El tercer día nos dirigimos hacia el museo de bellas artes, aunque no entramos, y la plaza de los héroes que es muy grande y está llena de estatuas, también fuimos al castillo de Vajdahunyad donde nos relajamos un poco por el parque y el lago que hay, de esta manera aprovechamos la mañana para luego irnos a la estación de tren y coger el tren a Viena. El tren era bastante viejo y pasamos un calor terrible, cuando llegamos a Viena hicimos el check-in en el hotel y nos quedamos a cenar en los alrededores del hotel.
El cuarto día y primero en Viena nos fuimos a ver el Palacio Schonbrum que lo visitamos por dentro, volvimos para el centro para ver la catedral que tiene un tejado muy bonito, está en una plaza que no es demasiado grande pero todas las calles de alrededor son de tiendas de marca y hay mucho ambiente, comimos por allí y paseamos hacia la opera para hacer una visita guiada (como no íbamos a entrar a la opera más famosa del mundo) la verdad es que es preciosa y está muy cuidada, continuamos hacia el palacio de Hofburg y alrededores, todo edificios neoclásicos y museos. Entramos en la biblioteca Nacional y no sé si es la biblioteca más bonita del mundo pero si no lo es le falta muy poco, completamente recomendable la visita. Continuamos hasta el parlamento y hasta la Rathausplatz para ver el imponente edificio neogótico del ayuntamiento, pero nos encontramos que había un certamen de cine y una pantalla gigante tapaba gran parte de la fachada, aunque por otro lado había muchos kioscos para comer y beber y ambiente de fiesta, con lo cual nos tomamos algo y nos relajamos por allí para luego volver al centro a la plaza de la catedral y cenar por allí.

El quinto día desayunamos tranquilamente y fuimos a ver las Hundertwasserhaus, que es un bloque residencial diseñado por un artista austriaco que recuerda un poco a Gaudí, son bastante chulos los edificios, volvimos otra vez para el centro para hacer las últimas fotos y comer, para luego dirigirnos a la estación de tren y coger el tren a Praga, coincidimos en el tren con unos tíos que iban de despedida de soltero y no tengo ni idea de los litros de cerveza que se metieron en el trayecto pero uno de ellos tenía problemas para bajar del tren, dio la casualidad que uno era español y nos contó que les salía más barata la despedida de soltero en Praga aunque tuvieran que pagar hotel que emborracharse en Viena, llegamos a Praga justo para hacer el check-in en el hotel y aprovechando que estaba en el centro salimos a cenar al por la plaza.