Nuestra ruta parte de Malpica, un pueblo de pescadores del que se tiene constancia de su poblamiento desde casi época megalítica, que perteneció durante el siglo XIII al Arzobispado Compostelano, para tras duras luchas intestinas entre nobles pasa a manos del Conde de Monterrey en el siglo XIV. Desde el Siglo XVII vive vinculada con el mar, llegando a ser el primer puerto ballenero de Galicia. Cuando la pesca de ballenas entró en declive, sus habitantes buscaron otras artes, mares y especies para llevar la pesca al puerto y el pan a su casa, siendo en la actualidad uno de los pueblos pesqueros con más actividad de toda la costa.
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Descendiendo la cuesta del Ventorrillo llegamos al centro del pueblo. La mejor opción de aparcamiento es en el Puerto desviándose a la derecha. Un paseo por el mismo y su rompeolas nos invita a pensar cuan dura puede ser la vida de unos hombres y un pueblo que siempre ha mirado de frente al mar, sin torcer el gesto, aun cuando este se ha cobrado en múltiples ocasiones su tributo con creces…
Ascendiendo la cuesta que previamente nos llevó hacia el puerto llegaremos a la calle principal. Atravesándola, llegamos a la playa de Area Maior y su paseo marítimo, con las Sisargas de espectacular telón de fondo. Recomiendo ver la puesta de sol degustando una copa de albariño desde cualquiera de las terrazas que allí hay, no tiene precio.
Ascendiendo la cuesta que previamente nos llevó hacia el puerto llegaremos a la calle principal. Atravesándola, llegamos a la playa de Area Maior y su paseo marítimo, con las Sisargas de espectacular telón de fondo. Recomiendo ver la puesta de sol degustando una copa de albariño desde cualquiera de las terrazas que allí hay, no tiene precio.
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Las Sisargas han sido siempre unas islas ocultas bajo una bruma de misterio que el tiempo ha conservado por su solitaria situación, un pequeño archipiélago deshabitado situado a una milla escasa del Cabo de San Adrián en Malpica. Formadas por las islas Grande, Chica y Malante, además de varios islotes, antiguamente estuvieron pobladas como lo demuestra la existencia de la ermita de Santa Mariña, destruida por los normandos en sus múltiples incursiones durante el S X.
Es una reserva natural única en su género, por sus especiales características, que cuenta con especies que solo existen en estas islas y en alguna otra zona de esta Costa, como la gaviota tridáctila.
Es una reserva natural única en su género, por sus especiales características, que cuenta con especies que solo existen en estas islas y en alguna otra zona de esta Costa, como la gaviota tridáctila.
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Aunque no existe un servicio regular de transporte de viajeros a las islas, se puede encontrar en el puerto de Malpica un barquero dispuesto a realizar la travesía por un precio económico, siempre que el tiempo lo permita. La costa sur de la Sisarga Grande cuenta con un muelle de amarre, que se convierte en entrada obligada para los viajeros interesados en recórrela. En lo alto de esta se encuentra el faro, construido en 1919 ha sido testigo mudo y guía del paso durante años de las embarcaciones que surcan este corredor marítimo. Hasta tiempos recientes, el farero permanecía durante quince días seguidos en la soledad de la isla hasta que era relevado en su puesto, siendo habitual que las guardias llegasen a durar incluso un mes por la magnitud de los temporales que atacaban la costa. El mero hecho de permanecer ese tiempo abandonado frente a la inmensidad del mar, con los envites del oleaje y el viento por los cuatro costados, con un rugido incesante, hace tambalear la estabilidad del más cuerdo de los mortales…
Decir que Malpica cuenta con una gran gama de locales para tomarse una copa con gran ambiente, sobre todo en los meses de verano, destacando entre estos el pub “A Roda” con una estupenda terraza bajo la que rompen las olas y de estilo más underground el bar “Submarino”. Para comer, evidentemente hay bastantes lugares, pero recomiendo especialmente uno, por su buen hacer, tanto por su cocina como por su personal, por sus espectaculares vistas y lugar de enclave, este templo de la gastronomía gallega de vanguardia pero sin perder de vista nuestra cocina más tradicional, se llama Restaurante Refugio As Garzas, en la carretera que va en dirección a Ponteceso, tomando un desvío a 4 km. a mano derecha, hacia la Playa de Barizo. Por unos 35€/persona de media, podremos disfrutar de uno de los mejores restaurantes de Galicia, acreedor de una estrella Michelín, especialmente recomendable su arroz con lubrigante, sus croquetas de pulpo o su lubina, destacando también sus magníficos postres, sumamente elaborados, mi preferido las filloas (parecido a los creps, pero enrollados) calientes rellenas de crema. Su carta de vinos, cuenta con algunos de los mejores caldos que se producen en Galicia, igualmente recomendables.
Cerca de este lugar se encuentra el Faro de Punta Nariga, tras una opípara comida podemos dirigirnos hacia él, atravesando los molinos de viento hasta llegar al cabo donde se eleva. Una vez allí podremos disfrutar de las mejores vistas de las islas Sisargas, ya que es el punto más cercano de la costa a estas.
Antes de continuar nuestra ruta hacia tierras de Ponteceso, no podemos dejar de referirnos a la parroquia de Buño, de gran fama por su tradición alfarera, con numerosas tiendas donde hacerse con alguna de sus creaciones. Combinan motivos tradicionales con otros modernos, siendo las piezas más vendidas jarrones para decoración y los juegos de tazas de barro con jarra para café.
Cerca de este lugar se encuentra el Faro de Punta Nariga, tras una opípara comida podemos dirigirnos hacia él, atravesando los molinos de viento hasta llegar al cabo donde se eleva. Una vez allí podremos disfrutar de las mejores vistas de las islas Sisargas, ya que es el punto más cercano de la costa a estas.
Antes de continuar nuestra ruta hacia tierras de Ponteceso, no podemos dejar de referirnos a la parroquia de Buño, de gran fama por su tradición alfarera, con numerosas tiendas donde hacerse con alguna de sus creaciones. Combinan motivos tradicionales con otros modernos, siendo las piezas más vendidas jarrones para decoración y los juegos de tazas de barro con jarra para café.
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Muy cerquita de Buño, a la altura del Camping Sisargas, podemos tomar una pista sin asfaltar que nos lleva hasta el Dolmen Pedra da Arca, formado por por 7 losas dispuestas de forma irregular, se encuentra en buen estado de conservación, siendo uno de los muchos ejemplos de arte megalítico que se encuentran en esta Costa.
Pero sigamos camino, retomemos la carretera hacia Ponteceso, haciendo un alto en la parroquia de Mens, donde podemos ver sus famosas Torres, en realidad último vestigio de la fortaleza medieval levantada por los Condes de Altamira en el S.XII, que posteriormente concedieron a los Moscoso (familia que más adelante nombraremos nuevamente y que durante casi 400 años fueron dueños y señores de estas tierras) a mediados del Siglo XV. Destruida durante las Guerras Irmandiñas en 1467, fue reconstruida posteriormente. Actualmente es de titularidad privada, no pudiendo accederse a su interior, permitiéndose el acceso únicamente por el exterior, hasta la torre de entrada.
Pero sigamos camino, retomemos la carretera hacia Ponteceso, haciendo un alto en la parroquia de Mens, donde podemos ver sus famosas Torres, en realidad último vestigio de la fortaleza medieval levantada por los Condes de Altamira en el S.XII, que posteriormente concedieron a los Moscoso (familia que más adelante nombraremos nuevamente y que durante casi 400 años fueron dueños y señores de estas tierras) a mediados del Siglo XV. Destruida durante las Guerras Irmandiñas en 1467, fue reconstruida posteriormente. Actualmente es de titularidad privada, no pudiendo accederse a su interior, permitiéndose el acceso únicamente por el exterior, hasta la torre de entrada.
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En el mismo lugar se encuentra la Iglesia de Santiago de Mens, declarada monumento nacional, fue construida en el S.X como parte de un monasterio benedictino, sufriendo sucesivas transformaciones que la convierten en una rara avis de mezcolanza con elementos del Románico, Gótico y Barroco. Para observar la iglesia por dentro debemos acudir en horas de culto.
Nuestra siguiente parada es Corme, mundialmente conocida por los percebes de la zona del Roncudo, para muchos los mejores del orbe, mítico lugar cuyas rocas se encuentran salpicadas de cruces, en recuerdo a los “percebeiros” caídos en desigual combate con el mar por robarle su preciado tesoro. Pero no es este su único encanto…Habitada desde la Edad de Bronce, el área de Corme es también la tierra de los petroglifos, siendo el más famoso de ellos A Pedra da Serpe (La Piedra de la Serpiente), situado a las afueras de Corme, en la aldea de Gondomil. De orígenes inciertos y nunca completamente esclarecidos, se estima que es el monumento pétreo más antiguo de Galicia. Se trata del grabado de una serpiente sobre una piedra con siglos de antigüedad, a la que en época medieval se añadió una cruz sobre la roca (para cristianizarla), costumbre que sufrieron multitud de lugares de culto celta. La leyenda cristiana del lugar cuenta que debido a una plaga de serpientes no era posible vivir allí, San Adrián que se encontraba predicando, golpeó fuertemente con el pie en el suelo, desapareciendo todas las serpientes y yendo a enterrarse bajo aquella piedra, quedando la última de ellas petrificada en señal de este milagro.
Nuestra siguiente parada es Corme, mundialmente conocida por los percebes de la zona del Roncudo, para muchos los mejores del orbe, mítico lugar cuyas rocas se encuentran salpicadas de cruces, en recuerdo a los “percebeiros” caídos en desigual combate con el mar por robarle su preciado tesoro. Pero no es este su único encanto…Habitada desde la Edad de Bronce, el área de Corme es también la tierra de los petroglifos, siendo el más famoso de ellos A Pedra da Serpe (La Piedra de la Serpiente), situado a las afueras de Corme, en la aldea de Gondomil. De orígenes inciertos y nunca completamente esclarecidos, se estima que es el monumento pétreo más antiguo de Galicia. Se trata del grabado de una serpiente sobre una piedra con siglos de antigüedad, a la que en época medieval se añadió una cruz sobre la roca (para cristianizarla), costumbre que sufrieron multitud de lugares de culto celta. La leyenda cristiana del lugar cuenta que debido a una plaga de serpientes no era posible vivir allí, San Adrián que se encontraba predicando, golpeó fuertemente con el pie en el suelo, desapareciendo todas las serpientes y yendo a enterrarse bajo aquella piedra, quedando la última de ellas petrificada en señal de este milagro.
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La playa más destacada de la zona es la del Osmo, a mano izquierda según se entra en el pueblo, curiosa en ella su furna (cavidad creada por el mar en la roca).
Continuamos hacia la localidad de Ponteceso, cuna del escritor Eduardo Pondal, entre otras cosas, autor de la letra del Himno Gallego (O Queixume dos Pinos), contemporáneo de Rosalía de Castro fue acérrimo defensor del pasado céltico de estas tierras. Un par de kilómetros antes de entrar a esta localidad en un cruce a la izquierda, en una curva, nos llevará al Mirador de Balarés. No es necesario bajar hasta la playa: A la izquierda de la carretera veremos un conjunto de antenas en un alto, y una vista única: el pueblo de Ponteceso con el Río Anllóns desembocando en la Ría de Corme y Laxe. Merece la pena.
Continuamos hacia la localidad de Ponteceso, cuna del escritor Eduardo Pondal, entre otras cosas, autor de la letra del Himno Gallego (O Queixume dos Pinos), contemporáneo de Rosalía de Castro fue acérrimo defensor del pasado céltico de estas tierras. Un par de kilómetros antes de entrar a esta localidad en un cruce a la izquierda, en una curva, nos llevará al Mirador de Balarés. No es necesario bajar hasta la playa: A la izquierda de la carretera veremos un conjunto de antenas en un alto, y una vista única: el pueblo de Ponteceso con el Río Anllóns desembocando en la Ría de Corme y Laxe. Merece la pena.
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El puente que cruza el estuario del Allóns, de cinco arcos, se construyó en el siglo XIX sobre el antiguo, de origen supuestamente romano.
Ponteceso es una localidad con una gran animación nocturna, que aglutina a gran parte de la juventud de los pueblos de la redonda, un lugar de lo más recomendable son los Pub “A Eira” o el “Faldra Folk”.
Cruzaremos el puente dejando la casa de Pondal a mano derecha, para atravesar Cabana de Bergantiños y dirigirnos a Laxe, en el extremo opuesto de la ría, llegando a su gran playa de arenas blancas…Pueblo pesquero que cuenta con gran aceptación turística en época estival, su topónimo procede de grandes rocas que se laminan en enormes y delgadas piedras planas, que tanto abundan en las colinas de la zona. Con indicios de su poblamiento desde el Neolítico, los romanos dejaron su huella con los restos de la vía vía Per loca Maritima y los Moscoso (ya os dije que los nombraríamos de nuevo) ejercieron el poder sobre la villa y su entorno a partir del S. XV, pasando largas temporadas en A casa do Arco, hoy perfectamente conservada.
Ponteceso es una localidad con una gran animación nocturna, que aglutina a gran parte de la juventud de los pueblos de la redonda, un lugar de lo más recomendable son los Pub “A Eira” o el “Faldra Folk”.
Cruzaremos el puente dejando la casa de Pondal a mano derecha, para atravesar Cabana de Bergantiños y dirigirnos a Laxe, en el extremo opuesto de la ría, llegando a su gran playa de arenas blancas…Pueblo pesquero que cuenta con gran aceptación turística en época estival, su topónimo procede de grandes rocas que se laminan en enormes y delgadas piedras planas, que tanto abundan en las colinas de la zona. Con indicios de su poblamiento desde el Neolítico, los romanos dejaron su huella con los restos de la vía vía Per loca Maritima y los Moscoso (ya os dije que los nombraríamos de nuevo) ejercieron el poder sobre la villa y su entorno a partir del S. XV, pasando largas temporadas en A casa do Arco, hoy perfectamente conservada.
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Imprescindible una relajada caminata desde la entrada al paseo marítimo, bordeando la playa, hasta el puerto, donde además de poder ver cómo llegan los pescadores, si llegamos a la hora oportuna, podremos ver la Iglesia de Santa María de la Atalaya (S. XV), que cumplió funciones de vigilancia contra la entrada de piratas en el puerto y posee un friso medieval magnífico que contempla cinco escenas de la resurrección de Cristo.
Un buen sitio para tomar un refrigerio viendo su magnífica playa es el pub “La Ventana” a 100 metros de la Casa do Arco y pegado al paseo marítimo. Para unas tapas y vinos en la Tasca O Salvavidas al lado de la playa.
Nos despedimos de Laxe, para retornar al cruce que nos dirigió hasta allí en Cabana y tomar de nuevo la carretera AC-430 dirección Baio…Pero antes, dos paradas imprescindibles para los amantes de la Historia y la Antigüedad, la primera en la aldea de Borneiro para ver el castro de dicho lugar, conocido como “A Cidá” (La Ciudad): Habitado entre los s. VI y I a.C. Es el único castro excavado en A Costa da Morte y ofrece visitas guiadas en épocas concretas del año, siendo su acceso libre. Además recientemente se ha creado una ruta senderista que parte desde el mismo, con una duración de unas cuatro horas que permite visitar varios de los lugares destacados de la zona, como el Mirador de Fernandiña, con una espectacular vista sobre el estuario del río Anllóns y la ensenada de A Insua.
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La segunda es el Dolmen de Dombate, también en la parroquia de Borneiro, con una antigüedad estimada de 4500 años, es una tumba megalítica formada por una cámara heptagonal con acceso mediante un corredor. Lo más llamativo de este monumento es la magnificencia de las losas que forman la cámara, algo que solo es posible percibir de un dolmen cuando está excavado, como es el caso, puesto que la mayor parte de cada una de las losas se encuentra bajo tierra. En el interior se conservan grabados y pinturas. Actualmente se trabaja en la construcción de un pabellón que contendrá únicamente el megalito en sus 900 metros cuadrados de superficie.
Llegados a estas alturas, puede ser que nos entre nuevamente el apetito, en ese caso cuando lleguemos a Baio podemos comer/cenar en el restaurante A Lareira, sito en el centro del pueblo, en la desviación que enlaza la carretera de Fisterra y Laxe. Situado en una casa antigua de labranza de 1875, con precio de unos 18€/persona de media, cuenta con una carta con platos tradicionales de la cocina gallega, siendo especialistas en entrecot de ternera gallega, un manjar, por descontado.
La localidad de Baio, pertenece al municipio de Zas, que además de su curioso nombre, no se encuentra exento de lugares de interés: Uno de ellos, a la entrada del pueblo de Baio según se entra por la C-552 (tomando un desvío a mano derecha en el km 58 si se viene desde Carballo, a mano izquierda en caso contrario), Las Torres do Allo, pazo (para todos aquellos que no conozcan ese concepto, son un tipo de casas fortificadas típicas de Galicia) construido en el siglo XVI, de estilo gótico-renacentista, de los pocos de la comunidad. En la actualidad dentro del recinto, podemos visitar el Centro de Interpretación de los Recursos Turísticos y Patrimoniales del Territorio de Costa da Morte, además de un estupendo museo etnográfico. Todo ello gratuitamente, por supuesto.
Llegados a estas alturas, puede ser que nos entre nuevamente el apetito, en ese caso cuando lleguemos a Baio podemos comer/cenar en el restaurante A Lareira, sito en el centro del pueblo, en la desviación que enlaza la carretera de Fisterra y Laxe. Situado en una casa antigua de labranza de 1875, con precio de unos 18€/persona de media, cuenta con una carta con platos tradicionales de la cocina gallega, siendo especialistas en entrecot de ternera gallega, un manjar, por descontado.
La localidad de Baio, pertenece al municipio de Zas, que además de su curioso nombre, no se encuentra exento de lugares de interés: Uno de ellos, a la entrada del pueblo de Baio según se entra por la C-552 (tomando un desvío a mano derecha en el km 58 si se viene desde Carballo, a mano izquierda en caso contrario), Las Torres do Allo, pazo (para todos aquellos que no conozcan ese concepto, son un tipo de casas fortificadas típicas de Galicia) construido en el siglo XVI, de estilo gótico-renacentista, de los pocos de la comunidad. En la actualidad dentro del recinto, podemos visitar el Centro de Interpretación de los Recursos Turísticos y Patrimoniales del Territorio de Costa da Morte, además de un estupendo museo etnográfico. Todo ello gratuitamente, por supuesto.
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Otro de los lugares más hermosos de Zas es el Puente de Brandomil, en la aldea del mismo nombre (aunque dada la extensión del municipio de Zas, deberéis atravesar Baio y después el cercano municipio de Vimianzo, para en el cruce situado en la parroquia de Berdoias tomar la AC-441 Santiago - Muxía, llegando unos pocos kms después a la aldea de Brandomil). Falsamente atribuidos sus orígenes a la base de un puente romano, es una de las mejores manifestaciones de la arquitectura medieval en Galicia.
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Y como no, no todo va a ser visitas culturales, hay espacio para la fiesta: El primer sábado de agosto de cada año (y ya van 27) se celebra el que para el que suscribe es el mejor festival folk de los que se celebran en la actualidad en Galicia (con permiso de Ortigueira que también es magnífico), la “Festa da Carballeira de Zas”, en el medio de un bosque de carballos (robles) a escasos metros del ayuntamiento de la localidad, por unos módicos 5€ que cuesta la entrada, regalan un cd con temas de los grupos que actúan, siempre de primera línea nacional e internacional: Por aquí han pasado gente de la talla de Capercaille, Wolfstone, Luar na Lubre, Gwendal, Kepa Junquera, entre muchos otros.