Domingo 8 de Agosto
Habíamos pensado levantarnos temprano para que nos diera tiempo a ver todo lo que teníamos planeado, que era mucho, pero confiamos en que nos despertaríamos pronto sin necesidad de despertador y nos equivocamos. Nos despertamos a las 8´45 y a la carrera nos arreglamos, recogimos las maletas y bajamos a desayunar. El desayuno se servía en la planta baja, en la zona de la biblioteca con todo tipo de pequeños detalles en la decoración. El desayuno tipo buffet fue el mas elaborado del viaje, y el ambiente muy agradable con sólo otras 2 o 3 parejas desayunando.

La salida del pueblo, esta vez con mucha menos gente por las calles (solo eran las 10 de la mañana) fue más sencilla. Nos dirigimos hacia Creginglen, el siguiente pueblo de la ruta romántica, con la intención de llegar al menos hasta Röttingen, por carreteras locales. Desde allí habíamos pensado llegar hasta Würzburg, desviándonos del plan inicial que era llegar directamente a Nürenberg.
En el camino a Creginglen empezamos a ver señales de prohibido circular por la carretera, que como podíamos intentábamos ir sorteando, y debajo de la señal había una leyenda escrita en alemán que no entendíamos del todo, pero que venía a decir que en Creginglen la carretera se cortaba.
Llegamos a Creginglen, el pequeño pueblo estaba desierto, suponemos que era por ser domingo por la mañana. Paseamos un poco y tratamos de acercarnos a la salida hacia Röttingen. Allí una pareja de voluntarios con chalecos reflectantes paraba el tráfico. Después de algunos esfuerzos fuimos capaces de entender que la carretera que llevaba a Röttingen, y en general toda la ruta romántica desde Creginglen hasta más de 40km al norte estaba cerrada ese domingo porque se dedicaba a pasear en bicicleta. Al parecer habíamos coincidido con una fiesta local de las bicicletas que se desarrollaba por la ruta romántica. Como era pronto aún no pasaban muchas bicis, pero la zona iba a estar cerrada hasta las 6 de la tarde.
Así que cambio de planes, abandonamos la ruta romántica y cogimos dirección hacia Würzburg. Primero por carreteras pequeñas buscando Uffhenheim y después la autopista número 7 hacia Würzburg.
Al llegar a Würzburg y tras un par de vueltas buscando el parking mas adecuado, aparcamos en el parking de la plaza principal, donde estaba la iglesia Marienkapelle, una iglesia de exterior blanco y rojizo del gótico tardío iniciada en 1377 y terminada en 1481, es la iglesia gótica mas bella de la ciudad. La figura dorada de la Inmaculada corona la torre de la capilla, de casi setenta metros de altura.


Callejeamos un poquillo rumbo hacia el noroeste hasta salir al embarcadero del rio Meno. Desde ese punto ya se veían otras 2 de las atracciones de la ciudad. La fortaleza de Marienberg, en lo alto al otro lado del rio, y el puente viejo (Alte Mainbrücke) que atravesaba el rio en la zona del centro histórico de la ciudad.


Decidimos bordear y dejar para luego las visitas a la catedral de San Kilian y a la basilica románica de Neumünster; nos dirigimos por la Hofstrasse hacia el palacio residencial, patrimonio de la humanidad por la UNESCO. Se trata de la principal obra barroca del sur de Alemania, y uno de los palacios más importantes de Europa, construido entre 1720 y 1744.

La visita al palacio empieza por la entrada principal del edificio central en el que se encuentran las salas mas famosas del palacio, entre las que destaca la bóveda de 18x32, sin soporte, que cubre las escaleras principales con frescos de Tiépolo, y que demostró su resistencia ya que en 1945 tras un bombardeo quedo intacta, no así otras partes del palacio. Los frescos de Tiépolo representan simbólicamente los cuatro continentes conocidos en aquella época y constituye uno de los frescos más grandes existentes en la actualidad. También son de Tiépolo los frescos de la sala del Emperador. Tras los destrozos de la guerra, la restauración se terminó en 1987.
Mientras veíamos el palacio cayó una tromba de agua que continuo levemente mientras tratábamos de visitar la capilla de la corte, cerrada por reformas, y mientras paseábamos por los espectaculares jardines de la residencia.



El 16 de marzo de 1945, poco antes del final de la II Guerra Mundial, la ciudad fue destruida y la iglesia sufrió daños en su construcción y la pérdida de numerosas obras de arte. Entre 1945 y 1952 se consiguió reconstruir el espacio interior; en la restauración de 1983-85, la fachada oeste barroca recuperó su tonalidad roja original. Posteriormente ha habido una gran restauración (2007-09) con el objetivo de hacer renacer la concepción barroca de los hermanos Zimmermann.
A pesar de que eran casi las tres de la tarde, no teníamos mucho apetito ya que el desayuno había sido abundante, y como aun nos quedaba por ver la fortaleza de Marienberg, cogimos el coche del parking y nos fuimos hacia la fortaleza al otro lado del rio. Dimos una pequeña vuelta pasando por el puente Ludwigsbrücke y saliendo del pueblo por Leistenstrasse tratando de torcer hacia la derecha sin demasiado éxito. Seguimos por la carretera hasta que pudimos hacer un giro de 180 grados y volver hacia el centro de Würzburg, pero esta vez enfilando por el carril izquierdo hacia Höchberger strasse, donde a la derecha pronto vimos la indicación hacia Marienberg.



El origen de Marienberg se situa en 706 con la consagración de la iglesia de Santa Maria, núcleo de la futura iglesia del castillo. EL castillo se fundó en 1201, y, entre 1253 y 1719, fue residencia de los obispos príncipes. La muralla medieval y su puerta (Scherenbergtor) se construyeron en 1482. Se transformó posteriormente en palacio renacentista anexándose el bastión de Echterbastei aproximadamente en 1600. En el siglo XVII después de la conquista por Gustavo Adolfo de Suecia (1631) se amplió a fortaleza barroca y se crearon los jardines delanteros.

A continuación nos dirigimos hacia Nürnberg. El tráfico por la autopista empezó a ser denso, con paradas intermitentes y un montón de coches y caravanas; bastante de ellos con las bicicletas en la parte posterior. Debían de ser los que nos habían impedido circular por la ruta romántica y que volvían a casa tras el paseo.
Llegamos al centro de Nürnberg pasadas las 5.30 de la tarde; estaba medio nublado. No había vuelto a llover desde que salimos del palacio en Würzburg, pero amenazaba lluvia en cualquier momento. Aparcamos junto a la plaza del mercado. Nos dirigimos a la oficina de turismo, pero ya estaba cerrada porque era domingo y cerraba a las 16hrs. Al lado había una tienda de souvenirs y entramos a comprar una guía que nos ayudase a deambular algunas horas por la ciudad.
En la plaza del mercado estaba la iglesia de la virgen, que fue construida en 1350-58; actualmente estaba en reconstrucción con andamios en la fachada posterior lo que nos impidió poder apreciarla.
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En esta plaza del mercado es donde se sitúa el mercado de Navidad, uno de los mas famosos de su género. También está en esta plaza la fuente hermosa (Schöner Brunnen) con una altura de más de 17 metros. Es una de las fuentes más antiguas de la ciudad (1385-1396) con 40 figuras de piedra en 4 niveles. En la fila de abajo están las personificaciones de las 7 artes liberales y la filosofía; detrás, algo más arriba, los 4 evangelistas y 4 padres de la Iglesia. En la fila central se encuentran de pie los 4 príncipes electores y 3 héroes de la antigüedad (Héctor, Alejandro y Cesar), del antiguo testamento (Josue, David, Judas Macabeo) y de Occidente (Rey Artus, Carlomagno y Gottfried de Bouillon). Arriba del todo están Moisés y 7 profetas del antiguo testamento. La actual es una copia (1900) de caliza de conchas. La verja forjada es obra de Paulus Kuhn (1587)
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Subimos, desde la plaza del mercado, por la calle del ayuntamiento (Rathaus) hacia la iglesia de San Sebaldo. Intentamos entrar, pero eran sobre las 6.15 y había empezado la misa; no nos dejaron entrar y luego ya cuando volvimos estaba la iglesia cerrada.

La vimos desde el exterior, y nos dirigimos a la parte alta del centro histórico de la ciudad, la fortaleza (burg). El tiempo había mejorado y había claridad, el sol intentaba salir. Subimos por las calles hacia la fortaleza, que estaba ya también cerrada pero donde se podía acceder al jardín/muralla exterior desde donde había una buena vista del resto de la ciudad.


Desde allí callejeamos de nuevo hacia la plaza del mercado; pasamos por San Sebaldo y volvimos a comprobar que estaba cerrada, y nos dirigimos hacia la iglesia gemela de San Lorenzo, al otro lado del pequeño canal que cruzamos y donde hicimos algunas fotos de sitios muy románticos con la puesta de sol.

Ya eran casi las 8 de la tarde y ahora sí que teníamos hambre, y además bastante, así que nos fuimos a cenar a un sitio que habíamos visto al lado de donde habíamos aparcado el coche y nos había gustado. No podíamos perder mucho tiempo porque aun nos quedaba viajar hacia Múnich, y que estaba a 177 km.
El sitio se llamaba Bratwurst Röslein, en Rathausplatz 6; junto a la plaza del mercado. Sitio enorme en el estilo de los que luego veríamos en Múnich, con bancos grandes y donde te sientas donde quieres, si hay sitio. Pedimos la ensalada de salchicha con cebolla y vinagreta; una salchicha stadwurg para cada uno y un codillo a compartir. No tomamos postre porque estábamos hasta arriba.
Salimos e hicimos algunas fotos nocturnas a la plaza del mercado. Como nos habíamos quedado sin ver el sitio donde estaban las construcciones que había erigido Hitler para lanzar sus soflamas a sus partidarios, y también la visita al palacio de justicia donde se desarrolló el proceso contra el nazismo y a pesar de que era ya muy tarde y había que llegar a Munich, hicimos un intento de encontrar la zona estas construcciones. En el libro de la ciudad no había apenas referencias, solo se hablaba de que uno de los edificios se había convertido en un centro de documentación. Pusimos su dirección en el navegador y hacia allí nos dirigimos casi a 3 km en las afueras, aunque afortunadamente en la misma dirección que la autopista a Múnich.
Llegamos pero era de noche y no se apreciaba mucho; además unos españoles, junto a la casa de Durero nos habían dicho que ellos habían estado y que no merecía mucho la pena. Dimos una vuelta con el coche intentando imaginar, más que ver, lo que había por allí, y seguimos camino hacia Munich.
El viaje a Munich fue rápido, no había atascos por la autopista; solo uno menor debido a un pequeño accidente. El navegador nos llevo sin problemas a las puertas de hotel Sofitel, junto a la estación del tren. Hicimos el checking y nos fuimos a la habitación, dejando el coche en el parking del hotel.
La habitación estaba bien, muy moderna, como todo el hotel, en formato un tanto minimalista, que la verdad no la hacían demasiado cómoda. En cualquier caso excelente relación calidad/precio (130€ por noche) para un hotel de alta gama en una zona razonablemente céntrica, aunque no muy turística.
Nos fuimos a la cama rápidamente, porque se notaban ya los dos días completos de intenso trabajo turístico.