a la verdad, no armaron escándalo durante esos días (o al menos no los notamos).
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Imágenes diversas del "Sol Barbados"
La habitación, muy amplia, con un baño completo aunque con plato de ducha que se desbordaba con facilidad y una televisión plana muy grande enfrente de la cama y otro sofá. Se notaba que estaba reformado.
Nos quedaba aún algo de tiempo para dar una vuelta cercana antes de ir a cenar, así que salimos con dirección a la playa. El acceso desde el hotel es inmediato, ya que tiene una escalera que va directa. Teníamos que salir hacia la piscina, llegábamos hacia la zona del hotel “Antillas”, y bajábamos ya por las escaleras que nos metían ya directamente en la arena.
El paseo marítimo no es diferente a la de cualquier otra gran ciudad mediterránea y en Mallorca cualquier población lo tiene mucho más bonito y sin tantas monstruosidades de edificaciones como Magalluf, donde se notaba que el “ladrillo” había hecho estragos con algunos edificios de muchas alturas en el medio del paseo que desentonaban enormemente.
La playa, eso sí, grande y con aguas limpias (como en toda la isla) y el paseo plagado de restaurantes ingleses, con su carta en dicho idioma. Alternaban sitios de lujo y finos como el “Nikki Beach”, donde debes tener dinero para entrar y hay seguridad en la entrada, con sitios donde te daban miedo la carta amplia donde se atrevían a preparar lo mismo una paella que un pulpo a la gallega, regado con unos mojitos y sangría. Vamos, típico “guiri”. Y en medio de todo esto, nos encontramos con un par de casitas con patio bien apañadas de particulares que estaban en su terraza haciendo una fiesta de cumpleaños. Lo único “español” que vimos allí.
Unas fotos protocolarias y vuelta para el hotel antes que cerrase el comedor.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
CENA Y ESPECTÁCULO DE “MAMMA MÍA” EN EL HOTEL
A la hora de cenar, el hotel no es muy diferente de otros. Lo bueno es que no se formaban colas y entrabas muy rápido y llamaba la atención quizás que eran poco funcionales a la hora de que un camarero te servía la bebida y luego otro venía a cobrarte (si no estabas, te dejaba la nota y le pagabas cuando volviese). Me cuesta creer que lo tuviesen todo controlado de esta forma con la cantidad de gente que había en el comedor. También es cierto que el hotel está más enfocado al "Todo Incluído" y que los que íbamos en otro régimen no éramos tantos y quizás no estaban tan acostumbrados a cobrar las bebidas.
En cuanto a la comida, lo típico de un buffet y con una zona de cocina en vivo para carnes y pescados y otra para la pasta. Llamaba la atención que en este hotel, los camareros en su mayoría eran gente en general mayor y españoles; probablemente son de los que llevan muchos años en ese hotel y lo cierto es que tenían muchas tablas y su atención al cliente era perfecta.
Eso sí, a las nueve y media, los de la cocina en vivo se iban, por lo que tenías que estar antes cogiendo los platos de allí si no querías quedarte sin nada.
Acabamos de cenar y casi inmediatamente fuimos al bar a ver el espectáculo de la noche. Aunque no lo disfrutamos, la animación de los dos hoteles era muy completa durante todo el día (nos dieron un “planning” semanal al llegar) e incluso había veces con un show nocturno en cada hotel.
Esa noche, en nuestro hotel representaban el musical “Mamma Mía”. No lo he visto en vivo ni en la Gran Vía de Madrid ni en Londres, por lo que no lo puedo comparar, pero los animadores lo hicieron muy bien.
Cierto es que las canciones y diálogos eran en Play Back, pero las coreografías eran muy elaboradas y sincronizadas… Vamos, que había trabajo detrás de esa puesta en escena, por lo que nos encantó y superaba de sobra la media de lo visto en las animaciones de otros hoteles.
Sobre las once de la noche acabó y decidimos tomar algo antes de ir a dormir. Pedimos y salimos a sentarnos en las tumbonas de la zona de piscinas, como otra mucha gente.
Y hecho eso, ya sólo quedaba ir a dormir, ya que la intención al día siguiente era la de ir a Formentor por lo que queríamos levantarnos temprano.
En cualquier caso, íbamos con una serie de guias y mapas, y una idea preconcebida de cuáles eran los sitios que podíamos agrupar en cada jornada, sabiendo que íbamos a tener que descartar algunas ideas por falta de tiempo. A mí me apetecía ir al “Aqualandia”, pero ya se veía inviable desde el principio.
Con toda la documentación preparada, en las maletas metimos ropa, unas palas, gafas y tubos de snorkel e incluso una sombrilla que seguro que nos venía bien. Vamos, kit playero total.
Todo listo para irnos.
VIAJE MUY CORTO EN AVIÓN A PALMA
Nuestro vuelo salía a las 16:50 h. del aeropuerto de Matacán que está a unos 15 km. de Salamanca, llegando muy fácil, ya que vas por autovía. La idea era hacer el “Check-In On Line” para ir con los asientos cogidos, dos días antes que es cuando supuestamente puedes hacerlo.
Sin embargo, llegada la fecha, después de intentarlo hacer varias veces y salirme un mensaje donde se me advertía que “el vuelo no existía”, llamé al número de atención al cliente de Air Europa. Una vez que el primer telefonista se extrañaba de que no pudiese hacer esa operación, me pasó con una segunda persona quien me advirtió que “al ser Salamanca un aeropuerto que sólo acogía vuelos de la compañía en verano, no podía hacer el Check-In On Line”. Empezamos bien con la dichosa empresa…
No obstante, también me indicó amablemente que “para el vuelo de vuelta desde Palma de Mallorca lo podría hacer”… Muy generosos.
En cualquier caso, el salir desde Salamanca fue muy cómodo y nos permitió aprovechar la mañana, comer con mucha tranquilidad y salir de nuestra casa a las 15:00 h. para llegar 20 minutos después a Matacán. A partir de ahí todo fue muy ágil.
Encontramos sitio para aparcar a la sombra y ya nos fuimos al mostrador a hacer el Check-In. Fuimos de los primeros en llegar, y no tuvimos problemas para coger asientos pegados, informándonos en la tarjeta que el embarque era a las 16:30 h. (20 minutos antes del despegue).
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Interior de la terminal de aeropuerto de "Matacán"
Matacán es muy pequeño, está en la misma zona, por lo que no había que dar largos paseos como puede ser en Barajas. Lo único que tuvimos que esperar algo menos de una hora “matando el tiempo” como podíamos ya que la cafetería del aeropuerto estaba cerrada (no es rentable tener una concesión allí).
Sobre las cuatro y cuarto, más o menos, se abrió el control de seguridad y también la puerta de embarque, con lo que todos los viajeros ya nos pusimos a la fila y (paseito andando por la pista hasta el avión incluído), ya estábamos dentro del aparato con bastante antelación.
El despegue también fue también con adelanto (cosas que tiene el ser el único vuelo de ese día en dicho aeropuerto y no estar obligados a ser rigurosos en horarios) y la llegada a Palma igual una media hora antes de lo previsto, aunque hay que decir que la compañía prevé una duración de hora y media, cuando el vuelo dura menos de 60 minutos y más con un avión grande de los que caben seis asientos por fila.
El vuelo muy plácido, aunque el piloto tuvo que desviarse un poco de la ruta por haber tormentas y bajar casi hasta Alicante antes de llegar al Mediterráneo. Alguna anécdota también como la señora que estaba sentada a nuestro lado y había quedado separada de su marido por el pasillo. Al quejarse a una azafata de no estar junto a él, ésta le contestó, “uy, uy, uy, ya me dirá para que quieren estar tan pegados”. Joder cómo se la jugó la empleada…
El caso es que poco a poco se fue adivinando la isla y, a tenor de lo visto en planos y fotos anteriormente, comprobamos que el avión entró en Mallorca pasando justo encima de Magalluf, por ser una bahía caracterizada por su islote en el medio y viendo en uno de los extremos unos edificios más altos que el resto. Deducimos que uno de ellos tenía que ser el del hotel.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Imagen aérea muy parecida a la que se ve de Magalluf cuando estás cerca de aterrizar.
Aún así, antes de aterrizar, el avión tuvo que pegar un rodeo a la isla, yendo hasta el otro extremo, siempre en paralelo con la Sierra de Tramontana, casi como si fuese un “tour panorámico”. Luego pegaría media vuelta y siguió bajando hasta aterrizar en el aeropuerto de Sant Joan siendo sobre las 17:50… Tres horas antes todavía estábamos por casa.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Aeropuerto de Son Sant Joan.
LO QUE NO TARDÓ EL AVIÓN, LO HIZO “HIPER RENT A CAR”
Poco a poco fuimos bajando a la única terminal del aeropuerto. A pesar de ser el sitio probablemente con más tráfico aéreo de España en verano, no es muy grande y es fácil llegar a los sitios.
Sólo tienes que ir por un pasillo muy alargado y siguiendo las indicaciones de los carteles. Además un pasillo que compartes con los pasajeros que están esperando para despegar (todos estamos juntos). Eso sí, si no estás habituado cuidado con la cinta mecánica que hace que avances más rápido y por lo menos estate atento. Tuvimos que ayudar a una señora que en un momento dado miró hacia atrás y se acabó dando un golpe tremendo.
Al final de ese pasillo, bajamos unas escaleras, ya que la zona propiamente de “llegadas” y donde está la zona de recogida de equipajes es en la planta baja. Esperamos a por nuestra maleta, que llegó rápido y sin contratiempos, así que más o menos sobre las seis y diez ya estábamos abandonando el aeropuerto… Todo muy bonito para ser cierto, incluso podríamos llegar pronto al hotel (o eso pensaba, iluso de mí).
El siguiente paso era ya ir a por el coche de alquiler; algo que fue muy rápido con la misma empresa en Menorca, pero que no sucedió lo mismo en esta ocasión.
El sistema era de hecho el mismo: Les facilitamos el número de vuelo para que estuviese un microbús de “Hiper Rent a Car” esperándonos y nos llevase a la oficina que estaba a unos pocos kilómetros, en este caso en Can Pastilla.
De hecho, al hacer la reserva, se nos dejaba claro que nos dirigiésemos al aparcamiento de microbuses y allí nos estarían esperando. Pues cumplimos escrupulosamente lo que se nos dijo, pero allí no había nadie y después de cinco minutos decidimos llamar al teléfono de la oficina.
Allí nos atendió una chica que nos cogió el recado y nos dijo “el microbús sale ahora mismo de la oficina y está allí máximo en diez minutos”. Bueno, estábamos de vacaciones y no podíamos estresarnos con este tipo de cosas a pesar de no cumplir con lo de “un microbús de cortesía le esperará en el aeropuerto”.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Parking de la zona de llegadas del aeropuerto de Palma (donde "Hiper Rent a Car" nos tuvo esperando una hora
El caso es que pasaron los diez minutos, 15, hasta media hora… Y estar en un parking de pie con las maletas y el calor y la humedad que hace en julio en Mallorca no era agradable; por lo tanto llamamos una segunda vez siendo la conversación así: “Mire llamé hace media hora, me dijeron que máximo diez minutos y aquí no apareció nadie”. “Si mire, en máximo cinco minutos está allí”. “¿Seguro que cinco minutos?”.”Je… Es lo que me dice el chófer”.
Al poco apareció el microbús de “Hiper Rent a Car”, aunque no fueron tampoco cinco minutos. Pero bueno, la sensación era de alivio. Nos recibió una chica que nos dio un número típico de las colas de la pescadería con el número 85… No entendíamos nada. De todas las maneras el chófer era muy majo y servicial y a los pocos minutos estábamos ya en la oficina de la empresa.
… Y AHÍ ESTABA NUESTRO FIAT PUNTO
La diferencia con el año anterior en Mahón era evidente. Claro que aquí el volumen de trabajo que tenían era mucho más elevado, por lo que todo se demoraba. Sólo había dos personas atendiendo para entregar los coches y encima tenían que coger las llamadas.
Cuando llegamos, estaban ocupadas las dos. El hombre estaba con un grupo numeroso de chicas que había alquilado dos coches pero que había modificado la reserva varias veces con lo que el jaleo era enorme.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Imágenes del concesionario de "Hiper Rent a Car" en Can Pastilla
Pero más dramático fue el caso de otra pareja que se tuvo que ir sin el coche por no habérse leído todas las cláusulas de la reserva. En este caso, habían ido a por una opción barata, y no sabían qué era eso de la franquicia. Por lo tanto, cuando la chica le explicó detenidamente que le tenía que retener 900 euros de la tarjéta de crédito, se quedaron blancos.
A mano sólo debían tener una tarjeta de débito, pero esa no le valía a la empresa, por lo que tuvieron que irse sin el coche y con una decepción considerable. De lo malo los empleados al menos empatizaron con ellos y les dieron alternativas, como llamar a un taxi o decirles dónde coger un bus para ir hasta Palma. Es por eso muy importante leerse todo antes de alquilar el coche.
Entre unas cosas y otras, aún estuvimos tiempo en la oficina esperando nuestro turno, pero cuando nos llegó todo fue muy rápido. Llegaba con todo hecho y los papeles impresos, por lo que pagué y, eso sí, me retuvieron 70 euros en la tarjeta de crédito en concepto de tener el depósito lleno, que me liberarían si lo devolvía igual (me dijeron dónde había una gasolinera cerca para la vuelta).
El coche que me entregaron era el de la reserva (primera vez que me ocurre y que no me acaban dando otro distinto de la misma gama). Un Fiat Punto, nuevecito, tal y como olía por dentro y sin un solo rasguño. Con lo cual, lo miramos a fondo para evitar sustos al devolverlo y estaba todo correcto.
Cuando quisimos salir del sitio eran ya las siete y media de la tarde, con lo que ya no podríamos hacer mucho más aparte de asentarnos en el hotel y cenar.
LLEGADA A MAGALLUF POR UNAS CARRETERAS MUY CONCURRIDAS
Para salir de Can Pastilla y poder llegar directamente al hotel, optamos por poner el GPS que traíamos con nosotros, aunque luego el resto de los días ya prescindiríamos de él.
Nos quedaban unos 26 kilómetros en su mayoría por autovía. Aún así el viaje fue tenso por la densidad de tráfico que había aunque durante toda la semana ya nos acostumbraríamos. Entramos en la autovía que va del aeropuerto a Palma, con bastante tráfico y al poco ya cogimos la MA20, que es la vía de circunvalación de la capital mallorquina y la que más coches aglutina de toda la isla, entre gente que trabaja y vive allí y los turistas que la congestionamos. Algo así como la M30 de Madrid, sobre todo por lo atento que debes estar, lo mal que adelanta o cambia de carril mucha gente, que ni siquiera usa los intermitentes, etc. Por lo tanto, mucha concentración. Después de los diez kilómetros que tiene esa circunvalación, ya llegamos directamente a otra autovía, la MA1, que es la que va a Andratx y da servicio a las zonas turísticas del oeste de Mallorca.
Poco a poco vas dejando urbanizaciones, y después de pasar la salida de Palma Nova, ya nos encontramos con la nuestra y que da servicio a Magalluf y otras urbanizaciones como “El Toro”. Tras abandonar la autovía, y por una carretera de unos tres o cuatro kilómetros, siguiendo las indicaciones de las glorietas, por fin llegamos a nuestro destino.
Una vez en la localidad, llegar al hotel era fácil, ya que estaba casi a la misma entrada y además había indicaciones. Eso sí, en las primeras calles ya adivinabas lo que te ibas a encontrar: Un sitio que recuerda a Salou o Benidorm y que es territorio casi exclusivo de los británicos, ya que todos los bares, negocios, etc. que vimos tenían sus carteles en inglés… ¡Dios mío, donde nos habíamos metido!
De lo malo, la calle donde se ubicaban los edificios del “Sol Antillas Barbados” tenía sitio de sobra para aparcar, a pesar de ser julio. Eso sí, la cuesta para llegar al hotel no nos la ahorramos.
Paradójicamente, delante de los hoteles había dos supermercados muy grandes (uno de ellos un “Spar”), pero que servían casi sólo bebidas baratas y snacks. Ya nos habían avisado que no allí no tenían pan si se nos ocurría algún día hacer bocadillos.
UN HOTEL MUY BUENO Y PRIMER PASEO POR LA PLAYA
Así todo, eran las ocho y ya empezaba a atardecer cuando entramos en el edificio “Barbados” de nuestro hotel. Acertamos, porque fue allí donde teníamos nuestra habitación.
En primer lugar, hay que decir que es un complejo enorme, con dos edificios de hasta 12 plantas, llamados “Barbados” y “Antillas”, donde luego te puedes mover libremente usando los servicios y yendo a los espectáculos y piscinas de cualquiera de los sitios. Además es un hotel que se nota que ya tiene muchos años en Magalluf, pero que está reformado y muy bien.
El registro fue muy rápido y en recepción se deshicieron en amabilidades hacia nosotros.
Nos dieron las tarjetas de la habitación rápido, sin esperas, y también una especie de pase para un pequeño parque temático llamado “Katmandú” con descuentos en algunas atracciones. Aún así, según teníamos programadas las vacaciones, parecía difícil que pudiésemos ir. La siguiente “alegría” fue cuando nos dijeron que el comedor para las cenas estaba abierto hasta las 21:30 h., cuando pensaba que se cerraba antes. Pregunté si era la hora límite para entrar o cuando ya nos teníamos que ir, y el recepcionista nos dijo que no que podíamos estar tranquilos hasta que terminásemos de cenar… Luego ya comprobaríamos que no era exactamente así y que había “gestos” que te invitaban a que acabases inmediatamente…Aún así, nos daba un poco más de margen ese horario, por lo que fuimos a la habitación a dejar las maletas. Situada en una séptima planta de doce, la terraza daba a la calle de acceso al hotel, teniendo justo enfrente otro hotel “guiri” y enfocado para jóvenes aunque, en honor a la verdad, no armaron escándalo durante esos días (o al menos no los notamos).
*** Imagen borrada de Tinypic ***
Imágenes diversas del "Sol Barbados"
La habitación, muy amplia, con un baño completo aunque con plato de ducha que se desbordaba con facilidad y una televisión plana muy grande enfrente de la cama y otro sofá. Se notaba que estaba reformado.
Nos quedaba aún algo de tiempo para dar una vuelta cercana antes de ir a cenar, así que salimos con dirección a la playa. El acceso desde el hotel es inmediato, ya que tiene una escalera que va directa. Teníamos que salir hacia la piscina, llegábamos hacia la zona del hotel “Antillas”, y bajábamos ya por las escaleras que nos metían ya directamente en la arena.
El paseo marítimo no es diferente a la de cualquier otra gran ciudad mediterránea y en Mallorca cualquier población lo tiene mucho más bonito y sin tantas monstruosidades de edificaciones como Magalluf, donde se notaba que el “ladrillo” había hecho estragos con algunos edificios de muchas alturas en el medio del paseo que desentonaban enormemente.
La playa, eso sí, grande y con aguas limpias (como en toda la isla) y el paseo plagado de restaurantes ingleses, con su carta en dicho idioma. Alternaban sitios de lujo y finos como el “Nikki Beach”, donde debes tener dinero para entrar y hay seguridad en la entrada, con sitios donde te daban miedo la carta amplia donde se atrevían a preparar lo mismo una paella que un pulpo a la gallega, regado con unos mojitos y sangría. Vamos, típico “guiri”. Y en medio de todo esto, nos encontramos con un par de casitas con patio bien apañadas de particulares que estaban en su terraza haciendo una fiesta de cumpleaños. Lo único “español” que vimos allí.
Unas fotos protocolarias y vuelta para el hotel antes que cerrase el comedor.
*** Imagen borrada de Tinypic ***
CENA Y ESPECTÁCULO DE “MAMMA MÍA” EN EL HOTEL
A la hora de cenar, el hotel no es muy diferente de otros. Lo bueno es que no se formaban colas y entrabas muy rápido y llamaba la atención quizás que eran poco funcionales a la hora de que un camarero te servía la bebida y luego otro venía a cobrarte (si no estabas, te dejaba la nota y le pagabas cuando volviese). Me cuesta creer que lo tuviesen todo controlado de esta forma con la cantidad de gente que había en el comedor. También es cierto que el hotel está más enfocado al "Todo Incluído" y que los que íbamos en otro régimen no éramos tantos y quizás no estaban tan acostumbrados a cobrar las bebidas.
En cuanto a la comida, lo típico de un buffet y con una zona de cocina en vivo para carnes y pescados y otra para la pasta. Llamaba la atención que en este hotel, los camareros en su mayoría eran gente en general mayor y españoles; probablemente son de los que llevan muchos años en ese hotel y lo cierto es que tenían muchas tablas y su atención al cliente era perfecta.
Eso sí, a las nueve y media, los de la cocina en vivo se iban, por lo que tenías que estar antes cogiendo los platos de allí si no querías quedarte sin nada.
Acabamos de cenar y casi inmediatamente fuimos al bar a ver el espectáculo de la noche. Aunque no lo disfrutamos, la animación de los dos hoteles era muy completa durante todo el día (nos dieron un “planning” semanal al llegar) e incluso había veces con un show nocturno en cada hotel.
Esa noche, en nuestro hotel representaban el musical “Mamma Mía”. No lo he visto en vivo ni en la Gran Vía de Madrid ni en Londres, por lo que no lo puedo comparar, pero los animadores lo hicieron muy bien.
Cierto es que las canciones y diálogos eran en Play Back, pero las coreografías eran muy elaboradas y sincronizadas… Vamos, que había trabajo detrás de esa puesta en escena, por lo que nos encantó y superaba de sobra la media de lo visto en las animaciones de otros hoteles.
Sobre las once de la noche acabó y decidimos tomar algo antes de ir a dormir. Pedimos y salimos a sentarnos en las tumbonas de la zona de piscinas, como otra mucha gente.
Y hecho eso, ya sólo quedaba ir a dormir, ya que la intención al día siguiente era la de ir a Formentor por lo que queríamos levantarnos temprano.