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Roma -10 días en agosto 2022 (EN CONSTRUCCIÓN)
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Diario:

Roma -10 días en agosto 2022 (EN CONSTRUCCIÓN) ✏️ Blogs de Italia Italia


Descripción: Vacaciones en Roma del 2 al 12 de agosto de 2022
Autor: Osaka85   Fecha creación: 
 
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2 DE AGOSTO 2022 - LLEGADA A ROMA
Etapa: 2 DE AGOSTO 2022 - LLEGADA A ROMA  -  Localización:  Italia Italia
Fecha creación: 14/08/2022 16:54  
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Nuestro vuelo salía del aeropuerto de Barcelona a las 11:45h de la mañana, volando con ITA Airways (diría que es la actual Alitalia). Llegamos al aeropuerto, como siempre, con suficiente antelación para pasar el control de seguridad, que es realmente rápido a pesar de que estamos en agosto y hay mucha gente en el aeropuerto. Hay que añadir a esto que no hemos facturado maletas y lo hemos llevado todo en cabina, un detalle que agiliza un poquito más las cosas.



El vuelo hasta Roma es super rápido, a penas tarda una hora y media. Con algunas turbulencias, sobrepasamos algunas islas, lo que imagino que son las Baleares y más tarde Córcega y Cerdeña, con sus aguas a zonas turquesa y sus costas salpicadas de barquitos.

Durante el vuelo nos ofrecen algo de beber y un pequeño snack a elegir, entre dulce y salado.


El precio total de los vuelos con ITA Airways fue de 325€ (162€ por cabeza). Y añadimos un seguro de cancelación al viaje que nos costó 70€ en total las dos, con Intermundial. También pedimos con antelación nuestra tarjeta sanitaria europea.

Pero volviendo al cielo, en un suspiro llegamos a Roma, concretamente al aeropuerto de Fuimicino, situado a unos 30 kilómetros del centro de la ciudad. Bajamos del avión y tenemos que subir en un autobús que en un par de minutos nos deja en la terminal. De ahí, como ya llevamos el equipaje puesto vamos siguiendo las indicaciones hacia el tren. Hay que caminar un ratito, pero no tiene ninguna perdida porque está todo muy bien señalizado.

Entramos en la estación de tren y compramos, en una de las máquinas, dos billetes de ida a la estación de Termini, que como ya sabréis es la principal estación ferroviaria de Roma y de donde salen todos los trenes, tanto regionales como los de alta velocidad que llevan a otras ciudades italianas como Florencia, Milán o Turín, entre otras. Elegimos la opción del tren Leonardo Express, porque queremos llegar lo antes posible a Termini. Como ya sabréis, hay opciones más económicas para llegar, por ejemplo autobuses de distintas compañías que cubren el trayecto desde el aeropuerto hasta Roma, aunque tardan prácticamente el doble que el Leonardo Express. A nosotras nos estaban esperando en Roma, así que pagamos 14€ cada una por un viaje de 30 minutos en el tren (es directo y sin paradas, con lo cual muy cómodo). Una vez la máquina nos imprime los billetes vamos hacia el andén donde ya está el tren esperando. Antes de subir, validamos los billetes en unas pequeñas máquinas verdes que hay en el andén. Este gesto, que nos puede parecer superficial, puesto que ya hemos pagado por nuestro billete, es imprescindible porque el revisor pasa dentro del tren y se asegura de que el billete esté correctamente validado. Es tan simple como antes de subir en el tren buscar la pequeñas máquinas verdes y meterlo por la ranura de la susodicha para que le haga una pequeña muesca.

El tren a estas horas (sobre las 2 de la tarde) va casi vacío y tiene muchos asientos disponibles y espacio de sobra para dejar las maletas. La mascarilla, como dentro de todos los transportes, es obligatoria en estos momentos. En media hora llegamos a la estación de Termini, que como siempre, será un hervidero de gente. Nada más salir nos encontramos con nuestra amiga y como es la hora de comer nos sentamos a tomar algo en la misma estación, donde encontramos tiendas de todo tipo y algunos locales de restauración, además de aseos, que son de pago, por cierto. Tomamos un trozo de pizza margherita y una cerveza. No hay nada reseñable del local, más que el buen rato que pasamos charlando nosotras y el calor que hacía. Por cierto, yo intentaba chapurrear el italiano pero enseguida me cambiaban al inglés o incluso en muchos sitios directamente al castellano. En hostelería y servicios, por lo menos, lo hablaba casi todo el mundo, al menos lo más básico. Fue el caso de este local.

Salimos de la estación de Termini y ya que estamos en la zona, aprovechamos para hacer nuestra primera parada turística en la basílica de Santa Maria Maggiore (Santa María la Mayor). Está a menos de cinco minutos caminando de la estación de Termini, así que no hay excusas para no visitarla. Además de que es una de las cuatro basílicas papales y por lo tanto de las más importantes, junto con San Pedro del Vaticano, San Giovanni al Laterano (San Juan de Letrán) y San Paolo fuori le mura (San Pablo Extramuros). Esta última no la hemos visto aún, porque queda un poco más lejada, a pesar de que éste es nuestro segundo viaje a Roma, pero es que Roma tiene tanto que ver que siempre te dejarás cosas pendientes.

Pues volviendo a Santa Maria Maggiore comentar que en la misma plaza de la iglesia ya se te van los ojos a la imponente fachada, de estilo barroco (de las últimas modificaciones que sufrió la basílica) coronada por una figura de la Virgen y el niño. A un lado de la fachada destaca su imponente campanario, que además de por su altura -es el más alto de Roma-, lo hace porque corresponde a otro estilo de época medieval (románico) y por tanto es bastante anterior a la fachada. También vemos la columna de la plaza, frente a la fachada. Esta columna romana procedía de la basílica de Majencio, en el foro (además fue la única que quedó de la basílica de Majencio, de las 8 que tenía). En el año 1615 se le añadió en el extremo de la columna una Virgen María y un niño Jesús en bronce.


Según su leyenda, esta iglesia fue mandada construir por el Papa Liberio, en el año 356. Dicho Papa había tenido un sueño, en el cual, la Virgen María le ordenaba construir una iglesia donde encontrara nieve (que diréis nieve en Roma, complejo, eh). Pues si ya de por sí eso no fuera complicado, no sólo eso, es que además, nevó un 5 de agosto (!!) en plena colina del Esquilino. Sin duda éste era el milagro y la señal que el Papa estaba esperando para ponerse manos a la obra con la construcción. Actualmente, cada 5 de agosto representan este milagro haciendo 'nevar' pétalos blancos en el altar de la basílica.

Al entrar sus dimensiones nos dan alguna pista de su importancia – es la iglesia más grande de toda Roma de las que hay dedicadas a la virgen –.


La basílica actual, la que vemos, fue erigida un siglo más tarde, por el Papa Sixto III, sobre los cimientos de la primera. Aunque realmente la primera ya se habría erigido encima de un templo romano dedicado a la diosa Cibeles.

Así pues, sus orígenes como basílica de culto a la virgen María se remontan al siglo IV-V aunque en la actualidad lo que podemos ver es una acertada mezcla de estilos y épocas distintas. Lo que se conserva de la basílica original de época paleocristiana es su planta de 3 naves. También son de época paleocristiana (s.V) los mosaicos del arco de triunfo, que representan escenas de la vida de la Virgen y los paneles que encontramos bajo las ventanas de la nave central, que representan escenas del Antiguo Testamento.


De épocas posteriores son el suelo de mármol, de estilo cosmatesco y el campanario, que son medievales. El estilo cosmeti o cosmatesco es típico de Italia durante la edad Media, especialmente en Roma, donde hay varias iglesias y basílicas que lo presentan. Básicamente es un suelo creado a partir de trozos de mármol (a veces de otros materiales) provenientes de algunas ruinas romanas, que se aprovechaban y se colocaban siguiendo formas y figuras geométricas, con distintos patrones de colores. El nombre viene de la familia Cosmeti, que era una familia de artesanos que se dedicaban a este tipo de arte.

El artesonado del techo es del Renacimiento, obra de los hermanos Giuliano y Antonio da Sangallo y se dice que el material empleado fue un regalo de los reyes católicos al papa Alejandro VI Borgia, tratándose del primer oro que trajo Colón de América. Además, en esta iglesia entra bastante luz natural, porque tiene bastantes ventanas, lo que la hace relucir todavía más.


En el altar tiene un baldaquino, parecido al de San Pedro, aunque más pequeño, del siglo XVIII. El mosaico del ábside, que representa la coronación de la virgen, es del siglo XIII.

A mí me fascinó particularmente una de sus capillas, de estilo tardo renacentista, la capilla Sixtina, construida por Domenico Fontana y Carlo Maderno en 1587. Bellísima Heart . En ella se encuentra la tumba del Papa Sixto V y de Pío V.


Por otro lado, también destaca la capilla Paulina, unos años posterior pero imitando a la anterior, donde se encuentra enterrada Paulina Bonaparte, hermana de Napoleón, entre otros tantos Papas.

En el exterior es reseñable verla por delante pero también por su parte trasera, donde nos encontramos con el obelisco que mandó construir el Papa Sixto V en el año 1587 en la plaza del Esquilino, como guía para peregrinos.

Como curiosidad, en ésta basílica encontramos la tumba del célebre escultor Gian Lorenzo Bernini, de cuyas obras, por fortuna, está llena la ciudad de Roma, aunque se puede decir que pasa muy desapercibida.

La entrada a la basílica es gratuita -aunque tiene un museo que se paga aparte- y el horario es bastante amplio porque abren temprano por la mañana (7 o 8 de la mañana) y es de las basílicas que no cierran a mediodía. Para entrar es necesario pasar por un detector de metales.

Pues esperando no haberos dado demasiado la chapa con la basílica, sólo añadir que merece mucho la pena su visita.

Lo siguiente que hicimos fue llegarnos hasta el parque Vittorio Emanuele II, que no tiene nada destacable, pero fuimos a sentarnos a un banco en la búsqueda de un poco de sombra y frescor, pero nada...

Como curiosidad, en el centro de esta plaza hay restos de un ninfeo romano de la época de Alejandro. El ninfeo era un tipo de monumento (generalmente algún tipo de fuente considerable) que estaban consagrados a las ninfas. Las ninfas eran, según la mitología, pequeñas divinidades que vivían en bosques, cuevas, grutas... y por lo tanto siempre asociadas al agua. Además, en este parque también encontramos la Porta Magica, una puerta que data del siglo XVII y que contiene unas inscripciones y fórmulas, pues era la puerta de entrada a una antigua villa, donde residía un conocido alquimista, aunque la villa se derrocó entera y sólo quedó la puerta.

Antiguamente, a finales del s.XIX en el centro de esta plaza había un mercado al aire libre, básicamente de alimentos. Más tarde, después de la II Guerra Mundial surgió otro mercado, en los soportales que rodean la plaza, donde se vendían todo tipo de cosas. En la década de 1980 el mercado se trasladó a un sitio cubierto, cercano a la plaza.

En la zona de Santa Maria Maggiore hay otras iglesias y basílicas que merecen la pena ser visitadas, pero como íbamos con nuestra amiga, nos apetecía estar charlando tranquilamente. Pero podéis juntar esta visita, obviamente, con otras como la de la basílica de Santa Prassede y Santa Pudenziana con sus impresionantes mosaicos, San Pietro in Vincoli con el Moises de Michelangelo, etc.

La zona de Termini, como ya sabéis, no será de las más bonitas de la Roma monumental que todos tenemos en la cabeza, pero sí tiene cosas interesantes que ver, como las que he comentado anteriormente y museos como el de las Termas de Diocleziano o el Palazzo Massimo Alle Terme, que albergan auténticos tesoros de la Roma imperial.

Además, está excelentemente comunicada, tanto en tren como con autobuses y los alojamientos son bastante más baratos que en otras zonas. Ni mucho menos me parece una zona peligrosa, sí que hay muchos inmigrantes y comercios regentados por ellos y obviamente esta cerca de la estación, lo que hace que haya mucha gente sin techo y carteristas, pero es lo lógico al estar la estación allí, además de que por desgracia gente sin techo y carteristas están por TODA la ciudad. Yo me alojé allí la primera vez y esta segunda hemos querido cambiar, pero si vuelvo una tercera vez a Roma (que dicen que no hay dos sin tres) volveré a la zona de Termini.

Sobre las 6 de la tarde nos despedimos de nuestra amiga, cargadas de bolsas de comida que nos regaló y volvimos a la estación de Termini, donde teníamos que coger al autobús hacia nuestro alojamiento, al cual ya habíamos avisado previamente que llegaríamos sobre las 7 de la tarde.

Compramos los billetes en la misma estación de autobus: 1,50€ cada billete sencillo, que permite un uso de 100 minutos, pudiendo usar diferentes autobuses dentro de ese límite horario. Al subir al autobús es muy importante también validarlo en unas máquinas amarillas que están dentro del mismo. Si no lo validas es como si viajaras sin billete y te ponen una multa igual que si viajaras sin billete, así que no lo olvidéis y mucho menos penséis que el autobús se puede coger gratis o que nadie se va a enterar, porque pasan controladores y vimos más de una multa en directo. La gente que no valida su ticket es porque tiene otro tipo de pase semanal/mensual y no necesita hacerlo cada vez que sube al autobús.

En unos 15 minutos llegamos a la parada en la cual nos bajamos con todo los bártulos, maletas y bolsas de comida.

Nuestro alojamiento era un pequeñísimo apartamento, junto a Campo dei Fiori. Las llaves las teníamos que coger de una especie de caja fuerte que había en el portal con un código que nos daban los dueños del apartamento, así que realmente no los vimos en persona en ningún momento.

El apartamento era un segundo piso sin ascensor de una finca bastante antigua. El espacio era realmente pequeño, aunque suficiente para el tiempo que pasamos dentro. Se trataba de una habitación doble, con un mínimo balcón y una pequeñísima zona de cocina en un lateral. Había a los pies de la cama una mesita y un par de sillas para comer. Obviamente el baño era independiente, aunque también de reducidas dimensiones. En cuanto al estado general, había cosillas que podrían estar en mejores condiciones, pero en definitiva estaba limpio. Ah! Y contaba con aire acondicionado. Por el precio tampoco se podía exigir mucho más, así que lo calificaría como correcto.

Guardamos toda nuestra ropa y comida en el apartamento y bajamos a un supermercado que teníamos justo al lado para comprar cosas de higiene que nos hacían falta y algo más de comida.

Terminamos el día dando un paseo en la zona del Trastevere ya que estábamos muy cerca. Solamente teníamos que cruzar el río por el Ponte Sisto y llegábamos al centro del meollo del Trastevere.

Cruzando el puente mientras se ponía el sol...


Mirando hacia el lado del Vaticano...


Qué decir de este barrio. Que estaba a reventar es quedarse corta. El Trastevere está lleno de restaurantes, ostarias, pizzerias, etc., con sus terrazas, todas repletas de gente cenando a esas horas, pero además, en algunos casos, haciendo colas larguísimas fuera para conseguir una mesa. También os digo que me parecía bastante estresante comer en la calle con una ríada de gente pasando literalmente a 2 centímetros de tu mesa. En otros locales sí tenían un poquito de terraza un pelín más resguardada, pero en general de noche me pareció bastante caótico todo. Seguramente no sería así en el interior de los locales. No pongo en duda que el barrio tiene mucho encanto, porque así es, pero definitivamente no a esas horas Riendo .

Durante nuestra pequeña caminata pasamos por delante de la iglesia de Santa Maria en Trastevere, ya siendo totalmente de noche.


Después de un breve paseo de reconocimiento por el Trastevere nos fuimos al apartamento a hacernos la cena. Poco más que añadir a este día de aterrizar en Roma. El pequeño adelanto que os puedo dar es que al día siguiente teníamos la visita al Colisseo reservada y que, casi sin enterarnos (al menos hasta el final del día), nos íbamos a hinchar a caminar!!

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CONSTRUCCIÓN 3 de agosto: centro storico + Colosseo y paseo por la Roma Antigua
Etapa: CONSTRUCCIÓN 3 de agosto: centro storico + Colosseo y paseo por la Roma Antigua  -  Localización:  Italia Italia
Fecha creación: 20/08/2022 14:02  
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Para este día solamente teníamos programada la visita, a las 17.15h, en el Colisseo. Así que la mañana decidimos pasarla tranquilamente en la zona del centro storico de Roma, haciéndolo todo caminando, pues están los puntos a visitar muy cerca los unos de los otros.

Nos pusimos en marcha temprano y nos quedamos un poco sorprendidas porque muchas de las iglesias que queríamos visitar todavía estaban cerradas. Tenía entendido que muchas abrían sobre las 7 de la mañana, así que siendo más de las 8 pensaba que la mayoría estarían abiertas. Pues las tres primeras a las que fuimos estaban cerradas y algunas incluso hasta las 10 y 11 de la mañana no abrían Trist .

Primero lo intentamos con Sant'Andrea della Valle, la que más cerca nos caía de nuestra ubicación, pero nos topamos con las puertas cerradas. Así que lo dejamos para más tarde -aunque luego fue directamente que lo dejamos para otro día Ojos que se mueven -.

A unos metros de esta iglesia nos encontramos con la entrada del Palazzo della Sapienza, donde está también situada la iglesia de Sant'Ivo alla Sapienza.

Esta iglesia, obra del artista Francesco Borromini, solo la abren los domingos y en un horario muy concreto, entre las 9 y las 11h de la mañana y además en julio y agosto está cerrada, así que por desgracia no pudimos verla por dentro, pero sí pudimos echar un vistazo al patio del Palazzo della Sapienza, que sí está abierto al público y es de entrada libre, así como a la fachada de la iglesia y su cúpula.

Actualmente el Palazzo della Sapienza es la sede del archivo del estado de roma, con lo cual había gente trabajando dentro, pero estaba todo muy tranquilo y pudimos estar un rato en el patio sin problemas.

Antiguamente este lugar había sido la universidad de Roma, concretamente lo fue desde el siglo XIV hasta el año 1935 y en ella se llevó a cabo un complejo y ambicioso proyecto que incluía una iglesia barroca, la biblioteca universitaria Alejandrina, el precioso patio y sus fachadas.


El patio, en gran parte obra de Giacomo della Porta, es de forma rectangular y está constituido por tres cuerpos, con sus dos galerías de arcos y un cuarto cuerpo, que sería la fachada de la iglesia, de forma cóncava.

Hay un elemento que no para de repetirse en su decoración y que son los relieves de abejas. Esta iconografía, además de representar al Papa Urbano VIII, el Papa que le encomendó a Borromini terminar el proyecto de Sant'Ivo, simboliza la consciencia y la sabiduría. Aunque también encontramos símbolos que representan a otros Papas, como por ejemplo el dragón, el león, la montaña y la estrella... Los símbolos de los Papas que mandaron la construcción del edificio, su remodelación, ampliación, etc.

Antes de la iglesia actual, en el siglo XIV ya existía una pequeña capilla en la universidad, que estaba dedicada a San Ivo (patrón de los abogados), pero la idea fue que se construyera una iglesia completa, la obra que Borromini llevó a cabo entre los años 1642 y 1660. Para muchos historiadores se trató de la obra maestra del arquitecto barroco, ya que encajar una iglesia en una esquina de este palazzo y patio ya existentes, sin contar con que el espacio restante era tan estrecho, fue todo un reto para el artista.


Además, lo hizo de una forma muy original. No usó para la iglesia ningún tipo de planta ya existente si no que se inventó una planta propia uniendo dos triángulos equiláteros, para darle forma de estrella y a su vez, la forma estilizada de la abeja (el símbolo heráldico del Papa Urbano VIII otra vez). Para Borromini, además, la estrella simboliza el hombre universal, el conocimiento, la unión entre el cielo y la tierra, pues una punta del triángulo mira al cielo y el otro a la tierra. Una iconografía perfecta para un lugar como la universidad.

Una pena no haber podido entrar en la iglesia, donde seguro que se puede apreciar mucho mejor esta originalidad y este juego de símbolos constante.

Nos quedamos con la visita al patio, así como la visión del tambor y la linterna de la iglesia desde fuera.

Como estamos a unos metros de Piazza Navona nos acercamos a esta icónica plaza, que a estas horas de la mañana está prácticamente desierta. Solo hay algún turista más, tan madrugador como nosotras y algún local paseando al perro y muchos de los restaurantes y cafés colocando sus mesas para empezar la intensa jornada entorno a la plaza.

La piazza Navona era el antiguo estadio del emperador Domiciano, de aquí su forma elíptica. En cuanto a sus dimensiones, la arena ocupaba el espacio de la plaza, mientras que los edificios que se disponen a su alrededor habría sido donde se ubicaban las gradas. En el sótano de la iglesia Sant'Agnese in Agone, a unos cinco o seis metros bajo el suelo, aún se pueden ver restos del antiguo estadio.


En la Piazza Navona hay varias cosas a destacar, pero irremediablemente se te van los ojos a la fuente del medio: La fontana dei quattro fuimi (Fuente de los cuatro ríos), diseñada por el escultor G.Lorenzo Bernini en el siglo XVII. Es la más grande de las tres fuentes que hay en la plaza.

La fontana representa la personificación de 4 ríos, todos apoyados en grandes rocas: Danubio, Ganges, Nilo y Río de la Plata. Los ríos eran uno por cada uno de los continentes que se conocían entonces, en el año 1648, que fue el año en que se inició la realización de la fuente. En su origen, en su emplazamiento, había existido un abrevadero para caballos.


El obelisco que está justo en medio, coronando la fuente provenía del circo de Majencio.

Para verla en detalle lo mejor es dar la vuelta entera e irse fijando en las expresiones de los personajes y en los objetos que portan, así como en los diferentes animales y plantas que van surgiendo entre las rocas. En cada paso se van descubriendo detalles distintos en movimiento, porque es tan dramática la puesta en escena, que parece que todo cobra vida. Eso sí, el agua que cae de la fuente juega un papel fundamental en todo esto.


Fue Bernini quien ganó finalmente el concurso que encargó el Papa Inocencio X (miembro de la familia Pamphili y el impulsor de las obras que se llevaron a cabo en la plaza) para decorarla. En dicho concurso, además de otros artistas, también había participado Borromini, el cual parece ser que se ofendió mucho con la elección del pontífice, puesto que en un principio parecía se le iba a adjudicar a él. Todo apunta a que la cuñada del Papa, Olimpia Maidalchini, intercedió a favor de Bernini e hizo cambiar la opinión del Pontífice. Borromini, sin embargo, fue el encargado, años más tarde, de terminar el proyecto de la iglesia de Sant'Agnese in Agone, la iglesia que justo queda frente a la fuente. Una imagen alegórica de lo que pasó con estos dos artistas.

Se dice que la construcción de la Fontana dei quattro fiumi supuso un gran gasto para la ciudad de Roma y fue el pueblo quien tuvo que sufragar ese gasto con impuestos bastante abusivos, especialmente en el pan. Y es que en un principio las figuras tenían que ser a tamaño real de una persona, pero al final fueron bastante más grandes, así que más que personas parecen gigantes. Supongo que algo tendrá que ver también con el coste final de la obra.


Las otras dos fuentes son la Fontana del Moro y la Fontana de Neptuno.

Ambas fueron diseñadas por Giacomo della Porta, aunque con posterioridad las dos fuentes fueron remodeladas, añadiéndose figuras extra que no estaban en el proyecto original.

Estas dos fuentes fueron comisionadas en el siglo XVI por el Papa Gregorio XIII, con lo cual son anteriores a la Fontana dei quattro fiumi -que recordemos por aquel entonces era un 'simple' abrevadero de caballos-, aunque luego se remodelaron más tarde. Sus aguas venían del acueducto dell'acqua Virgo, el cual se restauró en 1570 y se iniciaron obras de ramificación subterráneas para llevar el agua a las zonas más pobladas de Roma, por eso se construyeron durante la época tantas fuentes en la ciudad.

En la Fontana del moro se añadió precisamente la figura humana que, colocado sobre una concha marina, lucha con un delfín. Se dice que este hombre tiene apariencia de africano y de ahí el nombre 'popular' de la fuente, aunque es posible que Bernini se inspirase en otro tipo de personaje. Las figuras de los tritones y las máscaras originales, de Giacomo della Porta, se encuentran en Villa Borghese y en museo y las que se pueden ver en la fuente actualmente son copias.


La familia Pamphili e Inocencio X dieron prioridad a la remodelación de esta fuente en el siglo XVII, ya que su palacio se encontraba justo delante, mientras que la del otro extremo de la plaza quedó abandonada por falta de fondos. La remodelación se la pidieron a Bernini, pero el Papa no quedó satisfecho con el primer grupo escultórico del artista, así que se lo hizo repetir.

Finalmente, en el extremo opuesto nos encontramos con la Fontana de Neptuno. Giacomo della Porta inició también el proyecto, pero la obra quedó inconclusa porque se quedó sin fondos para tallar los tritones de esta fuente y estuvo medio abandonada hasta prácticamente finales del siglo XIX, que fue cuando se añadió el grupo escultórico principal, Neptuno y las nereidas junto a los caballitos de mar luchando contra un pulpo, obra de Gregorio Zappalà y Antonio della Bitta. Su finalización vino después de que la ciudad de Roma creara un concurso para ello y para dotar a las 3 fuentes de una armonía entre ellas.


Frente a la fontana de Bernini se encuentra la iglesia de Sta'Agnese in Agone, pero todavía está cerrada (abrían a las 10), así que lo dejamos para otro momento. Segunda iglesia que intentamos visitar sin éxito.

Como estamos súper cerca, vamos a probar fortuna con la iglesia de San Luigi dei francesi. Menos mal que está muy cerca de Piazza Navona, porque también está cerrada, hasta las 11. Así que eso de que a la tercera va la vencida, pues en este caso no. Yo no sé dónde he mirado los horarios o si es que en agosto los cambian, pero en general me ha parecido que las iglesias abrían y cerraban más tarde de lo que indican -había iglesias que a las 8 de la tarde seguían abiertas-.

Por suerte en el centro hay muchas cosas para ver y estamos a solo unos metros del Panteón, así que allá vamos. En cuanto llegamos a la pequeña Piazza della Rotonda vislumbramos la larga cola para entrar al Panteón, que ya da la vuelta por detrás de la fuente. Ahora lo entiendo todo! Aquí es donde se ha metido todo el mundo.


Justo están abriendo así que no tenemos que esperar nada porque la fila avanza muy rápido. El personal de seguridad que regula la entrada es implacable en el Panteón. Me refiero que echan a un lado sin ningún pudor, ni más explicación que señalar el cartel con los dibujitos de los tirantes y los pantalones cortos tachados, a todo aquel que no siga las normas de conducta respecto al vestuario. Y esto es algo que no me sorprendió en un primer momento, pero sí más adelante, cuando me di cuenta que en ninguna otra iglesia había nadie regulando ese tipo de normas. También es verdad que hacía un calor infernal y que hacer ir a la gente tapadita en estas condiciones pues qué quieres que te diga. En muchas iglesias vi shorts, vestidos cortos, escotes, por supuesto tirantes... Pero sí, en el Panteón eran implacables. Así que yo me eché mi pañuelito que llevaba preparado en el bolso para tales menesteres y nadie me dijo nada.

Como era un día entre semana el Panteón no necesita reserva. Eso sí, depende a qué hora vayas quizás hay mucha cola. Yo os recomiendo ir en cuanto abran y así os aseguráis poder entrar. El fin de semana sólo dejan entrar con reserva previa.

No hay nada que sea obligatorio pero visitarlo por dentro es más que aconsejable, porque no tiene absolutamente nada que ver el exterior de este edificio con su interior.

Y no es por quitarle mérito precisamente por fuera, ya que se trata del edificio mejor conservado de la Roma antigua. Un edificio que tiene cerca de 2000 años en este estado de conservación es algo totalmente increíble.


Con anterioridad al Panteón que vemos hoy en día hubo un templo, pero sufrió deterioros a causa de terremotos e incendios y en tiempos del emperador Trajano y Adriano fue restaurado. El templo que podemos ver hoy en día podría ser atribuido a Apolodoro de Damasco. Del templo anterior, de época de Augusto, se conserva la inscripción que lo relaciona con Agripa. Según la tradición se dice que fue construido en el punto donde Rómulo, fundador de Roma, subió al cielo.

Pero ¿qué era el panteón? No está del todo clara su función, pero si nos basamos en la etimología de la palabra -que viene del griego- sería un templo para honrar a todos los dioses. De todas formas el nombre por el que lo conocemos no es el nombre oficial del edificio, si no el nombre popular, con lo cual, no es determinante. De hecho tampoco se sabe si en origen el primer panteón era un edificio público (como un templo público donde podían ir todos los romanos) o más bien podría ser que el Panteón de Agripa fuese un lugar de culto privado, para él y sus allegados.

Hoy en día es una iglesia y precisamente se conserva tan bien y se salvó del saqueo de los papas durante la Edad Media, porque el emperador Focas, en el siglo VII, la donó al pontífice, que la convirtió en un lugar de culto cristiano. Su nombre actual es Santa Maria della Rotonda o Santa Maria ad Martyres.

Durante el Renacimiento sirvió de sepulcro para grandes artistas, como por ejemplo Rafael y Annibale Carracci. También fueron enterrados aquí los reyes Vittorio Emanuele II, su hijo Umberto I y su esposa Margherita.


Pero más que su uso lo que llama la atención es su brutal arquitectura.

El pórtico o pronaos tiene unas altísimas y enormes columnas de granito con capiteles corintios, que merece la pena observar desde dentro para sentirte como una hormiguita. Seguramente eso es lo que querían transmitir los ideólogos de semejante edificación. Este espacio -que ya os digo que desde fuera no parece tan grande- está dividido en tres naves, la central que nos lleva a la entrada, y las dos de los laterales, que posiblemente albergaran estatuas.


El techo del pronaos, de madera, habría estado cubierto de bronce dorado que en el siglo XVII el Papa Urbano VIII habría hecho retirar para usarlo en la construcción del baldaquino de San Pedro y para algunos cañones del castel Sant'Angelo, algo que sentó muy mal a los romanos.

Es poner un pie dentro del recinto y su inmensa planta circular y la cúpula te dejan sin palabras. Desde fuera no se puede apreciar bien. Por sus dimensiones y medidas se podría inscribir una esfera completa en su interior.


En el centro de la cúpula hay un óculo que es lo que deja entrar la luz al templo. Es muy místico todo, como si nos quisieran hacer sentir la grandiosidad del universo y de los dioses – los emperadores romanos también eran divinizados ya en la época en que se construyó el Panteón-. Nosotros, en la mitad inferior de la esfera, la tierra. A su vez, por encima de nuestras cabezas la cúpula, el cielo, conectándonos con el plano divino y celestial en la misma esfera. En el centro el óculo, el sol de día, la luna de noche. Imaginad cómo habría sido entrar en el Panteón hace 2000 años.


Por este óculo, además de la luz, también entra la lluvia, que una vez llega al pavimento se drena, ya que el suelo es ligeramente más alto en la zona central, lo que hace que el agua se vaya hacia los lados y ahí se canaliza.

Por fuera, la cúpula había sido cubierta por tejas de bronce dorado que fueron retiradas por orden del emperador bizantino Constante II, en el año 655, para llevarlas a Constantinopla.

La cúpula del panteón fue un hito arquitectónico, un modelo que se adoptó posteriormente en muchas edificaciones. Está intacta, no se ha reformado jamás. Y sigue siendo la cúpula de hormigón en masa más grande construida en toda la historia. Especialmente los arquitectos y artistas del Renacimiento, que volvían la mirada hacia la antigüedad clásica, se inspiraron en ella.


Para aligerar el peso de la estructura de la cúpula ésta descarga el peso en arcos que se insertan en las paredes formando nichos. El tambor, donde se apoya la cúpula, tiene 6 metros de anchura de espesor. Además, ésta se construyó en base a anillos concéntricos los cuales van disminuyendo su anchura a medida que cogen altura, así como el material que se usa, que se va aligerando en las zonas superiores, con diferentes tipos de hormigón. Y el artesonado a base de casetones que vemos por dentro de la cúpula también sirvió para aligerar el peso de ésta.

Una vez visto el Panteón vamos a la iglesia de Santa Maria sopra Minerva, que se encuentra detrás de este edificio.

Llegamos a la plaza donde vemos el obelisco, que fue traído de Heliópolis. Y el pedestal sobre el que se apoya, el pequeño elefante, es un diseño de Bernini y simboliza la sabiduría divina.

Para nuestra -desagradable- sorpresa, la iglesia está siendo restaurada y la puerta principal está cerrada.
Aún así, te dejan acceder por la parte de atrás, atravesando unos callejones, para que puedas ver, al menos, la zona del ábside y algunas capillas. Pero abrían también a las 11, así que todavía estaba cerrada.

Un éxito la mañana eh! Bueno, como pasear por Roma ya es un placer en sí mismo, tampoco nos parece para tanto.

En un brevísimo paseo llegamos a la iglesia de San Ignacio de Loyola. Ésta sí está abierta. Su emplazamiento es frente a una pequeña plaza y la fachada es bastante bonita.



Se trata de una iglesia barroca, que se dedicó a San Ignacio de Loyola, fundador de la Compañía de Jesús, justo después de ser canonizado en 1622. Anteriormente ya existía aquí una pequeña capilla, en el siglo XVI, perteneciente al Colegio Romano -fundado por el mismo San ignacio, donde se impartía clase desde primaria hasta formación universitaria-. Esta primera iglesia se quedó pequeña para la cantidad de estudiantes que albergaba el Colegio Romano y el Papa Gregorio XV sugirió a su sobrino el cardenal Ludovisi que erigiera una nueva iglesia dedicada al santo.

Esta iglesia seguirá el modelo de la iglesia del Gesù, -la iglesia madre de los jesuitas- y que se encuentra también en Roma.

Lo que destaca de la iglesia de San Ignacio de Loyola es su bóveda, completamente pintada. Y su falsa 'cúpula'.

Durante el proceso de construcción surgió el grabe problema de que el espacio para la cúpula era demasiado amplio y no tenían fondos, por lo que optaron por hacerlo entre los miembros de la misma orden. Para darle una solución, Andrea Pozzo pintó una falsa cúpula en una tela y la colocó sobre el techo. Una solución económica y original que permitió que la iglesia pudiese ser al fin inaugurada.


La verdad es que es muy curioso porque si la observas desde algunos puntos parece que la cúpula es totalmente real, pero si te vas moviendo y especialmente cuando te acercas te das cuenta de que no lo es porque el óculo no está situado donde debería. Hay un círculo marcado en el suelo de la iglesia indicando el lugar exacto donde colocarse para que el efecto cúpula sea total. Por desgracia esta pintura se destruyó a causa de un incendio en 1823 y la que hay ahora es una fiel reproducción.

La enorme pintura de la bóveda es también de Andrea Pozzo. Se trata de 'La Gloria de San Ignacio' y en ella se representa al santo expandiendo el nombre de Dios por el mundo.


En la pintura aparece Cristo que irradia una luz que ilumina al Santo, que a su vez, se acerca a las figuras de los costados, en su papel de misionero. En cada una de las esquinas aparecen las personificaciones de los cuatro continentes que eran entonces los que se conocían, dando a entender que la misión de los jesuitas es hacer extensiva la palabra de dios por todo el mundo. Europa sale representada encima de un caballo, mientras que Asia lo hace encima de un camello. África se sienta sobre un cocodrilo y América se representa vestida con ropajes indios.


En esta obra, el pintor vuelve a jugar con la perspectiva, creando un ambiente celestial que parece infinito.

Al igual que pasa con la cúpula, para visualizar correctamente la bóveda de la nave central, en medio de la iglesia hay un espejo de cuerpo entero enfocando hacia el techo. Aunque todos sabemos que lo usamos para hacernos selfies con la pintura (tenía que decirlo).


Después de la visita seguimos caminando hasta la zona del templo de Adrián y la columna de Marco Aurelio.

Llegamos a la Piazza di Pietra, donde se pueden observar los restos del templo de Adriano -posiblemente el nombre de la plaza venga de las mismas ruinas del templo-. Por desgracia solo se conservan once columnas, encima de sus pedestales, y un trozo de fachada, que actualmente forman parte de otro edificio erigido posteriormente, en el siglo XVII. Por aquel entonces el templo y otros edificios circundantes ya se encontrarían prácticamente en ruinas.

Fue Antoninus Pius, quien dedicó este templo a su predecesor Adriano, emperador que a su muerte habría sido divinizado. Pero es posible que el edificio empezara a ser construido bajo el mandato del propio Adriano y que éste estuviese dedicado a su esposa, fallecida en el año 136.

En sus orígenes habría sido de los templos más grandes de la ciudad y se encontraba ubicado en el campo marzio -campo de Marte-, un terreno que se fue llenando de monumentos importantes y edificios públicos como el Panteón o la columna de Marco Aurelio, que todavía se conservan en pie muy cerca de allí.

En todo caso, el edificio se finalizó en el año 145 y originariamente habría sido un templo períptero. Un templo rectangular, rodeado de columnas corintias -13 columnas en los lados largos x 8 columnas en los cortos- y con una escalinata de 4 metros para acceder a su interior, donde se encontraría otra sala rodeada de columnas. Habría estado todo cubierto de mármol.


Las columnas que se conservan, eso sí, impresionan por la envergadura que tienen. Miden 15 metros de alto y hasta 1 metro y medio de diámetro y todas tienen capiteles corintios.

Parte de la decoración de este templo, como algunos relieves, se conservan en los Museos Capitolinos.

A solo unos metros de allí nos encontramos con la Piazza Colonna, donde se encuentra la columna de Marco Aurelio. Frente a la columna actualmente se encuentra el Palazzo Chigi -actualmente sede del gobierno de Italia- y el Palazzo Wedekind, cuyo espacio antiguamente podría haber sido ocupado por el templo de Marco Aurelio, formando un conjunto junto a la columna.


Se supone que este templo fue dedicado por el emperador Cómodo a su padre Marco Aurelio una vez éste fue divinizado, tras su muerte, pero por desgracia no queda ningún resto de él. Posiblemente había un pórtico que rodeaba el templo y la columna, formando un complejo monumental. Aún así, no es del todo seguro, porque del templo no se conserva ningún vestigio.

En cuanto a la columna, ésta sí se encuentra perfectamente conservada en medio de la plaza.

Se trata de un monumento para conmemorar las victorias del emperador Marco Aurelio frente a los enemigos de los pueblos germánicos y contra los sármatas, que empezó a erigirse entorno al año 180, tras la muerte del emperador y siguiendo las indicaciones de su hijo, el emperador Comodo.


Por su estilo, la columna de Marco Aurelio imitaría a la columna de Trajano. Hecha de mármol de Carrara y con 30 metros de altura -sin contar la base, que son 12 metros más- y un diámetro de 3 metros y medio, consta de varios tambores, todos ellos repletos de relieves, que sin pausa ninguna, cuentan en diferentes escenas, perfectamente detalladas, cómo fueron las batallas y las victorias del emperador. A diferencia de la de Trajano, aquí las escenas no siguen ningún orden cronológico y hay una menor densidad de personajes, pero trabajados con más profundidad, con lo cual el relieve produce más volumen y sombras. En la columna de Trajano, el emperador se presenta como uno más, de perfil, entre los otros soldados, mientras que en la columna de Marco Aurelio, el emperador se representa de frente y más grande, distinguiéndose del resto de soldados.


Dentro de la columna existe una escalera de caracol que sube hasta la parte superior, a una pequeña terraza situada sobre su capitel, de estilo dórico. Se supone que encima de la columna se encontraba una estatua del emperador Marco Aurelio que se habría perdido y que fue sustituida por una estatua de San Pablo, encargada por el Papa Sixto V en el siglo XVI y que iría a conjunto con la estatua de San Pedro, que corona la columna de Trajano.

Durante la restauración que se hizo de la columna, en el año 1589 por el artista Domenico Fontana, además de añadir la estatua de San Pablo, se repararon y eliminaron inscripciones que estaban muy dañadas en la base y se redujo un poco su altura para que ganara más estabilidad. Durante esta reforma se añadió una inscripción, la cual erróneamente atribuía el monumento al emperador Antoninus Pius.

Al lado de la Piazza Colonna vale la pena entrar a la galería Alberto Sordi. Por dentro es muy bonita, especialmente las cristaleras del techo. Cuenta con algunas tiendas, que me parecía que estaban cerradas, y un par de cafeterías con mesas y sillas para tomar algo.


La verdad es que se estaba muy fresquito dentro y me parecía muy tentador quedarnos a tomar un café, pero no nos acercamos porque tenía pinta de picar bastante y por ahora nuestro viaje sigue la línea del lowcostismo Riendo por regla general. No sé como son normalmente, pero cuando estuvimos allí había muy poquito movimiento.

Históricamente el edificio fue inaugurado en el año 1922, con el nombre de Galería Colonna y fue remodelada en el año 2003, cuando se le dio el nombre actual, en homenaje al actor y director romano Alberto Sordi, que había fallecido el mismo año.


De aquí nos llegamos caminando hasta la Fontana de Trevi, la fuente más grande y famosa de Roma, que no os digo cómo estaba porque os lo podéis imaginar.

Lo que más sorprende de este lugar es que no te esperas que la fuente sea tan grande -o al menos, yo me la esperaba más pequeña la primera vez que la vi- y recuerdo que me quedé muy sorprendida cuando, aún sin poder vislumbrar la fuente, escuchaba el fuerte sonido del agua cayendo. Mide aproximadamente 26m de alto por 20m de ancho.

Pero sobre todo no te la imaginas en la esquina donde está, en un cruce de tres calles (de aquí posiblemente venga el nombre). Aparece como por sorpresa en un lugar inesperado, donde jamás dirías que pueda estar. Por eso y porque posiblemente sea el lugar más icónico de la ciudad siempre es exagerado el montón de gente que hay a su alrededor.

El agua de la fontana proviene del acueducto Aqua Virgo, que fue uno de los 11 acueductos que proveían de agua a la Antigua Roma y el único conservado que aún hace llegar el agua en la actualidad. Lo terminó de construir Marco Agripa durante la época del emperador Augusto, para llevar agua al campo marzio. El acueducto quedó muy dañado después de la caída del Imperio Romano, pero durante el Renacimiento se restauró completamente.

La costumbre de poner fuentes ornamentales, que marcan el final de los acueductos y la llegada del agua al público, se mantiene desde el Renacimiento, con lo cual ya existió una fuente en este lugar anterior a la que vemos en la actualidad, aunque en un inicio, ésta era bastante más austera.

El papa Nicolás V, en el año 1453 fue el que comisionó la restauración más profunda del acueducto, que por entonces estaba muy deteriorado desde que los godos en el año 537 lo destrozaron por intentar invadir la ciudad. Aunque el acueducto siguió en uso, e incluso se le hizo alguna restauración, los romanos que vivieron en la época medieval también hicieron uso de pozos y del río Tíber para abastecerse de agua, porque el acceso a la fuente estaba más restringido.

La fuente que hizo colocar Nicolás V en 1453 era mucho más sencilla que la vemos en la actualidad. Se trataba de una única pila de agua -antes el agua caía en 3 bases distintas- donde caía el agua en tres chorros, adornados por una máscara y cuya fachada estaba decorada con inscripciones de los símbolos del pontífice y del pueblo romano. La restauración fue llevada a cabo por Leon Battista Alberti.

Una nueve fuente fue comisionada por el Papa Urbano VIII en el año 1640 ya que a su parecer la que existía era demasiado sencilla y poco dramática. Le pidió a su artista favorito, Bernini, que creara un diseño nuevo, mucho más majestuoso y que suponía muchísimo coste económico, por lo que subió los impuestos al pueblo, lo que enfadó muchísimo a los romanos (para variar éste Papa haciendo amigos entre el pueblo) y tanto el Papa como el artista murieron sin que se finalizase el proyecto. En esta nueva modificación se amplió el espacio para la fuente demoliendo algunas barracas y se cambió la orientación de la fuente, para que se pudiese ver desde el Palacio del Quirinal, la residencia del papa.

En el año 1732 Clemente XII organizó un concurso para terminar la fontana. La fuente actual es finalmente diseño de Nicola Salvi y sigue el estilo barroco y la idea del diseño monumental de Bernini. Por aquel entonces, la fontana tuvo que ser integrada en la fachada del Palazzo Poli. Nicola Salvi murió sin terminar su obra, que fue acaba por Pietro Bracci.

En el centro de la fuente vemos a una figura masculina, que representa Océano domando las aguas. Se sitúa encima de un carro con forma de concha, que es tirada por dos caballos marinos alados, uno de ellos con actitud pacífica y el otro violento -dando a entender las facetas que tiene el mar-, guiados por tritones.

La figura de Océano se encuentra enmarcada bajo un arco de triunfo y dentro de un nicho, entre columnas. Junto a la figura central, aparecen dos figuras femeninas, la Abundancia, que lleva un cesto lleno de fruta y la Salud, que sostiene una copa de donde bebe una serpiente. Encima de las estatuas hay unos relieves que representan el proyecto de Agripa cuando construyó el acueducto y la escena en que la chica, Virgo, conduce a los soldados romanos al manantial de agua. En la parte superior del arquitrabe encontramos 4 estatuas femeninas, alegorías de la abundancia, la fertilidad, la riqueza y la armonía de la naturaleza.

En la parte inferior de la fuente una gran roca en distintos niveles, por donde se abre paso el agua, cayendo en cascada. En la composición se ven también representadas especies vegetales y animales esculpidas en el mármol, que parecen ganar vida gracias al movimiento del agua.

Intenté hacer alguna foto esquivando el mayor número de cabezas posible, pero todas las fotos que tengo de la Fontana son una castaña porque no tengo paciencia para esperar a encontrar un hueco, así que me quedo sin foto bonita pero mi salud mental me lo agradece. Por supuesto tampoco me apeteció madrugar para ir a las 6 de la mañana a verla sin tanta gente.

👉 Ver Etapa: CONSTRUCCIÓN 3 de agosto: centro storico + Colosseo y paseo por la Roma Antigua
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comment_icon  Últimos comentarios al diario  Roma -10 días en agosto 2022 (EN CONSTRUCCIÓN)
Total comentarios 2  Visualizar todos los comentarios

Salodari  Salodari  14/08/2022 20:00   📚 Diarios de Salodari
Ánimo con la continuación. Te pongo el título en minúsculas, porque así Google lo indexa mejor y se facilita su búsqueda Amistad

Osaka85  osaka85  16/08/2022 13:54   📚 Diarios de osaka85
Estupendo @Salodari! Muchas gracias. Voy a intentar ponerle fotos al diario y a seguir actualizando. Un saludo!

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Grupos_Viajeros Tema: Experiencias de los recién llegados - Roma
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osaka85
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Jul 27, 2010
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Fecha: Sab Ago 13, 2022 03:28 pm    Título: Re: Experiencias de los recién llegados - Roma

Hola a tod@s! He estado en Roma del 2 al 12 de agosto...qué decir?! Ciudad maravillosa y repleta de historia y de arte. Muchísimo calor (si podéis evitad ir en verano, de verdad) y muuuucho turismo, aunque lo que hemos visto, lo hemos hecho bien, sin demasiados agobios. En general me parece que el alojamiento en Roma es bastante caro, a no ser que mires en Termini, San Lorenzo o barrios más periféricos (Trastevere según qué zonas, Laterano, Prati...). En estas zonas encontramos alojamientos con precios bastante correctos, pero esta vez lo hemos querido un poco más cerca del centro...  Leer más ...
Salodari
Salodari
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Abr 03, 2009
Mensajes: 11967

Fecha: Sab Ago 13, 2022 03:41 pm    Título: Re: Experiencias de los recién llegados - Roma

Claro que es útil, gracias!

Cuando tengas un ratito, pasa por los hilos de restaurantes, transportes, alojamientos... Seguro que tu reciente experiencia vendrá muy bien a futuros viajeros Amistad
adlf
Adlf
Travel Addict
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May 31, 2010
Mensajes: 30

Fecha: Jue Ago 25, 2022 04:53 pm    Título: Re: Experiencias de los recién llegados - Roma

He estado la primera semana de agosto y fui solo. Molto caldo, pero claro patear a las tres de la tarde sólo lo hacemos los turistas. Estuve hace 15 años tres días y quería ver lo que me faltaba y aún así he dejado cosas sin ver, porque en una semana es imposible, me queda la Domus Aurea y alguna iglesia que estaba cerrada como la de Bernini. Me ha sorprendida ver la ciudad tan sucia, si alguien ve barrenderos le dan un premio, y encima van vestido de calle. Hay zonas que ni pasan y tardan en recoger la basura en esas camionetitas, estuve con italianos y me decían que es el gran problema...  Leer más ...
streetparade
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Ago 23, 2006
Mensajes: 117

Fecha: Mar Ago 30, 2022 04:31 pm    Título: Re: Experiencias de los recién llegados - Roma

Yo sigo en Roma hasta mañana, algo que me sorprendió el domingo en los Museos Vaticanos fue que las normas bien porque es verano se las pasan por el forro, muchísima gente en pantalón corto y chicas con camisas de tirantes, si lo llego a saber voy igual, yo que me puse pantalón largo con el calor que hace. Pantheon lo que comentáis, hay que reservar ahora y no tenian fecha hasta 3 de septiembre, ya lo habia visto en 2004 por dentro pero me apetecía de nuevo. Lo que comentas de los italianos hay de todo pero por general aquí en Roma si son un poco mas secos, nada que ver con el Sur...  Leer más ...
Salodari
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Moderador de Diarios
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Abr 03, 2009
Mensajes: 11967

Fecha: Mar Ago 30, 2022 10:25 pm    Título: Re: Experiencias de los recién llegados - Roma

Gracias @streetparade! Amistad
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