Empiezo este relato. La semana pasada eran nuestras bodas de plata. Y nuestro viaje planeado era otro, pero por los motivos que todo el mundo sabe, y por razones personales, hasta el último momento no sabiamos si sería posible hacer alguna escapada, y surgió este viajecillo.
Salimos de casa el martes 23, con intención de llegar a Santillana del Mar, en 2 horas y medía aproximademente, para desayunar y dar una vuelta, ya que es un pueblo que nos encanta. La primera sorpresa, llegamos a Santillana sobre las 10 de la mañana, y nos encontramos con todo cerrado, cuando digo todo es todo. Vaya, pues no podemos desayunar, pero aprovechamos la "suerte" de ser los únicos visitantes, para dar una vuelta, que también tiene lo suyo. Solo nos encontramos con dos personas, increible pero cierto.



Una vez descansados, decidimos ir a los Bufones de Pría, que estan en el camino a Llanes, y como lo tenemos bastante cerca allá que nos vamos. Desde el aparcamiento, hay menos de dos kilometros andando, un paseito. La única pega es que hace calor, pero bueno....El paisaje de los bufones me encanta, y no es que se vea gran cosa, pero oye, menos da una piedra. Repito que el paisaje es curioso, a mi por lo menos me ha encantado

Y entre paseos y alguna cervezita, ya es hora de ir pensando en la cena.
Subimos a Tereñes, ya que tenemos recuerdo de otra vez que vinimos por estas tierras, de un merendero que nos gustó. Pero nos encontramos con que está cerrado. Pero da igual, justo al lado hay otro, con una pequeña terraza exterior. Se llama El Prau. Cogemos la última mesa que queda, y la verdad, mientras cenamos, vemos una puesta de sol preciosa. Nos ha gustado tanto, que los días que estamos aquí, subimos todos los días

El día ya no da para más, estamos cansados, así que regresamos a nuestro hotel, y a
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